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Dime que me quieres [Scorose] — capítulo 7

Mis sentimientos pidenque me acerque sin pensary si lo hago romperé****aquello que le prometí.

—¿Me amas, Scorpius? La pregunta lo disloca y tarda un momento en responderle, mientras su cerebro procesa lo dicho por Angie. Se ve triste y Scorpius sabe que es solo por su culpa. La ha descuidado, no le ha dado la atención que se merece y la excusa de que su madre está muriendo ya no es válida. Aunque en realidad, ahora Rose es lo menos importante en su vida, su madre ha enfermado gravemente y su doctor personal pronosticó que no le quedará más de dos semanas de vida. Ahora que necesita más que nunca a Angie, ésta ya no parece querer estar a su lado. Angie lo ama, lo sabe, pero de seguro lo terminará. No ahora y seguramente no en poco tiempo, antes esperará que pase unas cuantas semanas de la muerte de su madre. Una parte de Scorpius quiere intentar que aquello no sucederá, que el futuro planeado con Angie no se vaya por el caño, pero otra parte... solo quiere dejar que las cosas ocurran y poder tener vía libre con Rose... Si es que ella termina con Longbottom para entonces. —Claro que te amo, Angie. ¿Por qué preguntas eso? —le dice, tratando de mostrarse confundido. Scorpius se odia, ¿es normal odiarse tanto? Angie sonríe un poco más, pero hay una ligera tristezas en sus ojos. Scorpius decide traerle hacia ella y la abraza con fuerza, enterrando sus dedos en su cabello negro. En la habitación del chico en Hogwarts no hay más que puro silencio, Albus está castigado con Rose por  volver a meterse en el Bosque Prohibido y sus demás compañeros se encuentran jugando un partido de Quidditch con otros compañeros de su Casa. —¿Crees que tu padre te dejé ir a la casa de los Potter? —pregunta Angie. El padre de Scorpius y el padre Albus eran enemigos en su tiempo de estudiantes y ahora su relación ha pasado a ser un "si te veo, te saludo con un asentimiento de cabeza y sigo caminado", pero Scorpius no sabe si eso es suficiente para que lo dejen ir unos cuantos días en las vacaciones navideñas a la casa de su amigo. Está a punto de responder cuando se abre la puerta bruscamente y Albus y Rose Weasley penetran en la habitación, hablando ruidosamente. Scorpius se tensa y agradece que Angie se haya alejado para que no notará lo rígido que está. Scorpius carraspea, llamando la atención de los chicos.  —Creí que estaban castigados. —Y lo estamos —confirma Albus, sin mirarlos. Se dirige a su baúl y comienza a sacar todas las cosas de él, sin molestarse en ordenar. Rose ha comenzado a revisar las pertenencias de los compañeros de habitación de Scorpius—. Sprout no estaba supervisando, pero Rose le mandó un patronus a Peeves para que distraiga a Sprout mientras buscamos algo acá. —Tenemos quince minutos antes de que vuelva —dice Rose, quien revisa su reloj de muñeca—. Bueno, ahora quedan once minutos. Date prisa, Albus. —¿Y por qué no me ayudas a buscar, eh? —¿Sabes hacer un patronus? —pregunta Angie a Rose. Ella sonríe con aires de satisfacción y asiente, arrodillándose al lado de su primo para buscar con él. Tardan unos dos minutos más en sacar una gran capa y un pergamino viejo. Scorpius tiene la ligera idea de que esas dos cosas son mucha más de lo que aparenta, pues los primos siempre los llevan a todas parte con ellos. Dejando todo hecho un desastre y sin despedirse, con la capa y el pergamino, Rose y Albus salen de la habitación con rapidez, murmurando que deben de llegar antes de que Sprout se de cuenta de que no están en la sala de castigos. Scorpius y Angie se quedan un momento en silencio. Y entonces ella se gira hacia él, hay determinación y decisión en sus ojos. Scorpius teme antes de que hable. —Rose tiene un novio. Y tú estás conmigo. No quiero que sean amigos —Lo sabe. Oh, Dios, lo sabe—. Dijiste que me amas, pues sigue haciéndolo. Promételo. —Te lo prometo.