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Historia 192013 — capítulo 10
Una vez finalizado el banquete cada casa se dirigió a su respectiva sala común. Albus podía ver en el rostro de todos sus compañeros lo afectados que estaban. Poco a poco todos los alumnos se fueron retirando a sus habitaciones dejando solos junto al fuego de la chimenea a Albus y sus amigos que esperaban el momento justo para poder escaparse hacía el séptimo piso para encontrarse con James y comenzar a planificar su huida.
Albus miraba nerviosamente a las oscuras profundidades del lago negro pensando en lo que sucedería a partir de aquel momento ¿Cómo enfrentarse a una bruja con tanto poder? ¿Podría su padre derrotarla, así como lo hizo con Lord Voldemort?
—Albus… — El chico giro su cabeza ante el llamado de Lynna que se encontraba en uno de los sofás a su lado derecho. La chica tenía sus ojos ámbar clavados en él con angustia. — He estado pensándolo y… Creo que quiero ir yo sola. No quiero que ustedes se arriesguen y salgan lastimados. Además de mi familia, son las personas que se han comportado mejor conmigo.
Scorpius soltó un bufido al tiempo que rondaba los ojos, por su parte Albus se puso de pie y se acercó a la chica hasta posicionarse justo frente a ella. El semblante del azabache era totalmente serio y sus verdes ojos destellaban con decisión.
—No te dejaremos sola Lynna. Eres nuestra amiga — Scorpius asintió ante las palabras de su amigo.
—Y los amigos nunca se abandonan, así estén a punto de cometer un suicidio. Si es por un bien mayor estaremos a tu lado. — El rubio sonrió poniéndose de pie — Dejando completamente de lado la estupidez que acabas de decir, propongo que nos pongamos en marcha a la sala de los menesteres. ¿Alguna idea de cómo llegar allí sin ser vistos? — Albus miro de Scorpius hacía Lynna la cual se encogió de hombros negando con la cabeza.
—Sí tan solo tuviera la capa de invisibilidad de papá… — Murmuro Albus con disgusto. Finalmente, algo pareció iluminar su mente — ¡El mapa del merodeador!
Sin decir nada más el chico corrió en dirección a los dormitorios donde busco en sus pertenencias un viejo pergamino desgastado. Con una amplia sonrisa salió de la habitación en la cual sus compañeros ya dormían y donde únicamente las camas de Scorpius y la suya propia estaban vacías.
Albus se apresuró en volver a la sala común donde lo esperaban ansiosos Scorpius y Lynna.
—¿Qué es el mapa del merodeador? — Pregunto Lynna mirando hacía el pergamino en manos del chico.
—Lo crearon mi abuelo y sus amigos. Muestra el castillo y todo aquel que se encuentra en los pasillos en el momento preciso. James lo robo a papá, y yo se lo saque a James el año pasado — Albus sonrió ampliamente y sacando su varita apunto al viejo pergamino. — Juro Solemnemente que mis intenciones no son buenas.
Tras aquellas palabras en el viejo pergamino comenzaron a aparecer manchas de tinta que poco a poco fueron dando forma a un exacto mapa del colegio y en cada pasillo se podía ver un pequeño cartelillo con nombres moviéndose. Lynna se colocó junto a Albus mirando asombrada aquel objeto.
—Es…Fascinante. Tú abuelo debió ser muy listo, al igual que sus amigos. Miren — La chica señalo en dirección al pasillo de salida de la sala común de Slytherin donde el nombre de un hombre, que suponían se trataba de un auror, se encontraba allí. — Con ese hombre allí no podremos salir…
—No si usamos otra salida — Albus miro de Lynna hacia Scorpius.
Scorpius ya sabía a que se refería el chico, el año anterior ambos habían escapado por aquel pasadizo que se encontraba en la segunda habitación de los chicos. Pertenencia a chicos de tercer año. La salida daba acceso a un túnel largo y oscuro que al finalizar daba con unas escaleras las cuales le guiarían directamente hacía el aula de trofeos.
—Vamos enseguida — Animo Scorpius encabezando la marcha hacía las habitaciones de los chicos. Albus y Lynna lo siguieron hasta llegar a la puerta de la habitación donde debían entrar. El rubio abrió la puerta con sumo cuidado asomando únicamente su cabeza. Las cinco camas de la habitación estaban ocupadas por chicos de tercer año profundamente dormidos. — En silencio. Entren — Indico el chico abriendo la puerta lentamente e ingresando lo más silencioso posible al lugar.
Los tres chicos una vez dentro cerraron la puerta tras de si y se dirigieron a una esquina en la cual se encontraba una cama. Albus le hizo una seña a Lynna indicando que el pasadizo se encontraba bajo aquella cama antes de acostarse sobre el suelo y deslizarse bajo la cama. Una vez allí, el chico dio unos golpecillos rítmicos con su varita en el suelo hasta escuchar un suave 'click' el cual le indico que podía ya podía entrar. Con ambas manos Albus empujo un área del suelo que comenzó a hundirse hasta que se formó una especie de entrada. El azabache saco su mano haciendo señas a sus amigos para que le siguieran mientras ingresaba en aquel agujero que se había formado en el suelo. Scorpius y Lynna entraron en silencio uno tras otro bajo la cama y siguieron al chico hasta aquel lugar oscuro, frío y con una humedad asfixiante. Los tres juntos volvieron a cerrar la entrada empujando el suelo hacia arriba hasta escuchar de nuevo aquel 'click'.
—¡Lumos!
Los tres chicos encendieron la punta de su varita para poder ver el camino que seguían el cual se hizo largo para los tres. Albus mantenía sus ojos en el mapa del merodeador visualizando los lugares en los cuales se encontraban los aurores.
—El área frente al Gran Comedor esta libre. Tendremos que pasar por este retrato para llegar directamente al séptimo piso — Indicó Albus señalando hacia un lugar en el mapa.
Al salir del Gran Comedor tenían un pequeño recorrido hacía el retrato indicado. Debían descender tres escaleras para alcanzarlo. Los chicos analizaron el mapa cuidadosamente en aquel momento.
—Hay cuatro aurores en el camino ¿Cómo podremos llegar hasta allí sin ser vistos? — Scorpius hizo una mueca a ver los desconocidos nombres, no se trataba de ningún prefecto, y eso bien lo sabía él. Al no ser tampoco profesores solo restaba esa explicación.
Lynna sonrió ampliamente mirando a sus amigos.
—Puedo ayudar un poco. Tengo algunos encantamientos útiles — Los chicos la miraron antes de asentir y terminar de recorrer su camino hacia la sala de trofeos.
Una vez allí siguieron hasta el Gran Comedor y asomaron sus cabezas luego de abrir la gran puerta de roble, un auror caminaba con aburrimiento a pocos metros de la entrada.
—¿Lynna? — Susurro Albus observando a la chica.
Lynna extrajo la varita de su túnica apuntando hacía el hombre. Con una floritura de su varita hubo un fuerte sonido que parecía provenir del exterior logrando que el hombre se apresurara en salir. Albus, Scorpius y Lynna se escabulleron hasta su siguiente escondite. Todos los aurores fueron burlados de la misma forma hasta dar con el retrato.
—Los libros lideran — Cito el rubio la contraseña. El anciano que reflejaba el retrato se hizo a un lado somnoliento. Los tres amigos se apresuraron en entrar por el hueco del retrato saliendo directamente a uno de los pasillos del séptimo piso.
Albus lidero el camino a la sala de menesteres, una vez la puerta apareció ante ellos ingresaron encontrándose con que James, Rose, Fred y Lorcan ya se encontraban en el lugar.
—Al fin llegar, por lo menos ustedes — Comento con alivio Rose sonriendo ampliamente en dirección a los Slytherin — Solo faltan Calen y Lyssander. — Los recién llegados asintieron y se acercaron a los chicos.
La sala de los requerimientos estaba ambientada como si de una sala común se tratase. Una gran chimenea se alzaba frente ellos justo al entrar rodeada de cómodas butacas de color chocolate. El ambiente era cálido y acogedor en esa área de la sala, al lado derecho Albus noto como una gran mesa contenía lo que parecía ser un mapa.
—¿Qué es eso? — No pudo contenerse en pregunta el azabache. James, que había notado la dirección que llevaban los ojos de su hermano sonrió ampliamente.
—Querido hermano, debido a que mi precioso mapa del merodeador termino en tus manos. Lorcan, Fred, Frank y yo nos vimos en la obligación de crear el nuestro propio. — Albus abrió los ojos sorprendido.
—Por cierto ¿Dónde está Frank? — Intervino Scorpius al notar la ausencia del nombrado. Tanto Fred como Lorcan se encogieron de hombros.
—Saben que si el profesor Longbottom se entera que se escapó del colegio le iría muy mal. Decidimos que lo mejor era que se quedase aquí y fuera nuestros ojos en el colegio. Cualquier cosa que suceda nos mantendrá informados — Fred dijo aquello restando importancia al asunto.
A partir de ese momento se dedicaron a platicar sobre las posibilidades de salir del castillo hasta que finalmente hicieron acto de presencia Cale y Lyssander. Fue entonces cuando James, Fred y Lorcan y se dedicaron a indicar los distintos modos de salir del castillo sin ser detectados. Todos anotaban mentalmente las indicaciones de los chicos y tras trazar cuidadosamente el plan habían decidido hacerlo el día después de navidad a sabiendas de que incluso los aurores se encontraría distraídos en aquella fecha.
Después de aquella reunión cada pequeño grupo se dispersó con rumbo a su sala común. Los Gryffindor, que se encontraban más cerca de su sala fueron los primeros en llegar siendo recibidos por un muy curioso Frank.
—¿Y bien? ¿Ya todo está listo? — El chico de cabello castaño claro, alto y con complexión delgada los observo expectante. James con una amplia sonrisa asintió en dirección al chico.
James, Fred, Lorcan y Frank habían sido unidos incluso desde antes de iniciar el colegio. Desde su primer año habían sido conocidos como los bromistas estrella, daban dolor de cabeza a todos en el castillo y aquello les entretenía como a nadie. Pero cuando debían ser serios lo eran y la inteligencia de los cuatro chicos funcionando al unisonó siempre era algo de temer.
—Todo listo, un día después de navidad — Informo Fred soltando un largo bostezo. — Solo tengo una pregunta… ¿James? — El aludido giro sus ojos hacía Fred quien era su primo y mejor amigo.
—¿Qué pregunta? — James lo observo con una ceja alzada ya que Fred ahora sonreía burlonamente.
—¿Cuándo comenzaste a confiar en la chica Emrys? — Las miradas de Lorcan y Frank viajaron hacía su amigo esperando su respuesta. Los tres sabían a la perfección cuanto le desagradaba la chica a su amigo, sabían bien que él no "confiaba" en ella.
—Solo siento que es la única forma de avanzar y hacer algo para ayudar. Sí encontramos el libro…Quizás si lo encontramos podamos evitar más muertes — James los miro intensamente por unos minutos. Todos hicieron silencio pensando no solo en sus compañeros asesinados, sino también en los inocentes muggles que también habían sido víctimas. — Sera mejor ir a descansar. — Todos asintieron y se pusieron en marcha a su habitación.
En la sala común de Slytherin. Albus, Scorpius y Lynna se encontraban acurrucados junto al fuego cada uno metido en sus propios pensamientos. Realmente no estaban seguros de como resultaría todo aquello, pero esperaban ayudar en algo a resolver todo aquel desastre que causaban los seguidores de Morgana.
—Albus, Scorpius — Se escucho la temblorosa voz de la chica luego de varios minutos sin pronunciar palabra alguna. Ambos giraron a verla ya que ella como era costumbre se encontraba en medio de ambos — Quería darle las gracias por todo lo que hacen. No deberían estar inmiscuyéndose en nada de esto, pero lo hacen. Sé que es por todo lo que está sucediendo, pero siento que todo esto es mi culpa y…
—Lynna, escucha — La detuvo de inmediato Scorpius — Somos amigos y estaremos para ti cuando nos necesites lo quieras o no —La chica sonrió en dirección al rubio que la miraba atravesándola con sus gélidos ojos grises — No podrás deshacerte de nosotros fácilmente. — Scorpius sonrió y tomo la mano de la chica en un fuerte apretón.
—Scorp tiene razón, estaremos allí para ti — Albus tomo la otra mano de la chica tragando grueso — Y contamos con ayuda, todo va a estar bien.
Albus a pesar de haber dicho aquello no se convencía del todo. Tenía un mal presentimiento, algo no iba bien, pero lo dejaría de lado. Realmente lo que menos quería en ese momento era espantar a la chica con tonterías.
Nuevamente el silencio se instaló en la sala hasta que finalmente Scorpius se despidió para ir a dormir un poco. Ya que no tenían clases y tampoco podían salir del castillo el chico podría dormir el resto del día. Albus observo todo el camino de su amigo hasta el pasillo de las habitaciones antes de volver su mirada a la castaña que tenía su mirada fija en las llamadas de la chimenea que danzaban lentamente.
—¿No tienes sueño? — Pregunto él mirándola con curiosidad.
—No realmente, pero puedes ir a dormir — Lynna alzo su mirada a él con una pequeña sonrisa.
La imagen de la chica le lleno en ese instante. Su cabello estaba ligeramente desordenado, el reflejo de las llamas en sus ojos color ámbar y la sonrisa en su rostro lo hipnotizaron por completo. Intentando regresar sus sentidos a su lugar, Albus se puso de pie.
—Tienes que ir a descansar — Lynna se puso de pie imitando su gesto. Albus la miro a los ojos fijándose entonces en que la chica se notaba frágil y pequeña frente a él ¿Quién podría imaginar que dentro de ella guardase tanto poder? El poder que solo podía poseer un descendiente de Merlín.
—Lo hare — Susurro ella antes de rodear con sus brazos el cuello del chico.
El azabache quedo totalmente estático al verla acercarse a su rostro. Su corazón comenzó a latir tan fuerte que lo sentía golpear contra su pecho. Contuvo la respiración y sintió que todo a su alrededor pasaba en cámara lenta, segundos después Lynna depositaba un suave y tierno beso en su mejilla derecha. Aquello seco por completo la garganta de Albus que tuvo el impulso de tomar su rostro y recibir aquel beso en sus labios, donde realmente deseaba sentir aquel toque. Con todas sus fuerzas contuvo aquel impulso y se alejó un poco de la chica sonriendo forzadamente.
—Descansa, necesitas mantenerte fuerte — La castaña asintió mientras que Albus acariciaba suavemente el cabello de la chica sintiendo la suavidad del mismo enredándose en sus dedos.
—Ten buenas noches, Albus — El azabache asintió y ella sonrió ampliamente observándolo sin moverse.
—¿Pasa algo? — Pregunto al notar como no se alejaba. Fue entonces cuando se dio cuenta que seguía acariciando su cabello y dejo caer su mano hacia su costado carraspeando un poco y girando su cabeza sintiendo como sus mejillas comenzaban a enrojecer.
—Me gusta el color de tus ojos — Dijo con simpleza la chica — Son realmente hermosos — Con una pequeña risa que dejo totalmente embobado al chico. Lynna finalmente se alejó sin decir nada más dejándolo totalmente congelado en su sitio hasta un momento después cuanto pudo movilizarse hacía su dormitorio necesitaba una buena noche de sueño. No entendía como con tan poco tiempo podía sentir que la chica era tan preciada para él y que cada palabra que decía para él ya fuera un halago o una crítica la tomase tan en serio. Albus simplemente no podía comprender aquello.
—Debo estar perdiendo la cabeza — Se dijo a si mismo antes de enterrar de lleno su cabeza en sus sabanas y dejarse caer en un profundo sueño en el cual, afortunadamente, no hubo señal alguna de Morgana, pero si una castaña chica de ojos ámbar que sonreía solo para él.