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Historia 22081 — capítulo 16

Capítulo 14: En el despacho de McGonagall

Si no te tuviera a vos, que estas caminando en busca del sol.

Si no te tuviera a vos, que estas esperando un día mejor,

en un precipicio casi sin salida, con toda la bronca y la rebeldía

para resistir tanta pesadilla.

Pero aquí estas, y a mi lado vas, y gritamos juntos...

¡Resistiré!

“Resistiré”

Erreway

—¡Despierta!

Harry abrió los ojos, y se encontró a Ron, vestido y con la mochila al hombro.

—¿Qué sucede?—preguntó dormido.

—Que si no bajamos a desayunar en cinco minutos, no comeremos hasta la hora de la comida, porque en quince minutos empiezan las clases.

—Enseguida voy, espérame abajo.

Harry se vistió a toda velocidad, tomó su mochila y bajó casi corriendo.

—Vamos.

Caminaron lo más rápido que pudieron hasta el Gran Salón. Se sentaron frente a Hermione, que leía El Profeta matutino.

—Buenos días.—dijo, enrollando el periódico, y dejándolo a un lado.

—¿Alguna novedad?—preguntó Ron.

—Ninguna. No han reportado ninguna muerte.

—Tanto mejor.—respondió Harry, tomando café.—¿Y Ginny?

—Ya partió a su examen. Dice que te ve en el recreo. Ah, tomen. Los horarios, y Hedwing trajo esto para ti, Harry.

Harry tomó su horario y un pergamino enrollado. Lo abrió y leyó la nota, en una prolija letra espigada.

Harry:

La profesora McGonagall te espera en su despacho a las ocho. Dice que traigas contigo a Ron, Hermione, Ginny, Longbottom y Lovegood. Estaré esperándolos en la puerta, asi que no te preocupes por la contraseña. Sean discretos.

Remus también estará en la reunión. Dile a Hermione que venga a verme a mi despacho, necesito que me de consejos de sobre que ropa ponerme. Sé que tengo que ser una profesora seria, pero no puedo. Los veo en clase.

Tonks

Harry rió.

—Es de Tonks.—dijo, guardando la misiva en su bolsillo, y terminando su tostada.—Dice que esta noche a la ocho nos espera a los tres y a Ginny porque McGonagall nos quiere en su despacho, y que quiere que vallan también Luna y Neville. Y que tú, Hermione, vallas a verla a su despacho. Quiere que le aconsejes como vestirse porque viene Lupin a la reunión.

—Muy bien.—rió.

Los jóvenes salieron para su primera clase, Defensa Contra las Artes Oscuras, que se daban en un aula del segundo piso. Se sentaron en primera fila, mientras los demás se sentaban tras ellos. Tonks entró, con su túnica marrón ondeando tras ella, y se paró frente a la clase. Traía el cabello castaño, ensortijado, y parecía la hermana mayor de Hermione.

—Buenos días.—saludó.—Bienvenidos a nuestra primera clase de Defensa. Hoy sólo serán los de séptimo año, ya que los de sexto están en exámenes de MHB, pero a partir de la semana entrante seremos más. Hoy comenzaremos con... ¿si, señorita...?

Una mano, y sorprendentemente no era la de Hermione, estaba levantada. Pertenecía a una muchacha pelirroja, con ojos castaños, de cabello largo y pronunciadas ondas.

—Anels. ¿Por qué hoy trae el cabello castaño con rulos, y ayer noche lo tenía rubio y corto?

—Buena pregunta.—dijo sonriendo Tonks. Se dirigió a la clase.—¿Alguien sabe la clase de magos y brujas que pueden cambiar de aspecto a su antojo sin necesidad de hechizos?

Ahora si, la mano de Hermione se levantó, pero también lo hicieron la de Ron y Harry.

Tonks rió cómplice, y rodó los ojos.

—¿Alguien más?—la clase se quedó en silencio, expectante.—¿Nadie? Esta bien... Harry, ¿podrías contestar mi pregunta?

—Claro, profesora Tonks.—Harry sonrió. Era raro llamarla “profesora”.—Los metamorfomagos pueden cambiar de apariencia a su antojo, y nacen con esa condición. No son muy comunes, pero son duchos en ocultismo y sigilo.

—Muchas gracias, cinco puntos para Gryffindor. Como dijo Harry, los metamorfomagos, cambian a su antojo. Soy metamorfomaga. Miren.—arrugó su nariz, como siempre hacia cuando iba a transfigurarse. Su pelo se alargó hasta la cintura, y se tornó celeste. Su nariz se respingó y alargó. Creció unos centímetros, y ensanchó su figura.—¿Lo ven?—volvió a arrugar su nariz, y retornó a su aspecto anterior.—Espero que no se alarmen al verme distinta todos los días. Me gusta cambiar de aspecto siempre, y es útil en mi trabajo de Auror. Bien... Ahora, comenzaremos repasando los hechizos no verbales. Por favor, colóquense en parejas, e intenten bloquear el hechizo que le mande su compañero. Empiecen...—con un ademán de su mano, indicó que debían empezar.

Harry se juntó con la muchacha que había levantado la mano antes, ya que Ron y Hermione estaban juntos.

—Emma.—dijo, extendiendo su mano, con una sonrisa. Su largo cabello rojo sangre enmarcaba su pálida cara.—Creo que no hace falta que te presentes. Sé quien eres.

—Todo el mundo lo sabe.—dijo agriamente.

—Lo siento, si quieres que empecemos como si no nos conociéramos...—extendió su mano.—Soy Emma Anels, mucho gusto.

Harry sonrió. La muchacha le agradaba.

—Harry Potter, el gusto es mío.

Ambos sonrieron, y comenzó Harry.

“¡Expelliarmus!”

Emma salió expulsada hacia atrás, al igual que lo hacían varios chicos. Harry le tendió una mano, y ella se levantó. Respiró hondo, y levantó su varita frente a ella, preparada a defenderse.

“¡Silencius!”

Anels intentó hablar, pero no pudo, Movía la boca frenéticamente. Harry le devolvió el habla con un movimiento de su varita.

—Gracias.—masculló.—Me toca a mi.

“¡Protego!”, pensó Harry, y un escudo invisible se formó entorno a él, haciendo que el hechizo de Emma rebotase. Volvió a pensar el mismo encantamiento, y el hechizo rebotó otra vez, dándole a Neville, que calló para atrás rígido como una tabla.

—¡Lo siento!—se disculpó Emma, y se apresuró a devolverle la movilidad a Neville.

—Te falta práctica, Anels. Tú, Harry, estas muy bien, veo que has aprendido de tus experiencias.—dijo Tonks, acercándose a ello.—Cinco puntos para Gryffindor.

—Eso es seguro.—rió Harry. Tonks siguió paseándose por entre sus alumnos. Al cabo de las dos horas que duraba la clase, Emma había logrado realizar el hechizo levitador y el convocador sin hablar.

—Muy bien. Cinco puntos para Gryffindor por cada estudiante que haya logrado realizar por lo menos dos hechizos no verbales. Practique para la próxima clase. Ahora pueden retirarse.

Los alumnos comenzaron a recoger sus cosas, y a marcharse. Harry, Ron y Hermione, se quedaron rezagados para hablar con Tonks.

—¿Cómo lo hice?—preguntó, cuando el aula hubo quedado vacía.

—¡Genial!—contestaron a la vez.

—Eso de empezar con los hechizo son verbales estuvo bien. Siempre viene bien un repaso.—aprobó Hermione.

—Ahora apúrense, van a llegar tarde a su próxima clase. Los veo esta noche, ¿si?

Los tres amigos se despidieron de Tonks, y salieron al pasillo. Harry y Ron tenían una hora libre, mientras que Hermione tenía una de Aritmancia.

Se dirigieron a la Sala Común, y se sentaron a jugar una partida de ajedrez. El orificio del retrato de la Dama Gorda se abrió, y por ella entró un grupo de sexto, hablando ruidosamente, y que pronto se dispersó. Ginny se abrió caminó entre ellos, par llegar hasta donde estaban Harry y su hermano.

—¡Hola!—saludó alegremente. Se sentó junto a Harry, dejando su mochila a un lado, y le dio un profundo beso.—¡Te extrañaba! Y yo que pensaba que no te vería hasta el almuerzo...

—¿Cómo te fue en el examen?—preguntó Harry, contento de tenerla junto a si.

—¡Muy bien! En la tarde tengo el práctico, y estoy segura de que en ese me ira mejor. Me sirvieron los apuntes que me paso Hermione, y algunas clases prácticas que me dio.

—¿Y cual es el próximo?—preguntó su hermano.

—Defensa Contra las Artes Oscuras.—respondió.—¿Me ayudas Harry?—agregó, sonriendo irresistiblemente.

Harry abandonó el juego de ajedrez para ayudar a su novia. Ron, viendo que estaba de más, subió a su cuarto. Practicaron un largo rato, entre teoría, práctica, bromas, cosquillas y besos. Muchos de los que estaban en la sala los miraban, con mezcla de envidia y ternura.

—Debo irme.—dijo Ginny de pronto, abatida. Harry miró su reloj.

—Igual yo, tengo una hora de Transformaciones. Nos vemos en el almuerzo, ¿si, linda?—dijo Harry, tomándola de la barbilla. Le dio un largo beso.—Buena suerte.—le deseó, antes de que ella tomara sus cosas, y saliera de la sala.

—Se te ve muy enamorado.—dijo una voz detrás suyo. Harry se giró y vio a Emma, cruzada de brazos, con una media sonrisa en la cara.

—Si.—sonrió Harry, ruborizándose.—¿Qué haces?

—Nada. Iba a Transformaciones. ¿Puedes decirme donde esta el aula?

Harry y Emma salieron juntos hacia el aula de Transformaciones. Ron y Hermione ya estaba allí, sentados nuevamente en la primera fila, y le habían guardado un lugar. Se sentó entre ellos, justo cuando entraba la profesora Martha Kirke.

—Buenos días, clase.—dijo en tono afable pero autoritario.

La clase transcurrió animada, ya que repasaron las transformaciones humanas. La profesora Kirke era amable, con una voz chillona, un poco repetitiva con las instrucciones, y Harry se dio cuenta que esas repeticiones actuaban como somnífero en los alumnos. No era como el profesor Bins, de Historia de la Magia, que su tono monótono causaba sueño inmediatamente. Sus constantes repeticiones empezaban a adormecerlos, y si uno cedía, podía quedarse realmente dormido. Y eso sería un problema, porque contrario al profesor fantasma, la profesora Kirke si detectaba a quien se dormía, y lo castigaba duramente. Como le ocurrió a Neville, que perdió 40 puntos y una detención a las ocho.

—No te preocupes, Neville.—dijo Harry, dándole una palmada en el hombro, a la salida de la clase, mientras se dirigían al Gran Salón.—La profesora McGonagall quiere hablar con nosotros a esa hora, asi que te libraras del castigo, por lo menos por hoy.

—Pero lo tendré igual.—se lamentó.

—No creo que sea tan mala, ¿verdad?

Llegaron al gran salón, y se sentaron.

—Hola.—saludó Emma.—¿Estas solo?—preguntó, paseando la vista por el lugar.

—¿A que te refieres con solo?

—Si no esta tu novia contigo.—dijo en tono obvio.—Es raro, parece que no se despega de ti.—agregó sonriendo.

—Aún no llega.—dijo Harry.—Oh, ahí viene.

Ginny llegó muy contenta, saludó a su hermano y cuñada y le dio una gran beso a Harry.

—¿Cómo te fue?—le preguntó Harry, mientras ella se sentaba junto a él, y comenzaba a servirse comida.—¿Estas hambrienta?—rió.

—Siendo una Weasley, tengo buen apetito.—arguyó.—Y lo de cómo me fue, ni se pregunta. Teniéndote a ti como profesor particular en Defensa, nadie pude reprobar un examen.—le sonrió, y le dio un beso en la mejilla.

—Oye, Ginny, esta noche...—¿Cómo lo diría? Estaba Emma, escuchando atentamente, y se suponía que debían ser discretos.

—¿Esta noche que?

Al parecer Ron entendió el apuro de Harry, porque intervino.

—Tenemos una cita doble, ¿verdad, Harry?

—¿Una cita?¿A dónde iremos?—rió Ginny.

—No... Ron quiso decir... una cita de estudio... ¿no, Ron? Tenemos tareas y podemos ayudarte además a estudiar.—dijo nerviosamente Harry.

—No tenemos tareas.—intervino inocentemente Emma.—Compartimos todas las clases, y no nos han dado tareas hoy.

Harry, Ron y Hermione fulminaron con la mirada a Emma, bajo una confundida Ginny.

—Si tiene tareas.—intervino alguien. Harry se giró, y vio a Sarah Carter, junto a Elizabeth Cale-Heart. El largo cabello rojizo de Sarah estaba algo despeinado, al igual que la negra melena de Elizabeth.—Los escuche hablando esta mañana, antes de ir al examen. Dijeron algo de una investigación...

—Si, eso.—dijo Hermione aliviado.—Tenemos unas tareas extras que nos dio la profesora Tonks. Sobre maldiciones imperdonables. Es que no las entendemos del todo, y hablamos con la profesora, que nos dijo que hagamos un trabajo extra. ¿Verdad?

Harry y Ron asintieron fervientemente, mientras las dos muchachas recién llegadas se sentaban a la mesa.

—Por un pelo.—le susurró Ron a Harry.

—Seguro.

El día paso a gran velocidad. La ventaja de no tener a Snape se veía compensada con el hecho de que Pociones era más llevadera, pero ahora le costaba más al no tener el libro del Príncipe Mestizo en su poder. Ron le insistía que volviera a la Sala Multipropósito a buscarlo, pero él no quería tener nada que le hubiera pertenecido a Snape.

—Tendrías que ir.—siguió insistiendo Ron, a la hora de la cena, mientras se servía grandes cantidades de riñones, en el gran salón.

—No voy a volver a por ese libro, Ronald. Es peligroso. Y seguro que tienen vigilada la sala de los Menesteres.—dijo Harry, intentando dar por terminada la charla.

—Harry, volverías a ser el mejor en Pociones.

—No lo creo. ¿Qué el diría a Slughorn si voy a clase con un libro de sexto, en vez de “Pociones, nivel superior”?—indago.—Termínala, Ron, no volveré por ese libro.

Estiró la cabeza, intentando ver la gente que entraba por las puertas del gran salón, mientras Ron volvía a sus riñones.

—¿Qué buscas?—preguntó Ron.

—A tu hermana. Si la encuentro ahora, no necesitaremos de esa inútil cita de estudio. Esa chica, Emma, no se encuentra.

Afortunadamente para Harry, Ginny entró en ese momento al gran salón, acompañada por algunas amigas. Se despidió de ellas al llegar a la mesa de Gryffindor, y se fue a sentar junto a Harry.

—Hola.—dijo, y le dio un beso.

—Hola, Ginny. Escucha, eso de la cita que te dijimos hoy...

—Si, lo sé, es mentira. Me lo dijo Hermione. Lo que no me dijo es porque me mintieron.—agregó, frunciendo el entrecejo, y comenzando a servirse.

—Es que la profesora McGonagall nos quiere ver hoy a las ocho, y dijo que debíamos ser discretos. ¿Podrías avisarle a Luna? Creo que iba a hacerlo Neville, pero temo que se halla olvidado.

—Claro. Espera.—se levantó, y fue hasta la mesa de Ravenclaw. Le susurró algo al oído a Luna Lovegood, la cual asintió soñadoramente. Ginny volvió a su puesto.—Listo. Dijo que nos en espera en la puerta del despacho de McGonagall.

Los cuatro adolescentes terminaron de cenar, y fueron a la sala común juntos. Ron y Hermione se enfrascaron en un partido de ajedrez, mientras que Ginny y Harry sólo se limitaban a mirar, sentados en un sofá, con la cabeza de Harry recostada en la falda de ella. Ginny le acariciaba el cabello, contemplando con la mirada perdida la partida de ajedrez.

—¿Estas bien?—le preguntó Harry.

—Si, ¿por qué lo preguntas?

—Porque estas distraída.

—Es sólo que... no se. Siento que algo va a pasar. No sé que es, pero no va a ser bueno.—dijo con voz extraña.

—Yo también siento lo mismo.—aprobó él.—Pero intenta no preocuparte, ¿si?—le acarició la mejilla.—Te amo, linda, pase lo que pase.

Ella sonrió, y se inclinó para darle un beso.

—Yo también te amo.—le susurró.

—Oigan, ustedes dos, dejen los besitos. Son las ocho menos cinco.—dijo Ron.

Hermione movió su caballo negro, y dio un pequeño aplauso, feliz.

—¡Ja! Jaque, Ron.

Ron movió su rey, para escapar de la encrucijada. Hermione acerco con dos casillas un peón al rey de Ron. Este condujo su reina hasta el rey de Hermione, que estaba sin escapatoria...

—¡Ja!—Se burló él ante la atónita cara de su amiga.—Jaque mate, Hermione.

Hermione bufó enojada, y se cruzó de brazos.

—¡Tú siempre ganas, Ronald Weasley!

—Eres mal perdedora, Hermione. No te gusta que los demás sean mejor que tú en algo.

La chica volvió a gruñir, y se giró hacia Harry y Ginny, que los miraban divertidos.

—¿Y bien?¿No vamos?

Los cuatro esperaron a Neville, que llegó casi al instante, y salieron de la abarrotada sala común, hacia el nuevo despacho de la profesora McGonagall. Frente a las dos feas gárgolas que protegían el despacho, estaban paradas Tonks y Luna.

—Bien, estamos todos.—dijo Tonks.—Podemos entrar.

—¿Y Remus?—preguntó Hermione.

—Creo que ya está dentro. Gracias por el consejo, Hermione, creo que no se me hubiera ocurrido nunca esta combinación.—la joven bruja se señaló la túnica que llevaba puesta. Era violeta claro, con pequeños bordados plateados en las mangas y el cuello. Su cabello era rojo, pareciendo la madre de Ginny. Lo tenía recogido en un moño. Estaba muy bonita, y Harry pensó que Hermione había hecho un buen trabajo. Dio un profundo suspiro, y dijo la contraseña a las gárgolas. Estas se abrieron, y los siete entraron a la escalera caracol, que comenzó a girar y ascender. Llegaron frente a la puerta de roble. Harry contuvo la respiración. ¿Qué encontraría dentro?¿Estaría todo tal cual lo había dejado Dumbledore?¿O McGonagall ya le habría dado su toque personal? No tuvo tiempo de cuestionarse más, puesto que la puerta se abrió casi de inmediato, sin que nadie hubiera golpeado.

—Los estábamos esperando.—dijo la profesora McGonagall, abriendo la puerta de par en par. Entraron, y Harry pudo comprobar que el despacho que alguna vez había sido de Dumbledore, estaba cambiado. Habían desaparecido los instrumentos de plata silbantes, y en su lugar había un servicio de té, con una bandeja de galletas de jengibre, sobre un pequeño mantel a cuadros, con puntillas blancas. Había frascos a cuadrille y adornados con puntillas. Los cuadros de los directores seguían en su lugar, y todos sus ocupantes dormían, o por lo menos, lo fingían. Harry enseguida desvió su mirada a uno en especial: aquel cuadro con marco dorado, donde Dumbledore dormía tan pacífico y sereno como lo había visto Harry la última vez, la noche de su muerte, cuando la profesora McGonagall lo había llevado hasta allí para hablar sobre lo que habían estado haciendo aquella noche.

Remus Lupin ya estaba allí, sentado en una silla alta. Les hizo un pequeño saludo con la mano, y se apresuró a conjurar siete butacas, mientras le cedía, con una sonrisa que Harry no le había visto nunca, su silla a Tonks. Tenía su aspecto cansado de siempre, pero al ver a Tonks, pareció rejuvenecer unos años. McGonagall se sentó detrás del escritorio.

—¿Quieren algo para tomar?¿Té, jugo de calabaza?—todos negaron.—Por lo menos, tomen una galleta de jengibre.—atrajo hacia sí la bandeja con un movimiento de su varita, y cada uno tomó una galleta, con forma de gato.

—Bien, presiento que imaginaran porque los he citado. Son un grupo especial, que ha pasado cosas por las que ni la mitad del alumnado de este colegio llegaría a soñar jamás. Más Potter, Granger y el señor Weasley, pero las señoritas Weasley y Lovegood, y el señor Longbottom también han prestado su ayuda en esta guerra. Asi que pensé que ustedes seis serían de gran ayuda.

“Verán. Ustedes han creado un grupo, hace dos años, que tenía como objetivo entrenarse para luchar contre el Innombrable y sus seguidores. Lo que quiero, es que reorganicen ese grupo.

—Pero, profesora...

—No, Harry, déjame terminar. Me parece que tú, Ronald y Hermione tenían planeado no regresar a Hogwarts. ¿O me equivoco?

—¿Cómo lo supo?—preguntó perplejo Harry.

—Los conozco. Pensé que luego de los ocurrido el pasado junio, no querrían regresar. Y supuse también, que sería por aquello que tú y Albus estuvieron haciendo aquella noche.

—Si, no se ha equivocado. Quería hablar de eso con usted, profesora.

—Esta bien, pero lo hablaremos más tarde. Primero, quería pedirles que reunieran a ese grupo nuevamente. Hay muchos que ya habrán dejado Hogwarts, pero quizá alguno de ellos quisiera venir de vez en cuando. Podrían quedarse, si desean, algunos días, o ir y venir los días que les correspondieran.

—Perdón, profesora. Su interés está en que reabramos el ED, bien, ¿quién daría las clases?—preguntó Hermione.

—Harry, naturalmente. Él era el encargado anteriormente, y lo será también ahora. Pero sé que eso le llevará tiempo y energías, y aquí es donde entran ustedes.

“Me gustaría que el ED se dividiera en dos grandes grupos. El primero estará compuesto por todo el colegio, de primero a séptimo, y el segundo, por ustedes y aquellos que quieran sumárseles, incluidos los que han terminado ya el colegio.

“El primer grupo se dividirá como están actualmente distribuidos los cursos. Este primer grupo no sabrá de la existencia de ED, pero entrenarán como si fueran parte. Como en el Club de Duelo organizado hace unos años atrás. Dos noches por semana entrenará cada grupo, en el Gran Salón. El ED tiene que ser secreto, no puede estar desperdigándose por el colegio, por lo tanto, pero es necesario que los alumnos tengan clases de Defensa extra, asi que la mejor solución es este Club de Duelo.

“Saben que el colegio está protegido por numerosos hechizos, pero, como se vio el año anterior, fue muy fácil que los mortífagos entraran a Hogwarts. Hemos tomado medidas respecto a eso, obviamente, pero si un grupo de mortífagos quiere atacar Hogwarts, con algo de esfuerzo, puede ser que rompan las barreras. Mi intención es que el alumnado pueda defenderse, y el grupo más poderoso y selecto, el segundo grupo, defienda al colegio en caso de ataque.

—Pero Minerva... ¿quieres usar a los chicos como un ejercito privado?—cuestionó Lupin.

—No exactamente. Sé que si Hogwarts fuera atacado por mortífagos, ninguno de ellos se quedaría en su sala común, esperando a que todo pase. Estoy más que segura de que saldrán a defender el colegio con uñas y dientes, si es necesario. ¿Y que mejor que se preparen para algo asi?

—Es lógico.—aprobó Harry.—Pero yo no pudo manejar grupos tan grandes.

—No son tan grandes, Harry.—interrumpió Hermione.—Hay pocos alumnos por curso, y con dos cursos no son más de veinte. Un poco menos de la cantidad que manejabas en el ED original.

—Tiene razón.—dijo Ron.

—Bien, Harry.—la profesora McGonagall se inclinó hacia ellos.—Tú y la profesora Tonks supervisarán y darán las clases en el Club de Duelo, mientras que en el ED, sólo tú darás las clases, y Tonks te supervisará de vez en cuando. El ED tendrá sus sesiones tres noches a la semana, en la sala Multipropósito, y si consideras alguna más adicional, quedará bajo tu responsabilidad. Si no quieres cargar con todo el peso de las clases, ellos pueden ayudarte a supervisar y ayudar a los demás, puesto que están casi al mismo nivel de Defensa.

—¿Está segura, profesora?—preguntó Neville. Luna, quien se había pasado la entrevista observando los frascos a cuadros escoceses, ni se inmutó ante la mención de que podría ser profesora del ED también.

—Exacto, Longbottom, usted. Sólo tiene que confiar en si mismo.—la profesora McGonagall tomó una galleta de jengibre y le dio un mordisco. Un silencio se extendió en el despacho. Harry miró el retrato de Dumbledore, y habría jurado que acababa de cerrar los ojos. De todos modos, Harry intuía que el retrato de Dumbledore seguía la reunión atentamente, a pesar de hacerse el dormido.—Ahora debemos ver como se comunicarán entre ellos los miembros del ED, para que siga siendo un secreto.

—Podríamos usar los galeons falsos.—dijo Harry.

—¿Galeons falsos?—preguntó Lupin. Tonks permanecía callada a su lado.

—Hermione, cuando fundó el ED, inventó una manera de comunicarnos con los miembros por medio de Galeons, con un encantamiento proteico. Cada miembro tenía uno, y cuando necesitábamos comunicar la fecha y la hora de la próxima reunión, tocábamos la moneda con la varita, y cambiábamos los números que tienen. Asi cambiaban los números de las monedas de los miembros del ED, y sabían la fecha y hora de la siguiente reunión.

—Inspirado en la Marca Tenebrosa de los Mortífagos, ¿verdad?—preguntó Tonks, que hablaba por primera vez en aquella reunión.—¿Cómo hiciste un encantamiento proteico en quinto año? Es de nivel de EXTASIS.

—Sólo lo hice. Y si, esta inspirado en la Marca Tenebrosa de los mortífagos.—asintió Hermione.—Podríamos usar el mismo método, con galeons, sickles, knuts, o anillos grabados, cualquier cosa que sirva.

—Anillos grabados me parecen bien.—dijo Luna de pronto, como saliendo de un trance.—Pueden ser lisos por afuera, y tener algún símbolo que represente al grupo por dentro, o alguna piedra en especial.

—Un fénix.—dijo Ginny.—Un fénix nos representaría bien. Renaceremos de nuestras cenizas cuando sea necesario. Seremos invencibles.

—Entonces puede tener un diamante también.—dijo Hermione.—La palabra diamante viene de la palabra griega adamas, que significa “invencible”.

—Eso esta muy bien.—aprobó McGonagall.—Tendrán un fénix grabados en la parte interior, con un diamante por fuera. Pequeño y sutil, para que no llame la atención. Cuando tengan la cantidad de miembros del ED, me lo dicen y mando a hacerlos. Pero necesitaría una hebra de cabello de cada uno de los miembros. Señorita Granger, si pudiera hacer eso por mi, me los traería con el nombre del dueño del cabello.

—¿Para que es eso?—preguntó Ginny.

—Para que sólo lo pueda usar el dueño del cabello, ¿verdad, profesora?—preguntó Hermione.

—Muy acertado, señorita Granger. Y tendrá el honor de realizar el encantamiento proteico. Ahora bien, el Club de Duelo comenzará luego de Halloween, lo avisaré en el banquete, y también habrá carteles en las salas comunes y en el vestíbulo. Ahora, si me lo permiten, señor Longbotton, señorita Lovegood, necesitaría hablar a solas con Potter, Granger y el señor y la señorita Weasley.

Luna y Neville se marcharon inmediatamente. Harry, Ron, Hermione, Ginny, Tonks, Lupin y McGonagall quedaron sumidos en un silencio, que se atrevió a romper Harry.

—¿Y bien, profesora?—preguntó.—¿Qué quería hablar con nosotros? Ya le dije que no puedo contarle lo que hacíamos Dumbledore y yo la noche que murió. Sólo ellos tres lo saben.—dijo señalando a Ron, Hermione y Ginny.—Dumbledore me permitió confiárselo a ello. No es que el no confiara en usted, porque sino, él no le hubiese dado el puesto de subdirectora, sabiendo que algún día podría ser directora, y hacerse cargo del colegio. Él confiaba mucho en usted, y estoy seguro de que sigue haciéndolo,—dirigió una mirada al cuadro de Dumbledore.—pero nadie más debe saberlo. Es de vida o muerte, literalmente.—Ginny tembló ligeramente ante estas palabras, al igual que Ron y Hermione. Le tomó una mano a Ginny; para él, decirlas en voz alta, era confirmarse una vez más que era peligroso lo que iba a hacer, y dudar si hacia lo correcto arrastrando a eso a sus amigos y a Ginny.

—Lo sé, Harry. Bueno, puedo imaginármelo. Debe ser algo muy importante, y que debe tener que ver con el Innombrable, es más que obvio. Si te puedo ser de ayuda, aún sin saber lo que te propones, me gustaría mucho ayudarte.

Harry se sorprendió. ¿La profesora McGonagall ofreciéndole ayuda para hacer algo peligroso, y sin siquiera protestar por saber que era lo que tramaba?

—Si, necesitaríamos su ayuda.—comenzó Harry.—Espero que pueda darnos el permiso que necesitamos, para salir algunas veces del colegio.

—¿Se puede saber para que?—preguntó Lupin, enarcando una ceja.

—Para continuar lo que Dumbledore me dejo.—dijo serio.—No voy a dar muchas más explicaciones. Algunas de las salidas van a ser para correr riesgos, otras, quizá no. Y esta más que obvio que NO QUIERO VIGILANCIA.

—Pero Harry...—comenzó Tonks.

—¡Pero nada! Nadie puede saber lo que hacemos. Se lo vuelvo a repetir: es de vida o muerte. Si alguien más se entera, puede filtrarse y alertar a Voldemort. Sé que puedo confiar en ustedes, pero no puedo dejar que carguen con esa información, que los puede poner en peligro.

—¿Y ellos?—preguntó McGonagall.

—¿Por qué pones en peligro a Ron y Hermione?¿No te importa lo que les pase a ellos?¿Y a Ginny?¿Y a no la quieres?—Lupin se había parado de su asiento, luciendo entre desconcertado y furioso. Harry también se paró.

—Es distinto.—dijo, intentando controlar su furia.—Ron y Hermione están en esto hace mucho. No me han dejado ni una sola vez en todo lo que viví desde que ingresé a Hogwarts. Y Ginny es mi novia. La persona con la que me gustaría compartir el resto de mi vida. Sería absurdo dejarla de lado en esto, la necesito para poder salir adelante. Y además, ninguno de los tres, por más que se los prohíba, me dejarían. Quizá sea egoísta decirlo, pero estoy seguro de que lo harían. Me seguirían, no me dejarían solo.

El silencio volvió a extenderse luego del discurso de Harry. Lupin resopló furioso, y se sentó nuevamente junto a Tonks, que le tomó la mano, y le susurró que se calmara. Ginny hizo lo mismo con Harry, además de susurrarle un gracias al oído. Hermione y Ron, siempre leales, le pusieron una mano en el hombro, en señal de apoyo.

—Lo acepto.—dijo McGonagall de repente.—Acepto. Quieres tomar las responsabilidades, esta bien, lo acepto.

—No. No es que quiero tomarlas. Debo tomarlas. Estoy moralmente obligado a hacerlo. Y Voldemort me eligió. Me eligió a mi para que lo destruyera a él. Me eligió porque creyó que era el más poderoso de los dos bebes que podrían ser su Némesis. Y sin darse cuenta, me dio poderes para vencerlo. Me dio armas para que usara en su contra. Y eso es lo que voy a hacer. Dumbledore lo sabía, lo sabía muy bien. Y si él no estaba en contra de que yo corriera los riesgos que debía correr, usted tampoco debería estarlo. Ni usted ni nadie.

—Y te digo que no estoy en contra de que los corras, Harry.—dijo McGonagall lenta y pacientemente.—¿De qué otro bebé hablas?

—Neville. Pero tampoco puedo contarles porque. Lo siento, mi vida es un secreto que muy pocos saben.

—Tienes mi permiso para salir cuando lo desees. Pero creo que la señorita Weasley necesitará el permiso de sus padres también, ya que es menor de edad.

—Lo sabía.—dijo Ginny de repente.—¡Lo sabía! Te lo dije, Harry, no me dejarán salir.

—Puedo pedir la custodia de Ginny.—dijo Ron.—Soy su hermano, y puedo decirle a mis padres que me den la tutela de Ginny, temporalmente. Después de todo, en el próximo verano cumplirá la mayoría de edad.

—¿Harías eso?—preguntó Ginny.—¿Lo harías?

—Claro. Eres importante para Harry.

Ginny sonrió, y se giró, para observar a la profesora McGonagall, expectante.

—Supongo que Ronald podría hacer eso.—dijo.—¿Necesitan algo más?

Hermione levantó la mano, como si estuviera en clase.

—No estamos en clase, Hermione.—dijo McGonagall.—Dime.

—Necesitaríamos acceso ilimitado a la Sección Prohibida de la biblioteca.

—¿Cómo?—preguntó Tonks.

—Acceso ilimitado a la Sección Prohibida de la biblioteca.—repitió.

—Concedido.—dijo McGonagall.—Hablaré con Madame Pince. Protestará un poco, pero lo tendrán.

—¡Minerva!—esta vez fue Tonks quien se levantó de su asiento.—¡No puede dejarle entrar a la Sección Prohibida asi como asi!¡Son sólo niños!¡Esos libros tienen cosas peligrosas!

—¡Ya deja de tratarnos como niños!—Harry se sorprendió a si mismo gritándole a Tonks. Nunca se había enojado con ella, y siempre los había ayudado. Vio que Lupin se iba a levantaba para apoyar a Tonks y defenderla, asi que se apresuró a pedir disculpas.—Lo siento. Perdóname, Tonks, no quise gritarte.

Tonks suspiró, y cerró los ojos. Cuando los volvió a abrir, le habló a Harry.

—Esta bien. Perdóname tú a mi, Harry. Es verdad, no son ningunos niños. Ya fueron unos días sin custodias y solos al Valle de Godric. Y si, esto puede ser más peligroso, pero estoy segura de que podrán salir adelante.

—Es algo que llevó tiempo intentando hacérselos entender. El profesor Dumbledore lo hizo. No del todo, pero me dejó tomar mis propias decisiones. Yo quiero que hagan lo mismo.

—Es lo que estoy intentando hacer, Harry.—McGonagall se dirigió a Lupin y Tonks.—Remus, Tonks. Deben entender que Harry, Ron, Hermione y Ginny son grandes, que tienen una responsabilidad con el Mundo Mágico, y que van a cumplirla sin importarle los riesgos que corran. He estado reflexionando durante las vacaciones—dirigió una fugaz y mal disimulada mirada al cuadro de Dumbledore.—y entendí que no son niños. Y que aunque Harry lleve la mayor parte de esta carga sobre sus hombros, ustedes intentarían aligerarla, y tomar partido en esa responsabilidad también. No soy quien para interponerme en esto. Todo lo que necesiten, y este a mi alcance, se los daré. Se que tiene una investigación entre manos, algo me contó Albus el año anterior, no sé bien de que, pero si necesitan preguntarme algo, lo responderé con gusto. ¿Eso es todo?

Todos los presentes parecieron meditar la pregunta unos segundos.

—Eso es todo, por ahora.—dijo Hermione.—¿No, Harry?

—Si.

Los cuatro adolescentes se despidieron de los adultos, y salieron del despacho de la directora, atravesado las feas gárgolas que lo custodiaban. Caminaron despacio hasta la sala común, en silencio. Harry reflexionaba. Ahora debía comenzar a pensar en las prácticas del Club del Duelo, seleccionar a nuevos integrantes para el ED, y convocar a los antiguos, además de encontrar una manera segura de hacerlo sin delatarse. También, empezar a planear tácticas de Quidditch, y hacer las nuevas selecciones, aunque quizá, en eso, Ron y Ginny serían de gran ayuda. Y lo más importante, comenzar las investigaciones de los Horcruxes, pero en eso, ya tenían algunos pasos adelantados, más por casualidad que por otra cosa, que les servía para tener un punto de partida. Y Hermione seguramente ya tenía en mente algún libro, o algún horario de estudio, para organizarse y organizarle a los demás las actividades del año. Todo eso, y además, concentrarse en clase y aprobar sus EXTASIS para ser Auror.

Atravesaron el orifico del retrato de la Dama Gorda, y fueron directamente a los sillones frente a la chimenea.

—Creo que debemos comenzar a organizarnos.—dijo Hermione.—Tenemos muchas cosas en las que pensar. Yo podría preparar un itinerario, basado en los horarios de cada uno, para que tengan tiempo para todas las actividades. Prácticas, partidos, tareas, clases, Club de Duelo, ED, investigación, salidas, tiempo de ocio. ¡Es mucho!—dijo de pronto.

—Es mucho. Y ustedes tiene además los recorridos de prefectos, y tú, las responsabilidades de Premio Anual.—acotó Harry.—No, creo que lo mejor es que cada uno se arregle con sus horarios. Lo que podríamos hacer, es repartir las tareas. Ron y Ginny podrían ayudarme con las prácticas de Quidditch cuando yo no pueda. Ron podría preparar buenas tácticas; es bueno con las estrategias, y Ginny para dar las prácticas, tiene carácter para mandar.

Ginny y Ron se sonrojaron.

—Yo me pondré a investigar en cuanto McGonagall me avise que Madame Pince esta enterada.—dijo Hermione.—Podría hacerlo con Ginny.

—Y además, podríamos encargarnos de sondear gente para el ED.—agregó Ginny.—Y tendríamos que decirle a la profesora McGonagall que le avise a Fred y George. De seguro querrán unirse al ED nuevamente.

—¡Eso es!—dijo Harry.—Los gemelos podrían ayudarnos. Ellos podrían buscar a las personas que estuvieron en el ED y que ya se fueron.

—Esta bien.—dijo Ron.—Asi no tendríamos que mandar cartas; sería peligroso.

—Bien. Creo que es todo.—dijo Harry, bostezando.—Y recuerden de decirle a los gemelos que recojan el cabello de los que se unirán al ED, con el nombre de cada uno. Podríamos reunirnos en la sala Multipropósito, para fines de septiembre. Más bien, el último fin de semana de septiembre. A las ocho, ¿esta bien?

—Me parece bien.—concedió Hermione, mientras los otros asentían. Tomó un pergamino que había sobre una mesa, junto a una pluma y tintero olvidado. Anotó todo a gran velocidad.—Ya esta, lo tengo registrado. Voy a realizar el mismo hechizo que utilice en quinto para proteger el secreto del grupo.

—¿Qué hechizo es ese?—preguntó Ginny, curiosa. Hermione nunca había confesado el hechizo utilizado sobre la lista de los integrantes del ED, hacía dos años, y que había causado en Marieta Edgecombe una erupción de acné, que formaba la palabra “DELATORA” sobre su cara, casualmente, después de haber delatado al grupo con Dolores Umbridge.

—Nunca lo sabrán.—dijo, sonriendo misteriosamente.—Ahora, si me disculpan, me iré a dormir. Buenas noches.

Luego de saludar a Ron con un beso, se alejó de ellos, subiendo las escaleras, al dormitorio de las chicas. Ginny, minutos más tarde, siguió sus paso.

—¿Tú crees que algún día nos contará cual es el hechizo?—preguntó Harry.

—No lo creo. Cuando Hermione se propone esconder algo, lo hace muy bien. Considéralo una causa perdida.

Y diciendo esto, ambos muchachos subieron las escaleras, rumbo a su habitación.

Holass! Aquí me tiene otra vez..! ¿Tardé? Un poquito, ¿no? Sorry.. Bueno, es que estoy tapada de deberes, como siempre. A veces me pregunto si estos algún día van a acabar.. Por suerte, el año esta por terminar, y por lo tanto, se aproximan las vacaciones de verano.. Por lo menos, en esta parte del planeta. Y como se están por acabar las clases, el número de exámenes crecen, y yo me veo tapada por una graaaaaaan montaña, y con menos tiempo del que me gustaría.. Además, que parece que a todas mis amigas se les ocurrió cumplir años fin de semana tras fin de semana, por lo que tengo varias fiestas.. Asi que ya saben.. por lo menos, hasta fines de noviembre, estoy ocupada.

¿Qué les pareció el capi?¿Interesante? Creo que me quedó un poco mejor que los dos anteriores. Por lo menos, puse lo que quería, y más. Ya he visto en algunos reviews las teorías que están pensando.. no andan tan desviados algunos.. jeje!

Hablando de los reviews... me gustaría que dejaran su nombre. Algunos simplemente dicen “Anónimo” y no sé a quien le estoy contestando el review.. Sólo pongan un nombre al final del review, aunque sea un sobrenombre o un nick, y me conformo. Es para que pueda contestarlos, porque si no tienen un nombre, siento que le estoy escribiendo a nadie.. Asi que le ponen un nombre, o no los contesto!!

También quería agradecerles por todos los reviews que recibo.. Ya pasamos los 130!! WoW! Nunca pensé que llegaría a tantos..¡Muchas gracias! Gracias a ustedes, este fic sigue adelante.. no se que sería de mi sin ustedes, jeje!

¿Vieron las nuevas fotos de la Orden del Fénix? ¡Están geniales! En especial la del Ejercito de Dumbledore, todos tienen una cara de serios tremenda! ¿Y Umbridge? No me la imaginaba a si, pero esta bien, igual que Luna, ahora que la vi en las fotos, me quedé conforme...

Este capi esta dedicado a Sarah Krams, que siempre, siempre me deja un review, y que es tan fanática de High School Musical como yo.. jeje! Besitos, Sarah!

El próximo cap, no estoy segura de cómo se va a llamar. Este iba a ser “El ED vuelve a la carga”, pero terminé llamándolo de otra forma. Quizá el próximo se llame asi, pero no lo tengo definido aún, ni lo que va a pasar, aunque lo más probable es que veamos como se forma el ED, y el comienzo de las investigaciones y las prácticas de Quidditch y demás..

Comencé con un fic nuevo: “Un Cuento de Hadas poco convencional”, y que obviamente, es Harry/Ginny y Ron/Hermy. Es más tranquilo que este, una historia de amor simple. Sin Voldemort ni mortífagos. Asi que pasen, plis..

Para cualquier duda, comentario o acotación, mi mail es [email protected], mi fotolog personal http://fotolog.terra.com.ar/ailen_83 y uno que abrí nuevo, de Harry Potter: http://fotolog.com/magia_hpotter. Pasen por los dos, porfis, y firmen, si?

El próximo cap estará publicándose para mediados de octubre. Es que ese mes es super complicado.. bueno, también noviembre, pero el 19 de octubre es mi cumple de 15, y aunque no hago una fiesta, voy a estar ocupada. Y en noviembre, tengo mi graduación de la primaria, la comunión de mi hermana, un campamento de una semana y los exámenes finales. Por suerte, aprobé este trimestre, aunque bajé varias notas.

Y me voy yendo porque creo que me excedí demasiado con los comentarios!

Besos y quiero reviews!!

Lali Black