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Historia 192013 — capítulo 8
Hubo un largo silencio, los jóvenes Emrys se miraron intentando pensar que hacer, no sabían si podían seguir guardando su secreto por mucho más tiempo.
—Nos iremos — Calen se plantó frente a James — Es la solución a todo esto. No serán atacados y…
—Eso no es una solución — James lo miro ferozmente — Han destruido nuestra casa, están luchando con nuestros padres ¡Y han matado a muggles inocentes todo este tiempo! Sí saben algo…Hablen ahora.
Hubo un largo silencio en el cual los mayores se miraban a los ojos. Calen se debatía en lo que debía hacer mientras que James no apartaba los ojos demostrando que no daría un paso atrás.
Albus poso su mirada en Lynna que observaba la escena de su hermano y James.
—Lynna… ¿Sabes algo? — Murmuro Albus intentando encontrar una respuesta.
La chica lo observo y asintió una única vez que basto para que el chico se pusiese de pie y se acercase a ella, la ayudo a ponerse de pie mientras le sujetaba los brazos. Los ojos de ambos se encontraron y Albus sintió como si algo perforase su estómago.
—Tengo una idea de que puede estar sucediendo… — Las cabezas de Calen y James giraron hacía ella.
—¿Tienes una idea? — Pregunto Calen sorprendido.
Albus le miro y se dio cuenta entonces que Calen no parecía tener ni la menor idea de quién los atacaban. Así que algo más era lo que ocultaban.
—Tenemos que ir a nuestra casa — Lynna sujeto las manos de Albus con firmeza — Puedo encontrar allí algo que nos sea de ayuda.
—¿En Glastonbury? — Pregunto James frunciendo el ceño.
—No, nuestro hogar no es en Glastonbury — Murmuro Calen distraídamente — A pesar de que fue allí donde hallaron los cuerpos de nuestros padres… Nuestro hogar está en Colchester.
—¿Colchester? — Albus frunció el ceño extrañado.
—Vamos allí y les contaremos todo — Lynna miro a los ojos a Albus antes de sonreír.
—No podemos llevar a Lily, es peligroso. — James miro a su hermana menor la cual mantenía los brazos cruzados sobre su pecho escuchando todo.
—¡Ah no! A mí no me dejaran aquí, voy con ustedes. — Exclamo la pelirroja enojada.
—Tengo una idea. James, vamos a la mansión Malfoy — Albus miro a su hermano mayor.
—¿Con los Malfoy? — El mayor frunció el ceño — ¿Por qué?
—Solo hazme caso. Vamos a usar la red flu.
Albus se apresuró a tomar un trozo de pergamino y garabatear rápidamente una nota avisando que habían ido a la mansión Malfoy. Una vez estuvo lista la dejo en un lugar visible mientras James deshacía los hechizos de protección.
Calen fue el primero en entrar en la chimenea gritando algo y fuerte "Mansión Malfoy" desapareciendo segundos después entre llamas verdes, seguido luego por el resto.
Albus se quejó en voz alta al darse de bruces contra el suelo frío. Tosía copiosamente debido al hollín. Alzo la cabeza y se encontró con el resto del grupo ya en la sala de los Malfoy mientras se sacudían.
—Bienvenido, Albus — El aludido miro hacía su izquierda encontrándose con Draco Malfoy que tenía en su rostro una mueca de diversión. — Scorpius me dijo que pasarían algunos días aquí, pero no creí que sería tan…pronto — Alzo una ceja y tendió su mano para ayudarlo a ponerse de pie. Albus la acepto y al ponerse de pie termino de limpiar su ropa.
La mansión Malfoy, un lugar que en antaño había sido el refugio del ser más malévolo del mundo mágico ahora estaba convertida en una hermosa y refinada mansión moderna con colores blanco y negro, reliquias carísimas conforme a el estatus que aún mantenía la familia, el decorado era exquisito y donde se mirase podía verse destilar la riqueza que los Malfoy poseían. La navidad también había llegado a esa casa y un árbol enorme se encontraba en el centro de la sala pulcramente adornado en plata y verde, guirnaldas, flores navideñas y demás se extendían a lo largo de la casa.
—¿Scorpius ya está en casa?
—Aquí estoy Albus, papá fue a buscarme en Hogsmeade y nos aparecimos. ¿Por qué han venido tan repentinamente? — Albus giro a ver a su amigo.
—Algo ha pasado, atacaron nuestra casa — Dijo el chico soltando un largo suspiro.
—¿Qué? — Scorpius abrió los ojos sorprendido.
—Necesitamos que Lily se quede aquí para que este protegida, si es posible, Señor Malfoy — Albus miro a Draco que asintió una única vez con el ceño ligeramente fruncido.
—¿Y ustedes? — Albus miro a Scorpius sonriendo de lado — ¿Qué haremos? — Dijo soltando un largo suspiro.
—Tenemos que ir a un lugar…
—¿Dónde creen que irán? Ninguno de ustedes va a salir de esta casa, jovencitos — El señor Malfoy los observo ligeramente molesto al tiempo que se cruzaba de brazos — En este momento enviare una lechuza a Potter para que sepa dónde están y se quedaran aquí. Nadie puede ingresar en esta casa a menos de que un Malfoy le permita el paso, han logrado entrar ya que Albus tiene pase libre a esta casa y probablemente él fue quien dijo que debían venir. — Hecho una fría mirada en dirección a James — Se quedarán aquí. — Aquello lo dijo tajante y como última palaba dando media vuelta y dirigiéndose a donde Albus sabía se encontraba su estudio.
—¿Dónde iban a ir? — Murmuro Scorpius en dirección a su amigo.
—Colchester — Contesto de inmediato Albus.
—¿Qué hay allí?
—Mi casa — Esta vez fue Lynna quien respondió a la pregunta de Scorpius.
El rubio la miro por un momento antes de asentir.
—Hoy no podremos hacer nada. Mañana nos escaparemos de aquí, conozco una salida, pero será mejor que descansemos por hoy y me cuenten exactamente qué fue lo que paso.
Todos se dirigieron junto a Scorpius al comedor donde fueron servidos por varios elfos domésticos mientras platicaban aun intentando sacar conclusiones sobre lo sucedido. Al finalizar pasaron a la sala de estar.
—Definitivamente, el objetivo eran los Emrys — Concluyo Scorpius negando con la cabeza. — Tal como lo dijo Calen, están buscando matarlos y ahora saben que están en Hogwarts, pero ¿Cómo se han enterado de que estarían con los Potter? — Aquella pregunta logro que todos hicieran silencio.
—Es una muy buena pregunta — Lily parpadeaba sorprendida — Alguien debió decirles…
—Las cartas de papá — Dijo sin darle mucha importancia James — Decía que irían a casa, quiere decir que alguien pudo leerlas.
—¡Lo ves! Te lo dije, pueden interceptar las lechuzas. — Hubo un corto silencio antes de que todos se pusieran de pie y corriese hacía el estudio de Draco — ¡Papá! — Grito Scorpius abriendo la puerta de par en par.
Draco, que se encontraba en su escritorio aun redactando la carta para los Potter alzo su cabeza mirándole sorprendido.
—Pero ¿Qué sucede contigo? ¿Cómo entras de esa forma? — El ceño de Draco se frunció.
—No has enviado aun la carta ¿verdad? — Pregunto el rubio agitado.
—No ¿Por qué?
Albus soltó un largo suspiro de alivio llevando una mano a su pecho.
—No lo haga señor Malfoy, podemos deducir que estén interceptando las cartas a mi padre. Si le envía una carta diciendo nuestra ubicación seguramente llegaran aquí. — Dijo atropelladamente el chico.
—A ver, no entiendo que está pasando ¿No intentan matar a Potter? — Todos negaron con la cabeza y Draco abrió los ojos sorprendido — ¿No?
—Esta vez no — James soltó un largo suspiro — Al menos no por ahora.
—¿Entonces? — Draco se puso de pie y rodeo su escritorio para colocarse frente a los chicos.
—Los Emrys — Contesto Lily a su pregunta — Van tras ellos…
—No tuve tiempo de hablarte de ellos, por carta tampoco pude decirte… — Se apresuró en decir Scorpius — Calen y Lynna son los sobrevivientes de la familia de sangre pura que estaba oculta.
—Los que salieron en el profeta — El señor Malfoy asintió con la cabeza — Tiene sentido…
—No les escribirá ¿Verdad? — Pregunto Lily observando al señor Malfoy.
—No lo hare, vayan a descansar. — Hizo una señal con su mano indicando que se retirasen.
Así lo hicieron, todos subieron juntos las escaleras de la enorme mansión, recorriendo un enorme y largo pasillo hasta llegar a una serie de puertas blancas en las cuales Scorpius les señalo cada una de ellas como sus habitaciones.
James, Calen y Lily ingresaron en las que serían sus habitaciones mientras que Albus y Lynna entraba en la habitación de Scorpius.
El lugar era enorme, una gran cama que podía albergar cuando menos a diez personas se erguía en una esquina con altos parales tallados en madera oscura con suaves telas de seda verdes cayendo a los lados, una gran chimenea rodeada de muebles blancos modernos se encontraban en la otra esquina.
Los tres tomaron asiento en los muebles frente a la chimenea, les daba una sensación acogedora pues les recordaba a sus noches frente a la chimenea de la sala común.
—Lyn… — Comenzó diciendo Scorpius.
—Mi nombre completo: Lynna Marie Emrys Bulstrode. Hija de Jaden Emrys y Millicent Bulstrode. Mi madre fue una bruja común hasta que salió de Hogwarts y fue traía a casa por mi abuelo por ser la elegida. — La voz de Lynna era monótona — Mamá acepto a papá y se conocieron por un año entero antes de casarse. Tiempo después nació Calen, lo que todos esperaban, el heredero de la magia de mi familia…
—Elegían a mujeres de sangre pura y solo tenían un heredero hombre, algo muy similar a mi familia — Comento Scorpius intentando hacer que ella no se tomase tan serio el tema.
—Era mera casualidad que fueran de sangre pura, es una marca de nacimiento lo que las indica como la elegida. En fin, un año más tarde nací yo…. Mis padres y abuelos estaban totalmente sorprendidos, nunca, nunca en mi familia había nacido una mujer — La chica soltó un largo suspiro —El miedo los invadió, no sabían que podía significar mi nacimiento, pero de igual forma ambos fuimos criados con amor y bajo la enseñanza de los Emrys…
—Su poder es muy grande — Explico Albus a Scorpius ya que conocía un poco de la historia por lo que ya la chica le había contado — No podían salir, debían permanecer ocultos para no ser un peligro para todos…
—Así es —Estuvo de acuerdo Lynna sonriendo en dirección a Albus — Mi familia…— Murmuro, la chica sentía la garganta totalmente seca — Mi familia es…
—Está bien, Lynna… Sí es difícil decirlo, no tienes que hacerlo — Scorpius se acercó a donde la chica se encontraba envolviéndola en un abrazo.
—Quiero decirlo…Quiero que ustedes lo sepan. — Susurro ella devolviéndole el abrazo y mirando sobre el hombro del rubio a Albus — Mi familia es…Descendiente de Merlín. Todos los hombres en mi familia heredan la magia de Merlín, pero al nacer yo... Supongo que esa magia fue repartida entre Calen y yo. Miren esto… — Lynna se alejó de Scorpius.
El rubio se sentó nuevamente en su silla observando directamente a la chica. Albus que se encontraba junto a él no podía apartar sus ojos de ella mientras se ponía de pie y cerrando los ojos, su castaño cabello se tornó totalmente blanco, sus pies se elevaron unos centímetros del suelo y al abrir los ojos para dirigirlos a ellos, Albus noto que sus ojos antes ámbar ahora eran de un color gris aún más claros que los de Scorpius.
En un momento estaban en la habitación de Scorpius, al otro se encontraban sentados sobre unas rocas en un bosque desconocido.
Albus se puso de pie con los ojos totalmente abiertos y la respiración entrecortada por la sorpresa.
—Lynna… ¿Qué? — Dijo confundido el azabache observando a la chica que había descendido al suelo, pero aún mantenía la misma apariencia.
—Estamos en Paimpot… — Susurro ella girando su cabeza hacía un lago — Aquí es donde inicio todo, donde está encerrado el mago más poderoso de todos los tiempos… Myrddin Emrys…Merlín. Antes era llamado Brocelianda — Señalo con su mano un árbol cercano a la orilla del lago. Dicho árbol tenía un trazado extraño en su corteza como un símbolo con una lechuza siendo perseguida por un pájaro y en medio una espada. — Es aquí donde la primera mujer tuvo al heredero Emrys… Y fui yo quien hizo que el orden de las cosas se rompiera. Yo…Escape de casa un día, quería saber cómo era el mundo exterior y tras escuchar la historia de Merlín pensé que venir aquí era una buena idea.
Mientras hablaba, su cabello volvía a su natural color castaño. Albus observaba todo a su alrededor creyendo que se trataba de una ilusión.
—Así que realmente no había protecciones para evitar que salieran — Comento Scorpius acercándose al árbol y pasando su mano por la corteza en la cual se encontraba tallada la espada.
—No lo había, solo evitábamos salir por decisión propia. Me escape de casa el año pasado…Un mes antes de que matasen a todos en mi familia — Su voz se quebró al decir aquello. — Solo puedo pensar que soy responsable por todo eso, quizás alguien logro verme y supo que los Emrys estaban vivos…
—¿Quién pudo ser? — Atajo Albus acercándose a ella y colocando la mano sobe su hombro — ¿Tienes una idea?
Lynna lo miro y para alivio del chico sus ojos volvían a ser de su natural ámbar.
—Morgana le Fay — Murmuro la chica y casi de inmediato sintieron como un frío repentino chocaba contra ellos y una risa ya conocida para Albus se escuchó en la lejanía.
—Hay que irnos — Albus dijo aquello de inmediato — ¡Tenemos que irnos ahora! — Grito esta vez al escuchar como la risa se acercaba.
Albus miro a Lynna la cual mantenía sus ojos abiertos asustada.
—¡Lynna reacciona! — Grito Scorpius.
Al escuchar como la risa se acercaba más y notar que ella no reaccionaba. Albus tomo la mano de la chica y echo a correr seguido de cerca por Scorpius.
—Demonios, demonios — Murmuraba histérico Albus sin detenerse. Esa risa era la que había escuchado en sueños, era esa sin duda.
—Chicos sujétense — Exclamo Lynna deteniéndose para poder tomar también la mano de Scorpius. Cerró los ojos temblando totalmente asustada y luego de concentrarse juntando sus fuerzas de nuevo su cabello se volvió blanco y el bosque desapareció dando paso a la habitación de Scorpius.
Los tres cayeron sentados en el suelo con respiraciones agitadas.
Albus miro en dirección a Lynna que ya había vuelto a la normalidad y lo observaba en aquel instante.
—¿Están bien chicos? — Pregunto llevando una mano a su pecho — Lo siento mucho…
—Morgana le Fay ¿Dijiste? — La corto Scorpius peinando su cabello hacía atrás.
—Sí, fue lo que dije — Lynna se puso de pie y los chicos la imitaron. Miraron a su alrededor asustados de que aquella que se reía los hubiera seguido hasta allí.
—Ella aparece en los cromos de las ranas de chocolates, se supone que fue una bruja que practicaba magia oscura en el siglo V y VI, murió, es lo que dice ¿Cómo puede…? ¿Quizás uno de sus descendientes?
—No, su único hijo murió y nunca tuvo otro — Lynna miraba a Scorpius — Morgana no murió.
—¿No? — Albus camino hasta la cama recostándose allí — ¿Algo más que contarnos hija de Merlín?
—No soy hija de Merlín, soy de su descendencia.— Dijo sonriendo Lynna acercándose a la cama y recostándose junto a Albus, al otro lado de Lynna se recostó Scorpius.
—Bueno, tu entiendes… ¿Cómo sabes que Morgana no murió? — Albus giro su cabeza para poder ver el perfil de la chica.
—Ella fue encerrada en Avalon, el lugar en el cual era reina. Morgana era una amenaza para el mundo tanto mágico como muggle. Era media hermana del rey Arthuro y le odiaba, tanto por ser muggle como por tener de su lado a Merlín… — Comenzó narrando la chica cerrando los ojos — Merlín fue su tutor, le enseño todo lo que sabía, pero a diferencia de él, Morgana veía a los muggles inferiores, una plaga que había que eliminar y no entendía porque ella debía agachar la cabeza ante ellos. Se enveneno totalmente y comenzó a matar a todo el que se opusiera a sus ideales…
—Sus ideales era que solo hubiera magos y brujas ¿no? — Albus observo como Lynna asentía con la cabeza.
—Ella mato a muchos inocentes. Su locura era tal que dio a Ginebra, una muggle que sería futura esposa de su medio hermano Arthuro una poción de amor para que esta cayese rendida por Sir Lancelot quien la llevaría a Arthuro, solo para causarle dolor. A pesar de eso Ginebra termino convirtiéndose en la reina de Camelot algo que enfureció a Morgana, decidió entonces transfigurarse y sedujo a Arthuro concibiendo así a su único hijo Mordred criándolo también como un mago tenebroso, fue el quien dio muerte a Arthuro, pero Morgana no contaba con que al poseer la espada Excalibur el rey pudo acabar con la vida de Mordred…
—¿Cómo sabes tanto de esa historia? — Albus se puso de lado para ver mejor el rostro de Lynna que estaba imperturbable.
—Es, por así decirlo, parte de la historia de mi familia — Lynna lo miro con una suave sonrisa — Cuando Mordred murió Morgana enloqueció y mato a muchísimas personas incluyendo a su esposo el cual también odiaba. Fue allí donde el hijo de Merlín y Viviana actuó, a través de todo su poder logro capturar a Morgana le Fay en Avalon, en un portal donde la conectaba con la tierra dejándola estancada en un mismo momento y lugar. Nadie la vería y debía estar encerrada allí para el resto de la eternidad. No envejecería, podría pasear por Avalon, pero siempre estaría sola, sin alimento, sin nada…
—¿Había alguna forma de liberar a Morgana? — Esta vez fue Scorpius quien la interrumpió. Su mirada denotaba preocupación y una gran curiosidad ya que al igual que Albus, era la primera vez que oía la historia contada de esa forma.
—Lo hay, es por eso que necesito ir a casa. Asegurarme de que el libro donde se explicaba el método este aun allí… Sí Morgana fue liberada, es bastante obvio que por los primeros por los que iría…
—Serían los Emrys, los que la encerraron. — Concluyo Albus.
—Así es… Morgana no tiene piedad, no tiene corazón. Ella solo mata por diversión, su poder es indescriptible, solo hay un mago capaz de matarla y ese está encerrado en un árbol milenario, Merlín… Es por eso que Valerius Emrys, el hijo de Merlín y Viviana no pudo matarla, solo encerrarla.
—Pero…Eso quiere decir que si Morgana está de nuevo entre nosotros… Calen puede capturarla ¿No?— Albus se sentó intentando atar cabos.
—No estoy segura, no sabemos el método que uso Valerius para capturarla y primero debemos confirmar que sea ella. — Lynna se sentó mirando a sus amigos— Luego de hacerlo podríamos planear que hacer y ya tendríamos un nombre que darle al ministerio de magia, el culpable de todo tendría un rostro y nombre…
—Es probable que haya sido ella quien haya estado reuniendo a los aun sobrevivientes mortifagos. — Scorpius soltó un largo bostezo. — Descansemos y mañana partiremos. Tenemos que resolver todo esto, pronto…. He escuchado miles de veces las historias de la época de Voldemort, créanme, no quiero vivir yo algo parecido ¿Bien?
—Estoy de acuerdo — Albus sonrió — ¿Podemos quedarnos aquí? — Pregunto tendiéndose de nuevo en la cama mirando fijamente al techo.
Mil cosas pasaban por la cabeza de Albus ¿Sería Morgana le Fay aquella que había aparecido en sus sueños? ¿Qué harían si era ella? Según Lynna solo Merlín era capaz de acabar con ella.
—Como quieran — Escucho el chico como contestaba Scorpius cerrando los ojos.
Albus giro su cabeza y sonrió divertido al ver como el rubio se acomodaba un tanto lejos de ellos. Miro entonces a Lynna que se recostó a su lado y se colocó de lado de forma que pudiese verlo.
—Albus — Susurro ella sonriendo.
—¿Dime? — El chico sonrió de igual forma.
—Gracias por ser mi amigo, y lamento mucho lo de tu casa. Sí no fuera por ti y por Scorpius yo… — Soltó un largo suspiro y se acercó más a su cuerpo hundiendo su rostro en el pecho de Albus. — Lo lamento…
—Está bien… — Murmuro el azabache acariciando el cabello de la chica al tiempo que sentía como sus mejillas enrojecían.
En aquella posición, con Lynna entre sus brazos sintiendo como su franela se humedecía con las lágrimas silenciosas de ella se quedó profundamente dormido.
Una niebla espesa le impedía a Albus ver más allá de unos pocos metros, el cielo estaba completamente oscuro y podía jurar que sentía una fría brisa chocar contra su rostro. Camino con cautela respirando con dificultad, no sabía dónde se encontraba, pero el lugar no le daba buena espina. Rebusco en la túnica que llevaba puesta encontrando su varita y empuñándola de inmediato intentando esforzar la vista.
Albus trago grueso al escuchar un aullido en la lejanía.
—Es un sueño, Albus…Es un sueño — Se repetía a él mismo en voz baja mientras avanzaba.
La niebla comenzó a dispersarse hasta llegar a un pequeño río. Miro a su alrededor y comprobó que se encontraba en la mitad de un bosque con árboles muy juntos y de aspecto escalofriante. El chico soltó un largo suspiro y se inclinó para ver dentro del río encontrándose allí la imagen espectral de una mujer que de inmediato al chocar miradas con él alzo la mano e intento tomarlo de la túnica, por fortuna había reaccionado rápido y había retrocedido. La mano de aquella figura comenzó a retorcerse fuera del agua y poco a poco salió del frío la figura deforme de una mujer con la piel de un tono azul marino, su cabello era blanco y sus ojos era de un espeluznante color rojo.
Albus abrió sus ojos sorprendido retrocediendo lentamente ya que la figura parecía estar adaptándose a estar fuera del agua pues convulsionaba ligeramente. Sus pasos fueron detenidos al chocar de lleno contra un árbol.
—¡Albus! — Escucho un grito cercano y al girar a su derecha pudo ver como James se acercaba a toda prisa con su varita en mano — ¡Expulso! — Grito el mayor en dirección a la extraña figura que de inmediato salió expulsada hacía el río al tiempo que James se acercaba a él y tomaba su muñeca corriendo a toda prisa para alejarse.
No dijo nada y corrió con todas sus fuerzas junto a su hermano. Más criaturas como esas comenzaron a emerger del agua. Pudo escuchar como James maldecía y se internaba con él (como podía) en el bosque.
—James ¿Dónde estamos? — Pregunto agitado sintiendo como las ramas de los arboles rozaban su piel haciéndole pequeños cortes.
—No tengo idea. Pero lo mejor es no quedarnos quietos — Contesto James mirando hacia atrás para asegurarse de que nada les seguía.
En aquel descuido James choco contra algo y de inmediato giro apuntando con la varita.
—¡Expulso!
—¡Expelliarmus!
Los dos hechizos chocaron y tanto James, como Lynna que había sido quien había conjurado el expelliarmus salieron disparados del suelo y dieron con fuerza contra los arboles a sus espaldas.
—¡Lynna! — Grito Albus acercándose a prisa a la chica a la cual ayudo a ponerse de pie.
Al observarla detenidamente, pudo ver que por la comisura del labio de la chica brotaba un hilillo de sangre, su cabello castaño estaba desordenado y estaba muy pálida.
—¡Lo siento! — Exclamo Lynna agitada apretando con fuerza la mano con la que Albus la había ayudado a ponerse de pie. — ¡Hay unas criaturas extrañas atacándome! — Respiro profundamente intentando calmarse. Clavo sus ojos en Albus y luego en James — ¿Te encuentras bien? — La chica soltó la mano del menor y se dirigió hacía el nombrado el cual se había puesto ya de pie y masajeaba bruscamente la parte trasera de su cabeza. Albus la observo con el ceño ligeramente fruncido.
—Perfectamente. — Contesto molesto James fulminándola con la mirada.
—Sera mejor que nos mantengamos en movimiento — Albus miro alrededor, se escuchaban sonidos extraños provenientes de todas partes. — ¿Sabes dónde estamos?
—No lo sé — Gimió Lynna desesperada — Pero quiero salir de aquí.
—Por primera vez, creo que estoy de acuerdo con ella — James soltó un suspiro y se adelantó encabezando el grupo.
Caminaron con dificultad intentando encontrar la salida, pero parecía que no existía, sentían que daban vueltas y vueltas.
—¡Lynna! — Se escuchó un grito en la lejanía.
—Es Calen — Murmuro la chica sujetando a Albus del brazo para que se detuviera. Su rostro denotaba alegría — ¡Calen! ¡Estoy aquí! — Se propuso a continuar llamándole, pero James se acercó a ella tapándole la boca rápidamente con una de sus manos.
—¡No grites! No sabes si es él realmente — Le dijo mirándola con molestia.
Lynna asintió y tomo la mano de James para retirarla y cuando lo hizo todo alrededor de ellos se puso completamente negro, era como si alguien hubiese retirado todo el entorno incluyendo el cielo y los hubieran metido en una caja negra con una luz que los apuntaba únicamente a ellos. De inmediato se posicionaron espalda con espalda los tres manteniendo en alto sus varitas listos para recibir cualquier ataque.
Albus esforzaba la vista, pero no podía ver nada, todo era negro.
—¡Allí estas!
Aquel grito le puso alerta y pegó mucho más su espalda a la de su hermano tomando rápidamente la mano de Lynna. No pudo relajarse hasta que no vio como Calen se acercaba a la luz que los iluminaba a ellos, su rostro estaba tan demacrado como el de Lynna y parecía tan agitado como James y él mismo.
—¡Calen! — Lynna soltó su mano y corrió hacía su hermano abrazándolo por el cuello — ¿Dónde estamos? — Albus esperaba tener una respuesta, pero con solo ver el rostro del chico supo que tampoco tenía la menor idea de donde se encontraban.
—No…
Pero las palabras de Calen fueron interrumpidas por un fuerte sonido chirriante. Con varitas en manos se prepararon para cualquier cosa que se acercase.
—Miren que trajo el viento — Una susurrante voz se escuchó luego de que el chirrido se detuviera para luego ser seguido de una risa de diversión que hizo que los vellos de la nuca de Albus se erizasen.
El lugar comenzó a iluminarse y se vieron esta vez en un espacio totalmente blanco. El azabache miro alrededor confundido, no entendía como se estaba manejando ese lugar, pero al menos de esa forma podía ver lo que había frente a sus narices; Una gran carroza de oro puro con incrustaciones de piedras preciosas en diversos colores que era tirada por majestuosos "¿Pegasos?" Pensó el chico sorprendido. Sí, eran pegasos tan negros como la noche, las plumas de sus alas brillaban tenuemente y sus feroces ojos rojos se enfocaron en el grupo de jóvenes frente a ellos.
Albus abrió los ojos como platos, era la primera vez que veía a esa clase de criatura.
La carroza se movió ligeramente, una puerta se abrió y por ella bajo con la elegancia digna de una reina una alta mujer de cabellos negros, piel de porcelana y labios ojos con una sonrisa juguetona. De inmediato la reconoció era la misma mujer que había salido en aquel sueño mientras iba rumbo a Hogwarts.
—Miren bien a estos preciosos chicos — Su voz era chispeante mientras caminaba airosamente hacia ellos hasta posicionarse a unos pocos centímetros del grupo — Sí son nada más y nada menos que los Emrys… Y…— Sus ojos pasaron de Calen y Lynna hacía James y Albus haciendo un gesto de suprema satisfacción — Los Potter…Los elegidos — Aquello último lo había dicho en medio de una carcajada. — ¡Fantástico! Una preciosa reunión.
—Morgana le Fay — Se animó Albus a probar. La sospecha de quien era se dispersó cuando ella giro a verle con una baja risita.
—Me halaga que sepas quien soy, joven Potter…Supongo que eres mucho más inteligente de lo que tú padre fue en su tiempo ¿No? — Intento acercarse a Albus, pero de inmediato James tiro de él haciéndolo hacía atrás y cubriéndolo totalmente con su cuerpo produciendo en el perfecto rostro de Morgana una mueca de asco. — Valentía sin sentido, me repugna totalmente. —Rondo los ojos para luego enfocarse en los Emrys — ¿Les ha gustado la sorpresa en la casa de los Potter? Pensaba en matar dos pájaros de un tiro o más bien, cuatro… Pero como dicen, las cosas tienes que hacerlas personalmente o no funcionan…
—¿Cuatro? ¿De qué hablas? — Calen cubría con su cuerpo a Lynna, tal como James lo hacía con Albus.
—No tengo que darte ninguna clase de información, débil desperdició de magia —La bruja saco rápidamente una varita la cual apunto en dirección a Calen y este empezó a elevarse unos centímetros del suelo. Calen movía sus pies desesperadamente y sus manos fueron directo a su cuello como si algo lo estuviese ahorcando.
—¡Calen! — Gritaron al unisonó los tres jóvenes.
Albus miro desesperado a todos lados, era un sueño ¡Un sueño! ¿Cómo podía hacer eso en un sueño? Cerró los ojos con fuerza y pidió despertar, tenía que despertar. Escuchaba los gemidos desesperados de Calen para liberarse y los intentos de James y Lynna de liberarlo atacando a Morgana.
Cada Desmaius, Expelliarmus, Expulso y demás hechizos que intentaban parecían chocar contra una barrera invisible alrededor de la bruja.
—¡Pero miren! El niño Potter tiene miedo — Dijo divertida Morgana.
Albus sintió como algo lo elevaba del suelo y como si una cuerda se atase a su cuello. Abrió los ojos sorprendido y llevo las manos a su cuello desesperado por encontrar aquello que cortaba su respiración mientras Lynna y James seguían haciendo hechizos a diestra y siniestra sin ningún éxito.
—Es un sueño…—Murmuro el azabache sintiendo como sus ojos se llenaban de lágrimas y su garganta comenzaba a arder. "¡Es un sueño!" Exclamo en su mente cerrando con fuerza los ojos.
De repente, la sensación desapareció.
Albus tomo grandes bocanadas de aire al sentir como nuevamente podía respirar, abrió los ojos de inmediato y vio a su lado a Lynna, aun dormida y con una fina capa de sudor en su rostro, pero aquello no fue lo que le perturbo. En el labio de la chica había un pequeño hilillo de sangre seca, su cabello estaba desordenado y su rostro tenía una expresión de puro terror.
—¡Lynna despierta! — Grito desesperado moviendo el cuerpo de la chica.
Scorpius que estaba un poco alejado dio un gran brinco ante el grito y abrió los ojos totalmente sorprendido. El rubio giro su cabeza hacía su amigo y su rostro palideció mucho más de lo normal al ver el estado en el que se encontraba. Albus tenía su cabello lleno de pequeñas ramitas, su rostro sudado y algunas pequeñas cortaduras en la mejilla.
—¿¡Pero qué paso!? — Exclamo sorprendido Scorpius intentando despertarse por completo.
—¡Ayúdame a despertarla! — Pidió Albus en un completo estado de desespero.
Entre ambos movían a la chica, pero ella no reacciono hasta unos pocos minutos más tarde abriendo los ojos y sentándose de golpe con la respiración agitada.
—¡James! — Grito Lynna poniéndose de pie y corriendo como una exhalación fuera de la habitación.
—¿Qué está pasando? — Scorpius se puso de pie y junto con Albus corrieron tras la chica.
—Nos han atacado, no tengo idea como lo hizo, pero ahora estamos seguros de una cosa. Morgana le Fay, es quien ha estado detrás de todas las muertes de los muggles y nos quiere a todos muertos. — Albus miro a su amigo con una terrible sensación, ahora que sabían a que se enfrentaban había otro gran problema… ¿Cómo detenerla? El chico estaba bastante claro que no estaban a su altura, en un parpadear había dejado fuera de combate a Calen y casi lo había matado a él mismo mientras que a Lynna y James no les había dado una sola oportunidad de hacerle el más mínimo daño.
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Nota:
Me gustaría saber que les parece la historia. Como ven su desarrollo si creen que es muy lento o no, si les llama la atención la trama. Me gustaría que interactuásemos un poco con respecto a que les gustaría ver ya que tengo una idea de como se va a desarrollar, pero me encantaría también saber que es lo que ustedes esperan ver ¡Espero que sigan disfrutando la historia a quienes la leen!