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Dime que me quieres [Scorose] — capítulo 4

Debe ser especial porque**lo noto en el piel,ayer la miré al pasary supe que había algo.

Scorpius suspira y baja la cabeza. Se siente culpable, en todos estos años nunca antes le había levantado la voz a su novia. Sintió remordimiento cuando ella lo miró con decepción, pero Angie, siendo tan comprensiva, le sonrió un poco y le dijo que no pasaba nada, que entendía que estuviera molesto por la carta que su padre le envió, donde le escribió que su madre había tenido una recaída y ahora está en el San Mungo. Scorpius camina hacia la biblioteca, donde sabe que estará solo. Angie lo ha dejado solo por su pedido y casi todo el colegio se encuentra en los jardines de Hogwarts, disfrutando del hermoso día que está haciendo. Pasa algunas personas al caminar, personas felices y sin preocupaciones más que aprobar sus exámenes. Scorpius las envidia, quiere olvidarse por un momento que su madre puede morir en cuestión de meses. Siente los ojos arder y bruscamente se limpia las lagrimas, ingresa a la biblioteca y asiente ante el saludo de madame Pince. Avanza hacia una de las mesas más cercanas y apoya su mochila sobre ella, saca pergamino, pluma y el libro de Historia de la Magia para comenzar a hacer la redacción. Sin embargo, mordisqueando su pluma, se queda mirando el pergamino en blanco, con los pensamientos en un lugar más lejos de donde está. Scorpius no sabe absolutamente nada de la Maldición Greengrass, solo que afecta a la mayoría de los pertenecientes de la familia (Scorpius se sometió a muchas pruebas mágicas cuando niño para verificar que no era portador de dicha Maldición). Su madre siempre la tuvo, pero comenzó a actuar en ella hace casi medio año. Y ahora está a unos pocos meses de morir. Sabiendo que es estúpido intentar hacer su tarea, Scorpius piensa que debe ir a buscar a Angie para disculparse de nuevo por su comportamientos. Está a punto de guardar su libro cuando le tocan el hombro y él se sobresalta. —Uh, espera, no soy un fantasma. Scorpius se gira hacia la derecha y descubre que hay una chica sentada a su lado, con una tableta de chocolate sobre la mesa junto a tres libros y varios pergaminos. Él la reconoce al instante, sus mejillas toman un tono rojo e intenta no parecer tan apenado como se siente. —¿Estás bien? —pregunta suavemente. Su mano no se aleja de su hombro, sino que lo aprieta en señal de apoyo. Scorpius no contesta—. Mira, mi padrino siempre dice que la cura para la tristeza es el chocolate —Ella se inclina ligeramente y Scorpius, sintiéndose culpable, nota que ahora tiene un mejor ángulo de su escote. Aparta la cabeza rápidamente—. Ten, toma un poco. Ella le pasa la mitad de su tableta de chocolate, con una dulce sonrisa. Scorpius, muy sonrojado, lo acepta, sin apartar la vista. Los ojos de ella son azules, tan azules como el mar, y están llenos de vida, Scorpius siente que puede ver su alma a través de ellos. La chica ríe suavemente y toma su mano (Scorpius nunca lo admitirá en voz alta, pero sintió un cosquilleo ante eso), para guiarla hacia su boca y que él por fin coma el chocolate. —Te juro que no lo envenené —le dice divertida. Scorpius entonces le sonreí y come un pedazo de chocolate. El padrino de ella tiene razón, el chocolate alivia un poco todo el torbellino que siente por la situación de su madre y de Angie. Pero una voz dentro de él le susurra que su buen ánimo no se debe al chocolate, sino a que ella todavía sostiene su mano y ha comenzado a acariciar sus nudillos. Tal vez tuviera razón, pero Scorpius no piensa aceptarlo. Pero ella tiene algo, algo que está haciendo que Scorpius se olvide de todo, incluso de su novia. Tal vez sean sus rizos rojos, o sus ojos azules, o la bonita sonrisa que tiene. Pero algo tiene. Algo que no va a traer nada bueno. Ella sonríe aún más, como si tuviera los mismos pensamientos que él, sin embargo su mundo de fantasía termina cuando alguien la llama. Scorpius la ve marcharse y acercarse a un chico castaño, quien le sonríe amorosamente y la besa con cariño en los labios. Y Rose le corresponde, porque es su novia. Mas una pequeña parte egoísta de Scorpius, le dice que no se preocupe, ya que ese algo que tienen no involucra al novio de ella.