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Historia 22081 — capítulo 18

Capítulo 16: Entre dudas y una profecía

—Wow.—fue lo único que pudo decir Harry.

—¡Increíble!—dijo Ginny. Luego frunció el ceño.—¿Por qué sus anillos no tienen los Patronus intercambiados?

Hermione miró a Ron de reojo, y luego se encogió de hombros.

—No se. Pero ustedes son especiales.

—¿Especiales?

—Vamos, Ginny. Eres la novia de “el Elegido”. Eres “La Elegida”. Has estado esperándolo por años...—Hermione no sabía porque decía eso. “Harry y Ginny son hermanos”, repetía una voz en su mente, pero el corazón de Hermione comenzaba a contradecir sus pensamientos, algo que hacia muy pocas veces. “Tiene que haber una equivocación”, repetía otra voz, desde su corazón. Lo que decía, le estaba saliendo del corazón.—Eso demuestra que lo amas de verdad. Su amor puede superar cualquier cosa, ya lo ha demostrado. Apostaría cualquier cosa a que ustedes terminarán casados, y vivirán juntos hasta el último de sus días.

Ginny miró extrañada a Hermione.

—¿Ahora estudias Adivinación!

—¡No! Pero quien los conoce, y conoce su historia, les diría lo mismo. Ustedes dos saben lo que se siente tener a Voldemort en su cuerpo, ustedes han vivido cosas parecidas. Son tal para cual.

Ginny se encogió de hombros. Harry la abrazó, y la besó en la frente.

—Ya, “Elegida”, deja de cuestionar. Es tarde. Vamos.

Los cuatro amigos salieron de la Sala Multipropósito, que se selló, y se fundió en la piedra. Subieron pesadamente a la torre Gryffindor, se despidieron, y cada uno subió a su cuarto.



 Hermione se metió en la cama. Los ronquidos de Lavender se oían amplificados en la habitación. Pensó en los anillos. Sólo era una teoría lo que había dicho sobre que Harry y Ginny eran tal para cual. Pero no se le ocurría otra cosa. No podía ser que tuvieran los Patronus intercambiados porque eran hermanos, porque hasta los anillos de los gemelos eran diferentes, sin nada especial, y ni se parecían al de Ron. ¿Qué sucedía?¿De verdad Ginny y Harry eran hermanos?¿O había alguna equivocación? Giró en la cama, repasando mentalmente todos los hechos de los que se había enterado. *Tenía* que haber algo que no hubiese visto, que no hubiese entendido. Algo que le dijera que Harry y Ginny, no eran hermanos. Cerró los ojos. Algo tenía que encontrar.


Los días pasaban. Hermione se sentía cada vez más culpable por no confesar lo que sabía. O mejor dicho, por no animarse a investigar más, para averiguar si de verdad Harry y Ginny eran hermanos.

Octubre había pasado, el frío comenzaba a sentirse, y el Club de Duelo había iniciado. Tonks era la profesora, y Harry la ayudaba de vez en cuando, y las clases iban de maravilla. Todos lograban llevar a cabo los hechizos, y Harry estaba más que seguro que si alguna vez los mortífagos atacaban Hogwarts, el colegio sabría defenderse muy bien.

Una tarde, mientras Ron, Harry y Ginny se encontraban en un entrenamiento de Quidditch, preparándose para el primer partido de la temporada, contra Hufflepuff, Hermione se encontraba en la Sala Común, concentrada en un libro de Runas. En realidad, lo usaba como “máscara”, ya que realmente estaba dándole vueltas al asunto de Ginny y Harry.

—¿Estas bien?

Hermione se dio vuelta. Ron estaba a su lado, recién bañado, y con su escoba en su mano. La dejó a un lado, y se sentó junto a su novia, dándole un beso.

—¿Terminó la practica?—preguntó, aunque no hacia falta.

—Si. Ginny y Harry fueron a la biblioteca junto con Sarah para terminar con las tareas de Pociones. ¿Estas bien?—repitió.

Quería contarle a Ron, pero no sabía como iba a tomárselo. Bastante era saber que Ginny no era su hermana, como para saber que la que consideraba su hermana porque siempre había creído que lo era, en realidad, era hermana de su mejor amigo, con el que estaba saliendo. Un enredo, eso era. Ni ella se entendía. Pero necesitaba desahogarse.

—Ron...—dijo de golpe.—¿Qué pasaría si de golpe te enteraras que yo soy tu hermana?—preguntó, como si fuese lo más natural del mundo. Ron la miró asustado.

—¿Somos hermanos?—preguntó. Hermione, a pesar de estar tensa, no pudo evitar una carcajada.

—Ronald, no nos parecemos ni en lo blanco del ojo; es obvio que no somos hermanos. Sólo es una suposición. ¿Qué pasaría?

Ron se permitió un suspiro de alivio.

—Bien... sería algo difícil. Estar enamorado de mi hermana no es algo que se me haya pasado por la cabeza alguna vez. Bueno, si me hubiese enamorado de Ginny, por lo moral no había problema, porque al final de cuenta, no somos hermanos de sangre. Pero yo mismo no me lo permitiría, porque lo que tengo con Ginny es amor fraternal, y siempre la creí mi hermana.—se pasó la mano por la barbilla.—Si descubriera ahora que tú y yo somos hermanos... creo que seguiría adelante con lo nuestro. A ti, desde que te conocí, te vi como una amiga, y luego mis sentimientos comenzaron a cambiar, hasta ser lo que son hoy. Pero nunca te vi como una hermana. ¿Me entiendes?

Hermione asintió.

—Entonces, quieres decir, que aunque descubrieras que somos hermanos, no te importaría seguir con lo nuestro, porque no nos criamos juntos como hermanos, y nunca nos vimos asi, ¿verdad?

—Si, es eso. Pero me estas asustando, Hermione, ¿por qué me haces una pregunta asi?

Lo miró a los ojos. Ron estaba realmente preocupado. Y ella tenía que contárselo a alguien, o no podría soportarlo.

—Ron... ¿recuerdas aquello por lo que peleamos en el tren el verano pasado?¿Aquello que no quería contarte?—Ron asintió.—Bueno, creo que es hora de que lo sepas, pero te pido que no me interrumpas hasta el final. Veras...

Hermione lo contó. Contó todo lo que sabía. La sala común estaba relativamente vacía, y ellos tenían la intimidad suficiente para hablar de algo delicado y en secreto. Por suerte, ni Harry ni Ginny se habían aparecido, y alrededor de las ocho y media, la sala había quedado completamente vacía, ya que todos habían bajado a cenar. Hermione terminó el relato, ante un sorprendido Ron, con los ojos completamente llorosos.

—...y eso pasó.—terminó.—Ron, ¿qué hago?¿Qué hacemos?—preguntó desesperada, pero Ron estaba callado, mirándola.—Ron, ¿estas bien?

—No lo esperaba de ti, Hermione.—dijo, con una voz extrañamente ronca. Hermione frunció el entrecejo.—No esperaba de ti una jugarreta asi. ¿Qué ganas con eso?¿Qué ganas con decir que Harry y Ginny son hermanos?

—Ron...¡Te estoy diciendo la verdad!—Hermione no lo podía creer; había pensado en que Ron la entendería, incluso, que se habría desesperado, que habría corrido a contarle a Harry y Ginny, pero no eso.—¿Qué dices?¡Soy Hermione! Yo no haría algo asi, no jugaría con algo como eso...

—No te creo Hermione. Eso no puede ser verdad.—Ron tenía una expresión desesperada. Hermione comprendió su reacción: Ron no quería creerlo.

—Es la verdad. Yo... me sentí mal todo este tiempo. Avergonzada por saber algo tan importante, y no decirlo. De veras, Ron, ahora necesito tu apoyo... Créeme.

Ron la miró, y al instante, se lanzó a ella, y la abrazó con fuerza.

—Perdóname.—murmuró.—Perdóname por haberte dicho eso. Pero... no quiero creerlo. ¿Cómo que Ginny es hermana de Harry?¡Eso no puede suceder!

Ella se separó de él.

—Lo sé, me cuesta creerlo.—dijo.—Y... no sé que hacer.

—Algo hay que hacer, y rápido.—calló de repente, y miró a su novia.—¿Ginny y Harry no habrán ya...?

—No.—negó rápidamente.—No lo creo, Ginny me hubiese contado.

—Entonces estamos a tiempo.

—Pero puede ser una equivocación. Quiero decir, puede haber algo que no vi, que no tuve en cuenta, que me dé una pista para creer que verdaderamente eso no ocurre, ¿me entiendes?—Ron asintió.—¿Qué podemos hacer? Por primera vez, no se como hay que seguir.

Hermione se derrumbó en el sofá, y Ron lo hizo a su lado.

—Es desconcertante.—declaró.—Increíble. ¿Cuántas posibilidades hay de que te enamores de tú hermana, con todas las mujeres que hay en el mundo?—se levantó.—¿No hay algún método para comprobar si Ginny y Harry son hermanos?

—Hay uno muggle.—dijo, levantándose también.—Se llama Ácido desoxirribonucleico.—Ron la miró sin comprender.—Es más conocido como ADN.

—¿Y que es el ADN?

—¿De verdad nunca has oído hablar del ADN?—preguntó sorprendida.

—Hermione, olvidas que soy de familia de magos, no conozco de métodos muggles.

—Lo siento, pensé que podías conocerlo. El ADN es un ácido que está en la sangre, que lleva toda la información genética de esa persona. Para saber la filiación biológica de dos personas, se comparan sus cadenas de ADN. Si tiene parentesco, las cadenas de ADN tienen que tener similitudes. Un ADN tiene una veracidad de un 99,9%.

—¡Fantástico!¿No podrían Harry y Ginny hacerse eso?—preguntó.

—Ya lo había pensado antes. Cuando analicen el ADN de Ginny y Harry, van a encontrar una alteración en sus cadenas, una mutación. Van a encontrar algo que no es común, y van a ser utilizados como material de estudio, se van a convertir en ratas de laboratorio.

—¿Cuál es esa mutación que van a encontrar?

—La misma que encontrarían en ti, en mi, en la profesora McGonagal, en todos los estudiantes del colegio. ¡El gen de la magia, Ron! Somos distintos a los muggles. Tenemos una mutación en la cadena de ADN, porque tenemos magia en la sangre, porque somos magos. ¿Me entiendes, Ron?

—Si, algo. ¿Y no hay ningún método mágico?¿Un hechizo, una poción?

Hermione abrió los ojos.

—¡Ron!—chilló.—¡Eres un genio!¿Cómo no se me ocurrió antes? Todo este tiempo matándome por la culpa de no revelar nada, y nunca se me había ocurrido algo asi. Ya mismo voy a la biblioteca a revisar cada uno de los libros. ¡Algo asi tiene que existir!

Hermione le dio un apasionado beso a Ron, y salió corriendo de la sala, en el mismo momento que Harry, Ginny y Sarah entraban, con pesados libros en los brazos.

—¿Qué le pasa a Hermione?—preguntó Ginny, mientras se sentaba junto a su hermano, y abría uno de los libros en su falda.

Ron miró a Harry y a Ginny.

—¿Ustedes están bien?—preguntó.

—Claro, Ron. ¿Por qué habríamos de estar mal?—preguntó extrañado Harry. Ron frunció el entrecejo, sin dejar de mirarlos.—¿Qué nos miras tanto, Ron?

—¿Qué estuvieron haciendo?—preguntó receloso.

—¿Qué quieres decir, Ron?—Ginny miró al pelirrojo a la cara.—¿No me estarás celando otra vez, verdad? Porque sabes que yo no te lo permito. Y estuvimos en la biblioteca con Sarah, ella puede testificar a nuestro favor.

—A mi no me metan.—dijo rápidamente Sarah, escondiéndose detrás de un libro.

—Ni que esto sea un juicio.—se defendió Ron.—¿No le hiciste nada indebido a mi hermana, no Potter?—agregó, en un tono amenazador.

—¡Claro que no, Ron! ¿Otra vez con lo mismo? Ya lo hemos hablado miles de veces. Sabes que no le haré nada que tu hermana no quiera.

—Lo siento.—dijo, y salió de la sala común.

—¿Qué les pasa?—preguntó esta vez Harry.

—No parecen estar bien.—apuntó Sarah, saliendo detrás del libro.—Parecen preocupados.

—Eso creo.—murmuró Harry.—Continuemos con esto, que es para mañana.

Los tres se enfrascaron en una redacción para el profesor Slughorn por alrededor de una hora.



 Ron continuó su camino hasta la biblioteca, donde encontró a Hermione en la Sección Prohibida, enfrascada en un grueso libro.

—¿Has encontrado algo?—preguntó Ron, esperanzado, sentándose junto a ella.

—No, sobre lo de Harry y Ginny no, pero creo que hallé algo de...—miró a todos lados y bajó la voz.—...algo de los Horcruxes.

—¿Lo dices enserio? Bueno, ya no se cual problema es más acuciante, si destruir los Horcruxes o verificar si Harry y Ginny son hermanos.

—Oh, Ron, no seas tonto. Los Horcruxes son más importantes. Si ellos llegan a ser hermanos, mientras no intenten, eh, bueno, reproducirse, creo que están bien.—dijo ella, sonrojándose.

—Si tú lo dices. ¿Qué fue eso que encontraste?

—Escucha:

“Rowena Ravenclaw no sólo es famosa por ser una de las co-fundadoras del colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Es la única bruja de la que se sabe que ha estado en Avalón, la legendaria isla donde fue llevado el cuerpo malherido del rey británico Arthur Pendragon, llevado hasta allí por su hermanastra, la hechicera Morgana. 

 Para los 

muggles, *sir Arthur Pendragon es una leyenda. Pero nosotros, los magos, sabemos que en realidad existió, en una época donde* muggles *y magos vivían en armonía. Sir Arthur era muggle, pero fue criado por Merlín, el sabio mago más poderoso de todos los tiempos. Si bien la isla de Avalón esta oculta de los ojos de*muggles y magos bajo un espeso manto de niebla, Ravenclaw llegó a ella de casualidad. La isla es inmarcable, y no se sabe de nadie más que haya llegado a ella. Rowena llegó cuando estaba haciendo un corto viaje en escoba de Dublín a Liverpool, por el Mar de Irlanda. Cuando divisó la isla no supo que era Avalón, y decidió descender para descansar antes de continuar el viaje, ya que las precarias escobas voladoras de la época era muy incómodas.


Al llegar a la isla, fue recibida por las sacerdotisas de Ceridwen, que la agasajaron con un banquete, puesto que, según escribió Rowena, la isla de Avalón no recibe muy a menudo visitantes.


Permaneció en la isla tres días y dos noches. Se cree que Ravenclaw, la inteligente, trajo de la isla a Excalibur, la espada mágica que le perteneció a Arturo, y que a su muerte en Avalón, dice una de las leyendas, fue lanzada a un lago encantado de la isla, y llevada a sus profundidades por Vivian, la Dama del Lago. Otras dicen que la última acción de Arturo, antes de morir, fue convencer a uno de sus guerreros, Bedivere, para que se deshiciera de la espada.


Se desconoce si Excalibur fue traída realmente de Avalón, ya que Ravenclaw no lo aclara en sus escritos. Si bien en ellos dice que le fue otorgada como obsequio, no se sabe su ubicación actual, por lo que se suponen dos opciones: o bien Ravenclaw la ha escondido con evidente éxito, o nunca fue traída de la isla.”


—¿Tú crees que Voldemort encontró la espada y la convirtió en un Horcrux?—preguntó Ron, perplejo.

—Es lo que más me convence.—dijo Hermione.—Los otros objetos que encontré sobre Ravenclaw no me dicen mucho: una llave antigua y sus diarios. Y todos están en un museo mágico en Londres. Este objeto es el único del que no se sabe nada.

—Pero no se sabe nada porque no se sabe si verdaderamente fue traída.—observó su novio.

—Si, es verdad.—admitió.—Pero es lo único que tenemos. Llevemos esto a los demás, y veamos que opinan.

—¿Y sobre el otro asunto?

—Ya veremos después. Las cosas salen mejor cuando uno les da tiempo, creo.

 Salieron de la biblioteca, y llegaron a la sala común. Harry, Ginny y Sarah seguían su redacción de Pociones.

—¿Qué hacemos?—preguntó Ron.—¿Se lo decimos frente a Sarah?

—Creo que no hay problema. Podríamos decir que estamos investigando la vida de los fundadores de Hogwarts para...

—¿Por gusto?—apunto.

—No, Ron. Mejor...

—Bueno, creo que me iré a dormir.—dijo Sarah levantándose, y asustando a Ron y Hermione.—¡Chicos!¿Qué hacen ahí?—preguntó, al reparar en ellos, que estaban junto al agujero del retrato de la Dama gorda.

—Eh... hablábamos.—dijo Hermione.—Buenas noches, Sarah.

—Buenas noches a todos.—dijo, y subió las escaleras hacia las habitaciones de señoritas. Ron y Hermione se acercaron a Harry y Ginny. La sala común aún no se había vaciado del todo, y algunos niños seguían hablando y escribiendo.

—He encontrado algo.—anunció Hermione, sentándose junto a sus amigos.—Algo sobre los Horcruxes.

 Harry y Ginny se mostraron interesados. Hermione les leyó el fragmento que le había leído a Ron.

—Excalibur.—dijo Harry.—Ese podría ser el próximo Horcrux.

—¿Aún no sabes donde esta la taza de Hufflepuff?—preguntó Ron.

—No lo sé exactamente, pero tengo una ligera sospecha. Igualmente, deberíamos investigar más sobre esta espada.

—Creo...—comenzó Ginny.—Que he leído algo sobre ella. Esperen un minuto aquí.

 Ginny subió los escalones que llevaban a su cuarto de dos en dos, y apareció en cuestión de minutos nuevamente en la sala común, trayendo un libro en sus manos.

—Este es el libro que me regaló Ron para mi cumpleaños. Aquí también esta la historia esa de Ravenclaw y Excalibur, pero hay más. Oigan:

“...los escritos de Ravenclaw dicen que las sacerdotisas de la isla le entregaron como regalo la espada mágica, siguiendo una antigua profecía hecha por un viejo mago medio siglo antes:
Kaledfouchlc’c volverá a la tierra

donde conviven los dos mundos,

y donde la muerte no se puede eludir.

Y aunque será usada para un macabro fin,

valientes caballeros y audaces damas,

de la Orden de la Luz y el Bien, le harán justicia

a la justa espada.


No se saben quienes son los “valientes caballeros” y las “audaces damas” que pertenezcan a “la Orden de Luz y el Bien”, como tampoco se sabe si la profecía se cumplió o si se cumplirá alguna vez.


Excalibur deriva de la deformación del término Kaledfouchlc’c, que significa “relámpago de hierro”, un nombre que le sienta muy bien a una espada que fue forjada con un hierro indestructible caído del cielo. Asi dice la profecía que Excalibur regresará a “ la tierra donde conviven los dos mundos” y “donde la muerte no se puede eludir”, es decir, donde conviven los

 muggles *y los magos, fenómeno que no ocurre en Avalón.”*


El silencio cayó sobre los cuatro. Hermione habló primero.

—Eh... creo que hay que analizar la profecía.

—Si, eso me parece.—agregó Ginny.

—Esto será difícil.—dijo Ron por su parte.

—Lo único que puedo agregar, es que detesto la profecías.—dijo Harry, y cerró los ojos.


(Asomo la cabeza... miro a todos lados... y veo a mis lectores esperándome con bombas fétidas, pero sin intención aparente de atacar... ¿Seguro? Parece que si... Finalmente salgo)

 Hola mundo!!! Estoy viva!! Me extrañaron? Que va, deben haber estado aliviados de no verme, o leerme. Bueno, a mi defensa, debo decir que estuve (y estoy) hiper archie mega super re ocupada. ¿Sonó histérico eso, no? Pero es verdad!! Exámenes, y exámenes, y exámenes... ¿y ya dije exámenes? Es un dolor de cabeza. A eso hay que sumarle dos cumpleaños de quince, mi propio cumpleaños, peleas con amigas y demás... Agh! Estoy que no me aguanto yo misma... con el calor que hace, me resulta fastidioso sentarme frente a la compu, con los mosquitos carnívoros que hay por acá que me dejaron las piernas llenas de ronchas y una comezón infernal...

 Hago un paréntesis aquí, para agradecer infinitamente todas las felicitaciones de cumpleaños que me llegaron en los reviews... no saben lo feliz que me hizo que gente que sólo me conoce por mis historias me deseara un feliz cumpleaños... los quiero mucho!! El mejor que tuve fue el que me hicieron mis amigas, entre todas: me compraron el video de Harry Potter y el Cáliz de Fuego.. me quería morir, pero si me moría, no podría ver la peli.. jeje, desde mi cumple, la he visto más de cinco o seis veces.

 Bueno... hable de todo, menos del capi de hoy... ¿qué tal estuvo? Intenté que fuera algo “trascendental” , pero no se si funcionó. En verdad, tuve poco tiempo para definirlo y escribirlo, y no sé si me salió muy bien, pero en definitiva, los jueces son ustedes..

 El capítulo esta dedicado a AAMC Weasley, que adivinó cual sería el objeto Horcrux hace ya mucho tiempo...

 Ahora me despido.. Espero que dejen muchos reviews!! Feliz Halloween a todos!!!

 Besitos miles!


Lali Black