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Historia 191952 — capítulo 8
—Tendremos dos fiestas —se emocionó Albus—. Una con todo el mundo y otra para los de séptimo solamente —El año pasado me colé en la fiesta de graduación —informó Alexandria. Se giró hacia Hugo—. ¿Recuerdas, cariño? Le pagamos a Wiltter para que nos dejara pasar a ti, Nathan, Lily y a mí. —¡Y no fueron capaces de avisarnos! —protestó Scorpius. —No estuvo tan buena —dijo Nathan, tras tragar un pedazo de torta de chocolate—. El discurso fue horrendo, el rey y la reina fueron abucheados, alguien vomitó en el ponche... Un asco. —Vale, me han arruinado mi felicidad —los acusó Albus. Ellos rieron hasta que Hugo, Nathan y Alex tuvieron que irse a su primera clase del día, Scorpius y Albus, en cambio, se quedaron en el Gran Comedor, no tenían clase los de séptimo año de Slytherin y Ravenclaw porque su profesora de Transformaciones se había enfermado. Scorpius suspiró y miró hacia la mesa de Gryffindor, Rose estaba hablando con sus amigas a la vez que recogían sus cosas para irse a clase. Cuando ella giró la cabeza y lo vio, le sonrió con cariño. —Me he dado cuenta que no me has contado sobre como van las cosas con Rose —dijo Albus, atento a las miraras y sonrisas que se dedicaban sus amigos—. Me dices a mí y a Hugo que están yendo de maravilla, pero no qué está pasando en realidad. Y —Él rió, Scorpius lo miró— hay un rumor de que los vieron teniendo sexo en un salón vacío. Scorpius se sonrojó violentamente y negó con la cabeza; Albus pareció aliviado, al parecer aceptaba que su mejor amigo saliera con su prima favorita, pero no que tuviera tan rápido relaciones. Finalmente, Scorpius le contó lo que estaba pasando. —No estábamos teniendo... eso —Albus rodó los ojos ante el sonrojo más fuerte de Scorpius—, pero si nos estábamos besando. Si él hubiera estado tomando un vaso de jugo, seguramente lo hubiera escupido sobre la mesa ante la sorpresa que se llevó. —¡¿Qué?! —¿Recuerdas cuando me disfrace de Jason Grace? —le preguntó. Albus asintió todavía asombrado—. Estábamos sobre las parejas que a ella le gustaba cuando me empujó a una pared y me besó. Albus alzó una ceja con pircadia. —¡No es lo que estás pensando! Solo me besó. Y luego seguimos besándonos. Albus fingió molestarse con él por no decirle antes y luego lo picó por lo que le dijo. Pero después no sabía si estar divertido o enojado porque a pesar de todos los besos que se dio con Rose, Scorpius y ella todavía no estaban juntos. La excusa de Scorpius fue que todavía no encontraba el momento adecuado para decírselo, aunque tuvo que admitir que cuando le escribió con fuego a Rose que la amaba, debió habérselo preguntado, pero ella había chillado y abrazado tan fuerte que se le olvidó. —Solo un mes y medio para terminar el colegio, Scorp —le recordó Albus—, y en el paso que estás yendo, no vas a lograr nada. Scorpius suspiró, sabía que se estaba retrasando y que tuvo que pedirle hace tiempo a Rose que fuera su novia, pero él quería hacer las cosas con lentitud. Enseñarle a Rose que no la quería por su cuerpo (como la mayoría de los chicos), sino que la amaba por como era ella. Y si tenía que retrasar su plan, que así fuera: solo le importaba que Rose supiera que no habría otro chico que la amara como él la amaba.
Albus estaba algo mosqueado. Había tenido la idea de irse a Hogsmeade de noche con Alice para una cita romántica, por los estudios y el Quidditch apenas tuvo tiempo que compartir con ella, pero en su lugar estaba en la Sala de los Menesteres en un lugar deseado por Hugo para que aparezca varios disfraces. Scorpius se transformaría al parecer en un semidiós que tenía la habilidad de cambiar de forma al animar que quisiera y ellos debían conseguir un disfraz de animal rápido. Hugo a la vez que buscaba, le decía a Scorpius información sobre Frank Zhang. Era hijo de Marte, dios romano de la guerra y la violencia, y la mortal Emily Zhang, una soldado canadiense. Frank había nacido en Canada, pero vivía en Estados Unidos, tenía descendencia china y era legado de Poseidon. A diferencia de los semidioses comunes, Frank Zhang no poseía disléxia ni THDA, podía transformarse en el animal que quisiera y su vida dependía de un pedazo de madera: si ésta se quemaba, la vida de Frank Zhang se extinguiría con las llamas del fuego. Era novio de Hazel Lesvesque e increíblemente Rose amaba esa pareja; debía de ser una de las pocas parejas cannon que ella shippeaba. Frazel se llamaba su pareja. Zhang era uno de los semidioses favoritos de Rose por dos motivos: era súper hiper tierno y porque era hijo de Marte, lo que lo convertía en el medio hermano de Hugo (Albus había pensado que él sería el hijo de aquella diosa inteligente, Atenea, que Rose admiraba, pero como el chico resultó ser un semidiós romano y la forma romana de la diosa ya mencionada, Minerva, era una doncella virgen, no podía tener hijos, Hugo se convirtió en hijo de Marte). Albus no comprendía nada, pero todo le resultaba divertido. ¿A quién no le resultaría divertido ver como tu mejor amigo perdía la dignidad por conquistar a la chica que amaba? Por milésima vez, agradeció que Alice no se lo hubiera hecho tan difícil. Sinceramente, Albus no tenía ganas de disfrazarse de los personajes de los Looney Tunes que le gustaba a su novia. —Ya sabes, si haces eso, no estaríamos perdiendo el tiempo acá —le dijo Albus a Scorpius. Éste miró nerviosamente hacia Hugo, temeroso de que hubiera escuchado, pero seguía escuchando música con sus auriculares en su iPod mágico mientras buscaba un disfraz para Scorpius. —No puedo hacer eso, sería humillante. Albus arqueó las cejas. Su amigo rodó los ojos. —No puedes negarme que he avanzado mucho con Rose desde que empecé con esto —protestó Scorpius. Albus se rascó el cuello, estaba muy seguro que él hubiera tenido el mismo resultado sin usar este plan ridículo y absurdo si hubiera tenido valentía en pedirle una cita a Rose. —Yo solo digo que sería más fácil si te transformarás —intentó convencerlo. Cuando Albus y Scorpius estaban en segundo curso, James Potter y Fred Weasley, el hermano y el primo del primero, les habían contado que James Potter I y Sirius Black habían sido Animagos: podían transformarse en un animal, Potter en un ciervo y Black en un perro. Albus y Scorpius, emocionados ante aquella idea, decidieron intentarlo y tres años después se habían convertido en Animales (ilegales). —Yo seré un mono —había dicho Albus, nombrando a su animal favorito. —Y yo una serpiente —dijo Scorpius, completamente convencido. Resultó que ambos fueron otros animales de lo que quisieron. Albus podía convertirse en un leopardo de las nieves y Scorpius en un... bueno, en un hurón. Éste último se había sentido tan humillado ante aquello que se había negado a transformarse de nuevo. Y mucho menos lo haría frente a Rose. —¿Qué ocurre, Alex? —Albus miró de reojo como Hugo se quitaba los auriculares para hablar por celular con su novia. Sonrió interiormente, él como toda su familia había predicho que el último de los primos Weasley quedaría rendido ante la chica Rosier. Estaba a punto de hacer una broma al respecto, pero algo lo distrajo. Bien, estaba seguro que lo que estaba parado frente suyo era Scorpius. Ahora, no estaba seguro que su amigo siguiera teniendo el juicio perfecto. Vaya, pensó, y mira que antes de que se juntara con Rose y conmigo era un chico listo. Demasiado, agregó con un escalofrío. Sip, definitivamente su prima y él habían hecho un buen trabajo llevándolo al lado oscuro de los locos. Scorpius parecía él mismo, con la única excepción que se había puesto una cabeza peluda, con hocico y a la que se le sobresalían dos cuernos, incluso había un aro dorado en los grandes huecos de la nariz. Albus estalló en carcajadas. —Puede ser que Frank Zhang pueda transformarse en el animal que quiera, pero, Scorpius, no tiene el cuerpo de humano y la cabeza de un toro. No es un minotauro. Éste bajó los hombros, pero Albus siguió riéndose. —Ay, hermano, mejor conviértete en el pequeño animal peludo. —Iré allá en cuanto... —La voz de Hugo murió en cuanto se acercó hacia los amigos. Albus podía jurar que Scorpius estaba ruborizado bajo la cabeza de minotauro—. Alex, te llamo más tarde, ¿si? —Hugo golpeó los cuernos de Scorpius—. Yo también. Adiós. Él colgó y miró fijamente a Scorpius, quien al parecer se había encariñado con la cabeza del hijo de Pasífae porque no daba señales de querer sacarsela. —Realmente siento miedo por ti, Scorpius. Rose va a hacer lo que quiera contigo —suspiró. Albus sonrió—. Quítate esa cosa y ponte a buscar algo que usar, ¿bien? —No hace falta —suspiró Scorpius, quitándose la cabeza. Como Albus supuso, las mejillas de él estaban rojas—. Ya sé como transformarme en un animal —informó, haciendo una mueca de disgusto. Albus soltó una fuerte carcajada cuando vio que en el lugar donde estaba antes Scorpius había un pequeño y peludo hurón.
Rose dio una vuelta sobre si misma mientras se miraba en el espejo que Alexandria, su querida cuñada, tenía en la habitación de chicas de quinto curso de Slytherin. Al parecer, aunque Alex no se llevaba bien con sus compañeras, juntas habían juntado para comprarse un espejo de cuerpo entero para su cuarto y habían convencido a la directora para que las dejara ponerlo. —¿Ya conseguiste tu vestido? —preguntó Rose a Alex. Ella negó con la cabeza. —Iré con Lily a Hogsmeade en la próxima salida —informó—. Vi un vestido negro hermoso que quiero comprarme. Tiene un cinturón de un tono más oscuro con destellos plateado. Sin espalda. Y también vi unos zapatos que combinará perfectamente con el vestido. —Mi hermanito se va a quedar con la boca abierta. —Éso es lo que busco. Rose soltó una risita y volvió la vista al espejo. El vestido que compró en Navidad con el fin de usarlo en el baile de fin de curso era de color violeta, uno bastante sencillo, pero era ajustado y marcaba sus curvas. Se pondría unas sandalias blancas y unos pocos accesorios más como brazaletes y collares. Eso si, lo que usaría para su fiesta de graduación sería mejor que nada y sobresaliría de las demás. Mientras se miraba, sujetando su cabello con ambas manos, decidiéndose que peinado podía usar, Alex le dijo que Hugo acababa de mandarle un mensaje para que le avisara a ella que Scorpius la estaba esperando en el salón vacío del sexto piso. El salón vacío antes era el lugar donde se daban las lecciones de teatro en el tiempo en el que Herbert Beery era profesor en Hogwarts. Pero con su retirada y la baja de la asignatura de teatro, el salón quedó deshabitado y ahora es usado por alumnos del colegio mágico para hacer fiestas, aprovechando que el lugar es extremadamente grande. Teniendo en cuenta que el lugar al que tenía que ir estaba en el sexto piso, ella estaba en las Mazmorras de Slytherin y además tenía que sacarse el vestido y ponerse ropa que la hiciera parecer más hermosa que siempre, Rose tardó alrededor de una hora en reunirse con Scorpius, ya toda roja por la carrera desde la Sala Común de las serpientes hasta la Torre de Gryffindor y luego volver un piso más abajo para juntarse con él. Igualmente, Scorpius no parecía molesto. Es mas, su rostro se iluminó al verla entrar al salón vacío. Rose estuvo a punto de disculparse por llegar tarde cuando Scorpius se acercó a ella y la besó. Abrió los ojos sorprendida, era la primera que él tomaba la iniciativa en el beso. Sonrió y cerró los ojos mientras lo abrazaba por la cintura, ladeando la cabeza para mejor a proximidad. Cuando se separaron, Rose vio que estaba de nuevo -como supuso- vestido de un semidiós, ésta vez romano. Ahogó un chillido, pero empezó a saltar emocionada. Frank Zhang era su cuarto semidiós favorito (el primero era Nico di Angelo, el segundo Luke Castellan y el tercero Leo Valdez). Scorpius no llevaba peluca, pero su cabello era negro con corte militar (Rose rogó que hubiera usado un hechizo y no que en verdad se hubiera hecho ese peinado, pero Scorpius estaba tan loco por el amor que no sabía con exactitud que hizo) y tenía lentes de contacto marrones. Hugo debió haberlo vestido como Frank Zhang después de recibir la bendición de Marte. Pero gracias a que Scorpius ya era adorable por naturaleza, había logrado que pareciera de verdad el semidiós romano que estaba interpretando. Scorpius entonces la tomó de la mano y la llevó a unos sofás rojos que había para sentarse. Rose miró el lugar con fascinación, era muy diferente a como era cuando se hacían fiestas ahí. Sonrió al ver que había traído Scorpius para cenar. No pastas, no sushi, ni otras comidas elegantes, sino pizza. Rica y sabrosa pizza de queso y pepperoni. Y nada de vino o gaseosa, había traído cerveza. Rose aplaudió, aquello era mejor que cualquier cena romántica. Cuando se sentó, Scorpius le dejó en sus manos un pequeño trozo de madera. Rose se mordió el labio, le gustaba todo lo que él estaba haciendo. Pero, desde adentro de ella, se estaba cansando: ¿era necesario que en todas las citas (si se podían llamar así) que tenía con Scorpius el tuviera que disfrazarse de uno de sus personajes de los libros? Si, era tierno, pero ella quería estar con él, no con alguien que fingía ser. Se lo iba a decir..... cuando terminará de imitar a Frank Zhang. Tenía que ver como lo imitaba si o si. —Entonces, ¿Albus te dijo sobre ir los tres juntos a la Fiesta de Fin de Curso? —preguntó Scorpius, dando un bocado a su pizza. Rose sonrió. —Si, y será fantástico. Pero espero con más ganas el Baile de Graduación —agregó, acercándose más a él. El color inmundo un poco las mejillas de Scorpius. Hablaron sobre el tema de las celebraciones que tendrían el siguiente mes, ya que Rose no hizo ni una pregunta sobre algo que tuviera que ver con el hijo de Marte, solo comentó que Hugo también era hijo de Marte y que por esa razón habían discutido, ya que Rose quería que su hermano fuera griego e hijo de Hades, dios del Inframundo, como ella. —Ya es tarda —murmuró Rose, viendo la hora en el reloj que sus padres le compraron. Faltaba pocos minutos para que fueran las doce de la madrugada. —¡Espera! —Repentinamente, toda la sangre se había acumulado en sus mejillas y parecía nervioso—. Yo tengo que mostrarte algo. —Bien —dijo ella, mirándolo expectante—. ¿Qué es, Scorp? Rose vio como se tensaba y cerraba los ojos. Cuando estaba a punto de resultarle si estaba bien, quedó con la boca abierta al ver lo siguiente que le pasó. De repente, ya no era Scorpius Malfoy quien estaba sentado frente a ella en el sillón, sino que sobre el almohadón había un hurón blanco. Rose gritó. —¡Merlín! ¡Es hermoso! ¡Dioses, solo mírate! —chillaba mientras lo tomó entre brazos. ¿Los hurones podían ruborizarse? En cualquier caso, las mejillas peludas del ahora Scorpius hurón estaban coloradas. Rose se levantó de un salto—. ¡Tengo que llevarte a mi habitación! ¿Cómo se puede llamar a un hurón? ¿Panky? ¿Ching? ¿Patitas? Son nombres mas de perros, ¿no crees? El hurón ladeó la cabeza, mirando confundido. Pobre de Scorpius, Rose había querido un animal peludo desde que era niña y ahora que tenía un hurón en sus brazos, aunque antes hubiera sido un humano, se lo quedaría como mascota. Si, Albus y Hugo tardarían en ver a su amigo.
Rompí mi promesa, lo siento. Dije que actualizaria los capítulos faltantes rápido, pero con esto del paro de profesores, empecemos tarde y ahora nos están dando con todo, aparte que compre tres libros nuevos que leer y estoy repasando la saga Pretty Little Liars . Pero intentaré, de verdad lo haré, actualizar seguido éstos dos últimos capítulos que me quedan.
Aviso que ya Scorpius no se transformará en ningún semidiós más. Sé que dije que serían cinco semidioses (el último iba a ser Luke Castellan, hijo de Hermes), pero decidí que hasta aquí aquí acaba usar disfraces con Scorpius.
Espero que se siga leyendo esta historia. No se preocupen, actualizaré ahora si con rapidez.
¡Besos!