Un heroe en slytherin — capítulo 6
Finalmente llegó el primer partido de Quidditch, Slytherin contra Gryffindor, el primer partido de Draco y Harry en el equipo.
Durante el desayuno, antes de ir dirigirse al campo de juego, se cruzaron con el Profesor Snape, que se acercó a ellos cojeando.
- No espero nada menos que la victoria hoy, Señor Potter.
Harry mantuvo la cabeza en alto, e incluso sonrió. Solía tenerle miedo a Snape, y si bien era cierto que él era muy estricto y a veces parecía que se ensañaba con él, el profesor estaba de su lado en esto - como también con lo del troll, algo que Harry no olvidaría.
- Aplastaremos al otro equipo, señor.
Apenas el partido comenzó, luego de que Oliver Wood, el capitán de Gryffindor, y Flint, estrecharan manos, y Adrian Pucey fue el primero en anotar un tanto para Slytherin.
Pasaron varios minutos antes de que Harry pudiera ver la Snitch, pero cuando al fin vio l destello dorado, no perdió tiempo en ir tras ella. tenía la ventaja de ser mucho más veloz que el buscador de Gryffindor.
Pero entonces, algo pasó con su escoba. Empezó a moverse sin que él pudiera controlarla, de arriba a abazo, como si estuviera en un temblor, zarandeándolo. ¡Su escoba tratando de echarlo abajo!
-
¡Harry, qué pasa!? - Draco estaba tratando de conseguir a quaffle, pero se preocupó al ver que Harry tenía problemas.
-
Eh, fallas técnicas, nada importante.
Pero la escoba se sacudió más fuertemente, y empezaron ambos - su Nimbus y él - a caer desde más que 10 metros de altura.
Hermione sabía que ella debía estar apoyando al equipo de su casa. Pero francamente, le preocupaban mucho más dos ciertos chicos de Slytherin. Y cuando la escoba de Harry comenzó a comportarse de manera extraña, supo que tenía que ser magia oscura.
Miró alrededor, y descubrió a Snape, que movia los labios sin parpadear, mirando hacia Harry. Como hechizando su escoba.
Pero eso no era posible, ¿verdad? Snape era el Jefe de casa de Slytherin, él más que nadie debía tener interes en que Harry jugase bien. No, tenía que ser alguien más... y Snape seguramente se dio cuenta. ¿Quién?
Hermione siguió escaneando alrededor.. Quirrell... ¿Quirrell? Era imposible, el profesor era el más cobarde e inofensivo que pudieran conocer...
En ese momento, vio a Harry casi caer de la escoba, y decidió que no tenía mucho tiempo para pensar. Corrió lo más rápido que pudo, sin ser notada, hasta llegar a las gradas de los profesores, y agachada y escodida entre la multitud de estudiantes, sacó la varita. El primer hechizo que le vino a la mente fue ese que usó Draco Malfoy aquel día de Halloween.
- Incendio! - unas llamas empezaron a crepitar en la túnica del profesor Quirrell, y Hermione se alejó corriendo, guardando su varita, antes de que el mismo Profesor se diera cuenta de lo que sucediera y alguien se fijara en ella.
Escuchó un grito asustado del Profesor, y luego Harry pudo subir a la escoba de vuelta. Había tenido razón. Ella no se sintió culpable cuando Harry atrapó la Snitch; después de todo, acababa de pagar, al menos en parte, la deuda que tenía con los chicos de Slytherin.
-
¿Qué fue lo que sucedió allí arriba? - Draco sólo lo preguntó, en voz baja para que Nott no los escuchara, cuando la celebración en la Sala Común había acabado y ellos volvieron a su habitación.
-
No lo sé. Fue como... mi escoba simplemente no me obedecía.
-
Es extraño, no se puede interferir con una escoba así como asi. Y tu Nimbus era nueva, imposible que tuviera algún fallo.
-
¿Crees que alguien... la haya podido hechizar?
Draco arqueó una ceja.
- Ningún estudiante podría hacerlo, Harry.
Eso no mejoró mucho las cosas para él. Si no era un alumno queriendo jugar una broma, entonces alguien probablemente estuviera intentando matarlo. Sin duda, un excelente pensamiento antes de dormir esa noche.
Al día siguiente, cuando Harry intentaba olvidar el incidente, Hermione Granger se acercó a ellos en uno de los pasillos, había agitado su mano, llamándoles desde donde estaba, apenas les vio. Oyó a Draco murmurar algo sobre cómo los demás compañeros de su casa no los descubrían mezclandose con Granger, pero cuando ella finalmente llegó a ellos, no lanzó ningún comentario venenoso.
-
Harry, sólo quería decirte... ayer, en el partido... el Profesor Quirrell lanzó un maleficio a tu escoba, eso es lo que hizo que casi cayeras en el vuelo.
-
¿Sabes lo que estás diciendo, Granger? Quirrell es un papanatas, no podría hacer algo así. - dijo Draco.
-
¿Cómo lo sabes? - preguntó Harry.
-
Cuando comenzó a pasar, creí que debpia ser magia oscura, y via Snape murmurando algo. Parecía también como si él hubiera estado lanzando un maleficio, pero es el Jefe de su Casa, ¿por qué querría él hacer que Harry se matara en su primer partido?
El profesor Snape. Esto golpeó a Harry. Ciertamente, no tenía sentido, después de todo lo que Snape le había ayudado, incluso regalándole la escoba. Pero la escoba también podía estar encantada, tal vez Snape quería que él jugara para que se hiciese daño, todavía habia veces - pocas, pero las había - en que el Profesor lo mirada de una manera... como si lo detestara.
-
Dijiste que fue Quirrell - bufó Malfoy.
-
Si. No creí que pudiera ser Snape, y vi que Quirrell estaba haciendo lo mismo, tenía los ojos fijos en ti, ni siquiera parpadeaba, y repetía alguna palabra sin parar. Y cuando le prendí fuego a su capa y se distrajo, pudiste volver a volar sin problemas. ¡Tuvo que ser él!
-
¿Quemaste la capa de Quirrell, Hermione? ¿Tú? - Harry dio un silbido. Sin duda, esa niña podía tener algunas sorpresas.
Hermione se sonrojó.
- Yo... sólo... bueno, ustedes me ayudaron antes.
Harry le sonrió.
-
Gracias, Hermione.
-
Ten cuidado, Harry. Tú tambien, Draco.
Una vez la chica se perdió de vista, Draco le dirigió una mirada burlona - "Ten cuidado, Harry" -, imitó la voz de Hermione.
-
Que hay del "tú tambien, Draco"?
-
Ves lo que consigues, Potter. La s- Granger, me ha perdido el respeto. Buen trabajo.
-
No te ha perdido el respeto, ha perdido el miedo.
-
En serio crees que Quirrell hechizó tu escoba?
-
No tiene mucho sentido, pero si lo que Hermione dice es cierto, tal vez deba estar más atentos.
Y luego estaban los dolores de cabeza en la clase de Defensa contra las Artes Oscuras. Harry nunca le había prestado atención, pero ahora le parecía extraño que fuera solamente en esa clase en la que su cicatriz le molestara, también.
- No pensé que venir a Hogwarts fuera tan divertido. - dijo Draco entonces - Hay que admitirlo: un perro de tres cabezas, quidditch, detenciones con Snape, y descubrir la conspiración de "matemos a Potter"... este es un año realmente interesante.
Lo de la conspiración "Matemos a Potter" no le parecía nada divertido a Harry, pero no admitiría frente a Draco que tenía miedo.
- De nada, Malfoy.