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INICIAR DE NUEVO — capítulo 6
Ya no sabía qué día era, pero al igual que cada noche de los últimos seis meses, la imagen de una joven mujer, casi de una niña, con grandes ojos color miel y de un largo, castaño y rizado cabello, que entre lagrimas le decía mamá no me olvides, la hacía despertarse llena de sudor, completamente angustiada y con una gran preocupación que no podía explicar.
La mujer; cuya imagen era muy similar a la de la joven con la que soñamos, excepto por los ojos, ella la chica del sueño tenía los ojos del hombre, del que se enamoró durante sus años de universidad y con el cual compartía su vida desde hace 25 años; Clarise no dejaba de pensar en ese extraño sueño y estaba segura que las respuestas a todas sus dudas las encontraría en su vieja casa de Londres.
Ya no aguantaba otra noche igual, tenía que saber quién era esa niña con la que soñaba y porque le llamaba mamá, si ella nunca había tenido hijos.
Tal vez eso era, el deseo reprimido de ser madre, pues tras intentarlo por muchos años, esa dicha no la había alcanzado, motivo por el cual decidió irse a vivir a Australia con su esposo.
No, la angustia y lo que sentía, no podía ser un simple deseo, era la preocupación real de una madre al saber que su hija está en peligro, por eso y en contra de todos; partió a Londres en el primer vuelo que encontró disponible.
Tras ella, igual que siempre iba Hugo su fiel y amado esposo, quien prometiera un día frente al altar cuidarla siempre; al llegar a su casa todo estaba igual que como recordaban haberlo dejado, los mismos muebles y las mismas fotos de ellos sobre la chimenea, excepto la puerta del fondo del pasillo del segundo piso.
Ellos no recordaban esa habitación rosa, con poster de películas y artistas juveniles de moda, ni se acordaban de la excesiva cantidad de libros y lo extraño de ellos, así como los muñecos, lo muebles blancos y la escasa ropa de mujer que había en la habitación.
Al estar ahí en ese cuarto, la angustia de Clarise volvió y se dejó vencer por un amargo llanto, el cual no cesó hasta que la vio.
Una pequeña foto, de ella, su esposo y esa joven; pero un poco más pequeña como de unos 11 años. Al reverso de la foto claramente gastada de tanto acariciarla, decía:
Papá, mamá y Hermione, Howard primer día de clases.
1 de septiembre de 1991.
Eso era, ya no necesitamos más, ella había tenido una hermosa hija, pero donde estaba, no dejaría pasar más tiempo; tenía que encontrarla a como diera lugar y no descansaría hasta volverla a tener en sus brazos.
Acudió a cada hospital, comisaría, asilo y cuanto lugar se le ocurrió día tras día, pero no había rastro de su hija, hasta que un día un par de hombre y una mujer vestidos con ropa negra y algo excéntrica; que llevaban días meridiano la casa, la interceptaron a la entrada de su hogar e indicándole que no hiciera escándalo le mostraron la imagen de su esposo tirado en el suelo, sangrando y gravemente golpeado.
La mujer vestida de negro, con voz chillona e irritante, le preguntaba a Clarise una y otra vez en donde estaba su hija, mientras la señalaba con una vara retorcida y negra que le provocándole un gran dolor.
- No lo sé-, era lo único que Clarise podía decir en medio de su dolor, - yo también la estoy buscando.
Al ver que no obtenían respuestas de ellos, los mortífagos los sujetaron y desaparecieron sin dejar rastro alguno en la casa Granger, al igual que lo hiciera su hija hace ocho meses.
Cuando Clarise y Hugo Grengar despertaron, estaban rodeados de un grupo de hombres vestidos con largas túnicas negras y mascaras plateadas, que al igual que la otro tres mortífagos los señalaban con sus varitas y les provocaban un fuerte dolor.
Así pasaron minutos u horas, no sabían solo podían sentir como el dolor aumentaba y las risas desquiciadas de esos desalmados eran más fuerte, hasta que una voz profunda y grave se alzó entre las carcajadas.
-
Son unos imbéciles, que no ven que están olbliviados, Grengar no es tan estúpida como los dos alcornoques que andan con ella, si llegan a matarlos antes de que recuerden algo, no servirán de nada; dijo la voz que pertenecía a un hombre de piel pálida y cabello largo liso y negro.
-
Severus, sería dos asquerosos muggles menos-, dijo Bellatrix tras una carcajada; - o que acaso tu corazón mestizo no soportas verlos sufrir.
-
Bella, claramente me tiene sin cuidado su dolor, pero convendría más al Señor Tenebroso, que recuperen su tonto vínculo sentimental con la sangre sucia de Granger, tal vez así podríamos hacer que esa entregué a Potter por la vida de sus padres, claro Bella- dijo Snape antes de que está respondiera; - nadie va a salir de esta casa con vida, ahora fuera todos y háblale a Narcisa, ella al ser leggerimente nata me será más útil que todos ustedes bola de tontos.
Al salir todos los mortífagos, Snape se acercó al matrimonio que estaba tirado en el piso, y sacando un franco de su túnica, dio a beber primero a la mujer un líquido azul, que comenzó a calmar un poco el dolor que sentía.
-
Debiste cerrar las puertas, que tal si uno de ellos regresa, te puede ir muy mal Severus si te ve ayudándolos- decía una mujer de cabello rubio y porte elegante mientras se acercaba a ellos.
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Ya les inventaría algo de haber sido así, gracias Cicy por avisarme que ellos estaban aquí.
-
No tienes porque agradecer, no hice nada, más que ver, igual que siempre- dijo Narcisa Malfoy tratando de controlar unas lágrimas, -Severus tenemos que sacarlos de aquí, antes de que él llegue.
-
No podré llevarme a los dos en estas condiciones, Cicy, además como justificaríamos su ausencia.
-
Déjalos está noche, yo los cuidare, diré que me pediste entrar en su mente para traerles los recuerdos de ella, ya mañana se te ocurriera como sacarlos de aquí.
-
Está bien, se que los dejo en buenas manos- dijo Snape dirigiendo una pequeña sonrisa a la rubia, - cuídate mucho y mañana vendré lo antes posible, no es justo que sufran así, por algo que ni siquiera recuerdan.
-
Severus, el amor nunca se olvida, tú lo sabes de sobra y menos, el que se siente por lo hijos, ellos saben quién es y que es Grengar, pero la niegan porque no quieren que los utilizan para dañarla, es irónico que hasta uno simples muggles sean mejores y más valientes que él.
La mujer rubia tenía razón, al parecer cada crucio y tortura lanzada hacia el matrimonio Grenger, los hacía recordar la vida junto a su castaña hija, pero seguirían negándola para evitar que los usaran para dañarla, así tuvieran que morir.
El hombre de aspecto tétrico por su cabello y ojos negros, pero que extrañamente le daba paz a Clarise, no volvió a aparecer en la mansión Malfoy por una semana, tiempo en el cual la mujer de cabello negro y rizado, dueña de una risa demente, se divertía torturándolos en el calabozo donde los mantenían presos, para luego ser atendidos y alimentados por la mujer rubia.
- Poción multijuegos Cicy, un glamur, recuerdos falsos que implantaras en ellos y que Merlín nos ayude, así los sacaremos y de paso damos más tiempo a los muchachos para que acaben con el Señor Tenebroso, solo necesito digamos dos voluntarios- decía Snape mientras ayudaba a Narcisa a curar las heridas de los padres de Hermione
Tras escuchar esa profunda voz Clarise, supo que su sufrimiento terminaria y así fue, lo último que sintió fue un pequeño estirón de cabello y después despertó en un Hospital.