← INICIAR DE NUEVO · de
INICIAR DE NUEVO — capítulo 30
Después de la boda la rutina se volvió a sentir en la casa, les quedaba menos de un mes para la luna número 13 y eso complicaba aún más la situación, ya que la tensión y angustia se apoderaba de todos especialmente de Hermione que solo podía desquitar su frustración al sentirse un estorbo con gritos, sarcasmos y en general un genio infernal que hacía ver los episodios más detestables de Snape como un dulce sueño.
Ni siquiera el pensar en su hijo o el continuar con los preparativos para su nacimiento lograban calmarla, al contrario cada que alguien mencionaba al bebé ella salía gritando injurias y en más de una ocasión le escucharon renegar de él, hecho que provocaba otro cambio drástico en sus emociones y de estar furiosa comenzaba a llorar a mares, el único que se atrevía a enfrentarla, consolarla y a tratar de controlarla era su esposo, pero eso intensifican más la tensión pues sus discusiones retumbaban en toda la casa.
- Donde andabas- pregunto Hermione a Severus al verlo entrar en la sala donde ella estaba intentan desenredar una pieza de estambre, ya que Molly y su madre insistían en que el tejerle ropita al bebé la calmaría un poco.
Al escuchar la manera en que la castaña lo cuestionaba Snape solo se limitó a inhalar profundamente y sentarse junto a ella.
-
Donde andabas y no digas que con Harry y Draco porque ellos llegaron ayer por la mañana y tú tienes tres días que no te paras a esta casa- volvió a cuestionar ella estrujando la bola de estambre que estaba hecha nudo.
-
Deja te ayudo- fue lo único que contestó él, mientras tomaba de las manos de su esposa la pieza de estambre para tratar de desenredar los nudos.
-
Se me olvida que nunca das explicaciones de lo que haces- dijo Hermione y arrebató bruscamente el estambre de las manos de él.
-
Hermione por favor no empecemos, quieres es verdad salí con Potter y Draco a revisar algunas propiedad que podrían usar los mortifagos como guaridas, pero no tuvimos éxito, contenta.
-
Y porque no regresaste con ellos- volvió a cuestionar ella.
-
Porque no, aun tenía algo importante que hacer y no necesito a un par de niñeras detrás de mí todo el tiempo, es más fácil moverme entre las sombras solo que con dos estorbos a mi lado- respondió Snape apoyando su brazos sobre las piernas en señal de fastidió por la absurda discusión que tenéis con Hermione.
Ante la respuesta de Snape, la castaña solo emitió un pequeño gemido y arrojo a la canasta el montón de estambre rendida de intentar desenredarlo.
-
Perfecto, no me crees, que demonios quieres que te diga, he dime qué quieres que haga - dijo Snape posando su vista en los ojos cafés de ella.
-
La verdad- contestó ella desviando sus ojos para perder el contacto visual con su marido.
-
La verdad como si eso solucionará nuestros problemas o hiciera algo con tu maldito carácter- contestó el dejando escapar una de sus sonrisas sarcásticas, - tu quieres saber la verdad, ok de acuerdo la verdad es que no soporto esto, estoy arto de todo y de todos - contestó el hombre poniéndose de pie.
-
Busco cualquier maldito pretexto para salir de aquí, porque ya ni siquiera puedo acercarme a ti sin que me grites o salga llorando como Magdalena, todo esto Grengar me está superando, satisfecha o va seguir la señora haciendo sus dramas- finalizó Snape decidido a dejar a Hermione sola en la sala.
-
Pues anda entonces lárgate si no me soportas, no es la primera vez que saldrás huyendo y tal vez así nos dejen por fin en paz, porque todo esto es tú maldita culpa- contestó ella también poniéndose de pie y gritando.
-
Tienes razón y yo ni siquiera tendría que estar aquí, pero esa decisión no la tomé yo, así que no me culpes de todo lo que te pasa que yo nunca te pedí ni te forcé a nada- contestó el dándose la vuelta para volver a encarar a la joven.
-
De haber sabido te hubiera dejado morir en la casa de los gritos, así vivirían tranquila y mi hijo no estuviera amenazado de muerto antes de nacer por las estupideces que cometió su padre, un maldito Mortífago con conciencia y remordimientos -
Los últimos gritos de Hermione terminaron con el poco control que tenía Snape y acortando la distancia entre ellos Severus sujeto fuertemente a Hermione de los brazos, pero la voz de Harry y de su conciencia lo detuvieron, soltando a Hermione quien cayó en el sillón y abandonando la casa, soltando la puerta fuertemente al salir.
Tras de Snape salió corriendo Harry, para tratar de detener a su maestro, pero dicha acción fue inútil.
-
Dile que espero y logré algún día ser feliz, siempre cuida de ellos Potter y procura ser mejor que yo- le dijo Severus a Harry cuando esté lo alcanzó antes de que desapareciera.
-
Pero a donde va - cuestiono el chico.
-
No lo sé tal vez a terminar definitivamente con esto-contestó el mago y salió volando entre humo negro.
Cuando Harry regreso a la casa Hermione aun permanecía estática en el sillón y en su rostro se dejaban ver las primeras señales de arrepentimiento, al comprender las horribles cosas que le había dicho a su esposo y todos los demás esperaban alguna reacción por parte de ellos.
Harry, a dónde fue - cuestiono la joven a su mejor amigo después de unos minutos en que solo lo contemplo esperando a que la voz saliera de su garganta
-
No lo sé, pero descuida no tienes porque preocuparte quizá y en poco tiempo se cumplan tus deseos y el profesor te deje en paz para siempre - contesto el chico dando la espalda a su amiga.
-
De que hablas Harry- volvió a cuestionar ella caminando hacia el pelinegro quien detuvo su marcha al escuchar nuevamente la vos de Hermione.
-Sabes muy bien de que hablo Hermione - contesto el joven
-
Porque no lo detuviste Harry lo van a matar- interrumpió ella ya con lágrimas cayendo por sus mejillas.
-
Y no es lo que quieres, en los últimos meses él solo vive para complacerte y eso fue lo que le gritaste hace unos minutos, que hubieran preferido que muriera en la casa de los gritos, ahora por qué lloras- decía Harry en un tono frío que lo hizo acreedor a las reprimendas de Molly, Ginny y otras cuantas personas.
-
Harry yo no quise decir eso, es que-
-
Pero lo hiciste, ahora sí no arruinó tus planes de vida quisiera ir a ver cómo podemos evitar una tragedia - volvió a decir Potter tratando de pasar entre Ron y Neville, quienes aún no podían creer que su amigo se dirigiera de esa forma tan fría a la persona a la que por muchos años considero su hermana.
-
Se me decirte él desea que seas feliz y en verdad Hermione espero que puedas algún día serlo- fue lo último que dijo Harry dejando a la castaña sin palabras y llamando a todos los miembros de la orden para tratar de hacer algo.
Las otras personas que también habían presenciado toda la escena desde los primeros gritos de la pareja, salieron en silencio destraba de Harry dedicándole solo ligeras miradas a Hermione, quien solo pudo interpretarlas como reproches por la que había provocado.
El tiempo pasaba pero Hermione no podía percibir que tan rápido o lento sucedía esto, ella solo permaneció ahí sin movimiento, estática en el sillón con la vista fija en un punto invisible, y solo las lágrimas que vertían sus ojos sin parar demostraba que aún seguía viva tratando de imaginarse un futuro solo sin él.
Alguien le decía algo, pero ella no comprendía lo que era, hasta que fue forzada a ver unos intensos ojos verdes trayendo la nuevamente a la realidad.
-
Ya es tarde, deberías dormir- dijo Harry.
-
Yo no quise Harry, en verdad yo solo no quiero que nada le pase, yo no podría, pero el también, no dejes que- decía Hermione entre balbuceos por el llanto.
-
Lo sé, lo sé
-
decía Harry abrazando a su amiga para consolarla, - y el también lo sabe, ahora ve a dormir que todo esté estrés le hace daño al bebe, y quién sabe quizá cuando despiertes ya esté aquí-
-
No, quiero ir con ustedes a buscarlo, esto paso por mi culpa, yo necesito decirle que lo que dije no es verdad que yo lo necesito - contesto ella tomando las manos de su amigo suplicante.
-
Claro que no, Herm tú debes estar tranquila, piensa en tu bebé, el doctor Nazar insistió en ir él solo para hablar con él,- dijo Harry ayudando a su amiga a levantarse para acompañarla hasta su recamara.
-
Pero dijiste que Severus tal vez iría al ministerio, Joseph no podrá con todo solo,- decía Hermione dejándose guiar por su amigo a lo largo del pasillo hasta su habitación.
Despreocúpate acaba de llegar un mensaje del doctor, dijo que encontró al profesor Snape, que él está bien y que evitar que haga una tontería, ahora duerme- decía Harry sentándose junto a su amiga en la cama.
Hermione intentaba refutar los argumentos de su amigo, pero esta la silencio colocándole un dedo sobre sus labios, -te prometo que no le pasará nada- dijo el acurrucando a su amiga para que descansará un poco.
Mientras en la casa todos trataban de controlar la tensión que se sentía desde aquella discusión y esperaban algún tipo de noticia sobre Snape.
En otro lugar del mundo mágico, un hombre mayor vestido con atuendo muggles se aparecía frente a unas grandes rejas de hierro, que debido a la hora que era impedía el paso a los visitantes a ese solitario lugar, pero él tenía algo importante que hacer y esas puertas y su respeto por las normas conductuales no se lo iban a impedir.
A pesar de que nunca le gusto visitar esos lugares, y esto no era porque les temiera al contrario sabía que algún día terminaría ahí como todos, pero prefería evitarlo, solo iba a esos sitios cuando era estrictamente necesario y en esta ocasión lo era, así que muy a su pesar y tras dar un profundo suspiro, el anciano inicio su camino a través de los pasillos, deteniéndose por curiosidad breves instantes frente a la última morada de uno que otro mago excéntrico, hasta llegar a donde estaba la persona a la que buscaba, y que afortunadamente continuaba en este mundo.
-
Como me encontraste- cuestiono el hombre levantando la vista cuando sintió la presencia de la otra persona junto a él.
-
Simple intuición hijo- contesto la persona que acababa de llegar sentándose frente a él, no sin antes hacer un gesto de respeto hacia el objeto que le serviría de banca.
-
El viejo chismoso de Álbus te dijo-
-
En realidad Tobías fue tu madre la que me dijo que te gusta venir a pensar a este sitio- contesto el anciano recorriendo con su vista el lugar.
-
Es silencioso y tranquilo, bueno lo era hasta hace unos minutos - contesto Severus.
-
Además de algo triste y tétrico, sobre todo cuando empieza a obscurecer- respondió Joseph.
Liberando una pequeña carcajada Snape cuestiono el valor del anciano sentado sobre la tumba frente él.
-
Me asustan más los vivos, a estos sólo les tengo respeto- contesto Joseph devolviendo la carcajadas,- te preguntarás a que he venido-.
-
No, supongo que estás aquí para evitar que haga una tontería, pero ahorrarte los sermones, no soy tan estúpido como para entregarme sin pensar antes que voy a hacer- contesto Snape recargando hacia atrás la cabeza en la lápida donde estaba apoyado.
-
Eso creí, de todas formas lo que pasó hoy en casa-
-
Sólo evita hablar - interrumpió Severus el discurso de su tío abuelo, - vengo a este lugar porque me gusta el silencio-
-
Tu madre está furiosa, dice que es una desfachatez tuya dejar a tu esposa por visitar la tumba de esa tonta- dijo el hombre después de unos silenciosos minutos, mientras trataba de enfocar las letras grabadas en la lápida de la tumba que había entre las otras dos tumbas que estaban siendo utilizadas en ese momento como asientos.
-
Siempre se equivoca, la tumba de Evans está allá, buena la de los Potter, esta es de mi madre, dos de las mujeres más importantes de mi vida- decía con cierta ironía Snape apuntando con su mano las tumbas que mencionaba.
-
No quiero tener que visitar una tercera tumba- volvió a hablar el pociónista después de otro prolongado silencio, - no lo resistiría-.
-
Y no tienes por qué hacerlo, bueno espero que cuando llegue mi hora me visites debes en cuando- contesto el doctor también con ironía en su voz.
-
Sabes a que me refiero, debería estar acostumbrado la soledad, siempre ha sido mi vida, pero con ella no puedo, me niego a vivir sin ella- decía Snape
-
Eso es fácil si no puedes estar lejos de ella pues entonces regresa a su lado, será más fácil protegerlos estando con ellos que lejos- decía el anciano recargándose y subiendo las piernas sobre la tumba donde estaba sentado, para estar más cómodo.
-
Ella me detesta y yo para serte sincero desteto en lo que ella me ha convertido- .
-
Me parece que exageras, que pudo hacerte esa dulceniña- cuestiono Joseph, bajando los pies de la lápida y apoyando sus mano sobre las piernas para acercarse más a su sobrino.
-
Le dio significado a mi vida y con ello me volvió un cobarde, antes podía hacer cualquier cosa y no me importaba morir o incluso matar, pero ahora tengo miedo a equivocarme y terminar lastimándola, tengo miedo de que muera y tengo aun más miedo de morir y dejarla sola, me asusta que todo lo que dicen de mi hijo sea verdad, qué futuro le espera y, la posibilidad de que no pueda conocerlo me aterra, pero también me asusta que nazca, si no soy lo que esperan como sabré ser un buen padre nunca tuve uno- decía Snape sujetándose con ambas manos la cabeza que aún tenía apoyada sobre la cabecera de la tumba donde estaba sentado.
-
Mi cabeza ya no funciona el miedo me invade y me impide pensar, lo único que sé es que quiero que ella y mi hijo sean felices y que estén bien, aunque para que eso pase tenga que alejarme, pero cada cosa que intento hacer termina igual con ella sufriendo, como voy a ayudarlos si el temor me impide pensar y actuar correctamente, quisiera que las solución a todo esto aparecía ría de repente o que pudiera volver el tiempo atrás y evitar tantas tonterías que hice.
-
Déjame decirte hijo, que todo eso que sientes es normal- respondió Joseph estirando nuevamente las piernas sobre la tumba y colocando sus manos tras la cabeza recargando la espalda sobre la lapida.
-
Significa que eres humano y estás perdidamente enamorado de ella, en cuanto a tu hijo, a todos nos asusta el saber que una vida nueva depende de nosotros al menos los primeros años, y nada tiene que ver con que alguien amenace su vida o se digan cosas de su futuro, no se necesita tener un buen padre para ser uno, solo piensa en lo que sufriste y que nunca dejaras que él o ella pase por eso, solo un consejo nunca dejes que él sepa que le tienes miedo porque si es así termina manejándote a su antojo y peor aún si es niña como dices pues ya todos somos testigos de lo que hace un par de ojos bonitos contigo-.
Ante las palabras que le decía el doctor Nazar, su única familia aparte de ella y su hijo, Severus solo contestaba con suspiros, monosílabos y una que otra carcajada.
-
Me empiezo a sentir muy cómodo en este lugar y eso a mí edad no es bueno, deberíamos irnos- sugirió Joseph levantándose de la tumba donde estuvo sentado por un par de horas.
-
Dirás qué parezco un mocoso haciendo berrinches pero no tengo ánimos ni paciencia para verle la cara a alguien y no quiero volver a discutir con Granger- dijo Snape también poniendo de pie.
-
Además hay algo importante que quiero consultar contigo y no me gustaría que los demás estuvieran husmeando- volvió a decir el ex mortifago.
-
De acuerdo, pero entonces qué propones porque no pienso pasar una noche en este lugar, antes de tiempo- dijo Nazar pasando rápidamente su vista por el cementerio.
-
Te invito un trago, llevo muchos días sin probar una gota de alcohol y espero que no tengas nada que hacer en el hospital porque de lo que quiero hablar contigo vas a necesitar más de un trago de Whisky- respondió Snape a su tío.
-
Claro creo que también necesito un trago, además acabas de decir la palabras mágicas- contesto Joseph.
-
Cuales- cuestiono Snape.
-
Que tu invitas- respondió el anciano palmeando la espalda de su sobrino, - solo deja aviso que estás vivo porque de lo contrario ese Whisky nos costará la tercera guerra mágica -
-
De que hablas - volvió a cuestiono Snape, a lo que el doctor respondió que Harry y los demás planeaban atacar el ministerio a la mañana siguiente si no tenían noticias de él.
-
Esos Gryffindors y sus arrebatos, es un milagro que lograrán salir vivos de la guarra, nunca piensan en serio lo que van a hacer,- dijo Severus, - ok hazlo esa es una de las cosas de las que quiero tratar contigo y la otras es que necesito sacar a Hermione de la casa y llevarla a otro lugar más seguro-
- Lamento contradecirte hijo, pero no veo porque hay que sacar a Hermione de la casa- cuestiono el anciano.
-
Tras saber lo de Ain y el lazo que tenía como el señor Tenebroso, lo siento- dijo Severus bajando un poco la vista en señal de arrepentimiento por lo que había hecho, -comencé a buscar en su pasado y descubrí que durante sus últimos años en Hogwarts Ain y esa fueron muy cercanas pese a la diferencia de edades, incluso ella fue quien llevó a Bellatrix con Voldemort.
-
Están diciendo que mi hija era un Mortífago- cuestiono Nazar con un gesto de molestia dibujado en su rostro.
-
Estoy seguro que Ain no sabía los alcances de maldad que había en Tom, porque los recuerdos que puede obtener sobre ella indican que no sabía los planes de Riddler y menos de los métodos que utilizaba para alcanzarlos, nunca estuvo en una reunión y eran pocos los allegados a él que sabían de ella, pero aún así ellas dos fueron amigas y si nosotros pudimos relacionar a Ain con el Horrocrux y con Bella porque ella no podría hacer lo mismo- dijo Snape antes de desaparecer.
Joseph tardo solo unos segundos para comprender y darle la razón a sus sobrino nieto, las precauciones nunca estaban de más y pensando en encontrar el lugar ideal para llevar a Hermione desapareció tras Snape sin percatarse que la tercera persona que escucho total la conversación de ellos retomaba su forma humana.
Todo lo que había escuchado, siendo un simple escarabajo no tenía gran sentido para ella, pero quizás para otros sea información privilegiada y ese tipo de conocimiento suelo ser muy bien pagado, así que sabiendo a quienes podría interesarle lo que sabía , esa tercera persona también se desapareció pero con un destino muy distinto al que tomaron Snape y Nazar.