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Historia 22081 — capítulo 14

Capítulo 12: Sobre deducciones y parteras

“Que es la historia sin registro.

Que es la historia sin memoria.

Quien la cuenta, quien la inventa.

Quien la olvida, quien la borra...”

“Memoria”

Erre Way

Hermione acababa de irse con Tonks, y Ron ya la extrañaba.

—¿Cuándo volverá Hermione?—preguntó media hora más tarde, mientras se encontraban los tres realizaron las tareas escolares.

—Mañana, Ronald.—dijo Harry, por enésima vez.—Quédate tranquilo, va a volver.

—¿Y se enamora de alguien más?¿Y si sus padres no la dejan regresar a Hogwarts?¿Y si le pasa algo?—preguntó, con preocupación en la voz.

—Ron, por favor.—pidió su hermana.—Si se enamoró de ti, no creo que se enamore de nadie más.

—¿Eso crees?—preguntó esperanzado Ron.

—Claro, si te soporta es porque verdaderamente esta enamorada de ti.

—¡Enana maldita!—dijo entre dientes, mientras ella y Harry reían.—¡Y tú, Harry!¡No te rías! Pobre de mi hermana, que mal gusto que tiene con los chicos.

—¡Oye!—protestó Harry.

—Es verdad.—admitió Ginny, ante la sorpresa de Harry.

—¿Cómo que es verdad?—preguntó , perplejo.

—Si, tenía mal gusto hasta que empecé a salir con Harry. Él es mi mejor elección.—Harry le sonrió en agradecimiento, y le dio un pequeño beso, que no fue tan pequeño. Ron se levantó, pensando en interrumpir el beso, pero entendió que si lo hacia lo más probable fuera que cuando Hermione volviera encontrara a un novio desarmado, asi que sólo cerró su libro de Herbología de golpe, y se propuso marcharse.

—¡Vayan a un hotel!—masculló, antes de salir de la cocina. Ginny se despegó de Harry, y le gritó a su hermano, que estaba a mitad de las escaleras.

—¡Buena idea!—dijo riendo, y Ron cerró la puerta de un golpe.

—Me gusta fastidiarlo.—comentó.

—Se nota bastante.—dijo Harry riendo también.

—Oye...—dijo Ginny, cambiando el tono de su voz a uno más suave y gutural, y pasando los brazos por el cuello de Harry sensualmente.—...de verdad que lo del hotel no es mala idea...

Harry chasqueó la lengua.

—Creo que usted, señorita, se puede meter en problemas.

—Y cuantos más sean, mejor.—contestó, jugueteando con el cabello de él.

—No, Ginny.—dijo Harry firmemente.—Eres chica aún.

—Y tú eres malo, muy malo.—dijo ella, acercando su cara a la de él.—Sólo me llevas un año.—dijo haciendo pucheros.

—Un año y once días.—aclaró Harry.—Y además ya soy mayor de edad, y tú no.

—¿Y eso que tiene que ver?—preguntó.—No soy tan chica para...

—Shh...—la cayó Harry, poniéndole un dedo en la boca.—Hace menos de un mes que salimos. Y días que lo hacemos formalmente. No arruinemos las cosas ahora. Espera un tiempo...todo a su tiempo...¿Si?

—Esta bien.—cedió.—Tienes razón, ¿me perdonas?

—No tengo nada que perdonarte. Quizá yo sea el que te tiene que pedir perdón por retrasar algo asi, pero quiero que sea especial. En el momento justo, en que los dos seamos lo suficientemente maduros y estemos totalmente preparados para hacerlo.

—Tienes razón.—sonrió y le dio un beso.—Te amo, gracias por cuidarme.

—Te amo también.



—¿Mamá?—llamó Hermione, asomándose por la puerta del consultorio. La señora Granger estaba sentada delante del escritorio, y su padre estaba atendiendo a una niña pequeña.

—Pasa, hija.—Hermione entró y se acercó al escritorio.

—Voy a salir.—anunció.

—¿Dónde vas?—preguntó la mujer, levantando la cabeza de sus papeles.

—Al centro de Londres. En realidad, voy al Caldero Chorreante. Ya sabes, la taberna...Quiero comprar un par de libros y materiales del colegio, aún no lo he hecho...

—Esta bien.

—Ah, lo olvidaba. Me dieron el Premio Anual.—dijo, sonrojándose.

—¡Fantástico, hija! Siempre dijiste que te gustaría ganarlo. ¿Has oído, Carlos? ¡Hermione es Premio Anual!—el señor Granger levantó la cabeza de su trabajo, y sonrió a su hija a través del barbijo.

—Felicidades, linda.—dijo.—Alicia, dale mi celular para que se lo lleve, por si necesita algo.

 Alicia Granger le entregó un celular negro a su hija.

—Sé que en el callejón no funciona, pero para cuando regreses a Londres, si necesitas algo, sólo llama, ¿si?—Hermione asintió.—Entonces disfruta, querida.

 Hermione salió de la casa. Odiaba mentirle a sus padres, pero si les decía a donde iría realmente, tendría que dar muchas explicaciones, y en realidad no tenía muchas. Simplemente seguía una especie de instinto, o corazonada, o como sea que se llamara eso que sentía. Eso le decía que debía ir allí, e indagar en el pasado, revolverlo. 

 Iría de manera *muggle*, no quería desaparecerse porque no sabía ni las coordenadas, ni conocía el lugar. Caminó unas cuadras, hasta una parada de autobuses (N/A: ómnibus, colectivos o bús, según el país). Cuando llegó el que necesitaba, lo tomó, pagó su boleto, y se sentó. No sabía donde quedaba, pero lo que si sabía era que estaba cerca del Caldero Chorreante. Cuando llegó a una parada próxima a la taberna, decidió preguntar donde quedaba aquel lugar. Paró a una mujer que pasaba por allí, con bolsas de papel, y le preguntó a cerca de la ubicación del lugar que buscaba. Arguyó que estaba perdida porque no iba con frecuencia al centro de Londres, y que le parecía que se había bajado en una parada equivocada.

—Oh, no—dijo la mujer.—No te bajaste tan mal. Está aquí a tres cuadras.

 Hermione se despidió, y caminó las tres cuadras que le había indicado la mujer. Llegó a un alto edificio blanco, y levantó la vista hacia él.

 El Hospital Sunshine se alzaba con todo esplendor sobre la muchacha. Un gran letrero anunciaba su nombre y número telefónico. Aún dudando si hacía lo correcto o no, Hermione, entró al edificio.

 Estaba acostumbrada a las batas blancas. Había crecido viendo a sus padres llevarlas. Pero nunca se imaginó a tanta gente junta con las mismas pulcras, rectas y blancas batas, yendo y viniendo entre gente apurada, algunas con caras tristes, y otros de visible alivio. Avanzó unos pasos, sobrecogida. ¿Y ahora que haría? Por primera vez en su vida, Hermione Jane Granger no sabía que hacer frente a una situación. ¿Y si usaba la varita? No, ¿qué haría con ella? Quizá si...

 Camino despreocupadamente, como si conociera el lugar, mirando discretamente a todos lados. Buscaba un cartel que indicara donde se encontraban los sanitarios. Por fin, cuando dobló una esquina y se comenzaba a preguntar si a aquel hospital le faltaban baños, vio un cartel azul, con la leyenda *Sanitarios*, en medio de dos puertas. Al lado de cada puerta estaba el cartel correspondiente, indicando el baño de damas y el de caballeros. Hermione entró al de mujeres; afortunadamente, el pasillo estaba casi desierto. Se observó al espejo unos segundos. ¿Sería capaz de hacerlo? Si, ¿por qué no? Había tomado clases de teatro en su niñez... ¿Sería capaz?

 Entró en uno de los cubículos. Ató su cabello con una gomita, en un rodete destartalado. Sacó su varita de la cintura de sus jeans, y concentrándose en las clases de la profesora McGonagall había impartido el último año, pronunció la encantación, apuntándose a si misma.

—¡Trasnformes in vestis!

 Sus jeans azules y su remera rosa se transformaron en una de las pulcras batas blancas que había visto al entrar. Se apunto a la cabeza, y dijo un hechizo que había aprendido en un libro de belleza mágica, para que su rodete mal hecho se arreglara decentemente. Salió del cubículo, y se miró al espejo. Su reflejo le devolvió a una muchacha vestida de enfermera. Pero no estaba conforme. Sacó del bolso que traía un pequeño estuche de maquillaje. Casi nunca lo usaba, pero era mujer, y de vez en cuando utiliizaba maquillajes *muggles* por que con magia, definitivamente, no le salía. Se maquilló muy sutilmente, pero lo suficiente como para aumentarse unos tres años. Sonrió satisfecha con el resultado, y redujo su bolso al tamaño de una caja de fósforos, par guardarla en el bolsillo de su bata. 

 Salió cuidadosamente del baño. Afortunadamente, el pasillo seguía casi vacío. Camino otro tanto de pasillos, hasta encontrar el ala de maternidad. Allí había poca gente, y algunos padres ansiosos. Divisó a un enfermera que entraba por una puerta, y sin dudarlo, se metió por allí. Al parecer era una sala donde las enfermeras y las parteras descansaban, puesto que había tres tomando té, y otras dos hablando entre ellas. Todas se giraron cuando Hermione entró. Palideció bastante.

—¿Y tú eres...?—preguntó una mujer regordeta.

 Deseando tener una botella de Felix Felicis en su poder, contestó, tentando la suerte.

—Soy Anna.—dijo, intentando mostrar seguridad con su voz.—Soy nueva.

—¡Ah!—dijo otra.—Si, te esperábamos, pero tu turno no es hasta media hora...—Hermione, asombrada por su suerte, estaba trabajando a mil para poder dar una respuesta, pero la mujer se le adelanto.—Seguro que estás nerviosa, querida, por eso llegas tan temprano.

—Si, eso.—contestó con alivió.

—Pasa, querida. Puedes quedarte aquí hasta que sea tu turno. Yo soy Amalia, ella es Verónica, ella Mary, Emma y Gabriela.

 Hermione se sentó tímidamente. Pronto entabló conversación con Amalia y Mary.

—¿Cuánto hace que trabajan aquí?—preguntó, pareciendo interesada. Aún no creía su suerte. Debía encontrar lo que buscaba antes de que llegara la que ocupaba su lugar.

—Yo veinte años.—dijo Amalia.—Igual que Mary, ¿verdad, Mary? Entramos a trabajar juntas.—Mary asintió.

—Y... Bueno, es una tontería lo que les quiero preguntar. Pero es que me acabo de recibir... Y no sé que esperar...—comenzó tímidamente.

—Vamos, muchacha, pregunta, no tengas miedo.—le dijo Mary.

—Bueno... ¿Alguna vez... alguna vez les tocó alguien que no quisiera a su bebé o algo por el estilo? Yo no sé que haría si me sucediera algo asi...

 Las dos mujeres se quedaron pensativas unos segundos.

—Creo que si me ha sucedido...—comenzó Amalia.—¡Ah! Si, una vez, hace como quince o dieciséis años. ¿Quieres que te cuente?—Hermione asintió.—Bien. Yo era la partera de una pareja joven... Si... Tendrían unos veintidós años... Los recuerdo bien porque eran una pareja preciosa. Lástima que no quisieran a su niña. Nunca entiendo a esas parejas jóvenes... Comenten tantas imprudencias. Fue en agosto, a principio de ese mes, más o menos...como del año 1980, 1981. ¡Ah! Si, 81.

 “Ella tenía cabello rojo, creo...Y unos ojos maravillosos. Eran verdes, ¿sabes? Muy pocas veces se ven ojos asi. Y él, usaba lentes redondos, si, seguro... Era apuesto. Cuando ella tuvo a la niña, dijo que no podían conservarla, y que les dolía el alma, pero tenían que darla. Yo les hubiese dicho que no lo hicieran, pero prefiero no meterme en esos asuntos... Quién sabe que problemas tenían.

—¿No sabe su apellido? Digo, él de la pareja.—preguntó Hermione, intentando no sonar tan ansiosa.

—A ver... Déjame recordar... ¡Ah, si, ya lo recuerdo! Era Potter. Un apellido muy común, la verdad. Pero ellos si que no eran nada comunes. Con ese pelo, es niña no se me olvida. Bueno, asi que salí con su hijita, que ya había limpiado, y fui hasta otras salas de parto. Le pregunte a otra partera, que ya no trabaja aquí, que podía hacer con la niña. Yo, como tú, acababa de entrar al hospital y no tenía experiencia con esas cosa. Dio la casualidad, gracias a Dios, que esa partera acababa de presenciar un parto donde la criatura había nacido muerta. Una mujer, que según recuerdo, era la tía de la parturienta, accedió a cambiar a la niña muerta por la viva. Sé que parece como que tratamos a los bebés como objetos, pero la verdad que la niña era muy bonita como para darla a un orfanato. Y hasta ahí se.

—¿Y... y como era esa mujer, la tía de la parturienta?

—Ah, no recuerdo bien...parecía una de esas tías solteronas...tendría unos sesenta años. Algo regordeta, y de cabello canoso...

 Hermione miró su reloj. Ya casi eran las doce, la hora en que se suponía, tenía que entrar al turno la real partera nueva. 

—Disculpen...—dijo, levantándose.—Iré... iré al baño.

 Salió del cuarto, y se encaminó rápidamente al baño donde se había transformado, procesando la información que había obtenido. En el baño transformó su bata a sus jeans y remera, y desató su cabello. Se desmaquillo, y salió del baño. Se apresuro a encontrar la salida, y salió algo impactada.

 Caminó hasta llegar a una plaza, que comenzaba a llenarse de gente. Se sentó en un banco. Sus pensamientos volvieron a la charla que había tenido con la partera Amalia. Dijo que había sido partera de los Potter. Si, había muchas parejas Potter, ¿pero cuantas había donde la mujer fuera pelirroja y de ojos verdes y el hombre tuviera gafas redondas? Si, definitivamente, eran los Potter que ella creía: los padres de Harry. 

 Y esa misteriosa tía... La descripción le recordaba a Muriel, la tía de Ron. Y, ¡Oh casualidad!, esa mujer había estado en el hospital con la señora Weasley en el momento del parto de Ginny. Y... y había admitido que una partera le había ofrecido a Ginny para cambiarla por el bebé muerto de la señora Weasley. Tal como había dicho Amalia. Ginny no era una Weasley... eso significaba, que sus padres eran otras personas, no los señores Weasley (“Valla deducción, Hermione” pensó irónicamente.)... Y Ginny era pelirroja, a pesar de no ser una Weasley. Lily Potter también era pelirroja... Y Lily tuvo a una niña el mismo día, del mismo mes, del mismo año y en el mismo hospital en que nació Ginny. Lily dio a su hija... Y si conectaba todos esos cabos sueltos... NO. No quería ni pensarlo. Simplemente, no podía ser.
*No podía ser*

¿Ginny era la hermana de Harry?
*No podía ser*

 Dumbledore había dicho que la hermana de Harry sabía que él era su hermano, y que había ido a otro colegio. Y que pronto se conocerían. Pero... ¿y si el plan de Dumbledore tenía una falla?¿Y sin querer le dieron la bebé a la pareja equivocada? Pero entonces... ¿quién era la chica que Dumbledore creía hermana de Harry?¿Quién era aquella niña que estaba en algún lugar pensando que era hermana del Gran Harry Potter?¿Existía la posibilidad de que no fuera verdad?¿De que estuviera equivocada?

 Pero no encontraba respuestas.

 Sólo tenía una vaga sensación.

 Sólo sabía una cosa.

 Sólo entendía una cosa.
*Ginny era la hermana de Harry*


 CHAN!! Holas! We... ¿qué les pareció? Un capítulo corto pero bastante revelador, ¿verdad? No saben lo que me costó hacerlo. Todas esas revelaciones, y las conclusiones de Hermione... Fue un parto (Irónico, ¿no?), jeje!

 Bueno, lo publico ahora porque me parece que no voy a poder publicar el siguiente capi hasta por lo menos dentro de dos semanas. ¡No se alarmen! Espero poder hacerlo antes. Es más, tengo el próximo capítulo hecho (Adelanto: se va a llamar **“De vuelta a casa”**, y es el regreso a Hogwarts. Personajes nuevos e importantes, ¡ALERTA PERMANENTE! Jeje! No va a tener nada relevante, pero es de transición), pero tengo que darle los últimos retoques, y no voy a poder hacerlo por un tiempo. Pero si aprovecho la semana que viene, que no tengo exámenes (¡¡¡Es un milagro!!!), puede que el capi este para el fin de semana del 23 y 24 de septiembre.

 Este capi, va dedicado a Chivy, que me firmó el flog... ¡Es la primera que lo hace! Por favor, Chivy, no te me mueras, ¡aquí esta el capi!

 Mi fotolog es http://fotolog.terra.com.ar/ailen_83 y mi mail es [email protected], para lo que quieran decirme, y si quieren agregarme al MSN pueden hacerlo, asi charlamos un rato, ¿si?

 Bueno, me voy yendo...

 Muchas gracias por sus review!! Ya vamos por los noventa y pico.... Si llegamos a más de cien, prometo que hago el esfuerzo de subir el siguiente capi el fin de semana del 23 y 24...

 Besos miles, mis queridos lectores!!


 Lali Black