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Historia 192013 — capítulo 11

Los ojos de Albus se fijaron en la ventana que se encontraba en su habitación vislumbrando el interior del lago a través del mismo. La mañana de navidad había amanecido oscura y casi podría jurar por el aspecto del agua que debía estar nevando. El joven de cabello negro y ojos verdes miro a su alrededor, su rubio amigo seguía durmiendo completamente envueltos en las sabanas mientras que la cama de su otro compañero de habitación se encontraba vacía pues el chico se había despertado temprano seguramente para encontrarse con sus amigos.

Poco tiempo paso hasta el momento en el que Scorpius finalmente se despertó con la emoción del día de navidad. Albus sabía que era una de las fechas favoritas de su amigo, junto con su cumpleaños. Ambos tomaron turnos para ducharse y ponerse algo abrigado antes de bajar a la sala común.

El lugar estaba exquisitamente decorado, el ambiente navideño era notorio, pero en la sala común de las serpientes la elegancia nunca faltaba. Los colores verdes, plata y blanco brillaban tanto en el gran árbol que estaba coronado con una gran estrella como en cada adorno en el lugar. Los chicos miraron de inmediato bajo al árbol encontrándose con un pequeño grupo de obsequios al lado izquierdo donde siempre desde su primer año los habían amontonado.

—Esperemos a que Lynna llegue para abrir los regalos juntos — Propuso Scorpius con una gran sonrisa antes de sentarse cerca del fuego ya que el frio en el lugar calaba profundo en sus huesos.

Albus y Scorpius esperaban ansiosos por la castaña para dar inicio a la apertura de sus obsequios. Ambos tenían sentimientos encontrados, aquel día lo disfrutarían al máximo ya que al día siguiente cuando salieran del castillo no sabían si serían capaces de regresar o no.

Veinte minutos pasaron antes de que Lynna se acercase a la sala común completamente vestida con unos jeans oscuros y un amplio suéter de tejido rojo sangre. La chica al verles les sonrió ampliamente y corrió hacía ellos abrazándolos al mismo tiempo.

—¡Feliz Navidad chicos! — Exclamo aun con un brazo rodeando a cada uno de sus amigos.

Albus y Scorpius se miraron divertidos mientras devolvían el abrazo a la chica.

—Feliz navidad Lynna, te has tardado una eternidad. — Comento Scorpius alejándola suavemente de él.

—Lo siento, no sabía que esperaban por mí. En casa siempre debía bajar al último pues mis abuelos y padres daban obsequios a Calen que no podía ver, según ellos, ya saben cosas de la familia y el hecho de que ni siquiera debería haber nacido. — Se encogió de hombros antes de proseguir — Luego bajaba y me daban a mí mis regalos, juguetes cuando era niña y maquillaje y dulces cuando fui un poco más grande, así cada año desde que tengo memoria así que…— La voz de la chica se cortó al tiempo que se alejaba unos pasos de ellos bajando su cabeza recordando entonces a su familia y sintiendo de nuevo la perdida.

—Está bien ¡No pasa nada! — Exclamo Albus intentando subirle el ánimo — Anda ven — El chico tomo su muñeca y tiro de ella hacía el árbol que se encontraba hermosamente adornado junto a la chimenea. El pelinegro la sentó junto al árbol, a su lado tomo asiento Scorpius quien sonreía alegremente completamente ansioso— Bien, este es el tuyo Scorpius — El chico tomo un gran paquete envuelto descuidadamente en papel de regalo rojo con pequeñas snitch doradas entregándolo al rubio que lo observo con interés antes de agitarlo en su mano.

—Veamos en que pensaste este año, Potter — Scorpius desgarro el envoltorio y examino el contenido de la caja sonriendo ampliamente. Se trataba de un kit para el cuidado de su escoba, así como también una pequeña snitch que a diferencia de su usual color dorado esta era plateada y con la inscripción de su nombre en ella en negro Scorpius Hyperion Malfoy. — No está mal, Potter. Pero ahora creo que no te sorprenderá el tuyo — Riendo divertido Scorpius alcanzo su regalo para su amigo. A diferencia del que Albus había entregado a su amigo este se encontraba perfectamente envuelto en un papel de color plateado.

—No me digas… — Burlo Albus abriéndolo para encontrarse con el mismo kit acompañado de unos guantes para jugar Quidditch del más fino y caro cuero negro. Ambos chicos rieron divertidos. — Bien creo que pensamos muy similar, Malfoy.

— ¡Bien! Compenso eso con los dulces de Honeydukes que compre y el casco para Quidditch que envío mi padre como obsequio— Scorpius entrego a su amigo otras dos cajas que contenía ranas de chocolate, grageas y diversos dulces que sabía gustaban a su amigo, y el obsequio enviado por Draco para el chico.

—Y yo con lo que te enviaron mis padres. — Albus entrego a su amigo un bulto envuelto con mayor cuidado que al abrirlo se dio cuenta que contenía un suéter similar al que ya llevaba puesto el azabache en ese momento.

Albus vestía con un abrigador suéter de lana azul oscuro con una gran A bordada en blanco, mientras que el entregado a Scorpius era uno verde oscuro con una S en el mismo tono blanco. El rubio de inmediato se colocó la prenda sonriendo alegremente.

—Sigo sin entender cómo es que tus padres parecen odiarme, pero tu madre cada año teje uno de estos para mí — Albus se encogió de hombros divertido.

Lynna los observaba con una gran sonrisa. Nunca había visto a nadie más abrir sus regalos pues solía hacerlo por su cuenta sin nadie presente. Esperaba que los chicos terminasen su intercambio antes de proponer ir a por algo de comer sorprendiéndose cuando ambos giraron en su dirección.

—Es tu turno de abrir tus regalos Lynna — Dijo emocionado Albus. — Este es de parte de mamá, es lo mismo que le he dado a Scorpius.

La chica parpadeo varias veces recibiendo el obsequio.

—¿En serio? Yo… — La chica bajo su mirada y desenvolvió la prenda que en su caso era blanca con una L en color verde. Lynna observo aquello sintiendo como sus ojos picaban. — Yo no he comprado nada chicos… No sabía…

—Oye ¿Lloraras solo por eso? Estoy considerando si debería darte el mío — Scorpius rio divertido, pero a pesar de sus palabras llevo hasta las manos de la chica una caja pequeña que Lynna abrió con manos temblorosas encontrándose una hermosa cajita de terciopelo negra que contenía un brazalete de plata con pequeñas snitchs.

—Scorpius…Es hermosa — La chica se acercó al rubio dándole un fuerte abrazo que el correspondió mientras sonreía ampliamente.

—De nada — Dijo mientras se alejaba de ella.

Albus trago grueso al ver el exquisito brazalete que de inmediato la chica había puesto en su muñeca izquierda y lo observaba con fascinación. Miro entonces a su mano, donde reposaba su obsequio para la chica que no costaba ni la mitad de galeones de lo que sabía Scorpius había gastado en aquel brazalete.

—Albus… — Murmuro Scorpius haciéndole una seña para que se lo entregase. Juntando fuerzas, el chico carraspeo un poco haciendo que los ojos ámbar de la chica se fijasen en él.

—Este es el mío — Dijo dándole otra pequeña caja. Lynna sonrió y abrió el regalo. Los ojos de la chica se ampliaron a tal punto que Albus pensó que se saldrían de sus orbitas. — ¿No…No te gusta? — Pregunto el chico con un hilillo de voz. Pero Lynna no le escuchaba.

La castaña mantenía sus ojos en el collar que brillaba en su hermoso color plata dentro de aquella caja.El dije de aquel collar era el emblema de su familia, un sol que contenía un intrincado diseño con tres remolinos que en su interior formaban un triángulo en el cual había depositada una pequeña piedra esmeralda.

—Albus…Es el emblema de mi familia — Murmuro aun sorprendida tomando la pieza en su temblorosa mano para verla mejor.

—¿Qué…?

Aquellas palabras hicieron que el chico abriese sus ojos impresionado antes de pasar su mirada a Scorpius que se encogió de hombros también sorprendido. Ambos habían encontrado aquel collar hacía ya dos meses atrás en una salida a hurtadillas a Hogsmade. Albus simplemente se había sentido atraído a ese collar y había pensado en Lynna por lo cual lo había adquirido de inmediato.

—Es el emblema que desde siempre utilizo Merlín. No me extraña que haya piezas con este emblema, pero si que casualmente me obsequiaras uno. Además, la piedra es del color de tus ojos, Albus — Lynna finalmente aparto su mirada del collar clavándola en el chico que aún se encontraba sorprendido — Es precioso, gracias — Al igual que como había hecho con Scorpius, la chica se acercó a él envolviéndolo en un fuerte abrazo. — Te lo agradezco — Susurro para que solo el azabache la oyese antes de alejarse un poco depositando un rápido beso en su mejilla.

—Ehm…Bueno ¿Vamos a comer algo? Muero de hambre y este será un día algo tenso luego de tanta felicidad con los regalos — Scorpius se puso de pie seguido de sus amigos.

—Sera un buen día, vuelvo en un minuto me cambiare.

Lynna alzo en su mano el suéter blanco con la L bordada antes de dirigirse al pasillo de las habitaciones de las chicas y cambiarse rápidamente para luego unirse con sus amigos en la sala común.

Los ojos de Albus viajaron de inmediato a su cuello donde el collar ya se encontraba reposando en su pecho. Una pequeña sonrisa se formó en los labios del chico antes de que Lynna se acercase a ellos tomando a cada uno de un brazo para juntos salir de la sala común.

Juntos caminaron mirando de reojo la gran cantidad de aurores desplegados por todo el castillo.

—¿No creen que esto es muy exagerado? — Scorpius hizo una mueca cuando uno de los aurores los observo todo el trayecto hasta entrar por las grandes puertas de roble del Gran Comedor.

—Siento que es demasiado. Si tantos aurores están aquí ¿Quién está investigando lo sucedido? Creo que papá tuvo alguna clase de colapso mental y por eso ha enviado a tantos aquí. — Albus rondo los ojos mientras tomaban asiento en la mitad de la mesa Slytherin.

—Déjame recordarte, querido Albus. Que la batalla contra Voldemort fue aquí en el Colegio. Posiblemente papá piense que si las cosas se ponen feas comenzara por aquí.

El trío Slytherin se giró ante aquella voz encontrándose de pie detrás de ellos a James que vestía igualmente con un suéter de color rojo brillante y un tejido con una gran J en negro; a su lado Rose y Fred vestían similar mientras que Lorcan llevaba puesto un estridente suéter rojo y verde que brillaba al caer nieve a medida que un animal que ninguno podía identificar claramente bailaba en medio.

—Veo que has recibido un suéter Weasley, Lynna — Rose sonrió ampliamente antes de acercarse a la chica y darle un abrazo — ¡Feliz Navidad! — Luego procedió a darle un fuerte abrazo a Albus y clavar sus ojos en Scorpius antes de carraspear un poco — Feliz Navidad para ti también, Scorpius — Sonrió un poco pero no se acercó a él con la misma efusividad que con los dos anteriores.

Albus y Lynna se miraron por un momento divertidos antes de clavar sus ojos en el rubio que parecía decepcionado por no haber también recibido un abrazo de la pelirroja de suaves rizos.

—Hagan espacio — Demando James al tiempo que tomaba asiento junto a Albus mientras los otros se acomodaban frente a los chicos.

—¿Comerán con nosotros? — Se extraño la castaña parpadeando varias veces. Aquello le costó a Lynna una mirada irritada de parte del mayor de los Potter.

—Es navidad, comemos en familia — Dijo el chico, y ni bien había terminado de decir aquello Lily se había acercado con una gran sonrisa acompañada de sus dos mejores amigas sentándose de igual manera en la mesa Slytherin.

—¡Feliz Navidad! — Exclamo emocionada — ¿Todos han recibido los regalos que les envíe? — Pregunto emocionada mirando los rostros de sus hermanos y primos.

—No lo abrí — Comento tranquilamente Albus llenando su plato de huevos y tocino. — Lo hare cuando vuelva a la sala común.

—Yo sí lo vi. Muchas gracias Lily — Rose sonrió en dirección a su prima que pareció satisfecha con que alguien agradeciera su pequeño detalle.

Todos comenzaron a llenar sus platos de comida y disfrutaron, para sorpresa de los tres Slytherin, de un almuerzo ameno acompañado de conversaciones triviales a las cuales se unieron posteriormente dos amigas de Rose, Hugo, Lyssander, Frank y Calen, este último llevando también un típico suéter Weasley.

Una vez la comida finalizo James con muy buen humor se puso de pie mirando a todos los reunidos en la mesa que reía entre bromas y charlas.

—¿Qué les parece salir? — El mayor de los Potter sonrió ampliamente — Esta nevando, una buena lucha de bolas de nieve nos caería bien ¿No?

Sus compañeros de juerga se levantaron de un brinco, Fred, Lorcan y Frank tenían un brillo de diversión marcado en sus ojos.

—¡Genial! — Exclamo Fred alejándose de la mesa y colocándose junto a James — ¡Vamos! Hagamos grupos — El resto de los chicos que aún se encontraban sentados se miraron entre si antes de ponerse de pie aceptando la idea del chico.

—Está bien, vamos — Albus sonrió a sus amigos que devolvieron el gesto sonriendo ampliamente.

Todos juntos salieron del castillo hacia los jardines los cuales estaban cubiertos por una gruesa capa de nieve blanca. Pequeños copos caían del cielo en aquel momento los cuales chocaron directamente con el rostro de Albus quien miraba hacia arriba con los ojos cerrados disfrutando de aquello.

—¡James, Lorcan, Frank y yo! — Exclamo Fred corriendo hacía una esquina junto a sus compañeros con una sonrisa pícara. — ¡Organícense a prisa!

Todos se miraron y finalmente Albus, Scorpius, Rose y Lynna formaron el siguiente grupo. Calen, Lyssander, Lily y una de sus amigas formaron el otro grupo mientras que Hugo, la otra amiga de Lily, junto con las amigas de Rose formaban el último grupo.

Cada grupo se dirigió a una esquina dando inicio a una brutal guerra de bolas de nieve donde los ganadores parecían bastante obvios. James, Fred y Lorcan eran salvajes y llenaban de nieve a todos por igual hasta que poco a poco todos fueron rindiéndose salvo los Slytherin en compañía de Rose quienes batallaban con ganas contra los mayores.

El cansancio y frio calo finalmente en los menores quienes terminaron rindiéndose ante James y Fred que eran los últimos en pie. Estos rieron chocando sus manos en señal de triunfo al ver a todos tendidos en la nieve totalmente agotados.

—¿No se cansan? — Pregunto Lynna riendo mientras los observaba.

James clavo sus ojos en ella aun con una amplia sonrisa de satisfacción.

—Claro que no, no podemos rendirnos o cansarnos cuando batallamos — Contesto mirándola intensamente.

—Son realmente una molestia — Murmuro Rose hundiendo su cabeza en la nieve.

—Weasley, te ahogaras — Comento Scorpius alzando la cabeza de la chica de la nieve. Esta lo miro con los ojos entrecerrados antes de alejarse.

—Rose, te he dicho que me llames Rose — La pelirroja rondo los ojos mirando a todos quienes habían tomado asiento en una especie de circulo.

—Chicos… ¿Creen que todo estará bien? — Hugo miro alrededor mientras hablaba.

—Si te refieres a lo referente con los ataques…Todo va a calmarse — Rose intento tranquilizar a su hermano con una sonrisa y este pareció relajarse un poco.

—¿Qué tal un poco de chocolate caliente? — Todos los presentes giraron a ver a Lorcan que sonreía ampliamente.

—¡Genial! — Exclamo Lyssander en respuesta.

El día fue sencillamente perfecto para aquel gran grupo de adolescentes que a pesar de que la mayoría se encontraban nerviosos por la llegada de la madrugada momento en el que dejarían la comodidad de aquel castillo disfrutaban al máximo cada segundo de su blanca navidad.

Caída la noche todos se despidieron con rumbo a sus salas comunes. Albus, Scorpius y Lynna se dirigieron a sus habitaciones juntando en sus bolsos todo lo que pudieran necesitar, antes de llegar a la sala común habían pasado por las cocinas en busca de comida por lo que era de lo que más estaban llenos sus bolsos. Una vez todos se encontraron preparados, se reunieron en la sala común Slytherin. Las sonrisas de diversión y ojos brillante de emoción habían quedado atrás mostrando ahora rostros serios y miradas llenas de preocupación.

—¿Listos? — Pregunto Albus mirando a sus amigos. Ambos asintieron solemnemente.

—Chicos… — Los detuvo Lynna antes de que comenzaran a avanzar hacia la salida.

—¿Hm? — Scorpius fue quien asintió invitándola a continuar. La castaña sonrió ampliamente y puso su bolso de lado para poder rebuscar algo en el.

Albus y Scorpius se miraron entre ellos confundidos hasta que la chica extrajo una caja de su bolso entregándola en las manos de Albus.

—Para ustedes, feliz navidad chicos — La chica clavo sus ojos en ellos mientras que ambos aun sin entender nada abrían juntos la caja encontrándose allí con tres anillos que poseían el mismo emblema que collar que había entregado Albus a Lynna. El sol que en su centro poseía tres remolinos, pero que en el caso de los anillos en su centro poseían pequeñas piedras negras. — Uno para cada uno. Mi familia me entrego cuatro anillos iguales y dijeron que eran para protección. Nunca entendí porque me obsequiaron cuatro, pero luego recordé que los tenía y decidí que ahora que saldremos a enfrentarnos posiblemente con Morgana, quería que tuvieran en ustedes la protección que ofrece mi familia.

Los chicos la miraron por un momento antes de que cada uno tomase un anillo colocándolo en su mano izquierda. Los anillos brillaron tenuemente antes de que la piedra en el anillo de Scorpius cambiase a un gris muy similar al color de sus ojos, el anillo de Albus se tornó en un color ámbar mientras que el de Lynna se tornaba en un brillante turquesa. Todos observaron sus anillos sin entender a que se debía aquello, pero tanto Albus como Scorpius miraron a la chica con una gran sonrisa.

—Muchas gracias, Lynna — El rubio la abrazo protectoramente por un momento — Todo saldrá bien, haremos que paguen por la muerte de tus padres y el resto de los asesinados ¿Uh?

—Así es, lo lograremos — Albus sonrió y la abrazo una vez Scorpius se hubo alejado de ella.

Finalmente, los tres amigos salieron de la sala común rumbo a la sala de menesteres donde sería el encuentro con el resto de los chicos. Su aventura comenzaría.