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Historia 192013 — capítulo 23
Albus observaba a su hermano en espera de su reacción. Habían pasado casi una hora explicándole a detalle todo lo sucedido luego de haber salido de la Residencia Emrys. Sus planes de liberar a Merlín y como habían descubierto que tanto James, como él mismo eran los elegidos ya que ambos debían llevar a los descendientes. Había concluido entonces con relatarle todo lo referente a las milagrosas "resurrecciones" de Sirius y Fred, así como también que ahora debían encontrar a la tercera persona, a aquella con sangre meramente muggle.
James asintió ligeramente con la cabeza procesando toda la información a una velocidad impresionante. Todo tenía sentido para él, y ahora solo debía comenzar a participar activamente en los planes de los menores.
—Bueno… Tal como tienen pensado, lo mejor es darnos prisa y descubrir cuál de los Dursley es la pieza y si está dispuesto a colaborar con nosotros. — Su tono era serio. — El día de ayer hice mi juramento con la Orden del Fénix, y tengo una misión para el día de hoy por lo que no podré acompañarlos, pero les facilitare la ubicación de los Dursley lo antes posible. El día de hoy la casa quedara vacía alrededor de las 6 P.M. es cuando todos saldremos a nuestras misiones y cuando tendrán oportunidad de escapar y buscar la pieza — Su rostro era serio y parecía medir cada una de sus palabras.
—¿Misiones? ¿De que se tratan? — Inquirió Scorpius mirando al mayor desde la cama.
—Es confidencial, solo miembros de la Orden pueden tener conocimiento de eso. Es por su seguridad — Se adelanto al ver que todos estaban a punto de rebatir aquella. — Ahora… Tenemos que hacer un plan…
—¿Un plan? ¿Para qué? — Todos los presentes dieron un fuerte respingo al escuchar una voz que provenía de la puerta de la habitación. — Bueno, sea lo que sea ese plan ya veo que no quieren que nadie se entere.
Albus soltó con fuerza el aire que había retenido cuando había escuchado la voz y sonrió aliviado al ver de quien se trataba. Los ojos de Albus se toparon con los azul zafiro de la recién llegada.
—Halia, me diste un susto de muerte, ¡Demonios! — Bramo James caminando hacia la chica que soltó una carcajada divertida.
Halia Shafiq, una de las mejores amigas de James era una chica agradable y, al igual que su hermano, muy bromista. Tenía unos vibrantes ojos azul zafiro en un rostro pequeño de facciones finas y amables, su piel era olivácea y su cabello era de un tono castaño cobrizo que caía lacio por su espalda.
—Si te asustaste, querido James. Es porque ocultan algo — La chica se acercó rodeando el cuerpo del mayor de los Potter desde atrás. — Albus, Scorpius, Rose, Lynna — Los nombro uno por uno a modo de saludo con una sonrisa — ¿Piensan hacer nuevamente necromancia?
—No queremos revivir a nadie más. Ya lo hemos dicho, fueron…Accidentes — Se excuso Rose negando con la cabeza. — No bromees con eso, fue muy delicado lo que hicimos…
—Por supuesto que fue delicado, es una magia muy oscura que no debería ser manejada por adolescentes — Halia alzo una de sus cejas mirándolos con una chispa de diversión. — En fin ¿De que hablaban? Y más les vale decirme la verdad, en especial tú, James. Sabes bien que, si no me lo dices por las buenas, inspeccionare tu sucia cabecita en busca de lo que quiero — La castaña miro al aludido quien se limitó a rondar los ojos.
—Toma asiento — James señalo un sillón que se encontraba en la habitación, pero ignorándolo, la chica se hizo un espacio también en la cama empujando gentilmente a Rose para poder sentarse. — Bien… ¿Qué te digo?
Albus rio divertido al ver como su hermano miraba hacia otro lado evitando el contacto visual con la ojiazul y se desordenaba el cabello con insistencia y parecía quemarse las neuronas intentando buscar alguna forma de decirle a la chica que sucedía. Él bien sabia, que su hermano podía ser un buen mentiroso y realmente ocultar información privilegiada de quien fuera…Salvo de Halia. La chica tenía ese efecto con todos sus amigos, era como si solo con mirarlos directamente a los ojos les diera un suero de la verdad pues comenzaban a decir todo sin omitir nada.
—Albus… ¿Quieres darle una mano a tu hermano? — La chica lo miro con una sonrisa divertida y el menor se limitó a encogerse de hombros.
—Saldremos a buscar a la familia de papá que es muggle…
—Los Dursley — Dijo con seguridad Halia asintiendo — ¿Y luego? Eso tiene que tener una razón de ser…No creo que estén preocupados por su seguridad o algo así. — Alzo una ceja y paso su mirada por todos los presentes.
—Tenemos que buscar a uno de ellos…Lo necesitamos para…Algo — Scorpius parecía incomodo, no sabía que podía o no decir.
—¿Algo? ¿Qué algo? — Esta pregunta fue directamente para James quien soltó un largo suspiro y comenzó a dar un pequeño resumen, sobre todo. Según iban escuchando se dieron cuenta que ella ya tenía conocimiento de que Lynna era una descendiente de Merlín, el chico no tuvo necesidad de decírselo, se limitó a continuar con la historia a partir de que tenían que encontrar las piezas faltantes y liberar al mago de su prisión.
—Y bueno, eso es. — Concluyo James mirándola a la chica a los ojos.
—Genial ¿En que puedo ayudar? — Halia miro a los menores con entusiasmo. Todos se sorprendieron ante aquello, no había discutido nada en lo absoluto.
—Tenemos una misión hoy, Lia. No podemos hacer nada por hoy, esperemos que ellos consigan al Dursley correcto y luego podremos apoyarlos con la búsqueda del resto de las piezas.
Albus miraba de su hermano a la mayor quien frunció el ceño ligeramente, pero opto por asentir con la cabeza. La puerta se abrió nuevamente y por ella asomo la conocida cabellera pelirroja de la madre de los Potter.
—Chicos, aquí están — Ginny los observo con algo de desconfianza — ¿Qué hacían?
—Nada importante, Señora Potter — Brinco Halia de su asiento, camino hacia la puerta y tomo de brazo a la mujer quien la miro con una sonrisa.
—No creo poder confiar en tu palabra querida, eres igual o peor que James en cuanto a comportamiento — Ginny rio con ganas y luego miro a los menores en la habitación — Bajen de inmediato, estamos todos reunidos para tomar el desayuno — Sin más dio media vuelta siendo arrastrada por la castaña quien parecía hablarle sobre algo relacionado a una receta de tarta.
—Está loca — Bufo James rondando los ojos.
—¿Mamá o Halia? — Pico Albus con una sonrisilla.
—Ambas, pero me refería a Lia. — Su hermano lo miro con diversión — Vamos, aséense para bajar a desayunar — Dijo a modo de despedida caminando hacia la puerta y cerrando una vez estuvo fuera de la habitación.
—¿No crees que es peligroso que tantas personas sepamos sobre esto? — Se escucho finalmente la voz de Rose luego de un rato — Mientras menos personas lo sepamos es mejor ¿No?
—En realidad, creo que mientras más personas de confianza lo sepan será mejor — Interrumpió Lynna con una pequeña sonrisa — Sí algo nos pasa… Ellos pueden intentar terminar con la misión. Sí nadie más que nosotros lo supiera y algo nos pasa…
—Estarían perdidos — Concluyo Scorpius con voz queda — Todo va a salir bien, esperemos que sea sencillo descubrir cuál de tus primos es el indicado — Los grises ojos del rubio se fijaron en los esmeralda de Albus quien se veía pensativo.
La plática concluyo allí, todos se dirigieron a sus habitaciones para asearse y bajar rápidamente donde ya los esperaban todos los habitantes de esa Mansión, que por el momento, eran muchos. Sirius se encontraba a la cabeza de la mesa, a su lado a su izquierda Orión sonreía a los recién llegados y junto a él su madre, a la derecha de Sirius Harry se encontraba seguido de Ginny, junto a la mujer su hija menor Lily y los espacios vacíos correspondientes a James y Albus. En el lugar también se encontraba Draco Malfoy, y los miembros actuales de la Orden del Fénix; Los Weasley en su totalidad desde Arthur y Molly Weasley, hasta sus nietos.
—Al fin están aquí, muero de hambre — Se quejo Ted Lupin mirándolos con su cabello de un intenso color azul marino. A pesar de sus palabras el mayor les sonreía con aprecio.
Albus consideraba a Teddy como otro hermano mayor, desde que tenía memoria pasaba mucho tiempo con él. De pequeño el chico había vivido con su abuela Andromeda, pero hacía algunos años esta había fallecido y Teddy se había mudado a una pequeña casa propia y luego al salir de Hogwarts había propuesto matrimonio a su prima Victorie Weasley quien había aceptado y ahora ambos vivían juntos luego de un hermoso matrimonio realizado en la madriguera.
—Lo sentimos — Se disculpo Rose tomando asiento entre su madre y su hermano menor Hugo.
Todos siguieron su ejemplo y se dirigieron a los espacios vacíos en la mesa. Realmente la magia era algo impresionante, pues Albus no concebía que tantas personas pudieran estar cómodamente sentadas en una mesa.
La cena fue cómoda y amena, todos platicaban animadamente, incluso estando allí el señor Malfoy, este se había dedicado a discutir sobre política con Hermione y Harry quienes le contestaban con solemnidad, no eran amigos, pero ahora podía soportarse lo suficiente para tener una plática civilizada.
Al finalizar la cena todos se pusieron en pie y los miembros de la Orden se dirigieron a su sala de reuniones donde terminarían de desplegar el plan de las misiones de ese día. Albus, Lynna, Rose y Scorpius se habían hecho de uno de los artefactos de Sortilegios Weasley el cual era una minúscula pelotita de goma que podía adherirse a la pared y por medio de la magia transmitía una señal a un pequeño aparato de radio, era algo que no se había puesto aun a la venta, pero Rose había podido tomarlo "prestado". Colocaron una de las pelotitas en el marco de la pared y desde la habitación de Albus se dispusieron a escuchar la conversación.
—Las cosas se están saliendo de control, Harry. Hay asesinatos día tras día, el Profeta no puede siquiera llegar a cubrirlos todos. El ministro muggle está asustado y exige soluciones — Se escucho la voz de Hermione Granger—Weasley.
—Lo entiendo, pero no podemos controlarlo, no sabemos la forma en que operan. Cada asesinato es totalmente aleatorio, no parecen tener sentido — Contesto Harry cansancio. — Quiero terminar con esto lo antes posible…
—Todos queremos eso — Era la voz de Dean Thomas, miembro de la Orden del Fénix. — No podemos permitir que esto siga así ¿Cuántas muertes de muggles e hijos de muggles tenemos que aguantar? Es otra masacre y diría que mucho más sangrienta que la del Señor Tenebroso, ella no toma rehenes, solo asesina a diestra y siniestra.
—Pensemos por un momento — Sirius intervino — ¿Estamos totalmente seguros de que es aleatorio?
—Bueno, ha atacado con un cierto patrón — La voz de Luna Lovegood—Scamander se escuchó con tranquilidad a pesar de la situación a la que enfrentaba. — Primero asesina muggles, luego magos hijos de muggles, luego nuevamente a muggles… Es su patrón.
—Eso… ¿Es así? — Pregunto sorprendida Evanna Ritterd, una joven recién graduada de Hogwarts de Hufflepuff. — No lo había notado antes…
—También las fugas de las prisiones, ha ganado muchos seguidores debido a las fugas — Continuo Fred II.
—Fred tiene razón, también está el hecho de que ha secuestrado a los sangre pura y obligado a estar a sus órdenes bajo amenaza — Esta vez Halia había intervenido — Señor Malfoy…
—No tengo ninguna información, nunca intentaron venir a mí. He de suponer que se lo debo a mi desaparecido padre — Draco hablo gélidamente.
—Bien, basta de discusiones ¿Todos saben a donde tienen que ir? — Harry había tomado nuevamente la palabra — Tenemos que asegurarnos de que los ministerios sigan limpios, o por lo menos, que no estén tan contaminados. Necesitamos al mayor número de personas para que nos apoyen en esta guerra.
—Ya envíe lechuzas, todos serán atendidos — Hermione soltó un largo suspiro — Sera mejor partir ahora mismo.
Se escucharon ruidos indicando que todos se estaban poniendo de pie, múltiples despedidas y luego…Silencio.
Los jóvenes se miraron expectantes. Si estaban buscando apoyo en los ministerios de otros países era porque estaban totalmente seguros de que una guerra se avecinaba, y no una cualquiera.
—Bien…Solo esperemos a que James consiga la dirección de los Dursley — Rose soltó un largo suspiro y tomo asiento en una silla de madera junto a la gran ventana de la habitación.
Los minutos se convirtieron en horas que se escapaban de las manos de los jóvenes como el agua. Se sentían frustrados y estresados, no habían recibido noticias de James y ya hacía cuatro horas que habían partido.
—Esto es ridículo. — Albus caminaba de un lado al otro en la habitación. — Necesitamos movernos, no sabemos cuánto más tardaran en llegar.
Justo en aquel instante, un elegante león blanquecino entro en la habitación, todos lo observaron con curiosidad, sabían lo que era, un patronus, pero la pregunta era ¿Qué hacía allí? Esa duda fue contestada cuando aquel león abrió sus fauces y de ella salió la voz de James.
"Los Dursley están en Surrey, en la antigua casa donde residió su familia Privet Drive número 4, Little Whinging. Tienen que apresurarse, dos horas."
Se quedaron en silencio por unos cuantos segundos, en los cuales aquel animal desapareció frente a ellos.
—¡Wow! Nunca había visto a un patronus haciendo eso, sí sabía que podía hacerse, pero no había sido testigo — Albus sonrió abiertamente.
—Tú hermano es un idiota ¿En serio? ¿Un león? — Scorpius rondo los ojos.
—Eso no importa — Lo amonesto la pelirroja arrojándole una mirada molesta. — Debemos darnos prisa.
—¿Cómo llegaremos allí? Aun no tenemos permitido desaparecernos y creo que cuatro escobas descendiendo en Surrey no será muy discreto. — Albus se había sentado sobre su cama con el ceño fruncido.
—Yo los llevare allí, puedo hacerlo — Lynna los observo con una sonrisa.
Albus la miro con suspicacia, no estaba seguro de que fuera muy buena idea.
—¡Vamos ya! No tenemos tiempo de ponernos a pensar — Grito Rose haciendo que todos dieran un respingo. — Démonos prisa. ¿Lynna?
La castaña asintió con la cabeza y cerró los ojos. Albus la observaba con una mezcla de sentimientos en su interior, no quería luchar en esa guerra, no quería que sus amigos lucharan, en resumen, quería que todo terminara lo antes posible y sabía que para lograrlo todos debían ponerse en peligro.
El cabello de Lynna cambio a blanco y todos supieron que era el momento. Rodearon a la chica y en un parpadear la habitación de Albus en Grimmauld Place había desaparecido dando lugar a un callejón en algún lugar desconocido para los jóvenes. Se aseguraron entonces que nadie los hubiera visto, debían pasar de las 8 P.M. y las calles de Surrey estaban desoladas. Aguardaron a que la chica volviera a su estado natural con su cabello castaño y ojos ámbar antes de que Rose transfigurase sus túnicas en ropas muggles.
—Listo — Dijo con orgullo Rose mirando con una sonrisa su trabajo. Lynna había cambiado su túnica borgoña por un par de jeans oscuros y un amplio suéter de lana blanco, Albus llevaba un jean oscuro y un buzo negro. Por su parte Scorpius llevaba jeans negros a juego con una chaqueta de cuero negra y una franela blanca, finalmente las ropas de la pelirroja constaban de un pantalón y una larga gabardina azul oscuro.
—Tienes talento — Comento sonriente Scorpius mirando a la pelirroja que no pudo evitar el ardor en sus mejillas.
—Gracias — Murmuro la chica carraspeando un poco al notar las miradas cómplices entre Albus y Lynna. — ¡Vamos ya! No tenemos mucho tiempo.
La pelirroja fue la primera en encaminarse calle abajo siendo alumbrada por las farolas. Los tres Slytherin la siguieron de cerca mirando a su alrededor. Pronto vislumbraron el cartel que rezaba "Privet Drive", y no les costó mucho dar con la número 4.Una gran camioneta familiar se encontraba parqueada, al igual que un pequeño auto. Albus encabezo el camino hacia la entrada y fue quien toco la puerta.
Esperaron unos minutos antes de que una mujer rubia alta de filosos ojos oscuros los miro con suspicacia.
—Buenas noches — Dijo la mujer cordialmente, pero sin cambiar su mirada.
—Buenas noches, señora Dursley. Mi nombre es Albus, Albus Potter. Soy hijo de Harry Potter primo del Señor Dursley — El pelinegro puso su mejor sonrisa cuando la mujer lo miro sorprendida sin ninguna clase de disimulo.
—Oh… — Murmuro la señora. — Aguarden. ¡Cariño! ¡Dudley tenemos invitados! — Grito desde la puerta.
Albus miro a sus amigos quienes se encogieron de hombros. Aguardaron hasta que un hombre robusto y rubio se asomó por la puerta junto a la mujer.
—¿Invitados, Claire? — Pregunto antes de girar hacia los jóvenes a quienes miro con sus pequeños ojos con sorpresa.
Dudley Dursley era un hombre grande y rubio, de cuello pequeño, sus facciones eran duras y sus ojos parecían demasiado pequeños para su rostro redondo. Llevaba un traje de saco y pantalón marrón y una corbata de color azul celeste.
—Buenas noches, Señor Dursley. Soy Albus Potter — El pelinegro extendió su mano hacia el mayor quien algo estupefacto le tomo la mano que parecía muy pequeña a comparación a la del hombre, la apretó un poco y la sacudió antes de soltarla y hacerse a un lado abriendo la puerta.
—Pasen, pasen — Dijo con su gran vozarrón.
Los cuatro chicos entraron en la casa mirando todo a su alrededor con curiosidad. Para Scorpius y Lynna era la primera vez que entraban en una casa muggle.
—Hare algunos bocadillos — Indico Claire Dursley cerrando la puerta antes de perderse por un pasillo hacia donde suponían debía ser la cocina.
Dudley les indico que lo siguieran hasta la sala y Albus no pudo evitar echar un vistazo a la alacena debajo de la escalera. Su padre les había contado toda su historia, con demasiado lujo de detalles. Esa había sido la habitación de su padre por 11 años. Aquello no pasó desapercibido para el mayor quien cambio su expresión a una de tristeza.
—Sí... Allí fue donde tu padre durmió por un tiempo. Afortunadamente luego se hizo de una habitación ¿No? — Dudley sonrió intentando aligerar el ambiente y Albus suspiro asintiendo y entrando finalmente a la sala. El hombre los invito a tomar asiento y así lo hicieron — ¿A que se debe esta sorpresiva visita? ¡No me malinterpretes! No me molesta para nada que vengan y serán bien recibidos tú y tus hermanos siempre que quieran venir.
Albus sonrió al ver el esfuerzo que le costaba a aquel hombre hablar con naturalidad, podía sentir que estaba tenso e incómodo con su presencia en su casa, aun así, parecía que no lo molestase del todo así que quizás las cartas a su padre en navidad fueran sinceras las asperezas del pasado ya habían quedado olvidadas.
—Bueno Señor Dursley vera… Sinceramente tenía curiosidad de conocer a mi familia…Muggle. — Aquellas palabras las dijo con suma cautela el pelinegro. Dudley se removió incomodo, pero no hizo ningún comentario — Ellos son; Rose, mi prima. Lynna y Scorpius, amigos del colegio — Sonrió ligeramente al ver como el hombre miraba a sus amigos.
—Ya veo… Entonces todos son…Bueno, magos — Comento un tanto cohibido.
—Así es señor — Intervino Rose con una cálida sonrisa — ¿Le es incómodo eso? Sabemos bien que su familia…
—No se preocupen, mi mujer y mis hijos saben que mi primo es un mago. Se les conté cuando fue prudente. — El hombre rubio soltó un largo suspiro. Rose y Lynna tuvieron que contener unas risitas cuando casualmente ambas pensaron que ese señor parecía un cerdito con peluca rubia pues su rostro se había puesto totalmente rosado.
En aquel momento dos jóvenes adultos entraron en la sala. Uno robusto y rubio casi una viva imagen de su padre, su rostro era serio y parecía que algo le molestase. Por su parte, el otro chico tenía más semejanza a su madre, era igualmente rubio, pero su cabello era un poco más oscuro, y era delgado a comparación con su hermano, este poseía un rostro más amable y casi de inmediato sus ojos se fijaron en Albus a quien le sostuvo la mirada y luego sonrió.
—Eres idéntico a tu padre, solo faltan las gafas para que seas su viva copia — Comento el chico de rostro amable sin apartar sus ojos de los de Albus — ¿Eres James? No… Pareces menor que 17 años, debes ser Albus ¿Correcto?
Todos parecían sorprendidos ante lo dijo por el joven recién llegado.
—¡Ah! Chicos vengan, les presentare a su primo y sus amigos. Él es, efectivamente Albus — Dijo con una sonrisa al ver a sus hijos, su actitud había cambiado por completo. — Ellos son…Sus amigos — Indico señalando al resto quienes alzaron una ceja, pero evitaron decir alguna grosería, aunque eso le costó a Scorpius un mundo ya que tuvo que tragándose todo su veneno. — Ellos son Devon — Señalo al chico robusto y muy parecido a él — Y Christopher — Puso su gran mano sobre el chico que sonreía. — Mis hijos.
—Mucho gusto — Saludo Albus mirando de uno a otro.
—Claro — Dijo con desdén Devon rondando los ojos — ¿Dónde está mamá? Quiero que me prepare algo de comer — Su tono de voz era totalmente desagradable. Rose intercambio una mirada con sus amigos quienes comprendieron el mensaje silencioso, no podía ser él.
—En la cocina, seguro estará encantada de prepararte algo de comida, ve hijo. — Le indico con una gran sonrisa. Devon sin mediar palabra se dirigió a la cocina. Christopher por su parte tomo asiento frente a los chicos.
—Y bueno, ¿a que se debe la visita? ¡Pensé que los conocería en mi boda o quizás el funeral de mi padre! — Se rio divertido cuando Dudley lo giro a ver con horror — Es una broma papá. No hagas esa cara — El joven rondo los ojos.
—No hagas esa clase de bromas — Gruño Dudley — Veré porque tu madre se tarda tanto — Se puso de pie y se dirigió a la cocina dejándolos solos. Casi de inmediato la mirada tranquila y rostro amable pasaron a ser de preocupación.
—Bueno, se porque están aquí. No puedo explicar cómo porque ni yo mismo lo sé, pero he soñado con un hombre que me ha dicho que mi primo vendría a por mí ayuda algún día. — Christopher se inclinó hacia adelante y bajo dos tonos su voz — No sé para que me necesitan, pero…Cuenten conmigo. Ese hombre me dijo que de no ayudar no habría lugar seguro para mi familia. — Parecía completamente aterrado, pero aun así decidido. Sus ojos centellaban mirando a su primo.
—¿Cómo era el hombre de tus sueños? — Pregunto Lynna llamando la atención del chico. Chris la miro por un momento antes de arrugar su frente como recordándolo.
—Era pálido… Sus ojos eran uno de un color ámbar y otro verde. Su cabello era oscuro y decía cosas aterradoras… Que he podido confirmar. Verán, soy estudiante de medicina en este momento y he podido ver de primera mano asesinatos muy peculiares y al saber de la magia…Bueno, de su mundo. Sé con certeza que los suyos son los que han estado matando sin piedad a esas personas — No parecía acusarlos, pero aun así sus palabras los llegaron a ofender un poco.
—No es nuestra gente. Son unos lunáticos que quieren acabar con todo aquel que no bese el suelo por el que caminan. Estamos intentando detenerlos, pero son muchos y muy fuertes — Bramo Scorpius sin poder contenerse.
Christopher soltó un profundo suspiro. Asintió con la cabeza y comenzó a mover nerviosamente su pierna.
—No quiero que mi familia termine así…Cuenten conmigo. Para lo que sea — Albus sonrió y asintió con la cabeza.
—Bueno, te necesitaremos en un tiempo, cuando hallamos reunido las piezas faltantes para poder liberar una magia tan poderosa que libraremos tanto a los magos como a los muggles de esta amenaza. — Dijo totalmente convencido de ello el pelinegro.
—¿Muggles? — Chris ladeo un poco la cabeza.
—Personas sin magia — Rose sonrió explicándolo — Es un gran alivio que estés dispuesto a ayudarnos…
—No puedo hacerme de la vista gorda si puedo hacer algo para salvar a alguien… Seré un doctor, mi trabajo será ayudar a las personas — El chico sonrió ampliamente — Quisiera que esto fuera un secreto, no quiero que mi padre o mi familia se entere de que me voy a meter con algo de la magia, ellos no están muy…Bueno, cómodos con ese tema. No sé si lo saben, pero algún bicho extraño de su mundo lo ataco, de no ser por el señor Potter…
—Lo sé — Lo detuvo Albus — No les diremos nada.
—Albus, es tiempo — Lynna observo el reloj de pared de los Dursley, su voz era apremiante, las dos horas que tenían ya estaban por culminar.
En aquel momento, la señora Dursley salió con una bandeja llena de galletas y el señor Dursley con una bandeja de humeantes tazas llenas de té. Los jóvenes se miraron y de un brinco se pusieron de pie. Tomaron las tazas y bebieron los más rápido que pudieron el té, tomaron algunas galletas y las comieron.
—¡Estaban deliciosas, señora Dursley! — Exclamo Rose una vez trago la galleta de vainilla — Gracias por su hospitalidad, pero tenemos que irnos. Se nos hace tarde.
—¿Tan pronto? — Pregunto sorprendida Claire mirando a los jóvenes quienes habían devorado toda la bandeja de galletas.
—Sí, lo sentimos. Vendré a visitarlos en otra ocasión, quizás traiga conmigo en la próxima a James y Lily, así los conocen — Albus comenzó a caminar disimuladamente a la puerta al igual que sus amigos.
—Oh bueno, ha sido un placer tenerlos aquí — Dudley los acompaño hasta la puerta — ¿Quieren que los lleve a algún lado?
—Tomaremos el autobús noctambulo. No se preocupe — Scorpius rondo los ojos ya fastidiado, solo quería salir de allí.
—¿El autobús qué? — Pregunto Devon mirándolos como si fueran bichos raros.
—Solo…Un autobús — Albus se contuvo de hablar con molestia — Nos veremos en otra ocasión — Esta despedida fue más bien dirigida a Chris quien lo miraba desde detrás de sus padres.
El joven asintió con la cabeza indicando que había entendido y los chicos caminaron hasta la acera, Albus saco su varita y la alzo. En un segundo, un autobús morado que en letras doradas indicaba "autobús noctambulo" se detuvo frente a ellos. Evitando la molesta bienvenida del trabajador del autobús le dieron los sickles correspondientes para su corto viaje hacia Grimmauld Place y se acomodaron juntos en una de las camas sujetándose con fuerza.
Al llegar a Grimmauld Place entraron con todo el sigilo posible, no querían ser descubiertos y sabían que ya debían haber comenzado a llegar personas de sus misiones.
—¡Descubiertos! — Exclamo una voz haciendo saltar a los cuatro jóvenes. Seguidamente un grupo de risas se hicieron escuchar.
—¡Demonios, Halia! — Grito Albus llevando una mano a su pecho. El chico sentía que su corazón iba a salirse.
En los sillones de la sala se encontraban Halia, James, Lorcan, Fred II y Frank. Todos los miraban divertidos ya que se habían asustado tanto que incluso habían palidecido.
—He escuchado eso mucho el día de hoy — Comento la chica de brillantes ojos zafiro con una sonrisa — ¿Cómo les fue? ¿Ya encontraron a quien ustedes saben?
—¿Buscaban a Voldemort? — Bromeo James riendo.
—¿Deberíamos? ¿Cómo se llevarían él y Morganita? — Siguió la broma Fred.
—Siento que intentarían destruirse el uno al otro — Frank sonrió ampliamente.
—¡Genial! ¿Quién sabe cómo revivir a Voldy? Que no implique arrancarse una mano, por favor — Todos soltaron sonoras carcajadas ante el último comentario de James.
—Muy graciosos — Gruño Rose rondando los ojos — Y sí, lo encontramos, está dispuesto a ayudar cuando lo necesitemos — Una amplia sonrisa se posó en el rostro de la pelirroja.
—Bien ¿Cuánto falta? — Halia miro con curiosidad a Lynna.
—Faltan cuatro. — Indico y del pequeño bolso que llevaba colgado de su hombro izquierdo saco el pequeño libro, lo abrió en la página correspondiente a la pieza tres, que decía exactamente lo mismo que Merlín había dicho en sus sueños "De sangre muggle será quien *de corazón puro debe es, en la magia deberá creer y en sus ojos encontraran a aquel que desea el bien."*Paso la página y sintió que el aire escapaba de sus pulmones, en aquella página no había una pista, indicaba concretamente qué debían buscar incluso con una ilustración.
—¿Qué? ¿Qué es? ¿Un sacrificio o algo así? — Pregunto Lorcan mirando a la castaña que sostenía el libro frente a ella.
—Creo que será más complicado que un sacrificio — Comento Scorpius asomándose por el hombro de Lynna para ver de que se trataba. Rose la imito mirando desde el otro lado de la castaña conteniendo su respiración.
—¿Qué es? — Insistió en la pregunta Halia mirándolos con el ceño fruncido.
—Excalibur — Dijeron al unisonó Scorpius, Rose y Lynna.
Lynna miraba el techo de la habitación en la que se encontraba. ¿Cómo encontrarían a Excalibur? Era una espada legendaria… Era casi imposible dar con ella, además ¿hacía cuantos cientos de años debía haberse perdido?
La castaña rodo en la amplia y mullida cama quedando boca abajo. Soló esperaba que todo lo que estaban haciendo valiera la pena.
—¿Estás bien? — Se escucho una voz en la habitación. Rápidamente Lynna se sentó encontrándose con los ojos esmeralda de Albus. Casi de inmediato una pequeña sonrisa se posó en sus labios.
—Preocupada ¿Qué haces aquí? — Pregunto al ver que ya el chico llevaba su pijama de algodón a rayas. Albus se acercó y se subió en la cama tendiéndose cómodamente junto a la chica.
—No puedo dormir, fui a molestar a Scorpius, pero ya estaba dormido. Rose duerme ahora con Molly II y Lucy, no podía aparecerme por allí…
—Ya veo, así que fui tu último recurso — Comento acusadoramente mirándolo con el ceño fruncido. Albus soltó una risita divertida y llevo un brazo hacia su rostro tapándose los ojos.
—No seas tonta, solo no quería molestarte — La castaña rondo los ojos y se recostó junto al chico.
—No me molestas — Dijo con en voz baja. — Quiero que todo esto acabe bien, Albus…Necesitamos tener éxito, tenemos que salvar a todas las personas que podamos…
—Estamos trabajando en ello — La corto el chico aun en la misma posición — Todos estamos intentando salvar la mayor cantidad de vidas posibles…
—No quiero que nada les suceda — Se sincero la castaña recostando su cabeza en el pecho del chico. Albus se sorprendió ante la sensación del ligero peso en su pecho y al quitar su brazo de sus ojos se encontró con la cabellera caoba de Lynna que despedía un suave olor a vainilla. Paso su brazo sobre la chica y en aquella posición ambos pudieron caer en un profundo sueño.
—¿Scorpius? — Rose abrió la puerta de aquella habitación sintiendo que su corazón latía con fuerza. Miro alrededor asegurándose de que nadie se encontraba cerca antes de entrar y cerrar la puerta detrás de si — ¡Scorpius! — Volvió a exclamar al notar que el chico no se había movido ni un poco ante su llamado.
—¿Umh? — Se escucho un quejido y el rubio recostado en la amplia cama se removió abriendo un ojo — ¿Rose?
—Oye… ¿Puedo quedarme aquí? — Los ojos de Scorpius se abrieron de golpe, pero sus movimientos eran lentos debido al sueño.
—¿Paso algo? — Pregunto somnoliento.
—Nada…Solo que…No lo sé ¿Puedo o no puedo? — La pelirroja coloco sus brazos en forma de jarra y lo fulmino con la mirada. Scorpius sonrió ligeramente y retiro las sabanas del lado contrario al que él ocupaba.
—Por supuesto, pelirroja. Eres bienvenida siempre a mi cama — El rubio guiño un ojo hacia ella. Rose rondo los ojos, ignorando el accionar del chico se recostó junto a él manteniendo un espacio considerable entre ambos.
Rose no tenía idea como había ido a parar allí, primeramente, había pensado en ir junto a Lynna, pero al ver a su primo entrar en la habitación de la chica había decidido volver junto a Molly II y Lucy, pero algo la había llevado hacia la habitación de Malfoy. No entendía porque cada vez que estaba cerca del arrogante de Malfoy su corazón latía con fuerza y en algunos casos no podía controlar los fuertes sonrojos que tenía. Ella no podía sentir realmente algo por Scorpius Malfoy…Su padre, simplemente, la mataría.
Con aquello en mente Rose se quedó dormida siendo observada por unos ojos grises profundos quienes estaban extasiados con la visión del cabello rojo de la chica esparcido por la almohada, su rostro ligeramente pecoso con un semblante tan tranquilo. Luego de memorizar y grabar en fuego aquella imagen en su mente se recostó y con una sonrisa ladeada se quedó dormido.
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N/A: En este momento no tengo internet en mi casa, por eso actualizare un poco más lento, pero intentare subir capítulos cada vez que tenga la oportunidad ¡Espero que disfruten el capítulo! Y dejen comentarios, me gusta leerlos y me animan a seguir escribiendo.