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Dime que me quieres [Scorose] — capítulo 8
**Pienso en esa chica,**tan curiosa como linda,es algo extraño perosé que ella es distinta.
Scorpius está en la Madriguera. Su padre terminó por aceptar que él pasará algunos días con los Potter con facilidad; Scorpius es consciente que únicamente lo hizo para que no viera a su madre desvanecerse más y más. En cierta forma, él lo agradece, ama a su madre, pero no quiere ver como el dolor se va apoderando de su cuerpo. Se quedará todo el fin de semana conviviendo con los Weasley. Scorpius lo agradece, se divierte con Albus y sus primos, y por fin tiene tiempo para pensar qué diablos va a hacer con su vida amorosa. Angie obviamente está con su familia y Rose y la suya llegarán a la Madriguera el lunes, justo cuando Scorpius ya no estará. El único problema puede ser que en la Madriguera, pese a que no está, la presencia de Rose se siente. Alguien tiene su mismo color de cabello, otro el de sus ojos, algunos tienen su personalidad y varios poseen pecas como ella. Scorpius no puede evitar acordarse de ella cada vez que ve a alguno de sus familiares. Scorpius cree que Albus sospecha algo. Cada vez que alguien menciona a Rose, lo cual ocurre seguido, su amigo lo mira intensamente, como si quisiera ver cómo reacciona ante la mención de su prima. Él se hace el desentendido, no quiere reproches de parte de Albus y pelearse con él; siente que es el único amigo que tiene y no quiere perderlo. En todo caso, el último día que estará en la Madriguera, decide alejarse un momento de Albus, para poder terminar de pensar. Su amigo se encuentra afuera, jugando en el jardín al Quidditch con sus primos, y Scorpius se metió a la casa, argumentando que se encuentra demasiado cansado para jugar. —¿No jugarás, querido? —Scorpius se sobresalta y mira a la mujer que está sentada en el sofá, sonriéndole cariñosamente. Es la abuela de Albus y Rose, Molly Weasley. —No tengo ganas, señora Weasley. La mujer da golpecitos a su lado. —Ven, hijo. Siéntate conmigo. Estoy viendo fotos de mis nietos cuando eran niños. Tal vez encuentres algo de que burlarte de Albus —agrega cuando nota que él vacila. Scorpius sonríe un poco y camina hacia el sillón. El álbum de fotografías es tan grande como el libro de Historia de Hogwarts. La señora Weasley le explica que en el álbum hay tanto fotos mágicas como muggles cuando Scorpius se cuestionó el porqué no se mueven los protagonistas de la imagen. En esa, salen Victoire Weasley y Ted Lupin, los dos con trajes de baño y comiendo chocolate; a la sonrisa de la prima de Albus le faltan dos dientes. Scorpius ve las siguientes fotos con diversión, sobre todo cuando aparecen las de Albus: una de ellas aparece él con dos años, usando pañales y lleno de barro. Eso sí, la sonrisa se le borra del rostro al ver una foto de Rose. Es cuando comenzó su primer año en Hogwarts, le explica la señora Weasley. Ella tiene el cabello rojo suelto y en tirabuzones, la túnica negra ya puesta y saca la lengua, en una expresión infantil. La Rose de la foto saluda efusivamente, ensanchando su sonrisa de niña. —Desde el momento que le llegó su carta, no dejó de preguntar a todos cómo era Hogwarts —le dice la señora Weasley—. Una niña muy curiosa. Siempre lo fue; lo heredero de su madre. Rosie ya se había leído todos los libros que le pidieron antes de comenzar en curso. —Es muy inteligente —comenta Scorpius. —Lo es, sí. Oh, pero es una problemática como lo fue alguna vez su tío Fred —La sonrisa de la señora Weasley se vuelve algo triste, pero rápidamente se recompone—. Sé que Rose llegará lejos: tendrá el mejor de los trabajos, se casará y formará una hermosa familia. —Debe de agradarle mucho Frank —dice Scorpius a su pesar. La señora Weasley vacila. —Si te cuento algo, ¿prometes no decírselo a nadie? —Él asiente con firmeza—. Adoro a Frank, es un chico estupendo y sé que triunfará en el mundo mágico. Pero no me gusta para mi nieta —revela. Scorpius abre los ojos enormemente—. Sí, lo sé, el chico es perfecto, ¡incluso Ron se mostró muy complacido cuando se enteró que salía con Rose! Pero, no sé, no creo que están destinados a estar juntos. Rose necesita algo más... Y, según veo, por las cartas que me escribe mi niña, no creo que duren mucho. ¡Pero que sé yo! —exclama de repente, haciendo saltar a Scorpius—. Soy solo una vieja. Oh, mira, tome ésta foto en el cumpleaños de Louis. Scorpius asiente distraído. La revelación de la señora Weasley lo tiene un poco aturdido. Rose necesita algo más... ¿Algo más qué? Longbottom lo tiene todo, ¿qué cree la señora Weasley que le hace falta para merecer a Rose? Scorpius suspira y espera tener eso, aquello que Rose necesita.