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Historia 192013 — capítulo 25

Solo se escuchaba en la habitación el tic-tac del hermoso reloj que se encontraba en la biblioteca aparte, claro, del pasar de las páginas de los libros de aquellos jóvenes que mantenían su ardua labor de encontrar algo referente al paradero de la legendaria espada. Hasta el momento, solo habían logrado encontrar que Arthuro se había desecho de ella para que no cayese en malas manos, pero no especificaba en que lugar, posiblemente por el hecho de que quería evitar que cualquier otro ser humano la blandiera.

—Esto es inútil — Murmuro Scorpius golpeando su cabeza contra el libro que tenía frente a él — No vamos a encontrar ni un solo libro que nos hable de donde esta esa espada…

—No seas así, ten un poco de fe — Rose lo miro con el ceño fruncido antes de pegar nuevamente sus ojos en las líneas del libro frente a ella.

Continuaron su tarea en un pesado silencio. El cálido ambiente y el cansancio comenzaba a hacer efecto en los chicos que ahora leían cabeceando de vez en cuando. Se escuchó un profundo suspiro proveniente del mayor de los Potter que soltó sobre la mesa el pesado libro que había estado leyendo haciendo un ruido sordo que hizo que todos, algunos concentrados y otros semi-dormidos, dieran un brinco en sus asientos. James sentía como su sien palpitaba y su mente ya no procesaba la información.

El pelinegro de ojos profundos miro a las personas a su alrededor y analizo su situación. Las cosas se estaban complicando a tal punto que no tenía idea como iban a salir de eso. Los adolescentes allí presentes no tenían ni idea de la magnitud del problema en el que se estaban inmiscuyendo, si bien Albus, Scorpius, Rose y Lynna tenían conocimientos de que había matanzas y secuestros, no tenían ni la más remota idea de todo lo que realmente sucedía. Por otra parte, James y Halia si eran conscientes ya que al pertenecer a la nueva Orden del Fénix tenían la ventaja de informarse en las reuniones que se celebraban.

Hacía algunos minutos James había enviado su patronus a su padre anunciándole que había encontrado a Rose y Emrys, también que se encontraba en compañía de Albus, Scorpius y Halia obviando, claro, los detalles de donde estaban. No había tardado en llegar el ciervo de su padre pidiéndole, o más bien exigiéndole, regresar a Grimmauld Place, pero había ignorado aquel mensaje.

James miro hacía el reloj, marcaba la 1 de la madrugada.

—Deberíamos descansar — Los oscuros ojos de James se posaron en los de Rose que había sido quien hablase. — No puedo seguir así, estoy muy cansada y ya no entiendo lo que leo… Aún nos falta mucho, pero si no dormimos…

—Estoy de acuerdo — Suspiro Scorpius dejando de lado el libro que tenía en sus manos. Y apoyando su cabeza en la mesa dejando de lado su porte de elegancia — Vamos a dormir ¿Lynna?

—Claro, es una genial idea — La chica de cabello castaño y brillantes ojos color ámbar se notaba cansada y pálida, pero una sonrisa surcaba su rostro. — Vamos, los llevare a sus habitaciones — Se puso en pie y les hizo una seña para que la siguieran.

Todos la imitaron dejando marcadas las páginas en las que habían dejado de leer y miraron desanimados aun la pila de libros que aguardaban ser leídos.

James arrugo la frente, era muy listo y muy habilidoso especialmente para transformación y defensa contra las artes oscuras, pero la lectura no era precisamente algo que le apasionara.

Todos siguieron los pasos de la menor de los Emrys por un largo pasillo hasta que llegaron a un amplio salón principal que en su centro tenía una enorme escalera de mármol oscuro, en el techo un candelabro de plata y cristal iluminaba bellamente la estancia. En el lugar cuadros de magos y brujas que en ese momento los miraban a todos con suma curiosidad murmuraban entre ellos, James los entendía, en todos los años o quizás siglos que habían estado allí debía ser la primera vez que veían a tantas personas en ese lugar.

—Lynna… — La profunda voz de un mago anciano de ojos bicolor y rostro tranquilo se hizo escuchar. Todos giraron hacía el cuadro y clavaron sus ojos esperando un regaño hacía su amiga. La aludida por su parte, con suma parsimonia giro su cabeza chocando con los ojos de uno de sus antepasados. Amett Emrys — ¿Qué ha sucedido? ¿Dónde está Calen? — Lynna sonrió ante el retrato.

—Está en un lugar seguro. Estamos intentando… — Entonces la voz de la chica se detuvo y sus ojos de abrieron como platos. Sus amigos pasaron sus ojos del retrato hacía la chica para saber porque se había detenido. Los rostros de curiosidad de todos eran casi idénticos ¿Qué había pasado por su cabeza? — ¡Amett! — El chico de la castaña hizo que todos dieran un brinco y se alejaran de ella un paso — ¿Dónde está el retrato de Valerius Emrys? — La ansiedad en su voz hizo que los presentes se miraran confundidos.

El anciano del retrato de nombre Amett la miro ligeramente confundido, al igual que el resto de los presentes parecía no entender que pretendía la chica. Por otro lado, los demás retratos parecían sorprendidos y se miraban entre ellos. Finalmente, Amett carraspeo un poco y miro a los retratos a su alrededor.

—El retrato de Valerius está en la habitación familiar, Lynna ¿Para que lo necesitas? Quizás yo pueda ayudarte en lugar de… — La castaña miro con intensidad a su antepasado negando con la cabeza.

—Lo necesito a él, Amett. — Los ojos de Lynna se clavaron entonces en los chicos, había un brillo de emoción en aquellas orbes ámbar. Albus y Scorpius se miraron por un momento al reconocer el fuego en los ojos de su amiga, había descubierto algo — Valerius Emrys es el hijo de Merlín y Viviana… Sí alguien sabe dónde está Excalibur, ese es Valerius.

Todos comprendieron entonces la emoción de la chica y la siguieron escaleras arriba ante la mirada de todos los retratos. La castaña camino a través del pasillo del ala izquierda una vez en el piso superior, las velas y antorchas se encendieron de inmediato iluminándolo y mostrando un pasillo de decorado elegante y múltiples puertas de madera oscura. Los pasos de la chica se detuvieron ante una puerta que tenía una pequeña inscripción en runas antiguas grabada en la madera.

—Domina la magia, no dejes que ella te domine a ti— Leyó Halia con una sonrisa. — ¿Es el lema de su familia? — Pregunto clavando sus ojos zafiro en Lynna.

—Sí, es el lema familiar. — La chica tomo el pomo de la puerta sin darle mucha importancia y abrió, al igual que como sucedió en el pasillo, cuando pusieron un pie dentro de la habitación esta se ilumino y todos miraron fascinados a su alrededor.

La habitación en su totalidad estaba vacía, pero las paredes estaban tapizadas con una pintura exquisita que exhibía el árbol genealógico de los Emrys iniciando en la pared de la derecha con los nombres de Myrddin Emrys y Viviana, debajo de ellos se encontraba Valerius Emrys y Celera Breith, así sucesivamente el árbol continuaba mostrando siempre nombres masculinos como herederos de la familia, el lugar tenía un aura mágica poderosa y todos pudieron percibirla, era apabullante y magnifico, sentían que su propia magia se incrementaba de solo encontrarse allí de pie.

Todos ingresaron examinando los nombres exhibidos en la pared.

—¡Oh mira! Estas aquí Lynna — Anuncio emocionada Rose señalando hacia el tapiz.

Todos se acercaron al lugar que señalaba la pelirroja. Al final del árbol se encontraban los nombres de Calen Arthurus Emrys y Lynna Marie Emrys salían desde una misma ramificación a partir de los nombres de Jaden Emrys y Millicent Bulstrode, junto al nombre Calen se encontraba el de Charlotte Nott que conectaba únicamente con el nombre del chico. Junto al de Lynna había una ramificación, pero esta se encontraba vacía.

—Fascinante — Murmuro Scorpius observando detenidamente el tapiz — Es incluso más antiguo que el de la familia Black, también que el de los Malfoy, sin duda.

—¿Aquí ira tu elegido? — Pregunto curiosamente Rose señalando con su dedo el espacio sin nombre.

—Así es — Suspiro la castaña tocando la pared con la palma de su mano.

En aquel momento una poderosa magia vibro con fuerza en la habitación y una falsa tos hizo que todos giraran sus cabezas. A su espalda un único retrato se encontraba colgado de la pared. Un mago de aproximadamente 36 años les miraba con aquellos típicos ojos bicolor de la familia los cuales no portaban ni Calen, ni Lynna sino que habían sido divididos y cada uno portaba uno de esos colores, el cabello caoba del hombre estaba recogido en una coleta alta pues lo llevaba largo.

—Lynna — La saludo cordialmente y la aludida sonrió ampliamente inclinando su cabeza casi como una pequeña reverencia. — Es un placer conocer a la primera Emrys — Hizo una ligera inclinación con su cabeza respondiendo al gesto de la chica.

—Valerius — Saludo ella dejando olvidado por completo el asunto de su elegido para acercarse al retrato.

Todos aguardaron un paso por detrás de ella, la magia alrededor de aquella habitación los hacía sentir extraños, y desde que aquel hombre hablase esa sensación se había incrementado.

Albus sabia del poder de la familia de la chica, pero estar allí lo hizo darse cuenta que realmente no conocía el nivel de poder que, quizás, su amiga poseía.

—Necesitas mi ayuda ¿No es así? Amett se adelantó a avisarme que vendrías. Supongo que para que no me sorprendiera de ver a personas ajenas a la familia en este lugar — La mirada del hombre en el retrato paso a través de los jóvenes en la sala. — Un Malfoy sin duda — Comento mirando hacía Scorpius. El rubio se puso firme y trago con fuerza, a veces su apellido no daba buenas impresiones…Bueno, la mayoría de las veces no hacía que la gente pensara que era alguien bueno o en quien pudieran confiar — Veamos que más tenemos acá…Dos Potter… Shafiq, Weasley…Amistades interesantes, Lynna — La castaña había fruncido el ceño.

—¿Cómo sabes quiénes son? — No pudo contenerse a preguntar Lynna. Valerius sonrió divertido. Era un rasgo de los miembros de su familia, aunque imponentes y poderosos, podían parecer unos niños traviesos la mayor parte del tiempo, era algo que siempre había adorado de su abuelo y su padre, también Calen era poseedor de esa sonrisa que la hacía olvidar lo imponente que era.

—Niña… No te has dedicado nunca a aprender de tus ancestros en su totalidad. ¿Verdad? — Señalo hacia las ramificaciones. Todos dieron un rápido vistazo impresionándose al encontrar los apellidos Potter, Shafiq, Weasley, Malfoy, y otros tantos conocidos, incluyendo Black, Zabini, pero esas personas no recordaban que existieran, aunque también estaba el asunto de que no sabían cómo funcionaban las cosas cuando se convertían en elegidas — Se muchas cosas, entre ellas sus auras mágicas son fácilmente reconocibles luego de haberlas sentido en alguna ocasión. — Dijo restándole importancia.

—Elaina Weasley… No tenía idea que existiera una mujer en nuestra familia llamada así — Se extraño Rose mirando el nombre de la mujer que ya hacía más de 12 generaciones anteriores a la de Lynna siendo la más reciente.

—¡Oh! ¡Lynna tienes sangre Ravenclaw! — Exclamo extasiada Halia señalando hacía un punto.

Todos completamente curiosos por la exclamación de la chica se acercaron a averiguar a que se refería. Efectivamente en el árbol genealógico se podían leer los nombres de Derian Emrys y Helena Ravenclaw.

—No sabía que Helena hubiera tenido hijos antes de ser asesinada — Murmuro con el ceño fruncido Rose.

—No lo sabes todo, pelirroja — Se burlo Scorpius recibiendo una mirada asesina de la chica la cual ignoro buscando a su propia antepasada encontrándola fácilmente, Serena Malfoy mucho más antigua que la ancestro de Rose. — ¿Quién lo iba a decir? De cierta forma somos familia. Quizás por eso mi padre te adore tanto — Jugo el rubio mirando divertido a su amiga la cual soltó una risita divertida.

—No veo ningún Potter — Se quejo James pasando por cada ramificación — ¡Aquí! — Justo debajo de la ramificación de Valerius, junto al nombre de su hijo se encontraba el nombre de Diane Potter. — Se caso con tu hijo… — James giro a ver a Valerius quien asintió con una sonrisa.

—La madre más amorosa que pudo tener un Emrys, en mi opinión. La señorita Potter fue sin duda una chica excepcional que amo a mi hijo tanto como él a ella — Conto con suavidad.

—Hay apellidos que se repiten — Comento distraídamente Albus. — ¿Eso es posible?

—Por supuesto, Señor Potter — Rio Valerius divertido, un brillo en sus ojos hizo que el chico de ojos esmeralda alzase una de sus cejas, aquel retrato era demasiado extraño, aun siendo el recuerdo de un ser que ya falleció, realmente sentía que su presencia estaba allí al completo. — Cambiando de tema, sé que no viniste aquí a que te aleccionara sobre la familia… ¿Buscas a Excalibur?

—Impresionante — Murmuro Rose sin dejar de observar el retrato ¡Era increíble que supiera tantas cosas! No podía dejar de pensar la pelirroja.

—Sí, buscamos la espada — Se adelanto James mirando al hombre del retrato. — La necesitamos, Morgana está haciendo estragos y necesitamos actuar.

—Y con actuar se refieren a liberar a mi padre de la prisión en donde lo puso mi madre — La expresión del hombre en el retrato se volvió sombría.

—Oye, no sé que asuntos familiares tengan, pero tenemos que sacar a ese vejete de donde este y hacer que nos ayude o estamos acabados. — Los ojos de James brillaron con resolución, haría lo que fuera necesario para evitar más muertes.

Hubo un largo silencio en el que nadie se movió, la magia del lugar se removía inquieta y todos solo pensaban en que aquel hombre era su esperanza para dejar de leer tantos libros que parecían no servir de nada.

—Excalibur se encuentra en el fondo del lago de esta residencia, es custodiada por magia antigua de sangre. Solo un Emrys o su vínculo, es decir, su elegida, podría traspasar la barrera. — Los ojos de Valerius se posaron en Lynna — ¿Estás segura de lo que quieres hacer? ¿Liberar a Merlín? — La castaña asintió segura, confiaba en que fuera la única forma de salvar al mundo mágico — Bien, solo dos de ustedes podrán entrar en el lago, no vayas sola.

—¿Dos? Calen no está aquí — Interrumpió Scorpius confundido.

—No Calen, pero si el vínculo de Lynna — Sonrió el antiguo mago.

—¿Mi vínculo? — Lynna abrió los ojos como platos — ¿Quién…?

—Por Merlín… — Murmuro Halia, pero todos la escucharon girando a verla.

—¿Qué sucede? — Pregunto Rose acercándose nuevamente al árbol genealógico donde había visto los nombres de Calen y Lynna. — ¡Por Merlín! — Exclamo también sorprendida la pelirroja.

—¿Qué? — Pregunto exasperado Scorpius al ver que las chicas no compartían la información.

—Albus… — Dijeron ambas mirando al aludido que ante la mención de su nombre abrió los ojos como platos.

—¿Qué…? — Inquirió el chico clavando sus ojos esmeralda en su prima buscando una explicación del porque lo había nombrado.

—Apareces aquí, hace un momento no aparecías… Pero ahora… — Rose parecía sorprendida, pero rápidamente una amplia sonrisa se posó en sus labios. — ¡Albus eres el elegido de Lynna! — Grito entre sorprendida y emocionada. Rose sabía bien que su primo guardaba sentimientos por la chica. ¡Aquello era maravilloso!

—Debes estar de broma — James se acercó al árbol comprobando que, efectivamente, el nombre de su pequeño hermano aparecía allí — Bueno…No, no es una broma — Rio con ligereza alzando su mirada chocando con la de su hermano — Tal parece que tendrás que ir con Emrys y sacar la espada.

Pero Albus no los escuchaba, su cuerpo se había paralizado y no podía procesar la información ¿Él era el elegido? ¿Él estaba destinado a Lynna?

—Descansemos esta noche, mañana en la claridad del día sacaremos la espada — Lynna hablo con voz pausada sorprendiendo a todos, no parecía impactada de que uno de sus mejores amigos fuera su elegido, realmente ni siquiera mostraba alguna emoción. — Gracias, Valerius — Murmuro mirando al retrato que hizo una inclinación de cabeza antes de retirarse dejando el cuadro totalmente vacío. — Chicos, vamos.

La castaña salió de la habitación rápidamente y todos debieron apresurarse para seguirle el paso. Nadie decía nada y el ambiente se había hecho repentinamente muy tenso.

Se dirigieron al ala derecha y Lynna fue señalándoles las habitaciones que ocuparían. Llamo a sus elfos y les indico servir a sus invitados por esa noche en lo que necesitaran antes de retirarse a una habitación lejana que suponían, era la suya.

James observo a la chica todo el camino hasta que entro en su habitación, luego su mirada fue hacía Halia quien asintió e ingreso en la habitación que Lynna había indicado como de James, rápidamente el pelinegro la siguió cerrando la puerta tras de sí.

La habitación era enorme con decorado antiguo. Se encontraba pintada de un suave color crema, una amplia cama en la cual fácilmente entrarían seis personas se encontraba en medio de la habitación con grandes pilares tallados de madera de los cuales caían pesadas cortinas de terciopelo azules con ribetes plateados. Una gran chimenea se había encendido y frente a ella un gran sofá de tapizado blanco. Una estantería de madera se encontraba llena de libros de aspecto muy antiguo, a su derecha pudo ver un closet antiguo de madera clara y junto al mismo una puerta que seguramente daba al cuarto de baño, y un gran ventanal daba hacia un balcón del lado contrario.

Ambos se acercaron hacia el ventanal y abrieron la puerta que se encontraba en el ventanal saliendo hacia el balcón. Tanto James como Halia contuvieron la respiración al ver la extensión del terreno de aquel lugar. El césped verde se extendía hacia la derecha, mientras que a la izquierda pudieron ver un lago enorme en penumbras debido a la hora. Una fuente con un dragón se haya en medio iluminada bellamente con una luz amarilla tenue y junto a la misma unas bancas. Arboles se abrían a paso a través del terreno. Ese sitio era impresionante.

—Esto parece un sueño… Es como si nada pudiera pasar aquí dentro — Murmuro la castaña apoyando sus brazos en la piedra del balcón.

—Nada puede pasar aquí dentro — Corrigió James a su amiga soltando un suspiro y clavando su mirada en la luna que en aquel momento se encontraba en fase cuarto menguante.

—James… ¿Sobreviviremos? — La voz afectada de la chica hizo que girase a verla. Los ojos zafiro de su amiga brillaron con una preocupación palpable. — No lo sé…Siento que…Siento que por alguna razón algo sucederá y no podré volverlos a ver… — El ceño del pelinegro se frunció profundamente ante su declaración.

—No dejare que nada te pase, Halia — Aseguro volviendo su mirada hacia el cielo — No les pasara nada a ninguno de ustedes… No lo permitiré.

Una pequeña sonrisa se posó en los labios de la chica y apoyo su cabeza en el hombro del chico.

—¿Cómo esta ella? — Susurro intentando hacer que no entrasen en un incómodo silencio. Hablar de lo que estaba sucediendo y de la posibilidad de que alguno no sobreviviera les afectaba en demasía.

—¿Quién? — James se hizo el desentendido, pero Halia rio de buena gana.

—¿Quién más? La chica que te gusta… ¿Cómo se llamaba? ¡Ah sí! Nadine ¿No? Nadine Spencer… La chica de Hufflepuff… — El pelinegro sintió como los colores subían su rostro y carraspeo violentamente moviéndose haciendo que la cabeza de Halia cayese. — ¡Oye! — Exclamo mirándolo molesta.

—No sé de quién hablas… — Con nerviosismo, el mayor de los Potter entro nuevamente en la que sería su habitación hasta que abandonaran el lugar.

La castaña con mirada picara le siguió cerrando la puerta del balcón tras de sí y abrazando al chico por la espalda haciendo que este se quedará totalmente estático.

—Está bien, James. Sé que ella te gusta — Halia hundió su rostro en la espalda de su amigo aspirando profundamente el olor del perfume del chico. Se conocían desde su primer año en Hogwarts, él era, sin duda, una de las personas más importantes para ella. — ¿Creías que si me lo decías me molestaría? — La castaña sonrió sintiéndose bien consigo misma. Sí bien había estado en su momento enamorada de su amigo había aprendido que él jamás la vería de otra forma y simplemente había decidido quererlo como lo había hecho en su niñez, como su hermano.

—Fred me dijo… — Comenzó a decir sin atreverse a girar y enfrentarla.

—Fred te fue con el chisme de que en sexto le dije que me gustabas ¿No? Recuérdame no confiarle nunca más mis secretos, debería buscarme amigas en lugar de solo andar con ustedes… O debí decírselo a Frank, él no me hubiera traicionado. A Lorcan se le hubiera salido sin duda y Lyssander me hubiera molestado con eso de por vida — Halia continuaba su monologo ignorando que James se mantenía tenso en su abrazo — ¡Oye relájate! De verdad, eres como mi hermano, fue una etapa — Halia rio y se colocó frente a su amigo — ¿Quieres decirme como están las cosas con ella?

James se mantuvo en silencio observando el rostro de la chica antes de colocar sus manos en sus mejillas. La piel de Halia era suave y su pequeño rostro con rasgos finos la hacía una chica muy linda, en especial sus ojos eran como un imán. Así como Fred, Frank, los mellizos Scamander y él mismo habían sido populares entre el sector femenino en Hogwarts, Halia lo había sido en el sector masculino, pero al mantenerse siempre tan cerca de ellos nunca le habían dado oportunidad a algún chico de acercarse de modo romántico a la chica.

—Ella está bien… — Susurro finalmente acercándose y depositando un beso en la frente de su amiga sintiendo una gran calidez en su pecho. Era como su hermana, y sentía un gran alivio al saber que no la estaba lastimando.

—¿Ya son novios? Lorcan me dijo que había entrado en la academia de aurores para que estuvieran juntos… — Halia coloco sus manos sobre las de James sonriendo ampliamente — ¿Quieres que te cuente algo curioso? — El pelinegro alzo una ceja ante el repentino cambio de tema, pero así era ella.

—¿Algo curioso? — Pregunto animándola a continuar. La castaña asintió con la cabeza.

—Soñé con un chico… Era extraño, no podía ver bien su rostro… Pero sí sus ojos, eran grises y sentía que quería golpearlo — Comento tranquilamente soltándose del agarre de su amigo. — ¿Quién crees que sea?

—¿Malfoy? Siempre me ha provocado golpearlo — Dijo divertido James. Realmente no quería golpear a Scorpius, el chico era, a su manera, agradable.

—No creo que sea Scorpius… En fin, es mejor que durmamos. Mañana será un día interesante, encontraremos una de las piezas y nos pondremos a la búsqueda de la siguiente — Con una amplia sonrisa la castaña giro sobre sus talones saliendo de la habitación y dejándolo completamente solo con una pregunta rondando por su cabeza… ¿Quién demonios sería el chico de los sueños de su amiga?

A unas cuantas habitaciones de allí se encontraban reunidos Albus, Scorpius y Rose. Los dos últimos se miraban con preocupación, hasta el momento Albus no había pronunciado palabra alguna, su rostro estaba ligeramente pálido y sus ojos parecían perdidos.

—Oye, Albus ¿No vas a decir nada? ¿En serio? — Pregunto nuevamente Rose acercándose a la amplia cama donde se encontraba el chico de ojos verdes sentado. La habitación era muy grande y decorada en colores verde y blanco.

—Debe estar aún sorprendido, se ha enterado de un momento a otro que su mejor amiga está destinada a él. Mi pregunta es… ¿Qué pasa si Albus no quiere estar con ella? — Scorpius se encontraba apoyado en una de las paredes mirando hacia su amigo.

—¿Estas jugando? ¿Por qué Albus no querría estar con Lynna? — Rose frunció el sueño profundamente. Scorpius soltó un suspiro encogiéndose de hombros.

—Es algo un poco…— Comenzó el rubio intentando buscar las palabras correctas — Extraño ¿Sí entiendes? Debe sentirse presionado. — Sus grises ojos pasaron de Rose hacia Albus — Será mejor que lo dejemos descansar…

—Bien — La pelirroja se puso de pie mirando intensamente a su primo. No entendía su actitud, pero esperaba que para la mañana ya se encontrase mucho mejor. — Duerme bien — Murmuro dándole un abrazo al pelinegro que este no respondió.

Scorpius sin mediar palabra salió de la habitación y aguardo a que la chica saliera antes de cerrar la puerta detrás de ellos. Caminaron en silencio hasta sus habitaciones correspondientes las cuales se encontraban una frente a la otra.

Rose soltó un largo suspiro tomando el pomo de la puerta con su mano derecha antes de girar hacia el rubio que se había apoyado en la puerta observándola con los brazos cruzados.

—Pelirroja… ¿Crees que podríamos hablar un momento? — Pregunto totalmente seguro de si mismo. Rose lo miro con los ojos entrecerrados. — No voy a morderte, lo prometo — Burlo el rubio sonriendo de lado. La chica odiaba esa sonrisa de superioridad y burla, pero aun así asintió y abrió la puerta de su habitación dejándola abierta detrás de sí para que el chico pudiera entrar.

El rubio la siguió dentro de la habitación dándole un rápido vistazo. Era igual de amplia que la de Albus con la única diferencia de que esta tenía decoraciones en marfil y rosa.

—¿Por qué crees que haya tantas habitaciones? Digo, no eran muchos miembros en la familia — Rose se regañó mentalmente por un comentario tan estúpido, pero la seriedad del chico la ponía nerviosa.

—No lo sé. — Fue la simple respuesta de Scorpius antes de caminar hacia el sofá que se encontraba frente a la chimenea y tomar asiento. — Rose… — La chica se tensó al instante, no era común que Scorpius la llamase por su nombre, usualmente era pelirroja o en su defecto, Weasley. Las veces que él utilizaba su nombre era para asuntos serios o cuando estaba enojado o preocupado en demasía. Los ojos grises del rubio se clavaron en los suyos y Rose sintió como si fuera atravesada por ellos. Siempre creyó que aquellas orbes grises eran frías y siempre había preferido desviar su mirada cuando se enfrentaba a él de niños, ahora veía en ellos una ternura y calidez que antes no había podido reconocer.

—¿Qué? — La chica camino hacia él tomando asiento en el sofá de junto. Sus miradas no se apartaban. El corazón de Rose latía rápidamente haciendo que su respiración se acelerase, su estómago se removía y cuando antes había pensado que aquella molesta sensación era porque detestaba al chico ahora se daba cuenta que era todo lo contrario.

—Estoy preocupado — Soltó con un largo suspiro — Sé que no tenemos conocimientos amplios de la situación y eso me molesta. Ver a mi padre mucho más pálido y con ojeras me hace darme cuenta que hay mucho más de lo que nosotros sabemos — Continuo con su mirada ahora perdida en las llamas de la chimenea — Necesitamos hacer algo…

—Estamos haciendo algo — Lo interrumpió la chica poniéndose de pie y acercándose como si él tuviese un imán que la atrajera con fuerza. Coloco una mano sobre el hombro del chico en un vago intento de reconfortarlo. — Lo lograremos…

—No solo intentar liberar a Merlín. Tenemos que luchar, Rose. Tenemos que aprender a defendernos — Los ojos de Scorpius miraron a la chica como si hubiera fuego en ellos. La pelirroja soltó un largo suspiro asintiendo con la cabeza, lo entendía, ella también había pensado en ello, pero estaba en pequeñísimo problema de que aún eran menores de edad y no podían practicar libremente la magia sin que los expulsaran de Hogwarts.

—Scorpius…Te entiendo, pero no podemos…Sí nos expulsan… — Un escalofrío recorrió a la chica. No, no podían expulsarla.

—Te pediré algo… — De un saltó el chico se puso de pie por lo que Rose tuvo que alzar ligeramente su cabeza para observarlo directamente al rostro. El chico era considerablemente más alto que ella.

—¿Qué necesitas? — La pregunta salió de sus labios como un susurro.

Scorpius sonrió y Rose sintió como si se derritiese, aquella sonrisa encantadora y sincera era totalmente diferente a las burlonas o las coquetas que lanzaba a todo el sector femenino en el colegio. Era una sonrisa que hasta ahora solo se daba cuenta que él le brindaba a tres personas: Albus, Lynna…Y a ella.

—Sí salimos de está, me darás una oportunidad. — Una de las manos del chico se alzó y se hundió en el cabello de la chica acariciándolo suavemente. — Seriamente hablando. Sé bien que a veces parece que bromeo, pero realmente pienso que tú eres la chica indicada. — Rose parpadeaba sorprendida ante el rostro del chico. Su sonrisa no desaparecía y en sus ojos se reflejaba un sentimiento tan puro que cada vello de su cuerpo se erizo.

—Scorp… — Murmuro negando con la cabeza e intento desviar su mirada, pero con su otra mano el rubio tomo su barbilla con delicadeza evitando que dejase de mirarlo.

—Prométemelo, si vivimos… Saldrás conmigo al menos una vez.

El silencio se prolongó en la sala. Cada uno de ellos metidos en sus propios pensamientos. Finalmente, Rose alzo sus brazos y rodeo el cuello del chico en un abrazo que él no dudo ni un segundo en responder.

—Eres un idiota, Malfoy — La chica sonreía con su rostro hundido en el pecho del chico.

—¿Idiota? Lastimas mi ego, Weasley — Bromeo él aspirando profundamente el olor a flores de la chica. Se sentía tan a gusto en aquel abrazo que no deseaba soltarla.

—Podemos salir… — Sus palabras fueron un murmullo intentando lograr que el rubio no la escuchara, pero él tenía un oído bastante agudo y logro captar sus palabras.

—¿Entonces…? ¿Sí me darás una oportunidad finalizada la guerra? — Pregunto alejándola a su pesar, pero necesitaba ver su rostro cuando respondiese. Estudio cada una de sus expresiones captando como sus mejillas se tornaban de un suave color rosa.

—No cuando finalice la guerra… — Rose carraspeo y desvió su mirada. Está vez él no la detuvo, parecía avergonzada y no quería incomodarla más y que dejase de hablar — Hablo de…Desde ahora, podemos intentar…Ya sabes…

Scorpius no espero que continuase, solo que esto le bastaba. Acuno entre sus pálidas y frías manos el cálido rostro de la chica e inclinándose un poco junto por fin sus labios con los de ella en una suave caricia que hizo que algo en su interior explotase.

No permitiría que nada la lastimase, así tuviera que entregar su vida a cambio de la de Rose, él lo haría. Cuando un Malfoy decía que haría algo, lo hacía.

Rose lo supo también, estaba dispuesta a dar todo por aquel rubio arrogante. Tanto como deseaba que su familia estuviera a salvo, quería que el chico estuviera bien.

El beso no duro mucho más y separándose lentamente ambos juntaron sus frentes con pequeñas sonrisas y sus ojos aun cerrados. En aquel momento, todo era perfecto.

Lejos de allí y totalmente ajena a lo que sucedía en las habitaciones de su hogar, Lynna caminaba distraídamente a través del jardín de su hogar. Así como lo hiciera de niña, la castaña había escapado de su habitación a través de las espesas enredaderas que se extendían desde su balcón. Soltó un largo suspiro y se acercó a los límites del bosque que rodeaban su hogar.

—¡Julius! — Grito con todas sus fuerzas, no creía que nadie siguiera despierto y con la lejanía en la que se encontraba de la residencia era poco probable que alguno de los chicos la escuchase. — ¡Julius! — Volvió a repetir entrecerrando sus ojos ante la penumbra del bosque.

El sonido de un gruñido se escuchó proveniente del bosque y una pequeña sonrisa se formó en los labios de la chica. Sintió como el suelo se movía ligeramente ante unas poderosas pisadas, poco después la enorme cabeza de un dragón blanco se asomó desde los árboles, sus brillantes ojos rojos se clavaron en ella y mientras que cualquier otro hubiera corrido ante semejante criatura, Lynna extendió su mano y aquella imponente especie de dragón se inclinó para recibir la suave caricia de la castaña en sus escamas.

—*Lynna —*Escucho mentalmente la castaña. La siseante voz proveniente del dragón le llego con fuerza. — Pensé que el día en que volvieras aquí era muy lejano.

—Los Emrys siempre regresaremos a casa — Dijo con suavidad aun acariciando la cabeza del dragón.

Julius era un dragón blanco, una especie antigua que habitaba en los bosques de su hogar. Usualmente no se acercaban a la residencia ya que su familia tenía la capacidad de ordenar a los dragones, una virtud heredada del mismísimo Merlín. Pero cuando era pequeña, de aproximadamente ocho años, Lynna había encontrado en las cercanías del lado un huevo y lo había cuidado hasta el nacimiento de Julius, una vez mayor habían decidido que lo mejor sería que él volviera con los de su especie, pero aun así habían forjado una especie de amistad.

—¿Qué sucede? Estás preocupada— El dragón se alejó un poco sentándose en sus patas traseras y alzándose cuan alto era. Lynna sonrió ampliamente mirando hacia arriba, sería tan fácil para él lanzar una llamarada de fuego y matarla, también podía simplemente aplastarla o comerla, pero no lo hacía y sabía que no era porque fuera una Emrys y eso la alegraba.

—Ya sé quién es mi elegido… — Murmuro su preocupación entrecerrando los ojos.

—Albus Potter— Escucho ella la tranquila voz de la criatura — ¿No es de tu agrado? O tú preocupación yace en el hecho de que piensas que morirás pronto.

—No lo pienso. Lo sé, Julius — El dragón soltó una especie de gruñido molesto, pero ella no se espantó.

—*No morirás —*Declaro antes de extender sus alas. Lynna lo observo alzar el vuelo y alejarse de ella. No había sido una buena idea discutir sobre su muerte, pero… Era en lo único que podía pensar.

Soltando otro largo suspiro camino hacía el lago y se sentó en la orilla del mismo. Estaba muy oscuro, y sintió miedo. Miedo de lo que se pudiera encontrar allí dentro. Ella era una Slytherin y había visto a través de los ventanales de su sala común la clase de criaturas que vivían en el lago negro ¿Habría algunas similares allí también?

—¿Asustada?

La castaña dio un brinco y giro su cabeza encontrándose con los oscuros ojos de James. El chico la miraba con una sonrisa ladeada.

—Un poco — Se sincero sin mucho ánimo de hacerse la fuerte.

—Es normal.

Lynna escucho los pasos del chico y poco después lo vio tomar asiento junto a ella.

—No debería tener miedo. Soy Lynna Emrys…Descendiente de Merlín, heredera de una poderosa magia. — La castaña hundió su rostro entre sus rodillas. Aunque dijera aquello no podía dejar de sentirse como una chica…Solo una chica que tenía el peso del mundo sobre sus hombros y que estaba siendo egoísta al compartir ese peso con personas que había aprendido a querer.

—No te creas la gran cosa, Emrys — Burlo James mirando directamente hacía el lago. — Todos somos piezas importantes en esta guerra. Sí uno flaquea los demás debemos estar allí para estabilizarlo. Todo saldrá bien…

—¿Por qué a veces parece que me odias y otras que, en cierta medida, te agrado? — Lynna clavo sus ojos ámbar en el chico. Veía su perfil y lo estudiaba, era sin duda guapo, pero no llegaba a serlo tanto como Albus, o por lo menos, eso creía ella.

—¿Sinceramente? No lo sé — Contesto él sin siquiera girar a verla — Pero, después de todo. Seremos familia… Y la familia debe protegerse — James la miro por el rabillo del ojo con una sonrisa. Lynna no pudo evitar también sonreír ¿Familia? Ese concepto antes había estado limitado solo a Calen luego de la muerte de sus padres y sus abuelos, pero ahora este se había extendido hacía los Nott, los Malfoy, y ahora… Los Potter y Weasley.

No estaba sola, tenía a magos y brujas poderosos luchando a su lado y no se dejaría vencer, aunque la muerte la asustase, moriría si era necesario para que todos aquellos que ahora, eran su familia, tuvieran una vida plena y pacífica.