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Historia 191773 — capítulo 24
Buenos y malos momentos
El sonido de aves me despertaron junto con algo parecido al chocar del agua contra rocas, me dio pereza abrir los ojos, estiré el brazo hasta encontrar los lentes en la mesita de noche, pero con mi mano sentí la hierba húmeda y pequeñas piedras. Abrí los ojos de golpe, dando una vuelta rápida a mi alrededor encontré que no estaba en mi habitación, tampoco en la sala de menesteres con Lily ¡¿Estaba en medio del bosque?!
- ¡¡¡EVANSSS!!!- grité con fuerza. Varias aves salieron volando de la copa de los árboles.
Respiré con fuerza unas cuantas veces y traté de serenarme, no podía dejarme llevar por el enojo ¡¿Cómo fue capaz de dejarme en medio del bosque?! ¡¿Cómo avanzó a traerme?!
Estaba un poco borroso el verdor a mi alrededor, tanteé para ver si encontraba mis lentes, pero no fue hasta que de rabia golpe contra mis piernas que me di cuenta que estaban junto a la varita. Una vez que me los puse y analicé el lugar me fijé en que no estaba tan lejos de los campos del colegio. Y para sorpresa, también vi un pedazo de pastel de cereza dentro de una burbuja que la impermeabilizaba, y bajo esta, una nota.
Cuando acerqué mi mano hasta la burbuja esta se desvaneció dejando libre el pastel, se veía tan apetecible y yo con tanta hambre que apenas sentí su olor lo devoré, traté de relajarme y leer la nota sobre la piedra.
"No fue mi intención dejarte solo en el bosque, necesitaba hacer algo importante y tienes el sueño muy pesado, tampoco podía dejarte en la sala de menesteres, por el momento la ubicación de la sala será mi secreto. Espero que el pastel de cereza aminore un poquito tu enojo… ¿quieres respuestas? Mejor no preguntes"
- ¿Cómo que no pregunte?- hablé para mí mismo, sentí como la indignación se apoderaba de mi voz- Evans, Evans, Evans- sostuve la cabeza en mis manos- ¡me vas a volver loco!- volví a ver la nota- ¿Que tienes con dejar notas, mujer?
El hambre que tenía fue lo que me impulsó a caminar al castillo, si no, me hubiera quedado en el bosque, me hubiera transformado en ciervo y empezado a correr por el campo sin importarme nada, tratando de no pensar en ella, en la causa de mi locura.
Este fin de semana las afueras del castillo estaban casi vacías, no había jóvenes jugando quidditch, ni paseando por los campos, seguramente estaban ocupados estudiando para el último examen del día lunes. Una semana más y a disfrutar de las vacaciones, lo único malo era no poderla ver durante todo el verano… y eso era lo peor, seguir pensando en ella cuando después de haber pasado toda una noche juntos que me haya dejado varado en el bosque.
Aunque sonreí por lo casi divertido que me pareció la situación ¿Qué dirían Remus, Sirius y Peter de lo ocurrido? Se burlarían de mí por caer en su trampa y elogiarían a Lily por su treta.
Dentro del castillo hacía más ruido y después de haber pedido un poco de comida a los elfos en las cocinas, tomé un atajo para llegar a la sala común. Las voces desde afuera del tapete por donde tenía que salir hicieron que me quede estático a la espera que desaparecieran para poder salir.
-
Lo siento Lily- se escuchó la voz de Dumbledore y el perfume de mi pelirroja en el aire ¿Por qué Dumbledore llamaba Lily a Lily y no Evans?- pero ya te lo dije, no puedo ayudarte en esta ocasión, no te puedes quedar las vacaciones en el colegio.
-
Pero no causaré molestias, nadie se dará cuenta… por favor- la voz de ella tenía un matiz de súplica- por favor.
-
Lo sé Lily, pero la situación está demasiada difícil, la guerra está... y se van aumentando los seguidores de Voldemort, creo que tú más que nadie sabe lo peligroso que es estar sola en estos momentos.
-
¿Pero qué lugar más seguro que Hogwarts?
-
En estos tiempos ni Hogwarts es seguro, mucho menos sin mi protección, tengo que arreglar todo para lo que se avecina, ya sabes, buscar gente que esté dispuesta a dar la vida por la causa.
-
Y lo conseguirá, de eso estoy segura… yo podría ayudar- dijo algo entusiasmada.
-
Tomaré muy en cuenta tu oferta Lily- mencionó con un atisbo de alegría el profesor- llegué a pensar que lo que tú más deseabas era no involucrarte en la guerra.
-
Profesor… yo me involucré en esta guerra cuando aún no sabía que había guerra- otra vez esos comentarios que no llegaban a tener coherencia para mí- esto es lo que estoy haciendo, no me entregaré en bandeja de plata a Voldemort, lucharé, lucharé para que ningún rayo verde impacte en el pecho de él ni en el mío- ¿De él? ¿De quién?- lucharé hasta el último momento… Y si es posible, cambiaré la historia.
-
Me alegra mucho oír ese espíritu que yo sabía que tenías dentro Lily... y participaras, serás parte de la Orden sin lugar a dudas, pero quiero que por lo menos este verano, mientras soluciono grandes problemas, tú descanses y recuperes energías, practica, practica mucho que lo vamos a necesitar… seguramente tus amigos también querrán luchar, trata de no estar sola Lily, te necesitamos con vida.
-
Claro, con vida hasta que llegue el momento apropiado- la voz de Lily empezó a llenarse de resentimiento.
-
No lo veas de esa forma y no hables alto que las paredes escuchan- de forma automática me arrimé a la pared y traté de no respirar temiendo que mis respiraciones fueran demasiado fuertes y se escuchasen- ¡Que tengas un buen verano Lily!
-
¿Pero?- la voz de Lily se detuvo y por los pasos me di cuenta que el profesor se iba alejando, saqué la cabeza por el tapete de forma muy lenta para cerciorarme que nadie me viera salir y ahí, sentada en el mármol, arrimada a la pared estaba ella con cara de preocupación, lista para responder mis preguntas
-
¿De qué demonios hablabas con el profesor?- su cara me dijo que no tan lista para responder preguntas.
-
Ya veo, el profesor tenía razón "las paredes escuchan"- se levantó de un solo golpe y puso los brazos en jarras, ese definitivamente era un mal augurio- ¿Por qué no dejas de meterte en la vida de los demás, Potter?
-
¡Mira quién habla, la chica que ayer en la noche tuvo que dormirme y encerrarme en una sala desconocida para evitar que saliera! Tú... por qué no dejas de meterte en mi vida.
-
Eso fue algo distinto.
-
Enserio, pues yo creo que no.
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¡Lo hice para que no te castiguen por andar fuera a horas indebidas!
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Mentirosa ¿Desde cuándo te importa que no me castiguen…? porque si mas no recuerdo eres tú la que me ha dado la mayor parte de mis amonestaciones cuando usas tu plaquita de prefecta, no vengas ahora con que te importa mi lista de castigos.
-
Asshh… no importa nada, ahora permiso, me tengo que ir- dio la vuelta en el taco de sus zapatos pero la agarré por el codo con el fin de que no se marche- ¡suéltame!- respondió aún con su vista fija en alguna parte menos en mí.
-
No, tienes muchas preguntas que responder.
-
He dicho que me sueltes- trató de zafarse, pero solo logró que nuestros cuerpos se junten mucho más.
-
He dicho que no- sentí cómo su cuerpo se estremeció al recibir el ligero golpe de aliento que solté en su cuello al detenerla por la espalda.
-
Sueltame
-
NO
-
¡Te dijo que la sueltes!- aquella voz que se expandía por el aire como solo una serpiente cruza arrastrando su baboso cuerpo por el piso llegó a mis oídos, seguidos por la mano de su dueño colocada sobre mi hombro derecho tirando con fuerza para alejarme de Lily.
-
Este no es tu problema, Snape- dije mientras con mi mano simulé quitar suciedad del hombro en el que él me había tocado.
-
Claro que lo es, no dejaré que tú, payaso, lastimes a Lily- se acercó hasta donde ella estaba y con su cuerpo trató de cubrirla, Lily colocó su mano sobre el hombro de Snape y vi como la sonrisa de satisfacción se extendía bajo su grasienta nariz.
-
Sev- dijo Lily con eso tono amable que muy pocas veces usaba conmigo- los problemas de pareja no son tu problema- y con aquella mirada y caminar de autosuficiencia se acercó y enlazó sus dedos a los míos- puedo tener peleas con "mi novio" como cualquier persona las tendría.
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¡Eso es mentira! Este remedo de payaso no es tu novio- Snape siseó acercando su mano hasta el bolsillo para sacar su varita, se veía el dolor en su mirada, Lily había golpeado en Snape donde nadie más podía golpear.
-
¿Qué vas a hacer Severus Snape?- siguió con su tono de tranquilidad, pero por la forma con la que apretaba mi mano me di cuenta que algo ocultaba, era rabia, Lily sostenía mi mano no con la intención de tranquilizarme a mí, sino para que yo la sostuviera y no la dejara cometer algún error- ¿nos atacaras en medio de un pasillo del colegio? ¿Qué será? ¿Un hechizo o una maldición?- lo dijo en tono sarcástico, la mirada de Lily ardía, era fuego que quemaba a Snape.
-
Lily...- dije apretando con fuerza su mano, estaba fría y comenzaba a temblar, tuve miedo, ella no era así - ven, vámonos- la abracé por la espalda y dejé que su cuerpo reposara en mi pecho mientras yo conducía el camino hasta la sala común dejando a un Snape patidifuso en el pasillo.
No había muchos estudiantes en la sala común, eran apenas unos cuantos de segundo año que se fueron a sus cuartos muy enojados cuando con una mirada les grité que se largaran.
La senté en el sillón frente a la chimenea que se mantenía apagada en esta época de calor, Lily poseía una mirada felina, llena de sentimiento encontrados y una lágrima resbaló por su mejilla cuando parpadeó y bajó la mirada.
-
Lo siento- susurró acomodándose en el sillón y soltándose de mí- no debí decir lo que dije frente a Sev, te traeré problemas con Isabel- pasó su mano por la mejilla quitándose el rastro que la lágrima había dejado.
-
No importa… eras muy amiga de Snape y aún después de que dejaron de hablarse nunca dejabas que alguien diga algo respecto a él frente a ti... me sorprendió mucho lo que hiciste hoy, mejor dicho... con la forma en que lo miraste.
-
Si bueno, las personas cambian… Sev era mi mejor amigo- sus ojos enrojecieron nuevamente y un pequeño color rosáceo asomó en la punta de su nariz- fue la única persona que estuvo a mi lado en aquellos momentos que más necesitaba la compañía de alguien, me refiero a… "casa"- pronunció la palabra como si aquello fuera una broma de mal gusto- con un padre muerto, una madre al borde de la esquizofrenia con tendencias suicidas y una hermana que me odia aún más que todos lo Slytherin juntos por ser bruja... no es precisamente una familia muy funcional, pero Sev... él siempre estuvo a mi lado, hacía de los veranos un poquito soportables, hacía que las tardes fueran amenas, difícil de creer pero… hasta me hacía reír- secó otra lágrima que rodó traviesa por su piel marfileña- no puedo creer que ese amigo mío con que el que salía a correr por el parque y convertía las hojas secas en aves para que yo me distrajera, sea capaz de tantas atrocidades.
-
¿A qué atrocidades te refieres Lily?- pero solo bastó que posara sus verdes ojos en mí, para saber cuál era la respuesta- ¿Fue él? ¿Fue uno de los que nos atacaron en el bosque?- asintió llena de dolor y con su labio inferior temblando- ¡Yo lo mato...! Lily cómo pudiste callar algo así... es muy grave. ¡No fue una broma! ¡Casi nos mata!
-
No tengo pruebas, James... no le vi a la cara, estaba con una máscara...
-
Entonces ¿Cómo...?
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Lo sentí.
-
Hay que hacer algo.
-
NO... prométemelo, James.
-
Lils...
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Prométemelo...- me miró tan fijamente que no pude hacer nada- James...- tomó mis manos- júrame que no harás nada contra Sev... sea como sea, le debo tantas sonrisas... y tú estás vivo, aquí... conmigo.
No puede decir nada, solo sentía hundirme en sus ojos, nadar en sus lágrimas. No podía aceptar como ella era capaz de seguir queriendo a su amigo.
-
La mente me está jugando feas pasadas James, bromas de mal gusto... ya no recuerdo todo, veo como imágenes borrosas y hago un esfuerzo increíble y aún así sigo sin recordar...
-
¿A qué te refieres?
-
Son tantos años... que solo aquello que me causaba dolor recuerdo ahora y lo peor es que soy incapaz de creer que tanta gente que conozco y es tan débil, amigable, sencilla y bondadosa puede albergar tanto odio y resentimiento dentro de sí… dime James- se acomodó, clavó nuevamente sus ojos en mí- ¿Cuánto puedes confiar en los que quieres? ¿Crees que en algún momento cambiaran su forma de ser y se volverán tus enemigos?
-
Yo confió Lily, sé que existe gente que traiciona, gente que no merece tener amigos, pero sé que también existe gente que merece que le entregue hasta mi propia vida- acaricié su mejilla con delicadeza, gesto que ella aceptó- conozco gente que llora por alguien que trató de matarnos, gente que no entiende cómo alguien puede traicionar a otros y busca que en alguna de las respuestas que pide, haya salvación para ellos- sonrió ante mis palabras, se acercó, me quitó los lentes lentamente, me dio un beso en la mejilla mientras yo cerré por un momento los ojos, para cuando los abrí, los lentes estaban otra vez en su sitio, pero el beso y Lily ya se habían marchado.
...
- Ahí estás Cornamenta- Sirius seguido de Peter y un Remus con rostro muy cansado que seguramente acababa de salir de la enfermería, entraron en la sala común y se sentaron en los sillones cercanos al que yo estaba, no me fijé en cuan tarde era hasta que noté que la sala común iba llenándose de estudiantes- ¿Qué pasó anoche?- preguntó en un susurro.
Remus con la mirada nos silenció y con un gesto de su cabeza nos indicó que era mejor subir a la habitación donde nadie más que nosotros estaría implicado en la plática, les comenté lo sucedido con Lily y el cómo me había encerrado dentro de la sala de menesteres para que supuestamente no cometiera otra infracción al salir del colegio por la noche.
-
¿Cómo encontró la sala de menesteres?- preguntó Peter un tanto desanimado- no es esa la sala que hemos pasado buscando durante los dos últimos años, no es justo que ella sepa de su ubicación y que yo solo haya encontrado tres atajos en 6 años.
-
Ese no és el asunto Colagusano- lo interrumpí antes que un ataque de envidia invadiera a Peter- la cosa es saber porque Lily no quiso que salga ayer en la noche.
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¿Crees que sabe alguna cosa?- preguntó Sirius con una nota de preocupación en su voz- arrg Lily me va a volver loco con tantas preguntas sin resolver, primero lo de la capa, segundo lo del espejo, ahora se le ocurre encerrarte en una sala a la que por cierto es el único lugar del colegio que no conocemos.
-
Hay mucho del colegio que no conocemos Canuto- dijo Remus echándose en la cama- y bueno… hay algo que Lily sabe.
-
¡¿Qué?!- preguntamos Sirius, Peter y yo a la vez.
-
Cuando estabas en coma en la enfermería- me dirigió su seria mirada- encontré a Lily forcejeando con Snape, me enojé, y le di un puñete en la mandíbula que seguro le dolió…mucho. Snape se enojó y le dijo a Lily que como era posible que ella fuera amiga de una bestia como yo.
-
¡¡Maldito Snivellus!! Ahora va a ver de lo que soy capaz, se supone que nunca debía hablar de aquello, va a ver- Sirius se levantó de la cama lleno de furia hasta la puerta para ir en busca de Snape- ¡voy a colgar su ganchuda nariz en la torre de astronomía!
-
Lily siempre lo supo- ante las palabras de Remus me quedé perplejo, Sirius estático con la mano sobre el pomo y sin palabras- mucho antes de que ustedes se dieran cuenta, ella ya sabía que yo era un hombre lobo, prácticamente desde que me conoció.
-
Tal vez lo supo antes- susurré y nadie alcanzó a escuchar lo que dije, pero más dudas del pasado de Lily o de Elizabeth palpitaron en mi mente.
-o-o-o-o-o-o-
-
¿Seguro estarás bien Lily?- Mary me preguntó por enésima vez mientras subíamos al tren- ya te lo dije, puedes venir a pasar en mi casa el verano- sonrió un poco después de hacer una mueca al subir su pesado baúl- vaya ¿Dónde se mete Sirius cuando se lo necesita? Ven te ayudo- cogió mi baúl desde uno de los lados para que yo pudiera subir con tranquilidad, así era ella, la fuerte pero aun asi femenina, su corta falda acompañada con aquellas botas hasta las rodillas distaban tanto de mis vaqueros y mi sudadera floja- como decía, puedes venir a mi casa, pasaremos en la playa todo el día... sol, arena, chicos en bermudas, whisky de fuego, nada de padrastros muggles y mamás mentirosas- dijo con un ligero tono recriminatorio hacia su madre, cambiando a un gesto suspicaz mirándome- ni hermanas anti brujas casándose con tipos de la talla de una morsa.
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Ahhjj, no me lo recuerdes- sacudí la cabeza, como quien quiere sacarse un mal recuerdo de la mente, eso hubiera deseado de hecho, pero no podía olvidar que estas serían las peores vacaciones que tendría en la vida y aparte estaría sola todo el verano- pero de verdad no puedo, al parecer esa estúpida cláusula del testamento que dejaron mis padres diciendo que Petunia no se puede casar si no soy la dama de honor hace todo más difícil tanto para ella como para mí- sonreí de oreja a oreja al lanzarme al cómodo asiento de un compartimiento que habíamos encontrado hasta atrás- créeme que para ella es peor, tuvo que retractarse de lo que me echó de la casa el verano pasado y me suplicó que vaya a la boda… jajjaja- me puse a reír a carcajadas- ya me imagino el grito de horror que lanzó cuando se enteró que su hermana fenómeno tendría que asistir obligatoriamente a su boda perfecta.
-
¿Cómo es que logró enviarte esas cartas suplicantes? Ella no tiene lechuza... o sí.
-
Ni idea... pero apuesto un riñón a qué ahora me odia más que antes.
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¿Y qué harás el resto del verano?- preguntó Cherry jadeante sosteniéndose en el filo de la puerta del compartimiento.
-
¿Dónde has estado?
-
Mi baúl- dijo respirando fuerte- era muy pesado- luego se giró hacia el pasillo y levantó la mano frenética, la delicada tela de su blusa celeste se deslizó desde su muñeca hasta la altura del codo- hey chicos aquí- llamó y luego se sentó, bueno más bien se acostó en el asiento con su cabeza sobre mis piernas- tuve suerte de encontrar a James, Sirius, Peter y Remus en la puerta del colegio. Ellos traen mi baúl.
-
Por favor, no me digas que los llamaste a ellos- tapé mi cara con las manos, desde aquella mañana en que le di un beso en la mejilla y huí como cobarde, él no dejaba de mirarme directamente a los ojos, sentía como si tratara de descubrir algo y yo me sentía demasiado avergonzada por mi actitud como para afrontarlo- James no dejará de atosigarme con eso del casi secuestro- meneé la cabeza como si fuera algo ridículo- como lo llama él.
-
Ups- Cherry me vio con esa mirada negra suya similar a la de una lechuza que hipnotiza- se me olvido, los llame a ellos.
-
¿Quién te obliga a encerrarlo en un cuarto toda la noche? Para mi que alguien quería violar a James
Mary aún no terminaba de decir sus palabras cuando la puerta se abrió nuevamente y esas cuatro cabezas conocidas entraban en el compartimiento y ocupaba cada quien un lugar.
-
¿Quién va a violar a James?- preguntó Sirius.
-
Quejicus- Mary se rió dándole un beso.
El compartimiento era grande por lo que podíamos estar cómodos, aparte que yo y mi extraño comportamiento como lo llamaban mis amigas, preferimos sentarnos en el piso y acomodarme arrimada a la puerta.
- No te duele el… mm bueno… la espalda- dijo Remus viéndome con los ojos medio cerrados.
-
Nou- me estiré lo más que pude- así puedo estirar las piernas.
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Chica rara- pronunció James viéndome con aquellos ojos avellana, él se había encargado de sentarse en el lugar más cercano a donde yo estaba, luego de unos pequeños instantes de contacto visual aparte la mirada… diablos, así no es como debía funcionar.
-
¿Y qué planean hacer en el verano?- intervino Mary viendo como yo no podía con la situación- Lily tiene una fiesta a la que seguro su hermana está gustosa de invitarnos- sonrió con aquel comentario, todos sabían que era una broma.
-
Me apunto- dijo Sirius mostrando cara de pocos amigos- prefiero una hermana loca a una familia demente.
-
Sirius- Mary le lanzó una mirada de pocos amigos- sabes que lo decía en broma…
-
Ehh- interrumpí- de hecho, necesito una pareja- miré de soslayo a James mientras me dirigía a Sirius, jamás me atrevería a pedirle que me acompañase a la boda de mi hermana, no, ese era un plan demasiado descabellado- no conozco a nadie muggle que me pueda acompañar, así que… qué dices Sirius ¿Quieres ir?- el silencio inundo el lugar, parecía como si todos se hubieran quedado sin aliento antes mis palabras, conté en mi mente lo que era más o menos una eternidad y seguían sin respirar- hey, me vas a responder, no es una cita ni nada, solo que la dama necesita un caballero y pues… no tengo caballero- alcé los hombros como si fuera lo más normal.
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Lily- habló Sirius después de respirar fuerte lanzando unas cuantas miradas rápidas hacia el puesto de cierto chico con anteojos- ¿Yo? Estas segura que quieres que sea yo quien te acompañe.
-
Bueno si- me senté rígida en el piso con las piernas cruzadas como un budista- ya sabes, no es que tenga muchos amigos y pues Remus vive lejos- los observé a cada uno hasta llegar a James- y pues Potter… ya sabes- dije sin mirarle- Isabel no querrá compartir a su novio, me lo dejó bien claro hace tiempo en la enfermería- James bufó y con el rabillo del ojo vi cómo cruzaba los brazos,mala señal- además Mary no se enojará verdad.
-
Solo si me llevas- sonrió Mary con cara triunfante, yo sabía lo mucho que ella deseaba no estar en su casa sola y el deseo tan grande que tenía de conocer mi ciudad por lo menos unas horas.
-
Mary…
-
Anda Lily, libérame del castigo de estar en mi casa por lo menos por un día, por favor- juntó sus manos a modo de súplica.
-
Es que, no puedo invitarlos a todos, ya saben el odio que Petunia me tiene, ahora imagínense que llegan todos… es decir somos 7.
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Si es por mí, tranquila Lily- intervino Remus- no podría ni aunque me lo rogaras, tengo que ayudar a mis padres en la construcción de un nuevo cuarto en la casa… verano ocupado- dijo con toda sinceridad.
-
Ni por mí- dijo Cherry con su vocecita- ya saben, tengo el viaje a Grecia, estoy tan emocionada por ir a conocer a los templos de los oráculos.
Peter solo se limitó a hacer un gesto con la cabeza en señal de negación y antes que James expresara su disculpa y dar una no pedida razón de porque no debía ir, Mary lo interrumpió.
-
Ves… todo listo, no seremos siente, solo los cuatro.
-
Pero yo…- intentó hablar James.
-
Tu nada- Mary lo señaló con el dedo e hizo que él se callara al mismo tiempo que levantaba las manos a la altura de su pecho rendido- Lily ira con mi chico, yo iré contigo a esa boda, los papeles invertidos, será genial- ella lanzó una de esas sonrisas suyas y nos miró a los tres sin que pudiéramos decir ni una palabra, todo estaba dicho y si alguno se negaba… era mejor no negarse.
-
Okey...- solté- no creo que Petunia note entre tanta gente, que hay que dar unos cuantos pedazos más de pastel.
...
Buena parte del viaje pasamos hablando acerca de la hora, la fecha y todas las indicaciones necesarias para que ellos llegasen hasta donde sería la boda, y me encargué de que Sirius supiera la dirección exacta para que me recogiera en la casa.
Ellos acordaron en que dormirían el día anterior en un hotel y así aprovechar para ir a comprar los trajes y el vestido apropiado para Mary, yo no tenía ni la más mínima idea de lo que llevaría puesto, pero igual me ofrecí a ir con ellos a dar un paseo, de todas maneras, no creo que Petunia necesite o desee mi ayuda como decoradora. Como era costumbre, nadie me fue a ver en la estación, tome el bus al pueblo y llegué a la casa cargando el pesado baúl. Mi lechuza prefería quedarse en el colegio, al parecer todos pensaban que pertenecían a las del colegio y no que fuera mía, varias veces la ví llegando con paquetes para otros estudiantes. Era difícil regresar a aquella casa blanca y no pensar en que ahí vivieron unos padres que amaban a su hija pelirroja.
- ¡Tú!- me saludo desde la puerta principal de la casa, un obeso cuerpo del que sería mi futuro cuñado.
Él no se abrió paso para que yo entrara y su mirada estaba llena algo parecido al asco, se podía sentir como Petunia había llenado su cabeza de cosas horribles de mí- sé lo que eres- me escupió las palabras con desprecio- y te advierto que no dejare que le causes la más mínima molestia a mi Tuneysita mientras estés en esta casa, si no habría sido por la cláusula del testamento jamás te hubiéramos invitado a la boda.
- Quítate morsa- le miré desafiante, empujé el baúl en su dirección, no dejaría que alguien como él intente humillarme o intimidarme- que yo sepa esta es mi casa y tus amenazas no sirven conmigo, ayudare a Petunia en esta ocasión, seré su dama. Pero créeme que no me faltaran piernas para irme y dejarlos con la boda, el juez y el abogado que se encarga del testamento listos, si como bienvenida recibo insultos… que bueno que sepas quien soy, porque así sabrás que es lo que puedo hacer- empujé su cuerpo metiendo el baúl, saqué la varita, él encogió su cabeza sobre los hombros pero aún me miraba con aquellos ojos llenos de odio y prepotencia. No fue mi intención llegar amenazante ni mucho menos, pero jamás me imagine ese recibimiento, sí, lo sabía, no era bienvenida ni nada, pero esto era mucho para mí, nunca antes había agradecido tanto ya haber cumplido los 17. Apunté con la varita al baúl y mediante un hechizo no verbal lo hice levitar hasta el final de las escaleras en el segundo piso- no me amenaces que no me conoces.
Como era de esperarse, después de lo que hice, Petunia me lanzó un montón de gritos en los cuales estaban incluidas palabras que jamás me imaginé ella podría decirlas, aunque no le preste demasiada importancia.
Petunia no me hizo partícipe de nada de la decoración, solo me dijo que tenía que caminar delante de ella con un vestido horroroso color rosa chillón al que me rehusé completamente, no dejaría que me deje en ridículo con semejante bolsa de regalo como vestido y fue otra discusión semejante cuando le dije que ya tenía acompañante para la fiesta y no era necesario aquel primo de Dursley.
Fueron unos días difíciles pero me alegré tanto cuando una lechuza negra, para horror de Petunia, apareció en mi ventana con la carta de Mary anunciando en que hotel se estaban hospedando.
Caminar por las tranquilas calles de un pueblo muggle lleno de autos ruidosos y el humo de las fábricas al parecer era un sueño hecho realidad tanto para Sirius como para Mary, ambos iban juntos pero no se tomaban de las manos, miraban a todos lados con total atención que parecían niños y la personas de alrededor se los quedaban mirando extrañados. Eso hacía más incómoda la situación entre James y yo que íbamos unos pasos más atrás por la vereda.
-
Ehhmm- traté de empezar una conversación o sino me volvería loca con tanto silencio por parte de él, que no había abierto la boca más que para responder con monosílabos- Sirius y Mary parecen niños en una juguetería ¿verdad?- vaya mal inicio de conversación.
-
Aja- respondió mirándome fijamente, como intentando saber porque era yo la que quería conversar, respuesta que ni yo misma me podía dar.
-
¿A ti no te interesan las cosas muggles?
-
Mjh
Soplé llena de indignación, si había una cosa que yo detestaba era que me respondieran de manera tan seca.
- Podrías quitar esa cara de amargado que tienes, ashhh- dije haciendo puchero y cruzando los brazos como niña enojada porque no le dan sus dulces, hasta a mí me dio vergüenza esa actitud que había tomado. Él trató de esconder una sonrisa, se tapó la cara con las manos y soltó una risa resignada.
Me miró por lo que fueron 2 segundos y luego se abalanzó hacia mí alzándome con sus brazos y dándome una voltereta para luego arrinconarme a la pared.
-
¿Qué tienes Lily? ¿Qué tienes que por más que intento no puedo enojarme contigo?- en sus ojos vi aquel brillo que no veía desde hace mucho tiempo atrás, sentí como mis mejillas se tornaban de color rojo y mi pulso se aceleraba.
-
Será acaso mi encantadora personalidad- respondí con lo que pareció mi mejor interpretación de tranquilidad que pude tener.
-
Tal vez sí- acercó su rostro hasta el mío, pude sentir su respiración sobre mis labios, pero no quería que me bese, no, no sería la segunda de nadie.
-
Estás invadiendo mi espacio personal, Potter- puse las manos sobre su pecho que palpitaba a gran velocidad- Sirius y Mary ya están muy adelantados, vamos pronto si queremos comprar algo decente para vestir- y me escabullí por el espacio que quedaba libre entre su brazo y el piso.
El cambio de estado de ánimo de James fue sorprendente, ya no mantenía aquel gesto de anciano aburrido, había vuelto a ser el que siempre era. Visitamos algunas tiendas para mi desgracia, lo bueno fue que mientras Mary miraba varias vitrinas, Sirius y James se encargaron de hacer de aquella tarde una inolvidable. Paseamos por el parque principal y compramos helados, agradecí tanto que los padres de James sabiendo a dónde iba le hayan dado dinero muggle porque entre lo poco que yo tenía y solo la presencia de galones en los bolsillos de Mary y Sirius no hubiéramos conseguido comprar ni el primer helado, yo solo tenía dinero suficiente para el vestido y unos zapatos. Ya entrada la noche conseguimos una tienda en la que solo había ropa de gala, Mary no dejó que yo escogiera el vestido que usaría y la verdad es que deje que ella viera lo apropiado mientras yo escuchaba las anécdotas que habían pasado lo merodeadores en el colegio.
...
- Es otra persona- dije entre dientes cuando me vi en el espejo del hotel donde se hospedaban mis amigos, momentos antes de salir al lugar de la boda.
Petunia no había dejado que ninguna de las personas que estaban arreglándole, que eran bastantes, hagan el mínimo intento de peinarme o algo por el estilo y como yo era malísima en esas cosas opte por ir a que Mary se haga cargo de mi presentación. Petunia gritó diciendo que si no llegaba a tiempo a la boda cortaría mi cuerpo en pedacitos y se los daría al horrible perro del vecino. Vaya que esa mujer era dramática.
- Nop- Mary sonrió desde mi hombro- es la belleza que Lily siempre oculta.
Como yo detestaba el color rosa Mary había escogido un vestido de un tono azul oscuro en la parte superior con una sola banda que se acomodaba a mi hombro derecho dejando mi espalda casi completamente al descubierto, en la cintura se ajustaba con un listón del mismo tono y la parte inferior que llegaba hasta la altura de mis tobillos bajando en finas capas de tela dándole volumen y descendiendo en un degradado fascinante hasta un rojo violáceo muy bajito para que no desentonara con el vestido de la novia, era suave y delicado, parecía que con la mínima brisa la finas telas revoloteaban dándole vida propia. Nunca me había dado cuenta de lo voluptuoso de mis pechos y caderas y del contraste con lo fino de mi cintura. ¿Mi cabello? Eso era algo que nunca había visto en mí, de verdad que dejando a Mary explotar sus cualidades se podía pulir a la perfección una piedra en bruto, el rojo que tenía hacía contraste con el color de vestido cayendo por la espalda hasta mi cintura en un perfecta sincronización de ondas definidas que eran sostenidas por una especie de trenza en la parte superior que no tengo idea de cómo hizo para que luciera elegante y sencilla. No llevaba mucho maquillaje, apenas un poco de color en los ojos y en los labios, pero con un poco de arrogancia, debo admitir que me sentí hermosa.
-
Gracias Mary- la abracé fuerte- que hubiera hecho yo sin ti.
-
Fácil- contestó sonriendo- te hubieras hecho ese moño que siempre te haces y capaz que hasta usabas esas converses viejas que tienes.
Reí ante lo ocurrido que había dicho mi amiga, ella lucía bellísima en su corto vestido color turquesa hasta sobre las rodillas, se había recogido el cabello en una trenza que bajaba por su hombro izquierdo dejando descubierto su cuello. Mary era preciosa, y sabía lucirse.
Dieron unos ligeros golpecitos a la puerta de la habitación- Hey chicas- Sirius dijo con un matiz de "¡¡MUÉVANSE!!"- ya es hora, James fue a ver el auto en el estacionamiento del hotel, llegará en cualquier minuto
-
Okey, nos vemos a bajo- Mary se apresuró en sujetar la tira de sus sandalias y recoger su bolso- hey Lily- me llamó moviendo sus manos frente a mis ojos, no me había dado cuenta de mi estado catatónico momentáneo hasta que ella me sujetó por los brazos.
-
¿James sabe conducir?- pregunté, ella sonrió y abrió la puerta.
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Te sorprendería lo mucho que no sabes de James, tú no eres la única que guarda secretos.
No fue tan difícil caminar con los altos tacones de aguja como me lo imaginaba, Sirius y James estaban de espaldas hacia nosotras cuando bajamos hasta la recepción del hotel, el primero en voltear fue Sirius, yo esperaba con ansias saber cuál sería la reacción de James al ver otra versión de mí. Estaba nerviosa, no podía dejar de entrelazar los dedos hasta que él, con aquella mirada normal se acercó hasta nosotras, nos miró fijamente y se limitó a sonreír de lado.
Abrí los ojos como platos cuando vi el auto que nos esperaba al salir por la puerta principal del hotel, nunca me habría creído que James Potter supiera conducir, mucho menos que tenía entre sus posesiones un camaro convertible negro con algunas líneas azules tan brillante que se podía ver como tenía la boca abierta ante tanta maravilla ¿Cómo era que un mago que supuestamente siempre ha vivido entre la magia maneja un auto clásico como éste?
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¿Subes?- James abrió la puerta del camaro para que yo pasara, intenté pasarme a la parte trasera del auto pero no pude agacharme bien por los tacones y casi caigo si no fuera por James que me sostuvo por la cintura.
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Será mejor que Mary pase atrás- la miré, ella como siempre se reía de la situación- al parecer tú puedes más con esto del equilibrio- le sonreí a mi amiga.
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Ni hablar, yo voy en la moto de Sirius- un ruido fuerte sonó tras el camaro, Sirius montaba una bellísima moto color negro digna de una estrella de rock, a él aún vistiendo traje se le veía la rebeldía en el cabello largo y desordenado que traía.
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Mary- dije aún más nerviosa, se suponía que mi acompañante era Sirius no James, intente buscar excusas para no tener que ir en el auto sola con él- estas con vestido, como te subirás.
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Bueno Lily, he decidido no perder ninguna experiencia de mi vida- sonrió y se subió a la moto de lado- y creo que llegar a una boda muggle con vestido sobre una moto definitivamente es una experiencia extraordinaria.
La moto volvió a rugir, arrancó y pasó al camaro, pero Sirius se detuvo y volvió a ver a James- hey Potter- lo llamó desde la moto dando vuelta solo a su cabeza- recuerda que Lily es MI cita- y guiñó un ojo en mi dirección.
No era muy alejado el lugar donde se celebraría la boda, pero fue el trayecto más largo que he vivido.
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¿Estás nerviosa?- dijo él después de unos minutos, no perdió ni por un instante la concentración que mantenía en conducir mientras me hablaba.
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No- mentí- estoy tranquila.
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Mentirosa.
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Ósea que ahora tú sabes mi estado de ánimo.
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Nop, pero tus manos te delatan… nunca las tienes quietas, pero cuando entrelazas los dedos una y otra vez es porque estas nerviosa- instintivamente hice puño y las puse sobre los muslos- relájate, tu no eres la que se va a casar.
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Eh... pues creo que si estoy un poco nerviosa… ya sabes- trate de sonreír pero en vez de eso inhalé y exhalé el aire muy fuerte- nunca antes había estado en estas situaciones ni en estos vestidos.
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Otra vez mientes- dijo mirando al frente sonriendo un poco- o acaso has olvidado un vestido violeta hasta las rodillas.
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¿Vestido violeta?- lo miré con curiosidad sin saber qué responder, él nunca me había visto con un vestido hasta el día de hoy- ¿De qué hablas?
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De nada Lily, creo que me confundí- me sonrió- pero tranquila, solo tienes que caminar delante de la novia y listo, además Sirius estará ahí para sostenerte si te tropiezas- me miró nuevamente sin pestañar- no olvides sonreír.
Como si fuera una especie de interruptor sentí como una sonrisa se extendió por mi rostro, los nervios y el miedo se alejaron. En ese momento solo deseaba que fuera James mi pareja el día de hoy.
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Promete que me otorgaras un baile- dijo como si pudiera leer mis pensamientos.
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Claro- ¿Por qué no podía dejar de sonreír?
La recepción era increíble, al parecer Petunia había pedido lo mejor para su boda, vi a varias personas muy elegantes a la entrada, cuando baje del auto muchos de los invitados se quedaron igual de pasmados que yo cuando vi el camaro y mientras caminaba agarrada del brazo de Sirius ya en la ceremonia delante de la novia sentí la mirada de todas la mujeres, adultas y jóvenes, sobre mi pareja y los ojos de una gran cantidad de hombres sobre mí.
El momento en que se celebró la fiesta, me sentí tan incómoda con la mirada lujuriosa con la que me invitaban a bailar, rechacé la mayoría de las peticiones alegando que le debía todos los bailes a James, sí, Sirius me dejó botada a lado de él mientras bailaba con Mary, pero no pude hacer nada cuando jóvenes que decían ser mis primos, quienes no me habían visto desde que era una niña querían bailar y recordar viejas anécdotas de las que no tenía recuerdos.
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Wuou Lily- dijo una joven de aproximadamente mi edad la cual había sido mi íntima prima/amiga en la niñez, con las cual hacía camping en la habitación y todas esas cosas de primas inseparable que como era obvio, yo no recordaba- buen partido que conseguiste- miró de reojo a James quien había ido a ver unas bebidas- está guapísimo ese chico, no dudaría en lo absoluto que perteneciera a la realeza o algo por el estilo.
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Eh, no es para tanto- me lo quedé viendo también- James es lindo, pero no de la realeza, además, se supone que ya se ha pasado la época en la que se pensaba que si era de la realeza era lo mejor- "vaya mente retrograda" pensé para mí misma.
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Lo que digas Lily, pero de verdad... él tiene una postura tan altiva, se nota al caminar que pertenece a una familia de la alta sociedad, al igual que el chico que fue tu pareja en la ceremonia- no podía entender como alguien a quien ya se le había cortado tanto la conversación no se podía callar- uff y si contamos en el auto que llegaste- hizo una mueca de asombro- ese camaro es del año Lily, de verdad te envidio- James llegó justo a tiempo antes de que le lanzara un hechizo silenciador a aquella chica para que dejase de molestar- oh, Lily voy a felicitar a la novia- sonrió a James de manera coqueta e instintivamente me colgué de su brazo- los dejos chicos y enserio lo digo, nunca se separen, se ven tan lindos.
Ella se fue moviendo las caderas muy vaporosamente dejándonos con la boca abierta e incómodos por el comentario.
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A que ha venido ese comentario- dijo James parpadeando un par de veces.
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Ni idea- respondí tomando hasta el fondo la copa de vino que James me había traído- mejor bailemos.
Y aquí otro capítulo, muchas gracias por los comentarios que me han regalado.