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Historia 192013 — capítulo 13

Albus se estremeció cuando el frío calo en sus huesos. Al mirar alrededor se dio cuenta que se encontraban ahora en mitad de un solitario callejón Diagon. Se sentía enfermo luego de la aparición, el estómago se le revolvía causándole nauseas, era la primera vez que participaba de una aparición ya que con sus padres siempre viajaba ya fuera con polvos flu o traslador, eso, si no usaban algún tipo de transporte muggle como el auto que su padre usaba cuando deseaba pasear en familia.

—¿Todos están bien?

James lo examino meticulosamente para seguramente asegurarse de que había llegado en una pieza antes de girar a ver al resto. Albus miro alrededor notando como Scorpius parecía estar tranquilo, su rostro no mostraba ni un solo ápice de incomodidad. Lynna se había acercado a él y lo miraba entre divertida y preocupada esperando quizás que la palidez que suponía que tenía su rostro en ese momento desapareciera. Por el resto la única que también pareció encontrarse un poco afectada con la aparición fue Rose quien se encontraba sentada en la fina capa de nieve del suelo junto a Fred.

—¡Odio esto de la aparición! — Exclamo Rose echando hacía atrás los rizos de su cabello que habían caído sobre su rostro. Sus mejillas estaban ligeramente sonrojadas y tenía el ceño ligeramente fruncido.

—Lastima, es el medio más eficaz de transporte que tenemos por el momento — Se burlo Fred tomándola de un brazo para ayudarla a ponerse de pie.

Albus sonrió ligeramente al comenzar a recuperarse de la desagradable sensación. Miro a su derecha donde Lynna mantenía su mano en su hombro esperando que terminase de recuperarse completamente.

—Estoy bien — Murmuro Albus en su dirección.

La castaña asintió y dejo caer su mano acercándose entonces a Calen quien la miraba con una ceja alzada. Ni bien llego a su lado pudo notar como el chico susurraba algo para que solo Lynna pudiese escucharlo. La chica rio ligeramente para luego mirarlo por un segundo y contestar igual a su hermano. Albus solo fue capaz de capturar unas pocas palabras de lo que le había dicho a Calen *No lo sé,*el resto no había tenido oportunidad de leerlo en sus labios.

La curiosidad le picaba, pero no había tiempo para eso. Todos se encaminaron hacía el caldero chorreante para poder salir a Londres muggle y pedir por el autobús Noctámbulo, uno medio de transporte en el cual habían pensado para poder llegar a la casa de los Emrys en Colchester.

Todos habían cambiado sus túnicas antes de salir de Hogwarts a fin de que nadie los detuviera o preguntase sobre algo.

Con suprema discreción ingresaron en el Caldero Chorreante y rápidamente salieron hacía el Londres Muggle donde Lyssander se encargó de alzar su varita hacía la calle conjurando un Lumos. De un momento a otro un gran autobús de dos pisos de color morado con grandes letras en dorado en su parabrisas que rezaba Autobús Noctámbulo se detuvo frente a ellos haciendo que todos diesen un paso atrás.

Albus alzo su cabeza observando al hombre asomado en la puertacon aire aburrido, llevaba un uniforme del mismo color que el autobús.

—Bienvenido al autobús noctámbulo, transporte de emergencia para el mago o bruja abandonado a su suerte. Extienda la varita, suba a bordo y lo llevaremos a donde quiera. Mi nombre es Sean Mathews. Estaré a su disposición esta noche.

La voz monótona como si de un guion se tratase hizo que el joven Potter tuviese que contener una sonrisa.

—Vamos hacia Colchester ¿Puede acercarnos allí? — Rose fue quien dijo aquello dando un paso al frente.

El hombre de nombre Sean la observo detenidamente y por un momento, solo un momento. Albus tuvo miedo de que ese hombre llamase por aurores al ver jóvenes fuera de Hogwarts rompiendo el decreto emitido por el Ministerio.

—Serían 1 galeón y 11 sickles cada uno, si quieren una taza de chocolate caliente serian 1 galeón y 13 sickles. Por 1 galeón y 15 sickles recibirán una bolsa de agua caliente y un cepillo de dientes del color que escojan.

James en aquel momento llevo una mano a su sien masajeándola ligeramente.

—El más caro, da igual, llévenos a Colchester. — Scorpius aparto al hombre de la puerta siendo el primero en ingresar al autobús seguido del resto. Cada uno comenzó a rebuscar en los bolsillos de sus túnicas el galeón y 15 sickles entregándolos luego a Sean.

—Ubíquense en el área superior, aquí ya no hay espacio. Llegaremos en alrededor de 5 horas.

—¿¡En 5 horas!? — Grito escandalizada Rose. — ¡Pero estamos a no más de 2 horas de distancia!

—Oye, no son los primeros en subirse ¿Bien? Tenemos muchas paradas que hacer antes.

Sean Mathews señalo todo el primer piso que estaba repleto de magos y brujas envueltos en sábanas recostados en unas camas que a ojos de Albus se veían sumamente incomodas.

—Tranquila Rosie, vamos a descansar — Fred tomo de los hombros a su prima y la guío tambaleante hasta las escaleras.

Todos subieron con mucha dificultad hasta el segundo piso donde al igual que en la parte inferior había ya magos recostados en camas totalmente ajenos al brusco movimiento del autobús.

Se separaron en busca de camas, Calen había encontrado una cerca de las escaleras y la tomo de inmediato no queriendo seguir caminando más. Se tumbo allí sujetándose con fuerza.

Albus, Scorpius y Lynna fueron hasta el fondo del autobús encontrando allí tres camas seguidas las cuales pudieron ocupar. Tomaron asiento y se sujetaron con fuerza mirándose entre ellos.

—Va a ser un viaje movido ¿No? — Comento Lynna. La chica soltó un suspiro antes de sonreír.

—Llegaremos en poco tiempo, lo mejor será descansar como dijo Fred — Propuso Albus recostándose en su cama la que se encontraba más al extremo dando así con la pared; a su lado se encontraba Scorpius que tenía una expresión de molestia pintada en su rostro.

Después de todo, es un Malfoy, pensó Albus divertido acomodándose de forma que pudiera sujetarse con fuerza y evitar salir expedido de la cama. Sus ojos se cerraron y pronto cayó en un profundo sueño.

Albus abrió sus ojos unas horas más tarde recibiendo su taza de chocolate caliente de parte de Sean. Sus ojos se posaron en la ventana, ya el sol había salido y supuso que ya todos se habían dado cuenta de la ausencia de todos en el castillo. El chico solo podía imaginar cómo se pondrían sus padres. Su madre probablemente colapsaría, mientras que su padre pondría a toda una brigada en marcha a su búsqueda. No era agradable pensar que con sus acciones haría preocupar a sus padres, pero sabía que de cualquier otra forma el que hallasen la casa Emrys hubiera sido imposible.

—Estamos cerca de Colchester.

Mire en dirección a aquella voz. Calen observaba una ventanilla con el ceño ligeramente fruncido.

—Esten preparados.

Todos se pusieron de pie. Aquello fue una mala idea ya que en el momento en el que lo hicieron el autobús dio tal frenazo que todos fueron impulsados hacía el frente. Albus, Scorpius y Lynne terminaron estampados contra la ventanilla del autobús, mientras que el resto caía uno sobre otro en el suelo del mismo.

Albus se separó de la ventanilla con rostro contrariado, no quería volver a viajar en ese autobús, aunque no le había gustado mucho la aparición la prefería sobre eso.

—Colchester — Se escucho la aburrida voz de Sean desde las escaleras.

Con prisa el grupo de jóvenes bajo las escaleras despidiendo tanto al hombre que los había recibido como al conductor que esperaba que se bajasen mirándolos. Una vez fuera, todos vieron desaparecer rápidamente aquel transporte.

Albus paso entonces sus ojos a Lynna y Calen quienes habían alzado las capuchas de sus túnicas para cubrirse, todos imitaron el gesto y siguieron a los hermanos que comenzaron a caminar calle abajo.

Nunca habían estado en Colchester era bastante pintoresco y curiosamente nadie parecía prestarles atención mientras pasaban. Pronto se dieron cuenta que eso se debía a que no eran los únicos en ocupar túnicas lo que les dio un indicio de que aquel lugar era habitado tanto por muggles como por magos, así que los muggles debían estar acostumbrados a ver gente en túnicas.

Los pasos de Calen y Lynna continuaron hasta llegar a unas ruinas. A ojos de espectadores eso era alguna clase de antiguo templo.

—Sigan por aquí — Indico Calen.

Todos los observaron caminar detrás de uno de los grandes pilares de aquel templo en ruinas. En un parpadeo, desapareció.

—¿Qué?

Se escucho la exclamación sorprendida de Rose al notar que el chico no se veía por ningún lado.

—Sigan ese camino, uno tras otro — Indico esta vez Lynna quien se había quedado hasta el final para poder asegurarse de que todos entrasen.

Con algo de escepticismo siguieron los pasos del mayor de los Emrys. Uno a uno, iban desapareciendo hasta que finalmente fue el turno de Albus quien se había quedado al último junto con Lynna. Sus ojos se clavaron en la chica la cual sonrió ligeramente en su dirección.

—Está bien Albus, llegaras de inmediato al recibidor de nuestro hogar. — Ella lo empujo ligeramente y el rio un poco ante el apuro de la chica en hacerlo entrar.

—¿Qué es este lugar? — Comento el chico mirándola por sobre su hombro acercándose más al lugar por el que todos se habían perdido.

—Es el templo de St. Botolph's Priory — Respondió ella mirando alrededor — Anda ya, hablaremos mejor adentro.

Sin esperar que él avanzase por su cuenta. Lynna dio un fuerte empujón al chico haciendo que este traspasase una especie de barrera.

La sensación en aquel instante fue extraña para el chico, sintió como si su cuerpo repentinamente se volviese muy ligero y a su alrededor pudo ver como atravesase una especie de túnel volando, aquella sensación de ligereza y lo que veía se detuvo rápidamente cuando sus pies tocaron el suelo y todo a su alrededor paso de convertirse en un túnel de colores azul y lila a una sobria sala, como había dicho Lynna, el recibidor de la casa de los Emrys.

Albus se trasladó sin pensarlo hasta lo que creyó sería la sala, efectivamente allí todos aguardaban.

La casa de los Emrys era simplemente fascinante. Sus paredes estaban pintadas en una combinación de blanco con colores oscuros que, combinados con los sofás borgoña, mobiliario antiguo, y pesadas cortinas azul marino daban un aire de haberse transportado a otra época. En el centro de la amplia sala un gran candelabro de plata yacía colgado con todas sus velas encendidas alumbrando el lugar acompañado de antorchas en cada pequeño tramo.

Normalmente, Albus se habría dedicado a observar con más detenimiento los extraños objetos que decoraban la sala y que sabía, con solo un vistazo, que era muy antiguos, pero la llegada de Lynna al lugar evito que pudiese hacerlo pues la atención de todos se centró en la misión, encontrar el libro.

—¿Dónde viste el libro que decía como liberar a Morgana? — La voz de Calen fue la primera en escucharse.

Los ojos de todos estaban fijos en Lynna la cual soltó un largo suspiro antes de caminar entre ellos.

Albus siguió con la mirada a la chica, la castaña había entrado por una puerta y nadie se movió por un instante, al notar que nadie la seguía el menor de los Potter dio un vistazo a Scorpius quien en aquel momento lo observaba también.

Debemos ir con ella. Fue lo que pudo leer en los grises ojos del rubio.

Asintiendo con la cabeza Albus siguió el camino que había tomado Lynna escuchando tras él los pasos de Scorpius. Largos pasos se presentaron ante ellos, todos iluminados con antorchas y con colores oscuros que al sentir de los jóvenes daba un poco de miedo. Ambos agudizaron el oído escuchando lejanas pisadas en el pasillo de la derecha. Allí se dirigieron sin pensarlo. A través del pasillo veían escudos con diversos emblemas, pinturas de paisajes que se movían, retratos de hombres que dormitaban, todos se veían viejos tanto como el retrato del antiguo director de Hogwarts Albus Dumbledore, por el contrario, uno de los hombres en un cuadro tenía un asombroso parecido a Calen.

Continuando su camino, Albus desacelero al llegar a una gran puerta de madera negra, en su centro tenía tallado el emblema de Merlín, sobre este había un tipo de runas que el chico desconocía por completo.

—Es la biblioteca — Scorpius a su lado parecía haber entendido lo que aquellas Runas rezaban — Vamos, debe estar aquí.

Ambos empujaron las pesadas puertas encontrándose con una biblioteca tan amplia como la de Hogwarts o incluso, quizás podrían decir que era más grandes. Filas y filas de libros de suelo a techo en grandes estanterías y distintos pasillos se entendían a lo largo de aquella gran estancia, el olor era fuerte por lo que suponían que muchos de esos libros eran bastante antiguos.

Albus comenzó a caminar en dirección al pasillo que se encontraba más a su derecha, noto de inmediato que el lugar era mucho más amplio de lo que pensaba al ver a la lejanía una gran reja.

—Scorpius por aquí — No sabía cómo, pero estaba seguro de que Lynna se encontraba al pasar aquella reja.

Caminaron en la dirección indicada por el pelinegro y allí la vieron, al pasar la reja Lynna se encontraba sobre una escalera a unos cuantos metros buscando algo desesperadamente en una estantería.

—¿Lo has encontrado?

Scorpius se abrió paso hacía donde estaba. En el momento en el que había abierto aquella reja un fuerte chirrido se escuchó logrando que Albus frunciese el ceño. Se acercaron a la escalera donde se encontraba la chica y esta miro hacia abajo en su dirección.

—No esta…El libro que hablaba de la liberación de Morgana no está… Pero es imposible ¡Nadie pude entrar aquí sin el permiso de un Emrys! — La castaña bajo rápidamente las escaleras apoyándose en Scorpius para bajar el ultimo pequeño tramo y no perder el equilibrio.

—Bueno, pero ya estamos seguros de que es Morgana quien está haciendo todo eso ¿No hay un libro que nos sirva parasolucionar nuestro pequeño problema?

Lynna cambio su semblante de uno descompuesto a uno pensativo en un instante, volvió su mirada a la gran estantería que teníamos frente a nosotros. Finalmente negó con la cabeza.

—No tengo idea. Esta es la sección prohibida, se supone que no debía leer ningún libro de aquí, desobedecí eso cuando tenía 13 años y leí lo de Morgana. Recuerdo algo de sangre de hada… Nada más, algo de un sacrificio…Pero solo eran parte de su ritual de liberación. No puedo recordar si allí había algo con respecto a cómo capturarla ¿¡Como puede haberse extraviado ese libro!?

El grito de Lynna hizo eco en la estancia, la castaña se deslizo hasta el suelo sentándose sobre la fría piedra.

Albus se estremeció y se acercó a ella colocando una mano sobre su hombro dedicándole una pequeña sonrisa.

—Está bien…Solo tenemos que buscar…— Albus sabía bien que aquello era fácil decirlo, pero no hacerlo. Había una cantidad impensable de libros en aquel lugar, encontrar alguno que les fuera útil sería un milagro.

Albus se dispuso a proponer llamar a los otros para poner manos a la obra y buscar algún libro que les fuera de utilidad, pero un punzante dolor en su hombro izquierdo logro hacer que incluso su voz se perdiese. El dolor crecía a cada segundo haciendo que el chico sintiese sus rodillas fallar.

—¿Albus? ¡Albus!

Exclamaron al unisonó Scorpius y Lynna sujetando al chico que había caído de rodillas frente a la castaña con los ojos fuertemente cerrados.

—¿Qué sucede?

Aturdido como estaba, Albus no era capaz de escuchar con claridad las voces de sus amigos, eran un lejano murmullo.

—Mi…Hombro — Logro pronunciar finalmente. Albus sentía que no podía respirar, el dolor solo crecía.

Albus sintió como se perdía el agarre de Scorpius y como su túnica era retirada a tirones.

—¿Qué demonios es esto? — Escucho la voz de su amigo.

El chico logro abrir sus ojos y los fijo en Scorpius que parecía completamente horrorizado.

—¿Qué…es? — Le ardía la garganta, aquello tenía que parar.

—Albus, recuéstate.

Los ojos del chico viajaron hacia Lynna, la castaña estaba mortalmente pálida y ya que era la única que lo sujetaba fue quien lo guío hasta posicionar su cabeza en su regazo. Nuevamente cerro sus ojos resistiendo con todo al punzante dolor.

—Buscare a los demás…

—No, espera un momento, se le pasara — La voz de Lynna era extraña. Parecía nerviosa, pero al mismo tiempo segura de sus palabras.

—¿Qué tengo? — Volvió a preguntar Albus, necesitaba saber que le estaba sucediendo.

—Tienes una especie de cicatriz en el hombro izquierdo, Potter — Anuncio Scorpius con voz firme.

Albus abrió sus ojos y miro hacía su hombro el lugar de donde provenía el fuerte dolor, allí lo que parecía ser una cicatriz en forma de arco.

—Albus… — La voz de Lynna llamo su atención, la chica sonrió ligeramente. — Esta bien, el dolor pasara en un momento. Déjamelo a mí.

Confiaba en Lynna, pero aun así Albus no sabía que sucedía con él ¿De dónde había salido esa cicatriz? No había sido atacado y tampoco recordaba haberla tenido antes.

Escucho entonces como la chica murmuraba unas palabras. Noto como su cabello volvía a ser blanco y poco a poco aquel dolor fue disminuyendo.

El alivio inundo el cuerpo de Albus, cerró los ojos sintiendo como si algún tónico se estuviera vertiendo sobre su cuerpo y en aquel instante, cuando el dolor se había desvanecido casi por completo, sintió como si su mente y su cuerpo se hubieran separado momentáneamente.

Albus se vio a si mismo, poniéndose de pie y caminando pasillo abajo hacía la estantería del final, allí su mano se extendió hacia la tercera repisa de la cual extrajo un gran libro de cubierta azul cielo, no tenía ninguna inscripción e incluso fue capaz de sentir el peso del mismo en sus manos.

Abrió los ojos como platos. El dolor se había ido.

—¿Estás bien?

Se sentó de golpe y miro en dirección a Scorpius. El rubio lo miraba con semblante preocupado.

—Estoy bien.

Murmuro sintiéndose completamente bien, como si no hubiera sentido ninguna clase de dolor antes.

Levantándose, Albus miro en la dirección que se había dirigido en su "visión". Sin pensarlo dos veces siguió su instinto y se dirigió hacía aquel lugar.

—¿¡A dónde vas!? — Exclamo Scorpius colocándose rápidamente a su lado.

—No sé cómo explicarlo… Pero…— La voz de Albus se perdió cuando se encontró frente a la estantería que correspondía con lo que había visto — Hay un libro aquí que he visto.

—¿De que hablas? — Lynna se encontraba ahora también a su lado y lo miraba como si se estuviera volviendo loco.

—No tengo idea — Extendió su mano hacia la tercera estantería.

—Es peligroso, aquí hay libros muy peligrosos.

—Confía en mi — Murmuro Albus hacía Lynna la cual se encontraba muy nerviosa. Tomo el libro de la posición correspondiente y lo saco. Era exactamente el mismo.

—No tiene inscripción — Scorpius paso su mano sobre la tapa del libro como si intentase limpiar el polvo en el para saber si había alguna inscripción oculta, pero no la había. Era muy antiguo, a pesar de ello parecía que había sido bien conservado.

—Dámelo, lo abriré yo. Si pasa algo…Llamen a Calen — Lynna arrebato el libro de las manos de Albus y lo abrió en su primera página.

En la primera página había unas inscripciones en runas, pero estas comenzaron a moverse en el antiguo pergamino moviéndose marchas de tinta sin forma que se movían de un lado al otro.

Sin poder evitarlo, Lynna alejo ligeramente el libro de su cuerpo al ver aquello, pero segundos después aquellas manchas de tinta se volvieron en letras totalmente entendibles para ellos. La letra era elegante y curveada.

" Merlín, el mago.

Las siete tareas del resurgimiento."

Albus fulmino con la mirada el libro analizando aquellas palabras.

—Eso es… ¿Lo que creo? — Dijo sin moverse. Sentía el cuerpo totalmente entumecido.

—Eso creo…— Susurro Scorpius con miedo.

Mierda. Pensó Albus totalmente impresionado. Los ojos del pelinegro se ampliaron ante aquello.

—Sigue — Incito el chico a Lynna.

Con manos temblorosas paso a la siguiente página.

"Abriendo el selló de Merlín."

Albus alzo su mirada hacía Lynna, al mismo tiempo ella había girado a ver a Scorpius, mientras que el rubio clavo sus ojos en Albus.

—¡Liberaremos a Merlín!

Exclamaron los tres al unisonó causando una risa histérica por parte de los tres.

Lynna lo había dicho. Solo Merlín podría matar a Morgana.