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Historia 192013 — capítulo 7

Albus se despertó con pesadez aun manteniendo sus ojos cerrados, no quería levantarse de su cama y mucho menos al recordar que ese día volvería a casa por las vacaciones de navidad.

—¿No piensas levantarte? Tenemos que desayunar antes de irnos — Escucho la voz de Scorpius.

—¿Por qué tengo que irme a casa? Es tan molesto… — Susurro el chico tapándose por completo con las sabanas.

—Deja de comportarte así, al menos no estarás solo. Pueden venir a casa de visita, tú y Lynna. — Su amigo dio unos cuantos golpes en sus piernas para que se despertase por completo.

Respirando profundamente Albus se sentó y clavo sus ojos en Scorpius. El rubio ya estaba listo para salir con un pantalón negro y una chaqueta de cuero sobre una camisa blanca, su cabello peinado perfectamente y su baúl yacía a su lado listo para salir.

—Bien, estaré listo en un momento.

Aun sin mucho ánimo, el joven se puso de pie, tomo sus cosas y se dirigió al baño dándose una rápida ducha. Se vistió con unos simples jeans y una franela cómoda, no se molestó en peinarse en exceso solo intento acomodar lo mejor posible su cabellera azabache. Antes de salir de la habitación se colocó una chaqueta, abrió la puerta y camino con paso lento a la sala común donde lo esperaba Scorpius frente a la chimenea.

Ambos se encaminaron entonces al gran comedor en el cual ya se encontraba Lynna. Albus y Scorpius terminaron un rápido desayuno y volvieron a la sala común en busca de sus baúles.

—¿Crees que nos dejen ir a tu casa? — Pregunto Lynna mientras andaba con su baúl hacía la oficina de la directora.

—Supongo, papá tiene protecciones fuertes en la mansión y el señor Potter lo sabe — Scorpius se encogió de hombros — Bastaría con enviarle una lechuza y ver que dice ¿no? — Sonrió en dirección a sus amigos.

—Intentémoslo, si no, siempre puedes ir a la casa de Albus — Scorpius y Albus intercambiaron miradas ante las palabras de Lynna — ¿O no? — Pregunto ella mientras los observaba a ambos.

—Sí puedo, pero siempre es incómodo cuando el señor Potter me mira y me dice "Malfoy" hace una mueca y se va — Scorpius rio entre dientes al imitar la voz de Harry llamándole por su apellido — Nuestros padres tenían cierta rivalidad en sus años de colegio, no lo superan del todo… Se tratan cordialmente, sí. Pero supongo que hay cosas que nunca se olvidan — Se encogió de hombros y observo la entrada de la oficina de McGonagall — Bueno, aquí los dejo. Bajare a reunirme con el resto para ir a Hogsmeade. Papá me esperara allí para aparecernos, imagino que esta algo paranoico con los ataques a muggles y de que se trate de mortifagos, ya saben…

—Escríbenos — Dijo Albus sonriendo a su amigo.

Scorpius asintió y comenzó a alejarse no sin antes sacar su varita y hacer que su baúl flotase tras él en lugar de acarrear con aquello.

—Vamos — Murmuro Lynna luego de estar de pie un rato frente a la estatua.

—Firmeza y disciplina — Dijo Albus la contraseña.

La estatua se hizo a un lado mostrando las escaleras que daban a la oficina de la directora. Juntos subieron llevando consigo los baúles. Al llegar a la puerta de la directora tocaron dos veces antes de que la puerta se abriese dejando ver el lugar donde ya se encontraba reunida la familia Potter, la directora y Calen.

—Llegan tarde — Dijo con algo de reproche McGonagall — Afortunadamente, quedan aún 3 minutos para la activación del traslador. — La anciana mujer soltó un largo suspiro.

Albus paseo entonces su mirada a través del lugar, estaba igual que siempre salvo con la diferencia de que un pequeño árbol de navidad encantado para girar sobre sí mismo y soltar chispas se encontraba sobre una mesilla a unos cuantos pasos de él. Los retratos de los antiguos directores se encontraban vigilantes sobre lo que sucedía en la oficina, el lugar era cálido y acogedor a pesar de los miles de aparatos que había por doquier.

—Veo que ustedes dos se conocen — Harry miro en dirección a su hijo con seriedad. — Mi nombre es Harry Potter — Se acercó a la chica tendiendo su mano, la chica la tomo inmediatamente estrechándola.

—Lynna Marie Emrys, un placer señor Potter — Hizo una ligera inclinación de cabeza y soltó su mano.

—Yo soy Ginevra Potter. Puedes llamarme Ginny — La pelirroja se acercó a la chica dándole un rápido abrazo. — Será un gusto tenerte en casa para estas navidades. — Su voz destilaba amabilidad y aquello hizo que Lynna se sintiese un poco más segura, pero aun así se acercó un poco más a Albus tomándole del brazo con sus manos.

Albus giro a verla con una pequeña sonrisa indicándole que todo estaría bien.

—¿Conoces ya a nuestros hijos? ¿Lynna? — Harry sonrió en dirección a la chica — James y Lily — Los señalo a cada uno. Lily la saludo con una sonrisa con la mano mientras que James soltaba un bufido y se cruzaba de brazos.

—Les conozco. Soy amiga de Albus, señor Potter — Contesto la castaña con timidez.

—Ya veo — Harry carraspeo un poco — Puedes llamarme Harry, no me gusta mucho eso de señor Potter, me hace sentir muy viejo. — El hombre sonrió y dio una rápida mirada hacia Calen — Ahora que estamos todos, creo que es el momento de irnos ¿Está listo profesora McGonagall?

—Listo — Contesto ella señalando un viejo sombrero de copa color azul — Nos veremos en el final de las vacaciones, chicos. Cuídense — Aquello lo dirigió a todos sus alumnos antes de acercarse a la chimenea y desaparecer entre llamas de color verde.

—¿Han viajado antes en traslador? — Harry hablo mirando a Calen y Lynna mientras que Ginny encogía el equipaje de los chicos y lo introducía en un pequeño bolso extensible.

—Sí — Contestaron al unisonó los hermanos Emrys.

—Muy bien. Vamos entonces. — Todos se pusieron alrededor del sombrero — A las tres… Uno, dos… ¡Tres! — Todos colocaron una mano sobre el sombrero y sintieron el vértigo de ser transportados hacia otro lugar.

Albus cerró los ojos con fuerza, siempre había odiado los trasladores y prefería, por mucho, las escobas y las chimeneas.

Poco tiempo después la sensación desapareció y al abrir los ojos, Albus se vio en la sala de su casa.

Sencilla pero acogedora. Su casa era todo lo que sus padres siempre habían deseado tener. Ubicada en el valle de Godric, muy cerca de donde había estado la casa original de los Potter se encontraba aquel lugar, una pintoresca residencia con paredes de color blanco, sillones en un suave color beige con una mesa de madera oscura frente a una chimenea con adornos sencillos, las paredes estaban invadidas de fotografías familiares donde se veían a los miembros de la familia Potter-Weasley sonriendo y saludando a la cámara con distintas edades, el techo era de madera dándole un ambiente un poco rustico. Por las fechas, la casa estaba decorada hermosamente, había un gran árbol el cual desde la estrella brotaba nieve de momentos.

—Es hermosa — Comento Calen cordialmente al mirar a su alrededor — Agradecemos su hospitalidad — Miro a Harry y Ginny con una sonrisa.

—No es nada, estarán cómodos, tenemos algunas habitaciones de invitados podrán tomarlas tranquilamente — Ginny sonrió ampliamente — Iré a hacer algunos bocadillos, pueden sentirse como en casa — La mujer los observo por una última vez antes de perderse a través de una puerta en el lado izquierdo.

—James ¿Puedes llevar a Calen y Lynna a sus habitaciones? Me gustaría hablar con ellos luego de que se instalen — Harry observo a su hijo mayor con seriedad — Albus, Lily, vayan a ayuda a su madre…

—Me gustaría acompañar a Lynna a su habitación. James tiene un cierto problema con ella y seguramente le molesta tener que acompañarla ¿No? — Albus miro con una sonrisa ladeada a James el cual alzo una ceja.

—No tengo problema con acompañarla, hermanito. Ve con mamá — Dijo el chico con tono burlesco.

Albus lo fulmino con la mirada y se dispuso a empezar una discusión, pero la mirada de su padre que decía claramente "no es momento de discutir" lo detuvo haciendo que a regañadientes entrase en la cocina junto con su hermana menor.

James miro a Calen y luego a Lynna antes de indicar con una señal de su mano que lo siguiesen. Subieron unas escaleras que se encontraban al lado derecho. Más fotos se podían ver colgadas en las paredes. Lynna estaba encantada con los diferentes lugares en los cuales habían estado lo Potter, en especial lo grande que parecía ser la familia. Ya en Hogwarts conocía a muchos de los primos de Albus, pero eran muchísimos. La chica no pudo evitar sentir algo de envidia por ello ya que ella solo había vivido con sus abuelos, sus padres y Calen como única compañía hasta un año atrás.

Al subir las escaleras, James los dirigió a través de un estrecho pasillo con varias puertas, allí también estaba decorado con guirnaldas de las cuales brotaba un delicioso olor a menta, lo que le indico a Lynna que probablemente estuvieran encantadas para dejar aquel olor a quienes transitasen por allí. Se detuvieron al llegar a la penúltima habitación. El hijo mayor de los Potter abrió la puerta haciéndose a un lado para que vieran en el interior.

—Está es tu habitación, Calen. — El lugar era pequeño, con una cama individual de sábanas blancas, un cuadro con un hermoso paisaje montañoso colgaba de la pared y había una puerta en el lado izquierdo — Ese es el cuarto de baño. Sí necesitas algo mi habitación es la del frente — Indico la puerta que tenía una pequeña placa dorada que decía James Sirius Potter.

—Entendido, bajare en un rato — Calen sonrió en dirección a James y este devolvió la sonrisa. Ambos se llevaban bien, no podían decirse muy cercanos, pero James sabía que el chico era agradable.

Calen miro por un momento a Lynna y luego coloco una mano sobre su cabeza acariciando con suavidad su castaño cabello.

—Ya sabes dónde estoy si necesitas algo — Calen entro en la habitación y cerró la puerta tras de si.

—Está será tu habitación — El tono de voz de James cambio de inmediato al dirigirse a la castaña. Brusco y seco a diferencia del tono amable empleado para dirigirse a Calen.

Lynna observo como el chico abría la puerta junto a la que le pertenecía a él. Algo cohibida se acercó mirando dentro, la habitación era muy similar a la que le había dado a su hermano con la diferencia de que está tenía un cuadro de lirios y una ventana que daba hacia el exterior.

—Gracias — Murmuro alzando los ojos hacía James.

Se miraron por un momento y el mayor de los Potter sintió como su corazón se aceleraba al notar como una pequeña sonrisa bailaba en los labios de la chica.

"No seas idiota, James. Estás así por culpa de Fred y sus comentarios estúpidos. Ella es extraña y por eso te comportas así, no te gusta" Se dijo así mismo intentando calmar los latidos de su corazón.

—La habitación de Albus es aquella — Dijo carraspeando un poco e indicando con su mano una habitación a tres puertas de allí también con una placa indicando el nombre Albus Severus Potter.

—Está bien — Lynna se dispuso a entrar, pero la mano de James en su brazo se lo impidió deteniendo su intento de huir de aquel ambiente tan extraño que se formaba cada vez que estaba cerca de James. Ella no lo entendía, pero sentía que el chico realmente la odiaba. — ¿Pasa… Pasa algo? — Pregunto ella parpadeando confundida ya que él simplemente la observaba.

—Seré claro. No me agradas y probablemente yo tampoco te agrade a ti….

—No tengo nada en tu contra — Lo detuvo Lynna liberando su brazo de James. — Pero gracias por decir lo obvio. Sé muy bien que no te simpatizo.

—Como sea, será mejor que intentemos no cruzarnos mucho ¿Está bien? — Lynna asintió con la cabeza — Bien… — James mordió su labio inferior y quería irse, pero algo lo detenía, sus ojos seguían fijos en aquella mirada ámbar.

—¿Algo más? — La chica alzo una ceja.

—Nada más — Finalmente, James fue capaz de tomar posesión nuevamente de sus músculos y se apartó del lugar bajando rápidamente las escaleras para reunirse con su padre.

Lynna observo como el chico se alejaba antes de entrar en su habitación provisional cerrando la puerta. Se sentó sobre la cama y luego se recostó mirando hacia el techo. Se sentía preocupada, no había realmente querido ir a la casa de los Potter. Tenía miedo de que los encontraran allí y pudieran salir heridos, también, el hecho de que el señor Potter supiera de familia. Soltando un largo suspiro cerro los ojos un segundo para luego abrirlos, ponerse en pie y salir de la habitación bajando las escaleras, pero se detuvo en mitad de camino al escuchar las voces de Harry, James, Albus y Ginny en la sala de estar.

—¿Estás seguro de eso? — Pregunto James sorprendido — ¿Cuándo sucedió?

—Ayer en la noche — Contesto la voz de Harry — Murieron doce muggles en Bermondsey. Esta casi confirmado que se trata de mortifagos, pero parecen estar dirigidos hacia algo…

—¿Dirigidos hacía algo? — Pregunto Albus.

—Sí, están buscando algo. Definitivamente… — La voz de Harry era muy seria.

—Calen nos dijo que a ellos intentaban matarlos. — Acoto James. — Algo tiene que ver la familia Emrys…

—Sin duda, pero no estamos seguros en qué sentido están involucrados.

—Harry, si algo ha sucedido estoy segura de que no es culpa de esos niños ¿Los has visto? No parecen tener ni una pizca de maldad — Se escuchó la voz de Ginny.

—Nunca se sabe, Ginny.

—¡Los están intentando matar! Es obvio que ellos no son los malos — Exclamo molesto Albus.

—Pero ellos deben de saber…

—No sabemos quién lo está haciendo, señor Potter — Interrumpió Lynna entrando en la habitación con el ceño ligeramente fruncido — Personas encapuchadas entraron a nuestro hogar y lanzaron maldiciones matando a mis padres y mis abuelos. Calen y yo apenas alcanzamos a huir. Nadie sabía realmente de nuestra existencia así que no encontramos sentido a quien querría matarnos. — La chica camino hasta posicionarse frente al hombre — Sí supiéramos quienes están detrás de esto no dudaríamos en decirlo para que se haga justicia por la muerte de nuestros padres. Por desgracia, no podemos hacer mucho más que usted.

Harry observo a la chica por largo rato intentando encontrar en sus ojos si decía la verdad o intentaba engañarlo, pero su análisis fue interrumpido por un estruendoso ruido en la parte superior de la casa.

—¿¡Qué fue eso!? — Exclamo sorprendida Ginny.

Todos alzaron sus cabezas hacía el techo con los ojos abiertos debido a la sorpresa, una explosión se escuchó y segundos después Calen bajaba corriendo las escaleras.

—¡Nos atacan! Tenemos que salir de aquí ¡Ahora! — Grito con la respiración agitada. Tomo la mano de su hermana con su mano libre ya que en la otra tenía empuñada su varita.

Otro fuerte sonido se hizo escuchar y fue esta vez la puerta la cual exploto en pedazos. A través del hueco hecho por la explosión varios encapuchados ingresaron a la casa.

Ginny corrió hasta la cocina y salió segundos después con Lily sujeta de su mano.

—Harry, llevare a los chicos a la madriguera y traeré ayuda —Dijo en un susurro con urgencia la mujer a su marido.

Harry asintió y empujo a Albus en dirección a Ginny que lo sujeto con fuerza de su otra mano.

—James, a la madriguera. Lleva a los Emrys —Harry miro a su hijo mayor con la preocupación pintada en el rostro.

Calen alzo la mano en la que tenía la varita dispuesto a atacar, pero James siguiendo la orden de su padre se acercó a los hermanos sujetándolos a ambos de los brazos para segundos después aparecerse justo en la entrada de la madriguera.

—¿¡Donde estamos!? — Grito Calen girando sobre sí mismo.

—La casa de mis abuelos. — Contesto el joven tocando con insistencia la puerta. Segundos después una anciana y regordeta mujer con canas visibles en su cabellera roja salió con rostro asustado.

—James querido ¿Qué está pasando? — Dijo colocando sus manos sobre las mejillas del chico —¿Y estos jóvenes? ¿Qué haces aquí?

—Rápido abuela, llama a los miembros de la orden del fénix ¡Atacan nuestra casa! — Segundos después de que James exclamase aquello. Ginny aparecía acompañada de Lily y Albus a los cuales soltó y de inmediato desapareció para regresar a su casa junto a su esposo.

Totalmente pálida. La Señora Weasley ingreso en la casa gritando por su esposo el cual apareció desde la cocina. Le explico rápidamente lo sucedido y de inmediato ambos desaparecieron frente a los ojos de los jóvenes.

—¿Qué ha pasado? — James pregunto aquello mientras murmuraba con su varita alzada conjuros de protección.

—Papá los atacaba, pero llegaban más y más. Mamá lo ayudo, pero le grito que nos trajera aquí, intente ayudar…Papá no me dejo — Decía con enojo Albus. — Cuando te vieron desaparecer con Calen y Lynna gritaron molestos y atacaron más fuerte lanzando incluso maldiciones imperdonables y otras que no tengo idea. Eran su objetivo, Calen y Lynna. — Albus clavo sus ojos en los hermanos los cuales se sentaron en las sillas más cercanas a ellos.

—Merecemos una explicación de por qué hemos sido atacados ¿No les parece? — Lily observo a Calen por un momento y luego a Lynna. — Si necesitan protección, debemos saber el por qué.

—Lily tiene razón — James se giró al finalizar los conjuros — Comiencen a hablar.