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Un heroe en slytherin — capítulo 5

Enfrentando a un Troll

El sábado, durante el desayuno, Harry recibió un paquete. Sorprendentemente, era del Profesor Snape. Aún más sorprendente, la nota que traía con él. Snape estaba dándole una nueva Nimbus 2000 - la mejor escoba que se podía encontrar para Quidditch, le dijo Malfoy luego -. ¡A él!

Cuando la abrieron, apenas salieron del comedor, Harry pensó que era la mejor escoba del mundo. Era pulida, brillante, y tenía escrito en letras doradas "Nimbus 2000". Draco tenía una igual, que su padre le había hecho llegar la tarde anterior, justo a tiempo para el primer entrenamiento.

Draco ya le había explicado de qué iba el juego, pero al estar en el campo era distinto. Mucho más asombroso.

Luego de media hora de entrenamiento, Flint tuvo que admitir que eran buenos, muy buenos, y luego su ánimo subió hasta asegurar que patearían el trasero de Gryffindor más que nunca ese año. Harry, pequeño y rápido como era, no tardó nada en atrapar la Snitch, y se quedó con el lugar de buscador - obviamente, con su tamaño, no serviría para ninguna otra posición-. Draco, aunque de la misma edad de Harry, era más alto y más fuerte - eso se supone que pasa cuando te has alimentado bien durante 11 años, pensó Harry - y le demostró a Flint tener la suficiente fuerza y potencia como para anotar 4 tantos, y quedó como Cazador. Al ver su sonrisa satisfecha, Harry predijo que no dejaría de hablar de eso durante toda la cena en el comedor. La verdad es que había que disfrutar ese momento, porque luego tenían ambos detención con Snape.

Luego de la cena, cuando el resto de los chicos fueron a la sala común, charlando y riendo, Draco y Harry fueron al despacho de Snape. Éste les esperaba, por supuesto, y apenas llegaron les indicó que tenían que limpiar todos los calderos de su reserva - los cuales estaban asquerosamente sucios - y limpiar los estantes. Una tarea que ninguno de los dos creia acabar esa misma noche.

  • No puedo creer que esté haciendo esto.- Draco se quejó.

  • Bueno, al menos gracias a él tuvimos oportunidad de entrar al equipo.

  • ¿Has visto la cara de Weasley y Finnigan, cuando nis vieron entrar con el resto del equipo, y las escobas? - Draco se sintió más satisfecho al evocar ese recuerdo - Morian de envidia.

  • Probablemente el también quiera estar en el equipo de su casa, pero dudo que McGonagall piense en dejar entrar a los de primero. - comentó Harry, pero luego intentó sacar un tema que le había rondado la cabeza la noche anterior - Oye, Draco. ¿Recuerdas lo del tercer piso?

  • Fue sólo ayer, Potter. No hay modo que no recuerde algo como eso.

  • Creo que sé por qué está allí. Está guardando algo.

Draco lo observó con curiosidad en los ojos.

Pero las sospechas de Harry, aun sin tener pruebas, le parecían acertadas. Hagrid vacio una cámara, con sólo un pequeño paquete de contenido misterioso, justo antes de que un loco intentara robar Gringotts. Hagrid había dicho que Gringotts era el lugar más seguro... después de Hogwarts; y apenas comenzaba el año escolar, cerraban el tercer piso y ponian a un monstruo enorme con qué propósito? Tendría que ser para custodiar algo importante, no veía otra razón.

  • Admito que tiene sentido, pero qué podría ser? Debe ser muy valioso.

  • Sin duda. Pero tampoco tengo idea sobre eso.

Acabaron de limpiar casi la mitad de los calderos cuando Snape llegó, permitiéndoles marcharse. Ninguno de los dos volvió a discutir sobre el secreto del tercer piso, ni ese día ni los días que siguieron.

Con las prácticas de Quidditch el tiempo pasó demasiado rápido. Pronto estaban a fines de octubre, y Harry ya llevaba dos meses en Hogwarts. Contra todo pronóstico, los miedos que había tenido sobre la Selección de Casas y el colegio antes de iniciar las clases parecían tontos ahora. Las mazmorras de Slytherin y sus compañeros eran más un hogar de lo que jamás había sido Privet Drive. Las prácticas con el Equipo, las tardes en la sala común, observando la profundidad del lago negro a través de la ventana, las clases cada vez más interesantes, todo eso le hacía amar el castillo cada vez más. La única clase que no disfrutaba tanto era Defensa Contra las Artes Oscuras, ya que por alguna razón - probablemente por el irritante tartamudeo del profesor Quirrell - su cabeza siempre le dolía en aquella clase.

En la práctica de Encantamientos, el profeor Flitwick armó parejas para ensayar un nuevo hechizo, que les ayudaría a levitar cosas. Harry tuvo suerte, ya que le tocó con Daphne Greengass, una de las chicas más agradables de su año, pero a Draco le tocó con Millicent, y desde donde estaba podía ver a su amigo sufriendo por aquella desgracia de compañera.

  • Ahora, agitar y golpear. La palabra es "Windardium Leviosa"- explicó el profesor.

Harry y Daphne intentaron varias veces sin éxito alguno, la pluma no se levantó hasta que intentaron una decena de veces. Pero al menos lo consiguieron - en otra mesa, Ron Weasley y Hermione Granger estaban que echaban humo por tener que trabajar juntos. Al parecer Granger no hacía más que corregir a Weasley, que cada vez estaba más molesto. Al final de la clase lo otó decir a sus amigos "No es raro que nadie la aguante. Es una pesadilla, en serio"

No fue el único que lo escuchó, al parecer fue todo el salón, y por supuesto Granger. A Harry le pareció ver algunas lágrimas cayendo por su rostro, pero no podía estar seguro.

Era Halloween, y todo el castillo hablaba de la fiesta esa noche, un gran banquete que se celebraría en el Gran Comedor. Harry notó que Granger no había aparecido, y oyó a una de sus compañeras, Patil, decir que la chica había pasado toda la tarde llorando en el baño de niñas y se negaba a salir. Sin duda, Weasley era un buen chico. Pero ese no era asunto de Harry.

Se estaba sirviendo el plato principal cuando el Profesor Quirrell irrumpió en el comedor, con la cara descompuesta por el miedo.

  • Un trol... en las mazmorras...

Fue lo único que llegó a decir, antes de desplomarse en el suelo. Todos entraron en pánico. Dumbledore ordenó a los Prefectos conducir a los estudiantes a sus respectivas salas comunes.

  • Es imposible - dijo Draco -una criatura así no puede ingresar al castillo por su cuenta.

Harry entendió enseguida. Alguien tendría que haber metido al trol. La pregunta era, ¿quién?

Un Prefecto llamó a los de primer año, haciendoles formar una ordenada fila para llegar a su sala común. Ya habían salido del comedor, cuando Harry sujetó a Draco de la manga, haciendo que se retrasara a sus compañeros.

  • ¿Qué?

  • Hermione Granger.

  • ¿Qué hay con ella ahora, Harry? - preguntó Draco con cara de fastidio.

  • No sabe nada del trol. Ha peleado con los compañeros de su casa.

  • Estás loco, no es nuestro problema.

  • Si no la ayudamos, nadie más lo hará.

  • Pues ve tu, entonces. Yo no ayudaré a una hija de padres muggles.

Harry frunció el ceño - Bien - entonces dio media vuelta, hacia los baños de niñas.

Draco bufó. Sin duda se arrepentiría de esto, pero echó a correr detrás de Harry.

Sintieron un olor asqueroso a baño público y calcetines sucios - a Draco le dieron arcadas - pero al escuchar el gruñido y las pisadas que hacían temblar el suelo, le se{aló algo enorme que se movía hacia ellos. Medía más de tres metros, era gris, de cuerpo deforme, y olor asqueroso.

Cuando se detuvo en una puerta y entró a la habitación, Harry vio que la puerta tenpia cerradura y corió a echarle el cerrojo.

  • Bien hecho - dijo Draco, un segundo antes de que oyeran el grito de una niña salir de la habitación.

  • ¡Es el cuarto de baño de las chicas!

  • Crei que querías salvarla Harry.

Maldita sea. Se suponía que algo asi de arriesgado era para tontos Gryffindor, no para ellos. Draco tragó saliva, y abrió de vuelta la puerta.

Hermione Granger estaba contra la pared, a punto de desmayarse, mientras el trol avanzaba hacia ella.

Harry tiró de un grifo y lo arojó contra la pared, llamando la atención del trol, que cambió de dirección y se abalanzó sobre él.

A qué le temían los trolls? Draco lo había oido antes, claro que sí. ¿Qué era?

  • Incendio!

Fuego se encendió a los pies del trol, que comenzó a gritar y dar manotazos, pero para defenderse a si mismo, antes que para atacar a Harry. Esquivando los golpes de la criatura, Harry llegó a Hermione, y la empujó hacia la puerta, ya que ella parecía incapaz de moverse.

  • Vamos, muévete Granger - Draco ayudó a Harry, y entre los dos sacaron a Hermione.

Apenas salieron, Draco echó cerrojo a la puerta, y los tres se alejaron lo más rápido posible, hasta que les faltó el aliento.

  • Ustedes... - Hermione no podía creerlo. De entre todos los estudiantes de Hogwarts, había sido dos Slytherins, Draco malfoy y el mismísimo Harry potter, los que fueron a ayudarla - Gracias. Gracias.

Abrazó a los chicos y Draco observó divertido como Harry quedaba congelado, en estado de Shock. Seguro nunca había esperado que una chica le agradeciera tan efusivamente. Pero el momento de gloria acabó, cuando se encontraron en frente de una enfadada McGonagall, acompañada de Snape y Quirrell.

  • ¿Se puede saber en qué demonios estaban pensando? ¿Por qué no estaban en sus dormitorios?

Snape miraba inquisidoramente a los dos alumnos de su casa. Dos Slytherins - y un Malfoy, sobretodo - con una chica Gryffindor nacida de Muggles. Sabía que debia mostrarse firme, enfadado, pero la situación evocaba demasiados recuerdos de su propia adolescencia. Tenia que involucrar al hijo de Lily, por supuesto.

  • Por favor, profesora McGonagall... me estaban buscando a mi.- dijo Hermione.

  • ¡Hermione Granger!

La chica se puso de pie, y respondió sinceramente.

  • Yo me perdí la cena, estaba aqui en el baño cuando el trol entró y... y si Malfoy y Pott... si Harry y Draco no hubieran venido por mi, me hubiera matado. No tuvieron tiempo de ir por ayuda.

  • Bueno... en ese caso - dijo la profesora, contemplando a los tres. Todavia era muy extraño aquello. - ¿Cómo dos chicos de otra casa, antes que tus propios compañeros, supieron donde hallarte?

Hermione se sonrojó y bajó la cabeza.

  • Yo... yo... no les gusto mucho a ellos.

Harry vio una sonrisa de diversión en el rostro del profesor de pociones, ¿por qué?

  • Bueno, profesora. En vista de las circunstancias... la señorita Granger no transgredió ninguna norma, aunque estuvo en el lugar incorreco en el momento incorrecto. Y ya que Potter y Malfoy ayudaron a su compañera en apuros, no veo una razón para castigarlos.

Draco sonrió, y Harry casi dejó su mandíbula caer al suelo.

  • Señorita Granger, a la torre de Gryffindor ahora.

  • Si, profesora.

  • Potter, Malfoy. Sugiero que ambos regresen a las mazmorras... inmediatamente.

  • Si señor. - respondieron los dos al unísono.

Nadie más en Slytherin supo de eso. Nadie más en Gryffindor, tampoco. Nadie más que Harry, Draco y Hermione, de hecho.

Quien más desconcertado se encontraba por aquello era Draco. Siempre había considerado que los muggles y los magos nacidos de muggles eran inferiores a él, a su familia. Pero ayudar a Hermione, a pesar de que había accedido a regañadientes primero, se había sentido... correcto. Y por alguna razón, luego de haber enfrentado los tres a un troll, ya no le parecía que hubieran tantas diferencias entre Draco Malfoy, el Sangrepura, Harry Potter, el mestizo, y Hermione Granger, la nacida de muggles. La palabra "sangresucia" tampoco salia de sus labios con la misma facilidad.

Al día siguiente, durante el desayuno, Hermione le dirigió una sonrisa a los chicos desde su mesa. Harry sentía que, si bien tal vez no hubieran hecho una amiga, podía ser algo muy parecido a eso o eso creía hermione es una niña talentosa, inteligente. Tan sólo cuando Draco cambiara de opinión... viéndolo ahora, Harry creía que era sólo cuestión de tiempo.

Disclaimer: Harry Potter le pertenecen a la Grandiosa JK Rowling, esta obra es adaptada yo solo estoy cambiando algunas cosas como las parejas, todos los creditos kuchikiara