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Historia 192918 — capítulo 19

Cuando Sara y Sirius se quedaron a solas, el hombre le dio un paquete. −Para ti, quiero disculparme por haberme metido en tus asuntos.

−No te preocupes, solo que no quiero que mi hermano este lejos, y encima con piratas y muchos otros peligros, gracias por el regalo. −Y abriéndolo vio un hermoso camafeo con una rosa blanca y el resto en negro.

−Espero que te guste. −Le dijo Sirius.

−Si gracias, es hermoso, pero es muy caro no lo puedo aceptar. −Y se lo iba a devolver cuando Sirius le cogió de la mano.

−Acéptalo por favor.

Sara mirándolo suspiro y asintió. −Está bien, lo acepto, gracias.

−De nada, ven que te lo pongo. −Y cogiéndolo se lo puso alrededor del cuello.

−Muchas gracias. −Le dijo Sara una vez lo tuvo puesto.

−De nada, ¿quieres que te acompañe a casa?

−Si gracias. −Y sonriéndole se fueron paseando por las calles.

A la hora de la cena, Sara les enseñaba el camafeo.

−Qué bonito. −Le dijo su madre mirándolo.

−Sí que lo es, al principio no lo quería aceptar, pero me ha gustado tanto que no he podido negarme.

−Que te hagan regalos de vez en cuando no está nada mal. −Le dijo su abuela.

−Gracias abuelita.

−De nada hermosa, y te tengo que decir que está muy bien.

−Mucho. −Y feliz de que a su familia le gustara siguió cenando.

Al día siguiente, Sirius paseaba cuando unos hombres lo pararon.

−Sirius. −Le dijo un hombre. −He escuchado muchos rumores sobre ti, espero que no pienses que puedes aprovecharte de mi hija como lo haces de las chicas del puerto.

Sirius al principio estuvo perdida hasta que pensó que podía ser el padre de Sara.

−No me quiero aprovechar de su hija, Sara es una chica muy interesante.

−Espero que sea verdad, porque no me importara quien seas que buscare justicia, Sara es una chica dulce, amable y sobre todo respetable, nadie se burlara de ella.

−Sirius se portara bien, sino yo mismo tomare medidas. −Les dijo Draco que se acercaba y miro a su familia política. −Sara es la prima de mi prometida eso hace que sea mi familia. −Y miro a Sirius. −No voy a dejar que te aproveches de ella, no digo nada de las otras pues viven en el puerto y allí hacen lo que quieran, pero Sara esta bajo mi protección.

−Lo entiendo y solo la quiero conocer. −Le dijo Sirius.

−Eso espero. −Y miro a su familia. −Yo vigilare que Sirius no cometa ninguna estupidez.

−Eso espero Draco. −Le dijo su suegro. −Porque esperamos que un día Sara pueda casarse con el hombre que escoja y si hay rumores sobre ella no lo podrá hacer.

−Yo me casare con ella. −Le dijo Sirius.

Ante eso todos lo miraron.

−¿Estás loco? Solo hace cuatro días que la conoces. −Le dijo Alex.

−¿Y qué? Draco y su prometida no es que se conocieran de mucho antes.

−¿Dejaras de ser capitán? −Le dijo Draco. −Sara quiere un hombre que este a su lado, no que salga a navegar.

−Me quedo no me importa.

−¿Y qué harás? −Le pregunto Eric esta conversación era cada vez más loca. −Sé que tienes dinero, pero no creo que te pases todo el tiempo sin hacer nada.

−Que me pase todo el tiempo en viajes no quiere decir que no sepa hacer otras cosas. −Le dijo Sirius. −Me gusta eso de trabajar la madera.

Draco miro a los hombres. −Sirius es un gran tallador, hace hermosas obras de madera.

−Sabes que, estáis locos. −Les dijo Eric. −Me voy a mi casa. −Y apunto a Sirius con el dedo. −Tú no te acerques a mi hija. −Y se fue, esa conversación había empezado bien y había terminado fatal, todos estaban locos.

Unas horas después, Sara los miraba con la boca abierta.

−¿Me estás diciendo que para que no hayan rumores Sirius se quiere casar conmigo?

−Exacto hija. −Le dijo Eric. −Por supuesto le he dicho que está loco y que no se acerque a ti.

−Yo lo veo muy romántico. −Les dijo Elisa. −Que un hombre que lleva toda la vida siendo un don juan, quiera casarse con Sara para que no hablen de ella, lo veo muy romántico. −Y suspiro.

Hermione sonrió ante su tía, la mujer era toda una romántica.

−¿Papa que hago? −Le pregunto Sara.

Ante eso todos la miraron.

−¿Te lo estas pensando?

−Papa me quiero casar y tener hijos, y no es que haya una fila de hombres pidiéndome que me case con ellos.

Eric miro bien a su hija, era una chica hermosa con el cabello oscuro y unos hermosos ojos castaños, solo que tenía el carácter fuerte y no le gustaba que le dijeran que hacer y claro a muchos no les gustaba que dijera lo que pensaba.

−Mañana iremos a hablar con Draco y Sirius haber si lo que ha dicho hoy es cierto si lo es, entonces aceptaremos su propuesta.

−Gracias papi. −Le dijo Sara abrazándolo. −Pero quiero seguir trabajando como costurera y algún día ser modista.

−Se lo diremos.

−Gracias.

−Sara felicidades. −Le dijo Hermione. −Draco me ha dicho que Sirius es muy trabajador, y es de buena familia, así que nunca te faltara dinero.

−Sip. −Y le sonrió, esperaba que la conversación del día siguiente fuera bien.

Al día siguiente Mark y Eric iban al castillo, reuniéndose con Draco le explicaron lo que les había dicho Sara.

−Quiere casarse y aun no ha recibido ninguna propuesto.

−Pues es extraño. −Les dijo Draco. −Es muy hermosa.

−Lo es, solo que tiene un carácter fuerte que no le gusta lo que tiene que hacer.

−Ya lo entiendo, muchos prefieren una mujer sumisa que solo este en casa cuidando de los hijos y cocinando.

−Exacto y Sara no es así, ella quiere trabajar y no se callara si no le gusta algo.

−Ya he llamado a Sirius, pronto estará aquí y entonces hablaremos.

−Gracias.

−De nada. −Y se llevo la taza a los labios.

No mucho tiempo después Sirius llegaba y saludándolos se sentó al lado de Draco.

−Sara ha aceptado tu propuesta. −Le dijo Eric. −Pero quiere que sepas que ella quiere trabajar, no quiere quedarse en casa sin hacer nada.

−Sara es una gran modista. −Le dijo Draco. −Está haciendo el vestido de novia de Hermione.

−No me importa que trabaje. −Le dijo Sirius. −Yo la quiero como es, no quiero que cambie.

−Sirius entiende que esto es muy serio. −Le dijo Draco. −Si aceptas casarte con ella y se empiezan los preparativos luego no puedes echarte para atrás, porque sería Sara quien saldría mal en esta situación, no solo ya no podría casarse ni tampoco tener hijos.

−No me echare para atrás. −Le dijo Sirius y miro al padre y tío de Sara. −Me casare con ella y podrá seguir con su sueño de ser modista.

−Entonces lo escribiremos. −Y mirando a un soldado le pidió que trajera a Remus.

−Ahora mismo mi lord. −Y haciendo una reverencia se fue a buscar al consejero más leal del rey.

Cuando Remus llego hizo el acuerdo de Sirius.

−Según Sirius, el promete casarse con Sara en el séptimo mes y que cuando cumpla 20 años pueda trabajar en su propio taller. ¿Es así? −Les pregunto Remus.

−Exacto. −Le dijo Eric. −Sobre la dote, le daremos 5000 monedas.

Ante eso Sirius los miro. −No necesito dote.

−A mí también me lo dieron. −Le dijo Draco. −Aunque por supuesto me negué pero son tan tozudos que no me escucharon.

−No quiero que porque vosotros sois hombres ricos, no tengamos que dar la dote, ellas también tienen su propio dinero.

Sirius miro a Draco. −¿Cuánto has pagado tu?

−Aun no he pagado nada, en cuanto me case con Hermione daré 20000 monedas, quería darles 50000 pero no lo aceptaron.

−20000 es más que suficiente. −Les dijo George.

−Yo os daré lo mismo. −Les dijo Sirius. −¿Queréis ver donde vivirá Sara?

−Si gracias.

−Firmar y terminare de hacer el documento. −Les dijo Remus.

−Yo firmo como testigo de Eric. −Les dijo George y firmo.

−Yo como el testigo de Sirius. −Les dijo Draco y firmo.

−Con vuestras firmas ya lo tengo todo. −Les dijo Remus. −En cuanto tenga la copia os la pasare.

−Gracias.

−De nada.

Los hombres despidiéndose de Draco se fueron a ver la casa de Sirius.

El hombre los llevo a una calle lleno de vallas de hierro y grandes propiedades.

−¿Vives aquí? −Le pregunto Eric asombrado. −Esta es la calle de los nobles.

−Lo es. −Le dijo Sirius. −Aunque mis padres no eran nobles eran muy ricos y se podían permitir una casa aquí. −Y los llevo delante de una puerta de hierro. −Es aquí. −Y abriendo los dejo pasar.

−¿Tienes gente trabajando para ti? −Le pregunto George.

−Un matrimonio, la mujer se ocupa de cocinar y de limpiar la casa y el hombre de cuidar los caballos y el jardín como me paso tanto tiempo fuera en alta mar no necesito a más gente, pero ahora que me quedare buscare a más, para que Sara solo se tenga que preocupar de su taller.

Eric al ver la casa sonrió, era hermosa de dos pisos con una torre redonda en medio y muy grande con muchas ventanas.

−Me gusta. −Le dijo.

−Fue idea de mi madre. −Le dijo Sirius. −La antigua casa era pequeña y muy oscura, vamos. −Y entraron.

Un buen rato después Sirius les había enseñado el que sería el estudio de Sara, un gran lugar donde podía trabajar sin problemas de espacio.

−Me gusta mucho tu casa. −Le dijo George. −Aquí Sara será feliz.

−Es lo único que quiero, ¿le gustan los caballos?

−Un poco.