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Harry Potter y la Heredera del Destino — capítulo 16
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Capitulo 16
De baile, lágrimas y un orgullo herido.
-¿Estas bien?-
-¡¿Qué?!-
-Dios, ¿porqué no me muerdes también?-
-Lo siento Sirius, sólo que este día ha sido...horrendo.-
-Estás algo verde.-
-Me siento enferma.-
-Muy verde.-
-Ya me lo dijiste, Sirius, cambiemos el tema.-.
-¿Hablando de tu amor exacerbado hacia James?-
-¿Sabes siquiera lo que significa exacerbado? Y no hay ningún amor hacia James.-
-No es el punto...¬¬ Y no es lo que me ha dicho Remus.-
-A si que el idiota ése se ha ido de lengua? Vaya, que sorpresa!-
-No se ha ido de lengua. Lo encontré en un pasillo muy alterado, golpeándose la cabeza contra un muro y repitiendo una y otra vez: “Ama a James, ama a James, la odio, la odio, ama a James.” Y yo le pregunté : -¿ quién ama a James? Y me gritó :¡Isis, cabrón! Y se fue.
Isis se detuvo, apoyándose en un muro. Había pasado las dos últimas horas limpiándose en el baño y no había ido a clases. Saliendo del baño de las chicas se había encontrado con Sirius, y, a pesar de que no le apetecía nada hablar con nadie, le dio lástima por el asunto de sus amigos muertos y decidió caminar con él un rato. Claro que con el ánimo en que estaba Isis, era difícil animar a nadie. De modo que Sirius se puso a parlotear hasta por los codos.
- A si que eso hizo...No entiendo que le pasa. Ha estado con esa ridícula historia de que amo a James todo el día. Nos hemos peleado. Y no entiendo que le pasa. Aún si me gustara James, ¿Porque se enoja?
Sirius pusó los ojos y se apoyo a su lado. -¿No es obvio? Te adora! Pensé que ya lo sabías.
Isis se rió sinceramente.-¿Remus? ¿Que eres tonto?- Le parecía más probable que el profesor Kettleburn se casara con el calamar gigante.
-Pero si hay que ver como te mira. Se le cae la baba desde primero!- replicó Sirius, algo enfadado por el insulto.
Antes de que Isis encontrara una respuesta apropiada, se encontaron con Lily y Aabella que conversaban animadamente. En cuanto vieron a Isis la cara les cambió.
-Isis! ¡Que te pasó? ¿Por que no fuiste a clases? ¡McGonnagall estaba furiosa!-
Pero la chica no sentía ganas de hablar.
-Me sentía algo descompuesta. ¿Que nos toca ahora?-
-¿En que mundo estás? ¡Es tardísimo! Tenemos un descanso y luego hay que bajar a cenar.-
-Creo que no bajaré. Aún me siento mal.- dijo Isis. Y decía verdad. Se sentía horrible. Pero Lily sacó su faceta mandona y con ademán adusto replicó, blandiendo un dedo amenazador delante de su rostro:
-Ah, no, eso no. No has comido en todo el dia, señorita, de modo que vamos a tu habitación, descansas un rato y luego vienes con nosotros a cenar.- Y sin darle tiempo de objetar nada, la tomó fieramente de un brazo la arrastró hasta la torre de Gryffindor, seguida por Sirius y Arabella.
La sala común estaba casi vacía. Aparte de un grupo de estudiantes de primero que parecían tener problemas con una tarea de pociones y una pareja de séptimo, parecían que todos había bajado ya a cenar. Iiss subió la escalera que llevaba al dormitorio de las chicas arrastrando los pies y se dejó caer en su cama con dosel, cerrando los ojos. Cinco minutos después, empleando toda su fuerza de voluntad (los gritos de Lily también tvieron algo que ver) se levantó y bajó con ella a cenar.
El tumulto de la mañana parecía olvidado, aunque no reinaba la alegría de antaño. Los estudiantes comían hablaban y reían como siempre, pero algo había cambiado en el ambiente. Algo habia hecho amargas las sonrisas y las conversaciones. Y esto la puso un poco de mal humor, que se disipó al ver la tarta de frambuesa. Cuando la mayoría de los estudiantes terminaba el postre, Dumbledore se levantó.
Esto provoco un inmediato silencio por parte de los alumnos, como siempre que Dumbledore tenía algo que decir.
Éste les sonrió a todos amigablemente y comenzó a hablar.
-Sé que los últimos acontecimientos han dejado a la mayoría de ustedes choqueados, y probablemente llenos de temores. La muerte y destrucción que está comenzando en el país pueden ser incomprensibles para muchos de ustedes.
Isis vio como muchos de los Slytherins se sonreían por lo bajo.
-Minerva, yo, y la mayoría de los profesores pensamos que hay que hacer algo para levantarles el ánimo. De modo que en una semana se celebrará un baile en el gran salón, de ocho a medianoche.
El anuncio fue recibido con aclamaciones y aplausos de alegria. Muchos alumnos se pararon de sus sillas aullando de algría. Pero Isis no participó de la algarabía. La idea de tener que conseguir pareja la aterrorizaba ¿Y si nadie la invitaba? Haría el más completo ridículo. Además, incluso si alguien la invitaba, no sería la persona que ella quería. Le echó una ojeada a James. Bromeaba y reía de algo extremadamente gracioso con sus amigos. Sonrió sin darse cuenta.
-De que te ríes?- le preguntó Arabella-
Isis se sobresaltó al escuchar su voz y una frambuesa saltó catapultada por su tenedor y fue a dar en el ojo de James. Este se la quitó sin decir nada y le sonrió. Isis le sonrió de vuelta, sin notar la mano de Arabella que pasaba la mano al frente de su vista.
-¿Hola? ¿Hay alguien dentro? ¿Porqué te sonríes como tonta?-
-¿Uh?-
-Olvídalo- replicó Arabella cansada, juguetando con uno de sus dorados rizos.
Isis se levanto con dolor de espalda al día siguiente.- El estrés- se dijo disgustada. La felicidad y la emoción reinaban en el castillo. Las chicas, especialmente, se encontraban en una especie de éxtasis. Isis se había hecho ya la idea de que nadie la invitaría y así se lo dijo a las demás. En parte era su defensa, su inseguridad era su coraza contra la humillaciçon. Pero no pasó nada de eso y tal como las chicas habían insistido sÍ la invitaron. Y muchos.
De hecho, mientras se dirigían a clases de la mañana un muchacho mayor de Ravenclaw le pidió cortésmente si quería ser su pareja de baile. Muy sonrojada y tratando de no mirar a sus amigas que se sonreían le contestó un entrecortado- No ,gracias- Y se alejó hasta refugiarse en el salón de transformaciones. Las invitaciones siguieron todo el día sin interrupción. Y a todas les dijo que no. No sabía muy bien porqué lo hacía. Era evidente que James no iba a invitarla ni a la esquina, y yendo al baile con alguno de esos chicos se salvaría del ridículo. Pero no lo hacía.
-¡Isis!- Ella se dio vuelta algo aburrida. Esa larga cola de pretendientes desconocidos la ponía de mal humor. Ademas, presentía que ella no les importaba un comino, sino que la invitaban porque una larga lista candidatas anteriores los habían rechazado. Pero no era un chico hambriento de baile lo que la esperaba, sino un Remus mucho más risueño que la última vez que lo había visto.
-Hola!- Le sonrió sinceramente.
-¿Con quien vas al baile entonces? Porque me dijeron que tenias varios pretendientes. – La sonrisa en el rostro se iba pareciendo por segundos a una mueca cínica, algo inusual en él.
Isis hizo un gesto como para espantar a sus supuestas parejas de baile y le respondió que con ninguno. Remus no preguntó nada más.
-¿Te apetece ir a sentarte junto al lago? Hace un día espléndido y podríamos repasar un par de materias.-
-Te acepto la primera invitación.- respondió Isis tomando a Remus del brazo y arrastrándolo hacia fuera.- Pero nada de repasar materias.
Afuera hacía un día, tal como lo había recalcado Remus, maravilloso. El lago brillaba intensamente y parecía como si alguien hubiera derramado kilos y kilos de escarcha plateada sobre su superficie. No había mucha gente afuera, y nadie al lado del lago. Parecía que eran las únicas personas en todo el castillo que disfrutaban pasar una tarde soleada mirando la calma superficie del agua.
Se tendieron en la orilla, uno al lado del otro, sin hablar.
-¿Con quién vas al baile, Remus?
-No sé. Creo que no iré. No le he preguntado a nadie.-
-¿Por qué?- cuestionó Isis. El cielo lucía un azul intenso.
-No tengo realmente muchas ganas de ir.-
-Yo tampoco.- Isis soltó una risita.- Además,no se bailar. Si me vieras, parezco un simio con epilepsia.
Remus lanzó una carcajada. Seguida de otra, y otra más. Ambos se reían con ganas.
-¿Por qué te enfadaste tanto con el asunto de James?- preguntó ella , haciendo que la risa de su amigo se congelara.- Sirius me dijo que te veías bastante alterado.- Al ver que Remus se ponía serio, intentó bromear un poco.-¿Que, te gusta James?
Remus se acercó a ella torpemente y la besó en los labios. Isis se dió uenta de lo que iba a hacer un segundo antes de que sucediera, pero no hizo nada por detenerlo. Al momento de contacto, la chica se apartó, dando una bofetada a Remus. Éste se tambaleó hacía atrás, con una mirada herida. Isis se llevó la mano a la boca, horrorizada.
-Lo siento, no quería...yo...- Alargó la mano intentando alcanzarlo, pero Remus se puso de pie.
-Creo que me dejaste bastante claro lo que querías. No volverá a ocurrir.- replicó con una frialdad que la hirió en lo hondo.- Espero que la pases bien en el baile con James. Intenté decírtelo, pero supongo que ahora es demaisado tarde.
-¿Que...?
Pero él ya no la escuchaba. Se alejaba por la explanada, pisando fuerte. No se imaginaba que esa era la última vez que hablaría con Remus en el colegio.
*~*~~
Lucius Malfoy caminaba con las manos en los bolsillos por corredor aledaño al castillo. El sol entraba a raudales por los ventanales.
- No deberias. No puedes.-
-No se molestará.-
Reconoció las voces de inmediato. Eran Potter y Black, probablemente preparando alguna otra estúpida broma. Las voces provenían de un armario cerrado. Lucius se acercó y pegando el oído a la puerta, escuchó la conversanción.
-Está mal hacer eso.-
-Pero si no planeo hacerlo con ninguna desconocida. No sabrá nada. ¿Que tan mal puede salir?
-¿Conocida? Esto me gusta cada vez menos, James.¿A quien planeas...?
La voz de James se volvió un susrro aún más tenue, y Lucius tuvo que pegar aún mas el oído. Al esuchar el nombre, sus delgados labios se curvaron en una semisonrisa divertida.
-Vaya, vaya, Potter. ¿En que te estás metiendo?
Sintió que la ira le subía desde el estómago y le nublaba la mente. ¿Como podían ser todos tan desconsiderados?Cerró la puerta del dormitorio de un portazo, agradeciendo que no hubiera nadie dentro. La emprendió a puntapiés con su cama, que simplemente se quedaba allí sin reclamarle nada. Era demasiado para ella. Todo. Ella no era fuerte, ni valiente. No quería serlo tampoco. No quería toda esta estúpida presión.
Se dejó caer en la cama, con el rostro hundido en las almohadas, obligándose a no llorar. Dios, era patética. Alguien golpeó la ùerta. Isis se sorprendió. Las chicas normalmente nunca tocaban la puerta.
-¡Pase!- gritó con la voz algo quebrada.
-Hola.- dijo la voz de un chico tras ella. ¿Un chico?
Isis se sentó sobre la cama, mirando con el entrecejo fruncido.
-¿James? ¿Que haces aquí?-
James parecía inusitadamente nervioso, como un niño haciendo algo malo. Había algo culpable en él.
-Yo...Me dijeron que estabas aquí.-
-Oh.- dijo ella simplemente.
-Me preguntaba si tenías pareja para el baile.-
-No, ¿Porque?- La esperanza comenzó a latir en su pecho. Una esperanza que bastaba para larrer todas las desgracias en su cabeza.
-Bueno, me preguntaba si...¿querrías venir conmigo?
Isis lo miró tontamente, y hubiera jurado que tenía la boca abierta, pero no atinaba a cerrarla. Su cuerpo no respondía y parecía estar haciendo lo que quería.
-¿Bromeas?-
-Si no quieres lo entiendo...-
-¡Claro que quiero- Se interrumpió avergonzada- que quiero pensarlo un poco, eso es...
-Oh , bien...¿Cuando crees que lo sabrás?-
Isis pretendió pensarlo un par de segundos.- Bien, voy contigo.
James sonrió debilmente.- Genial. Nos vemos, entonces. Salió del dormitorio y cerro la puerta tras él. Un rayo entraba por la ventana y marcaba el punto exacto donde el había estado antes.
Una sonrisa tonta había quedado plasmada en su rostro.
Se echó sobre la cama y coigió un libro de los que engrosaban el montón sobre su velador y leyó un par de horas. Arabella y Lily entraron riendo y conversando.
-¿Que hay, Isis?- preguntó Arabella, sentándose a los pies de su cama.- ¿Te decidiste ya por alguno?
-Si, iré con James.-
-¿Que?.- Isis no se atrevía a mirar a Lily, y por primera vez desde que James la invitó sintió una punzada culpable en el estómago. Tan culpable como la mirada de James.
Isis podía sentir la mirada intensa de Lily sobre ella, pero cobardemente no levantó la cabeza.
-Que qué?- replicó con dureza. Arabella no dijo nada. Pero el silencio la hacía sentir peor. Las amigas no hablaron mucho más en la tarde, cada una hundida en su mundo.
La semana pasó ligera como el viento primaveral que soplaba en los terrenos del castillo. Las chicas no habían vuelto a mencionar el tema y todo era mermelada para Isis, a excepción de esa pequeña mijaga de dolor en su camino llamada Remus Lupin. Su túnica para el baile estaba lista, y ella y las chicas habían hecho planes para peinados y maquillajes.
La noche ansiada aparecó estrellada. Lily se veía simplemente hermosa. Lucía una túnica verde con ribetes de plata y había atado su cabello hacía atrás en un elegante moño.
Arabella llevaba una túnica azul cielo muy entallada, y ambas estuvieron de acuerdo en que parecía un angel. En cuanto a Isis, había comprado una túnica bermellón, con bordados de oro, hecha de una tela vaporosa. El peinado lo había copiado de un libro de mitología griga, de una estatua de Juno. Lo había atado en la coronilla y había rizado las sobras de cabello para que le cayeran sobre la cara.
Dieron las ocho en el reloj de la pared de Gryfindor, y las chicas bajaron algo presurosas las escaleras. Lily tenía por pareja a un chico de Ravenclaw, de modo que sus amigos la escoltaron hasta el Gran Comedor. Remus se mantenía alejado y taciturno, había estado así toda la semana y apenas comía. Ella y él no habían vuelto a intercambiar palabra.
De su brazo iba una sonriente chica de cuarto, muy bonita, e Isis no pudo evitar que retortijón de celos le recorriera el estómago, aunque no aceptó ni siquiera dentrode su mente que sentía celos. Por supuesto, desear que la pobre chica cayera por un acantilado y luego fuera engullida lentamente por un colacuerno húngaro no tenía nada que ver con celos. Claro que estar del brazo de James delegaba su sed de destrucción masiva a un segundo lugar.
Se notaba que los profesores se habían esforzado con la decoración del gran salón. Parecía que el tema era el invierno, un invierno mágico, maravilloso. Carambanos cristálidos colgaban del techo y de los marcos de ventanas y puertas. Miles de lechuzas plateadas sobrevolaban las mesas y en las afueras pequeñas hadas de invierno revoloteaban en torno a los arbustos. James la guió hasta la mesa con un variado buffet en un lado del salón. No se podía decir que James estuviera muy pendiente de ella. Parecía más interesado en Lily y en su acompañante.
Un pensamiento pertubador le cruzó la cabeza, pero lo desechó en un aletear de las lechuzas que planeaban arriba del ponche. Se había quedado distraída un momento y de pronto sintió que la tironeanban del brazo.
-¿Bailamos?- James le sonreía de nuevo, y eso fue suficiente para despejar su mente. Ella caminó con el hacia la pista de baile., sintiendose nerviosa y excitad a un tiempo. Las canciones se sucedían unas a otras a un ritmo vertiginoso, y James parecía no cansarse nunca. Isis tampoco decía que estaba cansada. Era imposible cansarse. La noche era demasiado bella para cansarse, para sentir algo más que la sensación placentera de estar en brazos de James Potter. Una canción lenta resonó en el techo cóncavo de gran Salón. Buscó la mirada de James, pero esta se encontraba perdida en algún punto del espacio, en otro mundo.
Tembló al sentir su contacto. Podía sentir su corazón latir con fuerza. James se inclinó y la besó.
-¿Y bien, Potter? Parece que conseguiste exactamente lo que querías.- La voz sonó estruendosa por sobre la multitud. Isis y James se separaron. Lucius Malfoy vadeba por la multitud, hasta llegar hasta ellos. Se paró frente a James con los brazos cruzados sobre el pecho y una sonrisa irónica en el rostro.
-Piérdete, Malfoy.- dijo el muchacho entre dientes. Pero Malfoy lo ignoró y se volvió a mirar a Isis.
-Sinceramente pensé que valías más, Pollens.- escupió Lucius- ¿Prestarte para algo así? Supongo que siempre has sido una...
-Detente, Malfoy, o lo lamentarás- replicó James sombrío, en tono de advertencia.
-¿De modo que Pollens no lo sabe?- rio con estruendo. Todo pasaba ante los ojos de Isis como una película muy confusa. La gente se arremolinaba a su alrededor para escuchar.- No puedo creerlo.
-¿Qué, Malfoy?- preguntó Isis con los ojos brillantemente extrañados. La habitación le parecía ahora algo opaca.
-Dije que te fueras!- gritó James, rojo de furia. Sirius y Remus se miraban nerviosos.
-¿Que pasó con el honor de tu casa, Potter? ¿Y la amistad, la moral, la mobleza? ¿Es todo eso una farsa?
Otro pensamieno cruzó el cerebro de Isis, pero está vez no lo desechó. Clavó una mirada insistente en James, pero este observaba el brillante piso del salón.
-¿Qué?-repitió un poco más fuerte, disgustada por la atención y las miradas que su conversación atraía.
-Si insistes, Pollens, te lo digo. Verás.- Pero antes de que pudiera continuar, un puñetazo de James lo tumbó en el suelo. La música se detuvo, y ahora todos los ojos de la sala estaban fijos en los chicos, que ahora en suelo, estaban enzarzados en una intensa pelea.
Sirius los separó jadeantes. A Lucius un hilillo de sangre le recorría la barbilla.
-De modo que conseguiste lo que querías, ¿no Potter? La sangre sucia pelirroja si que debe estar celosa ahora. ¿Hasta adonde pensabas llegar? ¿Hasta tu dormitorio, quizás?
A Isis le pareció que todo se balanceaba aante sus ojos, y de pronto fue muy consiente de lo sucedido, tan consiente como de la ira que de pronto le hacía hervir la sangre. La humillación le nublaba el cerebro.
No es cierto. Se lo ha inventado todo.No es cierto.
James la observaba con una expresión indefinida en el rstor. Imprenetable.
-Dime que no...- Jadeó
-Lo es. Es verdad. Lo siento.- Y parecía verdad. Pero, ¿que le importaba ahora? Había mentido. Todo había sido una mentira. Ahora todos se reirían de ella. Haría el ridículo. Sintió que le ardía la cara.
-No.- No sabía lo que decía. Lucius la miraba con descaro.
-Quizás quieras reconsiderar mi compañia, no?- río irónico.
Ella lo ignoró. Le parecía estar viendo como en cámara lenta todo se derrumbaba.
“-Creo que me dejaste bastante claro lo que querías. No volverá a ocurrir.- replicó con una frialdad que la hirió en lo hondo.- Espero que la pases bien en el baile con James. Intenté decírtelo, pero supongo que ahora es demaisado tarde.
-¿Que...?”
Dios, Remus sabía. Sabía. Y si Remus sabía, también Sirius. No.
Miró a Remus con los ojos oscuros inyectados de odio.
-Sabías...tu lo sabías, y no me dijiste nada.- Él no respondió. No la miró. Remus tampoco existía ya.
Nunca se había sentido tan avergonzada. La habían usado. Su mejor amigo la había usado. James la habia usado. Usado para sacar celos de Lily. De Lily.
Una mano se posó en su hombro. Se dio vuelta para encontrarse con Lily. Estaba más bella que nunca y eso le dio rabia.
-No me toques, madita sangresucia!-
La empujó hacia un lado y salió de la sala. Corrió a través de corredores y pasillos, y las lágrimas que había estado reteniendo fluyeron con libertad. Subió las escaleras hasta su dormitorio y buscó su mochila. Echó algo de ropa y su varita mágica. Luego, tomó el relicario de su madre que se encontraba al fondo del baúl y salió hacia fuera.
El frío le mordió los hombros desnmudos, pero siguió corriendo. Se detuvo una vez, para mirar el castillo.
La música había vuelto a sonar y miles de lueces adornaban las ventanas. Los terrenos estaban a oscuras, a excepción de las brillantes hadas de invierno que revolotebana entre los rosales. Una figura oscura corría hacia ella.
Sirius.
-¿Que haces? ¿Que estás haciendo? – parecía enormemente afectado, y tenía el cabello alborotado. Miró la mochila de Isis.
-Me voy.- El la miró sin comprender. Nadie comprendía.
-Estas exagerando. No fue tan malo. Digo, no puedes salir huyendo.
-¿No puedo?- Sirius la miró con fijeza. La elegante túnica bermellón con la basta manchada de barro, el bonito rostro en una mueca de impeturbable orgullo. Sus ojos oscuro era legibles con un libro. Sus mejillas aún estaban arreboladas por el llanto y la humillación.
-No es tan grave. James hizo algo horrible, lo sé. Lily...-
-No.la.nombres.- interrumpió cortante.
-Pero...- Sirius parecía confuso.- No puedes irte. Es una tontería. ¿Que le dirás a Dumbledore? ¿A dónde irás?
- Eso es problema mio. En cuanto a Dumbledore, límitate a decirle que ya comprendo toda la verdad.-
-¿La verdad?-
Isis sacó la varita.
-Si no te vas ahora, te echo una maldición. Una de verdad. De las imperdonables. De modo que corre sin mirar atrás hasta llegar a la puerta del castillo.-
-Escúchame...-
-Contaré hasta tres, Black.- No debía llorar. No debía. Sirius le estaba mintiendo. Sólo mentía. Todos mentían. Lo mataría si no se iba, tenía que hacerlo.
-Ah, y...dile a Potter...dile que se va a arrepentir. Juro que se va a arrepentir.-
Sirius caminó tres pasos hacia atrás mirándola directo a los ojos, grabando su imagen en su memoria. La última vez que la vería. Su túnica flotaba en la brisa nocturna. Se dio la vuelta y corrió hacia el castillo, sin mirar atrás. No temía sus maldiciones. No la temía a ella. Temía voltear y ver algo que no quería ver. Ver algo que había perdido para siempre. Sirius, siempre que pensara en Isis, la vería en su mememoria como la vio esa noche. La última noche que vio a Isis Pollens.
Isis corrió hasta los portales del castillo a todo lo que le daban las piernas. Le dolía el pecho y había tropezado un par de veces, por lo que el estado de su túnica era lamentable. Salió al camino que llevaba a Hogsmeade, que estaba desierto. Miró hacia ambos lados de la calle, sabiendo que no disponía de mucho tiempo.
Observó que a través de un portón desvencijado que bordeaba el camino, podía pasar al bosque prohibido. No sabía muy bien a donde iba, pero cruzó los alambres para encontrarse con un fronodoso bosque. Había un claro en el centro y la luna se filtraba por las ramas de un haya vieja.
-Te esperaba, hija mía.- Dijo la voz dentro del haya. Esta vez, Isis no sintió miedo. Se acercó al tronco del milenario árbol, y dijo con voz clara.
-Aquí me tienes, padre.-
N/A: fuchila!! >.< ¿Pudo esto haber quedado mas horrible?? Puaajjjj. No se como lo publico...en fin, se suponia que fuera el gran final, pero me parece que sinceramente es ...una mierda -__- esta horrible.