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Quiero ser tu heroe — capítulo 3

Draco Malfoy despertó. Alguien estaba tocando en su ventana.

“Seguro que es una lechuza. Espero que, por lo menos, ya que me ha despertado, sea la de Hogwarts”.

Se levantó y fue hacia la ventana, cuando descorrió las cortinas vio que no había una sola lechuza, sino dos. Una era la de Pansy, suponía que la otra llevaría la carta de Hogwarts, mas bien lo esperaba.

Cuando hubo desatado las cartas de cada una de las lechuzas, estas se fueron volando otra vez.

Abrió primero la que se suponía que era de Hogwarts para salir de dudas. Y, sin duda, así era. Tenia en las manos la carta donde estaban escritos todos los libros y de más cosas que debían comprar para su sexto curso en Hogwarts.

Ni siquiera miró los libros que necesitaba. Dejo esa carta a un lado y se puso ha abrir la carta de Pansy, la cual decía:

Hola Draco:

Seguro que estabas durmiendo y te habrá (o habrán) despertado, pero bueno... NO lo siento, jeje.

Quería decirte que a mi, ya me ha llegado la carta de Hogwarts. Supongo que a ti y a todos los demás también, por eso, sigue en pie lo de hoy, ¿verdad?

Contesta si quieres. Yo, de todas maneras, pasare por tu casa, así vamos juntos. Si se cambia la fecha... pues igual me interesa ir a tu casa, necesito hablar contigo, pero eso... si se cambia la fecha me contestas, igual, haber a que hora voy, ¿vale?

Nos vemos pronto, mi niño.

Besos.

Atentamente,

Pansy Parkinson

Draco fue a por un pergamino y una pluma para poder contestar a su amiga. Cuando lo tuvo, se sentó en su escritorio y se dispuso a escribir:

Buenos días Pansy:

Pero que graciosa y buena es mi niña, que no le importa despertar a su mejor amigo de un sueño magnifico. Ya sabes que Draco Malfoy perdona pero no olvida.

Sí, que yo sepa sigue en pie lo de hoy, y más ahora que ya llego la carta de Hogwarts.

Ven en cuanto quieras a mi casa, aquí te espero.

Espero perderte pronto de vista (todavía tengo ese pequeño problema de decir lo contrario de lo que siento, jeje).

Besos, mi niña.

Atentamente,

Draco Malfoy

No pasó mas de dos horas, cuando, uno de los elfos domésticos de la familia Malfoy, entraba en el salón anunciando la llegada de “la señorita Parkinson”.

No perdieron mucho tiempo saludando y despidiéndose y de Lucius y Narcissa.

Entraron en la limusina de los Malfoy, la cual les llevaría al Caldero Chorreante, donde habían quedado con Blaise Zabinni, Theodore Nott, Millicent Bulstrode, Vincent Crabbe y Gregory Goyl, para luego entrar al Callejón Diagon, como siempre habían quedado.

Cuando el coche había arrancado, sin perder tiempo y directo al grano, Draco le pregunto:

– ¿De qué querías hablar conmigo?

– En realidad, quería que me volvieras a prometer... –empezó a decir Pansy, pero Draco la interrumpió, ya sabia lo que era.

– Te lo prometí cuando nos vimos, Pansy, y, si así lo quieres, te lo vuelvo a prometer ahora –dijo Draco–. Te prometo que no le haré nada a Thomas, a no ser que se lo merezca por otra razón.

Pansy le abrazó, sabia que lo había dicho de verdad, de corazón. Aunque, también sabia, que a la mínima que Dean hiciera o dijera algo..., no quería ni pensar como reaccionaria Draco, utilizaría cualquier cosa como pretexto.

Durante el camino estuvieron hablando de diferentes cosas, de temas muy distantes al que habían tenido al principio.

Llegaron al Caldero Chorreante y, como pudieron comprobar, todos sus amigos ya habían llegado. Se saludaron unos a otros ya que en el verano, por unas cosas y otras, solo habían podido escribirse.

Decidieron que, antes de comer, irían a comprar todo lo que necesitaran. Cuando fueran a comer, le pedirían a Tom, el dueño del Caldero Chorreante, que les guardara sus cosas, como otros años había hecho. Y, luego de comer, volverían de nuevo al Callejón Diagon, para pasar una tarde divertida, intentando que nada ni nadie la estropeara.

..--,,Continuará,,--..