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Amores Cruzados — capítulo 37

Hola gente!

Puf ya el 9 día de este 2011, me late que este año se va a ir igual o mas rápido que l anterior, xD...

Muchísimas gracias por los comentarios del capitulo anterior, me alegro que les hubiese gustado, era un capitulo que no pensaba hacer, pero lo vi necesario para reivindicarme con el personaje y  contar un poco de esa historia que todos desconocían, fue grato leer sus comentarios al respecto ^^

Este capitulo esta recien salido del horno (lo acabo de terminar ahora  a la 1:39am) lo pensaba corregir ahora, pero ya me vencio el sueño y lo publico ahora porque se que mañana muy probable no me pase por la PC así que ps...si encuentran algun dedo mal puesto o alguna falta de ortografía, sabrán entender, igual lo corregire de aquí al Lunes (que en mi país es festivo :D) 

Se cuidan, muchisimas gracias por seguir leyéndome en este nuevo año y sólo me resta por decirles una cosa: No pasen desapercibido los sueños de Hermione (no más les digo :D) Por otra parte, ya ando dandole forma al final y craneando el epilogo (falta aun para eso...no se preocupen-aunque igual es poco-)

Ahora sí, los quiero y que disfruten la lectura!

Emma*

PD: El siguiente capitulo puede contener escenas un poco violentas...se recomienda discreción (xD)

37 Intercepción

Cuando la luz del sol se filtro por las rendijas de la ventana de aquella mansión, Kimberley Baxter abrió perezosamente los ojos y estiró el brazo para sentir el cuerpo de su compañero, pero fue la fría sábana quien la recibió, pues Li Shaoran brillaba por su ausencia.

La mujer resoplo con fastidio y se incorporo con lentitud sobre el colchón, ¿Hasta cuando aquella situación?

En contra de su voluntad-pues la cama y el cuerpo desnudo de Kimberley le resultaban muy confortantes-se había levantado a las seis de la mañana para bañarse y comprar el periódico matutino, si le había ocurrido algo a esa loca muy seguramente aparecería en alguna columna del Profeta, por ende muy temprano salió a comprarlo.

Con el periódico en mano, entro a una pequeña cafetería que brillaba por la usencia de clientes y pidiendo un café expreso, se fue a sentar en la mesa más alejada, pues muy seguramente los muggles no verían con buena cara que las imágenes de su periódico se movieran y las de ellos no.

Abrió la primera página y se encontró con noticias triviales sobre las redadas en el Ministerio y unos problemas que tuvieron con algunos magos extranjeros que ingresaron ilícitamente al país artefactos mágicos. En la segunda y tercera página se ampliaba lo sucedido y la cuarta y quinta era exclusiva para el deporte mágico favorito: El Quidditch, ahí se entretuvo un rato, hasta que al voltear la página miro una pequeña esquela al lado derecho de la sección "Sociales": Estaba escrita por una tal Parvati Patil, y como el nombre le resulto familiar lo leyó:

"En el día de ayer el reconocido mago y empresario Ronald Weasley junto con su compañera la excéntrica Luna Lovegood fueron asaltados, al parecer, por unos vándalos muggles que querían hurtar su auto. El incidente ocurrió en las horas de la noche: la pareja iba en camino para cenar en algún restaurante y en una desierta avenida**fueron interceptados por una moto, cuyos ocupantes, al parecer, eran dos hombres encapuchados que los apuntaron con un arma de fuego.

Se desconoce con exactitud los hechos, pero se infiere que hubo una riña entre los asaltantes y el joven Weasley, donde este último recibió la peor parte: Tras ser herido en su hombro derecho perdió el control del auto y se fueron de lleno por el barranco que está ubicado entre la avenida 35 y la 44. La joven Lovegood salió ilesa, sólo con unas cuantas contusiones en algunas partes del cuerpo, pero el joven Weasley no tuvo la misma suerte: Después de ser intervenido quirúrgicamente, lo trasladaron a la sala de Cuidados Intensivos donde la visita a familiares y amigos es prohibida y los comentarios de su situación son reservados.

Por el momento no sabemos nada sobre su estado, pero le estaremos informando lo más pronto posible.

Les deseo mi fortaleza a toda la familia Weasley"

Cuando termino de leer la esquela, su mandíbula se tenso y apretó sus puños con firmeza. Habían fallado otra vez, les dio la oportunidad para que se reivindicaran y aún así volvieron a fracasar; eran una partida de inútiles que no merecían ni siquiera seguir viviendo.

La mesera le entrego expreso y se lo dejo sobre la mesa, Shaoran lo miro con repugnancia y resoplo con fastidio: Ya se le habían quitado las ganas de comer.


- ¿Me va a volver a encerrar? - le preguntó Luna Lovegood a la enfermera en jefe, la mujer rodo los ojos.

- Usted se lo busco, sabía muy bien que estaba prohibido ir a visitarlo y aun así fue ayer en las horas de la mañana.

- ¿A si que ahora es mi culpa? - preguntó la mujer con reproche. La enfermera asintió.

- Sí, señorita Lovegood.

- Pero sabe que es un delito mantener a un paciente bajo llave ¿verdad? - la mujer asintió.

- Lo sé, pero esta autorizado por la doctora Cow.

- ¡Pues dígale a esa doctora que se puede meter su autorización por el…!

- ¡Por favor compórtese, señorita Lovegood! ¡Esto no es una galería! - y abriendo la puerta, desapareció las ella.

Luna resoplo con fastidio tras escuchar el ajuste de la chapa de la puerta y negó con la cabeza, pues le parecía muy injusto que la encerraran por algo que por derecho tenía.

Bajo la bandeja con el desayuno de la mesita de noche y lo dejo en el suelo: ¡Pues iba a estar en huelga de hambre hasta que lo permitieran ver!

- Ronald - suspiró y se mordió el labio inferior. ¿Cuanto había tardado para darse cuenta que se encontraba más que enamorada de su viejo compañero de escuela? ¿Años? ¿Siglos, quizá? Rió a lo bajo y negó con la cabeza, ¡Que raro se sentía!

ººººº

Las dos últimas noches habían sido las peores que Hermione Granger había tenido en su vida: Primero, varias riñas de unos grupos muggles la trasnocharon hasta altas horas de la madrugada y una vez llegaba la policía se detenían y cuando por fin podía conciliar el sueño, se despertaba sobresaltada y empapada en sudor tras dos o tres pesadillas muy similares a la que tuvo la vez en que regreso del hospital tras visitar a Luna.

Cuando Harry toco a la puerta, Hermione se negó abrirle, pues su facha no era muy pintoresca que digamos.

- Yo te alcanzo, Harry, no te preocupes - le decía la castaña al otro lado de la puerta del apartamento de Luna - Yo me voy en un taxi.

- ¿Y para que te vas en taxi si puedes venir conmigo? ¡Deja las quejas y ábreme!

- Pero Harry…

- ¡Ábreme, Hermione! - la castaña arrugo las cejas y se cruzo de brazos.

- ¿Y desde cuando me mandas? - le preguntó, rabiosa. Harry negó con la cabeza y suspiro.

- Por favor…- concluyo y sonrió ampliamente cuando la cerradura se soltó.

- ¡Estoy horrible! - le advirtió su amiga cuando el moreno empujó la puerta: la mujer se encontraba de espaldas al tiempo que se tapaba el rostro con ambas manos.

- Para mi siempre estas hermosa - le dijo inconscientemente.

Hermione sonrió levemente y se mordió el labio.

- No he dormido en estos dos días, por eso no he ido a visitar a Luna - le comentó la intelectual aún de espaldas.

- ¿Y eso porque? ¿Qué haz estado haciendo?

- ¡Nada! - Exclamó la castaña exasperada - Sólo que…no logro conciliar el sueño gracias a unas malditas pesadillas que he tenido desde que regresamos del hospital.

- ¿Qué pesadillas?

- Pues…todas son muy similares: Siempre estoy yo junto a un pequeño, no se si es el o ella, ambos estamos amarrados y el o ella siempre me advierte del peligro cuando trato de escaparme o preguntarle dónde estamos. En el sueño se presenta alguien, pero justo cuando trato de ver su rostro me despierto sobresaltada y con el corazón encogido - Harry agacho la mirada y se quedo pensativo. Dicen que las mujeres tienen ese sexto sentido que lo exaltan cuando quieren advertir algo y presentía que esas pesadillas no eran la excepción.

- Y ¿Qué crees que son? - Hermione se encogió de hombros.

- No sé, espero que bobadas - luego negó con la cabeza y le dio frente al moreno.

- No nos preocupemos por eso, ¿vale? - luego recordó su aspecto y volvió a taparse el rostro con las manos. Harry rió ante su acto y negó con la cabeza.

- No seas bobita - le dijo, retirándole las manos del rostro - ¡Si estás hermosa!

- ¡No digas mentiras!

- ¡Es la verdad! - le espetó el ojiverde e inconscientemente le retiro un mechón castaño de su frente. Tras aquel acto Hermione se ruborizo un poco y desvió la mirada al suelo.

Tanta proximidad iba a serles daño y ambos lo sabían, pero a Harry no le importo y tomándola por la barbilla, le alzo el rostro: Sus ojos se encontraron como en tiempos de antaño lo hicieron y se quedaron absorto mirándose fijamente. Poco a poco todo a su alrededor iba desapareciendo tornándose insignificante, como siempre sucedía.

La lucha de ambos en su fuero interno por detener aquello se hizo presente, pero como siempre, fue mucho más fuerte los gritos del corazón que de la cordura.

Sus rostros se fueron acercando con lentitud, ambos ya podían escuchar la respiración del otro, sus labios estaban apunto de rozarse hasta que…el móvil de la castaña rompió con aquella burbuja de intimidad.

Se alejó a trompicones del moreno y nerviosa comenzó a buscar en el interior de su bolso: en la pantalla de su Blackberry se visualizaba el nombre deLuna Lovegood Llamando

  • Hola Luna, ¿cómo estas?

  • ¡Apunto de arrancarme los pelos de la desesperación si tu no te dignas a visitarme! - le espetó su amuga al otro lado del auricular, Hermione blanqueó los ojos.

  • ¿Ahora que paso?

  • ¿Sabías que la estúpida de la enfermera me encerró en la habitación sólo porque ayer fui a visitar a Ron? ¡Inaudito!

  • Pero sabes que esta prohibido…

  • ¡Por Merlín! Se me olvido con quién estoy hablando

  • refunfuño la rubia por el auricular, la castaña resoplo con fastidio.

  • No te preocupes Luna, estoy aquí con Harry y ya vamos en camino.

  • ¡Oh por dios! No me digas que interrumpí algo, ¿o si? - Hermione miro de reojo al moreno-el cual se encontraba revisando su celular sólo por hacer algo-y negó.

  • No, no, sólo estábamos…hablando. Nos vemos ahora, Luna - y colgó.

  • Te espero afuera - le dijo el ojiverde y salió del apartamento, donde extrañamente había subido la temperatura.

  • ¿Y no te a llegado ninguna citación de la fiscalía o el Wizengamont? - le preguntó Harry de camino a l hospital, esta negó.

  • No, aunque creo que está apunto, ellos dijeron que era dentro de un mes y por lo general siempre avisan quince o veinte días antes.

  • Me vas a dejar acompañarte, ¿verdad? - Hermione se encogió de hombros y sus mejillas se tornaron rosas.

  • Si quieres.

  • Siempre...

ººººº

A Julieth le sorprendió ver a todos los integrantes de una familia con el mismo color de cabello, pues por lo general siempre variaban un poco, pero cuando Harry y Hermione llegaron a la recepción, verlos ahí fue casi como una bendición.

  • ¡Señores Weasley! - exclamaron los jóvenes al unisonó tras distinguirlos a lo lejos.  Molly dejó de discutir con la joven recepcionista que no le quería dar ninguna información sobre el estado de su hijo y sonrió al verlos.

  • Harry, Hermione…¡Oh por Merlín! ¡Si son ustedes! - exclamó y las lagrimas comenzaron a brotar por sus ojos.

  • Dios…Harry, Hermione… ¡Cuánto tiempo! - dijo y los abrazo: primero al moreno y después de la castaña.

  • ¡Estas hermosa, Hermione! - la intelectual se ruborizo.

  • Gracias, señora Weasley, ¡usted esta cada vez más joven! - Molly negó con una sonrisa en los labios.

  • No digas mentiras, Hermione, ya los años me están cobrando factura.

  • ¡Harry Potter!

¡Señor Weasley!

¡Tiempo sin verte!

  • ¡Lo mismo digo! - y le estrecho fuertemente la mano que Arthur le ofrecía.

  • ¡Ya eres todo un hombre!, ¿eh? ¡Un hombre profesional y todo un empresario, tus padres estarían orgullosos!  - Harry sonrió.

Gracias, señor Weasley.

  • Por Merlín, Harry, ¡tu tan guapo como siempre! - le exclamó Molly con una amplia sonrisa.

  • ¡Ves Fred, uno se va de la casa, regresa un año después y no recibe ningún elogio por parte de la señora Molly, pero Harry deja de ir por unos meses y ya creen que son años! - espetaba George a su gemelo acercándose junto con su esposa. Fred medio sonrió, pues aún la disputa de ayer con su madre seguía sensible.

  • Sí, mamá siempre es tan considerada - Hermione arrugó el ceño tras escuchar aquel comentario, pero opto por callar.

¡Fred, George! ¡Que gusto verlos! - les dijo Harry con una sonrisa.  Estos asintieron.

  • Lo mismo decimos. ¿Cuándo fue la última vez que nos vimos? ¿Hace tres años?

Cuatro, ya - le corrigió el moreno - La última vez fue cuando Ron me invito a pasar Nochebuena con ustedes porque los padres de Helen…- y guardo silencio de inmediato. Hermione agacho la mirada y los señores Weasley lo observaron ceñudos.

  • ¿Esta todo bien, Harry? - le preguntó el señor Weasley. Harry asintió y se mordió el labio para evitar las lágrimas.

  • Sí señor Weasley, sólo que muchas cosas han cambiado desde la última vez que nos vimos - Arthur asintió y miro de reojo a Hermione, la cual no había vuelto a ver desde aquella visita en el hospital cuando Harry se estaba recuperando de la batalla con Voldemort.

¿Dónde esta  Helen? - Le preguntó la esposa de George al llegar a su lado

  • Porque era tu novia, ¿no? - Potter asintió y re revolcó con desespero el cabello.

Ella…eh…Helen falleció hace varias semanas en un…accidente- Molly ahogo un grito al igual que la esposa de George y este junto con su gemelo y Arthur abrieron los ojos como platos.

¿Fa-falleció? ¿Pero cómo? ¡Si era tan joven! - exclamó estupefacta la señora Weasley.

  • Sí, señora Weasley, hace casi un mes larguito…falleció - Hermione pudo notar que aun le era duro pronunciar esa palabra.

  • Oh, Harry, cuanto lo siento - dijo y fue abrazarlo. El ojiverde recibió el gesto con agrado, pues sabía que era sincero.

Disculpen que los interrumpa - dijo una vocecilla de una pequeña enfermera - Pero la doctora Cow, quien esta a cargo del joven Weasley, desea hablar con ustedes - Molly, al igual que Harry y Hermione, abrieron los ojos como platos, pues sabían de quien se trataba.

¡Claro, dígale que venga! - le ordeno Arthur con premura. La enfermera asintió y se fue a buscarla.

Una vez supo que casi toda su familia se encontraba en el hospital preguntando por su hermano, vio adecuado y necesario ir hablar con ellos, no sólo de su estado, si no también de las cosas que dejaron pendientes hacia diez años.

Había mandado a la enfermera para que les informara que necesitaba hablar con ellos y una vez esta estuvo de regreso, se arrepintió de inmediato.

  • y ¿Quiénes están?           

Bueno, hay dos gemelos, los padres del joven y los amigos que estuvieron aquí el día después del accidente.

Hermione - dijo a lo bajo y recordó la pócima de amor.

Gracias Lizeth, voy en un minuto - la mujer asintió y se retiro de su oficina.

Ginny tomó el portarretrato que tenía sobre su escritorio y lo observo con pesadumbre.

  • ¡Dame mucha fuerza, amor, que la necesito!            

ºººººº

Harry observo automáticamente a Hermione una vez la enfermera se retiro para llamar a la doctora Cow, esta le devolvió el gesto y le indico que se acercara.

  • ¿Qué pretende Ginebra? - le preguntó entre dientes - ¿Quiere que sus padres sufran un infarto o algo parecido?  - el joven negó.

  • No lo sé, te juro que no sé nada de esto - Hermione arrugo la nariz y levantó el mentón con displicencia.

¿Estás seguro? - Harry le iba a contestar, pero Ginny apareció en medio de una discusión que se comenzaba a generar entre los gemelos.

Familia - anunció, llamándolos. Arthur, Fred y George giraron sobre sus talones y abrieron los ojos como platos: George tuvo que sostenerse de su esposa para no desmayarse a causa de la impresión y Fred sostener a su padre para que este no se le bajara la presión.

Gi-Ginny…- pronunció su padre en un hilillo de voz - Gi-Ginny…

¡Hola, papá!

¿Doctora Cow? - Espetó Fred con los puños apretados - ¿A si que tu eres la famosa doctora Cow? ¿Estás tratando a mi hermano?

  • Sí, Fred, ahora soy doctora y creo que deberías decirnuestrohermano - el gemelo Weasley soltó una carcajada tras la corrección que le hizo la peliroja.

  • ¡Creo que dejaste de ser parte de la familia hace diez años!

  • ¡Fred Weasley, no tienes derecho a decir eso! - Le grito su madre cuando pudo recuperar el habla - ¡Ginny sigue siendo tu hermana y merece respeto!

  • ¿Así como ella te respeto hace diez años? ¡No mamá, esta mujer no merece ningún respeto! - Y la observo con desprecio - No se porque te empecinas de esta forma, ella te lastimo, se alejo de ti, te dejo sola y lo único que haces es perdonarla como si nada hubiese pasado.

  • Ginny ha sufrido mucho, si tan sólo la escucharas…

¿Acaso que tantas cosas te dijo ayer que ahora estas de un amor con ella?

¿Ayer? - repitió George una vez se recompuso - ¿Cómo que ayer? ¿De qué estas hablando Fred?

  • Pues resulta que ayer que regrese de la Sortilegios me encontré a nuestrahermanitacharlando muy plácidamente en la sala de nuestro casa con nuestra madre como si fuesen intimas amigas.

  • ¿Qué? ¿Por qué no me dijiste eso, Molly? - Le preguntó Arthur con las mejillas tan rojas como su cabello - ¿Por qué no me dijiste que…Ginny…había estado en la Madriguera? - la señora Weasley se encogió de hombros y agacho la mirada.

Porque últimamente haz estado mal de la presión y no quería alterarte.

  • ¿Haz estado enfermo, papá? - le preguntó su hija con preocupación.

  • ¡Ja! No me vengas a decir que ahora sí te preocupas pornuestrospadres - escupió Fred con ironía - ¡Porque ni tu misma te lo crees!

  • ¡No tienes derecho de tratarme así Fred! ¡Me duelen tus palabras! ¿Sabias? - el gemelo levantó el ceño y rió a lo bajo.

  • ¿Te duelen? Pues créeme que eso es poco comparado con todo el dolor que causaste en la familia.

  • ¡Ya deja de tratarla así, Fred! - Le ordeno su madre con los puños apretados - ¡Es tu  hermana y merece respeto, carajo!

¡Mamá, tu eres una tonta que le come cuento a esta estúpida!

  • ¡Baja el tono con tu madre, jovencito, que así tengas treinta años debes respetarla por ser lo que es! - le gritó su padre de voz en cuello

  • ¡Pues deberías decirle lo mismo a estamujerzuela!- Ginny apretó los puños y le propino una bofetada tan fuerte que le dejo marcada la mejilla con su mano y acto seguido camino por el pasillo rumbo a la salida bajo las miradas absortas de sus colegas, estudiantes y ex profesores.

¡Ginny! - Grito su madre con desesperación - ¡Mi vida regresa! - luego observo angustiada a Harry y se mordió el labio.

  • ¡Ve tras ella, Harry, por favor! - el moreno abrió los ojos como platos y negó con la cabeza.

  • No señora Weasley, no puedo…

  • Pero a ti será el único que te escuche, por favor, Harry, te lo suplico…- el ojiverde respiro profundo y miro de reojo a la castaña. Hermione levanto el ceño y apretó los dientes. Harry se mordió el labio y suspiro.

  • Ya regreso - dijo y acto seguido siguió a la pelirroja. La castaña negó con la cabeza y maldiciéndose una vez más por ser tan estúpida, tomo el bolso y se marchó.

ºººººº

¡Ginny, Ginny por favor detente! - le suplicaba Harry bajo el tenue sol que se filtraba por las nubes de aquel frío y extraño invierno.

  • ¡Si mi mamá te mando, vete! - le espetó la pelirroja caminando a paso largo, no tenía la varita consigo, por ende no podía desaparecerse.

Ginny, tu mamá me mando porque se preocupa por ti y quiere que regreses.

  • ¡Mis hermanos y mi padre me odian! - Exclamó la mujer aminorando el paso - ¿Aún así quieres que regrese?

  • Yo no, tu mamá - Ginebra se detuvo y las lagrimas comenzaron a  brotar de sus ojos.

  • ¡Todo es mi culpa, si no fuese por…yo no quería hacerles daño, Harry, ni a ti ni a Hermione, yo..! - y se arrodillo en el asfalto mientras lloraba.

A Harry le pareció una escena patética, pues no encontraba otra forma de llamarla.

  • ¡No hagas eso, Ginny, levántate! - le exigió, pero la pelirroja negó.

  • ¡Todo por esa maldita pócima de amor! Harry, yo no quería, era muy joven, estaba enamorada de ti y yo…no sabía lo que hacía, Harry, no sabía.

  • Lo sé Ginny, todos cometemos errores, no te preocupes.

  • Pero no tienen consecuencias como los míos. Primero tu ruptura con Hermione, después lo de su hija y ahora mi familia… ¡Soy un monstro! - no soportaba ver a una mujer llorar, así esta fuese la culpable de que su vida amorosa fuese un desastre, así que arrodillándose a su lado, la abrazo.

Fue un abrazo fraternal, lleno del cariño verdadero que en tiempos de antaño se tuvieron, un abrazo que a Ginny reconforto de sobremanera al igual que a Harry. Ambos lo necesitaban, ambos necesitaban ese gesto que rompiera con años de odios, frustraciones y tristezas.

Mientras se encontraban abrazados, unos pasos muy familiares pasaron a su lado y cruzaron la avenida rumbo al parador de taxis. Harry levantó la mirada y vislumbro la cabellera castaña de la intelectual.

Hermione - susurró con la boca seca. Ginny rió a lo bajo.

  • ¡Ve, que ya la haz dejado ir muchas veces!  

ººººº

Sus manos se mancharon de su propia sangre, la sangre que brotaba de su nariz y de su ojo izquierdo. Toco el pie de su agresor y lo miro con suplica.

  • Por favor, ya no mas…hicimos lo que hace un momento nos pidió: matamos al portero y robamos todo del apartamento… ¿qué mas quiere?

  • Que paguen - el hombre escupió sangre y lloriqueó.

  • Lo lamento, lo lamento, yo…creímos que iba a morir, en serio…

  • Pero sigue con vida, otra vez.

¡Patrón, yo…nosotros…por favor perdónenos! Pídanos otra cosa para reivindicarnos, pero no nos haga daño, se lo suplico - Shaoran chasqueó la lengua y miro de reojo al joven que se encontraba acurrucado en un rincón de la habitación, igual como aquella vez.

  • ¿Dime que hace de este momento diferente al anterior? - le preguntó el hombre con voz cetrina - ¿Dime qué hace que confié de nuevo en tu palabra y que esta vez si cumplan?

¡Muchas cosas, Patrón, se lo aseguro!

  • ¿En serio? - Y agachándose, lo miro a los ojos - No estoy muy seguro - y lo último que sus ojos vieron fue el arma con que asesino a Helen Thomas e hirió a Ronald Weasley….

Hermione se tuvo que bajar del taxi una cuadra antes, pues el taxista se había cansado de la insistencia de esta por perder de vista el carro azul rey que lo estaba siguiendo desde la salida del hospital.

¡Mendigos taxistas de pacotilla! - refunfuñaba a lo bajo caminando lo más rápido que sus zapatos le permitían - No hacen las cosas bien, son unos ineptos.

Hermione sube al auto - le dijo la voz de Harry unos minutos después a unas cuantos pasos de la unidad - Quiero hablar contigo.

  • Pues yo no…

  • No crees que por ese abrazo…

  • ¡De ti puedo esperar muchas cosas! - le espetó la mujer con ira. El moreno iba a contestar, pero varias patrullas de la policía frente a la residencia de Hermione lo hicieron detenerse. Estaciono el auto detrás de una de ellas y se bajo del mismo.

  • ¿Sabes que pasa? - le preguntó a la castaña reuniéndose con ella en la acera, la intelectual negó.

  • Acabo de llegar igual que tú - caminaron hacia los escalones que conducían hacia la portería pero un jefe de policía los detuvo.

  • ¡No se permite el ingreso a civiles, sólo uniformados!

  • ¿Pero porque? - preguntó la joven Granger curiosa.

  • Hace unas horas saquearon un apartamento y asesinaron al portero que estaba de turno

  • les informó el hombre con seriedad.

La ojicafé ahogo un grito y se quedo estupefacta al igual que su compañero.

  • Y oficial, ¿podría decirme que apartamento saquearon? - le preguntó Harry, el hombre lo miro con desconfianza pero aun así echo un vistazo a los apuntes que tenía en mano.

  • Aquí dice que la trescientos tres - Hermione se tapo la boca debido a la impresión.

  • Es mi apartamento…

[To be Continued…]