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Harry Potter y la Heredera del Destino — capítulo 2

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Capítulo II / El último ataque

Iras bajó tarde a cenar la noche siguiente a la conversación con Dumbledore. Había salido corriendo al escuchar sus últimas palabras., incapaz de seguir escuchando. Quería estar sola, pensar. Pensar en Tom.

Comió apartada de los demás, pensativa. Nadie la molestó, sabían que cuando Iras Pollens pensaba, se desconectaba por completo del mundo real y no servía de nada tratar de traerla de vuelta.

Pinchó una sardina distraídamente con el tenedor y jugueteó con ella, olvidando echársela a la boca. Paseó la mirada por la mesa de los profesores. Dumbledore no estaba.

Observó la mesa de Slytherin. Quedaba muy poca gente. Solo Tom estaba allí, con la mirada fija en el plato, que aún estaba intacto.

Entonces entró Dumbledore , se acercó a la mesa de profesores y le susurró al profesor Dippet algo al oído con una cara muy sombría. Éste solo hundió la cara entre las manos, muy abatido.

Iras volvió de pronto a la realidad.¿Que había sucedido esta vez?¿Otro ataque quizás?

El profesor Dippet se levantó y carraspeó para atraer la atención de los alumnos.

-Alumnos-Dijo con la voz entrecortada-Tengo un anuncio que hacer. El heredero de Slytherin ha vuelto a atacar.

Iras le dirigió una mirada asesina a Tom, pero este seguía con la vista fija en el plato.

-Myrtle March, alumna de quinto curso de Hufflepuff , ha muerto esta tarde a manos de la bestia de la cámara de los secretos.-

Iras se quedó petrificada. Hasta ese momento no había muerto nadie. Tom la había matado.

Lo siguiente que hizo Iras, lo hizo dominada completamente por la furia contra Tom. Sabía que en circunstancias normales, antes se hubiera encadenado a la cola de un dragón que eso. Pero lo hizo.

Se levanto impulsivamente y ante asombro de todo el gran comedor. tiró lejos su plato con la cena. Caminó resueltamente por entre las mesas hasta llegar a la mesa de Slytherin, al la silla donde se encontraba Tom.

Una vez fente a el le propinó un puñetazo con todas sus fuerzas.

-¡Te odio!-gritó y salió como un huracán de gran comedor dejando a todo el mundo algo aturdido.

Rápidamente numerosas miradas de sospecha se fijaron en Tom. Este se paró de inmediato, y salió del gran comedor a su vez, con la idea de hablar con Iras y evitar embarazosas preguntas escrutadoras.

Sabía que Iras no se había dirigido a los dormitorios, no, la conocía demasiado bien para eso.

Se dirigió a la orilla del lago, donde sabía que iba a llorar, pensar, o desahogar su furia propinándole puntapiés al viejo roble.

Allí la encontró, efectivamente, sollozando convulsivamente, con la cabeza escondida entre las rodillas y arrancandó con rabia puñados de pasto y tirándolos a la lisa superficie oscura del lago.

-Myrtle era de sangre pura.-susurró Iras sin volverse ni cambiar en nada su posición.

-Lo sé, fue un accidente-Tom se sentó a su lado y detuvo su mano temblorosa en cuanto intentaba arrancar otro puñado de pasto.

-Un accidente-repitió con voz carente de toda expresión.-Esta muerta por un accidente del gran Lord Voldemort.-

-Vamos, detente, ya recibí un castigo allí adentro-dijo Tom ceñudo- y por cierto, creo que voy a tener bastantes problemas por tu culpa.

-Me siento halagada-dijo Iras levantando la cabeza y secándose las lágrimas.-Entonces, ¿que sucedió?, habla, quiero saber todo.-

-¿Lo de la chica, quieres decir?, bueno yo...-

-No, Tom- interrumpió Iras, mirándolo fijamente a los ojos para que entendiera.-Me refiero a todo. Quiero saber por que tienes ese horrible grupo de mugrosos Slytherins enmascarados para que no se les vean sus asquerosas caras, porque quieres matar a los nacidos muggle, Que le sucedió a esa chica y que planeas hacer en el futuro. Dímelo todo y yo me sentaré aquí y escucharé todo lo que tengas que decir, así tenga que quedarme hasta el amanecer. Cuando termines, nos levantaremos y yo te golpearé otra vez, entendido?-

Tom asitió al escuchar esta sorprendente declaración y comenzó a hablar...


Supongo que siempre he tenido esa idea. Mi padre era un muggle que dejó a mi madre cuando descubrió que era una bruja. La dejó sola, con un niño y se fue a vivir con sus mugrientos padres sangre sucia. No te equivoces y pienses que por eso odio a los muggles. No, nada mas lejos de la verdad.

Mi madre murió al dar a luz y yo fui relegado a un orfanato muggle, donde pasé la infancia más oscura que nadie vivirá jamás.

Cuando cumplí once años, recibí mi carta para entrar a Hogwarts, una nueva luz se abrió en mi vida. En cuanto llegé al colegio supe que era diferente, que tenía una misión.

Descubrí el parentesco de mi madre con Salazar Slytherin cuando estaba en tercero. Trabajé duro durante estos tres años hasta que conseguí saber donde se encontraba la entrada a la cámara de los secretos. Todo lo que requería era un plan. Pero todo resultó mucho más fácil de lo que creí. Pensé que evidentemente alguien comprendería que ese mastodonte descerebrado de Hagrid no podía ser el heredero de Slytherin. Pero no fue así, y todo fue sobre ruedas. Y sigue yendo.

Tienes que entender, que somos mejores, somos superiores. Esa basura muggle no tiene el derecho de pisar el mismo suelo que nosotros. Afortunadamente, hay gente aquí que comparte mis ideas. Están de acuerdo en que los descendientes de familias de sangre limpia no pueden convivir con los nacidos de muggle.

En el futuro seremos temidos, Iras. Libraremos al mundo de la infecta sangre sucia y solo la mejor sangre prevalecerá.

En cuanto a esa idiota de Hufflepuff, solo estaba en el lugar menos indicado. Si la dejaba vivir, sabría la entrada a la cámara de los secretos. No tenía opción.


En cuanto Tom terminó de hablar supo que había llegado el momento de que Iras cumpliera su amenaza. Ésta se levanto y hizo a Tom un ademán para que hiciera lo mismo.

Hubo un largo silencio mientras permanecian de pie, uno frente al otro, sin que Iras pareciera tener la mas minima intención de cumplir la promesa.

-No puedo, Tom....-Iras miró al lago, desconsolada.

-¿Por qué no?-Dijo Tom , muy serio.-ahí dentro no vacilaste en hacerlo frente a todo el colegio.-

-Ya no estoy enojada, sólo muy triste-Dijo ella con suavidad, jugueteando con los broches plateados de su capa de invierno.

Para su sorpresa, Tom, por toda respuesta la tomó por los hombros con suavidad, acrcándola más a él. Iras no se alejó ,esta vez era diferente. Había algo extraño en la manera en que Tom la miraba. Sin saber que hacer, le echó los brazos al cuello torpemente. Tom se acercó tanto que podía sentir su respiración tibia dándole de leno en la cara. Sus labios casi se tocaban.

Entonces Iras se separó bruscamente empujándolo con fuerza.

-¿Que diablos te sucede?- preguntó Tom entre avergonzado y furioso.

Ella lo miró con intenso desprecio.

-Tu tampoco eres de sangre limpia, Tom, sólo la mitad- Y corrió hacia el castillo.

Los siguientes días en el colegio fueron horribles para todos. Nadie había conocido bien a la muchacha que había muerto e Iras sospechaba que la mayoria de los llantos eran producidos por el miedo a la seguridad de los que aún quedaban vivos. La ya estricta seguridad que reinaba en el castillo se había incrementado aún más, hasta el punto de no dejar que los alumnos pasearan en grupos de menos de cuatro, por si alguno era el heredero de Slytherin.

Para Iras , que lo único que quería era estar sola, aquello era una tortura. Cuando se encontraba con Tom en los corredores, éste le mandaba miradas horribles, sin hablarle, lo que le bajaba el ánimo aun más.

Para empeorar las cosas aún mas iba a tener que pasar las vacaciones de navidad en el orfanato, en el cual vivia desde la muerte de su madre, al no tener ningún otro pariente cercano.

El tiempo pasó y no volvió a haber ningún otro ataque. Todo el mundo pensaba que se debía a la expulsión de Hagrid, sin embargo, Iras sabía perfectamente que no era así.

Había estado toda la mañana sentada junto al lago, tirando piedras al agua y rompiendo la calma superficie de ésta.

De pronto, sintió una pesada en su hombro y sin volverse supo enseguida quien era.

-¿Que haces aqui, Tom?-

-Tirando piedras al lago,- respondió este, tomando distraídamente una piedra de la orilla y lanzándola.

-Déjame en paz, ¿quieres?-dijo Iras malhumorada. Se sentía muy confusa en ese momento y quería estar sola.

-Ya dijiste lo que sentías, Iras, ya no puedes volver atras.-

Tom la tomó por los brazos y la volvió, cara a cara hacia él. Pero Iras apartó la mirada. Mirarlo le despertaba la sensación de que podía perdonarle cualquier cosa y lo menos que quería en ese momento era perdonarlo. Una vez más se recriminó mentalmente su debilidad.

-Escucha, debo hablarte.-dijo el tomándola por la barbilla y levantandole la mirada.-Encuéntrame a la salida de tu sala común a la una de la madrugada. Sola.-Agregó, y dando media vuelta se volvió y regresó a grandes zancadas al castillo.

A las doce de la noche Iras se levantó con cuidado para no despertar a sus compañeras de cuarto. Se vistió en silencio y se abotonó la capa de invierno. La señora violeta, la dama que custiodaba la puerta de la torre de Gryffindor, dormitaba en el hueco del retrato. Iras pasó silgilosamente por el agujero. No quería ni si quiera pensar en que haría la señora violeta si la veía con un chico a oscuras, a la una de la madrugada.

Las reglas del colegio eran muy estrictas en ese sentido.

Estaba prohibido que las chicas y los chicos se vieran a solas o a altas horas de la noche. Los castigos eran muy severos.

Se sentó en el suelo de piedra y se arropó en la capa. Hacía mucho frío. Se estaba quedando dormida cuando al fin apareció Tom. Se llevó un dedo a la boca, dándole a entender que guardara silencio. La tomó de la mano firmemente y la guió por los corredores oscuros.

No podia decirse que a Iras le disgustase la idea de sentir la mano de Tom en la suya. A decir verdad, era todo lo contrario, deseaba no soltarla jamás.

Bajaron escaleras, pasaron entre tapices, caminaron de puntillas frente despachos de profesores y finalmente llegaron a los baños del segundo piso.

Iras lo miró con expresión de incredulidad.

-¿Me sacaste de la cama a la una de la madrugada para traerme a un baño?- Iras le soltó la mano, enfadada.

-Aquí encontraron a la chica de Hufflepuff-susurró Tom, suplicandole con un gesto de la mano que bajara la voz.-Ahora entenderas porque murió, entre otras cosas.

Sin darle tiempo a Iras de demostrar cuan horrorizada se encontraba por haberla traído a un lugar así, se acercó a los lavabos, buscando algo.

Se detuvo ante uno y para espanto de Iras siseó algo. Era más como un silbido, un quejido inhumano. Sonaba como una serpiente.¡¿una serpiente?!

Iras sólo pudo quedarse alli parada, petrificada, mientras veía que el lavabo literalmente desaparecía de vista y dejaba un agujero en la pared. Una tubería lo suficientemente grande como para que cupiera un hombre adulto dentro.

-Esta, Iras Pollens-dijo Tom ceremoniosamente- Es la entrada a la cámara de los secretos.

Iras nunca supo cuanto tiempo se quedó alli parada , idiotizada. mirando a Tom sin reaccionar en absoluto.

-Ven- Escuchó que le decía Tom, con una voz que le pareció muy lejana.-Yo iré primero. Ve detrás y no tengas miedo.

-Yo no tengo miedo-dijo de pronto Iras, a la defensiva.

Tom sonrió y se sentó en el borde de la tubería.-Te espero abajo- Y se lanzó por el agujero.

Iras no tuvo mas remedio que hacer lo mismo, aunque la idea de deslizarse por una tubería tan cerrada y pequeña le provocaba escalofríos. Se descolgó y bajó por un túnel vizcoso que le pareció interminable. Cuando llego al final, Tom la esperaba sentado en una piedra.

-Te tardaste bastante-dijo Tom poniendose de pie y sacudiendose el polvo de la túnica.-pense que te habias asustado y no vendrías.

-Ya te dije que no tengo miedo-mintió con los dientes apretados. La verdad era que estaba aterrorizada. Estaba a miles de metros por debajo del colegio y quizas tambien del lago. Odiaba los espacios cerrados y el hecho de estar bajo tierra no la entusiasmaba demasiado.

-Entonces sígueme-dijo Tom y caminó por un largo corredor de piedra que se abría delante de la tubería. Para desilusión de Iras , esta vez no la tomó de la mano, cosa que la hubiera animado mucho, sino que caminó delante de ella , con sus pasos haciendo eco en las paredes oscuras.

Iras caminó zigzageando tras él, con la mente en blanco.

Tom la llevó hasta un portal de piedra, con dos serpientes de igual material en la superficie. Iras tuvo la desgradable sensación de que estaban vivas.

Una vez más Tom siseó algo a las serpientes y el portal se abrió de par en par. Entraron.

Iras jamás pudo olvidar lo que vió adentro de la cámara, en todo el resto de su vida.

La cámara era una habitación redonda de piedra. Una estatua enorme se alzaba en una de las paredes. Una barba salvaje le colgaba hasta los pies, la cual cubría un rostro simiesco y frío.

Tal como la noche en que irrumpió en las mazmorras, un grupo de chicos enmascardos y vestidos con túnicas negras formaban un circulo en el medio de la cámara. Las máscaras parecían lanzar destellos malévolos a la débil luz de las antorchas.

En cuanto entró Tom todos se inclinaron en una torpe y ceremoniosa reverencia. Parecían caballos de circo obligados por sus amos a saludar al público.

Tom caminó hasta el centro de la cámara y le indicó a Iras que se quedara allí. A ella no le importó. No se sentía con ganas de moverse de todas maneras.

Una vez dentro del circulo, Tom sonrió satisfecho.

-El día ha llegado-rugió con emoción-, mis queridos mortífagos, en que tengamos un distintivo , una marca que nos haga aún más poderosos, para que el mundo sea testigo de nuestro poder.

Esta marca sera algo más que una mancha en la piel. Con ella , deberian estar habilitados a aprecer en cuanto yo los llame, estén donde esten.

¡La marca del poder! ¡LA MARCA TENEBROSA!-Diciendo esto, alzó la varita, apuntando al techo y hizo una floritura con la mano.

-¡Morsmodre!-Una luz verde surgió zigzagueando de la varita, formando una horrible calavera, de ojos rojo com la sangre y nariz de serpiente.

Tom contempló sonriente su obra unos segundos, antes de volverse a los mortífagos.

-¡Esta, mis fieles mortífagos, es la marca de Lord Voldemort!-Había un brillo de locura y fantismo en la mirada de Tom que asustó aún mas a Iras.

-¡Nott! ¡Adelante!-dijo Tom e Iras observó asombrada como un chico salía de la fila temblando como un perro mojado y se enfrentaba a Tom.

-Levanta el antebrazo izquierdo- ordenó Tom con dureza.

Nott hizo torpemente lo que se le ordenaba y se subió tembloroso la manga.

Tom apoyó la varita en la piel del brazo del chico y murmuró algo. Iras pudo ver como llamas verdes envolvían el antebrazo de Nott haciendo que este aullara de dolor. Pudo ver como entre las llamas se dibujaba una calavera negra con ojos alargados, que resaltaban como dos rubíes en un montón de carbón.

Nott estaba ahora de rodillas en el suelo, gimoteando de dolor, perO T om no le soltaba el brazo, presionandolo con crueldad.

La luz de la varita se extinguió y Tom soltó a Nott con brusquedad, el cual volvió a su lugar del círculo sollozando, con el antebrazo pegado fuertemente a la túnica.

Tom llamó a los mortífagos adelante uno por uno, y mediante el mismo prceso les estampaba la marca tenebrosa en el brazo.

Cuando el último de los Mortífagos volvió gimoteando a su puesto, Tom se volvió hacia Iras.

-Es tu turno, Iras, y no te preocupes , lo haré suavemente, no dolerá.-

Iras lo miró incredula.-Mi...¿mi turno?-Tartamudeó furiosa.-¿No creras que de veras me voy a unir a ti, verdad?

Tom enrojeció de Ira y se acercó amenazadoramente a Iras, la cual involuntariamente retrocedió.

-No me vas a dejar en ridículo aqui, Iras.-siseó, - con el rostro a milimetros de el de ella.

Lo harás. No tienes opción. ¿Has pensado como vas a subir, si no?-

La mirada de frustración de Iras le comunicó que no tenía la menor idea.

La tomó con suavidad por el brazo y la guió hasta el centro del circulo.

-¿Si te duele demasiado, puedes afrrarte a mi brazo, bien?-Mientras el resto de los

Mortífagos se retorcía de envidia. Con ellos no había sido tan amable.

Este pudo haber sido el final de Iras como militande del bien, hubiera sido arrastrada hacia el lado oscuro sin remedio, si no hubiera sido por un defecto tan propio de ella y tan criticado por los profesores y amigos.

En cuanto Tom le ordenó que le pasra elantebrazo izquierdo las llamitas de la testarudez y el orgullo desmedido se encendieron en Iras.¿Le había ordenado Tom algo?¡ Con que derecho!, que, ¿se creía su jefe acaso? Los otros idiotas podian lamerle los zapatos si se les daba la gana, pero ella, Iras Pollens, no era sirvienta de nadie.

-No-dijo con cadencia infantil, echando los brazos atrás con determinación.

-¿Que dijiste?-preguntó Tom irritado-Dame tu brazo de una vez, ¿quieres?

-Dije que no, que no te lo doy- Explicó Iras impaciente.- Me da igual que me mates aqui, pero no voy a servirte a ti. Como ya te he dicho repetidamente, no soy uno de tus mortífagos y no hago el trabajo sucio por tí. Jamás me he inclinado ante nadie y esta no será la primera vez.-Cruzó los brazos con arrogancia y prosiguió.-Ahora dime como diablos salgo de aqui, ¡ahora mismo.!

Todos los mortífagos la miraban entre divertidos e incredulos, sorprendidos de que una niña le hablara a su maestro de esa forma.

-¡Deja de madonear a todo el mundo! No eres la reina del universo, ¿sabes?-A Iras le divirtió que Tom se olvidara de su porte de Gran señor y se comportara como un chiquillo de seis años al que se le ha negado un capricho.

-Bueno, yo no soy la que quiere matar a todo el mundo, ¿verdad?-gritó Iras roja de furia dánodo una patada en el suelo-¡ahora piensa en quien se cree el rey del universo!

-¡Cállate!- rugió Tom con las manos crispadas de odio.

-¡Cállate tú!- El enojo de Iras crecía por momentos-¡ so idiota!

-¡Arghhh!-gritó Tom desesperado, voliendose a la pared.

-¿No escuchaste?- dijo Iras acercándose a él por detras- ¡Dije que me sacaras de aquí!¡ahora!

Tom la ignoró, porque al parecer, contaba hasta diez, respirando profundamente con los ojos cerrados..

Iras perdió el control. Estaba asustada, pero antes iba a morir que reconocerlo, tenia frío, no podia respirar por la fobia que le provocaba estar en aquella cámara bajo tierra y Tom la ignoraba.

Se paró al frente de Tom y le propinó un puntapié con todas sus fuerzas.

-Quiero salir- Dijo con calma, mientras veía que Tom se apretaba fuertemente la pierna agraviada y hacía muecas de dolor, saltando a la pata coja.

-Estúpida, ¿quieres quebrarme la pierna?-sollozó adolorido.

-No, en realidad no, pero no puede decirse que lo lamentaría si ocurriera. Ahora sácame de aqui.-

-Lo lamentarás Iras-dijo poniendose en pie y volviendo a desempeñar su papel de Todopoderoso.- Esta es la última vez que te lo pediré amablemente. Terminaras cediendo de todos modos.

Se volvió a los mortífagos que a duras penas aguantaban la risa.

-Quédense aqui, volveré enseguida-

-Dame la mano y cierra los ojos -dijo a Iras, quien obedeció. A pesar de querer asesinar a Tom, aún le gustaba la sensación de tomar su mano.

Movió la varita e Iras sintió que se hundía en torbellino de colores sonidos y formas. Segundos después sintió que aterrizaba en el suelo firme. Abrió los ojos y se encontró parada en el medio de la sala común de Gryffindor.

Tom tenía la mirada fija en las llamas que crepitaban alegremente en la chimenea.

-Lo siento, Tom -Susurró, sin saber muy bien que era lo que sentía. No se arrepentía en modo alguno de haber rechazado la oferta de Tom. No se arrepentía de haberlo golpeado ni de decirle que se creía el rey del universo. Entonces, ¿de que demonios se arrepentía?

Quizás sentia que Tom nunca hubiera sido feliz. Que el odio recibido lo hubiera transformado en un ser que vivía para odiar a los demás. Que a través de su propio sufrimiento quisiera hacer sufrir a otros. Que nadie lo amara excepto ella. Que su destino estuviera trazado, tal como el de ella.

-¿Que cosa?-Preguntó él sin apartar la mirada del fuego.

-Todo-dijo Iras en un susurro apenas audible.

-Yo también-Iras lo miró sorprendida, pero el continuó antes de que pudiera preguntar.-¿Porque no quisiste besarme la otra noche?

Iras se sonrojó. Era la respuesta que menos esperaba. Si sentía algo era eso, no haberlo besado la otra noche. Decidió hacerse la desententida.

-¿Querías besarme?, no me di cuenta-

Tom la miró fijamente levantando las cejas.

-Vamos Iras. Serás la chica mas cabeza dura que conozco, pero no eres tonta. Ni tampoco lo soy yo.

-Esta bien , Esta bien- replicó Iras, aún muy sonrojada, pero sonriendo-¿ Pero quien dijo que no quería besarte?

-No lo hiciste- dijo Tom con voz obvia.

-Querer y hacer algo son dos cosas muy diferentes-

-¡Por favor! Iras, siempre has hecho cuanto has querido-

-¡Por supuesto que no!- dijo Iras riendo.

-Veamos...En primero caminaste en la nieve sin zapatos y lo has seguido haciendo todos estos años, sólo “por que te vino el impulso”. Hace tres años te tiraste de cabeza al lago por que tenías calor. Y sin ir más lejos, el año pasado te internaste en el bosque prohibido, “por que estabas aburrida”-

-Esas, Tom Ryddle, son cosas completamente distintas.-

-¿Y que hay de ahora? ¿Me besarías?-

Iras se quedó completamente sorprendida y de jó de sonreír. Entonces se acercó con lentitud hacia Tom.

-No lo sé- mumuró mirándolo a los ojos.

-¿Cuanto crees que te llevará averiguarlo?- Preguntó Tom con una mirada divertida- Por mi parte me quedaría toda la noche, pero no creo que a los profesores les guste mucho encontrar a un slytherin, a las cuatro de la madrugada a solas con una chica en la sala común de Gryffindor, ¿no crees?

Iras dió dos pasos más hacia Tom, dudando.

.-¿Tom? ¿Porque haces esto?-

-Bueno, esta bien. Si no quieres besarme, listo, no hay drama- Dijo él algo enfadado.

-¿Porque te haces el tonto? Sabes bien que no me refiero a eso.-Iras cruzó los brazos y se sentó en un sillón junto al fuego.

-Pensé que ya te lo había explicado en el lago- Dijo suspirando y sentándose a su lado.

-No lo suficiente , supongo-

-O quizás nunca lo entenderás-

-No pretendo comprenderlo, Tom, sería imposible entender tu mentalidad.-

-¿Entonces? ¿Cual es el punto?-

-Ya no lo sé. No se nada.-Iras bostezó y se acomodó en los cojines.

Se quedaron un momento en silencio y luego Tom se puso de pie, desperezandose.

-Ya es hora de irme. Tengo que ir a sacar a esos idiotas de la cámara.-

Iras rió y luego hizo algo sin pensarlo demasiado. Simplemente quiso hacerlo, y lo hizo.

Se acercó a Tom y lo tomó de la mano. Éste se volvió sorprendido y se cara a cara con Iras.

Ella cerró los ojos y se acercó hasta sentir su respiración tibia dándole de lleno en el rostro.

Sus labios se juntaron con suavidad, apenas rozándose, pero durante ese corto tiempo Iras sintió que el universo se detenía sólo para ellos dos. Se separaron en silencio y luego Tom se volvió.

-¿Tom?-lo llamó Iras. Tom la miró.-¿Me matarías si fuera necesario para llegar al poder?

Tom se detuvo con una mirada triste que Iras jamás habia visto en sus ojos y murmuró quedamente:-Sí-

Y con un movimientode su varita desapareció.