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Amores Cruzados — capítulo 29

Hola gente, ¿cómo estan? bueno aquí estoy de nuevo molestandolos....espero que les guste la actualización....muchisimas gracias por todos los rews recibidos en el chap anterior, me alegra mucho de que les est gustando tanto este loco fic.....bueno, con respecto al final (que muchos me han preguntado) aun falta, no les puedo decir con exactitud cuánto, pero no es mi mucho ni poquitos capitulos, ¿me hago entender? espero que si :D

Bueno y hablando de otra cosa...he leido rews de mucho de ustedes que me dicen tener suposiciones sobre algo (los que lo han escrito sabrán de qué les hablo...) bueno, yo solo les digo que para eso son los fan fiction no? para hacerlo pensar bastante a uno! jejeje

Otra cosa que les iba a decir era sobre el "cierre" de potterfics debido al beta que estan creando y todo eso...yo la verdad aun no entiendo muy bien de qué se va a tratar o por lo menos, si al cierre de la paigna se perderan todos los fics que se han subido con los capitulos.....si alguien sabe me podría explicar, ¿por favor? porque ando preocupada que se borre los fics...nooo seria traumatico....pero bueno, yo se que todo esto es por tener un potterfics excelente y perfecto...

Bueno eso es todo...mmm espero que les guste el capitulo y espero con ansias sus rews.....

Se cuidan....besos!

PD: Disculpen de nuevo por los espacios.....aun no se como controlar esto en la pagina.....

Emma.

29

Retomando los caminos

Caminante: los caminos pueden ser distintos… Pero el destino siempre será el mismo…

-Dedicado a mi amiga hermosa Yosdel... ¡locasa, este chap va para ti…cuando lo leas sabrás el por qué!-

Al percatarse de que se encontraba por findormida, se incorporó de la cama y tomó su móvil. Sabía que era tarde para llamarlo, pero él ahora era el jefe y tenía que contestarle.

  • Señor Li, ¿ese milagro?

  • Te llamó para preguntar cómo va el asuntico, porque no quiero errores, ¿eh? - el hombre al otro lado del móvil soltó una pequeña risita y dijo:

  • Yo nunca cometo errores, deberías saberlo…

  • Pues sí, pero es mejor asegurarse. ¿Y cómo va todo?

  • Ayer les informe a mis hombres y ahora mismo deben estar trabajando en eso, no te preocupes.

-Más te vale, Stevens, más te vale…


Al bajar del auto la rubia se sintió observada, pero al girar a su derecha sólo vio parqueada detrás del carro de su acompañante una moto con dos hombres ella, no le pareció extraño, pues con la nueva ley era muy común ver a dos hombres montados en una motocicleta, así que siguió a Ron y entraron al restaurante.

Los hombres la siguieron viendo hasta que se perdió de vista….

  • Tengo una reservación a mi nombre - le dijo el pelirrojo a la recepcionista cuando llegaron a *Roast Restaurant.*La mujer cuarentona, asintió.

  • Con gusto, ¿su nombre por favor?

  • Ronald Weasley - luego de verificar en el computador, la mujer sonrió.

  • Mesa para dos y con decoración especial, ¿verdad? - el joven Weasley (aunque apenado) asintió y trato de no mirar a Luna.

  • Muy bien, síganme por favor - pasaron por una puerta grande de madera decorada con una fina línea dorada y plateada y cuyo mango era de color bronce con finos acabados de oro y uno que otro diamante. Luna vio aquello exagerado y pensó en lo costoso que debía ser ese lugar.

  • Ron, ¿no crees que…? - pero la mujer la interrumpió al indicarles que tenían que girar a la derecha. Luna tenía que admitir que el lugar era muy hermoso, aparte de elegante y sofisticado. Las mesas y los asientos de madera con un acabado muy peculiar los hacia diferentes a las demás mesas y asientos que hubiese conocido; los grandes ventanales que rodeaban todo el recinto trasmitían una magia muy peculiar, pues la tenue luz que éste poseía se mezclaba con los intensos rayos que en aquellos momentos irradiaba la luna llena y entraban a través de los vidrios (de un color azul cielo) bañando en su totalidad las mesas y el suelo del gran Roast.

  • Esto es hermoso - dijo Luna a lo bajo y Ron sonrió.

  • Su mesa, señor Weasley - dijo la mujer con una pequeña sonrisa. Luna no pudo ocultar su expresión de sorpresa al ver cómo se encontraba decorada la mesa y los asientos, era completamente mágico.

  • Que pasen una buena velada - y sin agregar nada más, se retiró.

  • Y… ¿te...gusta? - le preguntó Ron con las orejas tan rojas como su cabello. La rubia no contestó al instante, pues quería tomarse su tiempo en marcar aquel momento en su memoria para que fuese inolvidable: la mesa-aunque tenía el mismo acabado que los demás-estaba vestida con un mantel muy fino en cuyos bordados sobresalían hilos de color plata, bronce y oro y que dibujaban varias mariposas-los animales preferidos de la rubia-

  • Pero…¿cómo supiste? - le preguntó Luna con asombro. Ron arqueó las cejas.

  • ¿Saber qué?

  • ¡No te hagas el tonto!- lo regañó la rubia - ¿Cómo supiste que amo las mariposas? - Ron abrió los ojos como platos y vio el mantel que cubría la mesa. El en ningún momento había pedido un mantel con bordados de mariposa, es más, ni sabía que ella las amaba, pero al parecer el destino le estaba sonriendo esa noche.

  • Ah…si, bueno…tengo…mis contactos- y desvió la mirada al suelo para que Luna no lo descubriera en su mentirilla, pero la rubia se encontraba tan embelesada viendo las velas que rodeaban la mesa y la forma como habían decorado con pétalos de rosas rojas y blancas, que ni atención le prestaba.

  • Y… ¿te…gusta? - le volvió a preguntar. La rubia chilló de emoción y sus mejillas se tornaron rojas.

  • ¡Me encanta! La verdad es que nunca nadie había hecho algo tan lindo por mí - le confesó la ex Ravenclaw en un susurró. Ron arrugó el ceño.

  • ¿Nunca? ¿Quieres decir que nunca haz salido con nadie? - Luna asintió.

  • ¿Pero…cómo puede ser? Si tu eres…bueno, eres muy agraciada - Lovegood soltó una pequeña risita.

  • Gracias Ron - le dijo algo apenada - Pero eso es ahora, porque tu bien recuerdas cómo era yo en Hogwarts y cómo me trataban. Para todos era LunáticaLovegood y si tenía muy pocos amigos, la verdad era que los pretendientes…bueno…con decirte que Mirthie la llorona la querían más que a mí - y volvió a reír. Pero a Ron no le hacía gracia, es más, hasta se sintió culpable, porque él en su época escolar-cuando era un niñito inmaduro e imprudente-la había llamado Lunática Lovegood y le había irritado su compañía y el hecho de que fuese la única que se riera de todas sus tonterías.

  • ¡Oh Luna, cuanto lo siento! - se disculpo de inmediato, tomando una de sus manos.

  • ¿Y porque lo sientes? - le preguntó su amiga con confusión.

  • ¡Por todo!, por haberme comportado como un imbécil cuando te conocí y por no…bueno, por no haber visto la mujer tan maravillosa que eres - Luna le sonrió y aunque se ruborizo un poco sintió que lo decía con mucha sinceridad.

  • Bueno, gracias Ron. ¿Y te parece si pedimos algo? - el pelirrojo asintió y con torpeza le corrió uno de los asientos.

  • Siéntate - le indicó, aunque luego se sintió muy tonto, pues para eso eran los asientos, ¿no?

  • Gracias - le dijo la rubia con una amplia sonrisa. Ron la miro embelesado por unos segundos, pues la luz que entraba por los ventanales le hacia fuego no solo con su vestido si no con sus ojos y su piel parecía un delicado zafiro.

  • ¿Ron? - Lo llamó la joven con preocupación - Ron, ¿estás bien? - el pelirrojo asintió con torpeza y se sentó.¿Cómo podía ser a veces tan tonto?

  • Eh ¿quieres ordenar ya o pedimos alguna entrada?

  • Una entrada estaría perfecta - y le volvió a sonreír.

Maldita sease dijo en su fuero interno al darse cuenta que se iba a quedar-de nuevo-embelesado, pero ésta vez por su sonrisa-

  • ¡Oye, oye tú! - gritó con fuerza para llamar a uno de los meseros que se encontraba atendiendo a cuatro comensales de la mesa vecina.

  • Ron - lo llamó Luna - Ron, esto es un restaurante, sólo haz una seña y te atenderán enseguida - le comentó su amiga con dulzura. Sus mejillas se tornaron rojas y llamó de nuevo, pero ésta vez levantando su mano derecha.

  • Buenas noches, ¿le puedo servir en algo?

  • Eh sí…por favor tráenos una entrada.

  • ¿Qué desean degustar la pareja? - les preguntó el mesero mientras sacaba una pequeña libreta donde anotar.

  • ¿Pareja? - le preguntó Ron con alarme - ¿Pareja? No, no, nosotros no somos pareja, sólo somos amigos….- le ratificó el pelirrojo con sus mejillas más rojizas de lo habitual. El mesero arqueó las cejas y miro desconcertado a la rubia. Luna se encogió de hombros.

  • Creo que no se refería a eso, Ron. Dijo parejaporque eso es lo que somos: una parejade dos personas que soloson *amigos.*Ron abrió la boca y asintió con entendimiento.

  • Ah…sí, sí, somos pareja porque somos dos, ¿verdad?

  • Sí, señor - asintió el joven ya algo preocupado por la salud mental de su comensal - ¿Entonces qué desean tomar?

  • Tráenos un Champagne, ¿te parece, Luna?

  • Sí, un champagne estaría muy bien.

  • Enseguida - y sin agregar nada más, se retiro.

Una vez el mesero se hubo retirado, Ron desvió su mirada al suelo y trato de no ver a Luna a los ojos. ¿Pero qué estupidez había cometido al alarmarse por la palabra pareja?¿Es que acaso le temía tanto o qué?

  • Ron…- lo comenzó a llamar su amiga, pero antes de que esta le hiciese algún reclamo, él hablo:

  • Discúlpame Luna, no quería hacerte sentir mal, es sólo que…nosotros sólo somos una pareja de amigos, ¿verdad? Muy buenos amigos, ¿cierto? ¡Pero eso no quiere decir que tu seas una mala novia…es decir….cualquiera que estuviese contigo estaría feliz con tu compañía porque eres una increíble pareja y…

  • Ron, yo sólo te quería agradecer por traerme a este sitio, está fabuloso - el ojiazul abrió los ojos como platos y se maldijo internamente. Cordura 0, estupidez 3.

  • Ah….sí, de nada - y ambos guardaron silencio. Ron por no embarrarla más y Luna porque se encontraba muy nerviosa y no quería decir o hacer algo que disparara una reacción inequívoca…


Sarah se sentó en uno de los mullidos sofás y observó a Harry expectante. El moreno sólo se limitó a desviar la mirada hacia el suelo, pues no sabía por dónde empezar.

  • ¿Harry? - Lo volvió a llamar su hija con impaciencia y al instante soltó una pequeña carcajada - ¿De qué te ríes? - le preguntó la niña con irritación. Harry negó con la cabeza y contestó:

  • Es sólo que con tu tono me recuerdas mucho a…

  • Hermione - concluyó la niña con seriedad. Potter asintió.

  • Sí, aunque no quieras admitirlo te pareces mucho a ella - y suspiró

  • Bueno, estás aquí para saber toda la verdad, ¿cierto? - Sarah asintió - Bueno…cómo toda historia se debe comenzar por el principió así que te contaré cómo conocí a tu…a Hermione - la niña volvió a sentir. Harry tomo aire y comenzó:

  • Bien, a Hermione la conocí en el tren en mi primer año, ella y yo no compaginamos al instante porque cuando niña ella era muy mandonay era una sabelotodocomo le decía Ron y…bueno…no estaba acostumbrado a ese tipo de chicas…pero sucedieron ciertos eventos que lograron acercarme a ella y como Ron ya era mi amigo, ella, él y yo nos volvimos desde ese momento inseparables…

  • ¿Y cuáles fueron esos eventos? - le preguntó su hija curiosa. Harry se mordió el labio y suspiró.

  • ¿Recuerdas que te pedí que no me interrumpieras?

  • ¿Y tu recuerdas que te pedí que no omitieras detalles?

-No se te escapa ninguna…- la felicito su padre; Sarita sonrió con timidez.

  • Bueno…soy muy observadora - y sonrió - Pero continua, voy hacerte caso…- y volviendo a tomar aire, prosiguió:

  • Así que seguimos los tres juntos, el trío de oro, como solían llamarnos,y juntos pasamos muy buenos momentos. Cuando llegamos a nuestro sexto año, Ron y Hermione tuvieron un romance y yo tuve el mío con la hermanita pequeña de Ron: Ginny.

  • ¿Hermione y Ron fueron novios? ¿y porque nunca lo mencionaste? - Harry se encogió de hombros.

  • Bueno, eso es algo que la verdad no me gusta hablar, pues Ron es mi mejor amigo y cuando me enamore de Hermione pues sentí por un momento que se la estaba arrebatando, pues yo siempre creí que mi alma gemelasería Ginny y pues…ya ves….- Sarah asintió y se calló para que Harry continuara.

  • Bien, Ron y Hermione salieron por un tiempo pero la relación no les funciono, ellos dos son muy distintos y Ron tenía ideales y propósitos diferentes a los de Hermione, así que terminaron. Yo al poco tiempo hice lo mismo con Ginny por diversos problemas que se me presentaron y porque con ella de cierta forma me sentía como presionado, ¿me hago entender? - Sarah negó - Es decir, Ginny en su tiempo era la chica más linda del colegio, había tenido como tres novios antes que yo y pues tenerla a mi lado era como sentir que tenía que ser el mejor para que nadie me la quitara o por lo menos para que ella no mirara a otro que no fuese yo. Me sentía presionado porque sabía que hasta los de cursos mayores la deseaban y yo en ese entonces tenía mucho peso sobre mis hombros como para cargar con algo así, por ende le pedí que nos diéramos un tiempo para yo poder pensar mejor las cosas, pero la verdad es que ese tiempo para mi significaba terminar porque ya no sentía lo mismo por ella. A sí que Ginny y yo terminamos y en el verano sucedió algo muy curioso, me acerque mucho más a Hermione debido a las rupturas que tuvimos los dos y cuando ingresamos a nuestro último curso yo ya comenzaba a verla con otros ojos, no con la mirada de mejor amiga.

No puedo mentirte que me comenzó atraer porque ya no era la niña de once años que había conocido si no una chica de diecisiete con una sonrisa encantadora y una proyección de la vida increíble; y gracias a unos chismes que comenzaron a circular por el colegio dio pie para que ella y yo nos acercáramos aun más y esa complicidad que teníamos desde el momento de conocernos, se convierta poco a poco en amor.El director del colegio un día me dijo que ella y yo siempre nos habíamos amado, sólo es que no supimos diferenciar a tiempo ese sentimiento por el que despierta sólo una amistad. Todo el mundo nos decía que ella y yo teníamos algo más allá de una amistad platónica y la forma como nos trasmitíamos los sentimientos (que sobrepasaba lo tangible) era muy inusual y que muy pocas personas lo tenía. Hermione sabía cuando estaba mal y conmigo pasaba lo mismo, solo bastaba con vernos a los ojos para diferenciar ese matiz entre la tristeza y la alegría y entre la preocupación y la angustia. La barrera del amor y la amistad era muy estrecha entre nosotros y en nuestro último curso nos dimos cuenta de ello…

  • ¿Y se hicieron novios? - el moreno asintió.

  • Sí, nos hicimos novios. A Ron le gusto la idea o por lo menos lo veía venir, así que no le dio tan duro, pero a su hermana, Ginny, no le agrado para nada. Ella aún seguía enamorada de mí y no iba a permitir que yo eligiera a Hermione y no a ella, así que Ginny comenzó a ser de cierta forma, la piedra en el zapato. Ha como diera lugar quería vernos separados y al final cumplió con su prometido…- dijo, mientras se dibujaba en su rostro una expresión de tristeza que a Sarah no le paso desapercibida.

  • ¿Pudo separarlos? - le preguntó la niña muy curiosa y sorprendida. Harry asintió.

  • Sí, Ginny logró separarnos, o bueno, no de cierta forma….ella ayudo para que Hermione me odiara de por vida.

  • ¿Cómo así? No entiendo…

  • Antes de finalizar el curso Hermione y yo habíamos tenido dificultades y yo tenía muchos problemas, así que le pedí que nos diéramos un tiempo mientras los resolvía, pues no podía hacerlo si ella estaba presente. Como es lógico Hermione no lo tomó muy bien y pensó que lo hacía por otrapersona, a si que te podrás imaginar cómo se puso cuando Ginny colocó en marcha su plan de separarnos.

  • ¿Y qué hizo esa tal Ginny? -le pregunto su hija muy curiosa.

  • Me tendió una trampa - dijo - El día de la graduación yo entre a la sala común y ella estaba ahí. Yo creí que se trataba de Hermione, así que me fui hablar con ella para explicarle bien las cosas pero Ginny no me dio tiempo y me beso…- Sarah arqueó las cejas, pues no había entendido muy bien esa parte de la historia. Harry se mordió el labio,pues no podía explicarle lo de la poción ni nada de eso, pues Sarita no sabía nada acerca del mundo mágico, o no por ahora.

  • ¿Cómo es que la besaste y no supiste que era Hermione? - Harry se mordió la lengua y dejo correr rápidamente sus neuronas para una buena respuesta que dejara satisfecha a su pequeña y ansiosa hija.

  • Bueno, es que…eh…estaba muy oscuro y no…yo creí que era Hermione…

  • ¿No se supone que cuando amas a alguien lo identificas con sus besos? O bueno, eso es lo que he visto en las películas - Harry se maldijo a lo bajo por el mal papel que jugaba de mentiroso y deseo que Hermione lo sacara de ese embrollo.

  • Eh…sí, pero las películas no son siempre una fiel copia de la vida real, Sarah - la niña se quedo callada y le dio la razón. Harry sonrió a escondidas.

  • Bien, el caso es que cuando ella me estaba besando la verdadera Hermione bajaba por las escaleras hacia la fiesta de graduación y nos vio en esa vergonzosa escena.

  • ¿Y qué hizo?

  • Pues se puso histérica, quería matarme y de paso a Ginny. Me dijo que por eso me quería separarse de ella, para volver con Ginny. Me grito que nunca quería volver a verme y que jamás se me ocurriera volver a buscarla y se fue. Al día siguiente trate de hablar con ella pero había madrugado para tomar los carruajes que la llevaban hacia la estación para irse a casa, así que salí del colegio sin ningún rastro de ella - Sarah se mordió el labio y preguntó:

  • ¿pero tú ya sabías de su condición? ¿Es decir…que estaba embarazada? Porque debería estarlo antes de haber culminado sus estudios, ¿no? - el moreno asintió.

  • Sí, ella ya se encontraba en cinta, pero yo por obvias razones no lo sabía, me vine a enterar unos meses después cuando la fui a buscar a su casa y la empleada me dijo que se había marchado junto a sus padres y que me había dejado con ella una nota. En ella me decía que se iba para no volver y que no la molestara. En ese momento lo primero que hice fue correr hacia la estación más cercana y la pude alcanzar antes de que abordara el último tren con destino a Francia (que supuse era donde iría, pues sus padres son nativos de ese país) y fue sólo en ese momento que me entere de su estado, pues ella me lo había ocultado mucho antes de lo de Ginny. Cuando la vi así pues me dio mucha rabia y le replique la forma tan absurda como se había comportado, pero ella me dijo que ya había tomado una decisión y que además yo no quería a ese niño que llevaba en el vientre…

  • ¿Y era eso cierto?

  • No, por supuesto que no…yo sí recuerdo que Ron me había mencionado la posibilidad de que ella estuviese en cinta pero por supuesto no le creí, pues era muy joven y no me veía en la labor de padre. Hermione había escuchado todo eso y pues ese fue el motivo por el que me oculto su embarazo - como Sarah no lo siguió interrumpiendo, continuó - Hermione en ese momento me dijo adiós y desapareció sin dejar rastro - y alzó la mirada para no llorar, pues no le era nada agradable recordar ese momento.

Hubo un largo silencio en el que los dos no dijeron nada, pero luego de cinco minutos Sarah rompió el hielo.

  • ¿Tú no te atreviste a buscarla? - le preguntó la joven de ojos verdes y cabello azabache con cadejos castaños. El ojiverde asintió.

  • Sí, la busque por casi 5 años; conseguí el teléfono de sus padres para contactarla, pero ellos me dijeron que desde la graduación no sabían nada de ella y que sólo habían telefoneado unas 3 o 4 veces pero que jamás les había dicho dónde se encontraba. Luego acudí al Ministerio y con la ayuda de ellos trate de recolectar información, pero Hermione no quería que la encontrara así que todas las búsquedas fueron inútiles.

Me canse de buscarla sin ningún resultado y la deje a un lado para poder así olvidarla de una vez por todas. Me dedique a mi empresa y a salir con mis amigos y fue en una reunión donde conocí a Helen. Tengo que aclararte que cuando ella y yo formalizamos la relación mi intención jamás fue lastimarla, es más, ella estaba consciente de que había salido de una relación muy fuerte y que me había marcado bastante y le deje en claro que aún no lograba sacármela por completo del corazón, pero ella insistió y le di una oportunidad.

  • ¿Tu nunca quisiste lastimarla? - el joven negó.

  • Nunca, jamás quise lastimar a tu madre, Sarah. Helen es una mujer maravillosa y créeme que haberla dejado no fue nada sencillo. Ella y yo compartimos momentos maravillosos y sería muy insensible si no aceptara que gracias a sus caricias, sus besos, sus miradas y la forma cómo me trataba, poco a poco fue ganándose una parte de mi corazón, pero no alcanzaba a ser ni la cuarta parte de lo que significaba Hermione para mí.

No te puedo mentir que cuando por fin encontré a Hermione, la relación con Helen estaba en el mejor momento, es más, hasta había pensado en proponerle matrimonio, pero no me atrevía hasta que el fantasma de Hermione estuviese bien lejos. Pero por cosas del destino la encontré un día que estaba viendo televisión, como sabrás ella en Canadá era modelo y pues la vi en una entrevista. Sin pensarlo dos veces hice todo lo posible para encontrar su dirección y a los pocos días ya estaba viajando rumbo a Toronto.

El reencuentro, tengo que admitir, no fue tan placentero como me hubiese gustado, pues Hermione seguía odiándome y no quería saber nada de mí, pero mi deber era hablar con ella y ver a mi hijo, porque aunque no lo admitiera, era nuestroy merecía por lo menos una visita.Pero fue después de unos meses de insistencia que ella me contó la verdad.

  • ¿Quéverdad?

  • Me dijo que tu habías nacido muerta - Sarah abrió los ojos como platos.

  • ¿Muerta? ¿Cómo así, no entiendo?

  • El día que naciste el doctor le dijo a Hermione que debido a ciertas complicaciones presentadas durante el parto habías tenido un déficit respiratorio provocándote la muerte. Por supuesto Hermione le creyó porque antes del parto fue sumida a una anestesia y tu naciste por medio de una cesaría; pero tiempo después nos dimos cuenta que todo eso había sido un plan muy bien ejecutado.

  • ¿Un plan? - Repitió la niña con confusión - No entiendo, ¿de qué plan hablas?

  • Sarita, lo que te voy a decir de pronto puede desprestigiar el apellido que llevas en este momento, pero todo es verídico, se lo contó un doctor a Hermione, el mismo que la había asistido en el parto.

  • ¿Qué le dijo?

  • Violete era la hermana de Helen, sería algo así como "*tu tía"*si Helen fuera tu verdadera madre, pero como Violete le hizo creer, no sólo a su esposo si no a toda su familia, que tú eras su verdadera hija, pues…- por la expresión de consternación de Sarita, continuó, tratando de ser lo más claro posible:

  • Violete, según nos comento el doctor Tower, era una mujer muy poderosa, con mucha fortuna y un carácter muy dominante. Tenía todo lo que quería menos un hijo, pues era estéril y no podía concebir. Sabía que su esposo lo que más deseaba era un primogénito a quien heredar sus apellidos, así que formo toda una treta y se marcho a Canadá con la excusa de que ahí pasaría su embarazo y luego regresaría a casa con la supuesta bebe que esperaba. Pero por obvias razones ella no estaba embarazada y sólo viajo a Canadá para alquilar un vientre, pero al ver que nadie quería donárselo opto por robarse uno. El doctor Tower nos dijo que ella lo había "contratado" o más bien sobornado, para que la ayudara a conseguir un bebe con la excusa de que así podría ayudar a su familia que pasaba por un mal momento. Obviamente el doctor accedió y lastimosamente la única que se encontraba en aquellos momentos dando a luz era…

-Hermione- balbuceó la niña a lo bajo. Tras pronunciar su nombre sintió como su corazón daba un vuelco y un deje de culpabilidad nacía en su interior - Así que…esa tal…Violete… ¿Violete me robo de los brazos de Hermione? - Harry asintió.

-Sí Sarah. Hermione nunca te abandono, como le gritaste aquella vez, a ti te robaron, te arrebataron de sus brazos y ella no pudo hacer nada al respecto.

  • Pero…pero, ¿Por qué no verifico si era verdad mi muerte? Es decir, ¿Por qué no abrió el ataúd ymiro en su interior? Ósea…tenía que haber hecho eso…- Harry la miro expectante y negó.

  • ¿tu harías eso en su lugar? Es decir, después de que te dicen que tu hija falleció, ¿tú serias capaz de corroborarlo? ¿Tendrías las fuerzas suficientes para hacerlo? - Sarah no dijo nada, omitió palabra. Muy en su interior sabía que ella en el lugar de Hermione hubiese hecho lo mismo, pero ella era tan orgullosa que no podía aceptar su equivocación para con Hermione, tenía que ser ella la culpable y no al revés.

  • Pues sí, pero…

  • Hermione no lo hizo porque tú eras lo que más amaba en ese momento y haberte perdido fue un golpe muy bajo. Ella por su inocencia le creyó al doctor y se marchó del hospital sin decir nada.

Sarah comenzó a retorcer sus manos con impaciencia, pues quería dejar de sentir ese dejo de culpa en su interior.

  • ¿Y qué hicieron después?

  • Al escuchar la versión del doctor Tower tratamos de buscar a esa tal Violete, pero luego nos enteramos que había fallecido en un accidente aéreo y que tú por obra y gracia habías sobrevivido y que la custodia la tenía un familiar. Por supuesto luego de hacer varias averiguaciones con ayuda del ministerio de Canadá, nos dimos cuenta que ese familiar era Helen y le vine a reclamar pensando que lo sabía todo, pero Helen era inocente y la única culpable había sido su hermana. Ella, al enterarse de su muerte fue a reclamarte al bienestar social y te adopto como su hija.

  • Y fue desde ahí que trataron de buscar el mejor momento para decirme la verdad, ¿cierto? - Harry asintió.

Sarah no sabía que decir ni que pensar, pues había recolectado tanta información en tan poco tiempo, que su cerebro maquinaba muy deprisa para colocar todo en su lugar.

Por fin lo había escuchado, por fin sabía la verdad, una verdad que ahora se daba cuenta no quería escuchar por miedo a equivocarse y sentir ese sabor amargo a culpa: culpa por haber juzgado injustamente a una mujer que sólo había sufrido a causa del destino y que una mala jugarreta la había separado de ella.

Había juzgado mal a Hermione, lo sabía, pero también sabía que no iba a ser fácil aceptar esa culpa, pues no daba su brazo a torcer tan cómodamente.

Harry esperó paciente alguna reacción de su hija, algún comentario o por lo menos alguna burla, pero nada sucedió, y temió lo peor.

  • ¿Sarah? - la niña no contestó a su llamado, pues estaba ensimismada en sus propias cavilaciones, lo sabía por aquella expresión perdida en su rostro: igual a la de su madre biológica.

  • Sarah quieres… ¿quieres que llame a tu abuela para que te recoja o quieres que te lleve a tu casa? - pero siguió son decir nada y Harry suspiró.

  • ¿Te quieres quedar aquí? - una vez más el silencio le dio de lleno en la cara.

  • Sarah por favor háblame, me desespero si no me dices nada…- pero siguió igual, sin contestarle nada. El moreno resopló y con fastidio espero a que su hija le diera la gana de hablar….


La cena termino y Luna se sintió de nuevo incomoda, pues ya no tenía una excusa para no hablar con Ron, pues ya se había comido su postre de pastel de naranja y los demás platos se encontraban vacios.

  • Bonita noche, ¿verdad? - fue lo único que se le ocurrió decir. Ron asintió un poco cohibido, pues aún seguía apenado por lo ocurrido horas atrás.

  • Ron, yo…mira lo que paso hace un momento con el mesero…olvídalo, fue…una tontería y deberíamos reírnos de ello, ¿no? Porque pues sólo somos amigos, ¿verdad? Tu jamás gustarías de mí y yo…bueno…tú…tú…tú de cierta forma no…no eres mi…tipo- y se tuvo que morder el labio para reprimir una vocecilla en su cabeza que le iba a reclamar por aquel estúpido comentario. Ron alzo la mirada y le sonrió con entusiasmo.

  • ¿No soy tu tipo? - Luna negó - Genial, porque…bueno…tú eres muy hermosa pero…la verdad es que…tampoco eres mi tipo - ¡*mentiroso!*Le grito una vocecilla en su interior, por lo cual se bebió de un sorbo lo poco que le quedaba de champagne para aminorarla.

  • ¡Genial! Entonces podemos seguir siendo los de antes, ¿verdad? Digo, sin esos incómodos pensamientos - Ron asintió.

  • Sí, sí, estoy de acuerdo. Tu y yo solo somos amigos y sería una locura enamorarnos, ¿verdad? - Luna le lanzó una medio sonrisa - Además imagínate lo que dirían nuestros amigos si nos ven emparejados: Ronald Weasley con Lunática Lovegood… ¡qué locura! - Luna sintió en retorcijón en la parte baja de su estomago y asintió.

  • Sí, una locura, ¿verdad? - y agacho la mirada para ocultar su inesperada tristeza. Ron al parecer no se había percatado de su cambio de expresión, así que comenzó hablar de las próximas ligas de Quiddicth y que le gustaría que los Chuddley Cannons fueran finalistas para cuando se celebrara de nuevo la copa mundial de Quiddicth. Luna sólo se limitaba a sentir y a ocultar esa inesperada tristeza que surgió en su interior cuando le oyó decir su antiguo apodo de estudiante.

  • Yo siempre desee jugar en los Chuddley Cannons, es más, cuando salí de Hogwarts me anoté para el bacante de guardián que estaban buscando, pero lastimosamente no quede y bueno, preferíatener un trabajo seguro que estar por ahí como un vago, así que le tome el tiro a la idea de Harry y juntos creamos Ownes. Pero aun me imagino qué sería de mi vida si fuese un jugador de Quiddicth - dijo, con los ojos brillantes. Luna medio sonrió.

  • Seguramente tendrías un físico espectacular y estarías rodeado de muchas chicas - Ron asintió.

  • Sí, seguramente, y tendría novia, ¿te imaginas? Saldría con ella en todas las portadas y si fuese excelente saldría cada año como el mejor jugador en la revista oficial de Quiddicth….y tendría mucho dinero, más del que tengo ahora…y….WOW….¡como extraño esa vida! - espetó como su alguna vez la hubiese tenido. Luna rió a lo bajo y se reprendió a si misma por sentirse triste, pues no podía culpar a Ron por ser así, era su estilo y lo quería como era-claro sólo como amigo-

  • Y tu Luna, ¿qué soñabas cuando estabas en Hogwarts? - la rubia se encogió de hombros, pues a muy pocas personas le contaba sus sueños.

  • Yo…yo quería crear mi propia revista después de que el quisquilloso alcanzara su éxito, pero como ves gracias a mi papá, este negocio murió y bueno…la verdad con el trabajo que tengo ahora no me alcanza para lograr mi sueño - el pelirrojo asintió.

  • Entiendo, crear una revista requiere de mucho presupuesto, ¿verdad? Y la forma de pagar en estos tiempos no es muy buena.

  • Sí. Pero también tengo otro sueño: siempre he deseado ser bióloga mágica o investigadora de criaturas magias aun no descubiertas - Ron arqueó las cejas y reprimió unas inesperadas ganas de reír.

  • No me digas que aun crees en esa cosa de cuernos arrugados, ¿o sí? - Luna negó.

  • No, claro que no, me di cuenta que no era un Shorlack, así que desistí de su búsqueda, pero aún sé que quedan muchas criaturas que sí existen y me encantaría ser la primera en descubrirlas - Ron no comentó nada, pues tenía derecho de soñar, ¿no? Miro su reloj y vio que iban a ser las 12, así que le preguntó a Luna si ya se quería ir, la rubia asintió.

  • Mañana hay que madrugar y nosotros aquí como fantasmas desvelándonos

  • el pelirrojo le sonrió y corrió el asiento para que se incorporara.

  • Gracias - le dijo y lo miro-desde que habían entrado al restaurante-por primera vez directamente a sus profundos ojos. Ron sintió un extraño cosquilleo en su nuca y un deseo incontrolable de acercarse y besar sus labios, pero sabía que a las amigasno se le besaba, así que haciendo acopio de todo su autocontrol, desvió la mirada al suelo. Luna exhalo fuertemente y se alegro de que por lo menos uno de los dos tuviera su autocontrol bien amaestrado.

  • ¿Vamos?

  • Sí - y sin mencionar detalle acerca de lo ocurrido hacia unos segundos, salieron del restaurante y se subieron al auto, no sin antes notar-por lo menos la rubia-que aquella moto seguía ahí pero que sólo un hombre la custodiaba.

  • Que raro - dijo a lo bajo, Ron la volteó a mirar.

  • ¿Me dijiste algo? - Luna negó.

  • No, no es nada - y sin prestarle mucha atención a aquel insignificante detalle, se subió al auto y éste arrancó cuando su propietario marco primera….


Luego de casi diez minutos en silencio, Sarah por fin hablo, pero lo hizo para hacerle una pregunta muy sorpresiva:

  • ¿Dónde está Hermione? Quiero…me gustaría hablar con ella….- Harry se encogió de hombros y suspiro.

  • ¿Helen no te dijo nada? - Sarah negó.

  • ¿Qué me tendría que decir?

  • Hace casi tres semanas que Hermione se fue y sólo me dejo una nota - e incorporándose del sofá se acerco a un pequeño anaquel que contenía unos cuantos libros y saco de ella la carta-pues la había guardado ahí para evitar tentaciones de leerla otras 50 veces más.

  • Toma - y le entrego el desgastado pergamino. Sarah lo desplegó y comenzó a leer. Se tomó su tiempo-mucho, pensó Harry-para leer la escueta carta de su madre. Tras terminar de leer la carta Harry pudo vislumbrar por un momento un brillo extraño en los ojos verdes de su hija y pensó que iba a llorar, pero en seguida aquel brillo desapareció y Harry creyó que había sido un efecto óptico producido por la luz de la lámpara.

  • ¿Pues llevarme a mi casa por favor? - le pidió su hija en un hilo de voz. Harry asintió y Sarita se levantó como una autómata del mueble y sin decir nada siguió a Harry hasta el vestíbulo.

Harry tomó su abrió del perchero y las llaves que las había guardado en la gabardina de la otra vez y abrió la puerta. Sarita salió a la fría noche del último día del mes y sintió como sus pulmones se llenaban de oxigeno. Inhalo profundamente y agradeció el corto viento que soplo en aquellos momentos, pues le disipaba los pensamientos y la alejaba de la cruel realidad en la que poco a poco iba cayendo….


Parqueó su auto y se bajó de él. Iba a ser un día duro, lo presentía, pues los viernes siempre se presentaba alguna riña callejera o una pareja resultaba lesionada por el abuso del alcohol. Pero ella ya estaba tan acostumbrada a todo eso que lo tomaba como una prueba día con día.

  • Buenos días Robert.

  • Buenos días doctora Cow, ¿A dónde se dirige? - la pelirroja arqueó las cejas y chasqueó la lengua.

  • ¿Cómo que a dónde voy, Robert? Pues a la sala de urgencia, por supuesto. Soy médica internista, ¿lo olvidas? - el portero asintió apenado.

  • Sí lo sé, pero tengo órdenes estrictas de la doctora Bennett de no dejarla ingresar - Ginny abrió los ojos como platos y se cruzo de brazos.

  • ¿Cómo dices? ¿la doctora Bennett te pido que no me dejaras ingresar al hospital? - el portero asintió.

  • Sí.

  • ¿Y se puede saber porque?

  • Porque usted pido una licencia por un mes de descanso y ella me dijo que no la dejara entrar porque seguramente se iba arrepentir y usted necesita descansar.

  • ¿Qué yo pedí una licencia?

  • Sí y la junta lo acepto. Mire, esto se lo dejó la doctora - y le entrego dos sobres, uno más largo que el otro. Ginny resopló y con fastidió tomó las cartas. ¿Qué diablos estaba planeando esa mujer?

  • Gracias, Robert.

  • De nada doctora, y discúlpeme por no dejarla entrar pero ordenes son ordenes.

  • Lo sé, Robert, tu sólo estas cumpliendo con tu trabajo - y sin agregar nada más se retiro y volvió al auto.

Una vez dentro abrió el sobre más pequeño y encontró un papel con la caligrafía de la doctora Jessica Bennett y reprimiendo las ganas de asesinarla, lo desplego: sólo tenía escrito unas cuantas líneas que decían:

Sé que en estos momentos no pasa por tu mente pensamiento bonito para conmigo, pero todo tiene una razón de ser-como en la medicina-

Yo me tome el atrevimiento de escribir una carta a tu nombre dirigida a la junta administrativa pidiendo una licencia de descanso porque te encontrabas muy abrumada y querías respirar aire fresco. Por obvias razones la junta acepto y ahora eres la feliz acreedora de unas vacaciones por un mes…¡disfrútalas!

PD: Cuando regreses-si es que lo haces-te pido que no me mates, sabes que yo a ti te aprecio mucho y sólo hago esto por tu bien.

PD 2: En el segundo sobre encontraras dos tickets de avión con destino a…bueno lo sabrás cuando lo abras. Uno tiene licencia por dos meses y es de ida y vuelta, el otro sólo sirve por dos semanas y sólo es para utilizarlo de ida. Espero que te agrade, ¡tómalo como el regalo de cumpleaños que nunca te hice!

PD 3: Es mejor que tomes mi regalo porque si te quedas aquí pues no sé qué te pondrías hacer durante ese mes, pues como te pudiste dar cuenta todos los porteros tienen órdenes estrictas de no dejarte pasar, así que no podrás ingresar al hospital a si patalees, brinques o chilles como loca desquiciada.

PD 4: Por último, pero no menos importante, cómo se que lo único que te importa en estos momentos es tu profesión, le envié una carta a uno de los hospitales sedes de éste en…(el lugar que dice el ticket) para que trabajes el tiempo que estés allá, para que luego no me culpes de que te abstuve de ejercer tu profesión.

Espero que entiendas que esto lo hago por tu bien y porque no me gusto para nada el comentario que hiciste en la cocina aquella vez en tu apartamento.

¡Que tengas buen viaje! Y espero traigas algún suvenir...

ATT. Jessica, tu jefe y tú amiga, pero no olvides que soy por sobre todo tu jefe.

Ginny dejo a un lado la carta escrita por su querida jefey abrió el otro sobre. Éste, como se lo había mencionado Jessica en la carta, contenía dos tickets. Le dio la vuelta y abrió los ojos como platos al ver escrito el destino para los cuales habían sido adquiridos:

En un costado-como riéndose pomposamente de su expresión, y escrito con una cursiva en negrilla, resonaba:

Tiquetes aéreos adquiridos el día 29 de noviembre del presente año. Destino: Londres/Inglaterra…

[To be continued…]