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Historia 192918 — capítulo 11

Por la noche mientras cenaban se lo decía a su familia.

−Hoy han venido los recaudadores de impuestos.

−¿Hemos tenido que pagar mucho? −Le pregunto su padre.

−500 por la mina, 200 por la posada, 50 por el puesto en el mercado, 100 por la casa nos han subido 50 al haber hecho obras y 95 por nosotros.

−Tampoco es tanto, un cliente mío me ha dicho que ha tenido que pagar más de 5000 monedas.

Ante eso todos lo miraron. −¿Tanto?

−Cuanto más rico es el habitante mas piden, este año no han pedido ver las cuentas del banco, pues hace menos de un mes que ha crecido tanto, pero seguro que el año que viene lo pedirán, por cada 5000 monedas son 500 y por 10000 son 1000 que tenemos que pagar.

−Eso es muchísimo. −Le dijo Hermione.

−Lo es. −Le dijo George. −Pero hija recuerda que si los impuestos están es por algo, con eso pagan a los soldados que nos protegen, se pagan a los profesores las escuelas son gratis para todos, y muchas otras cosas que se pagan con ellos.

−Si papa, solo que me he sorprendido.

−Es normal. −Y miro a los demás. −Los recaudadores me han dicho que para la fiesta del cumpleaños del rey vendrán muchos extranjeros que compraran encantados nuestros diamantes.

−Estupendo los llevaremos y esperemos que nos compren.

−Sí. −Y contentos de que pudieran vender más piezas siguieron cenando.

La semana siguiente no tardo mucho en llegar y mientras las chicas se empezaban a preparar para la fiesta del rey, los hombres habían ido a vender algunos diamantes.

Antes del anochecer volvían contentos, habían conseguido vender 10 diamantes y tenían mucho dinero, guardándolo bien con varios hechizos para protegerlo hasta que el banco abrieran se fueron a preparar.

Cuando la familia llego al castillo, un soldado les pidió su tableta de identificación, apuntándolo en una hoja los dejo pasar.

Ese día el castillo estaba abierto para todos, y como eran tantos habitantes, solo los primero podían pasar al interior, el resto se tenía que quedar en las plazas, igual nadie se quejaba no solo repartían comida sino que el rey salía y pasaba tiempo con ellos.

Cuando la fiesta empezó, el rey los saludo y comenzó el baile.

−Herms vamos a bailar. −Le dijo su hermano y cogiéndole de la mano se fueron al centro con los demás. −Me gusta tu broche.

−Es que esta muy bonito. −Su madre le había regalado un hermoso broche en forma de mariposa y con él se podía recoger bien su cabello.

Desde su trono Draco vio como todos se lo pasaban bien y vio que Hermione estaba bailando con su hermano, levantándose se acerco para bailar.

Mientras bailaba el rey vio como muchos nobles cuchicheaban, algunos de ellos tenían hijas en edad de casarse y esperaban que él se casara con alguna y así controlarlo como su suegro.

Pensaban que por ser joven no sabía muchas cosas, que equivocados que estaban.

−Buenas noches su majestad. −Le saludo Hermione.

El rey al verla sonrió. −Veo que ya estás bien, me alegro mucho.

−Sí, ya he vuelto a mi trabajo, ¿Cómo está el chico de la playa?

−¿Cómo lo sabes?

−Mi primo y yo nos lo encontramos, cuando lo vimos pensábamos que estaba muerto.

−No lo está, se llama Blaise y parece ser que era un esclavo, se escapo del barco que lo llevaba, gracias a vosotros está vivo.

−¿Qué pasara con él? ¿Lo enviara a su país?

−No lo hare, ya le he dicho que se quedara aquí, en mi ciudad no acepto esclavos y tampoco su transporte, aquí estaba seguro.

−Gracias, no me gusta la esclavitud.

−A mi tampoco, ¿has encontrado prometido?

−Aun no, ¿por?

Draco sonriendo salió de la pista de baile y se acerco a George que estaba en un lado hablando con unos amigos.

Los hombres al verlo le hicieron una reverencia.

−George tenemos que hablar, ven aquí por favor. −Y se lo llevo a un lado.

Hermione que estaba bailando con otro chico no se dio cuenta de nada, sabía que los chicos eran raros aunque fuera el rey así que ya no intentaba comprenderlos.

Un buen rato después la música paraba por orden del rey y pedía a todos que le escucharan.

−Buenas noches, gracias a todos por venir, sé que muchos están preocupados pues aun no tengo reina ni hijos que tras mi muerte lleve este hermoso reino, os tengo que informar que esta noche he encontrado ya prometida, es inteligente, hermosa y no es noble, es una de vosotros, mi querido pueblo.

Ante eso mientras los habitantes de la ciudad sonreían los nobles no sabían que cara poner, creían que el rey se casaría con una de sus hijas.

−Ahora les diré quien es mi prometida, su nombre es Hermione. −Y ante eso la castaña se quedo parada, jamás creyó que ella seria la escogida para casarse con el rey.

Sara que no estaba muy lejos al escuchar que su prima se casaría con el rey le cogió de la mano y la acerco a su futuro marido.

−Gracias Sara. −Le dijo Draco. −Parece ser que Hermione se ha congelado, pero es normal ella tampoco lo sabía. −Y sonriéndole miro a sus invitados. −Ella es mi prometida, espero que sean amables con ella, nos casaremos en primavera del año próximo, mientras Hermione seguirá con su familia y su vida normal.

Cuando el rey termino de hablar, todos aplaudieron.

En un lado la familia miraba a George.

−Tú lo sabías. −Le dijo su mujer.

−Me acabo de enterar, hemos hablado de las condiciones y aunque Herms no tiene una gran dote no le importa.

−Mi hija será reina. −Les dijo Jane que brillaba de felicidad.

−Ya empieza a brillar. −Le dijo Elisa para nada celosa, sabía que su sobrina quería sinceramente al rey.

−¿Mi señor se quiere casar conmigo? −Le pregunto Hermione cuando por fin salió de su estupor.

Draco asintió. −Sí que quiero. −Y miro a su pueblo. −Escuchar, Hermione no solo es hermosa e inteligente sino que tiene una gran familia, abuelos, primos, tíos, los que los conocéis sabéis que es una familia que está muy sana así que esperamos que en un futuro no solo haya un hijo sino dos o tres para que el reino no tema al quedarse sin un heredero al trono.

−Queremos que usted y su familia sigan siendo rey. −Dijo un hombre. −No queremos cambiarlo.

Con el comentario de ese hombre muchos estuvieron de acuerdo, el rey era un hombre justo con todos

−Muchas gracias, por quererme tanto esperemos que nunca lo tengamos que hacer, como he dicho nos casaremos en primavera a principios del sexto mes, cuando la nieve ya se ha derretido y los campos se llenan de hermosas flores.

La gente feliz volvió a aplaudir y Draco se llevo a su prometida a bailar.

Unas horas más tarde, lo que había empezado siendo una fiesta de cumpleaños había terminado siendo una fiesta de compromiso.

Cuando la familia se iba, Draco le dio un anillo con un dragón, con esto a partir de ahora podréis entrar en el castillo sin problemas.

−Lo cuidaremos. −Le dijo George.

−Hacerlo, pronto recibiréis un carro lleno de telas para que podáis hacer el vestido de novia de Hermione y otros vestidos.

−Yo lo hare. −Le dijo Sara y miro a su prima. −Me tienes que dejar hacerlo.

−Pero si no me has dejado decir nada. −Protesto Hermione. −Si me dejaras hablar te diría que eres la indicada para hacerlo.

−Gracias. -Y la abrazo.

−De nada.

−Buenas noches. −Les dijo Draco y miro a su prometida. −En los próximos días tendré mucho trabajo, tengo que arreglar muchos asuntos con los reyes que han venido esta noche, en cuanto tenga un minuto libre iré a verte, para que hablemos de nuestra boda.

−Te espero, buenas noches.

−Buenas noches. −Y viendo como se iba se fue a reunir con uno de sus consejeros más leales.

−Buenas noches Draco, el anuncio de esta noche ha levantado ampollas entre más de uno.

−Lo sé Remus. −Le dijo el rey. −En parte es por eso que lo he hecho, creen que soy idiota que no me entero de las cosas que ocurren detrás de estas paredes y querían que me casara con una de sus hijas.

−Me ocupare de controlarlos bien.

−Hazlo y controla la recaudación de impuestos, algo me dice que no han declarado todo lo que han conseguido.

−Lo hare.

−Gracias, ya me voy a dormir, estoy cansado.

−Buenas noches Draco.

−Buenas noches. −Y se fue a su habitación.

Cuando Draco estuvo metido en su cama sonrió, la noche había ido mejor de lo que esperaba, ya tenía prometida y era alguien que le gustaba mucho, Hermione no solo era hermosa sino que se notaba que era inteligente y tenía una gran familia así que esperaba tener muchos hijos, desde hacía años su familia solo había podido tener un hijo, así que no tenia primos ni nada por el estilo.

Al día siguiente domingo Hermione se quedo más tiempo en la cama, aun pensaba que lo que había vivido la noche anterior era un sueño.

−Herms dormilona despierta. −Le dijo Sara entrando en su habitación y abriendo la ventana.

−Estoy cansada. −Se quejo.