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Amores Cruzados — capítulo 34
Buenas noches, gente!
¿Cómo están?
Bueno, ya casi se acaba Octubre y con esto la llegada de Noviembre, mmm...bueno, primero comentarles: espero que les haya gustado el anterior capitulo, segundo, actualizó rápido porque si no luego, luego, no lo hago, tercero, este capitulo lo tuve que hacer corto porque si no luego sería eterno, de cierta forma continua en el cap 35. Cuarto, trataré de actualizar el 30 o 31 para darles un capitulo de Hallowen jeje...espero que les guste el chap y pues nada, saludos mágicos!
Xoxo
Emma_Potter
34
Falsa conocida
Doctora - la llamaba una enfermera, pero ella aún seguía como flotando en el aíre - Doctora Cow, ¿se encuentra bien? - Ginny entre abrió los ojos y se vio rodeada por muchas personas vestidas de blanco.
-
¿Qué…qué paso?
-
Eso mismo nos preguntamos, Doctora - le dijo Amelia, la enfermera en jefe, observándola con preocupación - Cuando llegaron los paramédicos con esos dos jóvenes usted se desmayo y perdió el conocimiento por casi cinco minutos - Ginebra abrió los ojos como platos y se incorporó en las sillas donde la habían recostado.
-
¿Dónde está él? ¿Qué lo hicieron? - preguntó, desesperada. Amelia la tranquilizó.
-
No se preocupe, doctora, el doctor Wells la reemplazó, ahora debe estar en sala de cirugía - la pelirroja se agarró con ambas manos la cabeza (que no dejaba de darle vueltas y vueltas) y suspiró.
Era él, era su hermano, Ron Weasley se encontraba siendo sometido quirúrgicamente por un accidente que tuvo. Llevaba más de dos años en esa profesión desde que conoció a Sebastián y creyó que nunca sentiría algo así por alguien, pero es que se había alejado tanto de su familia que ya se estaba olvidando de cómo se sentía preocuparse por alguien…
Ronald Weasley se encontraba luchando entre la vida y la muerte; la hemorragia que había sufrido no podía ser contenida por el equipo quirúrgico del quirófano ocho y el doctor Wells no se había enfrentado en su vida a una situación como aquella.
Aquel joven la vida se le iba desprendiendo de su cuerpo lentamente y el no podía hacer nada al respecto.
Había gritado varias veces la transfusión para equilibrar la perdida de sangre, pero aún no encontraba el alojamiento de la bala, la cual causaba toda la hemorragia. Las múltiples fracturas a nivel de tórax tampoco ayudaban mucho y no sabía qué atender primero.
Deseo estar en aquellos momentos con la doctora Cow, pero por algún extraño motivo se había desmayado tras ver al paciente y en el quirófano brillaba por su ausencia, ¿acaso estaba faltando al juramento hipocrático?
-
¡Signos vitales descendiendo, doctor! - le anunció una enfermera con apuró. El doctor Wells tomó el instrumento quirúrgico y lo introdujo de lleno en el hombro, cuando un clicresonó en la habitación, el hombre sonrió: por fin lo había encontrado.
-
Alisten la segunda bolsa de transfusión, he encontrado la bala - aunque quizá ese no sólo era el problema…
El timbre sonó por tercera vez y Hermione se preguntó ¿porque diablos Luna no contestaba? Si se supone que siempre se levantaba mucho más temprano que ella (para evitar a Ron) cuando sonó por cuarta vez, la castaña se levantó y resignada fue a contestar el teléfono.
-
¿Bueno?
-
Buenos días, ¿esa es la vivienda de la señorita Luna Lovegood?
-
Sí, pero en estos momentos no se encuentra, creo que hoy salió mas temprano - dijo y miro de reojo la mesa, donde, curiosamente, no había ninguna carta por parte de su amiga.
-
Es que la llamo del hospital Westminster, ¿con quién tengo el gusto? - Hermione abrió los ojos como platos y su corazón se aceleró, ¿acaso le había pasado algo a su amiga o…?
-
Hermione, Hermione Granger…dígame, señorita, eh… ¿le pasó algo a Luna? - la enfermera al otro lado del auricular asintió.
-
Ayer la trajeron por urgencias junto con un joven llamado Ronald Weasley, tuvieron un accidente en auto.
-
¿Qué? - Hermione se tuvo que tapar la boca para no pegar un gritito ahogado.
-
Pero… ¿ellos están bien?
-
Sí, los doctores actuaron con prontitud y están fuera de peligro, pero el joven Weasley salió hace poco del quirófano y se encuentra en la UCI por múltiples fracturas y una herida en su hombro por arma de fuego.
-
¿Por arma de…fuego? - repitió, sin dar crédito a sus palabras - ¿Pero…que les ocurrió? ¿Porque Ron está lastimado de esa modo?
-
La verdad no lo sabemos, muy seguramente eran ladrones que les querían hurtar el carro y como él no se dejo pues le dispararon y luego perdieron el control del mismo y rodaron por una barranca que esta entre la 35 y la 44 - Granger ahogo las lagrimas que estaban prontas a salir y suspiró.
-
Voy enseguida - y colgando el auricular, regreso a su habitación para cambiarse.
El repiqueteo de su teléfono sonó por sexta vez, pero Potter no quiso contestar, estaba demasiado cansado y lo único que quería era dormir hasta las 7:30; así que quien fuese que lo estuviese llamando, que dejara un mensaje de vos.
Hermione bufó con desesperación cuando escuchó-de nuevo-aquella mundana vocecilla y suspiró.
-
Hola Harry, soy Hermione. Por si te interesa te comento que Ron y Luna tuvieron un accidente, están internados en el hospital Westminster y yo voy en camino, si quieres puedes alcanzarme allá, claro si no tienes otra cosa más importante que hacer…- le dijo y colgó el teléfono.
-
Doctora, ya llame al número que registro la base de datos y una joven ya viene en camino
-
le comentaba Amalia a Ginny, la cual se encontraba revisando el historial clínico de su hermano con sumo interés.
-
Eh, gracias Amalia. Ahora te voy a pedir otro favor, quien quiera que venga a verlos no les vayas a decir que yo estoy a cargo, ¿de acuerdo? Diles que hable con el doctor Wells o contigo, pero por nada del mundo les hables de mi - la mujer la murió con el ceño fruncido pero aún así asintió, igual ella estaba para acatar ordenes.
-
Como usted ordene, doctora.
Cuando escuchó su voz preguntar por el nombre de su hermano, sintió que el corazón le daba un vuelco. ¿Era ella? Ocultándose tras la carpeta que llevaba en las manos, la miro por un lado y abrió los ojos como platos: en efecto, era ella: Hermione Granger preguntaba ansiosa por la salud de su hermano y la de su antigua compañera Luna Lovegood. Vestía con unos pantalones blancos, una blusa rosa y una gabardina que hacían fuego con sus botas y su pantalón. Su sonrisa era igual como la recordaba en su época en Hogwarts al igual que su cabello (castaño y con bucles) pero no tan enmarañado como en tiempos de antaño.
La vergüenza subió a sus mejillas y oculto por completo su rostro tras la carpeta, ¿y si la llegase a reconocer? ¿Sería capaz de lanzarle todos los improperios que hace diez años no hizo? Bueno, sabía que si lo hacía lo tenía bien merecido.
Pero la castaña pasó se largo hacia la habitación donde se encontraba internada Luna Lovegood (pues a su hermano no le permitían las visitas mientras estuviera en la UCI) y suspiró con alivio al ver que ni si quiera se había percatado de su presencia aquella joven castaña.
-
¡Luna! - Exclamó la mujer entrando en la habitación - ¡Luna, por Merlín! ¿Qué te paso? - la rubia sonrió ante la presencia de su amiga.
-
Es bonito ver un rostro amigo, aquí todas las enfermeras son mala gente. Dime que me trajiste unos deliciosos pastelillos o algo, porque aquí la comida sabe horrible - Hermione sonrió ante su actitud, siempre tan Luna.
-
Yo en tu lugar estaría con una cara de martirio y agradeciendo de que estuviese con vida, no pidiendo pastelillos - la regaño su amiga entre sonrisas. Luna le devolvió el gesto.
-
Bueno, esta es mi forma de hacerlo - luego suspiró - ¿Sabes cómo se encuentra Ron? ¡La enfermera que me atiende no me quiere decir nada! - Hermione sonrió.
-
Él ya esta mejor, aun lo tienen en la UCI porque sufrió varias fracturas y por lo de su hombro, pero de resto está fuera de peligro - tomó una butaca que había en un rincón y se sentó a su costado - Y ahora explícame Luna: ¿cómo es eso de que a Ron le dispararon y luego salieron disparados hacia una barranca? ¿Qué les sucedió? - Luna desvió su mirada, tratando de recordar lo acontecido la noche anterior.
-
Bueno, Ron llegó al apartamento para invitarme a cenar pero al principio yo no quise…- comenzó a relatar lentamente, Hermione la miraba absorta y expectante.
Cuando termino de contar los hechos, la castaña abrió los ojos como platos, estaba aterrada.
-
¿Te apuntaron con el arma? - le preguntó, sin darle crédito a sus palabras - Pero… ¿porqué? ¿Te estaban buscando?
-
Eso parece…
-
Pero… ¿les pudiste ver la cara o algo? - la rubia negó.
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No, llevaban los cascos puestos y además era de noche, pero…- y se quedo pensativa.
-
¿Pero que…? - La apremió su amiga alarmada.
-
Hermione, cuando esos hombres se nos posaron enfrente su moto ya la había visto en alguna parte - le comentó su amiga como quien no quiere la cosa. La castaña chasqueó la lengua y se mordió los labios.
-
Bueno, Luna, la mayoría de los criminales usan las mismas motos, seguramente hay más de quinientos modelos en todo Londres - pero la Ravenclaw negó.
-
No, yo sé que esta era distinta…no me preguntes porqué pero sólo lo sé…
-
¿Y dónde más la haz visto, según tu? - y le relato su salida con Ron y aquellos hombres que había visto parqueados en el restaurante antes y después de que entraran.
-
Cuando salimos ya no estaban - le especificó - Pero la moto era la misma, lo sé - Hermione se mordió de nuevo el labio y cuando iba a refutar aquello, Luna dijo:
-
Tengo el presentimiento de que aquella vez esos hombres me estaban persiguiendo, Hermione - la castaña abrió los ojos como platos y negó con terquedad.
-
No, eso no puede ser cierto, Luna, seguramente lo soñaste - pero la rubia negó.
-
No, yo sé lo que vi Hermione y aquella vez sentí un desazón en la boca muy extraño y después de esto pues no me queda duda - Hermione la miro ceñuda y abrió los labios lentamente, al tiempo que adoptaba aquella expresión que siempre ponía cuando iba a explicarle a alguien algo supremamente difícil.
-
Luna, el hecho de que aquellos hombres estuvieran fuera del restaurante después de que ustedes salieran no indica nada relevante, además todas las motos se parecen y cualquier persona puede adquirirlas. Lo que les paso ayer, sí, fue muy trágico, pero no creo que los mismos hombres del restaurante sean los que le dispararon a Ron - Luna suspiró, jamás podría luchar contra la terquedad de su amiga.
-
Tu dijiste que los que le dispararon a Helen iban en moto, ¿verdad? - le preguntó, luego de un minuto de silencio. La castaña asintió.
-
¿Viste bien la moto? - la ojicafé la miro con desdén y negó.
-
Ya se por dónde va tu teoría y la respuesta es ¡no! - Exclamó su amiga - Es absurdo pensar que los mismos que le dispararon a Helen sean los de la otra noche…
-
¡Pero piénsalo, Hermione! - le espetó su amiga - ¿Y si ese atentando iba dirigido a mi y no a ti como habías pensado? - Hermione levantó el entrecejo.
-
¿Qué insinúas? - Luna inhalo aire profundamente y comenzó a buscar las palabras adecuadas para que su hipótesis no sonará tan descabellada.
-
Bueno, pensemos que, hipotéticamente hablando, alguien quiera hacerme daño…
-
Pero, Luna…- protestó Hermione, pero la rubia la calló.
-
Estamos hablando hipotéticamente, Hermione - la gryffindor bufó con exasperación y dejo que su amiga continuara.
-
Bien, pensemos que alguien me quiere hacer daño, no sé, un desconocido que no lo quise ayudar antes o un estudiante de Hogwarts que quiere acabar con la LunáticaLovegood…
-
¡Esto es absurdo!
-
¿Me dejas continuar? - Hermione arrugó la frente con notable molestia y Luna sonrió - ¡Gracias! Como estaba diciendo, supongamos que alguien me quiere hacer eso y manda a unos matones para que me lastimen. Primero me siguen por varios días viendo los lugares que mas frecuento y después analizan el momento perfecto para atacar. El día que tú y yo salimos andábamos solas y luego nos encontramos con Helen, ¿verdad? - Hermione asintió a regañadientes - De acuerdo, cuando nos dirigíamos a esa cafetería recuerdo haber visto algo extraño pero no comente nada. Estuvimos charlando largo y tendiendo y después yo tuve que ir al baño y fue cuando sucedió lo del atentado, ¿no? - Hermione volvió asentir.
-
¿Y el punto es…?
-
El punto es que tu dijiste que unos hombres le habían apuntado a Helen y creíste que quizá el atentado iba para ti, pero yo te dije que en la mayoría de los casos cuando el perpetrador confunde a la victima, está sale ilesa, pero Helen falleció porque las balas impactaron justo en los lugares donde éstos lo habían planeado - como Granger no la interrumpió, continuo - Helen era rubia, al igual que yo ¿no? Y a esa distancia cualquier persona podría creer que se trataba de mí y no de ella y más porque estaba contigo, que se supone, eres mi mejor amiga y con la que convivo en el apartamento desde hace un mes…
-
¿Estas insinuando que quizá los hombres que mataron a Helen no lo quisieron hacer si no que la confundieron contigo porque el verdadero atentado iba en tu contra? - la rubia asintió sonriente, Hermione negó con la cabeza y la miro con angustia.
-
Luna, ¿estás loca o qué? ¡Es absurda esa teoría! - Le espetó la intelectual con ira - Ese atentado no iba para ti y lo sabes.
-
Tampoco tú tienes la certeza de que iba para ti - le refutó su amiga con altanería - Si lo piensas bien, Hermione, mi hipótesis tiene sentido, ¿o si no porque Helen murió si no fue porque la confundieron conmigo? - pero Granger seguía negando tercamente.
-
¡No, es ridículo, inaudito! ¡Me rehusó a creer semejante barbarie!
-
Pero...
-
¡Luna! - la voz de Harry llenó la habitación de insofacto y la castaña pegó un respingo a causa del susto. Sus mejillas se tornaron carmesí y desvió la mirada al suelo.
-
¡Harry! - Exclamó Luna sonriendo ante su presencia - ¡Que gusto verte aquí!
-
Escuche el mensaje que Hermione me dejo en la contestadora, discúlpame por haberte ignorado, es sólo que…
-
No te preocupes, ya me estoy acostumbrando a tu rechazo - le contestó la castaña levantándose de la butaca para darle espacio a Harry. El ojiverde la miro de reojo y suspiro.
-
Hermione, yo…mira si hubiese sabido que era algo relacionado con Ron o con Luna yo no…
-
Ya me tiene sin cuidado si me prestas o no atención, Potter - le espetó su ex novia con altivez - Pero lo importante es que no estabas tan ocupado como para visitar a tus amigos.
Harry no comentó nada, pues no quería pelear en esos momentos.
-
¿Cómo te encuentras, Luna? - le preguntó, para cambiar de tema. La Ravenclaw volvió a sonreír.
-
Muy bien, aunque con un hambre terrible. ¿Sabías que los desayunos de aquí son asquerosos? - el moreno asintió.
-
Sí, recuerda que en Hogwarts estuve muchas veces internado en la enfermería y la comida tampoco era tan rica, y ¡eso que la preparaban los elfos!
¡Imagínate!
-
¿Quieres que te traiga algo de comer o…? - Luna negó.
-
No, es que estaba discutiendo con Hermione porque no acepta mis teorías - el ojiverde arrugó el ceño.
-
¿A qué te refieres?
-
Lo que pasa es que a Luna se le ocurrió la brillante idea de que quizá el atentado que sufrió Helen no iba para mi si no para ella - le comentó la castaña con presunción - ¡Y yo intento hacerla caer en razón!
-
¡Pero es que no es absurdo! - Protestó la joven - Tiene mucho sentido, Harry - Potter la miro expectante y suspiró.
-
A ver, cuéntame esa brillante idea - y miro de reojo a su ex novia. Hermione bufo con exasperación y se dirigió hacia la ventana para recibir el aire fresco de la mañana.
Luna comenzó a relatarle toda su hipótesis (desde la cita con Ron hasta el accidente de la otra noche) y cuando concluyó, un silencio reino la habitación.
-
¿Y bien? - Le preguntó la Gryffindor mirando con ansiedad a Harry - ¿Le crees o no? - Harry agachó la mirada y suspiró.
-
Bueno, pues…Hermione tienes que admitir que la hipótesis no esta tan descabellada del todo - le confesó su ex novio. La ojicafé abrió la boca para protestar pero la volvió a cerrar con impotencia.
-
¡Me…me parece inaudito que estés de acuerdo con ella, Harry - le grito furiosa! - ¡Nunca estás de mi lado y yo siempre lo estoy del tuyo! - y colgándose mejor el bolso sobre su hombro, salió como un bólido de la habitación.
-
¡Hermione!
-
lo llamó el moreno, pero esta no regreso.
-
Yo creo que es mejor que vayas hablar con ella, ya sabes lo sensible que es - le aconsejo su amiga.
-
Pero…yo siempre soy el que termino detrás de ella y…
-
Con esto no te estoy pidiendo que regreses con ella, sólo que la entres en razón y le insinúes que mi teoría no es descabellada - el ojiverde suspiró.
-
De acuerdo, ya regreso.
Hermione ya iba camino al ascensor hasta que Harry la detuvo. El contacto de su mano contra su muñeca le dio un vuelco el corazón y se olvido por un momento el porqué estaba disgustada.
-
No te vayas, Hermione, por favor - le protesto el moreno - Luna sólo estaba diciendo lo que piensa, creo que deberías respetarle eso, ¿no? - Hermione apretó los puños para auto controlarse y suspiro.
-
Es que no lo entiendes, si lo que Luna dice es cierto sería horrible, yo…yo no me imagino a alguien detrás de sus pasos y esperando verla mu…mu…muerta- y las lagrimas salieron a flote sin poderlas contener. Como aquella vez cuando se enteró de la muerte de Helen y la vio llorar, deseó abrazarla para consolarla.
-
Ah…no llores, Hermione - fue lo único que se le ocurrió decir, mientras discutía con su fuero interno de si era adecuado para él abrazarla o no.
-
Es que sería horrible, Harry…yo…yo no sé que haría sin Luna, ella…ella a sido un gran apoyo para mi y…y si le llegase a pasar algo yo…- y oculto su rostro tras sus pequeñas manos. Harry trago saliva y obedeciendo aquel impulso, la abrazo.
El contacto fue lento, primero, sus manos se posaron sobre sus brazos para después atraerla contra su pecho, mientras que las manos de ella le rodeaban la cadera. Era como si hubiesen pasado años desde la última vez que la abrazo y se maldijo a lo bajo por estar disfrutando el momento; es que sencillamente era como si aquel cuerpo estuviese moldeado para sus brazos y estos cupieran a la perfección en el. Aspiro lentamente su aroma y un olor entre vainilla y fresa inundaron sus fosas nasales hasta llegar a sus pulmones, que disfrutaron de sobremanera con aquella sensación.
Una de sus manos subió por sus hombros hasta su cabello y lo acarició con ternura, al tiempo que sus dedos se enredaban en aquellos desmarañados bucles. Se sentía tan bien hacer eso, lo necesitaba tanto. Necesitaba de ella y el no podía seguir negándose a aquel sentimiento. Sí, una parte de él la odiaba por todo el daño que le había hecho, pero era mucho más grande el amor que sentía por ella…
A lo lejos, unos ojos marrones observaban la escena con cierto recelo…
-
¿Ya te encuentras mejor? - le preguntó Harry cuando la castaña se hubo terminado de beber la aromática que le había conseguido. Esta asintió.
-
Sí, gracias - y se quedaron mirando por unos segundos a los ojos, hasta que él rompió el contacto.
-
Creo que deberíamos volver con Luna, ¿no? Ya nos estará extrañando - la ojicafé asintió.
-
Sí y aun tenemos que averiguar cómo sigue Ron y cuándo lo podremos ver - el moreno asintió.
-
Tú ve con Luna y yo averiguo lo de Ron, ¿te parece? - Hermione sonrió y sus miradas volvieron a encontrarse.
Ahora…te…alcanzo - y sin agregarle una palabra más, se retiró.
Hermione entró al cuarto de Luna como si estuviese flotando y eso a la rubia no le paso desapercibido.
-
¿Y debo preguntar que esa sonrisa se debe a…?
-
Harry me abrazo - le comentó la joven con una infantil sonrisa - Sé que es absurdo, pero…fue el contacto más maravilloso que he tenido con el desde la última vez que nos vimos - Luna le sonrió.
-
¿Y ahora crees en mi hipótesis? - le preguntó esperanzada. Hermione adopto su posición de incredulidad y negó.
-
No, aun está en tela de juicio…
A eso de las seis de la tarde la enfermera entró y les comunicó a los jóvenes que la hora de visita había concluido y que tendrían que marcharse. Luna protesto por eso.
-
¡Es injusto, a algunos enfermos los dejan quedarse con sus familiares! ¿Por qué conmigo no es a si? - la enfermera bufó.
-
Porque usted no está tan grave como ellos…
-
¿Y Ron? El esta en la UCI, ¿no? ¿Porque no nos dejan verlo? - le preguntó Hermione ceñuda.
-
Porque la UCI, como sus siglas lo indican, traduce "Unidad de Cuidados Intensivos" lo que quiere decir que: paciente que se encuentre ahí no recibe visitas hasta la orden estricta del médico.
-
Pues entonces digamos qué médico es el que esta a cargo de él y nosotros le preguntamos - Amalia se mordió el labio y recordó las palabras de su jefa:"…quien quiera que venga a verlos no les vayas a decir que yo estoy a cargo, ¿de acuerdo? Diles que hable con el doctor Wells o contigo, pero por nada del mundo les hables de mi..."
-
Ah, lo siento pero esa información no puedo suministrárselas - les comentó y dio varios pasos hacia la puerta, pero Hermione la detuvo.
-
Me parece increíble que este hospital sea el único que le niegue a los familiares el nombre del médico que esta atendiendo a su ser querido - le espetó la castaña - Y eso puede acarrear una demanda, ¿sabe? - Amalia abrió los ojos como platos y observo la cruda y decidida mirada de la castaña y tragó saliva.
-
De acuerdo, la doctora se apellida Cow, no puedo decirle nada más - y abrió la puerta para salir como alma que se lleva el diablo.
-
Que mujer tan rara - comentó Luna mirando con ensimismamiento la puerta.
-
Iré averiguar de quién se trata - dijo Harry y después miro a Hermione - Espérame aquí que cuando hable con ella te llevare a casa - y salió.
Aquel nombre le erizo los vellos de la nuca, ¿sería la misma?
"*No seas ridículo, Potter, si desde hace diez años no sabes nada de ella"*le decía la vocecilla en su interior para que se quitara esas patéticas ideas de la cabeza.
El nombre de Ginny Cow resonaba en letras doradas sobre la libreta que la recepcionista le había facilitado, lo que causo que aquellos recuerdos, donde aparecía una mujer con la misma apariencia de Hermione, estuviesen a punto de saltar a su mente, pero se contuvo.
-
Señorita, ¿usted sabe dónde puedo encontrar a la doctora Cow? - le preguntó el moreno a la recepcionista, la mujer asintió.
-
Sí, ahí viene - y apuntó con su delgado dedo a una mujer de estatura mediana y que llevaba puesto un bata de color blanco. Su rostro estaba oculto por el largo cabello de fuego que discurría por sus hombros hasta su cintura; arrugaba el ceño mientras leía unas historias clínicas puestas en un sujetapapeles.
El corazón de Harry por algún extraño motivo se acelero y sus labios comenzaron a secarse. La doctora Cow llegó a la recepción sin notar su presencia y hablo con una melodiosa voz que en tiempos de antaño ya había escuchado:
-
Rosa, necesito que hables con la Doctora Uribe y le digas que la paciente del 212 necesita que le cambien la dieta porque su metabolismo esta contrarrestando los medicamentos - todo aquello lo dijo sin despegar un ojo de la libreta que llevaba en la mano. La recepcionista asintió.
-
Sí, señora, ah y doctora, este joven la busca - Ginny alzó-por primera vez-los ojos y desvió la mirada hacia el lugar que le indicaba el dedo de la mujer. Sus ojos se abrieron como unas pelotas de pin-pon y la libreta se resbalo de sus brazos.
-
Harry…- fue lo único que su boca le permitió decir…
[To be Continued…]