Tituladas 17.2% · 34,339 de 199,415 descubiertas
Rescatado 94.6% · 90,776 de 95,911 páginas identificadas · 89,862/90,521 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 192013 · de

Historia 192013 — capítulo 9

Con el corazón latiendo rápidamente en su pecho, Albus entro en la habitación donde debía estar durmiendo James. Allí, junto a su hermano, se encontraban Calen y Lynna con los rostros totalmente pálidos.

James respiraba con dificultad, pero para su gran alivio, tenía los ojos abiertos de par en par.

—¿Estás bien? — Se acercó a prisa posicionándose junto a Lynna.

—Lo…estoy — Contesto James con algo de dificultad mirando en dirección a Albus, ambos sonrieron un poco. — Ahora entiendo lo que sentía papá al estar al borde de la muerte cada año — Soltó un largo suspiro y miro hacia el techo, sudaba copiosamente.

—Sabemos quién ha estado detrás de esto todo este tiempo — Murmuro Calen frunciendo el ceño.

—¿Quién?

La potente voz proveniente de la puerta hizo que los jóvenes brincasen y mirasen hacía la puerta. De pie fuera de la habitación se encontraban Harry Potter, Draco Malfoy, Hermione Granger, Ron Weasley y Ginny, todos con rostros de preocupación bastante evidentes.

—Papá — Albus abrió los ojos como platos clavándolos en su padre. Esté le fulmino con la mirada y luego paso sus ojos hacía Calen.

—¿Quién está detrás de todo esto? — Exigió saber Harry acercándose de forma amenazante a Calen.

—Morgana, Señor — Contesto sin dar un paso atrás el chico un poco más recuperado — Morgana le Fay.

—¿Morgana le Fay? — Murmuro Hermione abriendo los ojos como platos — Eso es imposible… — La mujer negó con la cabeza llevando una mano a su pecho. — Es una bruja que vivió hace siglos, es imposible que haya alguna forma…

—Granger — La detuvo Draco mirándola por el rabillo del ojo — Voldemort dividió su alma en siete partes para mantenerse con vida ¿Qué te hace pensar que una bruja no pudiera hacer algo para poder volver siglos después a la vida?

—Es lamentable para mi decir que estoy de acuerdo con Malfoy — Ron hizo una mueca de molestia — Es muy probable, pero la pregunta importante es ¿Cómo lo han logrado saber?

Albus intercambio miradas con James, Lynna y Calen. Finalmente, fue Scorpius quien hablo por ellos.

—La han visto, fueron atacados de alguna forma mientras dormían, ellos cuatro.

La preocupación en los rostros de los mayores aumento aún más.

—No puede ser… — Ginny miro a Harry, este por su parte soltó un largo suspiro.

—¿Algo más que necesitemos saber? — Draco hablo lentamente observando uno a uno a los adolescentes.

Todos se debatían en lo que debían decir, una parte de ellos les gritaba que se dieran cuenta que no les creían del todo, mientras que otra parte les exigía que relataran cada parte de lo sucedido, como aquello que rondaba y rondaba por la cabeza de Albus. Entre las cosas que había dicho la bruja se encontraba "Los elegidos" refiriéndose a James y a él ¿A qué se había referido con eso?

—Nada más, padre — James se adelantó a ellos entornando sus ojos hacía su familia — Es todo lo que sabemos.

—¿Ni una pista de por qué ha matado a los muggles? — Ron se encontraba nervioso junto a Hermione que tomo su mano con firmeza.

Los jóvenes negaron con la cabeza.

—Bien… — Murmuro Harry distraído.

Desde que había derrotado a Voldemort, no pensó que nuevamente tendría que pasar por algo similar, pensó que lo peor ya había quedado atrás y que lo que quedase de su vida solo tendría que limpiar los restos, detener a aquellos mortifagos que habían logrado escapar luego de que la guerra terminase, pero ahora tenía frente a él otro peligro que no parecía ser fácil de sobrellevar.

El ambiente era tenso, nadie decía nada. Albus miraba a James de reojo que por su parte mantenía sus ojos fijos en Lynna. No entendía que había sucedido al haber despertado, pero la preocupación mutua de ellos dos le hacía sentir una pizca de celos.

—Volverán a Hogwarts — Anuncio Hermione entrando en la habitación y colocándose frente a ellos — He decidido hacer que los magos entre once y dieciséis años regresen al castillo para estar protegidos…

—¿Por qué? — Se apuró en preguntar Albus sorprendido. — Pensé que sin McGonagall…

—McGonagall ha regresado, la situación lo amerita — Le corto Hermione con una dulce sonrisa en su dirección que poco a poco se convirtió en una mueca tensa hasta que la sonrisa desapareció.

—Pero, no entiendo… — Scorpius frunció el ceño — Al estar aquí, estaríamos mucho más seguros…

—Tienen que volver. — Dijo tajantemente Draco para luego chasquear los dedos, frente a él apareció un elfo domestico que hizo una gran reverencia.

—¿Señor? — Dijo con voz solemne.

—Trae el profeta — Exigió Draco con tono firme sin mirar siquiera a la criatura que desapareció con un suave plop, para luego aparecer con el periódico en mano.

—Gracias — Hermione se adelantó a decir aquello rápidamente antes de que el elfo desapareciera nuevamente. La mujer fulmino con la mirada a Draco — ¿Les pagas? Te recuerdo, que hay una ley que…

—Granger, no tengo tiempo para eso — El labio superior de Draco se alzó en una mueca de fastidio para luego arrojar el periódico hacía su hijo. — He allí tu razón para regresar.

Scorpius miro a su padre algo confundido para luego clavar sus ojos en el periódico. Albus y Lynna se apresuraron a ponerse a sus costados para poder leer junto a él.

"PELIGRO EN EL MUNDO MÁGICO.

La noche de ayer ha ocurrido uno de los ataques más grandes registrados en los últimos años. En una pequeña comunidad de magos fueron encontrados en su plaza central los cuerpos de 10 jóvenes magos y brujas. Lo impactante de este acontecimiento no solo yace en las muertes de los jóvenes que se encontraban en edades entre 10 y 16 años, sino el hecho de que cuando miembros de Ministerio de Magia intento mover los cuerpos para entregarlos a sus familias, estos ardieron en llamas produciendo una gran hoguera de la cual surgió la figura de un pájaro de fuego que danzo sobre los cuerpos.

Al mismo tiempo, los hogares de varias personalidades importantes del ministerio fueron atacados. Los ataques confirmados fueron a las residencias de Hermione Granger, actual ministra de magia; Harry Potter, jefe del departamento de seguridad mágica; Bridgit Griffin; miembro del Wizengamot, y Matthew Morrison; jefe del departamento de cooperación magia internacional.

La comunidad mágica se encuentra consternada por estos acontecimientos. A todo esto, la ministra de magia, Hermione Granger ha anunciado que para la seguridad de los magos y brujas adolescente se levanta un decreto que exige que todos sean enviados a Hogwarts de inmediato por su seguridad.

«Debido a los acontecimientos recientes, el Ministerio de Magia ha decidido decretar que los chicos en edades comprendidas entre once y dieciséis años que cursen sus estudios en el colegio Hogwarts de Magia y Hechicería regresen a la seguridad del castillo que será protegido con poderosos hechizos y personal del ministerio» Anuncio con voz contundente. «De pertenecer a otras escuelas, los mismos deben ser enviados para su seguridad. Se le recuerda a la comunidad magia que esta decisión es por el bien de sus hijos.»

El Profeta logro hablar con un mago que presencio el momento en el que los cuerpos de los jóvenes ardieron en llamas. «Fue espantoso. Los asesinatos no parecían haber sido realizados con la maldición imperdonable, los cuerpos sangraban y estaban uno sobre otros, fue espeluznante verlos arder cuando un auror intento retirar uno de los cuerpos del que reconoció ser su hijo» Conto Steve Gates con voz afectada…"

El artículo continuaba se adjuntaban dos fotos, una de Hermione mientras hacía el anuncio y junto a ella una imagen de una gran fogata con un pájaro de fuego volando sobre ella.

Albus tembló de pies a cabeza al terminar de leer.

—Morgana era una animago — Hermione hablo suavemente — Eso explicaría el porqué del pájaro, según los registros de la historia…

—Y el cromo en las ranas de chocolate — Acoto Ron, recibiendo una mirada fulminante de su esposa.

—Morgana era capaz de transformase a voluntad en un pájaro — Concluyo Hermione ignorando la interrupción del pelirrojo.

—Eso quiere decir que realmente es ella — Ginny trago grueso y se acercó a sus hijos mirándoles afectada— Volverán a Hogwarts, no pueden correr ningún peligro…

—Ya corrimos peligro, y fue en un sueño ¿Cómo podríamos detenerla allí? — Albus soltó un largo suspiro.

—Quizás la oclumancia pueda servir — Draco alzo una ceja con aire pensativo — Puede ser una magia similar a la legeremancia lo que utilizo para entrar en sus sueños y poder atacarlos. No tiene sentido para mí el hecho de que hayan sido lastimados fuera de los sueños, pero…

—Creo que la oclumancia es una buena propuesta — Harry asentía con la cabeza — Pero ¿Quién podría…?

—Yo lo hare — Draco sonrió de lado y se irguió orgulloso — Soy bueno en la oclumancia y se manejar bastante bien la legeremancia. Les enseñare a los chicos.

Harry, Ron y Hermione se miraron entre ellos sintiéndose ligeramente incomodos, si bien sabían que Malfoy ya no era su enemigo, o por lo menos ya no se encontraba en el bando equivocado, les era muy difícil confiar en él.

—Bueno… — Comenzó diciendo Harry mientras acomodaba sus gafas incómodo.

—Él puede enseñarles bien, señor Potter — Scorpius miro a Harry con una media sonrisa — Me enseñó a mí, lo hizo cuando tenía once años para mi protección, según él…

—¡Y ha sido útil! Probablemente de no saber sobre eso también hubieras sido parte de ese sueño suicida, Scorpius — Draco lo miro serio.

—Bien, bien — Harry soltó un suspiro — Malfoy, encárgate de enseñarles. Tendrás que hablar con ellos y proponer un horario para que vayas a Hogwarts y practiques con ellos —Draco asintió una vez de acuerdo con lo que decía — Bien… Aséense un poco y coman algo, volverán a Hogwarts.

Harry dio una mirada a Draco, este entendió lo que intentaba decir y junto con Ron, Hermione y Ginny salieron de la habitación dejando solo a los chicos.

—Bien…Yo esperaba que mi último año no fuera aburrido, pero esto es un chiste — James paso una de sus manos por su cabello desordenándolo más de lo que ya estaba.

—Preparémonos para bajar — Lynna se puso de pie de un brinco.

—¿Qué haremos? Si vamos a Hogwarts será imposible poder ir a casa de los Emrys — Scorpius tenía el ceño profundamente fruncido.

—Eso solo déjenmelo a mí. Tendremos que pensar una forma de deshacernos de la vigilancia que muy probablemente tendremos en el castillo — James sonrió de lado.

—Por cierto ¿Qué sucedió? ¿Por qué has salido corriendo gritando por James? — Albus clavo sus ojos en la chica la cual sonrió ligeramente.

—Tú desapareciste y casi al instante lo hizo también Calen. James y yo estábamos siendo atacados por Morgana y luego me despertaste, me preocupo que él siguiese allí solo, enfrentándola — Albus la miraba directamente a los ojos y supo que decía la verdad pues en ellos pudo leer la genuina preocupación.

—Bien, démonos prisa y salgamos de aquí. Tenemos un largo camino que recorrer — James se tallo los ojos con el dorso de sus manos antes de ponerse en pie y caminar hacia el cuarto de baño de aquella habitación.

Cada uno se dirigió hacia un aseo respectivo para asearse un poco antes de bajar al gran comedor de la Mansión Malfoy. Los adultos ya se encontraban allí tomando su desayuno. Los jóvenes podían sentir el ambiente totalmente tenso y lo entendían. Todo aquello seguramente les aterraba pues habían pasado por una de las épocas más oscuras y el solo pensar que algo similar fuera a repetirse debía dejarlos completamente desarmados momentáneamente.

La comida transcurrió en silencio para los chicos, mientras que, por el contrario, Harry, Ron, Hermione y Draco discutían sobre las acciones a realizar a partir de ese momento algo de lo que todos los chicos estaban atentos y para regocijo de James habían dado información de la vigilancia que tendría el castillo, las protecciones y demás detalles que le serían útiles para saber de que forma podrían escapar.

Más tarde esa mañana todos se encontraban en el expreso de Hogwarts rumbo al castillo acompañados de una gran cantidad de alumnos que habían regresado a su casa y por lo que habían escuchado, incluso algunos otros de otras escuelas. Mientras intentaban ubicarse en un vagón, Albus había logrado escuchar conversaciones de alumnos de Beauxbatons y Durmstrang que habían decidido asistir a Hogwarts para mantenerse cerca de sus padres, pero seguros y tras pedir permiso a McGonagall habían sido aceptados.

Finalmente, luego de recorrer gran parte del tren habían dado con el vagón en el que se encontraban Fred II, Rose, Lorcan y Lysander. Todos entraron y tomaron asiento junto a ellos que comenzaron a platicar todo con respecto a los ataques y el asesinato en masa de los jóvenes.

—Algo extraño está sucediendo. Esto en definitiva no es obra de Mortifagos al azar, ellos no actuaban de esa forma. — Rose se notaba nerviosa mientras hablaba — Cuando atacaron nuestra casa fue totalmente una locura ¿Sucedió lo mismo con ustedes? Mamá dijo que el ataque a su casa fue tan fuerte como el ataque a nosotros. Lo extraño es que parecieron hacerlo solo por gusto, intentaron matarnos a todos solo porque sí.

—¿Qué fue lo que paso exactamente en su casa? — Pregunto James a su prima mirándola con los ojos entrecerrados.

Rose miro a través de la ventana notando que en aquel momento el paisaje parecía reflejar el ánimo de todos los que se dirigían al castillo. Había nubes obscuras que amenazaban con fuertes lluvias. La chica miro de James a Albus antes de comenzar a relatar lo sucedido.

—Acabábamos de llegar cuando nos atacaron. Papá estaba contándonos que iríamos a casa de la abuela de visita que debíamos cambiarnos y ponernos algo más cómodo, en ese momento escuchamos un estallido. Tanto mamá como papá se pusieron de inmediato alerta, yo me acerque a Hugo para mantenerlo a salvo, en ese momento entraron hombres encapuchados a la casa y comenzaron a destruir todo e iniciaron un ataque a mis padres. Ellos se defendían, pero estaban preocupados por Hugo y por mí. En ese momento aparecieron el Tío George y el Tío Bill. Habían ido a informarnos del ataque al Tío Harry y la Tía Ginny, pero al ver la situación el Tío George nos tomó a Hugo y a mí y nos sacó de allí llevándonos a la Madriguera donde se suponía que tenían que estar ustedes — La mirada de Rose paseo desde Albus, pasando por James y Lynna. — Cuando todo se hubo calmado todos llegaron y estaban completamente desesperados hasta que llego una lechuza del Señor Malfoy diciendo que necesitaba hablar urgente con el Tío Harry sobre algo de unos objetos malditos en su mansión.

Albus parpadeo varias veces al escuchar aquello. Así que así habían resuelto el señor Malfoy el contarles a sus padres donde se encontraban. Fue entonces el turno de James relatarle a los presentes lo sucedido en su hogar y como llegaron a la Mansión Malfoy, en aquellos detalles incluyo el sueño informando sobre Morgana solo por una razón: Fred, Lorcan y Lyssander serían quienes lo ayudarían a salir de Hogwarts, ellos eran sus compañeros de travesuras y solo en ellos podía confiar, y sabía también que Rose era bastante lista y sería útil en toda aquella misión de escape.

La llegada a Hogwarts en aquella ocasión tuvo un sabor amargo para los jóvenes quienes fueron recibidos por toda una brigada de aurores los cuales guiaban cada carroza con no más de 4 alumnos. Por ellos tuvieron que dividirse entrando en una carroza Albus, Scorpius, Lynna y Rose, mientras que en la siguiente entraban James, Fred, Lorcan y Lyssander. La escolta de aurores llegaba hasta la entrada del castillo donde eran examinados sus equipajes. Notaron de inmediato como una especie de barrera cubría el castillo que solo se abría en el área de la entrada lugar donde se ubicaban los cuatro aurores que examinaban los equipajes.

Todos caminaron juntos hacía el castillo discutiendo entre susurros lo que debían hacer a partir de ese momento poniéndose de acuerdo en tener un encuentro aquella noche en la sala de los menesteres para comenzar a realizar el plan a seguir.

Los pasos de los jóvenes no se detuvieron hasta entrar en el Gran Comedor que se veía a rebosar de gente. Todos se miraban nerviosos y hablaban entre murmullos que causaban gran bullicio en el lugar. Se dividieron para sentarse en sus respectivas mesas. Albus, Scorpius y Lynna se posicionaron en la mitad de la mesa Slytherin escuchando como todos hablaban sobre las muertes y especulando el regreso de Voldemort. Todo aquel ruido se minimizo cuando la fuerte presencia de McGonagall se mostró en el frente de la mesa de profesores para hablar. Todos observaban a la bruja con expectación y en su rostro se notaba la preocupación.

—¡Bienvenidos nuevamente! — Su voz era firme y su mirada iba de un lado hacía el otro observando los rostros de aquellos jóvenes. — Primeramente, debo dar la triste noticia de que varios de nuestros estudiantes han fallecido hace poco en un acontecimiento del que todos deben ser conscientes. Diré sus nombres, aunque ya algunos deben sentir su ausencia en sus respectivas mesas. — Albus miro a su alrededor, pero había tantas personas incluso desconocidas que no tenía ni idea. — Adrian Becher, cursante de su primer año en la casa Gryffindor — Hubo una fuerte exclamación y algunos gritos ahogados en la mesa de los leones. — Carter Lawler cursante de su segundo curso en la casa de Hufflepuff, Elliot Nell y Jesse Aldrich cursantes de su segundo curso en la casa de Ravenclaw. — En las mesas nombradas igualmente se escucharon murmullos, sollozos y alguno que otro grito.

Albus se sentía perturbado, no había pensado que aquellos jóvenes fallecidos podían llegar a ser compañeros. En su cabeza aquello no había sido procesado.

—Esto es horrible — Susurro Lynna con voz quebradiza. McGonagall continuo, se notaba en su rostro cuanto le costaba continuar con aquella lista.

—Spencer Wadlow cursante de su cuarto curso en Gryffindor. Donna Payne cursante de su quito año en Hufflepuff, Kara Collingwood cursante de su quinto año en Slytherin.

En aquel instante tanto Albus, como Lynna y Scorpius miraron alrededor buscando a Kara, era una de sus compañeras de curso una chica de pequeña estatura con una sonrisa siempre encantadora, grandes ojos castaños y cabello color negro. El notar su ausencia fue un golpe fuerte para ellos. Los ojos de Lynna se humedecieron llevando una mano a su boca. Tanto Scorpius como Albus se acercaron a ella abrazándola, sintiendo como sus ojos también picaban debido a las lágrimas.

—Finalmente, la muerte lamentable de Marlene Hemsley cursante de su sexto año en Ravenclaw. — McGonagall alzo la mirada del pergamino que llevaba en sus manos. — Las otras dos muertes fueron de pequeños de solo 10 años que aún no eran cursantes del colegio, pero igualmente lamentamos su fallecimiento. — Hubo un silencio general en el Gran Comedor. Todos estaban en una especie de trance del cual solo salieron cuando la directora comenzó el anuncio de las medidas a tomar.

Las visitas a Hogsmade quedaban canceladas hasta que se solucionara aquella situación, habría aurores custodiando el castillo en todo momento, fuertes encantamientos habían sido alzados sobre el castillo. Igualmente había dado la bienvenida a los alumnos de Beauxbatons y Durmstrang que permanecerían en el castillo temporalmente en busca de protección. Una vez finalizados todos los anuncios dio inicio el banquete el cual sintieron como el más triste que habían tenido alguna vez, a pesar de los deliciosos platillos en las mesas nada quitaba el mal sabor de las bocas de todos.

—Esto es una locura ¿Por qué mata a personas sin ninguna clase de orden o ideal? — Scorpius miraban alrededor — Kara era de sangre pura, incluso supe que mientras que su madre nunca se inmiscuyo en los asuntos de la guerra, su padre si fue un Mortifago ¿Por qué asesinarla? — Tanto Lynna como Albus observaron a Scorpius sin saber que decir.

—No sabemos que busca aparte de matar a Calen y Lynna… — Albus se sentía totalmente perdido. — ¿Dominar el mundo? Pero ¿Por qué matar de esa forma?

—No lo sé… Quizás haya alguna razón ¿Estaban de alguna forma conectadas todas las personas atacadas? ¿Los fallecidos? ¿Qué hay de los muggle? — Comenzó diciendo Lynna — Tiene que haber algo…

—A menos que solo sea una lunática que gusta de matar, no veo que otra cosa pueda suceder. — Scorpius soltó un largo suspiro apartando el plato de frente a él. — Solo nos resta buscar ese libro del que hablas e intentar encontrar una explicación.

—Así es, solo debemos pedir a Merlín que haya alguna forma de detener a Morgana en ese libro — Comento Albus antes de reír ligeramente al repasar su oración en su cabeza. Realmente…Necesitaban la ayuda de Merlín.