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Harry Potter y la Heredera del Destino — capítulo 4
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Capítulo IV / Recuerdos dolorosos
“ Iras miró hacia todos lados de la estación Kings Cross. Estaba repleta de Muggles. Releyó su pasaje. “Estación 9 ¾” Si, no había equivocación posible. Le había preguntado repetidamente por la plataforma a un guardia barrigudo y de mál carácter, pero lo único que hacía era mirarla de reojo e ignorar sus preguntas, como si pensara que Iras sólo quería molestar.
Suspiró y miró al cielo raso, como esperando que tuviera una respuesta plasmada sobre la pintura descascarada. Entonces divisó a un chico de aspecto sombrío que parecía tener su misma edad. A juzgar por el hecho de que cargaba un baúl como ella y tenía en la mano la misma carta que Iras había recibido, parecía ser un mago.
Decidió que no tenía opción y se acercó al chico.
-Disculpa- Dijo Iras con timidez.
El chico no la escuchó. Demonios. Porque tenía que tener esa voz tan suave.
-Disculpa!- Dijo más alto.
El chico se volvió y la miró de arriba a abajo sin disimulo.
-¿Que quieres?- Preguntó con hosquedad.
A Iras le molestó de sobremanera la falta de modales y sutileza del chico y decidió ir al grano y largarse.
-No sé como entrar en la plataforma.- Explicó.
-¿y que tengo que ver yo?- respondió el chico lacónicamente, aún estudiandola con la mirada.
Ahora Iras estaba de verdad enfadada. Le había costado bastante encontrar el valor para acercarse y preguntar a un chico extraño. Ya estaba bastante confundida con todo el asunto de la magia para que un idiota viniera a darle la lata.
-Pensé que tú podrías haberme mostrado cómo, pero obviamente me equivoqué. Supongo que tendré que hablar con alguien que tenga modales- Se volvió con furia, pero el chico la tomó por el antebrazo.
-Espera. Te diré cómo. Vaya un carácter que tienes!- Iras se encogió de hombros y cogió su baúl.
-Todo lo que tienes que hacer es caminar hacia la barrera que separa la plataforma nueve de la diez y traspasarla disimuladamente.. No tengas miedo, no pasa nada.-
-No tengo miedo- se apresuró a decir Iras. Pero estaba indecisa. ¿Que tal si el chico se burlaba de ella y sólo quería verla hacer el ridículo?. Lo miró con desconfianza.
-¿Que esperas?- Preguntó frunciendo el entrecejo.- Ah, ya sé. ¿No me crees?. Entonces yo paso primero. Sólo observa.
Antes de que Iras pudiera replicar el chico avanzó a paso rápido hacia la barrera y desapareció junto con su carrito.
Iras se quedó on la boca abierta. Luego reaccionó y se apresuró a hacer lo mismo. Cerró los ojos firmemente, y con el corazón latiendole muy rápido avanzó hasta la barrera empujando su carrito. Cuando abrió los ojos un panorama muy distinto al anterior. Una imponente locomotora roja se erguía sobre los rieles. El lugar estaba lleno de chicos vestidos con túnicas negras, y muchos de ellos poseían lechuzas. Podía escuchar muchas voces y risas y había chicos corriendo de allá para acá. El chico con quien había hablado se hallaba apoyado despreocupadamente en la barrera. Cuando Iras la traspasó se acercó.
-No me dijiste tu nombre- dijo sonriendo por primera vez.
-Iras Pollens- Dijo sonriendo a su vez- Tampoco sé el tuyo.-
-Tom Ryddle- dijo tendiéndole una mano ceremoniosamente, la cual Iras estrechó amistosamente.-¿Vas a primer año?
-¿Si, y tú?- A Iras le había caído bien el chico, y le gustaba la idea de hacer amigos tan pronto.
-No, ya voy en segundo. Pareces mayor, ¿sabes?-
-Sí, la gente siempre dice eso cuando digo mi edad.- A Iras le disgustaba mucho su altura, muy superior a la de la mayoría de las chicas de su edad.
-¿A que casa esperas entrar?-
-¿Casa?- preguntó Iras confundida.
-No serás nacida muggle, ¿verdad?- Dijo Tom despreciativamente, mirándola con una mezcla de odio y preocupación.
-No, creo que no. Es una larga historia, pero mis padres eran brujos-
-¿Eran?- Preguntó Tom con énfasis.
-Están muertos- dijo Iras con naturalidad. Estaba acostumbrada a ese tipo de preguntas y nunca había conocido a sus padres, de modo que no le importaba mucho.
-Lo siento- Dijo Tom con voz inexpresiva.
-No pasa nada- Aseguró Iras.
En ese momento sonó la campana del tren, apurando a los estudiantes.
-Demonios, ya es la hora- Gruñó Tom.- Ven, te ayudaré con tu equipaje.
Tom subió los baúles al tren y , subieron, buscando un compartimento vacío. Encontraron uno al final del tren. Metieron los baúles y cerraron la puerta vidriada para escapar del barullo que hacían los alumnos.
Se sentaron sin mirarse y por un momento nadie habló, hasta que Iras rompió el hielo.
-Y ¿que es ese asunto de las casas?-
Tom se acomodó antes de empezar a hablar.
-Hogwarts se divide en cuatro casas, según las aptitudes de los estudiantes. Yo estoy en Slytherin, que según mi opinión es la mejor.. Todos los idiotas buenos para nada van a Hufflepuff. Los inteligentes y estudiosos van a Ravenclaw y todos los cabeza hueca y supuestamente valientes van a Gryffindor.
-Ya veo- Dijo Iras no muy convencida.
Se produjo otro silencio incómodo y de pronto Tom habló apresuradamente.
-¿Eneswovio?-
-¿Que?- Tom había hablado tan nerviosamente que Iras no entendió una palabra.
-Que si tienes novio.- Tom se sonrojó notoriamente, en contraste con su piel pálida.
-No, ¿porque habría de tenerlo?- Preguntó Iras sorprendida. No estaba acostumbrada que le preguntaran ese tipo de cosas y francamente consideraba los asunto de los noviazgos ridículo e inútil- ¿Y que hay de tí? ¿Tienes novia?- Preguntó sin saber que decir.
-No- respondió Tom aún más sonrojado que antes.
Iras resopló divertida. Sí que era extraño este Tom, con su cabello negro alborotado y sus preguntas extrañas que no venían al caso.
Deseosa de sentir el viento en la cara como siempre que viajaba, abrió la ventanilla. Calculando que era lo suficientemente grande se sentó en el marco y sacó la cabeza y medio cuerpo afuera , cerrando los ojos para sentir la brisa azotándole la cara.
-¿Que haces?- Escuchó la voz alarmada de Tom- Vas a caerte.¡Baja de allí de inmediato.!
Iras abrió los ojos sobresaltada y miró fijamente a Tom.
-Número uno, no voy a caerme. Número dos, tu no eres quien para mandonearme en ese tono.-
Sin embargo , se bajó de todos modos algo enfadada por haber perdido la diversión.
-Estas loca ¿sabes?- Dijo Tom riendo.
-Todos lo estamos de algun modo- Dijo Iras con seriedad.
Tom movió la cabeza confundido por la actitud de esa chica morena, que de pronto había entrado en su mundo a revolverlo todo.
Iras se sentó sin hacer caso a Tom y miró ensimismada por la ventanilla. Le gustaba sentir el vértigo de ver pasar postes , árboles y campiñas a una velocidad intoxicante.
Pero Tom la sacó nuevamente de sus pensamientos.
-No me has dicho quien eres aún-
-Iras Pollens- dijo Iras exasperada- Ya te lo dije-
-No me refiero a tu nombre- dijo Tom como si fuera la cosa más obvia del mundo.- ¿ De donde vienes y por que estan muertos tus padres?-
Iras lo miró con extrañeza. No le cabía en la cabeza tanta impertinencia. Primero lo del novio y ahora salía con la tontería de sus padres.
-Sólo murieron- dijo con candidez Iras- Y ¿no crees que estas siendo algo impertinente?
-No, no lo creo- repicó Tom sentándose a su lado con seriedad.- Si vamos a ser amigos me parece justo que por lo menos me digas quien eres.
Iras no esperaba esta respuesta. Nadie en toda su vida le había dicho algo así. Nunca había sido muy popular entre los muggles y menos con los chicos, que la tildaban de rara y antisocial. Decidió que no iba a arruinar su amistad y decidió contarle todo.
-Esta bien, pero tampoco sé nada de tí-
Suspiró resignada a hablar de un pasado doloroso.
-Mi padre era Auror y murió antes de que yo naciera, en una batalla contra los gigantes que se apropiaron de las cadenas montañosas cerca del oeste. No se su nombre ni apellido, a decir verdad, no se practicamente nada de él, pero supongo que el profesor Dippet me lo explicará. Él me contó que mi madre era famosa, una cantante creo, y Auror encubierta que trabajaba en el depto de misterios en el ministerio de la magia. Yo jamás había escuchado de ella.¿Has escuchado el nombre “ Imogen pollens “ alguna vez?.-
Tom puso los ojos muy redondos y tragó saliva.
-¿Qui...quieres decir que tu madre era Imogen Pollens?- Tartamudeó asombrado.
-Si, ¿que hay con eso?- Preguntó Iras confundida.
-Imogen Pollens ha sido la cantante más famosa en el mundo mágico este siglo- Explicó pomposamente, dándose importancia.-Estudiamos sobre ella en Defensa contra las artes oscuras.
-¿De veras?- Dijo tontamente Iras- ¿Pero que hacía mi madre en defensa contra las artes oscuras.?
-¿Tampoco lo sabes?- Se extrañó Tom- Tu misma lo dijiste, era Auror encubierta. Murió tratando de derrotar a Grindelwald. Bueno, en realidad no sé si tenía intenciones de derrotarlo. Ella era una hechicera muy poderosa, y en la batalla fue francamente torpe.-Iras carraspeó en advertencia- Lo que sucedió fue que Grindelwald asesinó a su mejor amiga, no recuerdo su nombre, y Tu madre se puso tan furiosa que fue al encuentro de Grindelwald y lo enfrentó a golpes, olvidando la varita. Ya te imaginas el final.
Iras bajó la cabeza. Cada vez su pasado se hacía más claro. Como Tom no mostró ninguna intencion de seguir hablando, Iras continuó.
-Bueno, el caso es que mi madre murió poco después de que yo naciera y a mi me enviaron a un horrendo orfanato muggle.-
A la mención de orfanato muggle, en el rostro de Tom se dibujó una expresión sombría.
-Yo también me crié en un orfanato.- Comenzó, con los ojos fijos en la ventanilla.- Mi padre abandonó a mi madre cuando supo que era una bruja,(él era un muggle) antes de que yo naciera y ella murió poco después.
-Lo siento- Iras estaba de verdad dolida. Pensaba que ser abandonada por un padre era infinitamente peor que tener uno muerto, debido a que, en última instancia, Iras aún podía imaginar que su padre la había querido, en cambio, en el caso de Tom no había remedio.
-¿Por qué?- Se sorprendió Tom. Al fin y al cabo, ella estaba en la misma situación.
-No importa- dijo Iras, sintiendo que era mejor no decirle que sentía lástima por él. Iras hubiera odiado que sintieran lástima por ella.- No me hagas caso-
-Esta bien, no lo haré-dijo Tom sonriente.
El resto del viaje transcurrió en paz hasta la hora de la comida, en que una bruja joven, con una capa azul pasó ofreciendo comida por los vagones.
La completa ignorancia de Iras respecto a los dulces en el mundo magico, divirtió a Tom, más aún cuando se atragantó con una grajea con sabor a abono.
-Tienes que tener cuidado con esas. – Dijo Tom entre risas- Son nuevas y cuando dicen que se llaman “Grajeas de todos los sabores” lo dicen en serio.
-Podrías habérmelo advertido antes, ¿sabes?- dijo Iras aún tosiendo con grandes aspavientos.
Un par de horas después, la tranquilidad que reinaba en el vagón se vió interrumpida por desagradables visitantes.
Un chico de la edad de Tom, con el cabello rubio platinado, irrumpió en el vagón con brusquedad, seguido por dos chicos corpulentos.
-¡Ahí estás!- dijo triunfante, sin reparar en Iras- Te he estado buscando todo el día.-
Tom gruñó, y de pronto El chico se dió cuenta de la presencia de Iras, la cual miraba por la ventana, ignorando a chico, pues le había parecido extremadamente desagradable.
-Vaya, ¿quien es la chica, Tom?- Preguntó acercandose y observando a Iras con descaro- Es linda. Tu no pierdes el tiempo, ¿Eh, Tom?
-Cállate Brutus,- murmuró Tom, mientras Iras le lanzaba una mirada asesina al chico en cuestión. Se levantó para hacer las presentaciones correspondientes.
-Este es Brutus Malfoy, un amigo. Y estos son Crabbe y Goyle, “sus” amigos- dijo con énfasis, dirigiendose a Iras.
-Muchachos, ella es Iras Pollens- dijo Tom acercándose a ella- Entrará a primer año. Es amiga mía. Y pobre de ti si le tocas un sólo cabello, pues lo lamentarás,- dijo en un susurro dirigido a Brutus, que afortunadamente Iras no escuchó.-
Brutus se adelantó, sonriendo pomposamente y le besó la mano, con lo que el consideraba que era una sonrisa seductora. Iras apartó la mano de inmediato, disgustada, y los “amigos” de Brutus rieron como hienas Afónicas.
Se produjó un silencio incómodo en el que Brutus seguía mirando a Iras con fijeza, y ella sentía enrojecer su rostro por momentos.
Tom carraspeó.
-Díganle a los muchachos que los veré en el banquete, ahora estoy ocupado.- dijo a sus supuestos amigos, los que se volvieron para acatar la orden con rapidez.
-Tom...- dijo Iras hablando finalmente- Si quieres irte no me importa. Tus amigos te estan esperando-
Antes de que Tom pudiera contestar Brutus se adelantó.
-¿Porque no vienes tu también? Te presentaríamos a varios amigos.- Brutus volvió a esbozar su supuesta sonrisa seductora que aterrorizó a Iras aún más.
Una horrible imagen en que se veía rodeada por una multitud de chicos que le besaban la mano y la miraban con cara de lobo hambriento pasó por la mente de Iras. Reprimiendo un estremecimiento se apresuró a declinar.
-N...no, gracias. Creo que me quedaré aquí- Tartamudeó, mirando a Tom en busca de ayuda.
-Nos quedaremos aquí- sentenció Tom con firmeza haciendo un ademán a Brutus para que se largaran.
En cuanto la puerta se cerró tras ellos Iras se recostó aliviada en el asiento.
-¡Por fin se van!-Dijo Iras apoyando la cabeza entre las manos.-¿Quienes son esos tipos? No puedo creer que tengas amigos así . ¡Son tan diferentes!
-Bueno , pues créelo- replicó Tom malhumorado.
-¿También van a Slytherin?- Preguntó Iras tratando de volver a entablar conversación.
-Si- Dijo Tom, y pareció amargarse aún mas.
-Vaya- resopló Iras enfadada- Si todos los chicos en esa casa son así, creo que prefiero estar en Hufflepuff.
-No digas tonterías, dijo Tom , -sin cambiar su tono de voz.-Además, sólo lo dicen por que eres linda. Vas a tener que acostumbrarte.
Iras se sonrojó furiosamente, y miró nerviosamente los álamos que pasaban rápidamente por la ventanilla del tren. No estaba acostumbrada a los cumplidos, pero no podía decir que le disgustaran. A decir verdad, no le iba a costar demasiado a la idea de acoustumbrarse a ellos. Algo de su felicidad debió reflejarse en su cara, por que Tom le preguntó de que se reía.
-Nada, solo recordé algo gracioso.- Iras se puso de pie, aún más sonrojada- Creo que iré al baño. Vuelvo enseguida.-
Diciendo esto, caminó hacia la puerta evitando mirar a Tom y cerro tras ella.
Genial, ahora como diablos iba a saber dónde estaba el baño. Comenzó a caminar por los corredores, pasando delante de puertas entreabiertas y captando trozos de conversaciones nuevas para ella.
-...Yo digo que ganará Alemania. Los “ Feuer Wölfe “ tienen las mejores escobas- Se escuchó la voz de un chico muy entusiasmado.
-¿Que sabes tú Nicholas? Es Quidditch, son los jugadores los que cuentan , no las escobas.- Otro chico de voz grave discutió.
¿Quidditch? Tendría que preguntarle a Tom lo que era.
Siguió caminando, aferrándose en las paredes debido al constamte tambaleo del tren y escuchó voces de chicas provenientes de adentro de uno de los vagones.
-...Los filtros amorosos están prohibidos en Hogwarts, Kitty, Dippet se dará cuenta en seguida.-
-No lo creo- interrumpió otra chica calurosamente.. Dippet no sabe donde esta parado, deberías intentarlo-
Caminó un par de minutos más pero en ninguna parte había algo parecido a un baño. Al fin, se encontró con una puerta plateada, con una especie de triángulo estampado en el frente.
Iba a alrgar la mano para dar vuelta la perilla, cuando escuchó una voz femenina detrás suyo.
-Yo que tú, no entraría ahí, si no quieres hacerte mala fama-
Iras se volvió para ver a una chica menuda de cabello corto y oscuro.
-¿Que? Creí que era el baño- Dijo Iras observándola sin disimulo.
-Lo es- confirmó la chica sonriendo- Es el baño de chicos.
En ese momento, de la habitación salió un chico con el cabello mojado y las miró con curiosidad.
-Bueno- dijo Iras aún algo confundida- Supongo que te debo mi vida. Iras Pollens- Prosiguió extendiendo una mano, que la chica estrechó alegremente.
-Minerva Mcgonnagal..Encantada de conocerte. ¿Primer año, verdad?-
-Si, se nota ¿verdad? Estoy algo despistada, aún no me acostumbro bien a todo esto.-
-¿Eres nacida muggle?- Preguntó la chica sin dejar de sonreír.
-Podría decirse que si.-Contestó Iras, sin ánimos de relatar todo otra vez.
-Ya veo- Dijo Minerva, no muy convencida, pero sin hacer indagaciones.- También soy de primer año, ¿Quieres venir a mi compartimento? Hay algunas chicas simpatiquísimas allí.
-En realidad, ya estoy con alguien- Dijo Iras entristecida. Le agradaba la idea de conocer chicas, pero No podía abandonar a Tom. Sin embargo, el podía ir con sus amigos. Esto la decidió.- Pero no creo que se moleste. ¿Me ayudas a traer el baúl?
-¿Con quien estas?- Preguntó Minerva con curiosidad
-Un chico. Lo conocí en la estación- dijo Iras cansinamente- Se llama Tom, Tom Ryddle..
Minerva palideció ante la mención del nombre.
-¿Que sucede?- preguntó Iras asustada.
-Bueno, las chicas de mi vagón hablaron de él. Dicen que es algo...extraño-
-No entiendo- replicó Iras con firmeza.
-Esta relacionado con las artes oscuras- murmuró la chica en un susurro apenas audible.
Iras no entendía a que se refería Minerva con aquello de las artes oscuras, pero parecía ser algo terrible, por el tono que utilizaba, como si hablara de la muerte de alguien.
-No había nada de malo en él- dijo Iras mirando a la chica insegura.
Minerva se encogió de hombros. Bueno, te espero allá, entonces. Es el vagón numero doce. Te veo luego.
Iras caminó desanimada, tratando de encontrar el vagón de Tom, pensado en lo que la chica había querido decir con aquello de “las artes oscuras”.
Dio casi de inmediato con la puerta y la abrió apresuradamente. Tom estaba semi dormida cerca de la ventana, pero en cuanto Iras cerró la puerta se sobresaltó.
-Tardaste bastante- murmuró, frotandose los ojos.
-Me costó dar con el baño- Demasiado tarde recordó que había olvidado ir.- Conocí a una chica, y me invitó a ir a su compartimento.-continuó, algo temerosa, sin saber la razón.
-¿Y?- Tom empleó el mismo tono desdeñoso que cuando lo conoció.
-Pues que me voy con ella- contestó Iras enfadada cogiendo su baúl con esfuerzo y tratando de arrastrarlo infructuosamente..
-¡Por supuesto que no!- rugió Tom de pronto, irritado.
-¿Que?- preguntó Iras con los ojos desorbitados.-¿Quien te crees para mandarme que hacer o no?- Pateó el suelo del vagón con fuerza, y redobló la fuerza para intentar arrastrar el baúl. Al fin, bajo la furiosa mirada de Tom, consiguió sacarlo del vagón y salió dando un portazo.
-¡Te arrepentirás!- escuchó la voz de Tom a través de la puerta cerrada.
Poco sabía que un futuro muy lejano en ese momento se arrepentiría, y quizas más de lo que creía.
Iras se sentó en la cama jadeando, con rabia. Cogió la almohada mas cercana y la arrojó con fuerza hasta el otro lado de la habitación.
-¿Porque tengo que seguir pensando en tí, Tom?¿Porque invades incluso mis sueños con tus recuerdos?-
Iras hundió la cabeza entre las rodillas. Ya habían pasado dos años desde la última vez que lo había visto. Y había que olvidarlo. Había que intentarlo. Intentar olvidar lo inolvidable.