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Hija del Sol — capítulo 9

Eran casi las ocho cuando Callie estacionó la vans en el aparcamiento del motel, así que oficialmente era el lugar al que más temprano habían llegado en tres días de viaje. Todos bajaron de inmediato y Emma tomó la bolsa que les quedaba, según sus cálculos aun les quedaba para una comida más, esa vez algo frío y enlatado.

Todos bajaron con cierta calma y Bree fue la primera en hablar mientras le quitaba el Totoro de peluche a Jasper.

-Es una lástima que sea tan tarde.

-¿Por qué?- preguntó Eva curiosa.

-Es Rock Springs querida- Eva le miró sin entender mucho y la otra chica lo captó- Es realmente bonito, cuando terminemos esto recuérdamelo y con Ed te daremos un pequeño tour por algunos lugares- le guiñó un ojo y comenzó  caminar hacia la puerta del hotel.

Ella por el contrario no se movió sino que tomó la mano de Andrew para impedirle que se fuera también y esperó que el resto se fuera para hablarle, ganándose unas miradas de extrañeza por parte de Callie y Dan, aunque la del segundo no duró mucho porque se enfocó rápidamente en Vera que se le acercó casi quedando pegada a él. Eso no le gustó a Eva.

Una vez todos se habían ido ella miró por unos segundos al chico que la miraba confundido y le arrastró hasta el último auto del aparcamiento para estar lo más lejos posible del grupo.

-¿Qué pasa Eva?- preguntó el con el ceño fruncido.

-Lo de ayer...- comenzó y suspiró- no se lo podemos decir a nadie, él asintió.

Ambos se miraron sin decir nada con los labios pero sus ojos sí que hablaban, se podía ver claramente que ambos luchaban para ver que tan fuerte era la confianza que se había forjado en tan poco tiempo y si podrían contarse sus sueños para quedar más unidos porque no era como sino se hubiesen fijado en que sus marcas parecían tener una estrecha conexión.

-¿No has visto una mujer en tus sueños?- Preguntó él, sorprendiéndose por poder haber dicho aquello, sin saber que entre ellos dos no era necesaria la confianza del hechizo para poder contarsen las cosas. Ella asintió, aunque realmente se sorprendió de que él le contase- Esa vez en la casa grande... Pero no me da buena espina- ella también se sorprendió de poder contarle aquello. -A mi tampoco, de hecho se me hace extrañamente familiar- frunció el ceño. -Cuando vimos a Vera con aquella mujer pensé en ella, pero por alguna extraña razón ninguno de los rostros es claro para mi en estos momentos.

Él iba a decir algo más pero al escuchar a Vera llamarles ella entró en pánico, de hecho sospechaba que la otra muchacha sospechaba que ellos sospechaban algo de ella así que bueno, para justificar su siguiente acción debía excusarse en su amor por los libros y las películas. Cuando Vera los encontró los labios de Eva estaban sobre los de Andrew, quien estaba tan sorprendido como la pelirroja y como no, también la recién llegada.

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Las dos habitaciones estaban siendo repartidas y por más incómodos que se sintieran Eva y Andrew hicieron pareja nuevamente, quedando una vez más con Bree y Jasper.  La castaña con ayuda de Emma repartió la comida enlatada y alegó que podían ir a comprar más cosas ese mismo día o les tocaría en el siguiente, todos votaron por el siguiente. Luego de comer Eva y Emma fueron arrastradas por Bree hacia la piscina, dónde hablaron un rato antes de entrar y luego una vez dentro siguieron hablando.

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En el campamento Ed se sentía más sólo que nunca, quizás hasta un poco vacío sin su hermana aunque no siempre pensaba en ella sino que su mente se iba más a Emma, la según él misteriosa y atractiva chica con la que había hablado en la playa y en la que no podía dejar de pensar ¿Acaso le gustaba? No lo sabía ¡Y era hijo de la diosa del amor!

Suspiró y caminó de su cabaña a la fogata donde fue recibido con extrañas miradas, tal parece salir a vender cosas en la noche o en huecos del día no parecía realmente adecuado en esa época. Nikolai se sentó junto a él como si le tuvieran sin cuidado las sospechas de los campistas que una vez más gracias al hechizo no podían decir nada a Quirón. Mar Simons fue otra que se sentó muy cerca a él y le pareció extraño porque siempre había tenido la sensación de que ella le detestaba, tal vez porque con Bree le habían robado algo lindo algunos años atrás, algo que a diferencia de muchas otras cosas su hermana había decidido esconder en el campamento alegando que si la dueña lo pedía amablemente lo devolvería.

El rubio puso una mano en su espalda y formó algunas letras, su hermana había insistido en que aquello era algo útil así que había intentado comprenderlo y vaya que le sirvió, porque la frase que formó el hijo de Apolo le fue muy clara, ellos no sospechaban de él, de hecho lo hacían de alguien más, de alguien que iba con su hermana y con la chica que creía que le gustaba.

Caminaron a la cabaña de Nemesis porque era de las más vacías en esos momentos y se sentaron los tres en una cama. -Así que... ¿Saben quién es?- preguntó Ed con una ceja alzada. -Lo sospechamos, ¿No te has dado cuenta de que desde el grupo salió no ha habido alguien comunicándose en el bosque después de la fogata?- comenzó la chica. -Sí, pero ¿no nos deja eso con ocho sospechosos? Creí que tenían uno- dijo Ed mirándoles molesto. -Sólo hay que empezar a descartar quienes no pueden ser y qué razones tienen los otros para serlo- ella se encogió de hombros- el problema es cómo los encontramos. -¿Vamos a ir a buscarles?- el castaño frunció el ceño. -Sí, querido compañero- dijo Nikolai con una pequeña sonrisa- sólo que no sabemos a dónde van. -Eso no sería problema- el hijo de Afrodita sonrió y se quitó el único anillo que tenía- ¿Alguien tiene un mapa del mundo o sólo de USA? -¿Para qué?- esta vez fue la chica quien frunció el ceño. -Oh, ya verás- su sonrisa se torció.

No tardaron mucho en conseguir un mapa del país con los hijos de Atenea a pesar de la hora y una vez lo tuvieron Ed pinchó con una daga el dedo en el que tenía el anillo, luego cubrió este con su sangre y lo dejó sobre el mapa, el objeto se movió lentamente sobre el papel sin dejar  rastro alguno de la sangre para parar en Rock Springs.

-Sé a dónde van- su sonrisa había vuelto a ser amplia y su tono alegre. -¿Cómo?- preguntó Mar que estaba tan asombrada como el otro chico. -Bree y yo tomamos varios autobuses cuando regresamos a Portland y siguen esa misma ruta, así que mi hermana y los chicos van a casa, que grosero no invitar- la sangre había desaparecido del anillo y lo volvió a poner en su dedo. -¿De dónde sacaste eso y cómo sabes que funciona?- la chica le miró dudosa y con el ceñí fruncido. -Han visto lo bien que funciona y su procendencia es la misma que la gran mayoría de cosas lindas y brillantes que Bree y yo tenemos- sacó un delicado relicario con extraños dibujos de su bolsillo y lo lanzó a Mar que lo tomó sin mucho problema- Creo que ahora es justo devolvertelo después de todo.