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Historia 193134 — capítulo 21
−Hola tío. −Y miro al único hombre que conocía. −¿Quién eres?
−Es un amigo de Nueva Orleans, se llama Matt. −Le dijo Sirius. −¿Cómo van las cosas?
−El abuelo, lleva cuatro días mirando bien todas las bóvedas, ya hemos encontrado muchos objetos oscuros, el ministerio ahora mismo es como Azkaban, lleno de criminales, entre los que tío Charlus y los que hemos ido trayendo nosotros.
Matt los miro. −¿Azkaban?
−La prisión de los magos. −Le dijo Orión. −¿Vosotros no tenéis?
−No, cuando uno de nosotros hace algo mal, lo matamos directamente.
−Que radical. −Le dijo Dora y miro a su tío y a su padre. −Tengo que volver al trabajo, hay muchas cosas que hacer.
−Dora ves con cuidado y no te vuelvas a tropezar.
−Eso no lo controlo yo, igual iré con cuidado, nos vemos. −Y se fue corriendo de vuelta al banco.
−Vamos a seguir. −Les dijo Orión. −Aun hay muchas cosas que ver. −Y volvieron a su paseo.
En hogwarts, Hermione recibía la carta de su madre.
−¿Herms todo bien? −Le pregunto Ginny sentándose a su lado. −Hace un par de días que te veo distraída.
−Es que no se qué hacer con Malfoy.
−¿Te ha hecho algo?
Dejando la carta de su madre a medio leer, la miro. −Realmente no me ha hecho nada, se ha disculpado por llamarme sangre sucia y aunque no quería darle mucha importancia, pues no sé si en dos días va a volver a tratarme mal, no lo he conseguido y no dejo de darle vueltas todo el tiempo.
−Que se disculpara contigo ya es un gran paso, los Malfoy no son conocidos por disculparse.
−Yo estoy agradecida de que se disculpara, eso es mejor que nada, ¿pero qué hago con él?
−Yo te aconsejaría que fueras despacio y con cautela.
−Es lo mismo que mi madre me pone en su carta, que puede que sí que este arrepentido de todo lo que ha hecho y que antes no tenía a sus abuelos que lo podían aconsejar bien.
−Nunca me han gustado los padres de Malfoy por eso, porque se creen los mejores y no piensan en los demás.
−Nunca he visto a la señora Malfoy, así que no puedo opinar sobre ella, pero el señor Malfoy no me dio buena espina.
−Ni a ti ni a nadie que no sea de su agrado, voy a ir a volar, ¿te apuntas?
Hermione la miro con los ojos muy abiertos. −¿Quieres que me escalabre?
−Que exagerada. −Y vio que los slytherin pasaban. −Hey Malfoy.
−Weasley.
−Hermione dice que quiere volar, pero que le da mucho miedo ir sola, ¿puedes ayudarla?
Ante eso la castaña miro a su amiga. −Ginny yo no he dicho eso.
Draco pidiéndole a Blaise que fuera a buscar su escoba las miro divertido, se acerco a Hermione y cogiéndole de la mano le dijo que le acompañara.
−Malfoy suéltame.
−No vamos a volar. −Y sin hacer caso a sus chillidos y a sus pataletas se la llevo al campo de quidditch.
No mucho tiempo después, Hermione no dejaba de gritar y estaba bien sujeta a Draco.
−Granger, deja de gritar que me estas dejando sordo. −Le pidió el slytherin.
−Entonces bájame.
−No.
−Entonces no dejare de gritar. −Cerrando los ojos y agarrándose más fuerte, sintió como Draco no dejaba de hacer eses y otras cosas.
Abajo, Ginny con los slytherin los miraban divertidos.
−Que escandalosa que es. −Le dijo Pansy.
−Mucho. −Le dijo y vio que Harry y su hermano se acercaban. −Hola.
−Hola Ginny. −Le saludo Harry y señalo donde estaban Draco y Hermione. −¿Es Herms?
−Sí, sus gritos así lo demuestran.
−¿Cómo has conseguido que subiera?
−A la fuerza.
−Yo que tú me escondería. −Le dijo Ron. −Cuando baje te dirá tantas cosas que tus orejas terminaran rojas.
−Lo sé, pero no me importa, este momento lo vale.
Una hora más tarde, por fin Hermione volvía a tener los pies en el suelo y lo primero que hizo fue arrodillarse para dar un beso al césped.
−Que exagerada. −Le dijo Harry riéndose.
−Que va, estoy feliz de tener mis pies de nuevo bien firmes. −Y miro a Ginny. −Luego me escucharas, ahora me tengo que ir a hacer los deberes. −Y miro a Draco. −Odio volar. −Y se fue corriendo antes de que la volvieran a atrapar para volver a volar.
Mientras en la escuela las cosas iban bien, con Hermione dándole una oportunidad a Draco, en Londres Irina había conseguido preparar una poción para terminar de encontrar los horrocrux que faltaban.
−Esto es un cristal de poder. −Les dijo la bruja enseñándoles un cristal transparente. −Tiene que estar mínimo una semana con la poción para que coja todo el poder y encontrar los horrocrux.
−¿Tras esa semana ya podremos encontrar los horrocrux? −Le pregunto Orión.
−Sí, y en cuanto los destruyáis, Voldemort morirá.
−¿Tiene que ser una semana? −Le pregunto Sirius. −No puede ser dos días.
−He dicho una semana, porque los horrocrux son una cosa muy poderosa y el cristal tiene que empaparse bien y coger todo el poder que pueda.
−Entonces una semana. −Y miro a Matt. −¿Qué harás?
−Me quedare hasta que destruyáis los horrocrux y luego me ocupare de lo mío, no importa si esperamos un poco más.
−Te lo agradezco. −Le dijo Orión y miro a Irina. −Y a ti también.
−De nada, lo que iría bien es saber donde se puede ocultar, digo tiene que haber un sitio donde se sienta seguro y que piense que no lo encontrareis.
−Para eso tengo que hablar con Dumbledore, que es el que más lo conoce.
−¿Quieres que te acompañe? −Le pregunto Irina. −Le puedo hacer hablar sin que tu ministerio lo sepa.
−Si gracias. −Y miro a su hijo. −Sirius no me gusta usar la fuerza, lo sabes bien pero este asunto tiene que terminar cuanto antes.
−No te diré nada. −Le dijo el hombre. −Haz lo que tengas que usar para que Voldemort desaparezca de una vez por todas, mañana iré a ver a tío Charlus para decirle que destruya la premonición de Harry.
−Me había olvidado de ella, ves con James y Charlus si alguien te dice algo, le dices que yo como ministro en funciones te doy permiso.
−Lo hare. −Y miro a Matt. −¿Quieres ver el ministerio?
−¿Cómo es?
−Enorme, bajo tierra.
−¿Bajo tierra?
−Sí, mañana te lo mostrare.
−Bajo tierra.
Ante eso todos lo miraron.
−¿Matt se te ha ocurrido algo? −Le pregunto Sirius.
−Si, en la mansión que vamos a comprar, voy a poner pisos bajo tierra.
−En Nueva Orleans es imposible. −Le dijo Irina.
−No, si usamos mi magia. −Le dijo Orión. −Nuestra magia puede hacerlo sin problemas. −Y miro a Matt. −Te ayudaremos pondremos grandes subterráneos para que tu gente este protegida en caso de sufrir un ataque.
−Muchas gracias.
−De nada.
Al día siguiente, Sirius y Matt terminaban de desayunar y se iban al ministerio, como le iba pasando estos días al ver lo grande que era el lugar se quedo parado.
−¿Quieres algo así? −Le dijo Sirius.
−Demasiado grande, pero no estaría para nada mal, poner lugares de entrenamiento.
−Te lo pondremos, es por aquí. −Y lo llevo al departamento de aurores y tras saludar a unos cuantos, entro a ver a su tío.
−Sirius. −Charlus le saludo. −¿Qué tal todo?
−Muy bien tío. −Y señalo al hombre lobo. −¿Recuerdas a Matt?
−Sí, ¿Qué hace por aquí?
−En un principio vino a hablar de negocios con mi padre, pero ahora se quedara hasta que terminemos con Voldemort, Irina también esta, ha hecho una poción para que en una semana podamos encontrar los horrocrux que faltan, y hoy se han ido a hablar con Dumbledore para que le diga donde se puede esconder.
−Espero que lo diga.
−Irina no es de esas que se le puede molestar, así que lo dirá. −Les dijo Matt.
−En unas horas más lo sabremos. −Le dijo Sirius. −Tío hoy vengo a verte, para decirte que es hora de que la premonición de Harry se destruya.
−Ahora mismo voy. −Y sin perder tiempo salió de su despacho y cuando salía del departamento se encontraron a James y Remus. −Acompañarnos.
−¿Dónde vais? −Le pregunto su hijo.
−A destruir la premonición en la que dice que Harry es el único que puede matar a Voldemort.
−Yo mismo la destruiré. −Le dijo James que al escuchar sobre esa cosa se puso furioso.
En el departamento de premoniciones, James vio con asombro cuantos cristales había y miro a su padre. −¿Todo esto son premoniciones?
−Lo son.
Matt los miro. −¿Y se cumplen todas?
−Sí que se cumplen, o se intenta que se cumplan. −Le dijo Charlus.
−¿Y todas son de ahora? Digo de gente que vive.
−No, algunas son del futuro y algunas del pasado que nunca han sido encontradas por sus dueños.
−¿Y no se hace limpieza?
−Ni idea, este departamento es especial. −Le dijo Charlus. −Ahora tenemos que encontrar la de mi nieto. −Y se pusieron a buscar.