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Historia 192013 — capítulo 12
Morgana observaba con altivez a los congregados frente a ella. Una sonrisa ladeada en su rostro denotaba a distancia lo obscura que era su alma y el brillo malévolo en sus azules ojos hacía temblar incluso al más valiente de sus seguidores. La mujer con su largo cabello oscuro de la mujer caía en cascadas por su espalda, sus labios con su habitual tono rojo sangre contrastando con su blanquecina piel caminaba en aquel momento frente a lo que ella llamaba, su ejército.
—Mi señora — La voz de Alice Kyteler sonó temblorosa al referirse a la mujer frente a ella mientras mantenía su cabeza gacha.
—Cállate — Espeto Morgana arrastrando las palabras haciendo que Alice diese un paso hacia atrás.
Hacía ya poco más de un año desde que finalmente Morgana había sido liberada de su prisión, aquello la hacía sentirse viva por primera vez en muchos siglos. Aquellos que la habían encerrado pagarían y el mundo volvería a estar bajo sus pies, era el juramento que se había hecho a ella misma desde que había vuelto a ver la luz del sol brillar ante sus ojos.
Habían sido siglos de tortura encerrada en el portal de Avalon donde solo podía escuchar a las personas pasar, sentir el dolor creciente en su estómago al no poder alimentarse y el ardor en su garganta al no poder beber absolutamente nada, sumando a aquello el hecho de que no podía morir ni envejecer. La familia Emrys se había encargado de darle una existencia cruel y ella devolvería con crecer aquello. Había estado tan enojada cuando sus seguidores habían matado a los miembros mayores de la familia pensando que aquello le complacería que había torturado por horas a aquellos que los habían asesinado. Su objetivo no era simplemente matarlos, era hacerlos sufrir de la misma forma que ella había sufrido.
Sabía lo que sus seguidores querían y era lo mismo que ella deseaba, que ellos estuvieran sobre aquellos que no eran capaces de dominar el fino arte de la magia y los que provenían de linajes sucios por familias de muggles. De primera mano, Morgana había sido testigo de cómo los muggles asesinaban a magos por el simple hecho de ser diferentes. Vio a personas cercanas ser quemadas en hogueras, ahorcados e incluso decapitados. Los sucios muggles y sus descendientes, aunque poseyeran magia, no merecían vivir entre ellos.
—Bien, los he reunido el día de hoy para darles la siguiente misión — Los ojos azules de la mujer brillaron intensamente mientras recorría sus filas. Sus seguidores cada vez crecían más en número y aquello la extasiaba. — Antes de que sea momento de presentarse como autores de todos los acontecimientos debemos dar otra pequeña probadita de nuestro poder. — La mirada de la bruja se dirigió a Alice quien temblando miro a sus compañeros.
Todos en aquella sala eran antiguos Mortifagos quienes la bruja había aprendido eran seguidores de Lord Voldemort, quien había intentado más que eliminar a los muggles, solo evadir su propia muerte. El ser inmortal para Morgana parecía algo patético, había engañado a todos aquellos hombres con el ideal de matar a los muggles y sangres sucias cuando solo buscaba un beneficio propio.
—¿No crees que esto es ridículo? — Uno de los mortifagos al final hablaba entre susurros con su compañero de junto — No parece tener ninguna clase de ideal establecido. Asesino a Kara Collingwood, era de familia sangre pura y era sabido que sus padres estaban a punto de unirse a nuestro cometido.
La sonrisa de Morgana se amplió al escuchar aquella conversación. Sus sentidos se habían desarrollado desde su encierro y la distancia de aquellos hombres era tan corta que fue capaz de oírles.
—¿Desea compartir algo con todos, Señor Malfoy? — La mujer extrajo la varita de su túnica antes de apuntarla hacía el hombre y con una floritura de su varita hizo que este se elevase de su puesto hacía el frente posicionándose a escasos centímetros de la mujer. Los ojos azules de ella se enfrentaron a los grises del hombre que se vio totalmente aterrado. — Lucius Malfoy…Patético hombre, si no quieres ser el primero de mis filas en ser asesinado te recomiendo cerrar tu gran boca y seguir mis órdenes. — La mujer paso con lentitud la varita por el lado izquierdo del rostro del hombre que estaba totalmente petrificado frente a ella. — Ahora, la misión es un escape masivo de Azkaban, necesito a todos los hombres y mujeres posibles. — Una sonrisa de diversión se formó en su rostro — Lucius, querido. Tú serás quien dirigirá este escape. Buena suerte — Alzando una ceja dio un paso atrás antes de sentarse en el amplio trono que había mandado a traer para ella. Era una reina, la reina de Avalon y sería siempre, bajo cualquier circunstancia tratada como tal. — Ahora, recuerda que estoy perdonando el hecho de que tu mujer y tu hijo queden fuera de esto. Sera mejor que hagas bien tu trabajo si no quieres que algo le pase a alguno de los dos…O a ambos — Morgana ladeo la cabeza ligeramente — Claro, primero se enterarían que su querido esposo y padre volvió al lado oscuro ¿Qué tanto les dolería a ellos saber eso? — Riendo hizo un ademán con su mano indicando que todos se retirasen, así lo hicieron desapareciendo ante sus ojos entre una bruma negra.
En aquel lugar solo se mantuvo Alice la cual se acercó al trono de su señora con cautela.
—No hemos encontrado aun lo que ha pedido — La bruja parecía nerviosa al esperar la reacción de Morgana quien parecía aburrida sentada en su trono.
—Sigan buscando. Necesito que consigan la tumba de Mordred, el árbol donde está encerrado Merlín y la maldita casa de los Emrys ¡Ahora! — Ante el grito de Morgana, Alice desapareció de inmediato al igual que el resto de los mortifagos.
La mujer miro a la ahora solitaria estancia antes de soltar un profundo suspiro. Su guarida desde su resurgimiento había sido el Castillo Gwrych, en Gales. Allí se sentía plenamente cómoda y sabía, que cuando su hijo Mordred volviese con ella se sentiría igualmente como en casa.
Muy lejos de aquel lúgubre lugar. Albus, Scorpius y Lynna eran los últimos en entrar a la sala de los menesteres. Todos los allí presentes se encontraban tan sumidos en una conversación alrededor de una gran mesa de madera que no notaron la presencia de los tres Slytherin.
Albus miró hacía el lugar donde su hermano daba indicaciones. James que siempre se veía como un chico que no tenía arreglo, que solo buscaba hacer bromas y divertirse ahora poseía un semblante serio mientras señalaba algo sobre la mesa. ¿Quién le diría alguna vez a Albus que sería participe de un plan de su hermano? Y aún más, que sería para algo como lo que estaban a punto de hacer, un escape de Hogwarts para una búsqueda posiblemente suicida.
—Al fin llegan
La voz de Rose lleno por completo la sala ya que la había subido de modo que todos se dieran cuenta de su llegada. Todos giraron al mismo tiempo clavando sus ojos en los tres jóvenes que aún se mantenían cerca de la puerta.
En la sala se encontraban reunidos alrededor de la mesa James quien parecía dirigir toda la operación, Lorcan, Fred, Rose, Lyssander y Calen.
—¿A qué esperan? Estamos casi listos, solo falta que ustedes se enteren de todo — Lorcan sonrió en dirección a ellos dándoles el valor suficiente de acercarse a la mesa.
Los recién llegados observaron en la mesa el mapa de Hogwarts realizado por James, Fred, Lorcan y Frank. Especificaba algunas salidas con unas fichas que seguramente había llevado James.
—¿Cuántas veces he repetido ya esto? — Los ojos de Albus fueron hasta su hermano que parecía cansado. James rio entre dientes antes de comenzar nuevamente la explicación. — Bien, tenemos solo dos formas de salir ya que el resto de las salidas han sido bloqueadas o están siendo custodiadas por los aurores. — Señalo entonces las fichas en rojo que Albus entendió de inmediato que se trataba de las salidas que quedaban fuera de juego. — Una salida es a través del bosque prohibido, solo hay cuatro aurores en la entrada al bosque por lo que si logramos dejarlos fuera de juego tendremos ese camino libre…
—El bosque prohibido es una opción peligrosa.
Rose se notaba nerviosa, seguramente ya habría dicho aquello varias veces pues todos los presentes rondaron los ojos salvo los recién llegados que realmente, estaban de acuerdo con la pelirroja.
—Si bien hay criaturas peligrosas en ese lugar es una vía de escape. Somos nueve magos aquí reunidos…. — El discurso de Fred fue cortado por Calen quien lo miraba con una ceja alzada.
—Si bien somos nueve magos. Tres no pueden utilizar magia fuera del castillo sin ser identificados. Lynna y yo estamos libres de eso ya que el ministerio no ha podido registrar nuestros nombres y ponernos un localizador en caso de hacer magia, pero Albus, Scorpius y Rose no tienen esa ventaja tiene quince años y no pueden usar magia tan libremente como nosotros.
—Bueno, eso es solo un pequeño inconveniente — Lorcan restó importancia al asunto con un movimiento de su mano.
—Como iba diciendo… — Continuo James ignorando la charla anterior — Nuestra otra salida es a través del sauce boxeador — Indico la otra ficha azul en el mapa que indicaba a dicho árbol.
—Tengo varios problemas con esa salida — La voz de Scorpius se hizo escuchar — Primero ¿No estaba sellada esa salida? Albus y yo intentamos usarla en nuestro segundo año para ir a Hogsmeade cuando aún no se nos permitía y no logramos pasar por allí, Segundo punto sé cómo calmar al sauce por unos segundos, pero ¿Cómo calmamos el sauce el tiempo suficiente para poder todos entrar en el pasadizo?, Tercero y no menos importante, esa salida da a Hogsmeade lugar donde también hay aurores custodiando.
—Bien, Malfoy. Muy importante tu acotación si no fuera porque estas en presencia de expertos en la materia — Se burlo Fred mirándolo directamente — La salida del sauce la abrimos hace un año. Frank sabe un hechizo para detener el sauce el tiempo que queramos y por último, si bien los aurores están en Hogsmeade, una vez fuera del castillo podremos recurrir a la aparición, ya James, Lorcan y yo tenemos licencia para aparecernos y podremos llevarlos con nosotros…
—También se aparecerme — Intervino Calen — Puedo llevar a alguien conmigo también, por eso no hay problema.
—Bien… Entonces ¿Quién vota por la salida a través del bosque prohibido?
La pregunta al aire de James fue contestada con las manos arriba de Lorcan, Fred y Lyssander.
—Por mayoría gana salir por el sauce boxeador — Calen sonrió divertido. — ¡Prepárense para ponernos en marcha!
Suspirando, Albus miró alrededor como todos tomaban sus bolsos completamente repletos de todo lo que posiblemente necesitarían. La única que llevaba un bolso que se notaba de un tamaño normal era Rose, pero bien sabía que eso se debía a que su madre había obsequiado a la chica hace dos años atrás aquel bolso extensible.
Había dejado volar su mente a tal punto que no se había movido de su lugar incluso luego de ver como todos se acercaban a la puerta de salida de la sala de menesteres.
—¿Albus? — El murmullo de su nombre en la voz de Lynna lo hizo girarse hasta toparse con su mirada preocupada — ¿Estás bien?
El chico asintió antes de entregar a la chica una amplia sonrisa.
—Compañeros, nos dejaran atrás si seguimos aquí parados.
Scorpius que había notado también como la mirada de su amigo se había ausentado por un momento se acercó a ellos rodeando a cada uno con un brazo a través de sus hombros, al ser más alto que ambos aquella era una posición cómoda para el rubio.
—Es cierto, pongámonos en marcha — Lynna soltó un suspiro antes de caminar detrás del resto del grupo.
La salida del castillo fue bastante sencilla para sorpresa de Albus quien pensó que se toparían con un centenar de aurores, por el contrario, los habían evadido a todos tan fácilmente que creía que aquello era un juego de niños. Siempre siguiendo a los mayores, el chico se vio fuera del castillo en pocos minutos con el rumbo fijo hacía el lugar donde se encontraba el sauce boxeador.
Cerrando los ojos por un momento, Albus se acostumbró a la oscuridad del exterior cuando finalmente tenían a solo unos pasos al gran e imponente árbol. Los siguiente fue un poco más complejo de lo que el chico se hubiese imaginado.
James, Fred y Lorcan pusieron manos a la obra. Los dos primeros con un encantamiento que despidió una tenue luz azul la cual al chocar contra el sauce produjo el mismo efecto que un Petrificus causando que este se quedara momentáneamente quieto mientras que Lorcan hacía un extraño juego de toques entre las ramas bajas del árbol. Poco después una abertura se hizo en la base del mismo y con una sonrisa triunfante, Lorcan se hizo a un lado indicando al resto que entrasen.
Siguiendo aquellas ordenes, pero aun un poco preocupado de que todos lograsen entrar, Albus ingreso en la abertura tras Rose quien había sido la primera en entrar.
Albus podía escuchar los gritos de su prima mientras caía a través de lo que parecía ser una rampa. Luego de un momento escucho el golpe seco de la caída de Rose al suelo y segundos más tarde caía de bruces sobre la chica que se quejó sonoramente. A sabiendas de que el resto venía detrás de él, alejo a Rose de allí y se apartó para momentos después ver chocar contra el suelo a Scorpius el cual fue aplastado por una sorprendida Lynna.
—¡Lo siento tanto Scorpius! — Exclamo la castaña mirando al rubio bajo su cuerpo con preocupación.
Se aparto lo suficientemente rápido como para no ser aplastada por Calen quien seguía a su hermana por la rampa, tristemente, Scorpius no fue capaz de moverse y recibió el peso de Calen en su cuerpo.
—¡Quítate de encima! — Grito molesto el rubio haciendo a un lado como pudo a Calen antes de ponerse de pie y comenzar a sacudir su túnica. Algo que era en vano pues todo aquel lugar estaba lleno de polvo y moho. Estaban en la famosa Casa de los Gritos. — Salgamos rápido de este mugriento lugar. — La mueca de asco de Scorpius hizo reír a Rose, Albus y Lynna, lo que les costó una mirada asesina de parte del joven Malfoy.
Segundos más tarde, Lyssander aparecía junto a ellos, seguido de cerca por Lorcan quienes de inmediato se hicieron a un lado para hacer espacio a James y Fred quienes eran los últimos en entrar. Todos sacudían sin éxito el polvo de sus túnicas mirando alrededor.
—¡Lumos!
Pronunciaron todos al mismo tiempo alumbrando con sus varitas aquel lugar. James sonrió con satisfacción mirando alrededor.
—¿Saben? Deberíamos pasar la noche aquí.
—¿En este lugar? ¡Oh no! Estás demente, no quiero pasar un solo segundo más en esta…Casa, si es que se le puede decir así ¿Quién en su sano juicio pasaría aquí la noche?
Scorpius comenzó a caminar alumbrando su camino con su varita en busca de la puerta de salida. Todos corrieron hasta alcanzarle mientras que tanto James, como Albus y Rose reían por lo bajo al saber quiénes podían haber pasado allí no solo una noche.
Una vez todos estuvieron cerca de la puerta de salida dieron un vistazo a través de las desgastadas ventanas. A lo lejos pudieron ver como había un total de cinco aurores caminando por los alrededores.
—Vamos al callejón Diagon — Anuncio James.
Una sonrisa se formó en el rostro de Albus al escuchar a su hermano, no podía creer que realmente hubieran salido del castillo. Fue entonces cuando sintió como la mano de James posarse en su brazo y luego como algo tiraba con fuerza desde el centro de su cuerpo a sabiendas entonces que se habían aparecido.