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Amores Cruzados — capítulo 28
**Hola gente!****¿Cómo han estado? ya vieron el trailer??? esta de ataque, verdad?? ahhhhhh, aunque lo único malo fue ese....cuasi/beso de G&H, pero bueno...es algo que me debo acostumbrar jeje....deseo que sea ya noviembre para ver la 1 parte...ahhh!!!! Bueno ahora hablando del fic, muchisimas gracias por los comentarios recibidos en el anterior chap, me alegra mucho que les este gustando esta loca historia y que despues de casi 4 años sigan aún conmigo. Sé que este año, (si sigo viva jajaja) terminará esta historia, ya ando escribiendo el epilogo para no salirme de contexto :P....bueno, espero que les guste el siguiente capitulo, es algo corto porque quería seguir escribiendo al final de la última línea, pero no me cuadro y preferí dividir el chap (bno dividir, dividir, porque tienen este su sucesor, nombres distintos, pero la linea final de este continua en el otro...buee ustedes me entienden jeje....por cierto, sorry x los espacios, es que me los crea la pagina cuando subo el capitulo y aun no sé como arreglarlos....sorry si les incomoda la lectura!**Se cuidan y disfruten la lectura...!
Emma!
28****Tomando las riendas
¡Pero niña, mírate, ya parece que tuvieras un desorden alimenticio! - le espetaba su jefa en su apartamento. Cualquiera del hospital que la viese con esa complicidad con su jefa pensaría que estaba donde estaba gracias a ella y no a su buen desempeño como médica.
Ginny se encogió de hombros y tomó un sorbo de su tasa de té.
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No es nada, es sólo que…
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Todavía te afecta ¿verdad? - la pelirroja se mordió el labio inferior y suspiro.
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Me es imposible no pensar en el…a pesar de que a pasado tanto tiempo. Yo…él era el amor de mi vida, Jessica, y…perderlo no fue sencillo - Jessica asintió y vertiendo más té en su tasa, suspiro.
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Pero tienes que entender Ginebra que no puedes seguir así…eso te descompensa y más por tu trabajo. Yo sé que lo único que quieres es sentir que ahora eres útil después de su muerte, pero… ¿no crees que te merezcas un descanso? - Ginny arqueó las cejas y la miro sin poder dar crédito a sus palabras. ¿En verdad quería que descansara justo ahora? ¿Se estaba volviendo loca o qué demonios…?
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Jessica, te agradezco que te preocupes por mí, pero…
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Puedes tomar una licencia de descanso si así lo apeteces. Yo no tengo ningún problema para dártela…
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Jessica, yo no quiero…
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Puedes ir a visitar a tu familia, yo creo que tu mamá te debe extrañar mucho - la expresión de Ginny cambio de insofacto y desviando su mirada al suelo, suspiro…
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Mi…mi mamá murió para mi hace mucho tiempo - y sin agregar nada más se levantó del sofá directo a la cocina…
Cuando vio entrar a su hija por la puerta le regreso el alma al cuerpo. Por su semblante supuso que no había pasado a mayores la rabieta que había tenido en la cocina y agradeció que hubiese proclamado a su autocontrol.
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¿Y hablaste con Harry? - fue lo primero que le pregunto cuando entró en la sala. Helen asintió.
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¿Y bien?
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Pues nada, hablamos, aclaramos muchas cosas y pude por fin decirle lo que pensaba respecto a su comportamiento.
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¿Y cómo lo tomó?
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Pues mira que muy bien, me sentí por bien servida al volver a ver su sonrisa cuando me monté al taxi - y sonrió para sus adentros
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Es gratificante sentir al antiguo Harry devuelta…- Martina sonrió, a pesar de todo lo único que quería su hija era verlo feliz, y deseo por un momento que Harry se volviese a enamorar de ella, pero ambas sabían que jamás iba a ocurrir.
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Me voy a bañar y luego te acompaño para hablar con Sarah - le dijo su hija en un tono muy seguro. Martina abrió los ojos como platos.
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¿Hablar con Sarah? ¿Acaso Harry te lo pidió? - Helen negó.
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No, es sólo que esa niña es igual de testaruda que su madre y suficiente hizo lastimando a Hermione, no voy a permitir que siga haciendo lo mismo con miHarry. Es hora de poner los puntos sobre las ies - y sin agregar nada más subió al segundo rellano y se perdió de vista.
Se levantó surcada en sudor. Había tenido un sueño muy extraño, soñaba que estaba corriendo en medio de la noche y que un lobola perseguía. Sabía que era un sueño, pero muy en su interior sentía que lo había vivido en carne propia y que aun no estaba a salvo.
- Te estas enloqueciendo, Sarah - se reprendió a su misma y luego escucho la puerta del vestíbulo abrirse y supuso que ya había llegado su abuela. Sabía que si la veía sudando pensaría que se encontraba enferma o algo, así que se metió a la ducha y tomando un vestido que había dejado en el mesón, se acicalo un poco y volvió a salir.
La puerta se abrió y al ver a Helen entrar sintió como se le retorcía el corazón. ¿Qué hacía ella ahí?
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¿Qué quieres? - le preguntó con altanería, molesta por su presencia.
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Aunque no soy tu madre biológica, lo fui por 11 años por ende merezco por lo menos un poco de respeto, ¿no crees? - Sarah rodó los ojos y tomó el último libro que estaba leyendo.
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Vengo hablar contigo…
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¿De cómo me mentiste y dejaste que una desconocida te robara el amor de Harry? ¿De eso vienes hablar? - Helen empuño las manos e hizo acopio de todo su autocontrol, si por ella fuera…
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Mira Sarah, voy hablar contigo te guste o no y por primera vez me vas a escuchar. Vas a dejar a un lado esa niña berrinchuda, caprichosa y testaruda y vas a entrar en razón, porque tú eres una niña muy inteligente y sabes que con tu actitud no logras nada - Sarah levantó el ceño y se cruzo de brazos, ¿desde cuando Helen había tomado las riendas de las situaciones?
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¿Te pasa algo? - Helen asintió.
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Sí, ocurre que ya me canse de toda esta situación. Me canse ver sufrir a Harry por una mujer que no se lo merece y me canse de ver cómo lo tratas…ya me canse de tu actitud para con el y para conmigo. ¡Sí, te oculte la verdad, no te lo dije cuando debía, pero era sólo para protegerte…!
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¿Protegerme? ¿De qué?
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¡De ti misma! Yo te conozco muy bien, sé cómo reaccionas cuando te mienten…estuve presente muchas veces cuando llegabas del colegio hecha un manojo de rabia porque en el colegio tussupuestas amigas te habían mentido y te habían tomado como una niñita…porque conozco tu actitud te quería proteger de ti misma…sabia todo lo que iba acarrear si te enterabas de la forma equivocada y lo último que quería era verte sufriry eso mismo quiso Harry…
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¿Ahora lo defiendes? - le preguntó desafiante.
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Quedamos en que yo iba hablar y tú ibas a permanecer callada, ¿recuerdas? - Sarah bufo con exasperación y se cruzo de brazos.
Helen suspiró y sentándose en una butaca al lado de su cama, continúo.
- Entiendo cómo te sientes, créeme que yo me sentí igual cuando Harry me conto la verdad; quería odiarlo y de paso quería odiar a Hermione por haberme arrebatado a las dos personas que más he amado en este mundo, pero entendí que él nunca fue mío y tu…bueno…tú fuiste una bendición pero nunca fuiste mi hija.
Sarita, sólo quiero que entiendas que ya no vale la pena encontrar culpables, que con tu actitud le haces mucho daño a tu padre y de paso a mí porque…yo todavía lo quiero mucho y odio ver esa mirada de tristeza en sus ojos, odio sentir su desazón cuando habla de ti y de *ella.*Quiero que comprendas que no estoy justificando a nadie, no lo estoy justificando a él ni mucho menos a ella, sólo…te pido que lo escuches, que escuches por todo lo que paso y sólo cuando no tenga nada más por decir puedes tomar la decisión de si perdonarlo o odiarlo por el resto de tu existencia. Sólo te pido que seas razonable, Sarah y dejes a un lado esa actitud tan infantil porque no estás logrando nada con ello - Sarita guardo silencio y se limito a mirar las motitas que se arremolinaban en la alfombra. No sabía que decir, por primera vez.
Helen al ver que ya había dicho todo lo que la acongojaba y que sarita no iba a decir nada, se incorporo del banquito y se dispuso a salir de la habitación, pero antes de ello escucho-aunque levemente-un corto graciaspor parte de su "hija"…
Harry ahora si te dejo, espero que termines el trabajo, ¿eh? - el moreno asintió y tomando los memorándums los tiro en el escritorio.
-
¿Vamos cenar? - le preguntó a su pecoso amigo. Ron se encogió de hombros y negó.
-
Lo siento hermano pero es que…eh…cuando estaba almorzando me llamo…Luna y pues…quedamos en que íbamos a cenar juntos hoy…- Harry no dijo nada pero su expresión ruborizo hasta a las orejas a su amigo.
-
Bueno, entonces que te diviertas - y le guiño un ojo.
-
Sólo es una salida de amigos, nada más
-
le comentó el Weasley como quien no quiere la cosa. Harry asintió.
-
Claro, sí, te creo, no te preocupes - y reprimió una sonrisilla triunfal - Si la vas a recoger vete ahora porque ya van a ser las siete y los trancones que se forman en la avenida son eternos y no deseas hacerla esperar ¿o si?
-
No, no, por supuesto que no…a las amigasno se les hace esperar.
-
Claro y más una buena amigacomo Luna, ¿verdad? - y soltó una pequeña carcajada al ver la expresión de confusión de su amigo…
-
Estoy nerviosa - decía frente al espejo mientras le daba unos últimos toques a su cabello.
-
¿Y porque? - le preguntó una voz femenina dentro de la habitación. Luna se mordió el labio.
-
Pues…porque…la verdad es que nunca he salido con un hombre.
Su acompañante abrió los ojos como platos y se tapo la boca con ambas manos.
-
¿Nunca has salido con un hombre? Pero Luna… ¿hablas enserio?
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Sí, es en serio…yo…tuve unos amoríos cuando vivía con mi papá pero de hay a salir pues…no - la chica la miro expectante y luego sonrió.
-
Con razón estás nerviosa, ¡pero si es tu primera cita!
-
¡Ay cállate! Me siento como una niñita de quince…
-
¡Oh, Luna! Que tierno, enserio.
-
No te burles de mí, seguro tú también te pusiste muy nerviosa cuando…-pero prefirió omitir detalles.
-
Sí, mejor hazlo - le dijo su amiga como leyéndole la mente - Ven te ayudo con ese cabello que lo tienes peor que el mío..
El timbre sonó media hora después y Luna pego en respingo en su butaca.
-
Calma, respira…cuenta hasta 10 - le aconsejo su amiga. Luna se mordió el labio.
-
Es fácil para ti decirlo cuando no eres tú la que esta metida en un vestido azul zafiro y con unos tacones de 20cm.
-
Son de 8cm - le corrigió - Y el vestido le sale a tus ojos - Luna sonrió y saliendo de la habitación, bajo por las escaleras.
-
Gracias - le dijo.
Cuando la puerta se abrió el pelirrojo pensó por un momento que se había equivocado de número, pues no lo recibió Luna si no una joven completamente distinta: envuelta en un vestido de color azul zafiro con un corte en forma de sirena que caía por sus piernas y unas sandalias plateadas que hacían juego con el chal que la mujer había vestido para la ocasión, se encontraba su amiga de infancia.
El tenue maquillaje que había utilizado para la noche hacía resaltar aun más sus espectaculares ojos azules y el gloss que marcaba sus labios los hacía ver muy provocativos, o por lo menos eso pensó Ron.
-
Ah…eh…Luna…estás…be-bellisima - Lovegood se encogió de hombros y sus mejillas se tornaron rosas.
-
Gracias Ron, tu…también estas muy…guapo - y era verdad: vestido con un Armani color azul rey, una camisa blanca que sobresalía por su saco y unos zapatos negros, dejaba muy en claro que el Ron que lo vestía su madre en tiempos de antaño había desaparecido hacia muchísimo tiempo.
-
Recuerdo ese vestido de gala que luciste el día del baile inaugural del torneo de los tres magos - le comentó su amiga - Ahora te veo y…créeme que eres otro.
-
Tú también eres…otra, Luna - y sus mejillas se tornaron rojas como su cabello. Luna sonrió tímida.
-
Bueno, vamos, ¿no? - Ron asintió y con torpeza se inclino hacia adelante. La rubia lo miro con extrañeza.
-
¿Qué haces?
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Es que vi en una película muggle que el hombre se inclinaba hacia adelante siempre que iba a salir con la chica…- Luna rió a lo bajo y negó con la cabeza.
-
Eso es una reverencia, Ron y sólo se hace cuando la chica en cuestión pertenece a la realeza, además es un saludo inicial no cuando se marchan…- el pelirrojo se sintió como un estúpido y quiso salir corriendo de ahí, pero Luna le sonrió.
-
Aunque fue lindo que lo hicieras - y cerrando la puerta lo miro a los ojos.
-
¿Me escolta hacia la salida, ilustre caballero? - le pidió su amiga con una amplia sonrisa. Ron asintió y levantó su brazo derecho para que lo tomara. Luna rió.
-
Al parecer estas viendo muchas películas muggles, Ron - el Weasley sonrió.
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Bueno, sí…es que después del trabajo no tengo nada en que entretenerme - y cuando la delicada mano de su amiga se poso en su brazo sintió un pequeño cosquilleo en el estomago.
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¿Va-vamos? - tartamudeo. Luna asintió y agradeció que no se notara el nerviosismo que sentía en aquellos momentos.
Al bajar a la sala vio que su abuela se encontraba cociendo y Helen brillaba por su ausencia.
-
Abuela, ¿Helen ya se fue? - Martina pego un respingo al escuchar su voz, pues no había notado sus pasos en las escaleras.
-
Sí, princesa, se fue hace poco, ¿Por qué? - Sarah dudo si decirle o no pero…si no lo hacía ahora que le había entrado las ganas de hacerlo, no lo iba hacer nunca.
-
Quiero que me lleves hablar con Harry
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fue lo único que dijo ante la expresión de asombro de su abuela.
-
¿Hablar con…Harry?- Sarah asintió - Y… ¿Por qué? ¿Para qué?
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El y yo tenemos que aclarar muchas cosas, ¿no es así? Creo que ya es el momento de…hablar - y se reprendió a si misma por dejarse llevar por las palabras de su "madre"
-
Bueno, hija, encantada. Espera termino aquí, tomó mi abrigo y nos vamos - Sarah asintió.
Llegó a su casa con aplomo. A pesar de la charla tan reconfortante que había tenido con Helen, recordar por un momento a Hermione lo entristecía aunque no lo quisiera, era un estado de ánimo que tenía que soportar hasta quién sabe cuándo.
Dejo su gabardina en el perchero y el maletín de trabajo en el suelo. Antes de llegar a la casa había pensado en terminar unos memorándums que Ron le había ordenado hacer pero ahora ya no tenía ganas y lo único que quería era irse a dormir.
Comenzó a subir por las escaleras y al momento recordó la primera vez que Hermione subió por ellas, avergonzada porque no quería quedarse en su casa, pero el había insistido tanto que la castaña había sucumbido por fin.
- Tengo que cambiar de casa - se dijo a lo bajo al notar que esa casa se encontraba llena de Hermioney no era nada bueno para su salud mental.
El timbre de la entrada sonó y como un bólido bajó hacia el vestíbulo para abrir y cual fue su sorpresa al ver a Martina Thomas acompañada por su nieta….
-
¿Sarah? ¿Qué…que haces aquí?
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Ella quería venir hablar contigo, Harry - el moreno abrió los ojos como platos y miro sorprendido a su hija. ¿Acaso había odio bien? ¿Su hija quería hablar con él?
-
Ah…yo…no me lo esperaba.
-
Yo tampoco - le comentó su ex suegra con una media sonrisa.
-
Bueno…adelante, sigan…
-
Yo la recojo cuando terminen - le dijo la señora Thomas con una sonrisa - ¿Está bien, Sarita? - la niña asintió.
Harry la invitó a pasar y vio como su antigua suegra se subía a un viejo Ford y se perdía de vista.
-
Y… ¿cómo te encuentras? - le preguntó su padre aun desconcertado.
-
Pues…bien, ya salí a vacaciones y dentro de dos días entregan boletines del tercer trimestre…
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Te debe ir muy bien porque seguro eres igual de inteligente que…- y prefirió callarse. Sarah suspiro.
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¿Cómo está ella? - preguntó la peliazabache en un susurró. Harry suspiro.
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¿Helen o tu abuela no te contaron? - preguntó el moreno.
-
¿Me contaron qué?
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Pues…eh…Hermione se fue hace más de una semana y…no sé nada de ella - Sarita guardo silencio y agachando la mirada apretó las manos.
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Se nota que quería hablar mucho conmigo, ¿verdad? - y carraspeó para espantar las lagrimas. Harry agacho la cabeza y no dijo nada.
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Yo puedo explicarte porque lo hizo…
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Seguro se canso de no ver ningún resultado - comentó la niña con pesadez - Yo hubiese hecho lo mismo…- Harry se sorprendió por la fuerza de deducción tan grande que tenía su hija, era igual o mejor que la de su madre.
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Sarah, quiero que entiendas que…
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Helen hablo conmigo y me dijo muchas cosas que cambiaron un poco la forma como veo las cosas. No me dijo que hablara con Hermione pero sí contigo…por eso estoy aquí - y lo miro a los ojos - Quiero saber toda la verdad y que no omitas detalle, yo puedo tener diez años pero no soy tonta, así que comienza…
Harry jamás la había visto tan decidida y tenía miedo de enfrentar aquello solo, sin Hermione, tenía miedo que después de contarle cómo había sucedido las cosas lo odiara más que ahora. No quería perderla, pero tampoco deseaba lastimarla con la verdad…
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¿Harry? - era la primera vez, después de varias semanas, que lo llamaba por su nombre y eso lo motivo un poco.
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De acuerdo, Sarita, te contaré toda la verdad, pero prométeme que me vas a escuchar sin interrupciones y sólo al final vas hablar, ¿entendido? - Sarah asintió.
-
Vamos a la sala - y lo siguió su primogénita…
[To be continued…]