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Historia 192013 — capítulo 24
El clima en Inglaterra aquella mañana era más frío de lo normal, la apariencia del cielo denotaba que algo no andaba bien pues a pesar de mantener sus grises nubes habituales el ambiente se encontraba pesado, y todos, incluso aquellos que no poseían el don de la magia se sentían nerviosos incluso de salir de casa.
25 de agosto, estaban tan próximos de su regreso a Hogwarts que la desesperación de el joven grupo de cuatro aumentaba.
Rose sentía como su cabeza palpitaba, pero aun así no desistía en continuar con su lectura. No había podido conciliar el sueño la noche anterior y había decidido dirigirse a la biblioteca de la Mansión Black para continuar con la ardua investigación que dirigían Lynna y ella para encontrar la mística reliquia. La espada Excalibur.
En ese punto, la pelirroja sentía que ya habían leído todos y cada uno de los libros que hacían referencia a la época en la que Arthuro Pendragon había sido rey. No había muchos y eso complicaba su búsqueda. A pesar de ser un gran rey, Arthuro había pasado a la historia como una leyenda y los pergaminos que hacían referencia a él en su mayoría habían desaparecido dejando solo aquellos pergaminos escritos por terceros que solo relataban historias que podían o no ser reales.
—Rose, son las siete de la mañana ¿Qué haces aquí? — Una voz llamo la atención de la chica que hasta ahora había estado sentada en una mesa cercana a la puerta con una pila de libros sobre la misma, todos con títulos desde "Magos consejeros y sus reyes" hasta "Las leyendas del mundo mágico".
—Sigo investigando, simplemente no puedo dormir pensando que aún nos faltan cuatro cosas por encontrar y esta parece simplemente imposible — Suspiro la chica cerrando el tomo de "Las reliquias perdidas del mundo mágico". — Necesitamos apresurarnos, Lynna. Sí regresamos a Hogwarts las cosas serán mucho más complejas — Los ojos de la pelirroja chocaron con los ámbar de su amiga la cual mostro una leve sonrisa.
—Encontraremos la forma de dar con Excalibur, lo más probable es que Merlín nos ayude, literalmente. — Dijo a modo de broma mientras sonreía. — No hay forma de que encontremos algún libro que nos hable sobre el tema… — La castaña camino con paso elegante hasta la mesa tomando asiento frente a su amiga.
Rose sonrió de lado al notar la elegancia en cada gesto de Lynna. No lo notaba usualmente, pero la chica era muy elegante, su mirada denotaba una seguridad que a veces ella sentía que le faltaba. Sin duda la familia Emrys debía haber sido muy estricta en las enseñanzas de las viejas costumbres de comportamiento, era tan similar a Malfoy, realmente entendía porque Draco Malfoy la miraba con tanta adoración, como si en ella viera a una hija. Scorpius y Lynna eran tan similares que le daba escalofríos. Y en cierta forma, sentía un poco de envidia hacia ambos, siempre parecían hablar tan quitados de la pena, como si el mundo debiera estar a sus pies. Aunque adiferencia de Scorpius quien no controlaba su egocentrismo en ningún momento, su amiga tenía sus momentos de humildad, donde controlaba su carácter y se limitaba a seguir un protocolo de conducta pasivo para evitar conflictos.
—¿Qué tan seguras estamos de que realmente nos ayudara? — Pregunto sin mucho ánimo la pelirroja.
Ella no quería confiarse, siempre dependía de si misma, siempre le gustaba tener todo bajo control y no esperar que los otros resolvieran sus problemas. Debía haber una manera, alguna forma de que no necesitasen del legendario mago para cumplir con su misión.
—No lo estamos, por eso seguimos investigando — Rio Lynna tomando de la pila de libros uno muy grande y de apariencia bastante antigua — La biblioteca Emrys nos sería de mayor utilidad…
—Entonces deberíamos ir allí — Concluyo con resolución Rose.
Lynna alzo su mirada de la portada del libro hacía su amiga. Rose no aparto su vista, sino que la sostuvo hasta que la castaña soltó un largo suspiro.
—Pensé que no te gustaba incumplir con las normas, que lo primero en tu lista de prioridades era que tu madre estuviera orgullosa de ti — Comento con entretenimiento la castaña sonriendo ligeramente.
—Hace tiempo decidí que más que la aprobación de mi madre y vivir bajo su sombra, debo forjar mi propio camino y luchar por lo que quiero ya sea cumpliendo o no las reglas — Rose imito la sonrisa de su acompañante — Quiero a mi madre y la admiro… Pero no soy como ella. No me preocupa dejar de lado todo para luchar por lo que creo, no lo pensare ni por un momento si es necesario hacer algo imprudente para mantener a salvo a todos los que quiero. A diferencia de ella que antes de actuar para incumplir una regla lo tenía que analizar una y otra vez antes de acceder.
Hubo un corto silencio en el cual Lynna se puso de pie dejando sobre la mesa el gran tomo de aquel antiguo libro.
—Bien, entonces salgamos de aquí. Un gran día de investigación nos espera y quizás, en nuestra biblioteca consigamos algo de utilidad — La castaña la miro con determinación y eso hizo sonreír a Rose. Podían ser tan diferentes, pero de cierta forma ambas se parecían y era lo que hacía que se llevaran bien, eran como agua y aceite, pero al mismo tiempo parecía que en cierto punto eran idénticas.
La pelirroja espero pues sabia como llegarían hasta la Residencia Emrys, era demasiado peligroso salir y tomar el autobús noctambulo, no había forma de llegar hasta la puerta sin que alguien se diera cuenta, por lo que solo tenían una salida. Esa magia extraña que poseía Lynna que afortunadamente no podía ser detectada por el ministerio. A pesar de los hechizos de Grimmauld Place, Lynna los había sacado de allí hacia Surrey, sin duda podría llevarlas hasta Colchester.
Una vez Lynna libero su magia cambiando su cabello de color, la pelirroja se sostuvo de su amiga y ambas desaparecieron de la amplia biblioteca de los Black.
Rose noto que a diferencia de la última vez donde solo sintió un pequeño tirón y casi de inmediato se vio en el callejón cercano a la casa de los Dursley, esta vez se sintió como si estuviera siendo succionada con fuerza y la sensación no desapareció hasta unos segundos más tarde. Cayo de bruces hacia el suelo y no pudo evitar fruncir el ceño ante el dolor de la caída, aunque no había sido nada grave. Miro a su derecha y vio a Lynna con una sonrisa divertida observándola de pie a su lado.
—¿Qué es tan gracioso? — Dijo con tono falsamente enojado. La chica soltó una carcajada y extendió su mano la cual acepto gustosa poniéndose de pie con su ayuda.
—El viaje era un poco más largo esta vez — Lynna comenzó a caminar y ella no dudo en seguirla, había llegado al punto de entrada a la Residencia de los Emrys.
—¿Por qué la última vez no pudimos llegar aquí de esta forma? — No pudo evitar formular la pregunta. La última vez que habían ido allí habían tenido que formular un gran plan para poder llegar.
—Lo que hago no es lo mismo que una aparición común, Rose. Consume mucha de mi magia y realmente me afecta, aunque no lo exteriorice — La pelirroja observo a detalle el semblante de su amiga y pudo darse cuenta que estaba pálida. No lo había notado la última vez — Esa vez éramos muchas personas, si lo hubiera hecho probablemente hubiera terminado inconsciente incluso si Calen me hubiera ayudado. — Explico con calma — Anda ya, entremos — Los ojos ámbar de la chica se clavaron en ella por un momento mientras sonreía y luego entro a través de los dos pilares.
Rose sonrió y la siguió ya conociendo lo que sucedería, su cuerpo se volvió tal ligero como una pluma y pudo ver a su alrededor aquel túnel de vistosos colores azul y lila. Segundos después sus pies se encontraban en el recibidor de la residencia Emrys. Las antorchas estaban encendidas y Lynna aguardaba por ella junto a cuatro pequeñas criaturas a su lado. Los ojos de la pelirroja se abrieron como platos y fueron desde las criaturas hasta su amiga.
—¿Tienen elfos domésticos? — La boca de Rose se abrió ligeramente y las pequeñas criaturas la miraron con curiosidad.
—Ama Lynna. Esta señorita no es una Emrys — Una de las criaturas hablo pasando sus grandes ojos azul celeste de la pelirroja hacia la castaña. Su mirada denotaba ligera molestia.
—Lo sé, Serk — Dijo con tono tranquilo la chica — Es mi amiga y usaremos la biblioteca por el día de hoy… — Lynna la miro con una sonrisa — Rose ellos son elfos que han pertenecido a mi familia desde que tengo memoria, en mi familia hay una tradición…
Rose concentro su mirada en las pequeñas criaturas, su vestimenta era sencilla, pero no descuadrada. Sus grandes orejas estaban erguidas con orgullo y todos tenían los mismos ojos azul celeste, eran dos elfinas, y dos elfos.
—¿Tradición? — Pregunto a la espera de que continuase.
—Así es — Dijo la chica con sencillez — Cada generación posee cuatro elfos, dos machos y dos hembras — Rose frunció el ceño cuando la escucho hablar, sentía que hablaba de animales sin sentimiento, cuando realmente ellos eran seres pensantes y quizás, les dolía que los tratasen como propiedad. — Ellos acompañan a su generación correspondiente hasta que el heredero tiene hijos, entonces cada par de elfos tiene descendencia y por medio de un hechizo que ellos mismos realizan cada par tiene un macho y una hembra quienes serán los que servirán a la siguiente generación y todo se repite. Ellos son los elfos que pertenecen a la generación de mis padres, sus hijos pertenecen a Calen.
—Lynna… Tener Elfos de esclavos… — Comenzó a decir y vio casi de inmediato como todos los elfos, en especial aquel de nombre Serk se inflaba molesto.
—¡La ancestral familia Emrys no trata a Serk como esclavo! ¡Somos familia! — Exclamo la criatura furibunda.
—Serk, no grites. Rose no sabe de nuestras costumbres, trátala con respeto, es mi amiga — La castaña observo a la criatura con advertencia y está bajo sus orejas aun mirando a la pelirroja con molestia. — Discúlpalo, Serk es explosivo — Sonrió la chica — Ellos son Kiron — Señalo al otro elfo domestico macho — Seren y Kira — Señalo esta vez a las elfinas — Cuando mis padres murieron por si mismos decidieron que yo sería ahora su ama. — La chica suspiro encogiéndose de hombros.
—¿Por qué no los vimos la última vez que vinimos? — Cuestiono ella. Era extraño, realmente todo en esa familia era curioso.
No se les permitía enamorarse ya que no estaban en el exterior y ya tenían a alguien preseleccionado para ellos, no podían tener amigos precisamente por su mismo enclaustramiento, sus poderes eran fuera de lo común…Simplemente todo en los Emrys parecía un misterio.
—Porque no los habíamos llamado — Rio Lynna divertida — Vamos — Dijo empezando a caminar hacia la biblioteca. Rose siguió sus pasos de cerca — Si queremos encontrar algo necesitaremos algo de ayuda y ellos serán de utilidad, conocen cada rincón de la casa, cada pequeño detalle, ellos podrán encontrar por nosotras los libros que necesitamos.
Rose miraba alrededor, escuchaba lo que su amiga decía, pero no podía evitar pensar en cómo se habría sentido estar allí por dieciséis años encerrado, más aun, toda una vida allí como lo habían estado el resto de su familia.
A medida que avanzaban las antorchas se iban encendiendo iluminando su camino hasta las grandes puertas de la biblioteca, entraron en el lugar y Rose miro sonriente a su alrededor, cuanto le gustaría poder pasar días allí leyendo amenamente aquella gran cantidad de libros con conocimiento que quizás, no habría en otros lugares.
—Esto será una dura tarea, realmente debí haber dormido anoche — Suspiro la pelirroja caminando hacia el primer pasillo. Comenzó a pasar su dedo índice por los lomos de los libros descubriendo que había algunos títulos escritos en runas antiguas y otros con letras conocidas, eso sería…Complicado.
—Serk, Kiron, Seren y Kira busquen cada uno de los libros acerca de Merlín y Arthuro Pendragon. Los quiero todos. — Indico la castaña mirando a las criaturas. Los cuatro desaparecieron con un plop, pero Rose podía escucharlos moverse en los distintos pasillos.
Lynna se posiciono a su lado y comenzó a pasar su mirada por los lomos.
—¿Eres buena en runas? — Pregunto Rose escéptica, su amiga no había estudiado en Hogwarts esa materia, veía Alquimia en lugar de Runas Antiguas. A diferencia de ella misma y Scorpius quienes si tomaban esa materia y tenían una noción de lo que aquellos antiguos libros podían decir.
—Muy buena. Es una de las cosas que nos enseñan — Lynna sonrió y saco un grueso libro de color verde musgo.
—En Hogwarts dijiste que te gustaría estudiar Runas ¿Por qué lo dijiste si ya sabias hacerlo? — Cuestiono sacando ella misma dos libros que le parecieron podían ser de utilidad.
—Lo dije porque no sé cómo lo enseñan en el colegio, era mera curiosidad. — Contesto tranquilamente mientras seguían caminando por el pasillo.
Unos cuantos minutos después ambas habían tenido que hacer dos viajes hacia la mesa donde se sentarían pues tenían pilas y pilas de libros acumulados que, quizás, podrían darles alguna pista. Junto a la gran cantidad de libros encontrados por las chicas se encontraban los libros hallados por los elfos. Decidieron entonces permitir que ellos continuaran con la búsqueda mientras que ambas tomaban asiento una frente a otra en la mesa, tomaban un libro e iniciaban con su búsqueda.
El tiempo pasaba y Kiron había llevado hacia la biblioteca un delicioso desayuno de hotcakes, mermelada, tocino y zumo el cual ambas chicas comieron gustosas, pero sin apartar nunca sus miradas de los libros, se miraban de vez en cuando la una a la otra con la esperanza de que hubieran encontrado algo, pero hasta ahora no había ninguna novedad.
La pila de libros iba disminuyendo a un paso bastante lento. La hora del almuerzo llego y Kiron sirvió la comida, esta vez ambas decidieron comer tranquilamente por lo que dejaron los libros a un lado.
—Si sabes que deben estar buscándonos como locos ¿Verdad? — Pregunto Lynna llevando a su boca un trocito de carne.
—Lo sé, van a matarnos — Sonrió Rose — En especial Albus y Malfoy, se enojarán muchísimo. — Ambas rieron sabiendo que estarían en graves problemas — Pienso que…
—Deberíamos quedarnos aquí hasta terminar con la investigación. Sí, también pensé en ello — La atajo la menor de los Emrys y ella simplemente sonrió.
—Decidido entonces — Dijo sin más la pelirroja degustando de aquel delicioso festín.
Disfrutaron la comida entre platica banal olvidando por un momento el peligro, olvidando por un momento que sus vidas y la de todos los que amaban estaban pendiendo de un hilo.
Continuaron con su investigación hasta que Rose alzo su mirada hacia el reloj de oro que se encontraba sobre la enorme puerta de la biblioteca, sorprendentemente, este marcaba las seis de la tarde.
—¿Qué sucede? — La voz de Lynna se escuchó luego de darse cuenta que no se escuchaba el pasar de las páginas del libro de Rose.
—¿Hay alguna forma de que Albus y Scorpius vengan? — Comento tranquilamente sin apartar su mirada del reloj. No podía dejar de pensar en el nivel de preocupación que los chicos podrían tener, ellos en especial sabían de su misión de averiguar sobre Excalibur y quizás pensarían que estaban allí fuera poniéndose en peligro para encontrarla.
Lynna alzo una ceja y dejo sobre la mesa su propio libro que estaba escrito en runas.
—Quizás sea una buena idea, tenemos demasiado trabajo por delante y Scorp sabe leer runas. Albus podría ayudar también con algunos libros — La castaña mordió su labio inferior al ver la gran cantidad de libros que aguardaban a ser atendidos. Rose también los miro y casi fue un dolor físico pensar que allí había unos 100 libros o quizás unos pocos más.
—En definitiva, necesitamos toda la ayuda posible. Tú y yo somos listas y leemos rápido, pero creo que esto es algo exagerado. — Rose se puso de pie y se estiro. Le dolía la espalda y se sentía un poco entumecida ya que habían estado sentadas allí todo el tiempo.
—Bien… Yo no puedo ir, si voy ya no podré volver hasta mañana que recupere mi fuerza. — La chica también se puso de pie imitándola al estirarse — Kiron, Kira — Ante la mención estos aparecieron en la sala inmediatamente.
—Ama Lynna — Kiron fue quien hablo mirando a la castaña con sus grandes ojos azules.
—Necesito que me hagan un favor — Lynna sonrió dulcemente hacía ellos — Saldrán de la casa, irán a Grimmauld Place número 12, el lugar es la Mansión Black. Allí buscaran a dos chicos Albus Potter y Scorpius Malfoy, les dirán dónde estoy y que junto a mí esta Rose, a partir de allí sigan sus órdenes que seguramente serán venir aquí. Los traerán y su misión habrá sido completada, podrán dejar de seguir a partir de allí sus órdenes ¿Entendido?
Rose miro sorprendida a su amiga. Había sido tan específica y minuciosa al momento de dar la orden que había sido escalofriante.
Kiron y Kira hicieron una reverencia ante su ama y desaparecieron del lugar.
—¿Era necesario eso ultimo? — Pregunto aun sorprendida la pelirroja.
—¿Qué dejarían de seguir las ordenes de Albus y Scorpius cuando llegaran? Sí, era necesario. Los elfos domésticos no tienen muy claro cuando cumplieron una tarea hasta que les dices cuando esta concluye, si no se los decía seguirían las ordenes de los chicos fueran cuales fueran. Serían sus amos hasta que yo le dijera lo contrario. — Explico calmadamente tomando el libro que había estado leyendo y caminando a través de la biblioteca mientras volvía a su lectura.
Rose guardo silencio por un momento y luego sonrió. Tomo su libro y se dirigió hacia un sofá cercano a la chimenea de la biblioteca, era mucho más cómodo allí que en la silla de madera y le hacía sentir como si se encontrara en su sala común.
Albus miro a su padre con el ceño fruncido. Todos estaban reunidos en la sala principal de la mansión Black. Rose y Lynna habían desaparecido y todos en el lugar estaban desesperados en especial su tía Hermione quien le exigía a Harry le permitiera salir a buscarla y este se negaba intentando tranquilizarla al decirle que los aurores ya se encontraban desplegados para intentar dar con ambas.
Los Weasley en su totalidad estaban preocupados por Rose. Por su parte Draco Malfoy a pesar de mantener un semblante serio, Albus podía notar que el adulto estaba preocupado por Lynna. El hombre había llegado a tomarle cariño en el tiempo que había pasado en la mansión Malfoy.
—Lo repetiré una vez más ¿Ustedes no tienen idea de donde están las chicas? — Harry miro a su hijo con el ceño fruncido. Albus rondo los ojos sin poder evitarlo.
Desde el almuerzo cuando se habían dado cuenta de la desaparición de las chicas Scorpius y él habían sido tomados e interrogados una y otra vez por los adultos en busca de "información". Pero ellos no tenían ni idea de donde estaban las chicas, por el contrario, estaban realmente preocupados por ellas ya que hasta que escucharon el grito de Hugo anunciando que no encontraba a su hermana, tanto su rubio amigo, como él mismo habían pensado que ambas se encontraban en su habitual lectura en la biblioteca investigando sobre el objeto a encontrar.
—Que no sabemos nada ¿Cuánto tenemos que repetirlo para que nos crean? — Gruño Albus mirando a su padre con molestia. — Sí supiéramos donde están se lo diríamos. — Mintió el pelinegro descaradamente. — ¿Ya podemos irnos? — Repitió por décimo quinta vez el joven.
Harry lo miro intensamente por largo tiempo, no confiaba en su palabra y él lo sabía. Su padre curiosamente siempre dudaba de lo que él decía.
—Harry, déjalos retirarse — Ginny se acercó a su esposo colocando su mano sobre el hombro del preocupado mago. Ella también se sentía nerviosa por la desaparición de su sobrina.
—Bien, pueden irse. El resto los espero en treinta minutos, tendremos una reunión. — Anuncio dando media vuelta y dirigiéndose hacia la cocina.
Albus se puso en pie y miro hacia Scorpius que se había mantenido todo ese tiempo levantado y con sus brazos cruzados sobre su pecho y su ceño profundamente fruncido.
Poco a poco la sala fue despejándose. Albus y Scorpius subieron las escaleras hacia la habitación del primero, fue allí cuando ambos se permitieron cambiar sus expresiones frías a unas preocupadas.
—¡Las matare! Te juro que las voy a matar ¿¡Como se atreven a irse y dejarnos atrás!? — Exclamo fuera de sí el pelinegro.
—No tengo la menor idea de donde puedan estar, solo puedo pensar en que descubrieron donde esta Excalibur y fueron por ella… — Analizo fríamente el rubio, aunque se sentía tan preocupado y enojado como su amigo.
—¡Me importa muy poco! Es peligroso, podrían estar en peligro — Albus caminaba de un lado a otro en la habitación.
En aquel momento la puerta de la habitación del menor de los Potter se abrió dejando ver a James, Halia y Frank quienes luego de entrar cerraron la puerta tras de si.
—¿Dónde están? — Soltó de inmediato su hermano mayor mirándolo con intensidad. Albus lanzo una gélida mirada al chico.
—No lo sabemos. Es en serio — Contesto secamente deteniendo su caminar — Estamos preocupados.
—¿Habrían descubierto donde está la espada? — Pregunto Halia mirándolos de uno a otro — Quizás la emoción no las dejo pensar y se fueron por su cuenta…
—Han pasado horas desde que desaparecieron — La detuvo Scorpius negando con la cabeza — Ya debieron haber vuelto.
Albus asintió de acuerdo con lo que decía el chico.
—Creo que lo mejor sería dar una vuelta por la biblioteca, había algunos libros en la mesa que siempre ocupaban las chicas. Quizás tengamos una pista de donde estén — Acoto Frank sonriendo ligeramente e intentando pensar en algo para ayudar.
El pelinegro lo miro por un momento analizando esa idea, no estaba mal. Justo cuando estaba a punto de decir que era lo mejor que podían hacer y caminar hacia la puerta la repentina aparición de dos elfos domésticos hizo que diera un brinco hacía atrás y por instinto buscase su varita a pesar de no poder usarla aun fuera del colegio, pero él no había sido el único, todos apuntaban con sus respectivas varitas a aquellas criaturas intrusas que no se inmutaron ante la inminente amenaza de cinco magos con varitas apuntadas hacia ellos.
—¿Albus Potter y Scorpius Malfoy? — Pregunto la elfina a ninguna persona en específico.
—Somos nosotros — Contesto Scorpius secamente — ¿Qué quieren? ¿Quién los envía?
—El ama Lynna envió a Kiron y Kira con un mensaje para los señores Albus Potter y Scorpius Malfoy — Dijo tranquilamente el elfo — El ama Lynna se encuentra en la ancestral residencia Emrys y la señorita Rose se encuentra junto con el Ama Lynna. Ordenaron a Kiron y Kira que siguiéramos las ordenes de los señores Albus Potter y Scorpius Malfoy. — Los grandes ojos del elfo se enfocaban de uno a otro.
—¿Qué hacen en la residencia Emrys? — Inquirió Scorpius frunciendo el ceño.
—Se encuentran sumidas en una importante investigación en la biblioteca familiar — Contesto la que Albus supuso sería Kira ya que era la elfina.
—¿Pueden llevarnos con ella? — Albus guardo su varita al saberse fuera de peligro e igual hicieron todos los demás.
—Seguiremos sus órdenes. El ama Lynna dijo que seguramente le ordenarían a Kiron y Kira llevarlos allí —Kiron asintió con la cabeza y estiro su mano al igual que la elfina invitándolos a tocarlos para desaparecer.
—Iremos con ustedes — Indico seriamente James dando un paso al frente.
—Yo los cubriré como pueda. Vayan ustedes mañana tengo una misión en Rusia no puedo irme en este momento — Frank frunció el ceño, no se veía contento con la idea de tener que quedarse, pero ya era experto en cubrir a sus amigos.
—Bien, vamos nosotros — Halia miro a los menores los cuales asintieron.
—Kiron, Kira nos llevaran a los cuatro a la residencia Emrys — Ordeno Scorpius tomando la mano de Kira.
—Como ordene señor Malfoy — Dijo Kira y extendió su otra mano para que Halia pudiera sostenerla. La chica de ojos zafiro así lo hizo y con un plop desaparecieron la habitación.
—Papá enloquecerá — Sonrió Albus mirando a su hermano.
—Y nos matara cuando tenga la oportunidad — Continuo James riendo suavemente — No perdamos tiempo — Tomo la mano de Kiron así como también lo hizo Albus y desaparecieron del lugar dejando atrás lo que sería un completo caos cuando todos se enteraran de su huida.
Pocos segundos después frente a los ojos de Albus se presentó la visión de la conocida biblioteca, lugar todo había iniciado, donde se había convertido en el elegido.
Su mirada recorrió el lugar y suspiro aliviado al ver a ambas chicas mirándolos con sonrisas, pero mientras que la sonrisa de Rose era nerviosa la de Lynna era burlesca.
—¡Ustedes están sinceramente locas! — Exploto James acercándose a Rose hecho una furia. — ¡Debieron anunciar a donde irían! ¿Saben lo preocupados que todos estábamos? Rose, tus padres están totalmente fuera de sí, la tía Hermione esta que voltea el mundo para encontrarte — Rose hizo una mueca.
—Lo siento, pero teníamos que salir de allí y si avisábamos tendríamos que dar demasiadas explicaciones ¿No lo crees? — La pelirroja sonrió — Estamos bien, hemos comido delicioso y hemos estado leyendo hasta el hastió, por desgracia, aun no conseguimos nada.
—Debí haber venido por mi cuenta — Se escucho la voz de Lynna y Albus no pudo evitar fulminarla con su mirada.
—¿Crees que no estábamos también preocupados por ti? — Bufo Scorpius adelantándose a su amigo — Mi padre está sumamente preocupado, y ni se diga como estábamos Albus y yo, Lynna. No pienses ni por un momento que te dejamos de lado — El rubio se acercó a ella enfrentándola — No creas que solo tienes a Calen, él puede ser tu hermano sanguíneo, pero ya no vives solo teniendo el cariño de tu familia. Nos tienes a nosotros — Lynna sonrió y abrazo al rubio que le devolvió el gesto.
Albus fijo por instinto su mirada en su prima. Rose que se encontraba junto a James sonrió ante la escena y luego clavo sus ojos en los suyos sin dejar de sonreír. Había un brillo en la mirada de su prima cuando veía a Scorpius que Albus conocía muy bien, Rose, aunque ni siquiera lo supiera ella misma, estaba enamorada del rubio.
Lynna y Scorpius se separaron y la castaña camino hacía donde se encontraba él rodeándolo con sus brazos. De inmediato, aunque algo torpemente regreso el abrazo sonriendo.
—Muy conmovedor ¿Podemos continuar con esto? — Corto el momento la fastidiada voz de James.
Albus se alejó de la castaña y miro hacia el lugar donde se encontraba su hermano mayor sintiendo que su respiración se cortaba. Una enorme cantidad de libros se encontraba junto a su hermano. Este sostenía en su mano derecha uno de pasta negra y muy antiguo.
—¿Quiénes saben leer runas? —Pregunto con voz divertida Rose.
—Yo — Contesto Halia sonriendo orgullosamente.
—Yo también — Scorpius miro a la pelirroja y esta asintió ya sabiendo que él podía leer runas.
—Bien entonces vamos a dividirnos. Lynna, Halia y Scorpius leerán los libros de Runas antiguas. James, Albus y yo nos dedicaremos al resto — Organizo Rose dirigiéndose hacia los libros e indicando las diferentes filas de libro que estaban separadas por la antigüedad de los mismos.
—Comencemos entonces, tenemos un largo camino que recorrer — Suspiro Albus caminando y tomando el libro de su pila correspondiente y leyendo la portada. "Vida y Muerte de Myrddin Emrys".