← Amores Cruzados · de
Amores Cruzados — capítulo 26
Esta quizás es la actualización más rápida que he hecho en tanto tiempo...y quizás también la más corta...espero que la disfruten... PD: Soy breve porque hoy en mi País estamos en elecciones presidenciales y como buena ciudadana voy a ser validar mi derecho al sufragio, los dejo, que me cogió la tarde! XOXOEmma26
Adiós, Hermione I parte
¿Cómo pretendes que viva con tu solo recuerdo? ¿Cómo pretendes que siga con tu último adiós? Cómo pretendes, si tu eres mi vida y yo sólo el cuerpo…
Leyósus últimas palabras en aquella escueta carta y tragó las lágrimas que clamaban por salir en esos momentos. Luna y Ron se miraron de reojo y guardaron silencio. No sabían qué decir, pues ellos también estaban conmocionados.
-Harry, yo…
-
Gracias por avisarme, Luna - le dijo el moreno fingiendo una corta sonrisa - Ron, nos vemos en la empresa - y sin decir más, salió de la habitación con aplomo.
-
No lo dejes solo - le susurró la rubia al pelirrojo una vez el moreno se había ido - Ahora más que nunca te necesita.
-
Pero yo creo que quiere estar solo…
-
Podría hacer alguna locura - comentó Luna imaginándose un lúgubre escenario donde el auto de Harry caía por algún abismo de alguna lejana carretera.
-
¡Ve! - le exigió la Ravenclaw con aprensión.
-
Voy, voy - y acto seguido se fue detrás de su amigo.
Al entrar en el carro y encender el motor, sus ojos se nublaron y las lagrimas hicieron acto de presencia. La carta, guardada en el bolsillo de su gabardina, le quemaba horrores y lo único que quería era buscarla, pero sabía que no tendría fuerzas para hacerlo.
Lentamente fueron pasando por su cabeza muchas imágenes de ella: la primera vez que la conoció, cuando la salvo del Troll junto con Ron, cuando volaron sobre Buckbeack y la primera vez que la hizo mujer.
Arremetió con ira contra el timón del carro y sin soportar más sus lágrimas comenzaron a resbalar por sus mejillas. Eran lágrimas de tristeza mescladas con ira e impotencia; debió verlo venir, debió presentir que ella no iba aguantar esa situación, debió saberlo y evitarlo.
Un golpe en la ventana del auto lo sacó torpemente de su ensimismamiento y con premura se limpió las lágrimas que resbalaban por sus mejillas.
-
¿Todo bien? - le preguntó Ron cuando éste bajo el vidrio. El moreno asintió.
-
Sí, sí…sólo…eh…
-
Quieres estar solo, ¿verdad? Yo le dije a Luna, pero…
-
No, no…eh…está bien…yo… ¿vamos a tomar algo? - su pecoso amigo acepto.
-
Como quieras…
ºººººº
-
Gracias - le dijo Hermione con una sonrisa.
-
¿Realmente no quieres que te acompañe? Porque por mi no hay problema - pero la castaña negó.
-
No, Shaoran, ya has hecho mucho por mí, gracias - Li iba a insistir una vez más, pero lo dudó, pues quizás le parecería sospechoso a la castaña.
-
Bueno, cuando llegues me llamas, ¿de acuerdo? - la intelectual asintió y dándole un beso en la mejilla, tomó sus valijas y entro por la puerta corrediza del Aeropuerto Heathrow. Shaoran quiso quedarse para asegurarse que de verdad se iba a ir, pero desistió, pues era muy probable que por cosas de la vida Hermione lo descubriera y su mascara de amigose iría al desagüe.
Hermione fue a reclamar el tiquete que muy amablementele había comprado Shaoran por teléfono de camino al aeropuerto. Gracias a varios movimientos que el castaño había realizado y la poca fama que consiguió como modelo en Canadá, logró conseguir un vuelo en primera clase a Bobigny-Francia (un municipio del área metropolitana de Paris) donde vivían sus padres desde la última batalla.
No había querido decirles nada porque deseaba sorprenderlos ya que desde su embarazo no sabían nada de ella.
- El vuelo sale en media hora, señorita - le informó la joven de recepción con una sonrisa - Puede abordarlo por la puerta 603 - la ojimiel asintió y con un suspiró caminó por el pasillo que conducía hacia su lugar de abordaje.
En el camino se fue dibujando en su mente el rostro de Harry y luego el de su hija, que continuamente formaban un cuadro familiar envidiable, pero luego lo destrozaba los gritos de ella diciéndole que la odiaba para derrumbarla por completo.
¿*Estás haciendo lo correcto?*Le preguntó de repente una imprudente voz desde su fuero interno ¿Realmente esto es lo que quieres o sólo lo haces para no afrontar la realidad?
- ¿Por qué no te callas? - le preguntó a lo bajo, ganándose las miradas de pocos amigos de un grupito de mujeres jóvenes.
*Tú sabes que huir de los problemas nunca soluciona nada, sólo acarre más problemas.*La castaña cerró los ojos y respiró profundo para que aquella molesta voz se fuera de una vez por todas de su cabeza. Era su vida y veía que hacer ella y ninguna voz le iba a decir lo contrario.
*Si tu lo dices,*fue lo último que le dijo antes de desaparecer por completo.
- ¡Me voy a volver loca! - suspiró, y se fue a sentar en la mesa de espera de la puerta
ºººººº
Unos vasos de whisky a la una de la tarde (sin haber primero almorzado o ingerido algún alimento) podrían no ser sanos para muchos, pero a Harry Potter era lo que menos le importaba.
Mientras jugaba con su vaso, su pelirrojo amigo lo miraba solemne, recordandoel tiempo en el que Hermione también se había ido y lo había dejado solo. Le parecía injusto, pues aunque insistiera que ella era la única víctima en todo esto, su amigo también, pues él no era un mal tipo, siempre había velado por la seguridad de la castaña (pasando por encima de muchas personas) y la primera en la lista era ella. No compartía el hecho de que la intelectual le suministrara obligaciones que también eran de ella; el moreno no había tenido del todo la culpa de que Sarita se diese cuenta de la situación (igual tarde o temprano lo iba a ser) y el no era adivino a los 17 años para darse cuenta de su estado y cómo tenía que tratarla.
-
A veces me pregunto…- comenzó hablar su amigo con el rostro taciturno observando su vaso - Si me equivoque en algo o sólo el destino me odia porque no me permite ver la felicidad - Ron tragó saliva y suspiró. No sabía qué decirle.
-
Yo…hermano no tienes que decir eso, quizás…
-
Cuando entre hablar con Hermione hubo algo que…no les dije - comentó, al tiempo que le pedía al cantinero otra ronda - Hermione quería…quería suicidarse - Ron abrió los ojos como platos y se llevó un sorbo largo de whisky debido a la impresión.
-
¿Su-suicidarse? Pero… ¿estás seguro?
-
Ella me lo confeso, aunque primero lo deduje y después lo confeso - sus ojos se cristalizaron de nuevo y volvió a tomar un gran sorbo - ¿Y sabes lo que más me duele? Que pienso que por mi culpa ella hizo eso. Yo…recuerdo a Hermione como una mujer capaz, emprendedora y que no se dejaba amedrentar por nada ni nadie, pero…desde que estamos juntos ella se ha convertido en una mujer dependiente y…no sé…más vulnerable.
-
Hermione no es vulnerable ni mucho menos dependiente - le espetó el pecoso algo exasperado - Harry, si así fuese ella no se hubiese ido de tu lado después de ver la bochornosa escena entre tu y mi hermana en la sala común. Si ella dependiera de ti, como dices, no se hubiera ido porque sencillamente no sería capaz de criar a su hija sola, pero a pesar de todo se fue sin ti, sin nadie que la respaldara. Por ende no tienes porque decir eso, tú sabes que no es verdad y sólo buscas razones para justificar la actitud de Hermione.
-
Yo no la estoy justificando - ratifico el moreno entre dientes.
-
¡Claro que lo estas! - le espetó su amigo con vehemencia. El moreno rodó los ojos y dio otro sorbo a su whisky.
-
Creo que has estado mucho tiempo con Luna - le comentó como quien no quiere la cosa. Ron arqueó las cejas.
-
¿Por qué lo dices?
-
Por la forma como me contestaste, si cerraba los ojos creería que era Luna la que me estaba hablando - guardo silencio por unos segundos y sonrió - Ustedes harían una bonita, por lo menos no tendrían que pasar por tantos problemas - y dio un profundo suspiro.
Las mejillas de Ron se tornaron tan rojas como su cabello y pidió otra ronda de whisky…
ºººººº
-
¡Susan! - gritaba una mujer de aproximadamente veintisiete años a una niña de bucles castaños y ojos verdes, que corría por todo el corredor del aeropuerto Heathrow como una loca.
-
¡Susan Mildreth Watson, regresa enseguida o llamo a tu padre!
-
¡A que no me alcanzas! - Le gritaba la pequeña a su cansada madre que corría tras ella - A que no me alcan….- ¡Pum! Por andar mofándose de su madre no se había percatado de que se atravesaba en el camino de alguien…
Hermione se toco el vientre bajo al recibir el golpe de la niña y la miro con los ojos entornados.
-
¡Ups! Lo siento
-
balbuceó la pequeña observado el rostro de la joven - Lo siento, lo siento, ¿te dolió?
-
No…sólo… ¡si que eres fuerte! - y le esbozó una medio sonrisa. La niña se la devolvió y Hermione se perdió en el color de sus ojos, recordándole a…
-
¡Susan! - La llamó su madre llegando agitada a donde se encontraba su hija - ¡Disculpe señorita, es que mi hija es algo hiperactiva! - Y la miro de reojo - ¿Ya te disculpaste?
-
Sí señora - e hizo pucheros para evitar que su madre la regañara - Fue sin intención - Hermione sonrió y sintió un retorcijón en el pecho cuando la niña abrazo a su madre y le pidió disculpas.
-
No te preocupes, muñeca, tu sabes que a si me saques la rabia siempre me vas a tener a tu lado - la niña le sonrió y luego se despidió de la joven castaña.
La mujer sintió celos cuando a mitad del corredor el padre de la niña se reunía con ellas y la cargaba en sus hombros. Su corazón dio un vuelco y por un segundo deseo que fuese ella con Harry y Sarita que estuvieran en esa escena tan perfecta.
-
Señorita, su tiquete, por favor - le hablo la azafata de la aerolínea cuando llegó a la bahía de abordaje. Hermione la miro con premura y luego hecho un vistazo al perfecto cuadro familiar que ya se comenzaba alejar de su vista y sacando su tiquete del bolsillo de su gabardina, suspiró…
-
¿Así que la señorita Granger se fue del país? - le preguntó Kimberley mientras traían el pollo al curie que había ordenado. Shaoran asintió.
-
Sí.
-
¿Y puedes explicarme en que te conviene todo esto?
-
Bueno, primero, con esto Potter sufre, que es mi mayor anhelo; segundo, lejos Hermione, tengo una mayor posibilidad de acercarme a Sarita…
-
¿Y para qué?
-
Pues aquí es la parte triste del plan - comentó el castaño fingiendo una cierta pena - Si quiero destruir por completo a Potter y por ende a Hermione, tengo que llegar a su talón de Aquiles, ¿no crees? - Kimberley guardó silencio y dudo por un segundo de si estaba haciendo lo correcto, pero como el amor es ciego y sordo…
ºººººº
A las cinco de la tarde el moreno ya se encontraba lo suficientemente fuera de su sobriedad como para permitirle seguir tomando, por ende Ron (quien sólo había aceptado como acompañante) lo llevo-casi que arrastrando-a su auto y tomó las llaves del mismo.
-
¡Deja yo…manejo! - le gritaba su amigo entre trompicones mientras lo metían dentro - Yo…estoy…hip…en perfectas condiciones…deja…hip…de ser tan sobre…hip…protector…ya te pareces a Her…Her…- y guardo silenció tras percatarse de que iba a pronunciar ese nombre maldito.
-
Ajá, sí, estás en perfectas condiciones - y encendiendo el acelerador, arranco.
Como pudo entraron en la casa del ojiverde y como Ron no iba a cargar con el hasta su recamara, lo tiró en el sofá. Harry arrugó el ceño al recibir un golpe en la frente en la parte trasera de su cráneo, pero se encontraba tan ebrio que no le importo.
Ron rodó los ojos cuando comenzó a llamar a Hermione y a pedirle que volviera con él, que todo iba a solucionarse, que creyera en él.
-
¡Estas mal! - le dijo su amigo a lo bajo al tiempo que tomaba su móvil y marcaba el número de Luna.
-
¿Dónde estas? - fue lo primero que le preguntó su compañera cuando contestó el móvil - Te he estado llamando desde la un de la tarde a tu bendito celular y no me contestabas, ¿Dónde estas? ¿Dónde esta Harry? ¿Se encuentra bien?
-
Yo estoy muy bien, Luna, gracias por preguntar - le dijo Ron con indignación - Y Harry esta tirado en el sofá, con un nivel de embriagues que llega al 70% y balbuceando cosas sin sentido, pero excelente, gracias - escuchó como Luna bufaba con exasperación.
-
Voy para allá - y sin decir más, colgó.
Tomando su móvil, las llaves de su casa y el abrigo del perchero, se dispuso a salir del apartamento, pero cuando abrió la puerta quedo anonadada al ver quién estaba frente a ella.
- ¿Tú?, ¿Qué haces aquí?
[To be continued]