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Hija del Sol — capítulo 8

Eva recordó las líneas de la profecía dicha por Amairani "Tres voluntarios: un guerrero, un vencedor y un sabio de quienes tanto ayuda como traición puede esperarse" mientras junto a Andrew observaban a las dos chicas hablar entre los arbustos, sus cuerpos no respondían para irse ni tampoco hacían ruido alguno, pero sus marcas sí que brillaban, ambas de un rojo tan parecido al de la sangre que parecían cortadas sangrantes. Estaban en silencio cuando ambos se pusieron de pie al mismo tiempo, caminaron el mismo camino sin de verdad quererlo y terminaron en aquel lugar, viendo como su compañera hablaba con la mujer del sueño de Eva pero sin oír nada. Tan pronto como sus cuerpos respondieron nuevamente se miraron y echaron a correr lo más rápido y en silencio que pudieron, sus mentes no dejaban de pensar en aquello y cuando volvieron a su anterior punto la mente de ella recordó lo que sucedía en el campamento y que lo más probable era que sucediese lo mismo con ellos, no podrían decir nada a nadie.

Callie, Dan, Emma, Bree y Jasper regresaron poco después y Vera igual, tenían las mochilas de todos y tres bolsas de supermercado, todos parecían tranquilos y los dos que estaban sentados lo aparentaron, se levantaron para ayudar y recordar las habitaciones, como si no hubieran visto la traición ni hubieran corrido o sido controlados por las marcas en sus antebrazos.

Cada habitación tenía dos camas dobles y aunque Eva nunca se había sentido incomoda durmiendo con Dan, prefirió no hacerlo, tampoco con Callie, no quería mentirles. Al final terminó en la misma habitación que Bree, Jasper y Andrew, no la hacia sentirse más segura pero por lo menos no le importaba mentirle o no contarle algo a Bree o a Jasper.

Comieron sándwiches de jamón y queso sin asar y cuando terminaron Bree le propuso ir a la piscina. Eran las diez treinta. Aceptó y los chicos se quedaron viendo la televisión porque por lo visto ambos se llevaban de maravilla.

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Eva se había dormido rápidamente luego de haber estado media hora con Bree en la piscina, Jasper ya estaba dormido en una cama y Andrew miraba al techo en la otra, y como Bree se acostó con su novio la pelirroja se acostó junto al otro chico, no era como si fuese a violarla a media noche ¿No?

Él no pudo dormir durante un buen rato, su mente sólo pensaba en lo de un rato atrás y temía dormir y que Vera entrase a acabar con él y Eva, así que no buscaba ovejas ni números, ni tampoco un vaso de leche caliente, sólo buscaba que Morfeo no lo tocase pero como buen dios ignoró las peticiones del semidiós y lo hizo caer, arrastrándolo a un sueño sin forma ni color que poco a poco le reveló un rostro que ya había visto en algún lado.

Los colores aparecieron lentamente, casi como si lucharan contra la escala de grises que era toda la imagen, a su vez el rostro dejó de ser solo un rostro y paso a ser una figura, una mujer con un largo vestido negro, su piel era clara pero los ojos y el largo cabello ondulado podían haber sido una extensión del vestido. Ella sonrió y él también aunque una parte suya quería huir, no recordaba de dónde le parecía familiar pero sí que creía que no era de nada bueno.

-Cariño- dijo ella acércandose a él y le tocó la mejilla, su mirada era indescifrable pero disipó las malas ideas, haciéndole creer todas las palabras que le siguieron.

Se despertó con el recuerdo del sueño, la sensación de los dedos de la mujer sobre sus labios aun caliente en su piel y las últimas palabras que le había dicho "No digas nada de esto a nadie que no sea de tu entera confianza porque podría delatarte, en cambio si confías plenamente puede ayudarte", aquel sentimiento de desconfianza había regresado y aun daba vueltas para saber de dónde se le hacía familiar.

Los rayos del sol no pasaban por la ventana de la habitación que estaba aun a oscuras, por lo que pensó que no debía haber amanecido aun pero estaba muy seguro que no era algo que podría hacer en esos momentos.

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La vans estaba en completo silencio.

Nadie decía nada y ese día la radio había decidido no funcionar, todos parecían muy metidos en lo suyo excepto Eva y Andrew que miraban a Vera en el asiento del piloto, tenía una sutil sonrisa y una extraña alegría. Otro que a ojos de Eva estaba raro era Dan, que no dejaba de mirar a la hija de Niké como si entre ellos hubiera algo ¿Había pasado algo la noche anterior? Estaba segura que de ser así lo sabría, negó con la cabeza y la apoyó en el hombro de Andrew sin despegar la mirada de la conductora pero como el día anterior no tardó mucho en caer dormida.

Vera no era tonta y sentía la mirada de los otros tres semidioses. Desconocía el por qué Eva y Andrew la miraban pero la razón de por qué Dan lo hacía le era totalmente clara. Había seguido las órdenes y se movió del vidente a el ser más cercano de la guía, la noche anterior había dicho que si para alguna de las otras dos era problema quedarse en la misma cama con el chico para ella no y no fue muy difícil que él le prestara la atención que buscaba, su señora estaría complacida.

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Jack estaba nervioso, podría comer latas, plantas y hasta sus propios brazaletes de los nervios.

Se tiraba del cabello rizado mientras los otros estudiantes hablaban con los dos policías, nadie lo miraba realmente pero sí que susurraban cosas de él, cosas de Laura y cosas de Eva y Daniel. Por lo visto no era muy normal que desaparecieran varios jóvenes y que luego sólo uno de ellos apareciera.

Las amigas de Eva la habían dado por desaparecida y aunque al comienzo parecía que nadie iba a hacer nada unos días después hombres de la policía se habían presentado en el hotel y exigieron hablar con todos los jóvenes del colegio que estaban de excursión, la gran mayoría habían acordado en que Laura y Eva no se llevaban nada bien y que tal vez eso tuviera que ver con la desaparición de ambas.

La excursión no fue cancelada y aquel era el último día. Los estudiantes eran nuevamente interrogados y en hotel habían carteles con los rostros y nombres de Eva, Daniel y Laura, algo curioso porque lo que menos habrían querido era ser puestos uno junto al otro sin importar la circunstancia.

Cuando fue su turno el sátiro dijo lo mismo que había dicho anteriormente aunque varios le tacharon de mentiroso, porque él era Jackson Miller, el estudiante de intercambio que había tenido una estrecha relación tanto con Eva Martinez como con Daniel Cortéz, quienes se habían vuelto sospechosos por la desaparición de Laura Florez.

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Eran las diez de la noche cuando llegaron a Omaha, Vera insistió en que podría seguir conduciendo pero Eva y Andrew insistieron en que lo mejor sería descansar bien fuera en el vehículo o en un motel, Callie los secundó y Dan igual, los otros apoyaron la idea y al final decidieron buscar un motel para pasar la noche.

Esa noche como la anterior Eva prefirió a Andrew sobre Dan y Callie.