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Harry Potter y la Heredera del Destino — capítulo 13

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Capítulo XIII / Un comportamiento algo...inusual

Todos miraron a Dumbledore expectantes. Cuando terminó de quitarse la goma de mascar de la nariz, continuó con voz grave.

-Es evidente que la señorita Pollens de alguna forma ha ingerido una poción de la maldad.-

Todos abrieron los ojos muy grandes, asombrados. Nadie, excepto la profesora McGonnagal, sabía que era exactamente una poción de la maldad, pero lo cierto era que no sonaba nada de bien. Sólo Isis se mantenía indiferente a lo que ocurriera a su alrededor, y seguía masticando descaradamente lo que quedaba de su goma de mascar.

-Supongo que no saben lo que es eso, ¿verdad?- preguntó amablemente.

Los chicos negaron con la cabeza como un solo hombre.

-Existen varios tipos de pociones de maldad- comenzó Dumbledore, ciego a las evidentes muecas que le hacía Isis a sus “espaldas”.- Pero sólo dos que según mi criterio podrían ser realizadas por alumnos de este colegio. La primera, es la poción de la “virtud invertida”.esta poción detecta todas las virtudes de la persona, y las invierte. Es decir, si la persona es honesta, se convertira en una mentirosa. Si es valiente, se convertirá en una cobarde. ¿Comprenden? La otra poción se llama “La poción oscura”. Todos, por supuesto, tenemos defectos y maldades en nosotros. Lo que esta poción hace es agudizarlos. Si una persona es algo egoísta, el brebaje lo hará insoportablemente egocéntrico. Así funciona. –

Los chicos asintieron, temerosos. Esto no pintaba nada bueno en el horizonte. Dumbledore había tomado aire para proseguir , cuando esucharon un estridente alarido desde el fondo de la sala. Todos se dieron vuelta rápidamente, sólo para ver a Isis con una mueca malvada en la cara, tirando agua con su varita al desgraciado phoenix de Dumbledore.

Este pugnaba inútilmente por escapar, mientras sus plumas goteaban.

Isis lo tenía cogido por el graznate, y también le arrancaba las plumas doradas disimuladamete. Después de que Dumbledore liberara a su mascota, y le aplicara a Isis un buen encantamiento inmovilizador, su actitud hacia la muchacha cambió considerablemente.

Ya no parecía pensar en Isis como una pobre victima, y su guiño amable había desaparecido en gran parte.

-Bueno, como iba diciendo, ustedes serán los que me ayudarán a saber que demonios afecta a Pollens de esa manera. Ustedes la conocen mejor que yo, y si cooperan, el antídoto será preparado muy pronto. Veamos...descartemos antes que nada la poción de la virtud invertida. Es Isis, usualmente, muy compasiva?. Sean sinceros.

Los chicos se miraron, y luego Sirius contestó muy despacio: -Compasiva?? Eh, dejeme ver...Una vez me corrigió todas las faltas de ortografía de mi trabajo de transformaciones. Pero lo hizo para reírse de mi. ¿Eso cuenta?

Dumbledore gruño por lo bajo, y no contesto. – Y... Es ella una ferviente seguidora de las normas?

La caracajada fue general. Todos recordaban al menos una vez en que Isis no había sido precisamente una “fiel seguidora de las normas”

Dumbledore, simplemente sonrió, bajo su espesa barba bklanca.

-Uhm...- refunfuñó- Me parece que descartremos eso por el momento. Psamos a asuntos mas desagradables. ¿Es Isis egoísta?

Hubo un silencio algo incómodo, y fue Lily, quien contestó.

  • Algunas veces...sinceramente...yo diria, bueno, que si.- dijo despues de dar varios rodeos.- Remus la interrumpió sin miramientos.

-Claro que no- replicó ligeramente enfadado.- Sirius!- se volvió hacia el joven Black, el cual se alejó imperceptiblemente de el.- ¿Quien te ayudó con el trabajo de Historia de la magia?

-Bueno, Isis. –aceptó Sirius de mala gana- ¡pero me tiró un libro muy pesado en la cabeza cuando le dije que no entendía al...- Pero Remus ya no escuchaba, se había vuelto a mirar a Arabella, que miró nerviosa a su alrededor en busca de ayuda.

-Arabella!- rugió Remus excitado- ¿Quién te enseñó Francés cuando querías invitar a salir al estudiante de intercambio?

Arabella recobró la voz con la fuerza del odio, provocado por el recuerdo de la humillación pasada hacía solo un par de meses. -¡Pero si isis no tenía idea de francés! ¡Lo inventó todo! ¡Yo terminé haciendo el ridículo!

Dumbledore interrumpió el estallido de Arabella la perorata de Remus con otra pregunta.

-Es ella cruel con los pequeños?

Esta nadie tuvo nada que decir en contra de su amiga. James se adelantó solemnemente y dijo:

-No señor, si hay algo que Isis detesta es el abuso contra los más pequeños, no lo soporta. Podemos jurarlo.- Los demás asintieron.

Y era verdad. Isis era , con todos sus numerables defectos incluidos, una encarnizada defensora de los más débiles.

-Es ella...vanidosa?

Si, ciertamente señor. Respondiero Lily y Arabella al unísono, entre risitas.

El director pensó unos instantes en silencio, y luego dijo: -Bien, el panorama hasta ahora esta bien confuso.-

La profesora McGonnagal, que no había dicho palabra hasta ese momento, opinó:

--Supongo que no queda más por hacer, ¿verdad Albus? Evidentemente, emitir un juicio sin estar seguros sería deastroso, y esto nesecita más información. Seguro que con unos días de observación, podremos....

-Disculpe- interrumpió Sirius desconcertado- pero, no pretenderásn dejar a esa maníaca suelta, verdad?-

La profesora pareció disgustada, y respondió con impaciencia.

-Por supuesto que si, Black, que otra solución propone para un caso así?. Que yo sepa, la señorita Pollens no está enferma.

-Pe...pero usted la vio, profesora! – dijo James, apoyando a su amigo.- Está como loca. ¡Es un peligro público!

Por las miradas de Lily y Arabella, vieron que ellas pensaban exactamente igual.

Dumbledore parecía compartir su opinión, sin embargo, respondió desanimadamente: -Lo siento, muchachos, nada que hacer. Mientras más pronto sepamos que poción la afectó, más pronto encontraremos la cura. ¿Cuento con su cooperación?

Todos deseaban negarse a la petición. Sin embargo, era difícil contradecir a Dumldore, de modo que asintieron con la cabeza gacha, y esperaon nuevas instrucciónes.

-Tomaré eso cómo un sí- Dumbledore miró por unos momentos el rostro petrificado de Isis antes continuar.- Antes de quitarle el hechizo nmovilizador a Pollens le haré un encantamiento de sueño, para que al menos esta noche pueda descansar. Mañana por la mañana irá a clases normales( aquí Remus abrió la boca para decir algo, pero calló ante la severa mirada que le dirigió Dumbledore). Deberán dejarla vestirse y actuar como quiera. (nueva interrupción de los muchachos, acallada rápidamente) Hoy en la cena avisaré al colegio de la situación, para que...ehm...no se de lugar a malas interpretaciones.

Esta vez nada detuvo a Remus.

-¡¿Malas interpretaciones?! ¿Vestida de esa manera?

El director lo ignoró.

La transportaré a su cuarto, y mañana en la mañana se la encargaré a ustedes. Traten de controlar un poco sus impulsos, pero recuerden hacerlo de una manera segura, para que sus vi...ejem...seguridades...no peligren. Buenas noches.

De algún modo se encontraron con la puerta del despacho cerrada a sus espaldas, y Sirius se dio cuenta asombrado de que el cuerpo dormido de Isis descansaba en sus brazos. Bajaron sin decir palabra. El asunto seguía siendo bastante increíble.

Ya caminaban por el corredor hacia la torre de Gryffindor, cuando Remus se paró en seco y puso los ojos tan terribles que los demás debieron detenerse a verlo.

-Malfoy! Ese hijo de...!- Remus terminó la frase con una palabra nada bonita y Lily le dirigió una severa mirada de reproche.

James se volvió hacia él ,sorprendido por el inusitado arrebato de Remus.- ¿Que pasa con él?

-El muy imbécil! Ahora lo recuerdo! Él echó la poción en el caldero para que Isis la bebiera.- Remus hio una pausa para respirar.- Lo vi. Cuando trabajaba con ella, escondía algo tras la espalda, y cuando Isis le preguntó que era, la insultó. ¡Ya verá cuando lo vea! ¡ Lo romperé a pedazos! ¡Iré ahora mismo a la sala común de Slytherin a estrangularlo!

Los chicos vieron que parecía muy probable que Remus cumpliera lo dicho, de modo que lo tranquilizaron diciéndole que ya mañana hablarían con Dumbledore.

Remus los siguió más bien a regañadientes y para cuando llegaron a la sala común, su ira se había aplacado un poco. Mediante un hechizo levitador, las chicas llevaron aIsis hacia el dormitoria y se fueron a la cama enseguida. El dia siguiente prometía ser simplemente agotador. Y lo fue, de hecho.


-YAAAHOOO!!!-

Lily abrió los ojos espantada. ¿De donde habría salido ese ruido? Era más bien como un grito de guerra. Corrió las cortinas de su cama con fuerza y se encontró con una Arabella en las mismas condiciones. Ambas se miraron por uns instantes, y luego sus ojos se posaron en la cama vacía de Isis. Se miraro otra vez. Como de común acuerdo saltaron de sus respectivas camas y volaron fuera de la habitación. Se pararon jadeantes en el marco de la puerta. El espectaculo del día anterior no era nada comparado con esto.

Isis estaba montada en una motocicleta voladora último modelo, que Lily reconoció como la del padre de Sirius. (Cómo llegó a sus manos fue algo que los chicos jamás supieron.) Su atuendo era aún mas llamativo que el día anterior, pues había tenido tiempo de arreglarse el cabello y maquillarse más aterradoramente aún.

El cabello estaba esta vez teñido de un negro carbón, con visos rojo sangre. Se había pueso dos piercings, y tenía un tatuaje en el ombligo. (Decía: Al Diablo) Tenía un top de cuero negro, y una minifalda fácilmente confundibole con un cinturón. Se sostenía sobre unos zapatos taco alto que aumentaban aún más su nada despreciable altura. El corredor estaba abarrotado de alumnos de Gryffindor de todos los cursos que miraban entre curiosos y desconcertados el extraño espéctaculo. La verdad es que era extraño ver a la más tímida y retraída componente del grupo de James Potter vestida y actuando de esa manera.

Lily y Arabella, a pesar de saber de que se trataba todo, no atinaron a hacer nada en batsante tiempo. Dumbledore había avisado del problema al colegio, pero probablemente nadie había imaginado las proporciones del accidente. Cuando las chicas al fin se recuperaron de la impresión (y la respiración) sacaron las varitas y murmurando un hechizo la motocicleta cayó pesadamente al suelo, peligrosamente frente a unas alumnas de primero, que parecían especialemnte entusismadas por la acción que habían tendo en ese semestre.

Isis no replicó nada. Se bajó bostezando de la motocicleta, y arreglando ligeramente el tacón ladeado de su zapato bajó a la sala común. Lily se dio cuenta peligrosamente que la multitud se proponía seguirla, de modo que decidió que lo mejor sería ponerse firme.

-No hay nada más que ver! Todas a sus habitaciones!- Sorprendentemente, la manada de chicas somnolientas se metió sin chistar en sus cuartos, para seguir con el curso habitual del dia.

-Vaya- pensó Lily asombrada, mientras bajaba corriendo las escaleras junto a Arabella, en busca de su desquiciada amiga.- ¿Será mi voz?

Cuando bajaron a la sala común se encontaron a James y Sirius con una cara muy extraña No había ni rastro de Remus ni de Isis. Eso significaba...

-¿Donde está Isis?- chilló Arabella.

-Creo que bajó al gran comedor- respodió simplemente James, desperezándose.-Murmuró algo sobre torturar a unos Slytherins.

-¿Qué?!- rugió Lily horrorizada.- ¿ Y ustedes la dejan? ¡Tarados! ¡Eso es lo que son!

  • ¿Como? ¿Y perder la oportuniad de qu ella extermine a toda esa casa sin castigo? Debes estar loca!

Las chicas se quedaron petrificadas. No podían creer a sus oídos.

-Bien...- musitó Araella- Bueno, al menos Remus tiene algo de sentido común. El fue a detenerla, no?

Sirius rió.- Detenerla? No, es que Remus se entusiasmo con la idea y fue a ayudarla. Y Peter, el sigue durmiendo. Creo que está resfriado.

Arabella se dejó caer desmayadamente en un sillón.- No hay remedio, Lils- dijo resignada- Estamos rodeadas de inútiles.

Bajron todos juntos al comedor, esperando encontar lo peor. Y lo encontaron. El Gran Comedor era un circo. Hufflepuffs aterrorizados corrían de un lado a otro. Los Ravenclaws se habían aplanado asustados contra la pared, para pasar desapercibidos.(Los chillidos de terror arruinaban bastante el efecto del Camuflage)

Y que decir de los Slyterins...

Isis estaba parada en la mitad de la mesa el desayuno, con su atuendo especial. Estar a tanta altura la hacía ver más horrorosa aún. No parecía esar muy consciente del desastre que estaba causando. Más bien estaba especialmente ocupada en torturar a Lucius Malfoy.

Sin darle tiempo para defenderse, habia provocado un torbelllino de agua en torno de elllos dos, por lo que a Lucius se le hizo imposible alejarse, al igual que a los demás se les hacía imposible ayudarlo. El cielo mágico estaba poblado de rayos, truenos y cosas que se parcían pelirosamente a tornados. Como demonios había logrado eso una estudiante de cuarto año, por más loca que estuviera, nadie podía imaginarlo.

Remus estaba al pie del torbellino, preocupado por el problema, pero al mismo tiempo fascinado por la cara de horror de Malfoy. Parecía a punto de echarse a llorar, y su pálida piel parecía verde.

De pronto una pierna enfundada en medias de seda surgió del fenómeno acuático artifical, e Isis apareció del otro lado completamente seca. En ese momento el agua se estrelló contra el cuerpo tembloroso de Malfoy, el cual quedó empapado.

Isis saltó de la mesa, a lado de Remus y le dirigió una sonrisa muy decente, mordiendose al mismo tiempo el labio inferior. En eso estaban cando Sirius se interpuso entre ambos, con una gran sonrisa.

-Se lo tenían escondidito, no? Yo...- pero se interrumpó de pronto, pues Isis lo estaba besando, de una forma que uno ve sólo en esas películas romanticonas.- Todos se llevaron tal sorpresa, que incluso en medio del desasrre, varos se pararon a mirar el espectáculo, que no era para menos. Sirius, hombre al fin, se había dejado llevar por el momento y la sorpresa y le había devuelto el beso. Remus, habia quedado a su lado boqueando como un pez fuera del agua.Pero al ver que las manos de Siris se acercaban peligrosamente al término de la espalda, reaccionó milagrosamente, y de un puñetazo quitó a Sirius del medio.

Este cayó tambaleándose, con el labio sangrando.- ¿Por que diablos has hecho eso, imbécil?

Remus no supo que contestar. Enrojeció, tartamudeó avergonzado y herido. Salio corriendo del Gran Comedor. Sirius iba a seguirlo cuando James lo tomó del brazo.- Tenemos que arreglar esto, Sirius.Isis, basta!- Lo decía por que la chica se le había colgado seductoramente al cuello. Esta vez fue Lily la enfadada, que la quitó bruscamente.

-Isis , basta. Esto está yendo demasiado lejos. Quita el hechizo.

De prontó James recordó algo.- Lucius! Gritó. – Remus nos lo dijo anoche, ¿Recuerdan?

Buscó a Malfoy con la mirada. Este estaba intentndo escabullirse por la puerta principal, aprovechando el caos reinante. En ese momento llegaron los profesores. A un rugido de Dumbledore, el celo quedó tranquilo, como estaba antes. El viento cesó y los alumnos se tranquilizaron. No dijo nada, pero sus ojos brillaban con una luz especial.- Pollens, Potter, Evans, Black y Figg, vengan con migo!- Se acercó a ellos con dignidad, mientras Mcgonnagall y y los demás se ocupaban de poner todo en orden.

Pero señor!-

Dumbledore, quien ya comenzaba a caminar hacia l otro lado, se dio vuelta amblemente.- Si, señorita Figg?

-Bueno...-Arabella se puso nerviosa- Tenemos razones para creer que Lucius Malfoy tiene algo que ver con el...ejem...problemita de Isis.

Dumbledore no dijo nada, pero buscó a Malfoy por sobre la multitud. Cuando lo descubrió al fin, grito:- ¡Señor Malfoy, venga usted también!

Malfoy vadeó la multitud a regañadientes, y cuidando de no acercarse mucho a Isis (que lo miraba maliciosamente de nuevo) preguntó al director:- ¿Que sucede. Señor?-

-Hablaremos de esto enseguida, señor Mafoy, sígame, porfavor.

Por alguna razón, Malfoy caminaba muy cerca del director, y muy lejos de cierta muchacha que e ese minuto estaba colgada del cuello de James.

No se dirigieron al despacho de Dumbledore, como todos suponían, si no que entraron directamente a la enfermería. Madam Pomfrey los esparaba con un cáliz humeante en la mano.

-Quería decirles solamente que mediante métodos mágicos hemos descubierto (con la ayuda de Poppy) la enfermedad que aqueja a la señorita Pollens. Y tambien a que se debe. – Dicho esto le dirigió una mirada muy desagradable a Malfoy y continuó.- Pollens es víctima de una poción de la virtud invertida mal hecha. Es decir, alguien se la hizo beber por accidente, pero debido a que salió mal, además de invertir las virtudes, la poción también resalta los defecos. Por eso estabamos tan confundidos ayer. En conjunto con el profesor Kettleburn y Madam Pomfrey hemos preparado un antídoto especial. Después de que la beba no recordará nada, y es preferible que sea así. Señor Malfoy- agregó severamente, sin mirar al muchacho que se erguía orgulloso.- También sabemos que hizo usted, de modo que no se moleste en ocultarlo. Se le quitarán 200 puntos a Slythrin por hacer peligrar la vida y salud mental de una compañera mediante una poción defectuosa.¿Tiene algo que agregar, señor Malfoy?

-No, señor.- Malfoy parecía a un más palido que lo habitual, sin embargo, sus labios mantenían una mueca arrogante.

-Entonces fuera de aquí, señor- El rostro de Dumbledore conservaba su compostura habiual, sin embargo la llama furiosa en su mirada lo deltaba. Malfoy camnió fuera de la enfermería y cerró la puerta de un portazo.

Los rasgos deDumbledore se suavizaron de inmediato.-

-Poppy, ayúdame a recostar a Pollens en la cama. Así es, bien.-Después de una largo rato de lucha(Isis se negaba terminantemente a ser recostada) y de unos cuantos hechizos Isis quedó finalmente acostada y maniatada y se le dio a beber la poción. Ella escupió a todos y rugió que e habían dado veneno, pero casi de inmediato, su cabeza cayó pesadamente sobre la almohada y su respiración se hizo regular. Dumbledore desapareció las ataduras y sonriendoles a todos salió de la habitación.

-Depertará en unos minutos, queridos- Dijo Madam Pomfrey obserando el rostro plácido de Isis.- Será mejor que le quiten esa ropa. Si no, será algo sospechoso. Los chicos fuera. Muchchas , ayúdenme a ponerle esta camisa de dormir, si? Black! Fuera!- rugió al ver que Sirius intentaba atisba el proceso de “desvestimiento” a través de una rendija del biombo. James lo agarró del cuello de la túnica y lo alejó del lugar.

Ya habían terminado cuando la chica abrió los ojos sobresaltada y miró a su alrededor confundida.- ¿Donde estoy? ¿Que pasó? Oh, mi cabeza...!

Madam Pomfey corrió el biombo, para que los muchachos entraran. Se miraron, hasta que Sirius comenzó a hablar.- Bueno...teníamos una fiesta, y tu...bueno, creo que tomaste unas copas de más.

-Si- asintó Arabella cogiendo el juego.- Tomaste más de cinco copas de ron!

¡Y diez martinis!- corroboró James entusiasmado.

-¿Yo?- se extraño Isis frunciendo el entrecejo- Pero si yo no bebo!

-Pero esta vez lo hiciste!- aseguró Sirius, moviendo la cabeza de arriba a abjao para dar más fueza a sus palabras.

-Vaya...- Isis se acomodó en la cama, y de pronto atisbó algo en su estómago. Con los ojos muy abiertos tiró del cuello de la camiso y atisbó dentro. Chilló ensordecedoramente.

Pero, ¡Que demonios es esto?! Lily y Arabella se acercaron, y de prontó Arabella recordó.

-Dios mío- dijo, golpeándose la frente- ¡El tatuaje! ¡Lo había olvidado por completo!

-El tatuaje? ¿Cuál?- preguntó Sirius, acercándose a mirar. Con la indiferencia de la desesperación, Isis se levantó la camisa para que todos pudieran ver. Sobre su estómago plano,yacían las letras negras formando la palabra: Al diablo!

-Oh, mi, dios. ¿Y además dice “Al Diablo”!- Isis parecía a punto de echarse a llorar.

-¿No podemos hacer nada con eso, Madam Pomfrey?-

Madam Pomfrey se acercó a mirar con tristeza.- Me temo que no, querido.- Los tatuajes son para siempre, y no hay nada que yo pueda hacer.

-Pero, ¿Como paso esto?- cuestionó acusadoramente Isis.

-Lo siento, nena, no pudimos detenerte...- dijo Sirius.

-Bueno, espero que al menos no habré hecho nada escandaloso- suspiró Isis.- No hice nada muy atroz, ¿verdad?

Una gran sonrisa se dibujo en la cara de cada uno de los chicos.

-No, isis, no hiciste nada- respondió James.