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Historia 192918 — capítulo 18

Al día siguiente George se acercaba a la tienda de maderas y compraba diez tablones y otras cosas.

−¿George quieres que te lo lleve a tu casa? −Le pregunto el dependiente cuando termino de pagar.

−Si gracias, ahora me voy que tengo que comprar otras cosas. −Despidiéndose fue a la librería y comprando varios libros de dibujos para tallar madera se iba a su trabajo.

Por la tarde George llegaba a su casa y mientras su hija miraba que dibujo le quería poner a las cajas, él las construía.

−¿Herms que te parecen? −Le pregunto su padre.

−Me gusta. −Le dijo la chica mirándolas, tenían la medida de dos pies de largo y uno de ancho.

−Ahora que ya las tenemos echas, tienes que mirar el dibujo.

−He visto algunos. −Le dijo y se los enseño. −¿Qué te parece? Hay flores, animales y otras cosas.

−Me gustan. −Le dijo George. −Te las llevare a tu habitación para que nadie lo vea.

−Gracias.

−De nada. −Y las llevo a su habitación.

Una semana más tarde era el cumpleaños número 15 de Hermione y aunque ya había nevadas la familia había preparado una fiesta al aire libre, despejando el lugar de nieve y poniendo mesas, sillas y con sus capas se reunían todos.

−Gracias a todos por haber venido. −Les dijo George. −Como sabéis este es la última fiesta de cumpleaños de soltera que celebramos con Hermione, el próximo año ya será una mujer casada, así que aprovechando que aun es una niña hemos preparado muchos juegos, divertiros.

Los invitados aplaudieron y empezó la fiesta.

Por la noche encendían una gran hoguera y era la hora del baile.

Draco que llevaba todo el día pasándoselo muy bien, se acerco a su prometida y acercándose a la hoguera se pusieron a bailar con otras parejas.

Unas horas más tarde, George les daba de nuevo las gracias y dándole las buenas noches volvían a su casa.

−Ha sido una fiesta increíble. −Les dijo Hermione feliz. −Ha habido música, mucha comida y lo mejor es que hemos estado todos juntos.

−Claro que si hija. −Le dijo Jane. −Pero ahora te tienes que ir a dormir.

−Sí que tengo sueño. −Y dándoles las buenas noches se fue a su cuarto.

Unos días más tarde aprovechando que no nevaba la gente salió a la calle para ir a trabajar y hacer sus cosas, había estado nevando dos días seguidos tan fuerte que no habían podido salir.

Hermione que iba bien tapada vio como los soldados de Draco se ocupaban de sacar toda la nieve que pudieran, esa nieve se lanzaba a los pozos de la ciudad para que en verano se deshiciera y se juntara con el agua que llegaba a través de los canales.

En esos meses de tanto frio, los soldados se dedicaban solamente a la ciudad, nadie salía a los bosques las puertas de las murallas estaban cerradas así que no tenían que preocuparse de animales peligrosos.

−Buenos días Hermione. −Le saludaron unos soldados amigo de su padre.

−Buenos días, hace mucho frio.

−Sí que lo hace, ¿vas a trabajar?

−Aprovechando que hoy ha salido el sol, si me quedaba en casa acabaría matando a alguien, Sara anda loca con todos los vestidos que tiene que hacer, Mark haciendo el raro y no que sé que mas.

−Los tíos somos raros. −Le dijo uno.

Ante eso sus compañeros y Hermione lo miraron.

−Lo has dicho tú no yo que conste, me voy que no quiero llegar tarde.

−Ves. −Y despidiéndose volvieron a su trabajo, había mucha nieve que retirar.

Ese día Hermione no fue la única que fue a trabajar, George se acercaba a la herrería para seguir trabajando en las cosas para las bodas de sus hijos.

Por la tarde el capitán Sirius andaba paseando por la ciudad, cuando vio a una chica que le llamo la atención, por la ropa y la capa que llevaba se notaba que no era de los bares del puerto, le gustaban esas chicas porque se podía divertir con ellas y no daban problemas.

Pero esa chica le había llamado la atención así que se acerco.

−Buenas tardes.

La chica lo miro e iba a decir algo cuando se acerco Draco.

−Buenas tardes Draco. −Le saludo Sirius.

−Buenas tardes. −Y miro a la chica. −Buenas tardes Sara.

Ante eso Sirius miro a la chica, esperaba no haber intentado ligar con su prometida.

−Buenas tardes Draco, ¿paseando?

−Más bien comprobando que todo esté bien, tras dos días de fuertes nevadas no quiero que ningún tejado se caiga en la cabeza de alguien. −Y miro a Sirius. −¿Vosotros os conocéis?

−Aquí tu amigo, ha venido a intentar ligar conmigo. −Le dijo Sara y miro a Sirius. −Señor no tendría que acercarse tan amigablemente a una chica, puede que este prometida o algo peor casada. −Y miro de nuevo al rey. −Draco ha sido un placer verte, pero ya me tengo que ir a mi casa, mi familia me espera.

−Ves. −Le dijo. −No quiero que se preocupen.

−Adiós. −Y sonriéndole se fue.

Cuando Draco se quedo a solas con Sirius lo miro. −Siempre te digo lo mismo que un día eso de ligar con todo el mundo te llevara a la perdición.

−¿La conoces?

−Sara es prima de mi prometida, tiene 17 años y es costurera.

Ante eso Sirius lo miro. −Me gusta.

−Ella y las mil chicas más que tienes, Sirius espero que te sepas comportar pronto será mi familia.

−Yo siempre me comporto, ya me voy que hace frio. −Y mirando una última vez por donde Sara se había ido se fue a su casa.

Sirius vivía en una de los mejores barrios de la ciudad, allí solo habían mansiones de nobles y de ricos comerciantes y aunque él era capitán, su familia lo había dejado en una buena situación económica sin contar que el sueldo que Draco le daba por llevar su barco no estaba para nada mal..

Cuando Sara llego a su casa, lo primero que hizo fue dejar la capa en el perchero y se fue a preparar te, con el frio que hacía solo le apetecía algo caliente.

Un rato después mientras se tomaba su taza de té, pensaba en el hombre que había conocido, era verdad que no había sido muy amigable, pero es que nunca la habían abordado así y tenía que decir que era muy guapo, por cada sorbito que daba, un suspiro salía, tenía ganas de casarse pero no quería renunciar a su sueño de tener algún día su propia tienda de modas cosa sencilla ahora que su familia había encontrado los diamantes arco iris.

Cuando Sara se termino su taza de té, se fue a su estudio tenía muchas cosas que hacer.

Unos días más tarde, tras otros tantos días nevando, la ciudad volvía a cobrar vida y la gente volvía a salir de sus casas.

De nuevo Sirius paseaba cuando se volvió a encontrar a la chica y esta vez no iba sola, iba con un chico moreno, intrigado se acerco.

−Buenas tardes.

−Buenas tardes. −Le saludo Sara y miro al chico. −Alex él es Sirius. −Y miro al capitán. −Y el es mi hermano Alex.

Al escuchar que era su hermano, Sirius le sonrió. −Un placer.

−Capitán Sirius, he escuchado hablar de usted. −Le dijo Alex. −Lleva uno de los barcos del rey.

−Exactamente, ¿te interesa llevar un barco?

−Algún día me gustaría ver el mundo, pero aun no tengo 20 años y no puedo tenerlo.

−En primavera buscare nuevos marineros, puedes venir en mi barco, recorremos muchos países.

−¡Basta! −Le dijo Sara y miro a Sirius. −Si te has acercado para llevarte a mi hermano lejos, ya te puedes ir. −Y cogiendo a Alex del brazo se lo llevo.

−La has cagado. −Escucho que le decían a Sirius cuando este se quedo a solas.

Sirius girándose vio a Remus. −¿Nos has escuchado?

−Os he escuchado, Draco me ha hablado de la chica que te ha llamado la atención, y tenía que ser la prima de su prometida, con todas las chicas que hay en esta ciudad.

−Se ha enfadado mucho conmigo.

−Es normal, te quieres llevar a su hermano lejos, tus viajes duran muchos meses.

−No quería que se enfadara, solo quería que viera el mundo.

−Si bueno lo has estropeado, ¿Cómo lo arreglaras?

−Ni idea, mis amantes no se enfadan conmigo, las chicas de buena familia son complicadas.

−Lo son, ahora deja de llorar y acompáñame.

−¿A dónde?

−A comprarle un regalo a tu chica, haber si se le pasa el enfado.

−Está bien. −Y se fue con su amigo.

Al día siguiente, Sirius volvía a encontrarse con Sara y vio que iba con una chica castaña.

−Buenas tardes. −Les saludo.

−Otra vez tú. −Sara lo miro. −¿No hay otra chica a la que molestar?

−Sara. −La chica castaña la miro. −No seas así.

−Se quiere llevar a Alex a uno de sus viajes.

−Alex ya es suficiente mayor, para hacer lo que quiera, no tienes que estar controlándolo, además no es como si no fuera nunca más a volver. −Y miro al hombre. −Disculpa a mi prima, es que es muy protectora, me llamo Hermione.

−La prometida de Draco. −Y le sonrió. −Un placer.

−Hermione. −Draco se acerco y le dio un beso en la mejilla. −¿Qué tal todo?

−Intentando que Sara no esté enfadada con tu amigo, le he dicho que Alex puede tomar sus propias decisiones que ya tiene 18 años.

−Sí que puede. −Le dijo Draco y miro a Sara. −Es normal que estés preocupada por tu hermano, pero te puedo asegurar que Sirius es mi mejor capitán, todos lo que salen regresan. −Y miro a su amigo. −¿Sirius que tal?

−Aburrido, esperando a que llegue el buen tiempo para poder volver al mar.

−Aun quedan meses, además espero que vengas a mi boda.

−Sí que iré, igual como quedan meses hare un pequeño viaje al sur antes.

−Como quieras. −Y miro a Hermione. −Dejémoslos que arreglen sus cosas y nosotros vayamos a dar un paseo.

−Me parece bien. −Y diciéndole a su prima que se verían a casa, los prometidos se fueron.