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Harry Potter: Los Elfos de Lorien y la Madriguera de Voldemort — capítulo 2

TODOS EN LA SALIDA DEL TÚNEL

Las nubes se desperdigaban por el cielo de forma amenazante como leones detrás de una presa en medio del cielo. La tormenta se avistaba lejos en el horizonte de alguien que baja la vista y se encuentra con la mitad del cielo limpio y la otra tempestuosa y más si se encuentra rodeada de un gran océano. Todo el murmullo del viento venía de allí lentamente y la costa escarpada espera sin escape que la tormenta llegue y azote cada palmo del terreno duro y lleno de rocas con musgo que son sólo el inicio de acantilados que caen directamente al mar más al norte.

Parecía ser un pedazo de playa yermo y que miles de gotas de lluvia no harían mella en las rocas y que el mismo musgo permanecería allí por más mojado que esté. Era una verdadera isla pues al costado norte había una gran entrada de agua que terminaba en acantilados pero con varias casas a punto de caer. La tormenta llegaría y quizás algo se vendría abajo. Hacia el sur había un panorama distinto de forma que la tormenta tendría problemas en inundarlo todo, una ensenada cálida y rodeada de acantilados altos pero que mueren hacia el interior decorado por una playa desierta y despejada de árboles. Terminaba en altas rocas al fondo con grabados antiguos.

Ya todo es dominado por las nubes de tormenta que dejan caer sus primeras gotas que juntas forman una capa débil pero visible desde lejos de agua cayendo sobre el terreno y sobre el agua calma de la ensenada. Viento no había así que las olas que se formaban era lentas y con frecuencia despreciable pero yendo un poco más a alta mar había un enorme barullo en el mar que no venía de las nubes sino de algo más directo y pesado. Se acercaba a tierra firme a gran velocidad devorando millas y millas y la ensenada estaba cada vez más cerca. Había intención de ir allí, no como la tormenta que sería luego una pasada y adiós.

De pronto esa intención que venía desde el mar se detiene por una enorme ola que surge del fondo tras un soplo de las nubes con desmedida fuerza que azotan la tierra y el agua con furia de dioses y no queda más que saber soportarla. Ni eso tumbaba la voluntad, ahora, de lo nuevo que atormentó el agua millas mar adentro y que entraba en la ensenada haciendo frente a las olas que llegaban tan rápido como la forma que tenía esa voluntad que lucía joven pero tenía tras de sí una enorme historia que pesaba tanto como el agua que caía y más si hacia el horizonte que marcan los decididos ojos de esa historia avista un raro panorama en donde los cerros, las nubes y las formas son extrañas.

Lo desconocido captura la atención de esa mirada interior que está vaciada pero recupera su vista hacia su propia alma que siente que ya estuvo aquí. Todo se da vuelta y ya no es el paisaje lo que se ve sino un rostro blanco, pálido pero decidido. Una barba insipiente cubre el rostro y un pelo platinado se funde con el rayo de sol que rompe las nubes allá arriba. Viste una túnica verde sin inscripciones como muchos de quienes lo secundan en la mirada a tierra, están en un barco grande hecho de madera.

Finalmente la embarcación choca en la arena mojada y sus ocupantes bajan a tierra mirando el ambiente húmedo y empezaron a explorar el terreno más cercano. Treinta personas bajaron y algunos volvieron a la contenida embarcación trayendo cosas envueltas en mantas y papel fino. Uno de ellos se quedó en la proa del barco mirando el cielo que mostraba unos rayos de sol rojos pálidos que lo envolvieron en sus propios pensamientos.

“¿Qué diferencia existe entre este cielo y el otro que tanto me sobresaltaba en las noches de viaje a los Puertos Grises que siguen con el espíritu lleno de la vida elfica que habitó este lugar? Algo raro pasa al horizonte y quizás eso mueve a mi señor Elrond a venir, recuerdos se hicieron vida de dijo Elrond. Después dijo: Quizás nunca desapareció del todo”.

Gritaban desde la playa a él que miraba el cielo pero un ruido de ave lo hizo bajar la cabeza y ver quienes lo llamaban.

--- Acabamos de ver el portal que atormenta los recuerdos del señor Elrond, Legolas. Debes bajar. --- dijo un elfo desde tierra.

Legolas bajó yendo rápidamente donde el resto de los elfos estaba reunido en torno a un sendero que salía de la playa más allá de los acantilados que se dividían por el paso del sendero. Al llegar fue saludado por el elfo más viejo de todos pues la mayoría era muy joven como Legolas que bajó la cabeza en señal de obediencia.

--- Sigo tan intrigado porque el corazón de un elfo siente cosas que pasan por los corazones de aquellos que ya no están con nosotros. Ellos cumplieron su ciclo y yo que estoy a mitad de camino de la vida que nos bendice siento y veo las cosas que atormentan su interior. Estás viendo en sueños la vez en que nuestra magia fue poseída por la mente de un hechicero que aguardaba intenciones siniestras que ya conoces pues has oído la historia cientos de veces de los heraldos que estuvieron en la batalla del norte y que estuvieron por la zona del mago que estuvo cerca de someter la sombra a miles de iguales. Tendrás las respuestas pronto. --- dijo Elrond con voz fuerte.

--- ¿Acaso no debo sentir eso? --- preguntó Legolas arrugando el rostro.

--- Pareciera ser un faro a estos tiempos raros. A nadie le pasa indiferente que la sombra está de nuevo...Es lo primero que sabemos Legolas. Ayuda al resto a alistar el campamento. --- dijo Elrond que fue a hablar con los otros elfos.

Ni siquiera las nubes más negras podían con el color de la noche que las envolvió y que se hizo presente cuando los elfos estaban listos en carpas rusticas de tela muy fina y resistente que era impermeable a la lluvia que caía por esos momentos en forma torrencial. El grupo de los treinta estaba distribuido en diez carpas de igual tamaño pero no las ocupaban sino que estaban en torno a una fogata que hicieron bajo unos árboles viejos que los protegían de la lluvia en pleno sendero a pocos pies del mar que rugía gracias a las olas de la tormenta que se libraba en alta mar y de donde venían los elfos. Otra tormenta anidaba en el espíritu del señor Elrond que escuchaba silencioso a los demás que hablaban sobre los destinos posibles de enfrentarse a una tierra que era tan antigua como ellos y nueva para ellos pues todos eran jóvenes excepto el señor que mostraba un rostro liso con pocas arrugas pero su mirada y voz denotaba miles de experiencias y como llegó a decir de forma pasajera también miles de años.

Legolas no hablaba mucho y cuando más cantaba las primeras estrofas de las canciones que otros tomaban el ritmo para llevarlas a los lugares más recónditos tal como se encontraba el corazón del elfo que buscaba respuestas en la mirada seria de Elrond que veía en su mente lo mismo que Legolas: un sombra vieja que se erguía sobre una alta torre dentada no muy lejos de allí porque la sombra la sentían con la misma cercanía de cualquier elfo que estuviese con ellos pero nadie en ese momento era sometido por alguna otra fuerza.

Quizá como recuerdo de los cielos en el lugar donde habitaban los elfos fue que algunos dibujaron mágicamente un firmamento lleno de estrellas y mantos de polvo cósmico sobre sus cabezas. Todos dirigían reverencias a una estrella brillante que estaba en el punto más alto del mini firmamento que titilaba como si uno viese los cuerpos celestes desde abajo.

No quedaba mucho de las estrellas que dibujaron cuando el sueño iba venciendo elfo por elfo hasta que a cabezazos Legolas se reanimó frotándose el rostro con ambas manos y se encontró con la mirada de Elrond directo hacia él y llena de cosas para decir. Legolas se sentó al lado del señor elfo que alzó la vista al cielo verdadero y frunció el ceño:

--- Aquí las estrellas son extrañas. Sí, ves nubes debajo de todo pero no pasa sin ser visto ese vapor que retrasa su ciclo a plena vista. La sombra disfrazada. --- dijo Elrond muy serio.

--- No entiendo nada señor. Desde que leí aquel escrito de los elfos que pelearon contra los bárbaros de las islas del norte jamás vi que había de malo en los vikingos, no advertí de donde venía la maldad. Como ahora señor, es un velo que veo a lo lejos y no me causa mayor gracia ver algo que quizá esté ocurriendo. --- dijo Legolas con voz firme.

--- Está pasando Legolas porque no habríamos venido aquí a los Puertos Grises. Muchas veces vinimos aquí en el tiempo antiguo cuando la magia era un libro abierto para todos en el mundo y para nosotros era una larga experiencia de años de provecho y no estábamos dispuestos a darla a cambio de un mal uso. Confiamos en los hombres de esa época porque iban a repartir experiencias a gente que de verdad la mereciera. Nada encontrarás de ellos ahora porque sólo quedan sus almas cualquiera sea su estado pero si su legado y espero que no sea el velo que dices ver no muy lejos de aquí. --- dijo Elrond calmadamente.

--- Sólo mis amigos heraldos se acercaron al llamado portal que lo atormentaba en sueños señor Elrond. ¿A dónde conduce ese portal? --- preguntó Legolas con una cuota de sorpresa.

--- Sólo es un recibidor desde donde está la verdadera entrada. Fue hecho por los elfos que acompañaron los primeros pasos de los hombres cuando tuvieron un caudal de magia hecho por ellos mismos y decidieron enseñarla según sus intereses. Ese portal fue el sello de la amistad de cuatro grandes magos que querían proteger a toda costa su magia frente a la mirada multicolor de quienes no podían hacer magia. Se que esto te parece raro pero los humanos son multicolores y todos juntos podrían causar una desgracia para otros que toman caminos distintos. Veo como el velo oscuro se cierne sobre el portal. --- dijo Elrond levantándose de la fogata.

Legolas no dijo palabra cuando el señor Elrond entró a una de las carpas más al extremo norte del campamento. Se quedó sólo mirando el mar que iba calmando conforme la tormenta pasaba. No se quedó en el campamento y caminó por el sendero hasta llegar a una gran roca tallada con caracteres de la lengua elfica. Los leyó impaciente y murmuró:

--- Si esta salida es abierta nada de lo que está detrás podrá ser retenido a menos que seas parte de esa alianza que selló esta salida y entrada. ---

El elfo imaginó en su mente que podían decir aquellas palabras y sólo venía esa sed de conocer lo que tanto atormentaba su corazón desde hace tiempo. Sólo él podía ver una inmensa sombra seguida de la sensación de que alguien más estaba mirando el panorama junto con Legolas. Aguzó más la mente pero en lo siguiente no sabía si era realmente lo que sentía Legolas o su propia imaginación.

Un gran Ojo apareció delante de él y llenaba todo su campo visual. Salía una voz dentro del Ojo que llenaba la mente de Legolas.

--- ¿Quién eres? --- preguntó el Ojo.

Era como una niebla en forma de un gran ojo húmedo y rodeado de nubes en espiral bajo una inmensa sombra como la que veía antes el elfo.

--- ¿Dónde está tu alma? --- preguntó Legolas con aplomo.

--- Nadie más sabe lo que he hecho con mi esencia...mi tesoro es mi esencia. --- dijo el Ojo que empezó a disiparse hasta desaparecer en la oscuridad de la mente de Legolas.

Legolas estaba confundido y volvió al campamento recordando ese Ojo que hablaba y que parecía tener alma como un ser vivo.

“Esencia es alma pero una parte del cuerpo de alguien puede vivir sin estar en el cuerpo” “Hay alguien detrás de la sombra”. Pensaba Legolas que se detuvo frente a una carpa que estaba abierta. Se metió dentro de ella.

Amaneció en Los Puertos Grises con una día nublado pero la mayor parte de la tormenta se había desatado en el mar y en esos momentos el lugar estaba calmo y varios elfos estaban juntos conversando en el sendero. El señor Elrond contemplaba los altos acantilados que casi cerraban el sendero más adentro. No siguió la ruta tantas veces vista hasta que llamó a unos cuantos elfos que aparte de las túnicas verdes de ayer venían con sendos escudos plomos de acero y estaban armados con arcos y flechas. Los carcajes pendían de su espalda.

Legolas iba detrás de Elrond igualmente armado y recordando la visión que tuvo anoche y que no había comentado a Elrond que estaba callado en los primeros metros de caminata por el sendero. Los acantilados empezaban a hacerse más grandes conforme avanzaban y llegaron al portal de la roca con una señal de detenimiento de Elrond que miró a Legolas de soslayo. Los ojos del elfo temblaron.

--- No importa cuanto caminemos al norte, nada va a responder las preguntas que nos deparan los Puertos Grises y tenemos nuestra futura suerte delante nuestro. Veo la sombra aquí dentro, verdad. --- dijo Elrond entornando los ojos.

--- Estoy de acuerdo señor. Pero la sombra no es lo único que anda por aquí. --- dijo Legolas con el Ojo en mente.

--- Cada mente es distinta aunque igualmente vulnerables... ¿Qué ves ahora? --- preguntó Elrond en voz baja.

--- Un ojo gigante que hablaba. Tenía alma pues preguntó por mí. Quiere decir que es capaz de detectar otra presencia viva. --- dijo Legolas recordando.

--- ¿Les pesan las armas, verdad? --- dijo Legolas a los elfos que acompañaban.

--- Pesan si tenemos nuestros corazones con dudas y este portal no nos ayuda mucho. --- dijo un elfo de alta estatura.

--- Si pudiste detectar cuanta verdad hay aquí es porque intenta salir por cualquier lado. Nada vértice de los tallados antiguos huele a eso y fueron hechos para eso, ocultar una verdad a los ojos de extraños. Todo tiene un principio y estoy seguro que al otro lado el portal se abrió pero eso no debía pasar porque una alianza de magos la respalda, sólo nos queda esperar la resolución de esa alianza. --- dijo Elrond tocando el portal.

--- ¿Vale la pena venir? --- preguntó el mismo elfo.

Elrond lo miró fijamente y acercándose a él dijo:

--- La magia es igual en muchos lados y quienes andan conjurando cerca han hecho la misma práctica de la magia misteriosa de Lorien. Nuestra herencia arraigada aquí ha vuelto de una forma que no ha sido por nuestra voluntad. La última vez que eso pasó la alianza quedó reducida en una persona que debe ser una sombra o estar muy muerta ya. ¿Ves como van surgiendo las respuestas? Ahora la sombra es una persona que jugó con su alma, se transformó en un Nazgul que anda buscando su esencia perdida bajo las órdenes de otra persona pero él se mandaba a si mismo o su alma lo mandaba a él. Quien controle su alma desde lejos peligroso será. --- dijo Elrond muy gravemente.

--- Ya emigramos de estas tierras señor Elrond. ¿Acaso la memoria de nuestra gente es tan grande? --- preguntó Legolas.

--- Fuimos de aquí y siguen estando las mismas raíces porque son eternas y mientras exista magia nada va a impedir que cualquier elfo se sienta como en casa. Hemos vuelto porque la sombra encarnada en alguien puede amenazar a todo el mundo. --- dijo Elrond con paciencia.

Elrond dejó tres elfos cuidando el portal mientras él iba con Legolas y dos más por el sendero atravesando en medio de los acantilados pedregosos que ocultaban un precioso valle lleno de sembradíos y olor a nostalgia. Siguieron por un camino tropero que daba con casas rústicas en los alrededores hasta llegar a un puente de hierro arriba de un caudal mediano de agua. Al final había un letrero mohoso que para los ojos de los elfos resultó ser una placa brillante.

--- Está embrujada. Gente mágica es capaz de ver el contenido de las inscripciones y debe ser algo importante para que sólo unos pocos sean capaces de leerla. --- dijo Elrond al ver el rostro de atención de los elfos.

--- Dice Valle Godric Gryffindor. --- dijo Legolas mirando el resto del camino adelante.

Los elfos siguieron caminando hasta dar con una reja al lado izquierdo que tenía una cerradura verde atravesada con una espada negra que Elrond retiró son cuidado. Legolas y el resto sólo atinaban a seguir al señor que entró a un jardín seco pero que al final había una casa enorme abandonada en donde entraron a paso lento y descubrieron un alto cielo raso decorado con estrellas de la noche. Abajo había tres grandes bloques de piedra que estaban inscritos. Legolas leyó las inscripciones.

--- Helga Hufflepuff, Rowena Ravenclaw, Godric Gryffindor. ---

--- Los fundadores de esa alianza de que les hablé frente al portal. Los mayores magos de su época que nunca tuvieron malas intensiones en su afán por hacer una escuela de magia para que la gente pudiera aprender pero no todos podían ingresar. Nosotros los elfos donamos los terrenos antes de partir a la lucha con los bárbaros que tenían el bosque de Lorien arrinconado en una isla pedregosa. Falta Salazar Slytherin que falló a la alianza. --- dijo Elrond con los ojos cerrados.

--- ¿Él es el Nazgul? --- preguntó Legolas con un estremecimiento.

--- Sí. --- respondió Elrond con seriedad.

Los elfos se quedaron un buen rato mirando las tumbas de los fundadores de Hogwarts pues les producían una sensación de nostalgia que sólo en Elrond eran verdaderos recuerdos pues quien falló a la alianza aparecía en su mente junto al resto de los fundadores que juraban protección a la tierra delante del elfo Eregior que ya no estaba entre los elfos pues Elrond visualizaba su tumba en medio de un bosque lleno de piedras.

Finalmente salieron del lugar y retornaron al camino que seguía hasta subir en unas colinas llenas de abedules que hacían fresco el ambiente con el sol subiendo raudo en el cielo sin nubes hacia la tierra pero hacia el mar había tormenta. Se encontraron con una casa de piedras abandonada donde igual entraron sin tanta solemnidad como al recinto fúnebre de los fundadores de Hogwarts

Hallaron una casa decorada con algunas pinturas de paisajes y una sala de estar llena de polvo. Habían dos habitaciones: una cocina y un dormitorio que tenía una cama con tapas grises. Salieron al jardín seco descubriendo unas lápidas detrás de la casa que estaban grabadas:

JAMES POTTER LILY EVANS

Elrond las miró con atención y el resto de los elfos estaba más pendiente del sendero pues pasó un camión mediano cargando cerdos hacia el norte.

--- Señor...--- dijo Legolas al ver lo concentrado del elfo.

--- Ves dos tumbas, cierto. --- dijo Elrond en tono de pregunta.

--- Pues sólo hay un alma descansando aquí. --- dijo Elrond tocando la lápida de James Potter.

--- ¿Qué? --- dijeron al unísono los elfos.

--- La esencia de Lily Evans no está aquí. Nada reviven los muertos Legolas pero puedes desafiar a la muerte cuanto tiempo quieras. --- dijo Elrond entornando más los ojos.

--- No toda el alma puede vivir...sólo una parte de ella puede seguir viviendo. --- dijo Legolas.

--- Debes partir el alma. Esta persona hizo lo propio con su alma...un Horcrux. --- dijo Elrond.

--- Horcrux... la señora Galadriel de los bosques de la resistencia dijo una vez que un horcrux entre los elfos es posible. --- dijo Legolas.

--- Tu alma pasa a tener un nombre...el nombre del horcrux...Nanya es de Galadriel pues ella decidió partir su alma cuando aprendió el arte oscuro pero sus intensiones son tan difíciles de ver como tu personalidad pues lo usó como arma contra los bárbaros pero ella ahora nota cierto desgaste en su anillo de alma. ¡Qué paradoja! Su alma se envejece pero el anillo no. Forjado en los fuegos de las islas del Norte, las volcánicas claro están. No quiere fundirlo pues moriría. --- dijo Elrond con los ojos húmedos.

--- Prefiero morir a partirme el alma. --- dijo Legolas.

--- Pero hay quienes le temen a la muerte. --- dijo Elrond que dejó el sitio de las lápidas para volver al sendero.

--- ¿Qué haremos? Seguir a Evans. --- dijo Legolas apresuradamente.

--- No. Debemos volver a los Puertos Grises porque ese sitio no es lo seguro que fue antaño porque todo ha cambiado en el mundo por mas que el paisaje diga lo contrario. --- dijo Elrond.

Los elfos volvieron al portal que seguía custodiado por los heraldos armados que se formaron en torno al señor Elrond que les ordenó bajar la guardia. Legolas miraba el portal con más respuestas en su mente pero algo que jamás imaginó lo dominaba. Otro veía eso también.

--- Legolas... ¿Qué vieron tus ojos de elfo frente a las lápidas? --- preguntó Elrond cuando volvían al campamento.

--- Lo mismo que he visto siempre sumado a que el alma de Evans anda cerca.--- dijo Legolas nervioso.

Elrond se fue conversando con el elfo hacia el campamento que recibía con los elfos formados en la playa a otra embarcación de madera de igual tamaño que la de Elrond y que traía más heraldos con escudos y a una preciosa elfa que vestía una túnica encapuchada roja oscura. Sus cabellos negros eran sacudidos por el viento y sus ojos verdes se encendieron apenas vieron a Elrond bajar desde el sendero. El señor salió a su encuentro.

--- Bienvenida hija. --- dijo Elrond abrazando a la elfa.

--- Ada. --- dijo la elfa al separarse del abrazo tras un instante.

--- Arwen...veo que tus esperanzas de venir a tierras desconocidas en vida para ti han sido concedidas desde Lorien. Verás que hay una presencia que no duerme muy cerca de aquí. --- dijo Elrond dichoso.

--- Lo he visto todo y he leído cuanto pergamino hubo en la biblioteca de la Bruja de Lorien y pienso que nuestro pueblo no soportaría verse humillado por los nuevos bárbaros desde tan lejos. --- dijo Arwen con voz resuelta.

Era implacable el tránsito de todo cuerpo en el cielo tras el paso de las horas: el cielo se había vuelto a nublar cuando ya se estaba en plena tarde y los elfos del campamentos organizaban cada cosa que bajaba del barco que trajo a la hija del señor Elrond a los Puertos Grises. Arwen paseaba por el sendero muy tranquila y mirando cada detalle del paisaje mientras Legolas iba detrás de ella en secreto. Pero el elfo fue descubierto cuando una flecha del carcaj que portaba cayó en el piso pedregoso.

--- Algo buscas aquí y no sé si yo tengo que ver con ello. --- dijo Arwen con voz baja.

--- Por algo vine a este lugar, me hubiese quedado en Lorien defendiendo la tierra junto a los demás heraldos pero por hablar demasiado tu padre me ha traído aquí. --- dijo Legolas mostrando resignación.

--- Estabas viendo cosas que sólo mi padre ve. Te estaba afectando Legolas y esa visión mal podría hacerte. --- dijo Arwen.

--- Sólo enigmas de magos antiguos y hombres modernos hemos encontrado aquí y nada de respuestas. --- dijo Legolas recogiendo la flecha.

--- Estuvimos con los hombres hace siglos y ellos se quedaron con algo que nosotros guardamos muy bien...la magia. De ilusionistas a magos...no es que fueran elfos pero podían compartir ese poder que nos unió antes. En manos de ellos quedó la protección de la magia y su buen uso. --- dijo Arwen.

--- No logro saber si el elfo con quien estoy hablando dice cosas así por intuición, ocurrencia o porque realmente estuvo allí y tiene suficientes siglos en su alma para contarlo todo. --- dijo Legolas moviendo las cejas hacia Arwen.

--- Mi padre fue heraldo de su padre Earendil, yo nunca estuve allí cuando fue forjada la alianza de esos magos que decidieron cuidar tu arte. --- dijo Arwen mirando el cielo.

--- Se nota que sabes de esa historia, tienes una fuente muy cercana. Lástima que nada de eso sirva para calmar mi corazón...--- dijo Legolas reanudando la marcha por el sendero hacia los altos acantilados.

Arwen lo siguió a paso lento pues el elfo iba examinando cada paso en el sendero y cabizbajo. Ni siquiera la belleza de la hija de Elrond lo animaba a entablar otra charla o exhibir su normal calma y empatía. El viaje hecho junto a Elrond recorría su mente.

Los elfos llegaron al portal inscrito y lo contemplaron largo rato hasta que el heraldo explicó la historia del portal y Arwen iba escuchando con atención pero miraba el portal de reojo como viendo alguna otra cosa aparte de Legolas y roca cerrada por fuera. Legolas no aguantó preguntar lo mismo que a menudo decía Elrond:

--- ¿Qué ven tus ojos de elfa? ---

Arwen no respondió de inmediato y se acercó al portal y lo tocó con ambas manos sintiendo un enorme calor desde el interior de forma que quitó sus manos muy calientes. Legolas observaba intrigado y tomó las manos de la elfa e hizo lo mismo con las suyas encontrando lo mismo: un portal caliente.

--- Arwen...--- dijo Legolas con la frente caliente.

--- Mi padre vendrá pues es demasiado evidente que algo trata salir del portal. Yo no pude ver nada pero está vivo y es muy fuerte. Ada. --- dijo Arwen al ver venir a Elrond con varios heraldos rumbo al portal.

--- El daño de Slytherin está aquí. --- dijo Elrond mostrando una espada.

--- Ada. --- volvió a decir Arwen.

--- No es la espada Narsil forjada de los fuegos de las Islas del Norte es sólo mi espada. Narsil fue capaz de mandar el daño de Slytherin dentro de su propia oscuridad. No sé si esa espada todavía sigue con su dueño. --- dijo Elrond.

Legolas imitó a los demás heraldos alistando un arco y una flecha directo al portal mientras Arwen miraba incrédulamente a su padre que asintió con el rostro.

--- Quien traicionó a su propia gente no puede seguir con vida...--- dijo Arwen negando.

--- El daño de Slytherin es lo mismo que el horcrux de Slytherin. --- dijo Elrond arrugando el rostro.

--- La alianza fue sellada del otro lado. --- dijo Arwen.

--- Sí. Pero como es un portal es imposible ver lo que hay al otro lado y más si se impone esa sombra que hemos estado viendo Legolas y yo. Esa sombra tiene ojos pues pudo ver a Legolas cuando pasó por aquí antes. Ese horcrux que nos da problemas fue forjado en los fuegos de los herreros de Eregion que nunca imaginaron semejante destino para el anillo de la magia. Muchos amigos pusieron su alma dentro como forma de luchar contra los bárbaros pero desconozco como Salazar Slytherin llegó al anillo y lo usó sin saber que su alma no sería la única en estar dentro. Esa mezcla afectó todo y se convirtió en un Nazgul y no puedo ver el destino del legado elfico que debe hallarse en el anillo a menos que haya sido destruido pero si el alma de Slytherin ha permanecido allí el anillo de los herreros del norte bien puede seguir conteniendo almas sin identidad y peligrosas. No teman a ellos porque nada de elfos tendrán...nuestro pueblo no merece ver a los suyos con el alma partida y cambiada...prepárense. --- dijo Elrond con voz fuerte.

--- ¿Vinimos a luchar? --- preguntó Legolas desde el grupo de heraldos.

--- Sí. Hay espíritus de nuestra gente allí dentro junto con un Nazgul y otros más que el propio Daño de Slytherin pudo arrastrar a ese túnel que marcaba una alianza. --- dijo Elrond que levantó su espada.

--- Un momento...si el portal es abierto quiere decir todo lo que se encuentra dentro sufrió algún cambio. Hay demasiadas almas allí y quien entrara moriría. --- dijo Arwen esforzando su mente.

--- ¿Portal abierto? Vemos que funciona la salida ahora...pero que pasa al otro lado que rompió la alianza y dejó al descubierto las artes de ese colegio de magia que hicieron los cuatro fundadores. No cualquiera sería capaz de soportar un lugar tan oscuro, frío, lleno de niebla que es alma que razona y puede matar a quien se interponga en su camino. El Daño de Salazar que se encuentra allí no habría dejado vivir a esa alma que buscaba refugio dentro del túnel pues pienso que esa sería la intención de aquellos. --- dijo Elrond golpeando el portal con la espada.

Los caracteres elficos empezaron a brillar lentamente y la parte central de la roca empezó a desperdigarse cayendo grandes pedazos que contenían las inscripciones a los pies del señor Elrond que aguardaba con los heraldos al fondo. Arwen se puso detrás de la línea de arqueros.

Una inmensa sombra salió desde el espacio dejado por el portal caído y se fue directo donde los elfos. Elrond mostró la espada y retuvo parte de la sombra que iba desvaneciéndose conforme la espada del señor Elrond iba calentándose más pues el vapor estaba caliente y las flechas de los heraldos se derretían pero la sombra se disipó y un viento frío salió desde dentro y los heraldos lanzaron otra línea de flechas al interior de la cueva cuando cayó el último pedazo de piedra inscrita.

Los elfos escucharon un grito grave desde dentro que hizo acercarse a los elfos en la cueva, Elrond los lideraba. Encontraron tres palos tirados en la tierra y el cuerpo de un joven atravesado por una flecha en el pecho. Sus ojos verdes brillaban mientras trataba de mantenerlos abiertos, se impresionó al ver la figura de los elfos que contemplaban a dos personas más en posición amenazante.

Arwen se puso entre su padre y las dos mujeres que tenían sus ojos rojos y apuntaban varitas directo a Elrond que alzaba su espada con gran firmeza. Legolas entró con el arco listo y apuntó también a las dos mujeres.

--- Veo miedo en ellas...--- dijo Legolas atrás.

--- ¿Qué ha pasado con las almas errantes que habitaban este portal de alianza rota? --- preguntó Elrond mirando a las dos mujeres.

--- ¡Crucio! --- dijo la chica de pelo negro suelto y ojos café.

Un rayo café partió de la varita de la joven pero rebotó en la espada de Elrond que estaba tocando el pecho de la joven de melena castaña y ojos húmedos que de repente vio todo negro y un inmenso ojo de niebla apareció en su mente y en la de Elrond que pudo escuchar la voz que le había hablado Legolas.

--- Infinitus...busca la pieza sagrada que nos despojará de la gloria que tanto hemos querido conseguir. --- dijo una voz.

--- ¿Quién eres? --- preguntó Elrond mentalmente.

--- Soy el Señor Oscuro. --- respondió la voz queda.

--- Mientes, dime tu nombre. --- dijo Elrond que levantó la espada.

--- Lord Voldemort. --- dijo la voz que se calló junto con la desaparición del ojo.

Elrond volteó donde estaba el joven caído que era atendido por Legolas y Arwen que veían como intentaba hablar.

--- No... Las lastimen. --- dijo el joven con voz cortada.

--- ¿Quién eres? --- preguntó Arwen colocando una mano en la flecha que tenía el joven en el pecho.

--- Soy...Harry Potter...ah. --- dijo el joven con gran esfuerzo.

--- ¿Abriste el portal? --- preguntó Elrond a Harry Potter.

--- Sólo la vida de alguien pudo cerrarlo y así escapamos de Lord Voldemort...atravesamos un mar de sombras que casi nos mata pero bastó con destruir un viejo anillo que pesaba tanto como un dragón...Yo no tengo nada que ver con Lord Voldemort...por mas hija que sea de una mortifaga...pero no se ensañen con Hermione que tiene las sombras de Lord Voldemort dentro de sí...Las sombras que casi nos matan nada tienen que ver con nosotros porque eran viejas y la verdadera sombra está muy lejos...--- dijo la joven de cabello negro emocionada.

Elrond mandó a los heraldos sacar el cuerpo de Harry Potter que estaba inconsciente mientras que Legolas se acercó donde las dos jóvenes que hablaban entre sí y levantaron sus varitas prestas para atacar.

--- Mejor salgan porque este rincón abierto bien puede dar una sorpresa, por favor. --- dijo Legolas.

Las palabras del elfo movieron a las dos chicas a salir pero Hermione se quedó mirando el túnel viendo como un vapor blanco llenaba su vista y fuegos aparecían en la mente y un ojo en la cima de una alta torre llena de conjuros...la torre de la hechicería dijo Hermione en su mente. Todo oído era Elrond que miraba como Harry Potter hacía esfuerzos por sobrevivir.

--- Minas Morgul. --- dijo Hermione en voz alta.

--- La torre de la hechicería. --- dijo Elrond sorprendido.

Legolas se acercó a Elrond que cerró sus ojos y encontrándose con la vista confundida de Arwen después que asintió con el rostro sin saber el señor por que.

--- Me temo que esa lápida vacía de alma tiene su sitio muy cerca de nosotros...está en el cuerpo de Harry Potter. El alma de Evans está dentro de él. --- dijo Legolas con expectación.

--- Harry Potter es un horcrux. --- dijo Elrond que miró como los heraldos llevaban el cuerpo de Harry por el sendero hacia el campamento.

Arwen se quedó junto a Hermione y la chica de cabello negro suelto que miraban a Harry alejarse pero estaban tranquilas. La elfa les dirigió una sonrisa y a seguir a los elfos camino abajo.

--- ¿Elfos? --- se preguntó la chica amiga de Hermione.

--- Vinimos de lejos a recuperar la herencia malgastada gracias a que seguimos vivos...sigue a los demás. --- dijo Arwen a ambas jóvenes.

El portal abierto quedó sólo y las sombras blancas no podían salir de allí por más que todas las rocas estuvieran rotas contra el piso y que una de las sombras tuviera forma y hombre encapuchado y emitiera un chillido estremecedor y dijera unas palabras perdidas pero que tenían sentido para otros oídos que escuchaban.

--- Dime que ves. --- dijo una voz dentro de la sombra.

--- Veo elfos de antaño, los que ayudaron a forjar la alianza que hace visible todo tu dominio. Eres el mago del horcrux único. --- dijo la voz real de la sombra que desapareció dentro del portal.

Esas palabras resonaron en la sombra, el mago del horcrux único y dos elfos que miraron intuitivamente a las montañas nubladas del norte y vieron el mismo ojo lleno de vida y rodeado de cientos de figuras negras que formaban una espiral. Y también ambos miraron el cuerpo sin flecha de Harry Potter que movía la niebla cercana y era la guarida de otra alma....