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Historia 22081 — capítulo 10

Capítulo 8: Sorpresas, sorpresas...

Pasaron sólo una noche más en el Valle de Godric. A pesar de las insistencias de Ginny, Harry dijo que lo que habían ido a hacer ya estaba hecho, y que no había razones para quedarse en el valle. Les comunicaron la decisión a Ron y Hermione, en cuanto llegaron del cine, bastante tarde, como había predicho Ginny. Luego de que Hermione sermoneara a Ginny por la película que le había recomendado (¡Por favor, Hermione, que no se vio nada!, insistió Ginny riendo, cuando Hermione dijo que la película habría que censurarla. ¡No fueron más que unos besos!), le contaron que regresarían al día siguiente. Hermione pareció contentarse con la decisión, y se fue del cuarto diciendo que prepararía su equipaje.

Al día siguiente, luego de desayunar y pagarle a Marie lo que les quedaba de alquiler, emprendieron nuevamente la caminata hasta el bosque cercano. Cuando llegaron allí, Harry se Desapareció con Ginny, y Ron y Hermione lo hicieron por su parte.

Aparecieron los cuatro frente a la Madriguera, y Ron se adelantó a llamar a la puerta. Los atendió la señora Weasley, que ni se molestó en hacer preguntas de seguridad.

—¡Ronald!—abrazó a su hijo como si este hubiera cruzado el océano en un bote a remos y sin salvavidas.—¿Estas bien?¿Están todos bien?

—¡Mamá!¡Que me asfixias!

La señora Weasley soltó a Ron, y se limitó a sonreír. Luego de abrazar a los demás con la misma efusividad, entraron a la cocina, que estaba vacía, puesto que todos los habitantes de la casa, o estaban trabajando, o en caso de Bill y su esposa, fuera del país.

—¿Están cansados? Pueden dormir si quieren, los despertaré para la hora del almuerzo. Apropósito, llegaron hoy temprano las cartas de Hogwarts. Las dejé cada una en su cuarto.—dijo La señora Weasley mientras ayudaba a Ginny a sacarse su abrigo, puesto que la mañana estaba inusualmente fría para estar en verano.—Les espera una sorpresa.—agregó enigmáticamente.

—¿Qué sorpresa, mamá?—preguntó Ron.

—Ah, lean las cartas de Hogwarts.

Los cuatro subieron a sus habitaciones, aunque no tenían ganas de dormir, pero intrigados por el contenido de las cartas. Harry entró en su cuarto, dejó la mochila sobre la cama, y tomó la carta con membrete de Hogwarts que estaba sobre esta.

Estimado señor Potter:

Es nuestro deber informarle que el colegio Hogwarts de Magia y Hechicería abrirá sus puertas para el siguiente año lectivo a pesar de los tristes acontecimientos del pasado junio.

La nueva directora del colegio será la profesora Minerva McGonagall, y suplirá su puesto de subdirectora y jefa de la casa Gryffindor la señorita Nymphadora Tonks, Auror capacitada, quien además tomará el puesto de Profesora de Defensa Contra las Artes Oscuras. El puesto de Transformación será ocupado por la señora Martha Kirke.

Anexo a esta carta encontrará además la lista de materiales necesarios para el próximo año.

Sin más, le recordamos que el 1° de septiembre a las once en punto parte el Expreso de Hogwarts de la estación King Cros’s.

Saluda atte.

Nymphadora Tonks

Subdirectora

Releyó la carta nuevamente. ¿Estaba leyendo bien, o Tonks iba a ser la nueva subdirectora y profesora de Defensa contra las Artes Oscuras? No, leía bien.

Salió del cuarto, y tocó en el de Ron.

—Adelante.

Harry entró, y encontró a Ron con la carta de Hogwarts en la mano, sentado sobre la cama.

—¿Tú también piensas que necesitas gafas?—preguntó, sacudiendo la carta.

—Primero, ya tengo gafas. Segundo, has leído bien: Tonks es la nueva profesora de Defensa y subdirectora. Tercero, ¿por qué nadie nos había dicho nada?

Ron parpadeó.

—No lo sé.—dijo simplemente. La puerta se abrió, y por ella entró Ginny.

—No te encontré en tu cuarto, supuse que estabas aquí.—dijo, sentándose junto a su hermano.—¿Han leído la carta de Hogwarts?

—Claro.—respondieron a la vez. La puerta se volvió a abrir, y esta vez fue Hermione quien entró.

—¡Es magnífico!—dijo ella, sentándose también en la cama, con la carta en la mano. Luego miró a Harry, interrogándolo con la mirada. Harry entendió que se había olvidado de decirle a Ron y Hermione que volverían a Hogwarts a cursas séptimo año.

—Volveremos a Hogwarts, olvidé mencionárselos.

—¡Entonces mucho mejor!—exclamó ella.—¡Y miren!—sacó de su bolsillo una insignia plateada, con una P y una A en ella.

—¡Eres Premio Anual!—exclamó Ron, y abrazó a su novia.—¡Felicidades!

Los otros dos felicitaron a su amiga con un abrazo.

—Creó que olvidé decirles que Ginny sabe lo de los Horcruxes, la profecía y todo.—dijo Harry de repente.

—¿Enserio?—preguntó ella, guardando la insignia nuevamente en su bolsillo.—¿Cuándo se lo contaste?

—Al día siguiente de la boda. Ella me ayudo a que reviera las cosas y regresara a Hogwarts.—dijo, señalando a Ginny.

—¡Enhorabuena, Ginny!—le felicitó Ron.—Tú puedes contra esa cabeza dura.—señaló a su amigo.

—Felicidades, Ginny. Y dime, ¿qué sucedió con tus MHB? Por que el año anterior no las diste.—preguntó Hermione.

—Mi carta decía que la primera semana, los de sexto, tiene suspendidas las clases, pues en ese lapso se tomarán los exámenes, asi que no tengo una lista de libros para comprar porque no sé cuales utilizaré.

—Bueno, creo que es mejor que cada uno vaya a su cuarto, sino la señora Weasley se va a enojar.—apuró Hermione. Todos salieron en silencio del cuarto, y fueron rumbo a los suyos.

Los días pasaron sin sobresaltos en la Madriguera. Cada noche, la familia en pleno (Bill y Fleur habían regresado de Francia al día siguiente de que Harry y los demás volvieran de su visita al Valle de Godric.) se reunía en torno a la mesa, con el señor Weasley a la cabeza, y charlaban, comentando los sucesos del día, los ataque que se producían y cosas por el estilo.

El día del cumpleaños de Ginny amaneció soleado y caluroso. Harry despertó temprano, y fue hasta el cuarto de su novia. La despertó con un gran ramo de rosas, y le entregó un pequeño paquete.

—¡Ho, Harry, es precioso!—exclamó Ginny, cuando reveló el contenido del paquete: una cadena de oro, con un dije en forma de Snitch de plata, que traía grabado detrás: Con amor, Harry.—¡Muchas gracias!—ella se abrazó de su cuello, y le dio un pequeño beso.

—Me alegro de que te guste. Déjame colgártelo.—Ginny levantó su cabello con las dos mano, mientras se giraba en la cama. Harry pasó la cadena por la cabeza de Ginny, y la abrochó. Ginny se miró en un pequeño espejo.

—¡De verdad es preciosa, Harry!—exclamó nuevamente. Hermione y Ron entraron al cuarto, trayendo sendos paquetes.

—¡Feliz cumpleaños, Ginny!—dijeron a coro, entregándoles cada uno sus paquetes. El de Hermione era una selección de novelas muggles, la mayoría de amor, que le fascinaban a Ginny. Ron le entregó un paquete de golosinas y un libro sobre magos famosos de la antigüedad.

Esperaron a Ginny que se vistiera, y bajaron los cuatro a desayunar. En la cocina, recibieron a Ginny con un caluroso ¡Feliz cumpleaños, Ginny!, y una salva de regalos, por parte de los gemelos, Bill y Fleur, los señores Weasley, Charlie y Tonks, que estaba allí, y que no veían desde la boda de Bill.

—¡Tonks!—saludo Ginny, con un abrazo. Tonks tenía el cabello rubio platinado, hasta la mitad de la espalda, y ojos celestes. Parecía la hermana gemela de Fleur.—¿Por qué no nos dijiste que serás la subdirectora de Hogwarts?

—¡Era una sorpresa!—dijo ella con una sonrisa.—¿Qué les pareció?

—¡Genial!—exclamó Ron.

—Si, será muy bueno tenerte en el colegio.—apoyó Harry.

—Además, podemos contar con otro miembro de la Orden.—dijo Hermione sabiamente.

—Y lo mejor va a ser que veremos Lupin más seguido.—todos miraron a Ginny.—Bueno, supongo que él irá a visitarte, ¿no?

Tonks se sonrojó, y todos se rieron ante aquello.

—¿Sabes que el puesto de Profesor de Defensa esta maldito?—preguntó Ron.

—Algo de eso me habían comentado.—respondió la Auror.—De todos modos, ese puesto lo tomo sólo por este año, o hasta que la profesora McGonagall consiga a alguien que lo quiera.

El día pasó muy animado. Todos intentaban olvidarse de la guerra, y festejar el cumpleaños de Ginny. Jugaron al Quidditch por la tarde. Ron, Harry, Hermione y Ginny contra los gemelos, Charlie y Bill, mientras los demás oficiaban de espectadores. Luego de la cena, y gracias a que toda la familia insistió, Ginny se lució con una canción de un cantante muggle que le enseño Hermione.

—No importa el lugar, los acordes como el viento suenan por casualidad.—Ginny estaba parada en medio de la sala, sin el más mínimo asomo de vergüenza, cantando muy bien. Toda la familia (Por lo menos sus hermanos y sus padres.) sabían que ella cantaba muy bien, desde pequeña, y no había mejor forma de terminar el día de su cumpleaños que cantando.—No hay una razón, cuando un extraño sentimiento se transforma en la verdad.

—No entiendo por qué una estrella en el camino puede ser la luz de mi destino.—todo el mundo se giró, sorprendido de escuchar una nueva voz. Harry se había parado y estaba continuando la canción de Ginny. Su voz era sorprendentemente buena, y el muchacho parecía haber perdido la característica vergüenza que solía tener en público.—No sé como decirte que te amo, no sé como decírtelo.

—Me acaricias con tus ojos, desde que te conozco ya nada es igual.—continuó ella, sorprendida de que Harry continuara la canción, cosa que no hacía para nada mal. Los dos se miraban a los ojos, cantándose mutuamente, mirándose con infinito amor, completamente enamorados.—Como decirte te quiero, algo tan distinto, algo tan real.

Todos miraban a la pareja, que comenzó a cantar a dúo el estribillo, en el centro de la sala, tomados de la mano.

—Se dice amor, cuando todo es presentir, cuando se desnuda el alma, cuando no quedan palabras por decir. Se dice amor, cuando el tiempo nos engaña, cuando la felicidad, es la libertad, se dice amor.

—No importa el lugar, si hay una razón.—Harry continuó cantando, con una extraordinaria voz, soltándose levemente de Ginny, pero sin romper el contacto visual. Los dos sentían que no había nadie a su alrededor, que eran sólo ellos, solos y juntos.—¿Cual es el porque?

—Se dice amor...

—...mío...—terminaron al unísono, alargando la nota.

Luego de la última nota, la sala quedó en un profundo silencio. De repente, los gemelos estallaron en aplausos y silbidos, y los demás le imitaron. Harry y Ginny parecieron caer en la realidad, y rompieron el contacto visual, sonrojándose violentamente.

—¡Bravo!—gritaba Hermione.

—¿Dónde aprendieron a cantar asi?—preguntó Ron.

—¡No sabíamos que cantaban tan bien!—dijeron los gemelos.

—¡Felicidades!—dijo Fleur.—¡Cantan de “magavilla”!

Todos los aplaudieron y felicitaron. Harry, aún totalmente abochornado, no creía que cantaba bien, y se lo había dicho a Ron y Hermione, mientras la señora Weasley traía tazas de chocolate caliente y galletas de jengibre.

—¡Harry! Cantas muy bien, no seas modesto.—le regañó Hermione.

—Es verdad, Harry. Nunca te habíamos oído cantar.—le apoyó Ron a su novia.

—Nunca canté.—dijo él, encogiéndose de hombros.—Cuando iba al colegio primario, en los actos escolares no participaba porque siempre me ganaban los papeles, además, era muy tímido, bueno, soy algo tímido, y prefería correr el telón.

—Pues deberías haberlo hecho. Creo que si fueras muggle, podrías haber sido cantante.

Ginny llegó con una bandeja con cuatro tazas de chocolates y un plato de galletas, y la puso entre Ron y Hermione, y le pasó una taza a Harry.

—Cantas bien, Harry.—dijo ella, tomando una taza para si.

—Tú también.—respondió él.—Pero yo no.

—Vamos, Harry, cantas muy bien. No seas modesto.

—Ya se lo dije yo.—dijo Hermione.—Pero él sigue diciendo lo contrario.

Charlaron hasta que Hermione cayó dormida, y entonces la señora Weasley los obligó a ir cada uno a su cama. Harry entró a su cuarto, y se cambió al pijama. Luego salió al baño del pasillo, y cuando volvió, encontró a Ginny sentada en el alfeizar de la ventana, contemplando el jardín. Se acercó sigilosamente, y la abrazó por detrás, hundiendo la nariz en su cabello rojo como el fuego. Le encantaba el perfume que desprendía, podría estar horas asi, junto a ella, oliendo su cabello.

— Te sentí venir.—dijo ella, sin apartar la vista de la luna.

—Oh, y yo quería darte una sorpresa.

—Eres una sorpresa siempre, ¿sabes?—ella se giró, y le echó los brazos al cuello.—Cantas muy bien, no lo imaginaba de ti.

—Yo tampoco lo pensaba de mi.—él le corrió un mechón rojo de su cara.—Eres hermosa.

—Ya lo sabía.—dijo ella riendo. Se giró y volvió a contemplar la luna, blanca, en el cielo, rodeada de estrellas brillantes.—Es una hermosa noche.

—Es verdad.—aprobó él.—Oye, ¿quieres bajar al jardín? Podemos dar un paseo bajo la capa de invisibilidad.

—¡Me encantaría!

Harry rebuscó en su baúl, y sacó la capa de debajo de unos libros. Ginny se acercó a él (Ella también estaba en pijama.), y Harry cubrió a ambos con la capa.

—Un paseo rápido.—dijo Ginny, apegada a Harry.—Mi madre sube a ver si estamos dormidos a las doce y media. Son las doce.

—Como digas.

Salieron del cuarto, teniendo cuidado de cerrar la puerta tras ellos, y bajaron las escaleras intentando hacer el menor ruido posible. La señora Weasley se encontraba cociendo unos calcetines en la sala, y el señor Weasley leía El Profeta de la tarde con una pipa encendida. Ninguno de los dos adultos oyeron nada, y ellos salieron por la puerta trasera.

Caminaron alrededor de diez minutos, en silencio y tomados de la mano, aún bajo la capa. Contemplaron la luna y las estrellas unos minutos, embargados de felicidad, y con la sensación de que nada ni nadie podría hacerla desaparecer.

—Creo que debemos volver.—susurró Harry con pesar; si fuera por él, se quedaría para siempre asi, junto a ella, bajo las estrellas. Emprendieron la vuelta, y cuando estaban por abrir la puerta trasera de la cocina, oyeron voces.

—Disculpen por venir asi, de improviso.—dijo una voz.

—Es mi tía Muriel.—susurró Ginny.

—¿A que ha venido a esta hora?—le preguntó Harry.

—Ven, vamos a averiguarlo.

Los jóvenes entraron por la cocina, y fueron sigilosamente hasta la sala. La regordeta mujer estaba sacudiéndose el hollín de su túnica violeta, aparentemente, había llegado vía Flú. Ginny condujo a Harry hasta las escaleras, subiendo algunos peldaños, y se quedaron oyendo.

—¿Quieres algo de tomar, tía?¿Té, tal vez?—ofreció Molly. La mujer asintió, y Molly se levantó, ajustando su bata, pues estaba en pijama, y fue hasta la cocina. Volvió minutos después, con una taza de humeante té. Muriel tomó la taza, y bebió un sorbo.

—¿De que nos quiere hablar, Muriel?—preguntó amablemente el señor Weasley.

—Es sobre la pequeña Ginevra.—esa declaración causo un efecto inmediato. Los señores Weasley adoptaron expresiones preocupadas, y Ginny le apretó la mano a Harry, dirigiéndole una mirada de preocupación.

—¿Qué sucede con mi niña?—preguntó la señora Weasley.

—Es algo que me esta carcomiendo la conciencia desde hace años.—Muriel bebió té.—¿Recuerdan el día que Molly dio a luz a la pequeña?—los demás asintieron.—Bien, cuando Arthur salió del hospital para avisarle a los demás de que Molly estaba dando a luz, salió una enfermera de la sala de parto, y me dio una terrible noticia.

A esa altura del relato, Molly estaba tremendamente pálida. Harry miró a Ginny, quien tenía los ojos aguados. Harry supo, porque él también lo sentía, que Ginny presentía que lo que dijera la tía Muriel pondría la vida que conocía patas para arriba. Y Harry no sabía por qué, pero sentía que no sólo la vida de ella y los demás Weasley, sino también la suya.

—¿Cuál...cual fue esa terrible noticia?—preguntó Arthur.

Muriel tomó aire profundamente, preparándose para la noticia que iba a dar.

—La niña que había dado a luz Molly nació muerta.

El silenció recayó en la sala teatralmente. No se oía más que la respiración de los señores Weasley, y los grillos cantando en el jardín. Ginny se movió junto a Harry, el cual la abrazó.

—¿Cómo?—preguntó Molly, confundida.—¿Cómo que...?¿Pero, entonces...?¡Merlín! No entiendo...

—Al momento, del extremo del pasillo, vino una partera, trayendo consigo a un bebé en brazos. Cruzó algunas palabras con la partera de Molly, que se dirigió a mi.—en ese momento, Muriel comenzó a llorar silenciosamente. Bebió té antes de continuar.—Me dijo que a ese bebé sus padres no lo querían, y me preguntó...me dijo que podíamos cambiar a la niña que había nacido muerta por aquella, y que asi esa niña no sería huérfana y que ustedes no sufrirían la pérdida de su verdadera niña...

—¿Qué quiere decir?—preguntó el señor Weasley.—¿Qué Ginny no es nuestra verdadera hija?

—Me...me temo que si.

La señora Weasley comenzó a llorar, y se abrazó a su marido. Ginny también comenzó a llorar en silencio, y Harry la abrazó más fuerte.

—Eso no puede ser...no puede ser..¡Es mentira! Mi niña es mi hija, yo la di a luz, la tuve en mi vientre como tuve a todos sus hermanos...no puede ser, no lo creo...—Molly lloraba angustiada.

—Es la verdad. Lo siento, me remordía la conciencia hace años, estoy tan arrepentida de haberlo hecho, lo siento tanto...no sé si me lo perdonaran algún día...—Muriel seguí llorando, al igual que Molly, pero el señor Weasley no, sino que tenía una rara expresión.

—Yo la perdono.—dijo gravemente.—A pesar de enterarnos de algo si tan abruptamente, la perdono por que...

Ginny no quiso seguir oyendo. Harry subió con ella, y la acompañó hasta la puerta de su cuarto, donde se sacaron la capa.

—Harry...no puede ser...—Harry le secó las lágrimas.

—Mira, Ginny, es algo...inesperado. Voy a estar siempre que me necesites, ¿lo sabes, no?—la abrazó, y ella lloró en su hombro.—Te prometo que haremos lo posible para averiguar que fue lo que paso exactamente, y...mañana veremos todo con más claridad. Vayamos a dormir, ¿te parece?

—No sé si podré dormir...

—Intenta. Te amo, no lo olvides.

La besó unos segundos.

—Gracias.—susurró ella.

Harry se alejó hasta su cuarto. Entró y se acostó en la cama. El tampoco podría dormir con semejante noticia. ¿Ginny no era una Weasley? Eso era desconcertante. ¿Quiénes serías sus verdaderos padres? En ese momento deseó con todas sus fuerzas tener a su madre a su lado. La extrañaba horrores. Giró en la cama, y contempló sobre su mesa de noche dos leoncitos de peluches, uno rosa y otro celeste. Tomó el león rosa, y contempló el bordado plateado. Su hermana tampoco conoció a sus verdaderos padres. ¿Cómo se sentirá ella al saber que tiene un hermano, y que es adoptada?¿Cómo habría pasado ese día?¿Pensaría en él como él pensaba en ella?

Dejó el león otra vez sobre la mesa, y la luz de la luna cayó sobre este.

—Feliz cumpleaños, Sophie.—dijo en un susurro apenas audible.—Feliz cumpleaños, hermana.



 Ginny entró en su cuarto después de despedirse de Harry. Se sentía en el aire, confundida, todo le daba vueltas. ¿Cómo era posible...?¿No era una Weasley?

 Se metió en la cama, oyendo la respiración acompasada de Hermione. Dio vueltas un tiempo, sin poder conciliar el sueño. No era posible, no le estaba sucediendo a ella. Era un sueño. Una pesadilla. Despertaría y se encontraría con la cara sonriente de Harry, deseándole un feliz cumpleaños. Sintió algo frió en su cuello, y lo tomó entre sus manos. Era el dije que le había regalado Harry. Nada era un sueño.

 La puerta de su cuarto se abrió levemente. Ginny supo que sería su madre revisando que estuviera bien. ¿Podría seguir llamándola madre?

 A su mente comenzaron a llegar más preguntas. ¿Quiénes serían sus verdaderos padres?¿La querrían Arthur y Molly aunque no fuera su hija?¿Sus padres serían magos, o *muggles*?

 Giró en la cama, y el sueño empezó a llegar. Apretó con fuerza la Snitch de plata, y se quedó dormida.

**Feliz día del amigo!!!!!!!** (Aunque haya sido ayer) Espero que la hayan pasado bien con sus amigos, son lo mejor que hay ¿no?

 We...les gustó el capi?? Ginny se enteró que no es una Weasley...Descubrimos la nueva habilidad en Harry, cantar, que seguramente no le va a servir para derrotar a Voldemort, al menos que le cante “Resistiré” y “Color Esperanza”...Hermione Premio Anual...Tonks subdirectora, y nada menos que profe de DCAO...¿Cómo seguirá todo? Averígüenlo en el próximo capítulo de esta atrapante telenovela... “Isaura, la esclava”... No, no, no es esa... “La Tormenta”... Ah, no, esa tampoco... ¿“Se dice amor”?...no, menos...Ah, si, ya... “¿Hermana?”

 Y weno, no es una telenovela, y menos que menos atrapante...pero no se pierdan el próximo capítulo: **“Un pico de estrés y el tapiz de los Black”**

 El próximo capi va tardar un poco. Ya lo tengo terminado, pero estoy esperando a ver que pasa con Fanautores, que hace como dos semanas que esta cerrado por las actualizaciones, o algo asi, y como también publico esta historia allí, quiero llevarlas a la par, y no más adelantado en uno que en otro...no se si me entienden...asi que va a tardar un poco,...si veo que Fanautores no se apura con las actualizaciones, sigo normalmente aquí...En fin, me voy...


 Los kiero!! Pórtense bien y tomen toda la sopa...¡Y dejen review!


 Feliz día!!!


 Lali Black