Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Harry Potter: Los Elfos de Lorien y la Madriguera de Voldemort · de

Harry Potter: Los Elfos de Lorien y la Madriguera de Voldemort — capítulo 4

LOS ELFOS VAN A HOGWARTS

No sólo el Ojo de niebla que habitaba en la mente de Hermione como una pesadilla eterna y que era imposible detener por más palabras que vinieran desde fuera miraba el mismo panorama de fuego, maldad y tormenta multicolor con la sombra o silueta de unas torres negras hacia el Norte. Todos sentían la extraña fascinación de ir a aquel lugar y ver las cosas que se traman allá en el horizonte detrás de unos cerros, en medio de la mirada o frente de uno mismo como lo hacían varias personas que andaban a paso lento y ocultas por harapos negros que los mimetizaban con el entorno igualmente negro.

Resultaba incómodo saber que a lo lejos está el otro extremo de casi todo en especial de un lazo que parecía ser más fuerte que uno de sangre que iba dentro de aquel que apartaba la mirada de esos cerros nublados por la niebla multicolor del fondo y encontraba una especie de paz que lo llenaba pero al mirar los rostros preocupados de sus acompañantes era como regresar a la realidad que estaba infinitamente mas lejos que cualquier sueño que él tuviese en su cabeza.

Harry Potter iba sintiendo estas cosas siguiendo a Elrond y Legolas que regresaban al campamento elfo de los Puertos Grises cuando buena parte del cielo estaba oscuro gracias a la noche y a las nubes gruesas de lluvia que los envolvían y ya los fuegos del norte eran cosa de una luz débil sobre un cerro que se perdió cuando los elfos atravesaron el cuello de botella originado por los hermosos acantilados del lugar de establecimiento de los elfos.

Las carpas empezaron a verlas cuando pasaron al lado del bosque en donde hace horas atrás la dama Arwen los despidió cuando admiraba un hato de hojas secas y mojadas ahora por la llovizna que caía del cielo que tronaba por todos lados. En realidad era la rompiente de las olas la del sonido estridente pues a mar adentro se libraba una vez más una fuerte tormenta y rastros de ella llegaban a la costa de los Puertos Grises por las congestionadas mareas que parecían sin control sin tener ni luna en los cielos si es que ella tenía algo que ver.

Varios heraldos hicieron fogatas en la arena alrededor de los dos barcos procedentes del bosque de Lorien. Legolas se separó de Elrond y Harry que siguieron cabalgando hacia las carpas oscuras. Elrond caminaba con el ceño fruncido y Harry miraba cada gesto del elfo que hacía bastantes horas no decía palabra. Harry tosió de mentira pues lo único que deseaba era captar la atención del señor elfo que le indicó el sitio en donde debía bajar al señalar a los caballos que cabalgaban. Era un claro de un bosquecillo de setas cerca de la carpa grande del señor Elrond que se agitaba con el viento. Dejaron los caballos que empezaron a pastar con las malezas de tierra que crecían entre las grietas de grandes rocas y pequeñas quebradas en el terreno. Hacia el norte el acantilado del mismo lado cerraba la zona de los Puertos Grises.

Elrond condujo a Harry por el sendero de huellas que se formó por el trajín desde que llegaron los elfos a las costas. El elfo abrió la puerta de su carpa que estaba decorada con un par de gavetas de madera muy fina y al fondo había una especie de escritorio de igual material en donde se acumulaban pergaminos escritos a letra rápida que llamaron la atención de Harry. Sin aguantarse el joven tomó asiento en una solitaria silla cerca del escritorio mientras el señor elfo revolvía unos pergaminos apuradamente.

Cabizbajo estaba Harry pues no le gustaba alentar la mirada de los elfos pues se sentía revisado por dentro y muchas cosas preferían guardárselas en secreto por más que realmente le importasen a los elfos. Alejó su vista de los pensamientos de Lord Voldemort en los últimos momentos cuando estudiaba en Hogwarts y Hermione era normal.

“Normal” se repetía una y otra vez en su mente dominada por sentimientos de nostalgia que sentía en su propio cuerpo y cerró sus ojos como si Hermione estuviera delante suyo en medio de una oscura pero acogedora sala de Hogwarts con un clásico candelabro de los que habían en el castillo y a unos cuantos pasos había una hoguera refugiada en una chimenea que abrigaba el ambiente. Henchido de no tener a nadie más que la chica de la melena castaña examinaba cada parte de su cuerpo con la intención de demostrar su amor.

“Me faltó demostrarle cuanto la quería” “Lo primero que me propuse mientras pensaba con la ventana de mi cuarto abierta en casa de los Dursley era no repetir los errores que cometí con Cho Chang” Otro sobresaltó que fue corpóreo delante de Elrond que lo miraba compasivamente. Sintió culpa por recordar a la chica que movió su corazón hace mucho tiempo y abrió sus ojos viendo la carpa fría pero amplia de un ser que era alto y vestía una serie de túnica de bello material y de tez muy blanca junto con unas orejas puntiagudas que eran parte de si raza. Miraba a un elfo que compartía semejante conexión pero uno estaba llegando demasiado lejos en el alma del otro. Harry no soportó que hurgaran dentro de sus sentimientos si es que Elrond estaba haciendo eso.

--- ¡No vea nada señor! --- exclamó Harry levantando y alzando su mano contra el pecho protegido por la túnica verde. Tuvo el impulso de usar la varita mágica pero temió por la magia que hiciera el elfo que soltó un suspiro y entornó sus ojos a Harry que regresó a la silla.

--- Cada persona tiene formas de sentir como ha de sentirse intimidado por alguien o una presencia que sólo uno puede detectar. Más allá de que sea falsa uno puede reaccionar tan diversamente a ello. Me sentí leído, Harry. Créeme que no tengo la intención de apropiarme de tus sensaciones pero alguien más ha estado leyendo cada sentimiento que llevo...te esforzaste mucho y pienso que no soy el primero que ha tenido que ver tus ojos dentro de sí mismo...Dime Harry... ¿A quién le has hecho entender que estás dentro de su corazón? --- dijo Elrond con una cuota de expectativa.

--- Yo podía sentir lo que sentía Lord Voldemort hace tiempo pero él pudo cerrar su mente y él se metía en mi cabeza. Todo por la maldición que llevo, señor. Hermione lo tiene en su cabeza pero de otra forma. --- dijo Harry nervioso.

--- Veo entereza en ti y aflicción en Hermione. Ambos con el mismo velo en la cabeza. --- dijo Elrond algo perplejo.

--- Hermione es su mortifaga. Yo soy su maldición...a Voldemort me refiero. --- dijo Harry aclarándose la voz.

---...Esos truenos que viste en el valle de Godric son de esa sombra que tantas veces he sentido en mi corazón y que puede afectar a mi pueblo. La misma sombra que compartes con Hermione....esa sombra ya tiene nombre para mí. Su sitio también....Minas Morgul que en tu lengua significa la Torre de la Hechicería. Tú amiga lo dijo y me llené de dudas pero el mismo espíritu que la tiene atada se hizo presente con un enorme grito eléctrico en el cielo hace unas horas en forma de nubes color fuego. Tanta maldad acumulada en el mismo lugar...lugar que conoces muy bien, parece. --- dijo Elrond suspicaz.

--- ¿Usted siente a Voldemort? ¿Por qué? Nunca oí mencionar su nombre señor Elrond, jamás. --- dijo Harry confundido y con la voz cortada.

--- Voy a decirte algo que bien puede ser una suposición que tendrá que ser verificada porque de otro modo el destino de la gente que traje a este antiguo lugar de elfos puede cambiar. Varios elfos de nuestro hogar en las islas del Norte, en los bosques de los barrancos eternos, han sentido una especie de aflicción cada vez que miran el sur o recuerdan hechos de esos lugares australes para nosotros. Fue difícil sincerarnos con todos y ver que era ese nuevo sentimiento que teníamos y pudimos ver que nada tenía que ver con nuestra ida de las tierra de la gran Britania porque teníamos el deber de defendernos contra los bárbaros y tantos años de lucha que la tierra nos tomó cariño y decidimos establecernos allí pegados al más por la posterior resistencia bárbara. Arrepentidos no estábamos y ningún otro hecho en nuestra larga vida nos indicaba pesar similar que nos mostraba un velo negro sobre las tierras que habitamos una vez. Objetos del alma brillaban y escocían piel de todo tipo pues todos los seres tienen capas....del cuerpo y del alma. Intrigados por esto una legión de elfos decidimos venir a las antiguas tierras sin despertar demasiada sospecha en la Gente Grande que habita en cualquier parte pero carentes de nuestro conocimiento. Pero un puñado de ellos recibieron nuestro arte de herencia y formaron su centro de enseñanza para el futuro...Hogwarts. Luego vino el Daño de Salazar en forma de anillo de almas...un horcrux...Nunca dejamos de pensar el destino de nuestro arte en manos de ahora de la Gente Grande. Cada vez más cerca de aquí vimos que magia estaba dentro del velo oscuro que compartía en las visiones con Legolas, líder de los heraldos de Lorien que puede ver muchas cosas con su ojos, de ahí que le afecten más los hechos que la mayoría de los elfos. No los siente dentro sino que frente a él y aceptó llevar esa carga aún cuando puede quitarse. El portal que selló la alianza de la herencia abierta, era una gran señal de que del otro extremo había algo desatado y podemos reconstruir la historia gracias a sus palabras que sólo hicieron inquietarnos más. Tú amiga no pudo haber conocido nuestra lengua...Minas Morgul dijo apenas salió del portal....y ese Ojo que sospecho es Lord Voldemort. ¿Qué clase de hechicero es este? Maldito estás por él así que conoces buena parte de su vida...No habrá problema que cuentes sobre lo que pasa en el principio del portal que cruzaste, Harry. Puede que te sientas peor pero no estás sólo y con la verdad las cosas pueden pensarse mejor...No temas...La magia que tienes dentro de ti pudo aflorar gracias a esa alianza que ha hecho lo mismo durante siglos con Hogwarts...ahora que conoces de donde viene toda tu técnica debes sentirte obligado a ayudarnos y nosotros haremos lo mismo contigo. Compartimos la misma magia, Harry Potter. --- dijo Elrond que sostenía las frías manos de Harry que tenía los ojos desteñidos y respiraba acelerado.

De pronto sintió como algo lo bañaba por dentro cuando tenía las manos de Elrond entre las suyas y vino una paz que lo hizo adormirse pero veía todo más claro.

--- Busca en tu memoria un hechizo que hayas aprendido sobre como hacer más feliz por un rato. --- dijo Elrond.

--- Ayude a Hermione, es la única forma de sentirme feliz en este momento. --- dijo Harry con dificultad.

--- No veo donde puede haber más peligro, si ver el corazón de Hermione o ir a Minas Morgul y dejarse absorber por el aire tomado de allá. Hermione lleva la guarida de Lord Voldemort grabada a fuego en su alma pues ese Ojo está controlándola día y noche. --- dijo Elrond mirando el exterior.

--- No habrá riesgo en cuanto yo no esté cerca de la mirada de ella porque todavía pienso que Voldemort podrá verme. --- dijo Harry muy seguro.

--- A ti te tiene marcado de otra forma. No debemos dejar ver demasiado. --- dijo Elrond que caminó hacia su escritorio mirando los pergaminos.

Harry detectó una cuota de duda en el señor elfo.

--- Disculpe... ¿Usted conoce a Lord Voldemort? --- preguntó Harry.

--- No, pero esa maldad ya la sentí cerca en Hogwarts. --- dijo Elrond fulminando los ojos de Harry.

--- Pero por lo que entiendo usted no estuvo cuando se produjo el Daño de Salazar y tampoco sabía lo Slytherin tenía pensado. --- dijo Harry confundido.

--- No necesité verlo sino sentirlo a miles de millas de distancia cuando peleaba con los bárbaros y cuando retornamos a los bosques del despeñadero donde nos arrojaron por luchar mal...cerca había un elemento que distinguió a un igual que sólo Slytherin tenía en su poder su venían de la misma mano forjadora. Eregion es el nombre del grupo de herreros que usaban su magia para encapsular cuotas de poder en artefactos pequeños y pasaban años viendo como podía hacerse con la misma vida...pero en secreto. Mi padre Earendil jefe en la guerra contra los bárbaros lo supo en las últimas estaciones de su vida y entendió esa sensación de muerte que tuvo cuando Slytherin ponía su alma y se convertía en un Nazgul y se encerraba con las sombras en el portal sellado. El anillo de Salazar Slytherin fue del mismo pedazo de oro forjado que el anillo de mi padre dado por los elfos de Eregion como pago de volver victoriosos al replegar al pueblo bárbaro pues nunca fue derrotado. Su anillo tiritaba en el dedo señalando que su hermano portador de muchas almas había sido usado y llegué a tenerlo pues de curiosidad me lo puse y vi como otra persona estaba mirándome, un espectro. Me lo saque y prometí jamás ponérmelo...desde entonces miré a Vilya con recelo...es el nombre del anillo. Terminó siendo de la herencia de mi padre pero nunca lo uso. --- dijo Elrond con aire melancólico.

Harry pensaba todo lo que Elrond dijo y terminó sobresaltándose pensando que quizá Lord Voldemort estaba haciendo lo mismo que Slytherin y tuvo el deseo de preguntarle directamente a Elrond que hojeaba los pergaminos. Le dolía escuchar otra pésima verdad.

--- Esta Voldemort... ¿Haciendo lo mismo que Salazar Slytherin? --- preguntó Harry ansioso.

Elrond miró a Harry con ojos del interior pues su vista de dirigía por sobre esas montañas que encerraban el valle y un anillo aparecía frente a él.

--- Si y no. Necesitamos ir a ese lugar sigilosamente y ver cuanto de verdad en todo lo que suponemos está tramándose allá y descubrir parte de la Torre de la Hechicería. --- dijo Elrond leyendo un pergamino.

De sorpresa llegó Arwen a la carpa sacando a Harry de sus pensamientos y tuvo una razón para admirar otro misterio elfo. Arwen seguía siendo una completa desconocida y antes no se había animado a hablarle pero ahora tenía la idea en mente de hablar con la hija de Elrond. Elrond salió al encuentro de su hija con un abrazo y palabras al oído y en seguida ella salió de la carpa a paso rápido. Trajo a Legolas al instante.

--- Señor Elrond...--- dijo Legolas con una reverencia torpe.

Arwen le había dado un pequeño empujón al elfo cuando agachó la cabeza.

--- Tendrás una muestra amplia de lo sientes en tu corazón ahora, jefe de heraldos. Reúne a buena parte de tus hombres que debemos partir a la tierra del fuego y de las torres negras al horizontes pues demasiados tienen más que mente puestos en ese lugar o mejor dicho en manos de un hechicero oscuro. --- dijo Elrond.

--- ¿Cuándo partiremos? --- preguntó Legolas con un rayo de luz en su rostro.

--- Tenemos que usar un guía antes que nos diga como se viene el terreno y Arwen puede conseguirlo. Necesitas tener en mente hija que ya las criaturas que habitan los Puertos Grises no tienen recuerdos de nuestra vida aquí hace siglos y convencerlos de que no somos intrusos. --- dijo Elrond.

--- No te preocupes. De algo me ha servido mirar cada detalle de esos acantilados que eran fortaleza padre. --- dijo Arwen satisfecha.

Legolas salió tras un corta reverencia fuera de la carpa en busca de sus heraldos que seguían al calor de las fogatas en la arena mojada pues las gotas de lluvia se había hecho mas gruesas y dentro de la carpa del señor Elrond podían escucharse. Arwen buscó con la mirada algo en carpa y abrió una de las gavetas sacando un trozo de pergamino muy fino y una pluma del escritorio de su padre que había vuelto concentrar la mirada sobre Harry, el joven se sentía intimidado. Arwen salió de la carpa.

Harry soltó un suspiro como forma de desahogarse por omitir una pregunta que tenía ganas de hacerle al señor elfo. Elrond se sentó en la silla del escritorio pensativo y volvió a dirigir la cabeza donde Harry que, con evidente fastidio, se levantó sin saber a donde ir.

--- ¿No te gustó la idea de volver al otro extremo del portal? --- preguntó Elrond.

--- Tengo miedo....no quiero que le pase nada señor Elrond...sólo basta con hurgar en el corazón de Hermione para ver que pasa allá. --- dijo Harry.

--- Una larga expedición al lugar del Ojo es mejor que abrir una mente que está en conflicto permanente, no sabemos con que uno puede encontrarse al ver a tu amiga. --- dijo Elrond con voz firme.

---...Menos mi mente, está Voldemort dentro. --- dijo Harry en tono lúgubre.

--- Vas a oponer resistencia y no quiero causarte un daño a tu mente. --- dijo Elrond negando con la cabeza.

--- ¿Es necesario que vaya? --- preguntó Harry en voz baja.

--- ¿Qué tanto eres de Lord Voldemort? --- preguntó Elrond muy serio.

--- La vida entera...estoy fijo en su cabeza. --- dijo Harry sin dudar.

--- ¿Cómo respondería tu cicatriz a un lugar como Minas Morgul? --- preguntó Elrond para sí pero en voz alta.

--- Con dolor...sintiendo lo que él siente que casi siempre es dolor...ambos nos haríamos daño. --- dijo Harry tocándose la cicatriz.

--- Pues no lo llames aquí. Deja que el paso de la noche calme tu sed de Lord Voldemort porque tu maldición se basa en estar en la pulseada eterna de pensar el uno en el otro. No le des la oportunidad a Voldemort de entrar en tu mente, debes protegerla como una fortaleza clave. --- dijo Elrond.

--- Ya me lo habían dicho antes...calma tu mente Harry Potter. Jamás pude en Hogwarts ni donde mis tíos en Londres. Sencillamente no pude. --- dijo Harry con una pena.

--- Escuchas ese paso tan firme sobre la tierra de los Puertos Grises...son sólo una ínfima parte del número que combatió contra los bárbaros hace siglos. Mejor sale porque este espacio estará lleno de heraldos y una empresa peligrosa debemos armar. --- dijo Elrond levantándose.

Harry asintió y al cruzar la puerta de la carpa se encontró con Legolas enfundado en una túnica oscura que se mojaba con la lluvia y llevando su arco en el hombro como el resto de los heraldos que venían inexpresivos y se voltearon todos al mismo tiempo cuando Legolas se puso en línea con Elrond que permanecía dentro. Harry pasó rápido pues se sintió incómodo en medio de esa cuadrilla.

Avistó su carpa que tenía luz dentro. Encontró a Cristina acostada en su cama mirando un viejo libro café que escondió al ver a Harry en la entrada. Hermione dormía profundamente en la cama de Harry.

--- ¿Y eso? --- preguntó Harry de mala gana a Cristina.

--- Mi libro Carmesí. Lo guardada convertido en una segunda varita, falsa. --- dijo Cristina.

Harry miró fríamente a Cristina y se recostó al lado de Hermione que soltó un suspiro. Tuvo la tentación de abrazar a su novia pero se resistió.

--- Ah.--- se quejó Harry.

--- Ahora tú no te atreves a tocarla pensando que Voldemort está debajo de ella. --- dijo Cristina con sorna.

Harry no dijo nada y se que quedó mirando el techo.

--- ¿Qué te han dicho los elfos Harry? Van a separarte de Hermione porque es un peligro para ellos. --- dijo Cristina.

--- También lo soy y siempre existe una forma de llegar a la verdad. Van a marchar a Minas Morgul...o sea Hogwarts a ver que pasa allá. Elrond me pidió calmar la mente. --- dijo Harry cerrando los ojos.

Entró una brisa a la carpa que heló los cuerpos de todos. Harry se levantó y bajó la cubierta de la carpa minimizando los ruidos de afuera pero ni siquiera una rendija de la tela lo salvó del exterior. El rostro de Arwen apareció y luego mirando por debajo Harry veía sus pies descalzos caminar por el sendero. Se aceleró su corazón pues ganas tenía de hablar con Arwen, de forma extraña su mente se calmaba cuando ella entraba en sus pensamientos.

Harry salió detrás de Arwen hija de Elrond sigilosamente y se escondió detrás de unos setos cuando la joven iba tocando los árboles del lugar. Se internó en el bosque que protegía el campamento y Harry a paso lento sin romper ramas ni hacer crujir hojas de otoño iba siguiéndola hasta que otra vez se detuvo en un claro. Ya no cabía en su emoción sin origen y la elfa empezó a caminar de nuevo. Arwen estaba en la mente de Harry.

“Llévame a donde quieras hija de Elrond, voy a seguirte y se que no me pasará nada”. Esto último fue todo lo que Harry pensó y vio pues sintió como se helaba su cuerpo al verse con medio cuerpo sumergido en una poza de agua de lluvia. Se levantó botando agua, Arwen venía hacía él. Ni se dio cuenta de su caída por ir pensando en la elfa.

Vio la mano blanca de Arwen ofreciendo apoyo al joven que aceptó encantado. Ambos se miraron un largo rato pero con distinta intención: Harry embelesado y Arwen reflexivamente y nunca dejando de lado todo lo que rodeaba el bosque. Para ella Harry era una parte más del entorno.

Sintió el calor de las manos de elfa recorrer su cuerpo como el frío de hace poco, su cuerpo se secó completamente y volvió a mirarla con expresión agradecida pero las gracias no podían salir de su boca. De repente vio la figura de Elrond transitar en su mente y ese sortilegio que le producía la elfa desapareció regresándolo al bosque frío y mojado.

El rostro de Arwen cambió a de curiosidad pues notó en cambio en Harry que retrocedió hasta la poza y mirando se volteó donde el elfa diciendo:

--- No sé que fue eso que sentí pero a tu padre no le hubiese gustado pues estoy demasiado cerca del peligro para ti. Lord Voldemort no podrá una mano sobre ti bella Arwen...no puedo acercarme a ti y lo lamento mucho. Ni siquiera a Hermione porque Lord Voldemort está presente también...no tengo a quien aferrarme....no tengo...--- dijo Harry sollozando.

--- Aprovecha que buena parte de la marea de este incólume clima se detuvo, cada hoja está suspendida antes de caer al suelo....la lluvia no arrecia tanto como antes y los elfos vuelven a planear cosas que no hacían hace siglos. Todo está regresando al origen y donde estamos es un rincón donde el tiempo ha dejado sus huellas pero desde hace poco está detenido de forma misteriosa...tal vez tu reloj sigue andando desordenadamente y el de todos se acerca a la hora de decidir una marcha con arcos y flechas que siempre supe que era inevitable. Pero tu corazón anda extraviado y en mi padre encontró cierta guía pero yo lo desordené otra vez. ¿Qué cosas te pesan ahora en tu corazón? Ni tu debes saberlo muy bien porque eres parte del mecanismo del reloj que mueve las manecillas de todos....eres parte de la historia. No te sacrifiques en suponer que puedes escapar, estás en un punto de no retorno y no queda más que luchar. Cuando los elfos marchen irás en sus cabezas como la razón para explorar viejas tierras convulsionadas ahora...Aún no se produce el cambio de la marea y tu corazón quiere encontrarse y estoy dispuesta a hacerlo, haz lo mismo que todos regresa al origen...a la hora cero. Eres joven y tienes memoria fuerte...ubica ese momento...vete atrás...”Morfeo Incantatem”... ve como va sintiéndose tu corazón hasta hallar una paz completa...mira a tu alrededor y piensa si aún tienes cosas para apoyarte...--- dijo Arwen lentamente mientras Harry tenía los ojos cerrados y repasaba la vida entera con la sensación de caer a un abismo pero todo era luz...luz artificial y los rostros de sus padres aparecían tan vivos y él se veía en una cuna...momento de quietud y una luz verde venía del fondo y la figura de Lily Potter apareció mirando con una sonrisa a Harry y por detrás una figura alta y encapuchada emergía. De pronto ya no miraba a Lily Potter pero sentía su voz cálida dentro de su propio cuerpo...

--- Tengo a mi madre. --- dijo Harry mirando a Arwen que sonrió.

--- Pudiste ver algo más. --- dijo Arwen en tono confuso.

--- El momento en que yo me convertí en su horcrux. Lord Voldemort no logró matarla esa noche ni menos a mí. Cerca he estado de morir en sus manos y siempre logró escapar...me preguntó si mi madre tendrá algo que ver. Pude escapar hace poco cuando descubrimos la salida secreta de Hogwarts. Me resisto a la idea de que ustedes los elfos estén pensando en ir allá. --- dijo Harry con los ojos húmedos.

--- Se nota como duele perder un lugar querido porque sentí algo similar cuando salí de viaje a este lugar frío. No dista mucho del bosque de Lorien en estos tiempos pero era un sitio en donde uno se sentía protegido. Ahora me debo a las voluntades de mi pueblo que cerca están de una decisión final. Queremos saber quien es esa sombra pues tememos que el Daño de Salazar se repita y las historias antiguos de los elfos más viejos se hagan realidad, la lucha se ha convertido en algo constante entre los elfos y no esperaba menos ahora como te dije recién. --- dijo Arwen con seriedad.

--- Tengo la mente débil, vuelvo a sentirme sólo dama Arwen. Me inspiras ganas de recobrar mi ánimo. Discúlpame pero....no vayas con los heraldos del señor Elrond a Hogwarts, por favor. --- dijo Harry arrodillándose.

--- Siempre he querido luchar por mi pueblo Harry Potter. No creo que ese viaje a Minas Morgul demandé más que la travesía de surcar el mar otra vez. Nos desconoció y la llegada a los Puertos Grises fue con dificultad. Tal vez sea lo mismo si volvemos a un sitio que era nuestro hogar y ahora convertido en Minas Morgul. La Torre de la Hechicería se levanta y la alianza ha sido rota...otra vez.--- dijo Arwen acercándose a Harry.

Harry se acercó donde Arwen pero se contuvo mucho al punto de pararse demasiado encorvado y la incomodidad se apoderó de su cuerpo. La dama elfa lo miraba sonriente y a pesar de la resistencia del joven tomó sus dos hombros en señal de apoyo. Sentía lo mismo que el apretón de manos del señor Elrond.

Harry cerró sus ojos para conservar ese momento que resultaba muy acogedor.

--- No te vayas...No te vayas. --- decía en voz baja Harry.

--- Los pasos de los heraldos no tienen retorno, Harry. Has hecho de este momento algo en que las cosas toman otra vez su curso. Abre los ojos pues ya resoluciones se han tomado...Observa la marcha hacia Minas Morgul...lugar no visitado por elfos desde hace siglos. ¿Sientes que tu espíritu va con ellos? Cada heraldo sabe que hacer pero no con que encontrarse en Minas Morgul. Eso, observa. --- dijo Arwen que volteó a Harry hacia el sendero de las carpas en donde los elfos iban marchando con los arcos bien puestos y encapuchados. Detrás caminaba Elrond que vio a su hija y a Harry observar el paso marcial del ejército elfico.

Harry no supo si responder el gesto afirmativo de Elrond con la cabeza, sólo sintió un empujón pequeño de Arwen que se quedó mirando como el joven llegaba hasta el señor elfo que le volvió a estrechar las manos y torció la boca para decir algo.

--- ¿El Ojo va a reconocerte apenas pises un pie en Morgul? --- preguntó Elrond con interés.

--- Ese Ojo fue hecho para encontrarse así como el alma de Hermione está hecha para lo mismo. Si, sería como ir donde Voldemort. --- dijo Harry seguro.

--- ¿Ir? Me consta que ya has luchado contra Voldemort por la pena de tu corazón al ver que el hechicero sigue con su búsqueda incansable. --- dijo Elrond con tono confuso.

--- No se si ir...--- dijo Harry apoyando la espalda en un árbol.

--- Sabes mejor que nadie aquí con quienes se encontrarán mis hombres en su marcha a Minas Morgul. --- dijo Elrond con gesto afirmativo.

--- Están sus mortífagos....sus dementores....esas paredes llenas de letras negras que enferman el alma. Ese sitio está maldito... ¡Hogwarts está maldito! --- exclamó Harry y torció su vista a los heraldos que se alejaban.

El joven corrió hacia la columna de heraldos hasta llegar a la cabecera pues el grupo no era muy grande. Esto asombró a Harry que se plantó delante de Legolas que iba al frente. Ambos se miraron un momento, Harry procesaba las palabras que iba a decir y el elfo miraba con respeto al joven y agarró su arco con más fuerza.

--- Yo se que hay en Minas Morgul. --- dijo Harry con la voz temblando.

--- Un mago desatado que convirtió ese lugar en fuego. ¿Así sientes a Lord Voldemort? --- preguntó Legolas con voz áspera.

--- Lo sé...pero hay criaturas que el maneja y que sólo se atacan con magia...no con arcos. Una flecha de las tuyas poco hará frente a sus seguidores y a los dementores que si siquiera tienen cuerpo. --- dijo Harry visualizando todo.

--- Pues estás armas tienen la magia elfica que si no me equivoco es la misma que corre por tus venas gracias a esa herencia que recibieron los cuatro fundadores y transmitida durante siglos. No creas que cada flecha disparada será en vano...--- dijo Legolas con firmeza.

--- Voldemort elimina a cualquiera que se interponga en su camino, créeme lo sé y no quiero que tus hombres mueran porque ese mago anda buscando a una persona...a mí. --- dijo Harry procesando más palabras.

--- ¿Piensas venir Harry Potter? Tus propias palabras dicen que ya no reconoces a Lord Voldemort porque hay un terror en el horizonte que erizó tu piel cuando se reveló ante nosotros las torres negras en el pórtico de la casa que guarda las tumbas de tus padres. Lord Voldemort está haciendo cosas que quizá tú no imaginas y es parte de nuestra misión ver que asuntos se traman allá. Cada paso perdido es tiempo para que el Ojo escrute más terreno. --- dijo Legolas que retomó el andar como el resto de los elfos.

Harry debió salirse del camino y miraba con miedo el grupo de heraldos que tomaba el sendero del portal. Cerró sus ojos evitando ver esa escena y el castillo de Hogwarts apareció en su mente rodeado de gente y de un cielo cubierto de nubes. En donde había estado la torre de Astronomía había un ojo de niebla gigante que de a poco capturaba el fuego de cada relámpago que caía cerca del castillo. Polvo negro como niebla cubría ciertas partes del castillo y sentía que avanzaba más por el sendero que antes lo llevaba a la casa de Hagrid. Llegó a la puerta de roble que daba a la explanada sin ser notado por quienes andaban por allí, pero tampoco los reconoció por más presente que se sintiera en aquel lugar. Miró hacia arriba encontrándose con el Ojo mirándolo a él también. Murmullos sintió alrededor del Ojo y una voz ronca sonó en su cabeza.

--- Sacrux...---

La cicatriz empezó a arder como antes y se desplomó en el piso con la última imagen de los heraldos hacia lo lejos. Intentaba salirse de la vista del Ojo pero no podía seguía sintiendo una voz ronca sin entender sus palabras. Finalmente se golpeó la cabeza contra el terreno arenoso y la humedad de la arena enfrió su cabeza pero le vino un dolor por el golpe. Había sido atacado por la maldición que lo ataba con Voldemort y el mago oscuro igualmente fue golpeando pero Harry sentía su presencia como muy difusa, diversa.

Vio como Elrond lo levantaba y lo sentó en la arena. Harry suspiró mirando el cielo que le recordó la visión anterior del cielo de Morgul. A su lado Elrond examinaba la cicatriz con mucha atención y encontró cosas que le helaron el corazón. El nombre de Lily Potter volvió a su mente junto con el de Lord Voldemort y la razón de que porque el alma de la madre de Harry no estaba en la lápida se cruzó para Voldemort también.

“Que su cicatriz no sea un horcrux de Lord Voldemort” pensó Elrond que miró la figura de Hermione Granger asomarse en la entrada de la carpa. Era la primera vez que la chica salía del encierro y miraba a Harry con mucho sentimiento.

“Dos almas presas de la misma” dijo Elrond en su mente y tomó a Harry lentamente y lo llevó a la carpa que era aguardada por Hermione y Cristina. Harry sonrió a Hermione aunque esta estaba inexpresiva.

Los pasos acompasados de los heraldos de Elrond desaparecieron cuando cruzaron el cuello de botella de los acantilados y el señor elfo iba con la mente fija en la misión encomendada a sus soldados que partieron en medio de una lluvia que nada pudo hacer con el calor de la cicatriz de Harry que empezó a bajar pero el joven quedó algo débil y lo tendieron en su cama de la carpa que compartía con Cristina y Hermione. Tres elfos aparecieron en la entrada de la túnica y Elrond los invitó a pasar.

No iban vestidos con túnicas grandes y capuchas ni tampoco iban armados sino vistiendo túnicas de tela delgada que se mecía con el viento. Hermione y Cristina se arrinconaron al ver a esos tres elfos que nunca habían visto.

--- Nada ha cambiado, verdad. --- dijo el elfo de pelo más oscuro dentro de los otros dos blondos.

--- Poco sé de que somos para la Gente Grande. --- dijo Elrond a los tres elfos.

--- ¿Cuánto averiguaste del problema del muchacho? --- preguntó el elfo de aspecto más joven.

--- Muchas cosas y al final me decidí por la más difícil todo porque hacer magia en la mente de Harry Potter pudiera ser fatal para nosotros. Ahora más que nunca debes reforzar esa magia que teníamos de desaparecer rápidamente y que antes de nosotros lo hicieron las gentes de los pastos comarqueños. --- dijo Elrond con una nota de melancolía.

--- De los Hobbits nada queda. Ni descendencia. --- dijo uno de los elfos.

--- No hagas caso de las aprehensiones de las dos muchachas que tienen mucho miedo, encárguense de curar al joven. --- dijo Elrond retirándose de la carpa.

Ya afuera el señor elfo fue alcanzado por Cristina que sostenía su varita mágica fuertemente y amenazó con palabras de lanzar el hechizo Avada Kedavra. Elrond la miró severamente y levantó su mano.

--- Los humanos inventaron la magia con varitas, nosotros no necesitamos de ella y ustedes aprendieron nuestro arte y el hechizo que mencionas con tanta ligereza bien podría hacérselo a usted pero sería un criminal ante su gente. --- dijo Elrond con voz potente.

Cristina no siguió a Elrond que siguió caminando por el sendero de las carpas sino que se quedó con expresión pensativa en la entrada de la carpa contemplando su varita. Levantó la cabeza quedando con los acantilados en sus ojos y la imagen del túnel que debió atravesar para escapar de Hogwarts. Parecía ser un confuso recuerdo que se hacía vivo y que una sensación de culpa la invadía. A propósito se estaba olvidando de los hechos pasados en el colegio tomado por Lord Voldemort y lejos de pensar en el Señor Oscuro vio a sus dos amigos que corrieron una suerte fatal. Ariadna y James vinieron a sus recuerdos y en especial la noche en que ya no hubo retorno a Hogwarts pero Voldemort igual supo rodearlos y después asesinar a los dos hermanos Wilder. Una extraña paz pasó por su corazón al sentir que sus dos amigos seguían junto a ella pues los veía perfectamente delante de sí.

Estiró la mano y agarró aire. Se allegó a la cobertura de la carpa triste y con la mirada en los acantilados que ya eran pasos mojados en el andar de los heraldos. Surgió en ella el deseo de marchar junto a los elfos comandados por Legolas que se dirigían a Hogwarts o Minas Morgul como era su nombre actual. Finalmente entró a la carpa a paso temeroso.

No sólo la joven miraba los acantilados como una señal de las cosas que pasaron y que podrían pasar. Arwen, hija de Elrond, estaba de pie en la entrada de su carpa que se encontraba cerca de varios árboles altos en donde habían tres caballos atados y comiendo pasto que crecía cerca del claro del pequeño bosque. Sin darse cuenta Elrond estaba a su lado y contemplaba el rostro de su hija lleno de tics de preocupación, cosa rara en ella aparentemente.

--- ¿Qué esperas de los elfos que marchan a Minas Morgul? --- preguntó Elrond.

--- Parece inevitable que se derramen flechas y sangre en ese sitio oscuro, ada. Me resisto a esa idea y confío en que van a ver como van las cosas por allá. Será difícil. --- dijo la elfa mirando a su padre fijamente.

--- Quizás era peor entrar en la mente de Harry Potter y ver como si fuera un ojo hacia Minas Morgul cuando hay otro bastante grande para ver lo que hay del otro extremo, o sea nosotros. --- dijo Elrond.

--- ¿Es necesario tanto secreto? --- preguntó Arwen.

--- ¿Sabrá de elfos Lord Voldemort? --- contra preguntó Elrond con un gesto afirmativo.

--- Puede que sí pero estoy segura que no sabe lo que se oculta dentro del alma de Harry Potter. --- dijo Arwen esbozando una sonrisa.

--- Me resisto a ver como el alma de Lily Potter vive dentro de Harry. Nada queda dentro de la tumba pero nada nos dice como ella está viendo los acontecimientos desde dentro. La mente de Harry funciona para Voldemort también. Maldición de almas que está representada por una cicatriz. --- dijo Elrond bajando la mirada.

--- Me abruma la mente de Harry....en estos momentos tengo la mente en nuestros amigos que fueron a un sitio que no conocen. Por más que sepamos que pueda haber allá. --- dijo Arwen melancólica.

--- Existe otro peligro...no despertar sospechas entre los humanos aunque un sitio como Minas Morgul no pasa desapercibido...No quiero evitar que sientas por Legolas porque tu estrella será inevitable. Cualquier elfo sabrá que uno de los suyos está en peligro, pero falta un largo trecho hacia Lord Voldemort.

Los mismos acantilados que miraban los elfos del campamento observaban los heraldos desde la entrada al valle de Godric bajo una fuerte lluvia que hacía dificultosa la bajada al lugar de descanso de varias almas. Legolas junto con los demás se detuvieron para despedirse internamente del lugar de estar de los primeros elfos que vinieron a tierras inglesas desde la fundación del colegio Hogwarts.