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Historia 22081 — capítulo 20

Capítulo 18: Preparativos

“...mi sangre es roja,

la tuya también.

Pero no me equivoco,

algo tendremos que ver...”

“Nunca quise”

Intoxicados

—¿Me vas a decir que encontraste?—preguntó Ron, mientras seguía a Hermione a la biblioteca. La chica caminaba con velocidad.

—No, Ron. Hasta que no encuentre el libro que busco, no te diré nada.

—Vamos, Hermione. Quizá pueda ser de ayuda. ¿Necesariamente hay que decirles?

—Quizá si, quizá no. Depende del libro que busco.

—Por lo menos, ¿me dejas acompañarte a la biblioteca?

—Si quieres.—cedió.

La pareja llegó a la biblioteca. Hermione no fue a la Sección Prohibida, como casi le era costumbre, sino que se encaminó a una estantería, y empezó a pasear el dedo índice sobre el lomo de los libros. Finalmente, se detuvo en un libro.

—¡Aquí está!—exclamó con emoción.—Quizás ahora pueda contártelo, Ron.



 Una mano blanca, de largos dedos, se levantó en el aire.

—¡Silencio!—ordenó imperiosamente el dueño de la mano, con una voz siseante y fría. Levantó la cabeza, cubierta con una capucha negra. Dos ojos rojos de pupilas rasgadas brillaron en la semi oscuridad en que la estaban. Frente a él, tres personas encapuchadas estaban de rodillas. Bajaron la mirada ante la orden.—Creo que al fin nuestro querido muchacho se ha unido a esta pequeña reunión de viejos amigos.

 Uno de los encapuchados, de figura pequeña, levantó la cabeza. Traía una máscara blanca.

—Se...señor... ¿se refiere a...?

—¡Silencio, Colagusano!

 El hombre bajó la cabeza nuevamente, retorciendo las manos en su regazo. Una de ellas era de plata. La voz fría y estremecedora se oyó por tercera vez.

—Bienvenido, Harry Potter.

 Harry abrió los ojos, en medio de la oscuridad de su cuarto en la torre Gryffindor. Miró su reloj, sobre la mesa, iluminado por un rayo de luz de luna. Marcaba las tres de la mañana. Asustado, levantó las manos, e intentó tocar las cortinas de su cama. Las corrió un poco más, hasta tener una mejor visión de la luna rodeada de estrellas. Estaba empapado en sudor, y tenía la camiseta pegada al cuerpo. Se sentó sobre las húmedas sábanas, y se talló los ojos. No podía haber entrado a la mente de Voldemort *otra vez*. Se suponía que Voldemort había cerrado su mente hacia él, cuando descubrió que podía ser peligroso. Lo que le extrañaba aún más, era que el mismo Voldemort le estaba dando acceso a su mente, adrede. ¿Había presenciado eso realmente, o sólo había sido un sueño?

 Miró a un costado, y vio a su mejor amigo y cuñado, durmiendo totalmente despatarrado. Se dijo a si mismo que no valía la pena despertarlo para contarle lo ocurrido. Podría esperar a la mañana, y asi contárselo a Hermione también. Se acostó nuevamente, intentando no pensar en la visión. Porque si realmente había sido una visión, y el mismo Voldemort le había permitido verlo, es que algo se traía entre manos.

 Cerró los ojos, y vació su mente por completo. Pensar en Ginny le serviría. Pensó en que habían estado juntos sólo unas horas atrás, en la sala del Requerimiento, luego del entrenamiento del ED. En que se habían reconciliado, y habían tenido un pequeño momento de intimidad, antes de ser interrumpidos por el celoso de Ron. Y pensando en Ginny, se quedó dormido, sin visiones ni pesadillas.


—¡Último día de clases!

El grito se oyó en el cuarto de hombres de séptimo, en la torre Gryffindor. La sábana de Harry, como la de todos los muchachos, se levantó de un tirón. Harry abrió los ojos molesto para ver a su mejor amigo con la varita en alto, y las sábanas de todos flotando en el aire, sobre ellos.

—¡Arriba todos, último día de clases!

—¡Ya lo sabemos, Ronald!—gritó Simon.—¡Pero déjanos dormir!

—¡Es tarde!—dijo Ron, inusitadamente alegre.—¡A clases!

—¿Qué se te dio ahora por ir a clases ¡TAN TEMPRANO!?—preguntó Harry.—¡Son las siete!¡Y hace frío!

—¡Tú cállate, Potter!—dijo Ron.—¡Anoche te agarré con mi hermanita!

Harry enrojeció.

—No hacíamos nada, Ron.—dijo en un susurro.

—¡Un poco más y la tragabas a besos!

—¡Pues dile a ella también!

El que enrojeció ahora fue Ron. Bajó la varita, y las sábanas de todos cayeron sobre sus dueños.

—Me hechizaría.—dijo en un susurro también. Dean Thomas se estaba vistiendo, y levantó la mirada hacia ellos.

—¿No puedes con Ginny, Potter?—dijo mordaz. Harry y él no se llevaban bien desde que Harry había comenzado a salir con Ginny el año anterior, y evitaba hablarle en las clases y en el ED.

—Cállate, Thomas.—dijo entre dientes. Se levantó y tomó su uniforme, para comenzar a cambiarse.

—¿Eres tan poco hombre que te dejas manejar por una mujer?

—Cállate si no quieres salir lastimado.—gruñó otra vez, sin mirarlo.

—Vamos, Potter, todos sabemos que ella esta contigo por dinero, y tú estas con ella porque sólo es la hermana de tú mejor amigo.

—¡Te dije que te callaras!—gritó Harry. Sacó su varita, pero alguien se le había adelantado. Ron estaba sobre Dean. Se habían olvidado de la magia, y estaban enredados en una pelea.

—¡Mi hermana no es una cualquiera!—gritó Ron, con el labio partido, pegándole un puñetazo en medio de la cara. Dean cayó hacia atrás, al suelo, y la nariz comenzó a sangrarle.—¡Antes de hablar de ella te lavas la boca, idiota!

—Te dije que te callaras, Thomas.—dijo Harry.—Tienes suerte de que Ron se me haya adelantado, o no sólo te llevarías esa nariz rota.

Dean los miró con desprecio a los dos. Se levantó furioso, y caminó con decisión hasta la puerta. En el marco, se volteo, y se dirigió hacia Harry:

—Algún día me pagarás el haberme quitado a Ginny, Potter.

—No seas ridículo, Dean. Ella te dejó a ti.

El muchacho los miró una vez más, y desapareció del cuarto.

—Algún día me voy a dar el gusto de dejarlo desfigurado.—sentenció Ron.

—Y yo te ayudo.—dijo Harry.—Pero por ahora, no le prestes atención. Esta mordido porque Ginny lo dejó.

—Eso creo.—murmuró Ron. Levantó la vista. Neville y Simon los miraban.—¿Qué pasa?

—Nada.—dijo débilmente Neville, y comenzó a cambiarse. Simon lo imitó.

Cuando los dos amigos estuvieron listos, bajaron a la sala común. Ginny y Hermione los esperaban.

—¿Qué te pasó, Ron?—dijo Hermione, al ver el labio partido de su novio. Sacó su varita, y la movió sobre la herida.—¡Episkey!

—Peleó con Thomas.—dijo Harry, después de darle un beso a Ginny.—Y yo también lo hubiera hecho, si Ron no se me hubiese adelantado.

—¿Qué sucedió?—preguntó esta vez Ginny.

—Dijo cosas sobre ti.—le respondió su hermano.—Aún esta mordido porque lo dejaste.

—Me imagino.—respondió ella.—Habrá dicho que estoy contigo por dinero, ¿no?

—¿Cómo lo sabes?—preguntó extrañado Harry.

Ella bajó la mirada.

—Me ha estado atosigando con eso desde que llegamos al colegio.—dijo en voz baja. Harry se soltó de ella, he hizo el intento de salir de la sala, pero ella lo tomó del brazo.—¡Por favor! No hagas nada, Harry. No vale la pena

—¡Tendrías que habérmelo dicho, Ginny!—protestó Harry.

—Ya lo voy a agarrar a ese desgraciado de Thomas.—murmuró Ron.—¡Y tú no nos habías dicho nada, Ginevra!

—Ya córtenla los dos.—dijo Hermione.—Ninguno va a matar a nadie. Dejen en paz a Dean, se le va a pasar y pronto va a andar tras la falda de Parvati o Lavender.

—Ojalá que tras Lavander.—dijo Ron muy bajito.

—¿Dijiste algo, Ronald?—preguntó Hermione. El negó.—Ah, mejor asi. Ahora vamos a desayunar, que se hace tarde.

Los cuatro jóvenes salieron de la sala común. Harry abrazaba a Ginny muy protectoramente. Cuando llegaron a la mesa de Gryffindor, vieron a Thomas desayunando solo. Ginny sintió como Harry se tensaba a su lado, y le apretó el brazo con más fuerza. Se sentaron alejados de Dean, y comenzaron a desayunar. Una bandada de lechuzas entró al Gran salón, como todas las mañanas, trayendo el correo matutino. Hermione extendió el periódico, que le trajo una lechuza marrón, frente a su taza de café. Lo hojeó unos minutos, luego lo enrolló, y lo dejo a un costado.

—¿Murió alguien que conozcamos?—preguntó Ron, con la misma crudeza con que lo venía preguntando hacia un año.

—Nada.—contestó Hermione, igual que siempre.—Voldemort parece estar muy tranquilo.

Harry levantó la cabeza de repente. Había recordado algo que se le había olvidado con la pelea con Dean Thomas.

—¿Qué sucede, Harry?—preguntó preocupada Hermione, viendo como Harry había reaccionado rápidamente.

—Nada.—dijo Harry. Miró a un costado, donde Ginny lo veía con preocupación.—Nada.

Hermione frunció el entrecejo, pero siguió desayunando. Ginny siguió el ejemplo de su amiga. Harry no iba a contar su sueño, si es que era un sueño, delante de Ginny. Se preocuparía con él, y lo comenzaría a tratar como a un niño. Y él no soportaba que lo trataran asi, y menos aún si ese trato venía de parte de Ginny.



—Debemos preparar nuestra salida.—dijo Hermione, en un recreo, cuando los cuatro estaban en el Gran salón, ya que no se podía salir a los jardines porque nevaba.

—Si, debemos ver como hacemos para declinar la invitación de los señores Weasley.—dijo Harry. Miró a Ron.—¿Alguna idea, compañero?

—Sólo decirles que preferimos quedarnos aquí. Que... que tenemos que estudiar para los EXTASIS, y ayudar a Ginny a ponerse al día. Si, eso.—dijo Ron.

—Si, buena idea.—dijo Hermione.—Y si tenemos tiempo, podemos hacerlo de verdad.

 Ron pareció haberse arrepentido de dar la idea.

—Bueno, ya esta. Ahora hay que hablar con McGonagall.—dijo Harry. De repente, se le ocurrió una idea.—Ginny, ¿podrías seguir un diario? Me refiero a todo esto de los Horcruxes, nuestra búsqueda, los adelantos que hagamos y demás. Sería útil para rever las cosas.

—¡Claro!—asintió ella.—Hermione podría hacer algo para hacerlo seguro.—Hermione asintió, pero viendo con desconfianza a Harry.—Voy por un cuaderno a mi cuarto, ya vuelvo.

 La pelirroja salió corriendo del Gran salón, y desapareció. Hermione se volvió algo furiosa hacia Harry.

—¿Por qué hiciste eso? Es peligroso registrar todo.

—Lo sé, pero necesitaba sacar a Ginny, tengo algo que decirles. Aunque lo de registrar todo, no me parece una mala idea, sé que tú eres más que capaz de idear algo que pueda sellar el diario.

 Hermione resopló.

—¿Qué vas a decirnos?—urgió Ron.

—Esta mañana soñé con Voldemort.

 Ron y Hermione quedaron en silencio.

—¿Fue un sueño o una visión?—preguntó con cautela la chica, segundos después.

—Creo que... una visión.

 Hermione se escandalizó.

—¿No se suponía que él había cerrado su mente hacia ti?¿Y no se supone que tú tendrías que recordar algo de Oclumancia?

—No me regañes, Hermione. Desde...—suspiró.—...desde lo de Sirius no he tenido ninguna visión, y el mismo Dumbledore me dijo que ya no tenía que practicar Oclumancia porque Voldemort había cerrado su mente. ¿Qué quieres que haga? Lo peor, es que creo que lo hizo adrede.

—¿Qué quieres decir?—dijo Ron.—¿Qué apropósito abrió su mente a ti?

—Si, escuchen...—Harry les contó lo que había pasado en el breve sueño.—¿Entienden? Algo planea, no me da buena espina.

—Tienes razón.—aprobó Hermione.—Intenta vaciar tu mente por las noches, Harry, no te dejes vencer, y no dejes que vea cosas que no debe.

 Harry asintió. Ginny volvió enseguida.

—Aquí esta.—dijo, dejando un cuaderno entre ellos. Era rojo, con letras doradas, que rezaban “Diario”.—Espero que sirva.

—Claro que si.—dijo Hermione. Lo tomó, y lo guardo en su bolso.—Ya encontraré la forma de hacerlo seguro.


 El día pasó muy rápido. Ron le había escrito a su madre, diciéndole que debían estudiar para los EXTASIS y ayudar a Ginny con los estudios. Hermione había desaparecido en una hora libre, y luego había aparecido con dos libros, y los había leído y releído un largo rato. 

 Luego de la última clase del año y del semestre, los cuatro se reunieron en la sala común, antes de la cena.

—Ya tengo la manera de hacer seguro el diario.—dijo Hermione, sentándose sobre Ron.—Es muy obvia, pero es la más segura que encontré. Debemos sellarlo con nuestra sangre.

—¿Y como sería eso?

—Sólo deben poner unas gotas de su sangre aquí.—señaló un círculo en un costado del cuaderno, que antes no estaba allí.—Lo hice yo, en un Recolector. Cuando haya recolectado nuestra sangre, sólo lo podremos abrir nosotros, poniendo nuestro dedo pulgar sobre el círculo. Este recolector sólo admite cuatro tipos de sangre diferentes.

 Ron observó el círculo detenidamente.

—¿Eso... ese Recolector...—comenzó, dudoso.—...reconocerá nuestros ADN?

 Todos lo miraron.

—Algo asi.—aprobó Hermione, sorprendida de que Ron hubiese recordado lo que le había explicado sobre ADN.

—¿Cómo sabes sobre ADN?—preguntó Harry.

—Hermione me contó algo sobre ello.—respondió, encogiéndose de hombros.

—¿Qué es ADN?—preguntó Ginny, confundida.

—El ADN es una es un ácido, que esta en la sangre y que...

—Hermione, se lo explicas luego, ¿si?—le cortó Harry. Ella lo miró ofendida, pero cedió. Harry tomó su varita, y transformó su pluma en un alfiler. Se pinchó el dedo pulgar de la mano derecha, y lo puso sobre el círculo del cuaderno. La sangre de Harry fue absorbida inmediatamente. Limpió el alfiler, y se lo paso a Ginny, que repitió el mismo proceso. Luego de limpiar el alfiler nuevamente, Ron se pinchó el dedo, y depositó su sangre en el Recolector. Antes de hacer lo mismo, Hermione intentó abrir el cuaderno.

—¿Ven?—dijo.—Como mi sangre aún no esta en el Recolector, no puedo abrirlo.—la chica tiraba de las tapas del diario, pero este no cedía.—Inténtelo ustedes.—los demás lo hicieron, y ellos si pudieron abrir el cuaderno.—Bien, quería asegurarme de que funcionara.—agregó, antes de pincharse el dedo. Cuando la sangre de ella fue absorbida por el Recolector, este brillo con una luz azulada, por unos segundos, y luego cobró un tono dorado, que combinaba con las letras que decían “Diario”.

—Listo.—declaró Hermione.—Ya puedes comenzar a escribir, Ginny.

—¡Gracias!—dijo esta.—Esta noche comenzaré a registrar los hechos desde que descubrimos quien es R. A. B.


A la mañana siguiente, todo el colegio esta yendo de aquí para allá, despidiéndose y deseándose Feliz Navidad. Harry y Ron estaban en la sala común, enfrascados en un juego de ajedrez, donde obviamente, ganaba Ron.

—¿Cuándo hablaremos con McGonagall?—preguntó Ron, mientras movía un peón.

—Creo que hoy en la tarde. Para ese momento, se habrán ido todos. Somos los únicos que nos quedamos, ¿no?

En ese instante, llegaron Ginny y Hermione. Cada una saludó a su novio, y ambas se sentaron a ver el aplastante triunfo de Ron. Más tarde, mientras los dos amigos estaban enfrascados en otro juego, Emma, Sarah y Elizabeth se acercaron a despedirse.

—Te hemos dejado tus cosas en tu mesa de noche, Ginny. Muchas gracias.—dijo Sarah.

—Si, esperamos que no te moleste que lo hayamos usado.—agregó Emma.

—No hay problema.—dijo Ginny.—Pueden usar mis cosas cuando quieran.

—Gracias.—dijo Elizabeth.—Feliz Navidad a todos.

—Igualmente, Beth.—dijeron los cuatro.

—¡Feliz Navidad!—saludaron al unísono Emma y Sarah. Las tres chicas se fueron, levitándo sus baúles, por el retrato de la Dama Gorda. A medida que se acercaba la hora del almuerzo, la sala común iba quedando cada vez más vacía. Ginny se había recluido en un sillón, junto a Harry, para que él la ayudara con “el diario de la Misión”, como lo habían comenzado a llamar.

Ron y Hermione también estaban un rincón, ambos sobre el libro que le habían pedido a Sarah el día anterior.

—¿Estas segura que al final no es necesario contarles nada?—preguntó Ron.

—No, Ronald. ¿Cuántas veces te lo voy a repetir? Tú sólo tiene que traerme lo que te pedí, yo me encargo del resto.—explicó Hermione.

—Esta bien. ¿Podrás tu sola con esa poción?

—Claro, Ron. Es bastante fácil. Si pude yo sola con una poción multijugos en segundo curso, podré con esta. Además, sólo tardará dos semanas, no más.

—Si, en hacerla. Pero lo más difícil viene luego. ¿Cuándo comenzarás a prepararla?

—Tengo algunos ingredientes. Otros están en el armario de los estudiantes. Hay sólo dos que debo robar del despacho del profesor Slughorn. Tienes que ayudarme con eso.

—Claro. Lo podemos hacer en estos días, que el colegio está vacío. Quizá en el banquete de Navidad. Slughorn estará borracho, o se irá a dormir tarde.

Un golpeteo en la ventana distrajo a todos. Pig, la pequeña lechuza de Ron, regalo de Sirius, golpeaba con fuerza y entusiasmo la ventana, aunque ya su dueño se había percatado de su presencia.

—¡Lechuza de m...!

—¡Ron!—le interrumpió Hermione.—¡No digas groserías!

Ron se levantó furioso, atravesó la sala común, con algunas miradas indiscretas posadas en él y su ave, y abrió la ventana. Pig entró volando, y salpicando de nieve a algunos, y se posó en el sillón donde había estado Ron segundos antes. Ron caminó hasta su mascota, y le quitó el pergamino semi húmedo que traía atado a una pata. Crooshanks, el gato patizambo de Hermione, que estaba dormitando cerca del fuego, ronroneó y se paró de un salto, intentando atrapar al pequeño animal, que había empezado a volar desesperado.

—¡Vete!—tomó a Pig y la expulso por la ventana. Luego miró a Crooshanks.—¡Tú también, vete!

El gato lo miró, bufó, y se fue a esconder detrás de su ama.

—¡Eres insensible, Ronald!—dijo ella, abrazando al gato. Harry y Ginny miraban entre divertidos y preocupados la escena. Si alguien no intervenía, podrían estallar en una fea pelea.

—¡Tú gato es un intento de asesino!—le tiró Ron de vuelta.—¡Quiere comerse a Pig!

—¡Porque tu aprecias mucho a Pig!—dijo con ironía.

—¡Oigan!—intercedió Ginny.—¿Esa carta es de mamá?—preguntó, señalando el pergamino que Ron aún traía en las manos.

Ron se sentó nuevamente. Volteó la cabeza, y observó al poco alumnado que aún estaba en el colegio.

—¿Y ustedes que miran?—dijo bruscamente.—¡Vuelvan a lo suyo!

Todos pegaron un brinco, y desviaron su mirada de los cuatro amigos.

—Léela tú, Ginny.—dijo Ron, de mal humor, pasándole el pergamino a su hermana.

Chicos:

Debo admitir que la idea de que pasen Navidad en el castillo no nos es muy grata ni a mi ni a Arthur, pero entendemos que tiene que esforzarse en sus estudios, en especial Ginny. Sabemos cuan complicado se te puede hacer cursar dos años estudiantiles a la vez, hija, por lo que los entendemos perfectamente.

Nos consuela el hecho de saber que la próxima Navidad ya no estarán en el colegio, y ojalá y Dios quiera, que podamos pasarla juntos.

Hace dos días, Bill nos confirmó que Fleur está esperando un hijo. ¡Nuestro primer nieto! ¿Pueden creerlo? La niña está de un mes y medio, pero sólo hace dos semanas que sospechaba de un embarazo. Asi que ahora tendrán un sobrino al que malcriar los cuatro juntos. Claro, si se casan cuando terminen el colegio. Espero que los próximos nietos sean de alguno de ustedes.

—Huy, mamá es muy directa.—interrumpió Ron.

—Calla, Ronald.—dijo Ginny, algo sonrojada.

Esperamos que pasen una muy buena Navidad los cuatro juntos, y que les agraden nuestros regalos.

Estudien mucho, y disfruten de las vacaciones.

Los queremos,

Arthur y Molly.

—Bueno, mis padres no se molestaron mucho.—dijo Ginny.—Pero creo que están algo apurados para ser abuelos.—agregó con creciente sonrojo.

—Ya lo creo.—dijo Harry, sonrojado también.

—Bueno, creo que mejor nos ocupamos de esto.—dijo Hermione, nerviosa.—Hay que hablar con McGonagall.

Los cuatro bajaron a almorzar. El gran salón estaba casi vacío. Tonks se acercó a ellos en cuanto los vio.

—Molly me comentó que no irán a casa para Navidad.—dijo muy bajo, para que una chica de primero que estaba cerca no los oyera.—Dijo que tenían que estudiar. ¿Me equivoco o es mentira?

Los cuatro se miraron entre si.

—No te equivocas.—confirmó Harry.

—¿Y que harán?¿Otra escapada romántica como la del Valle de Godric?—dijo con una semi sonrisa.

—Sabes que lo del Valle de Godric no fue “una escapada romántica”. Sólo que... ciertas circunstancias hicieron que Ginny y yo quedáramos en un mismo cuarto, y en otro Ron y Hermione. Por nuestra parte, podemos decir que no paso nada de nada.

—Por la nuestra también.—agregó Hermione.—Creo que al fin de cuentas, algún ser superior esta apurado porque nos casemos y tengamos hijos.

—¿Cómo?—dijo Tonks.

—Mi madre dice que quiere que alguno de nosotros le dé el próximo nieto. Fleur está embarazada.—agregó.

—Oh, que bien, un niño para malcriar.—dijo.—Espero que a Fleur y a Bill no le moleste que lo malcríen. Ese niño si que será mimado. Bien, al punto, ¿se escaparán o no?

—No nos escaparemos.—dijo Hermione.—Todavía tenemos que avisarle a McGonagall que saldremos.

—Esta bien. No me gusta que salgan en esas misiones, pero si Minerva les dio plena confianza...—suspiró.—Le diré que ustedes quieren hablar con ella, ¿si?

Asintieron, y Tonks volvió a su mesa.

—¿Sabes donde queda Pequeño Hanggleton, Harry?—preguntó Hermione.

—No, ¿tú?

—Creo que cerca del Valle de Godric.—dijo.—Podríamos quedarnos en la posada otra vez.

—Podría ser.—contestó con reservas.—¿Lo averiguas, Hermione? Yo hablaré con McGonagall más tarde. Iremos el veintiséis, ¿les parece?

—Claro.—coincidieron.

En la tarde, Harry partió al despacho de McGonagall. Tonks le había dicho la nueva contraseña, y Harry entró a través de las feas gárgolas que custodiaban el despacho de la directora. McGonagall lo esperaba detrás del escritorio. Antes de sentarse, Harry le dirigió una fugaz mirada al cuadro de Dumbledore.

—Tonks me dijo que piensan salir unos días.—dijo.

—Si. Pensamos salir inmediatamente después de Navidad, y regresar antes de que termine el año. No creo que tardemos más de tres días, o menos, incluso.

—Bueno, pueden hacerlo, ¿no? Ya se los dije.—dijo ella.

—Sólo queríamos que lo supiera. Si necesitamos ayuda, enviaré mi patronus.

—Me parece bien.—aprobó ella.—Veo que Dumbledore les enseño como.

—Algo asi.—dijo.—Mi patronus es un siervo, el de Ginny, un león, el de Hermione una nutria y el de Ron es un perro pequeño, un terrier.—informó Harry.

—¿Algo más, Harry?

Harry dudó. Había algo que quería pedirle, pero no sabía si la profesora podría hacer algo al respecto.

—Hay algo más. Me gustaría que me hiciera un favor...



—Ya hablé con McGonagall, está todo arreglado. Saldremos el veintiséis, y estaremos de regreso antes de Año Nuevo. También le pedí que dejara salir a Ginny igual, sin permiso de los señores Weasley. Estuve pensándolo bien, y no creo que sea conveniente que Ron pida la tutoría de Ginny si ella cumple la mayoría de edad al salir del colegio, porque ¿para que la quiere sino? Se supone que ella va a estar dentro del colegio hasta entonces. McGonagall dijo que si, porque es por una buena causa.

—Gracias.—dijo la pelirroja.—¿Nos alcanzaran seis días?—preguntó luego, acurrucándose junto a Harry. Hermione y Ron estaban frente a ellos.

—Creo que si.—dijo Harry.—Supongo que menos.

—Bien, hay que estar preparados para partir bien temprano. Nos encontramos en la sala común a las cinco, y nos desapareceremos en cuanto hayamos atravesado las puertas de los terrenos del castillo. Averigüé que Pequeño Hanggleton está a cincuenta kilómetros del Valle de Godric, asi que nos apareceremos cerca del Valle.

 “Luego iremos directamente a la posada. Rentaremos los cuartos, desayunaremos, y saldremos hacia las afueras del Valle. Allí nos desapareceremos, para Aparecer luego, a un kilómetro de Pequeño Hanggleton.

—La mansión es fácil de reconocer.—siguió Harry a Hermione.—Es la que está sobre la colina, domina el pueblo. Quizá vean raro que estemos interesados en la mansión, porque está desabitada desde la muerte de los Riddle, hace más de cincuenta años. Estuvo habitada hasta hace tres años por Frank Brice, el jardinero, pero luego Voldemort lo mató. Asi que podemos basar nuestra visita en la muerte del jardinero, o en la historia de la mansión. O simplemente, entramos de incógnito. Ya veremos que se nos ocurre.

—Entonces, cuando estemos dentro de la casa, lo que nos queda es revisar.—siguió Ron.—Seguir los rastros de magia, hasta el Horcrux.

—Y tomarlo.—concluyó Ginny.

—Eso no es tan fácil.—le interrumpió Harry.—El Horcrux va a estar protegido. Puede tener alguna criatura o algunos hechizos poderosos. 

—Pero entonces no vamos a poder tomar el Horcrux.—dijo Ginny asustada.

—Quizá no necesitemos más de lo que sabemos. Voldemort subestima muchas cosas. Él piensa que el dolor físico es lo peor. Cuando fui con Dumbledore a la cueva, no utilizamos ningún hechizo, pero para pasar, tuvimos que dejar un tributo de sangre. Y luego Dumbledore tuvo que debilitarse bebiendo esa poción, pero no utilizamos ningún hechizo. Será difícil.

—Entonces, a prepararnos.—animó Hermione.—Tomen la ropa suficiente para varios días, va a hacer frío. Redúzcanla para que quepan más cosas. Y ropa cómoda, por si hay que correr. Llevaré pociones curativas, por si las dudas.

—Bueno, ya esta. El veintiséis partimos.—concluyó Harry.—A por la taza de Helga Hufflepuff.


Aloha! Bien, bien.. que tal el capi? Preguntas, preguntas y más preguntas, ¿no?¿Qué será lo que ha encontrado Hermione para probar si Harry y Ginny son hermanos?¿Serán hermanos?¿Encontraran la taza de Hufflepuff, o se habrán equivocado de lugar?¿Pig será la cena de Crooshanks algún día?¿Harry y Ginny y Ron y Hermione tendrán hijos, como quiere Molly? Bueno, por lo menos, empezaran a practicar, Jejeje!! Aja, pronto!

 Ok, ahora, una disculpa.. En el capi “De vuelta a casa”, McGonagall dice en su discurso que las salidas a Hogsmeade se reducen a tres: una antes de Navidad, una en San Valentín y otra, la segunda semana de Junio, luego de los exámenes. Se habrán dado cuenta de que me olvidé de poner una salida a Hogsmeade en este capi, o en el pasado. En el próximo capi ya viene la Navidad, y no puse ninguna salida.. bueno, piénselo como un olvido mío, o como una equivocación de McGonagall, aunque es más factible lo primero, jeje.

 Y nadie me dijo si quieren un “behind the story”.. Plis, díganme si lo quieren!! Puede ser interesante, de verdad.. Tengo capítulos inéditos, que nunca publique, y que hacen más hincapié en la relación de Harry y Ginny, y donde Mafalda (¿Se acuerdan de Mafalda?) tiene más protagonismo.. Porfis, díganmelo en los reviews..!

 Tengo que pedir otra disculpa (Hey, que errar es humano y no soy un robot, jeje!) a los lectores de **“Un cuento de Hadas poco convencional”**, porque voy a tardarme. Tengo el próximo capítulo a la mitad, pero me trabé allí.. Tengo que darle más protagonismo a Estephanie y a Malfoy, pero la maldita inspiración no sale. Y tengo que escribir un partido de Quidditch, algo que nunca he escrito.. Asi que espero, sepan disculparme.. El capi va a estar para el año que viene.. Prometo que de Enero no pasa XD!

Volviendo a “¿Hermana?”, en el capi que viene verán las Navidades de nuestras parejas favoritas y una sorpresa de parte de Harry a sus amigos, y quizá algo del comienzo de la búsqueda en la mansión Riddle.

 Y como quizá no publique hasta el año que viene.. ¡Feliz Navidad!¡Feliz 2007! Se dan cuenta? En unos siete meses veremos La Orden del Fénix, y saldrá el séptimo libro... Si que será un buen 200 en ese sentido...

 Muchísimas gracias a todos los que me dejaron reviews! Los parecio!

 Mi mail es: [email protected] Mi flog personal: http://fotolog.terra.com.ar/ailen_83 y mi flog de HP: http://fotolog.com/magia_hpotter 


MUCHAS FELICIDADES!!!!!!!


 Lali Black


PD: Quiero por lo menos siete reviews, si no, no publico... Y si no, cinco reviews y dos criticas en alguno de mis flog... ¡Vamos, pónganse las pilas! Intenten que sea antes del 7 de enero, y tendrán el prox. Capítulo en dos semanas!

PD2: Acabo de ver el titulo de HP7!!!!!!!!!! Les interesa?? AQUÍ VA: Harry Potter and the Deathly Hallows! Lo anuncio JKR.