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Historia 192013 — capítulo 14

Los pensamientos de Albus revoloteaban a medida que sus pasos lo guiaban de vuelta a la sala donde el resto de los chicos les esperaban.

El libro solo les había mostrado las tres primeras páginas siendo estas el título, lo que hacía y finalmente la primera tarea.

Era aún sorprendente de que una visión fuese lo que lo hubiera guiado a ese libro, jamás había experimentado algo así.

Cierto, sin embargo, jamás había estado en medio de un peligro tan latente como lo estaba ahora.

Al llegar a la sala todos giraron a verle y pudo ver en los ojos de Calen un gran alivio al ver en los brazos de Lynna un libro, seguramente pensando que se trataba del que ella había comentado que contenía el cómo liberar a Morgana y que ahora estaba perdido.

—¡Lo han encontrado!

Los pasos de Albus se detuvieron al escuchar el grito de júbilo de Rose. El joven miro a sus amigos y estos parecían nerviosos, sin pensarlo mucho finalmente fue él quien hablo.

—No es el mismo libro del que hablo Lynna. Ese no está — El rostro de todos palideció al escuchar aquello. — Este es un libro diferente que hemos encontrado y que nos puede ayudar…Según la teoría de Lynna.

La castaña a su lado frunció ligeramente el ceño y apretó el libo en su pecho observando directamente con sus ojos ámbar a su hermano el cual de inmediato la miro con suspicacia.

—¿Qué teoría? — Pregunto cortante poniéndose de pie y dando un paso hacía la chica.

—Liberar a Merlín. Las historias ancestrales han dicho que solo…

La ira oscureció entonces los ojos de Calen y avanzo a paso apresurado en dirección a Lynna.

De inmediato Albus y Scorpius brincaron frente a la chica para impedir el avance del mayor de los Emrys.

—¿Sabes lo que estás diciendo Lynna? — Hablaba con los dientes apretado. Calen entrecerró los ojos intentando ver a su hermana detrás de los chicos. — No puedes liberar a Merlín ¡Esta maldito!

El grito hizo que todos los presentes se tensasen. Los ojos de Calen titilaban entre su color natural a un blanco espeluznante.

—¡No esta maldito! Nunca he entendido porque todos le odian… — Lynna aparto suavemente a los chicos para tener una mejor vista de su hermano. En los ojos de la castaña se reflejaba determinación. — Merlín es uno de los más grandes magos de la historia, defendió tanto a los muggles como a los magos, es el fundador de la orden de Merlín, es quien aporto tanto a la comunidad mágica en primera instancia ¿¡Por qué estaría maldito!?

—¡Tú no recibiste las clases especiales de nuestra familia! Nuestra magia va más allá de lo imaginable. Mi magia. — Calen se irguió mirándole — Soy el descendiente legítimo de la familia Emrys, soy quien recibió el ilustre conocimiento, y te digo claramente en este momento, Lynna. No vas a liberar a Merlín.

Albus clavo sus ojos en la chica. Lynna tenía los ojos cristalizados debido a las lágrimas acumuladas.

—Calen, estás siendo irracional — Lyssander se había puesto también de pie y se había unido a ellos. — Quizás sea la única forma o acaso ¿Tienes idea de cómo encerrar a esa bruja?

El rostro de Calen se tensó y giro a ver en otra dirección.

—Digas lo que digas, si no tienes una mejor idea no puedes criticar la de los demás — Fred bufo negando con la cabeza, aun plácidamente sentado sobre uno de los sofás. — Si liberarlo es nuestro mejor plan. Lo haremos.

—¿No hubo ninguna pista del otro libro? — Intervino Rose llamando la atención hacia ella. La pelirroja se veía preocupada.

—Ninguna. El libro desapareció de su lugar, si nadie puede entrar aquí…. — Lynna se quedó pensativa por un momento — Solo imagino que uno de los días que mi madre y abuela salieron de casa a Glastonbury, donde en se encontraba el portal de Avalon lugar en el que estaba encerrada Morgana. Quizás…Fueron a asegurarse de que todo estaba en orden y llevaron consigo el libro, no lo sé.

—Cada año, la familia Emrys tenía que asegurarse de que el portal de Avalon siguiera intacto — Explico Calen un poco más calmado de que la conversación se hubiera desviado de una posible liberación del Mago más odiado por su familia a pesar de ser la fuente de su magia. — Ya que los hombres llevan en su sangre el legado no deben abandonar la casa, eran las mujeres quienes no compartían lazos sanguíneos las encargadas de asegurarse de que todo tanto en Avalon como en Paimpot…

—Espera, espera.

La voz de James hizo que todos volteasen a verlo. Albus tuvo que contener con fuerzas una sonrisa divertida al ver el rostro distorsionado por la confusión de su hermano. Hasta el momento, ellos sabían que los Emrys eran buscado por Morgana y que tenían un gran poder, pero aún no tenían ni idea de quieneseran realmente Calen y Lynna.

—¿Qué sucede? — Pregunto confundido Lorcan al ver cómo era interrumpido Calen.

—¿Por qué tanto misterio en su familia? ¿Por qué se ocultaban realmente? ¿Por qué debían asegurar a Morgana e ir a Paimpot? ¿Qué demonios hay en Paimpot? Y lo tienen que decir, dijeron que al estar aquí hablarían al respecto.

Albus soltó una risa divertida al ver a James completamente irritado al no poder seguir correctamente el hilo del asunto.

—James… — La voz de Lynna se hizo escuchar — Somos descendientes de Merlín. Teníamos que cuidar que precisamente Morgana nunca escapase, también nos ocultamos por decisión propia, pero eso es una larga historia…

—Un ancestro se estaba convirtiendo en un mago tenebroso luego de salir de casa — Intervino Lyssander, quien había escuchado aquello de Calen — Es por eso que su familia decidió que nadie más podría volver a salir.

Tanto Calen como Lynna asintiendo al corto relato de Lyssander.

—Y en Paimpot se encuentra el lugar donde esta sellado Merlín — Concluyo Lynna a las preguntas de James.

Aquellos que no habían tenido ni idea de todo aquello se quedó en completo silencio dirigiendo toda la información. Por primera vez, Albus no sentía que estaba perdido, entendía a la perfección la situación más de lo que hacía el resto.

—Bien… — Comenzó diciendo Fred alargando la última silaba. — Entonces… — Asintió con la cabeza — Todo este desastre es por culpa de su familia.

—Técnicamente — Dijo Lorcan asintiendo ligeramente con la cabeza.

—Literalmente — Acoto Lyssander soltando un largo suspiro.

—Chicos, no estamos aquí para imponer culpas sino para intentar hallar soluciones ¿Alguien tiene una idea de lo que podríamos hacer? — Rose intervino mirando a todos a su alrededor.

Albus se detuvo a pensar detenidamente en ello. Realmente no tenía idea de que podían hacer además de lo anteriormente planteado.

—Volvamos a Hogwarts, dejemos que el señor Potter y su grupo de aurores se encarguen. Si él fue capaz de vencer a Lord Voldemort, podrá contra Morgana.

La voz de Calen se escuchó grave mientras que se dirigía hacía uno de los largos pasillos.

—Calen… — Intento Lynna, pero su hermano se alejó sin mirar atrás.

—¿Creen que de verdad sea buena idea solo olvidarlo? — La voz de Rose se escuchaba insegura.

—No creo que sea buena idea — Hablo Scorpius soltando un largo suspiro y negando con la cabeza — Algo me dice que no está bien dejar esto en manos del Señor Potter…No es que no confié en que pueda dar una buena batalla, pero…

—Sabes que no vencerá — Le corto Rose asintiendo con la cabeza — Siento igual…

—Busquemos en la biblioteca toda la información que podamos de Morgana, quizás eso nos ayude, podemos llevarla a Hogwarts y entregarlo a Harry ¿No? — Lyssander sonrió hacía los menores — Podemos ayudar de diversas formas, no solo poniéndonos frente a esta lucha, tenemos aun tiempo. Morgana no ha intentado nada demasiado peligroso para el mundo mágico…

—¿Crees que todas las muertes son nada?

Lorcan miro a su gemelo con el ceño fruncido antes de soltar un suspiro.

—Ya. — Los detuvo Lynna sonriendo ligeramente — Vayamos a la biblioteca.

Albus miro de reojo como Lynna introducía en su bolso el libro de tapa azul. Posteriormente, sus verdes ojos se encontraron con los de ella y en su pequeña sonrisa pudo leer que ella no desistiría de aquella idea. No entendía el porqué Calen odiaba a Merlín tan fervientemente, pero si Lynna pensaba que estaba bien, él la apoyaría.

Todos se encaminaron entonces a la gran biblioteca de los Emrys, se separaron y buscaron en amplias estanterías todos los libros que pudieran ser de utilidad bajo la dirección de Lynna quien parecía conocer gran parte de aquel lugar como la palma de su mano pues donde decía que se encontraba un libro, allí estaba. Ahora entendía el cómo sabía que el libro que buscaba faltaba, sinceramente no sabía cómo podía recordar tan exactamente la ubicación de un libro.

Finalmente habían encontrado unos trece libros que podían ser de utilidad antes de que Calen entrase con una vieja escoba en sus manos.

—He hecho un traslador, nos llevara a Hogsmeade — Anuncio colocando la escoba en una de las tres mesas que se encontraban hasta el frente de la biblioteca. —Se acabo esta locura, hasta aquí llegamos nosotros…

Los ojos del mayor de los Emrys fulminaron a Lynna la cual solo giro su cabeza para ignorarle.

—Oh, es cierto ¿Cómo sigue el dolor en tu hombro James?

Aquel comentario de Lorcan hizo que Albus fijase de inmediato los ojos en su hermano mayor.

James sonrió ligeramente y llevo una mano a su hombro derecho acariciando un poco la zona.

—El dolor desapareció y rápidamente. Solo fue un momento…

—¿Qué te sucedió? — Albus entrecerró sus ojos en él. James se encogió de hombros restando importancia al asunto.

—Tuve un repentino dolor en el hombro, fue insoportable, pero luego cedió. — James miro en dirección a Lorcan quien hacía una mueca.

—Le salió una especie de marca. Tiene una forma de arco ¿Ya sabes? Como esos con los que se lanzan flechas — Lorcan hizo el ademán con sus manos de estar portado un arco y lanzando flechas.

—¿Qué…? — El rostro de Scorpius reflejaba confusión. Albus vio en él intensión de decir que Albus tenía la misma marcha, pero al notar como el pelinegro le miraba se quedó con las palabras atoradas en su garganta.

—No lo sé, es extraño… Pero ¿Quién sabe? Iré con Madame Pomfrey para que lo examine luego — James se notaba sumamente tranquilo. Aquello confundía a Albus pues él se había asustado bastante con aquel repentino dolor.

—Sujeten la escoba — Calen intervino y de inmediato todos pudieron sus manos en la escoba.

A los pocos segundos, la sensación conocida de que un gancho te toma por algún lugar detrás del ombligo se hizo presente y Albus sintió como era arrastrado por esto.

—¡Suéltense ahora!

La exclamación de James fue acatada por todos quienes dejaron de sujetar la escoba y momentos después todos caían a mitad del pueblo de Hogsmeade.

El cielo ahora oscuro los sorprendió ya que en la casa Emrys no se habían dado cuenta de cuánto tiempo había pasado. Habían llegado temprano en la mañana, según ellos, y suponían que solo habían tardado unas pocas horas. Pero el oscuro cielo era la prueba de que había transcurrido más tiempo del que pensaban, el frío era feroz, pero para suerte de los chicos no nevaba, solo había una fina capa de nieve en el suelo de la nevada del día anterior.

Los ojos de los transeúntes se posaron de inmediato en ellos una vez aparecieron. Todos parecían extrañados y sorprendidos, no todos los días un grupo de jóvenes que debían estar dentro del colegio se aparecían en medio del pueblo con una escoba en medio.

Emprendiendo la carrera, todos subieron las capuchas de sus túnicas para cubrir sus rostros y se dirigieron a Hogwarts, la puerta era custodiada por siete aurores.

Se detuvieron mucho antes de llegar allí.

—¿Vamos a la casa de los gritos? — Pregunto Lorcan observando a lo lejos a los aurores.

—Creo que es lo mejor.

Contesto James soltando un suspiro.

El camino a la Casa de los Gritos fue corto. Con cautela todos ingresaron en la propiedad y caminaron, varita en mano, hacía donde se encontraba la salida.

Fred fue el primero en subir, seguido por Lorcan y James quienes contendrían al sauce boxeador para que el resto pudiera subir.

El recorrido de vuelta al castillo se sintió tenso, no había ningún auror en los jardines cosa que extraño a los chicos. Al abrir la puerta principal, Albus escucho claramente el gran alboroto que había en el Gran Comedor. Se escuchan exclamaciones, gritos, y la fuerte voz de McGonagall intentando sonar sobre todo aquel bullicio.

—¡Silencio! ¡Alumnos! — Gritaba la directora con voz completamente fuera de si.

—Entremos — Propuso con una sonrisa divertida Fred.

—¿Qué estará pasando? — Rose se acercó a la gran puerta y fue quien la abrió.

El silencio se hizo presente casi de inmediato. Cientos de cabezas voltearon a ver al grupo.

—¡Gracias a Merlín! — Suspiro aliviada McGonagall. — ¡Potter, Weasley, Scamander! ¿Por qué siempre…?

—Estamos metidos en líos.

Concluyeron en coro James, Fred y Lorcan.

Las mejillas de Minera McGonagall se encendieron y Albus pudo ver en sus ojos el ansia por arrojarse al cuello de los tres y ahorcarles.

—¡A sus asientos! — Exclamo esta y de inmediato Fred, Lorcan y James se deslizaron hacia sus asientos en la mesa de Gryffindor. — Señorita Weasley, Señor Scamander, Señor Malfoy, Señor Potter, Señor Emrys, Señorita Emrys. ¡No puedo creer que se dejaran llevar por estos chicos! ¿¡Como se les ha ocurrido escapar del castillo!? Hemos estado buscando por ustedes toda la mañana ¡Sus padres están muy preocupados!

—Bueno…Técnicamente por nosotros no se pudieron preocupar. No tenemos padres, señorita directora — Todos giraron a ver a Calen que contenía una sonrisa divertida.

—¡Cállese Señor Emrys! — Siguió gritando en mitad del Gran Comedor McGonagall — ¡Estábamos muy preocupados por todos! Ustedes están bajo miresponsabilidad. ¿¡En que estaban pensando!?

—En nada profesora McGonagall. Lo sentimos mucho — Rose bajo la mirada sintiéndose apenada. Albus noto como el rostro de su prima estaba tan rojo como su cabello en aquel momento. Por su parte, James, Fred y Lorcan reían divertidos desde sus asientos.

—¡Ya hablaremos en la dirección todos en un rato! Siéntense ¡Ahora!

Sin esperar que se los pidiera dos veces todos se apresuraron a tomar asiento en sus respectivas mesas.

—Bien ahora, como iba diciendo… — La directora respiro profundamente controlando la ira creciente en su interior. — El toque de queda se adelanta, todos deben estar en sus salas comunes a las 5 P.M. sin excepción. Los prefectos y premio anuales no cumplirán, por el momento, con la función de patrullar los pasillos asegurándose que todos estén en sus salas, de eso se encargarán aurores impuestos para la tarea. — Las protestas volvieron a alzarse, pero cedieron prontamente ante la mortal mirada de McGonagall hacia el alumnado. — Los jefes de casas pasaran a las salas comunes a pasar lista de los alumnos y asegurarse de que todos se encuentren allí. Alumnos que no estén en la sala común a esa hora serán castigados estrictamente — Los ojos de la mujer se entrecerraron — Eso es todo, pueden empezar a comer.

Finalizadas aquellas palabras, en las cuatro mesas aparecieron diversos platillos que comenzaron a ser devorados por todos los alumnos mientras se quejaban de las nuevas normas. Albus escuchaba que no solo había sido el toque de queda lo que habían modificado, ese solo era uno de los puntos que tocaron antes de su llegada.

Prohibido transitar en los pasillos solos. Ya que se encontraban en temporada vacacional, solo podrían ir de su sala común al Gran Comedor y aquel recorrido lo darían con sus jefes de casas en horas pautadas. Desayuno: 8 A.M., Almuerzo: 1 P.M., Cena: 6 P.M. Quienes incumplieran esa norma serían castigados.

En caso de emergencias, los alumnos debían comunicar a su jefe de casa y este lo acompañaría hasta la enfermería y se quedaría allí hasta que la directora lo llevase de vuelta a su sala común.

Y así una serie de prohibiciones que Albus consideraba completamente absurdas, no podrían entrar en Hogwarts ¡Eso era imposible! Más aun con la fuerte custodia que tenían… Pero entonces pensaba, había sido tan fácil para ellos escapar ¿No sería igual de sencillo para los seguidores de Morgana ingresar al castillo?

La comida paso entre murmullos y quejas. Albus prefirió ignorar todo aquello. Lynna y Scorpius a sus costados también parecían ignorarlo y se encontraban en un sepulcral silencio. Una vez finalizada la cena, los jefes de las casas se pusieron de pie en la punta de la mesa de sus casas. Se puso de pie cuando todos los estudiantes pertenecientes a Slytherin comenzaban a seguir al profesor Nott. Theodore Nott era quien dictaba la catedra de pociones y jefe de la casa de Slytherin ya que había pertenecido a esta, era muy hábil y explicaba de una forma que les era fácil comprender, aunque cabía destacar que su paciencia en algunas ocasiones era sumamente limitada.

—Profesor Nott, de su casa quiero que se queden Potter, Malfoy y Emrys. — Anuncio McGonagall cruzando sus manos al frente de su cuerpo. — De Ravenclaw, Flitwick, me gustaría que dejases aquí a Emrys y Scamander. De Gryffindor se quedarán Potter, Fred Weasley, Scamander y la señorita Rose Weasley, Profesor Longbottom.

Los profesores aludidos asintieron con la cabeza y se dirigieron con el resto de alumnos hacia sus respectivas salas comunes dejando atrás a los chicos quienes se miraban entre ellos con nerviosismo.

McGonagall los miro con los ojos entrecerrados.

—Pomona — McGonagall miro a la regordeta mujer que se había posicionado a su lado con una pequeña sonrisa — ¿Podrías ir en busca de los Señores Potter, Weasley, del Señor Malfoy y Scamander a la dirección? — La mujer asintió con la cabeza y salió rápidamente del Gran Comedor.

—Profesora… Podemos explicarle nuestra ausencia… — Comenzó James con una mueca en su rostro.

—¡Silencio Potter! No quiero escucharte, hemos estado sumamente preocupados por ustedes. La pobre de Lily estaba muriéndose de los nervios, Hugo también — Acoto la mujer pasando su mirada de James a Rose — ¡Señorita Rose, Señor Malfoy, Señor Albus y Señorita Lynna! Son de los mejores estudiantes que tenemos ¿Cómo se les pudo ocurrir escaparse de esa forma? ¡Weasley y Malfoy ustedes son prefectos! Deberían dar el ejemplo en lugar de romper las reglas del colegio.

—Lo sentimos… ¡Fue por una buena razón! — Exclamo Rose rápidamente colocando su bolso a su costado — Fuimos a la casa de los Emrys…

—¡A la casa de los Emrys! — Se escucho una fuerte exclamación desde la puerta. Todos giraron encontrándose con la mirada horrorizada de Hermione Granger quien apuraba sus pasos hacía el grupo de jóvenes — ¿Qué creen que hacían en esa casa? — Exigió la mujer frunciendo el ceño.

—Buscábamos información de Morgana. Hemos encontrado libros que podrían ser de utilidad, mamá…

Albus observo entonces el semblante de su padre que veía detrás de su tía Hermione. Al igual que ella, su padre tenía el rostro descompuesto y en sus ojos se reflejaba el más puro enojo. Tras ellos dos se encontraban su madre, su tío Ron, su tío George, el Señor Malfoy, y finalmente el padre de los Scamander. Ninguno de ellos se veía muy feliz.

—¡Ha sido peligroso! — Su madre se acercó hasta donde estaba James mirándolo furiosa — ¡Nunca pensé que nos harían pasar un susto así! ¡Ni una nota! — Gritaba colocando sus brazos en forma de jarra — ¡No puedo creerlo!

—Ya. Pero tenemos información — La corto James haciendo una mueca y sacando de su bolso dos libros de los que habíamos conseguido. — Pueden ser de utilidad… — James puso su típica cara de niño bueno.

Albus vio a su madre gruñir y tomar los libros de las manos de James pasándolos entonces a Harry. Este los examino por un momento mientras que el resto sacamos los demás libros que habíamos encontrado. Todos, salvo el libro azul cielo que cuidadosamente Lynna había guardado en su bolso.

El regaño duro horas, o por lo menos así lo sintió Albus. Gritaban y repentina lo mismo una y otra vez. A los únicos que no se les escuchaba gritar era a George y Rolf, padre de los Scamander. Finalmente, McGonagall pidió a Sprout que los acompañase a su sala común, mientras que ella guiaría a los Gryffindor y el Señor Scamander en compañía de Harry guiaría a los Ravenclaw.

Al entrar en la sala común la vieron desierta por lo que supusieron que todos habían ido a sus habitaciones. Sin pensarlo mucho los tres corrieron hacía una de las esquinas de la sala común llevando con ellos unas sillas. Posaron sus bolsos en el suelo y sacaron de allí golosinas, bebidas y el libro.

Lynna paso el libro a manos de Albus quien lo sujeto con fuerza y paso de inmediato a la tercera página, en ella decía la primera tarea, o más bien. Daba alguna clase de idea de la tarea.

"Para deshacer el selló de Merlín siete tareas debes cumplir. Siete tareas con siete hallazgos.

De la primera tarea te hablare, presta atención y lo entenderás. Tres puntas necesitaran para que las ramas sedan a ellos.

De la primera punta te hablare, te especificare como la hallara.

Deberás hallar a aquel que su cuerpo conserva al pasar el velo, aquel que entre la vida y la muerte esta, con el nombre de las estrellas fue nombrado su brillo es el mayor que desde la tierra puedas ver, su cuerpo de forma cambia y el color de la noche posee. Él será la primera pieza de siete, la punta de tu derecha será"

—Esto es un acertijo, si no resolvemos este no podremos continuar — Murmuro Scorpius frunciendo el ceño — Pero, realmente no nos dice nada. De algo estamos seguros, es una persona, pero… ¿Entre la vida y la muerte?

—Fue nombrado por una estrella, la que más brilla cuando la vez desde la tierra… — Le siguió Lynna pensando.

—Eso de que su cuerpo cambia de forma podría ser tomado como un metamorfomago ¿no? — Albus frunció el ceño.

—¿Conoces algún metamorfomago entre la vida y la muerte? ¿Sera alguien moribundo? — Scorpius tomo el libro de las manos de Albus para releer todo.

—No entiendo a que se refiere con pasar el velo — Lynna parecía frustrada y Albus lo comprendía, él también se sentía tonto al no poder descifrar aquello. Pero entonces pensaba ¿No acaso la idea? Era el mago más poderoso de todos los tiempos, no sería fácil sacarlo de su cárcel. Quizás, sería incluso más completo que lograr un escape masivo de Azkaban.

—¿Cuál es la estrella más brillante en el cielo? — Pregunto Scorpius en dirección a Albus y Lynna. Albus pensaron por un momento en la pregunta.

—Alfa Canis Majoris — Contesto Lynna luego de un momento — Es la más brillante de todo el cielo nocturno…

—¿Alguien puede llamarse así? — Pregunto con una mueca Scorpius. — Si hablásemos de estrellas y algo similar podría pensar que se refiere a mi… Pero no estoy entre la vida y la muerte y no soy metamorfomago…

—Alfa Canis Majoris también es llamada Sirio, o Sirius — Acotó la castaña al pensar que realmente nadie podría llamarse Alfa Canis Majoris.

—¿Sirius? — Pregunto Albus abriendo los ojos sorprendido.

—Sí, Sirius — Asintió Lynna clavando sus ojos en él — ¿Por qué…?

—No es metamorfomago… ¡Pero si animago! — Albus se puso de pie de un brinco abriendo la boca sorprendido — ¡Es obvio! ¿Cómo no lo pensé? Papá me ha hablado muchas veces de Sirius, era su padrino y por él James lleva Sirius como segundo nombre. Su padrino murió en el ministerio, en el departamento de misterios ¡En el velo de la muerte!

Tanto Scorpius como Lynna se quedaron boquiabiertos ante aquello que escuchaban del su amigo. No podía ser… Sabían quién era la primera pieza.

—Bueno… Ahora la cuestión es… ¿Qué demonios tenemos que hacer? Esta muerto ¿No? — Albus asintió una vez pensando en ello. Su padre había dicho que un hechizo lanzado por Bellatrix había empujado a su padrino al velo causando su muerte ya que nadie que pasase el velo podría regresar.

—Podemos pensar en eso mañana. Ya sabemos al menos quien es ¿No? Tenemos que investigar más sobre ese velo de la muerte y si hay alguna posibilidad de sacarlo de allí o si literalmente se refiere a que tiene que estar con nosotros o solo hay que hacer algo con su esencia. Esto no especifica nada en lo absoluto… — Lynna tomo el libro de las manos de Scorpius leyéndolo.

—Dice que debe ir a la derecha, debe estar presente — Comento Scorpius frunciendo el ceño.

Albus no creía que hubiera alguna posibilidad de traer de regreso a Sirius, había muerto ya hacía mucho tiempo.

—Mañana, Scorpius. Tenemos que leer todo lo que podamos y buscaremos alguna solución o pensaremos en algo para saber que necesitamos de Sirius — Sonriendo Lynna les miro a ambos — Al menos Albus pudo descubrir de quien hablaba el libro.

—Sí, cuando tus neuronas se ponen a trabajar en ocasiones me sorprendes, Potter — Bromeo Scorpius dando unas palmadas en la espalda del pelinegro haciendo que este bufara antes de reír divertido — Bien, iré a dormir. Nos veremos mañana para pensar como deshacernos de la vigilancia del profesor Nott y poder ir a la biblioteca — Se despidió de Lynna con un rápido abrazo antes de fijar sus ojos grises en Albus — No tarden, no saben si vendrá Nott a hacer una ronda antes de irse a él a la cama — Alzando una ceja se alejó rumbo al pasillo de las habitaciones.

Lynna sonrió y abrió su bolso guardando nuevamente el libro.

—No puedo creer aun que intentaremos esto…Calen va a matarme — La chica soltó un largo suspiro.

—Está bien, él entenderá que solo quieres ayudar — Albus paso una mano por su cabello desordenándolo al tiempo que miraba en otra dirección — No sabía que Calen pudiera actuar como lo hizo, parecía muy enojado.

—En mi familia todos los hombres odian a Merlín. No entiendo cuál es la razón, por mi parte creo que es fascinante. — La castaña se encogió de hombros volviendo sus ojos ámbar hacía el chico en el momento justo en el que él giraba a verla. — Supongo que soy diferente a mi familia en muchas cosas…

—Yo también me siento el raro de la familia — Bromeo Albus sonriendo divertido.Noto entonces como Lynna alzaba su cabeza hacía el techo. Frunciendo el ceño este siguió su mirada hacía el lugar donde ella observaba y su corazón se detuvo al ver como una ramilla de muérdago crecía sobre sus cabezas.

—¿Es eso muérdago?

Albus había escuchado la pregunta de labios de Lynna, pero poco dispuesto a responder a ello bajo su mirada hacía la chica carraspeando un poco.

—Solo ignóralo — Dijo forzando una sonrisa. La castaña frunció el ceño ante él.

—¿Piensas que es algo estúpido igual que lo piensa Rose? — Lynna sonrió dulcemente haciendo que un escalofrío recorriese la espalda de Albus ¿Qué decir?

—Yo… — Comenzó el chico.

Rápidamente fue silenciado al sentir los brazos de Lynna rodeando su cuello y como esta se ponía en puntillas para dar un rápido beso en sus labios antes de alejarse. Tal fue la impresión de Albus que ni siquiera había atinado a sujetarla, abrazarla o siquiera cerrar los ojos. La sensación de sus labios contra los suyos paso tan rápido que se sintió su cuerpo calentarse y enfriarse en un solo instante.

—A mí me parece una tradición tierna — Lynna sonrió para luego tomar su bolso y comenzar su camino hacia las habitaciones de chicas — Nos vemos mañana, Albus. Descansa. — La chica alzo su mano despidiéndose mientras caminaba. Los ojos del chico notaron su andar y su garganta se cerró ¡Qué tonto había sido! Había perdido tal oportunidad.

Gruñendo al sentir como la rabia por haber sido tan tonto se acumulaba en su interior se desplazó finalmente a su habitación, cambio su ropa a su pijama y se metió bajo las sabanas regañándose mentalmente hasta que algo como un flashazo por su cabeza.

Lynna le había besado ¿Aquello significaba algo?

Albus comenzó a negar con la cabeza, había sido por el muérdago… Solo por eso.