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Historia 191773 — capítulo 23
¿Casi secuestro?
Se veía tan delicada, tan frágil, tan hermosa... Tan distinta a como la conocí en otras épocas; no podía definir el motivo de esa ligera y casi imperceptible sonrisa que llevaba impregnada en su rostro, poco entendí él porque sujetaba su cabello color rojo sangre diferente a como lo había llevado durante todo el año, bueno no solamente durante este año, todo el tiempo que llevaba de conocerla había visto un moño muy desordenado que se levantaba sobre su cabeza dejando varios mechones sueltos, pero hoy, hoy una coleta alta hacía que su cabello cayera como una fina cascada, dándole sensualidad a su cuello y a esa pequeña parte del hombro izquierdo que gritaba mi nombre pidiendo un beso, y aunque se la veía molesta por el calor que hacía que su cuello expulsara gotitas de sudor no dejaba de sonreír, cargaba encima una de esas sonrisas que denotaban inocencia, alegría, pero más que eso, vi en su perfil y en aquella forma de estirar su cuerpo y de morder su labio inferior... vi libertad.
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¡Hey! Cornamenta- Sirius chasqueó sus dedos dramáticamente frente a mi nariz pidiendo atención y rompiendo aquel indeseado embelesamiento en el que estaba sumido por culpa de aquella pelirroja sentada en la última mesa de la biblioteca, concentrada en un gran libro azul- me vas a prestar atención o voy a tener que leer un libro para saber cuál es el hechizo para encoger las cosas.
¿Qué?- pregunté aún despistado.
Okey… pasaste más de dos semanas en la enfermería, es hora de que te pongas a estudiar- sonrió entrecerrando los ojos dispuesto a burlarse nuevamente de aquello que mi madre había pedido con tantas ansias las vacaciones pasadas- si es que quieres sacar excelentes calificaciones y ser un lindo premio anual- dijo con sorna agarrando mi cachete y estirándolo.
Ja ja ja- me reí sarcásticamente y él recibió un golpe en el hombro- dime Canuto, que pasaste haciendo las dos últimas semana que no sabes ni siquiera hacer un simple hechizo encogedor.
Créeme amigo- sonrió de lado estirándose en la silla- esa respuesta no es apta para tus inocentes oídos- le lancé el libro que tenía en mis manos- auch.
Por Merlín ¿Cuánto se puede demorar Peter en llegar a la biblioteca?- dije inclinando la silla en la que me encontraba sentado para que descansara en sus patas traseras.
Llevábamos 1 hora que a mí me pareció más una eternidad esperando sentados en una de las mesas de la biblioteca junto al gran ventanal que daba directo al lago y a aquel paisaje, el agua se veía tranquila y fresca, justo lo que se necesitaba en un día de calor como este, recordé aquellos días en los que iba a la casa de mi abuelo y con un jubiloso grito me lanzaba desde la roca más alta al río, me imaginé dentro de la fría cueva llena de estalactitas y piedras resbalosas y… de súbito una opresión en el pecho me llevó hasta ese recuerdo que no quería volver a tener y agradecí a aquellos brazos sudorosos que enlazaron mi cuello en ese preciso instante haciendo concentrarme nuevamente en el presente y no en aquel pasado atormentador.
Quise soltarme y alejar ese peso que no quería tener sobre mí, pero sería de mala educación empujar a Isabel, llevaba tanto tiempo saliendo con ella que era imposible no reconocer su perfume.
Hola amor- me estampó un beso en el cuello y se sentó en una silla frente a mí, obstaculizando mi vista de Lily Evans.
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Hola- alcé las cejas… ¿Por qué diablos sigo con ella? Era una pregunta que me realizaba a diario, Isabel era hermosa y eso jamás podría negarlo y había llegado a sentir un gran afecto por ella, pero esa no era la razón por lo que seguía atado, creo que en realidad dejé que ella me manipulara con su llanto cada vez que decidía terminar con esta falsa relación solo para poder concentrarme en alguien que no fuera Evans ¿Pero a quién diablos engañaba? Si tanto ella, yo y el resto del colegio se daban cuenta de las miradas que existían entre Lily y yo.
Solo vine por un momento- extendió sus labios para mostrar esa sonrisa perfecta, definitivamente debía terminar con ella, no podía ser tan imbécil como para negarle una relación en la que el amor fuera correspondido- tengo que repasar para la próxima semana… runas- explicó sin preguntarle- no puedo traducir ni la primera línea de libro que nos dio la maestra… no entiendo como algunas personas puede mostrar interés por esa antigua escritura… hay amor estaba pensando en retirarme de esa materia el próximo año ¿tú que opinas?- que va a haber muchos cambios el próximo años, repetía en mi mente pero no fui capaz de responderle.
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Pídele ayuda a Lily- Sirius interrumpió en aquella conversación que no lo incluía, con su mejor sonrisa de lárgate de una vez por todas- ella es "excepcional" en todo- resaltó la palabra excepcional sabiendo que eso causaría mayor incomodidad en Isabel.
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No… creo que no- Isabel le devolvió la misma mirada- te traje esto James- me entregó un bombón envuelto en papel rojo ignorando nuevamente a Sirius- disfrútalo- guiñó un ojo y acarició melosamente mi mejilla- chau -se levantó y con un caminar un poco diferente en ella salió de la enfermería.
Ella sabe perfectamente que la has engañado, no sé porque no te termina.
Ni yo por qué no la termino, y no la he engañado... muchas veces. No tenemos una relación formal, no puede ser engaño si solo salimos de vez en cuando. Aunque creo que ella piensa que en realidad es algo serio.
Sabes que nunca me ha caído bien ¿verdad?- pronunció mi amigo mientras agarraba el bombón- pero últimamente está insoportable, creo que se le ha subido a la cabeza el ser la novia de chico que sobrevivió a un ataque de furiosos mortífagos… bah… creo que trata de ignorar el hecho de los encontraron a ti y a Lily juntos y que Lily apareció con un gran mordisco en su labio.
No me lo recuerdes, aún estoy avergonzado por ello.
Pídele disculpas.
Es que no sé de qué manera, no puedo creer que el único rasguño que ella sufrió esa noche fue el que yo le cause ¿De verdad crees que todo el colegio cree que fui yo quien la mordió? O bueno ya que saben que fui yo.
No lo creo, Lily no salió de la enfermería así que su labio tampoco… hablando de eso y ya que te estas sincerando- Sirius se acomodó en la mesa mostrando interés y curiosidad- ¿Cómo van las cosas con Lily?
No pienso hablar de eso- dije rotundamente a lo que recibí aquella mirada de mi amigo que evidenciaba cuanto yo necesitaba hablar de lo sucedido, y sabía que él escucharía como solo un amigo lo hace- ahh… no lo sé, primero la beso- enumeré con los dedos- huye dejándome esa nota tan… eso, Dumbledore me dice que lo hace por mí, dime Canuto ¿Qué pudo provocar mi beso en ella que fue capaz de que escapara del colegio? Ni siquiera trató de evitarme... o lanzarme un maleficio... o... o esconderse en su cuarto… ¡ella huyó!
Tal vez besas muy muy mal.
Cállate tonto...- ignoré su comentario y seguí- y luego me entero que ella pasó todos los días en la enfermería sin despegarse de mi lecho como si me fuera a morir.
De hecho estabas a punto de morir, esa herida en la espalda fue terrible, llegó hasta la columna provocándote la rotura de varias de tus vértebras… sabes- tomó un aire pensativo, como quien finge analizar algo en lo que ya había pensado- deberías agradecer que Madame Pomfrey es una excelente enfermera y que existe la magia, dudo mucho que si fueras un muggle podrías volver a caminar o que estarías vivo después de semejante ataque- respiré sabiendo que Sirius tenía razón, si Lily no hubiese encontrado el espejo comunicador y si no hubiese descubierto ¿o sabido? su funcionalidad, jamás hubiéramos llegado a Hogwarts a tiempo, lo que me llevaba a otra interrogante.
¿Cómo es que Lily supo lo del espejo?
No lo sé, nadie más a parte de nosotros lo sabe, pero esa noche Lily apareció en el espejo pidiendo auxilio y dudo mucho que haya querido que su propio reflejo le ayudara, estoy seguro que ella entendía cuál era la funcionalidad del espejo de doble cara.
¿Pero cómo?
Pues aumenta esa pregunta a la duda de ¿Por qué la capa que supuestamente no encontraste en ningún lugar estaba cubriendo la mitad de tu cuerpo cuando llegamos a ese bosque? Lily no es tan santa como creemos... se robó la capa y creeme cuando te digo que estoy seguro que no fue por llevarse un recuerdo tuyo. Lily sabía que era una capa de invisibilidad.
Creo que tenemos una plática pendiente con Lily ¿Cuántas cosas crees que sabe?- la duda y el temor empezó a hacerse latente dentro de mí ¿Sabría acaso Lily acerca de Remus o del mapa?
Espero que no mucho y si resulta que lo sabe... primero debemos saber ¡Cómo diablos lo sabe! y luego agradecerle por guardar el secreto, porque sea como sea al parecer chismosa no es.
Eso parece- dije guardando un poco de tranquilidad al darme cuenta de otra cualidad que tenía mi pelirroja. Era de confianza-… ahora dame ese chocolate- me lancé por el dulce que Isabel había traído para que me lo comiera justo antes que Canuto se lo metiera a la boca.
¿Qué? Ahora esperas con ansias los dulces de Isabelita.
Noup…- lo miré fijamente - tengo miedo que tenga una poción de amor que me haga volver patético… últimamente ha estado muy rara, como que… no sé cómo explicarlo. Pero mientras se me pasa la paranoia no probare absolutamente nada de lo que ella me dé.
...
Los exámenes finales pasaron uno por uno, tan sencillos que no pude entender cómo es que los nervios se apoderaban de cada uno de los estudiantes, envolviendo a la sala común como si fuera un lazo del diablo, enredando sus tentáculos alrededor de su cuerpo y ahogando el poco cerebro que tenían haciendo que se olvidaran de todo aquello que habían repasado durante todo el año.
Pero de verdad es una pena que toda la tranquilidad que he mostrado al dar transformaciones, encantamientos, defensa contra las artes oscuras, cuidado de las criaturas mágicas, herbología, aritmancia y astronomía se haya ido de pique al darme cuenta que no tengo ni idea de cómo diablos se realiza algunas de la pociones que entrarían en el examen del próximo lunes y todo lo que encontraba en los libros no podía solucionar mi gran inhabilidad para cortar, mezclar, agregar, aplastar y todas esas cosas que se necesitan para que una poción quede en un punto exacto.
Bah… necesito ayuda como esto- me quejé a Remus y Peter.
Nos encontrábamos en la sala común, Remus se preparaba para su examen de Runas la semana siguiente mientras que Peter para el de Adivinación.
Yo también, aun no entiendo qué significa cuando una visera de animal está en mal estado- dijo Peter algo adormilado ojeando su libro.
Creo que es eso- pronunció Sirius que acababa de cruzar el retrato de la dama gorda y se sentó a horcadas sobre una silla- que está en mal estado y no debes comerla.
Discúlpame amigo- respondió Peter cabizbajo- pero prefiero ir a preguntarle a Cherry, esa chica es toda una vidente- dijo con exagerada admiración.
Peter agarró sus libros torpemente y cruzó la sala común hasta la ventana, donde se encontraban Lily y Mary sentadas en el alfeizar de piedra, seguramente para preguntarles dónde podría encontrar a Cherry, pero como era tan distraído, al despedirse chocó contra una silla arrojando todos los libros y cayendo de bruces contra el piso. Estalló una carcajada general, risas entre las cuales también estaban las de Lily; Mary aún con un una ligera risita lo ayudó a levantarse, a Lily últimamente se la veía con mayores ganas de vivir, de vivir lo mucho que no había vivido durante tanto tiempo. Una pequeña parte de mí ya esperanza muerta se negaba a abandonar la posibilidad de que tal vez, después de todo lo sucedido en los anteriores días, tal vez, solo tal vez…
¡¡AUCHH!!
No me di cuenta de que aquel auchh fue mío hasta que vi la sonrisa socarrona de Sirius después de haberme dado un golpe cerrado en el hombro y la risita escondida de Remus meneando la cabeza para luego lanzar una carcajada que llamó la atención de varios estudiantes.
¡¿Qué?!- pregunté irritado.
Deja de babear, o nos daremos cuenta que toda esa letanía que has repetido durante estas semanas de "no me importa más Evans" es una total farsa.
Bah… no la estoy mirando, solo… solo me fijaba en como…mmm… ha crecido Mary, mira qué bonita está.
Deja de ver a mi chica- Sirius golpeó mi nuca haciendo que golpeara mi frente en el libro de pergamino antiguo que tenía reposado en la mesa- además esa no es la verdad. Estas bobote viendo a Lily
Agg- fregué con mi mano en donde me había golpeado- Dios, Canuto qué diablos te pasa hoy… deja de golpearme.
Andas muy distraído, creo que necesitas unos cuantos golpes para ver si reaccionas.
-No es verdad…
Si lo es, dime Cornamenta- empezó Sirius cansinamente- por lo menos sabes qué día es hoy.
Que pregunta para más tonta- fruncí el señor- claro que sé qué día es hoy… es viernes- una pregunta tonta merece una respuesta igual de tonta.
Hah, vez- miró a Remus con clara indignación dirigida a mí- ni siquiera lo recuerda, era el momento del mes que más lo recordaba y ahora ni siquiera lo recuerda.
Alto, alto, alto… no me digan que hoy es…
No te preocupes James- dijo Remus ¿Cómo pude no haberme dado cuenta? Él tenía unas ojeras muy marcadas y se veía una pequeña gota de sudor que resbalaba por su cuello, definitivamente está cerca de la transformación- estuviese en la enfermería por muchos días, realmente tienes derecho a no recordarlo, creo que en realidad sería bueno que esta noche te quedes en cama, ya sabes por eso de la columna.
¿Qué...? NOO- refunfuñé ante tal estúpida sugerencia, no importaba cuanto me siguiera doliendo la herida de la espalda o el hecho de que aún me mareaba cuando intentaba correr, jamás dejaría que mi amigo pasase por la luna llena sin que todos los merodeadores estuviéramos a su lado- ni lo sueñes, iré esta noche y eso es todo.
Mhm - mh- el aclarar delicado de una garganta que no reconocí, a quien miento, claro que sabía que era Lily la que estaba llamando la atención, no tenía ni idea a qué hora se acercó o que es lo que quería- ¿de qué hablan?- preguntó con su característica y dulce voz fingida que utilizaba cuando la curiosidad que tenía explotaba como una bomba atómica diciendo: mírenme, quiero saberlo todo y si no me lo dicen, lo averiguaré.
Hola tú- respondí con el espectacular sarcasmo que me caracterizaba y dedicándole una sonrisa de las que le lanzaba- la verdad no te importa, ahora dinos ¿Qué quieres?
Idiota- susurró claramente con el fin de que lo escuchara, girándose para lanzarle una sonrisa excesiva a Sirius y Remus a los cuales les encantaba ver los desplantes de la pelirroja dedicados a mí- Pettigrew dejó olvidado este libro, serían tan amables de darle por favor.
Claro Lily, dámelo- Sirius se estiró para coger el libro.
Vi cómo la pelirroja se inclinaba frente de mi para entregarle el libro haciendo que su perfume invadiera mi nariz y sus curvas formadas quedaran directamente a mi vista, solo unos cuantos centímetros y mi nariz toparía sus senos, me produjo un estremecimiento pensar en aquello. ¿Qué diablos pretendía Lily el día de hoy? Ella nunca se acerca así y menos intencionalmente como lo estaba haciendo justo ahora.
Al incorporarse empujo mi hombro derecho con su costado haciendo que perdiera el equilibrio y cayera de la silla en la alfombra provocando una risa general de parte de los estudiantes a los que callé con una gélida mirada.
Ups, lo siento- sonrió con inocencia fingida, ahora sabía que es lo que pretendía, y aún así lo único que pude hacer era intentar levantarme mientras veía como ella salía de la sala común moviendo sus caderas. Quería tomarla de sus caderas.
Jjjajjajaj… esa estuvo buena- reía Sirius- tienes que admitir que Lily tiene una encantadora forma de hacerte quedar mal.
Bah… ¿de qué lado estás? Auch- gemí al darme cuenta que no había ido a la enfermería a que me pusieran la poción y aparte de eso me golpeé la espalda en el piso.
¿Te acompaño donde madame Pomfrey?- preguntó Remus.
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Yo soy el que te acompaña a la enfermería para que ella te lleve luego.
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Vamos.
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Yo voy a buscar a Peter y los veo en la casa de los gritos, pronto anochecerá.
Salimos juntos de la sala común, Sirius tomó el camino a la biblioteca en busca de Peter, y Remus y yo fuimos directo a la enfermería. Remus no se cansó durante todo el trayecto de intentar convencerme para que no fuera, palabras desperdiciadas porque él sabía perfectamente que no le haría caso.
Como ya lo había previsto la visita a la enfermería era cosa de minutos, tal y como había sido el día anterior... y el anterior. La enfermera no tenía mucha paciencia por lo que lo hacía un poco doloroso el curar la herida y poner la poción.
Una vez que salí, Remus se despidió de mí sabiendo que nos veríamos en pocas horas para correr libres por el bosque.
Salí de la enfermería frotándome el cuello con la mano, cerrando los ojos, tratando de relajarme y justo ahí, cuando iba a levantar el tapiz que abría uno de los pasadizos secretos del tercer piso para acortar mi camino hasta los terrenos del colegio la vi. Lily miraba fijamente por el ventanal que se encontraba al final del pasillo como la luna iba alzándose hasta su punto máximo, hora en la que Remus se transformaría, ella aún usaba el uniforme, su falda un poco alta dejaba ver sus piernas, con la luz blanca desde un lado y los pequeños haces de luz naranja provenientes de los candelabros la piel de Lily se asemejaba a la de los fantasmas.
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No debes salir del colegio en la noche- dijo suficientemente alto como para que la escuchara, pero sin moverse un solo centímetro de donde estaba.
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No iba a salir, iba a las cocinas...- mentí tratando de no delatarme- tú tampoco deberías estar fuera.
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Tienes razón- respondió dándose vuelta y mirándome fijamente a los ojos, no sé cómo podía hacerlo, pero siempre era yo quien cortaba el contacto visual- y aún así estoy fuera de la sala común- el botón superior de su blusa estaba suelto y traía el cabello recogido, se veía tan apropiada para una noche veraniega con hoy... tan sensual. Dio dos pasos hacia mí, cambiando su expresión, algo traía entre manos, lo pude adivinar- ¿Quieres que caminemos juntos hasta arriba?
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¡¿Qué?!... Evans tú nunca dejas que camine junto a ti.
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A veces las cosas cambian- dio otro paso, aún estaba lejos de donde yo me encontraba, y mi cuerpo rogaba acortar ese espacio- ¿vamos?- estiró su mano, estuve a punto de alcanzarla cuando el brillo de la luna me recordó hacia dónde me dirigía antes de toparme con ella, debía ir con mi amigo, no lo dejaría.
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Sigue… voy en unos minutos, tengo algo que hacer- bajó la mano con la misma serenidad con la que me la ofreció y una pequeña sonrisa iluminó su rostro.
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Sabía que dirías eso, pero aún así debía intentarlo- dijo alzando los hombros y metiendo la mano dentro su blusa a la altura de sus pechos para sacar una pequeña bolsa de seda negra, como ansiaba besar esos pechos; dio tres pasos y como un idiota me quede hipnotizado esperando a ver su próximo movimiento, no se porque pensé que ella seguiría desabrochando su blusa- pero bueno... tengo un plan B- sus palabras no tenía ningún significado, pero vi como abría la bolsa y vaciaba su contenido en su mano derecha. Era un polvo violeta con destellos plateados, su índice jugaba con aquel polvo mientras ella seguía sonriendo y viéndome a los ojos. Y allí, en aquellos ojos verdes esmeralda tan profundos pude ver las intenciones de Lily- lo siento, pero debo hacerlo- sopló en dirección a mi rostro aquel polvo brillante, traté de correr pero mi nariz ya había inhalado el somnífero, la vista empezó a fallarme y caí en el pecho de Lily completamente inmóvil, dejándome llevar por el sueño.
No estuve seguro de cuánto tiempo me quedé dormido, tuve conciencia que estaba en un lugar fresco y recostado sobre una sábana delgada cuando mi cuerpo empezó a reaccionar, pero me dio mucha pereza abrir los ojos. Pero el instinto hizo que los abriera lentamente al sentir una suave brisa soplando en mi nariz, la imagen de Lily apareció aún soplándome con sus labios ligeramente fruncidos y apetecibles, me estiré y topé mis labios a los de ella de un solo golpe dejándola sorprendida. Fue inevitable, ella tuvo la culpa por ponerse en esa situación.
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¿Pero qué…?- dijo entre indignada y divertida. Definitivamente algo había cambiado en ella- Potter, como te atreves a besarme- colocó sus manos en su cintura tal y como lo hacía antes pero el brillo en sus ojos era distinto, había una llama, una esperanza que había cobrado fuerza después de casi haberse extinguido.
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¿Cómo te atreves ¡tú! a dormirme?- traté de levantarme pero la sábana se pegó a mi cuerpo y me envolvió haciendo que cayera de bruces- ¡¿Qué es esto Lily?!
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Bueno esto es…- se sonrojó un poco y luego sonrió inocentemente- un hechizo, ya sabes no soy muy buena en transformaciones pero algunas cosas si puedo hacer.
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Ah no me digas, es un hechizo- satiricé- pues si no me dices no me doy cuenta Evans ¿Por qué lo haces?- dije indignado.
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Es que… queríapedirteunfavor- soltó tan rápido que me di cuenta que había practicado esa línea muchas veces sin convencerse de que sería la correctas.
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Ah, y por eso tenías que dormirme y transformar una sábana en un remedo de… jaula... y encerrarme en…- vi a mi alrededor intentando descifrar el lugar en el que me encontraba, era una sala grande, rodeada de ventanales por todos lados, sin una puerta por donde salir, ni rastro de trampilla en el piso, la decoración de la sala se resumía a la sábana que me envolvía y un sillón en la mitad- ¿Dónde estamos?- nunca en todos mi años estudiando en Hogwarts había descubierto este lugar.
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Necesitaba un lugar en donde poder conversar... sin interrupciones y pues aquí estamos- dijo con tranquilidad, pero al ver la mirada llena de rabia que le lancé cambio su sonrisa por una mueca de disgusto, de verdad que me estaba enojado- hahh tranquilo solo estamos en la sala de menesteres, pero a menos que yo lo pida no saldrás.
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¿La sala de qué?- pregunté completamente sorprendido, había olvidado el motivo por el cual estaba enojado con ella, el motivo por el cual era importante salir de aquí lo más pronto posible y me limité a mirarla con admiración. Tanto tiempo buscando la sala de menesteres junto a los merodeadores, habíamos empezado a creer que era apenas un mito y ahora estaba aquí dentro de ella. Sin saber cómo llegar- ¿Cómo la encontraste?
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¡¿Qué?!- me miró casi tan sorprendida como yo lo estaba, pero rápidamente cambió esa mirada por una que mostraba más seguridad- no... puede... ser...- sonrió con tal alegría que su sonrisa iluminó toda la habitación- wuao al fin un lugar que estoy segura tú no conoces… esto es perfecto- se dijo así misma.
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¿Lily, como la encontraste?- trate de levantarme obteniendo el mismo resultado anterior.
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Ehmm, ese es un pequeño secreto Potter… tal vez algún día me anime a decirte donde está la sala, pero por ahora NO.
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Lily- dije cansinamente ¿Cómo se atrevía a retarme? Y lo peor con esa sonrisa socarrona en su rostro- no tienes idea de lo importante que es para mí saber cómo llegar a la sala de menesteres.
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Tal vez sí lo sé- sonrió con suficiencia.
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¿Qué sabes?- entrecerré los ojos, el momento de la charla muy seria había llegado, no era como lo esperaba, pero algo es algo.
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Nada- contestó inocente sentándose en el sillón, subió sus piernas y la falda colgaba dejando ver sus muslos. Meneé la cabeza para olvidar mi deseo de besar esa piel.
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Dime Lily ¿Por qué diablos me secuestraste?
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Ehm… no es un secuestro, solo necesitaba hablar contigo... exagerado.
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Ah y por eso me tienes envuelto en un sábana que no me deja levantar y encerrado en una habitación que no sé dónde carajos está.
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Es que…- empezó a tartamudear y morderse el labio inferior- era… algo importante- incliné la cabeza tan seguro de que aquello también era parte de sus líneas estudiadas-... necesito que me des clases de transformaciones.
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Mentirosa... No me encerraste por eso ¿Dime porque lo hiciste?- tenía una idea fraguando en mi mente ¿Será posible que Lily sepa acerca de todo lo que hemos ocultado celosamente durante tanto tiempo? ¿Será que no quiso que hoy me transformara junto con Remus y por eso me encerró? No me podía arriesgar a preguntárselo- responde.
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Bájale a tu mal humor y a tu tonito de macho arrogante que no lo soporto… tengo motivos y no tengo porque decírtelo… pues si tú piensas que es un secuestro pues ya sabes… el secuestrador no tiene por qué responder nada.
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¿Qué hora es?- pregunté enojado.
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¿Para qué?
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Por lo menos tengo derecho a saber la hora… ya sabes para que cuando me encuentren y te denuncie poder dar una hora precisa.
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Ahhj no seas tonto Potter mejor duerme que es muy noche.
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No te preocupes mañana es sábado tengo toda la noche para que me des respuestas.
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Hay Potter- puso una cara de tristeza fingida- me da tanta pena decirte que ninguna de tus dudas serán aclaradas- movió su varita y una frazada cubrió su cuerpo, se giró y con aquella voz dulce y venenosa dijo- "Buenas noches tú"
-o-o-o-o-o-o-o-
Logré soltar varias sonrisas al escuchar cómo trataba de zafarse de la sabana, no dejaba de lanzar alaridos en los que mi nombre tenía un tono aún más alto del normal y unos cuantos pelirroja detestables cuando refunfuñaba; y gracias a eso, literalmente estuve despierta toda la noche, a eso de las 4 de la madrugada quedó rendido y se durmió.
Una fuerza que no entendí bien, hizo que me levantara con demasiado sigilo, caminando sobre la punta de mis pies descalzos hasta donde él estaba, retiré sus lentes para que estuviera un poco de comodidad, observé su rostro y recordé aquellos tiempos en los que me quedaba mirando tan fijamente algo que llamaba mi atención, grabando en mi mente cada uno de los detalles para después pintarlos en un lienzo.
Ah un lienzo y el olor a óleo mezclado con aceite de linaza. Hace ya tantos años que no pintaba, ni tocado el piano, hace tanto tiempo que deje que la magia haga que mi vida no sea tan mágica como siempre quise que fuera.
Meneé la cabeza con fuerza, tanto tiempo había pasado y aún seguía sin poder superarlo del todo, los recuerdos palpitaban en mi cabeza, tantas palabras dichas, tantos momentos vividos, tantas personas, mis padres, mi hermano, mi vida. Sentí una lágrima correr por mi mejilla, no la recogí pero si cerré mis ojos, dejé que siga transitando con gusto, llevándose un poco de todo lo que me dolía, a ver si en algún momento lo superaría.
Te ves bonita al sonreír- escuché en un susurro las palabras de James, palabras que años antes había escuchado de los mismos labios, pero en ese entonces era una voz de niño, ahora tenía toda la masculinidad que podría tener una voz- las lágrimas solo arrastran consigo la belleza, no llores... bonita.
Sonreí, esas palabras hicieron que soltara una sonrisa aún con los ojos cerrados; no sé cómo lo hizo pero logró agarrarme por la cintura y me llevó hasta su pecho, ahí envuelta en la trampa de la sábana que yo misma había creado quede atrapada, pero no hice ni el más mínimo intento para soltarme ni de sus brazos ni de la sábana, solo quería que me abrace y así lo hizo, como si la vida dependiera de ello.
Gracias- susurré después de una buena media hora, no sé muy bien por qué el susurro si nadie podía oírnos, creo que era debido a que tenía miedo que la noche se llevara mis palabras si las oía con claridad- discúlpame por este... casi secuestro- no sabía si me escuchaba o no, tal vez estaba dormido pero aún así debía decirle que lo sentía.
Seguramente aunque me abrazaba y sonreía, estaba enojado por dentro y quién no, si impedí que apoyara a su amigo en una de las noches que más lo necesitaba, evité que saliera a correr por el bosque convertido en un flamante ciervo. Ah… pero tenía una buena razón, su cuerpo todavía no estaba preparado para la conversión en animago, su columna sufriría enormes traumas si lo intentaba, aún seguía en tratamiento y seguiría por un largo tiempo. Sabía lo testarudo que era, debía impedirlo. El único problema que encontré es: ¡¡Y ahora como explico el hecho de que lo haya encerrado en un lugar impidiendo que saliera y apelando a polvos de camaleón mezclado con lava seca para dormirlo!!
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¿Quieres decirme porque lo hiciste?- preguntó jugando con su nariz en mi hombro, yo negué la cabeza como respuesta, no podía decirlo, no sabía cómo decirlo- en algún momento tendrás que hacerlo, solo quiero saber qué es lo que sabes, tengo derecho a saberlo.
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Las leyes del estado me dan el derecho a guardar silencio.
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Muy chistosa- continuó acariciando mi hombro con su nariz y sus brazos me sujetaban muy fuerte por la cintura, me electrizaba su tacto.
No sé en qué momento quedamos dormidos, pero cuando abrí los ojos seguía abrazada a él. El sol entraba alto por las ventanas, James seguía dormido, siempre estaba despeinado, pero era provocado porque él mismo se revolvía el cabello, en esta ocasión pude verlo tal cual estaba en las mañana: hecho un desastre. Pero me encanto ese desastre, por un momento me imagine despertando todos los días juntos, todos los días abrazados; luego moví con firmeza la cabeza y me solté lo más despacio de su agarre para que no se despierte, y de la misma forma en la que lo traje sin que supiera la ubicación de la sala... lo saque.
Gracias por continuar leyendo, que alegría saber que alguien se interesa... :)