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Amores Cruzados — capítulo 38

¿Aún hay alguien por ahí que sigue esta historia? buenas...eh...ok., creo que sobran muuuchas excusas para decir el porque la tardanza, ¿verdad? la universidad ya muy trillado, pero es la verdad...

Que pena la tardanza, es lo único que les puedo decir...en este capitulo por fin hay un acercamiento entre dos personas (y entre dos personas me refiero a...bueno, ustedes lean) espero que les guste, esta recién salido del horno, si pillan algo mal escrito, me disculpan, ya es de madrugada y yo con mi maldita costumbre de publicar a estas horas...lo corregí pero mientras iba escribiendo, así que si ven algún dedaso por ahí, sabrán disculparme...

Los quiero y gracias a los que aún siguen esta eterna historia...

XOXO

38****La mejor decisión

Hermione siguió a Harry cuando entraron tras los policías y el escenario que sus ojos encontraron era algo desagradable a primera vista: habían puesto, literalmente, el apartamento "patas arriba", la mesa del comedor se encontraba tirada en el suelo y el juego de cubiertos que sobre está descansaba, ahora se encontraban esparcidos por todo el lugar. Los muebles los habían tumbado y a la mesa de centro le habían quebrado el vidrio, provocando que el pequeño florero que reposaba en esta se hiciese añicos y se juntara con las demás cosas esparcidas por el suelo.

Hermione camino por el pasillo hacia la habitación de ella y ahogo un grito al ver que esta se encontraba peor que la sala: habían sacado toda su ropa del armario y la habían tirado al suelo; los papales que guardaba con recelo en la mesa de noche estaban rotos y manchados con la tinta que seguramente habían regado del tintero.

Los portarretratos que tenía sobre la mesa habían desaparecido junto con el duplicado de las llaves que Luna le había regalado después de obsequiarle la original.

Harry entro junto a un policía y miro absorto la habitación.

¿Qué se llevaron? - le preguntó el joven a su aterrada amiga.

Unos portarretratos que tenía sobre la mesa de noche y…- se acerco a esta y abriendo el segundo cajón, lanzó un improperio.

Maldición, se llevaron también los papeles de la escuela y…no, espero que no hayan tocado eso - dijo a lo bajo abriendo al tiempo el tercer cajón de la mesa.

¿Qué pasa, Hermione? ¿Qué más se llevaron? - Hermione tocó el cajón vació desconcertada y miro a Harry con seriedad - Los papeles de Sarita: los que me entregaron en el hospital cuando me dijeron que había muerto, la carta que recibí del doctor Towers y los documentos que el ministro de Canadá nos entrego aquella ves - Harry arrugó el ceño desconcertado.

¿Estás segura que se llevaron esos papeles? - Hermione asintió - ¿Pero para que lo querrían unos simples ladrones? - pero al cruzar su mirada esmeralda con la café de su amiga, comprendió que aquella hazaña no había sido realizada por unos simplesladrones.

Jóvenes, nos tendrán que colaborar con el abandono del área, pues ante toda esta involucrado el cuerpo de un hombre y necesitamos saber qué tenía de valor para que saquearan el apartamento de este modo - Hermione negó con la cabeza.

Nada, mi amiga y yo no guardamos fortuna ni nada por el estilo, somos compañeras de apartamento y ambas trabajamos, nada más - el oficial se mordió el labio inferior y escudriño con sus pequeños ojos negros la desastrosa habitación.

¿Puedo echar un vistazo en la habitación de mi amiga para saber qué se llevaron de ella? - el oficial asintió.

Pero cuando termine le pido el favor que se marche - la castaña asintió, pero antes de que saliera junto con Harry, el hombre la detuvo.

Me recuerda su nombre, señorita

Hermione, Hermione Jane Granger - el oficial asintió.

Muy bien, señorita Granger, como sabrá tras esto tendremos que abrir una investigación,  así que quizás reciba la llamada de uno de nuestro oficiales para que participe en el caso - la ojicafé asintió.

No se preocupe, oficial, ya me estoy acostumbrando a eso - y acto seguido abandono su destrozada habitación.

Cuando ingresaron en el dormitorio de Luna no había diferencia alguna de cómo se encontraba esta con la de la castaña, pero ambos jóvenes sí notaron que de ella faltaban mucho más cosas que la de su antecesora.

Creo que faltan muchas cosas, pero como no conozco lo que Luna guardaba aquí pues no puedo decir con seguridad qué se robaron - comentó la joven cerrando un cajón del armario.

Pobre Luna, primero el accidente y ahora esto, se va a poner muy mal cuando le digamos - comentó Harry como quien no quiere la cosa. La intelectual asintió.

Sí, y ahora con estos oficiales aquí me va a tocar pagar un hotel para dormir por lo menos esta noche mientras consigo un cuarto en arriendo. Pero Potter negó.

No, recuerda que aun sigue en pie la propuesta que te hice aquella noche - le comentó el joven en un susurró. Hermione lo miro de reojo y arrugo el ceño.

¡Aun no me olvido lo que paso con Ginny esta tarde! - le espetó la ex Gryffindor con acidez. Harry negó con la cabeza.

¡Hermione, por favor, no estaba haciendo nada malo con ella, sólo la estaba consolando!

Como lo hiciste aquella vez en la sala común, ¿no? - Harry se alboroto con desesperación el cabello y resopló con fastidio.

¡Sinceramente contigo no se puede hablar, sigues recalcando en un tema que ya deberías  haber olvidado! Ginny y yo no tuvimos nada y todo eso fue por causa de esa pócima de amor que bebí accidentalmente, pero al parecer tú te sigues empeñando en darle estacas a la herida y desde hace mucho tiempo me canse de ello, Hermione. ¡Haz lo que quieras, al fin y al cabo no debería importarme tu vida! - y sin decir una palabra más, dio media vuelta sobre sus talones y salió por la puerta sin mirar atrás.


Cuando la luz del sol se filtro por las cortinas, Harry arrugo el ceño y maldijo a lo bajo. Hacia apenas cuatro horas que había logrado conciliar el sueño, pues luego de abandonar el apartamento de la castaña, llego a casa dispuesto a olvidarse de todo, despejar su mente y no preocuparse, por primera vez, de Hermione, pero le fue imposible,: ya que después de ducharse y vestirse para ir a la cama, era como si luchara contra su corazón que controlaba sus manos y tomaba cada cinco minutos el móvil buscando por la letra H el nombre de la intelectual, pero gracias al "autocontrol" que poseía de su mente, está reaccionaba al instante y le impedía que sucumbiera, como siempre, a la tentación. Pero ese "autocontrol" no le sirvo de amucho para el desvelo que provocaba una incertidumbre, por ende, ahora amanecía con una sombra entre grisácea y morada debajo de sus ojos y un aspecto que manifestaba a primera vista las consecuencias del trasnocho.

Entro a la ducha y metió el rostro por largo rato, pues en las horas de la tarde  tendría una reunión en la empresa con unos cuantos socios y no podía presentarse con semejante facha.

Hermione cancelo las 30€ del hospedaje en el hotel y cargo el pequeño bolso en el que había guardado las pocas prendas de ropa que los oficiales le dejaron sacar luego de la pelea que había tenido con Harry.

Como había acordado ayer, abordó un taxi rumbo al hospital donde se encontraba Luna y Ron, pues necesitaba contarle lo más antes posible lo sucedido en el apartamento y contarle las cosas que le faltaban en su habitación.


Ya había perdido la cuanta de cuantos días habían pasado desde que la internaron en el hospital, para ella eran meses, pero sabía que más de dos semanas no había sido.

Como no soportaba dormir en una cama que no fuese la suya, siempre se levantaba temprano y odiaba no poder ir a visitarlo desde la ultima vez de su furtivo encuentro, donde recibió el reprimiendo de una amargada enfermera.

Lo único bueno que había pasado en los días en el hospital fue la visita de los señores Weasley el día de ayer en las horas de la tarde, cuando le habían informado que su hijo estaba internado y bajo supervisión médica.

Ella estimaba mucho a los Weasley, pues le parecían unas personas encantadoras y quería mucho a Molly, pues la veía de cierta forma, como la madre con la que ella hubiese querido criarse.

Deseo que ese día también fueran a visitarla junto con Hermione y Harry, pues el hospital era uno de sus lugares menos favoritos para dormir por más de un día.

En el taxi Hermione llamo a Sarita para disculparse por no haberla recogido aquella tarde cuando le prometió que irían al hospital a visitar a Luna, pero como era tan temprano no le respondió, por ende le dejo un mensaje de voz en el buzón:

Sarita, soy yo, Hermione. Discúlpame por no haberte llamado esa tarde, pero tuve unos inconvenientes que me impidieron ir a visitar a Luna ese día. Voy camino hacía allá, si quieres puedes venir con tu abuela, estamos en el hospital Westminster, si algo me llamas, cuídate - y son agregar nada más, colgó.

Tras pagar la carrera del taxi, subió los peldaños que conducían al hospital, pero su estomago gruño  con fuerza recordándole que aún no había recibido la primera comida del día, por ende se vio en la obligación de cruzar la calle y entrar al único establecimiento que se encontraba abierto a las siete de la mañana. Tras pedir unos huevos con pan y café, se fue a sentar a una de las mesas frontales al hospital, al lado de la ventana.

Mientras cortaba un pedazo de sus huevos cocidos, sintió como la miraban desde la esquina, incomoda, levanto su cabeza y vio a un hombre cuarentón, que aun conservaba el atractivo de su rostro, sonreírle, ésta, por no ser descortés, le devolvió el gesto y siguió con su desayuno. Cinco minutos después, la camarera que la había atendido llego a su mesa y le poso sobre esta una taza de café bien cargado, la castaña levanto el ceño extrañado.

Yo no lo pedí, señorita - la mesera asintió.

Lo sé, lo envía el señor de allá - y le señalo la esquina donde se encontraba el cuarentón. Hermione torció los labios en una farsa sonrisa y le agradeció en silencio.

Una vez terminado el desayuno, hizo ademán de incorporarse de la mesa, pero la detuvieron unos varoniles brazos que se posaron sobre el mesón.

Siempre me he preguntado porque jóvenes tan bellas como tú desayunan solas - le comentó el cuarentón con una coqueta sonrisa. Hermione se incorporo del todo de la silla y tomando su bolso, se encogió de hombros.

La verdad no lo sé, creo que le tendrá que preguntar a otra joven cuando la vea sola - e hizo el ademán de retirarse, pero el hombre la retuvo.

Espera, no me digas que tienes prisa, ¿qué eres? ¿doctora? - tuvo el impulso de decirle que sí, pero opto por quedarse callada, porque seguro por su mala suerte le resultaba que el sí era doctor y luego terminaban hablando de casos clínicos que ella ni idea.

Eh, no, pero vine a visitar a una amiga y…

El horario de visitas es hasta las tres, tienes mucho tiempo - le comentó el hombre con picardía - Ven, siéntate, conversemos, me gustaría saber de ti - le dijo y acto seguido la tomó por el antebrazo para obligarla a sentarse, la castaña opuso resistencia pero fue en ese preciso momento cuando una voz, muy familiar, habló.

Podría soltar a mí esposa, señor - le espetó la ruda voz de Harry a sus espaldas. El hombre arrugo el ceño y acto seguido soltó el antebrazo de la castaña.

¿Su esposa? - repitió el cuarentón sin dar crédito a sus palabras. Observo absorto a la castaña y después al ojiverde y negó con la cabeza.

Ya decía yo que una mujer tan hermosa como ella no podía estar sola - luego se encogió de hombros y asintió.

Lo siento, señor, no sabía…discúlpeme, señora…

Potter - intervino el moreno antes de que Hermione hablará, el hombre asintió.

Señora Potter, que pena la molestia, no era mi intención - luego miro a Harry y le extendió la mano.

Señor Potter, que tenga un buen día - el moreno asintió.

Lo mismo - dijo y se despidió con un estrechón de mano.

Cuando el hombre se alejo, Hermione lo miro con el ceño fruncido, Harry se encogió de hombros.

¿Qué? Me había bajado del taxi y por casualidad te vi por la ventana forcejeando con ese hombre y viene a salvarte…- se excuso el ojiverde.

No necesito un superman ingles, no soy Lois Lane - le espetó la castaña y acto seguido se acomodo mejor su bolso y fue a pagar la cuenta.  Harry apretó las manos y refunfuño a lo bajo.

"*Eso te pasa por tonto, por creerte el héroe, tu eres el ofendido por parte de ella y cuando tratas de ayudarla terminas como una cucaracha"*se dijo en su fuero interno y salió de la cafetería hecho un manojo de histeria.

Cuando llegaron al hospital, Harry no quiso seguir discutiendo y dejo que Hermione fuese a visitar a Luna primero mientras el preguntaba por su amigo pelirrojo.

¡Que bueno verte, Herms! - Exclamó la rubia al verla entrar por la puerta - ¿Y Harry? ¿No venía contigo? - Hermione se encogió de hombros y le contó sobre la discusión que habían tenido ayer.

¿Y eso porque fue? - la castaña suspiro y tomando asiento a un costado, le contó sobre la muerte del portero en la unidad, el allanamiento en el apartamento y el robo de algunas cosas personales.

¿Qué? ¿Pero cómo es posible? ¿Y la policía no a dicho nada al respecto? - Hermione negó.

No, nada.

¿Y que se llevaron de mi habitación?

Pues….la verdad no sé, habían muchos cajones tirados en el suelo y otros vacios…habían dos del armario completamente vacios, eran los últimos si recuerdo bien - Luna arrugo el ceño y negó con la cabeza.

Ahí no guardo nada más que fotos mías y de mi padre, ¿qué clase de ladrones roban eso? - pero al cruzar sus miradas, Lovegood comprendió que no eran ningún ladrones comunes. Después de varios minutos, un fugaz pensamiento cruzo por su cabeza.

Hermione, ¿y si mi accidente y el allanamiento al apartamento están conectados? Eso sin contar el asesinato de Helen…- y antes de que la castaña tuviese tiempo de replicar, la rubia continuó - Piénsalo: en los tres casos las dos hemos estado involucradas, pero la que más ha recibido los "platos rotos", como dicen por ahí, he sido yo. Yo aún sostengo la hipótesis que el asesinato de Helen fue un error, que a la que querían asesinar era a mi o en el peor de los casos a ti.

Luna, sigo diciendo que es absurdo…

Pero si te colocas a pensar todo concuerda, las dos estamos implicadas en los hechos macabros que han acontecido en los últimos meses…

Sí, pero…

Sólo piénsalo, Hermione, no lo eches a la basura…- en esos momentos entro la enfermera acompañada del moreno, el cual tenía una grande sonrisa en el rostro.

Les tengo dos buenas noticias, jóvenes - les comentó la enfermera con unos papeles en la mano - La primera es que esta tarde le dan de alta, señorita Lovegood - Luna abrió los ojos como platos y ahogo un grito.

¿En serio? ¿Me voy de este martirio? ¡Yupiii! ¡No sabe lo feliz que me hace, doctora!

Pues espera a que te digan la segunda noticia - le comento Harry a sus espaldas, la rubia arrugo el ceño.

La segunda noticia es que al joven Weasley ya lo trasladaron de cuidados intensivos a una habitación normal donde puede recibir visitas - Luna ahogo otro grito y se mordió los labios de la dicha, sus ojos se cristalizaron y se incorporo de la cama de un brinco.

¿En serio? ¿Y puedo ir…digo, podemos ir ahora? - la enfermera asintió.

Pueden ir los tres, pero por favor sólo diez minutos, porque luego me regañan - bastó que la enfermera le dijese diez minutos para que Luna ya estuviese lista en la puerta.

¡Bueno, vamos! - Los apuró con impaciencia - ¿En que piso es?

En el 514 - le dijo Harry aguantando la risa. Luna se dirigió casi corriendo a los asesores y tuvo que apremiarlos para que apuraran el paso.

Tranquilízate, Luna, la habitación no se irá - le espetó la castaña irritada.

Sí, pero…

Pareces una niña pequeña…- cuando llegaron al quinto piso, la rubia no dejo ni siquiera que las puertas se abrieran solas, ésta las tuvo que ayudar con sus manos. Corrió por los pasillos a una velocidad que sorprendió a sus amigos, pues parecía de todo, menos la sobreviviente de un accidente.

Al llegar al número catorce su ritmo cardiaco se aceleró de sobremanera y al posar s mano sobre el pomo de la puerta, dudo en abrirla o no.

¿No que tenías mucha prisa? - le recordó Hermione al llegar a su lado. Luna apretó los dientes y se mordió los labios.

Tengo…miedo- dijo en un susurró recordando el beso de aquella vez.

Pues enfréntalo - la ínsito Harry a sus espaldas. La rubia asintió y girando el pomo de la puerta entro a la habitación, la cual, acto seguido, se cerró tras de si.

Aquella habitación era un poco más espaciosa en comparación de la que se había "alojado", pero era un poco más lúgubre debido a las gruesas cortinas que cubrían las ventanas. Sólo un recodo de la habitación estaba iluminado por la luz del día, lo demás era gracias a pequeñas lámparas sobre las mesas.

En casi toda la esquina de la habitación, se encontraba una camilla que asemejaba un poco a una cama y alguien dormitaba sobre unas sabanas blancas. La rubia se acerco con parsimonia y su corazón se aceleró aun más cuando vio su rostro (ya sin tantas conexiones como en la UCI) y suspiró.

Gracias a Merlín estás bien - dijo en un susurró y como auto reflejo, el cuerpo del pelirrojo se removió entre las sabanas y comenzó a gimotear.

Lu…Luna… ¿Luna, eres tú? - balbuceó entre dientes. La rubia tuvo que auto controlarse para no hiperventilar al escucharlo pronunciar su nombre y con parsimonia, se acerco a la camilla.

Sí, Ron, soy yo…

¿Eres real? - le preguntó, aun entre dientes, la rubia asintió.

Claro que soy real, ¿cómo si no?

Acércate - le pidió el pelirrojo sin moverse un centímetro, la rubia desplazo sus pies con delicadeza y se hizo a su costado. El Weasley levantó con lentitud una de sus manos y tomo la suya. La rubia hiperventilo al instante al sentir su contacto y tuvo que morderse los labios para no besarlo en ese mismo instante.

No sabes cuantas veces he soñado contigo, he tenido espejismos donde creo que estas aquí pero la realidad era otra - y fue en ese momento cuando abrió los ojos y ambos océanos se cruzaron después de tantas semanas.

Luna creía que habían pasado años desde la última vez que los vio de esa manera y apretó con fuerza la frágil mano de su compañero.

Me…me alegro tanto que estés bien - le dijo en un murmullo casi inaudible, pero Ron asintió.

Me considero afortunado de que seas tu la que este bien - luego le dijo que acercara la butaca de la esquina. Luna lo obedeció y cuando se sentó quedo tan cerca a su rostro como aquella vez, Ron le sonrió.

Me alegro de que no seas un espejismo - le dijo y automáticamente alzo su otra mano y le acarició el rostro. La rubia sintió aquella caricia con toda su alma, como si de ello dependiera su vida. Cerró los ojos mientras aquella caricia inspeccionaba su frente descendiendo hacia sus ojos, su nariz, sus mejillas y su boca…cuando tocaron su boca tuvo que reprimir un llanto, un llanto, quizá, de alegría.

Tuve un sueño con tus labios - le comentó su amigomientras ella continuaba con los ojos cerrados - Soñé que, que los tocaba y no de esta forma si no…con los míos…soñé que…te besaba - fue en ese momento cuando abrió los ojos y lo observo sorprendida.

¿Me besabas? - Ron asintió.

Sí, fue cuando seguía internado, aun estaba mal pero…fue un sueño tan real - se quedaron mirando por largo rato y Luna quiso salir corriendo de ahí, huir a toda costa antes de que supiera la verdad.

¿Pero sabes que fue lo más extraño? - la rubia se encogió de hombros - Lo más extraño fue que…lo disfrute mucho…desee volver a tener ese sueño pero…nunca paso - y como un autómata miro sus labios, aquellos rojos y provocativos labios.

Luna hiperventilaba de nuevo, de una manera alarmante, si seguía así iba a sufrir de una alcalosis respiratoria.

Ron sólo la observaba a ella y a sus labios, nada más. Luna discutía con su interior porque le pedían a gritos que lo besara como aquella vez, pero ella no quería…

Y fue en ese momento, cuando se dice que a veces los milagros existen, donde el pelirrojo se incorporó como pudo de la cama y sin pensarlo dos veces la *besó.*Al principio fue un beso tímido, como pidiendo permiso, pero después, cuando los labios de Luna lo aceptaron, se convirtió en exploración: una exploración lenta, sumisa, suave, tierna, explorando cada recodo de sus labios sólo con sus labios y cuando el ambiente lo permitió, las lenguas entraron en acción, pero lentamente, sin intensidad, dejando las pasiones a un lado, sólo con ternura. Danzaron en un sinfín de sabores y quizá colores, explorando cada vez más, descubriendo lugares inhóspitos que antes creían utópicos, descubriendo, quizás, el sabor del primer verdaderoy clásico amor…


Hermione cerró la puerta cuando Luna entró en la habitación, pues no veía apropiado entrar con ella. Harry asintió y se recostó sobre la pared. Hermione se mordió el labio y agacho la cabeza e hizo lo mismo, pero en la pared contraria, quedando frente al moreno.

De vez en cuando levantaba la mirada para observarlo, pero siempre lo encontraba con la cabeza agachada al suelo. Sabía que era una tonta, desde que se arrepintió del viaje y prometió cambiar había hecho de todo menos eso y seguía lastimando al hombre que osaba amar. Era una tonta, lo sabía, pero, no podía evitar ese impulso de echarle la culpa de sus tristezas cada vez que tenía oportunidad, sencillamente no podía.

"Pero tienes que hacer un esfuerzo" le decía cansina la voz en su interior*"Porque se supone que lo amas"*- Yo no lo amo - se dijo a lo bajo, queriendo refutarse a si misma. Aquella vocecilla sólo se rió.

Harry miraba hacia abajo por el simple hecho de que no quería verla, porque sabía que si cruzaban miradas iba a caer rendido, de nuevo, a sus pies, y lo que menos quería era debilidades en aquellos momentos. Él había jurado dejar de sufrir por ella y preocuparse por lo que le pasara, pero aquel juramento había sido pisoteado, una vez más, en el café cuando entró para ser su Clark Kent.

"Eres un tonto, idiota, estúpido que al parecer sólo vive por ella" se repetía constantemente en su fuero interno, pero de nada le servía, pues lo admitía y no podía hacer nada para remediarlo.

Un carraspeó por parte de Hermione le llamo la atención y para su desgracia y dicha de la castaña, levantó la mirada.

Ahora que estaba conversando con Luna…- comenzó a hablar cuando obtuvo su atención - Me menciono lo de la otra vez, ¿recuerdas? Esa hipótesis ridícula de que el atentado contra Helen iba para ella y ahora dice que lo del apartamento y eso están relacionados junto con el accidente que tuvieron - Harry arrugó el ceño y tuvo que auto controlarse para no arrinconarla contra la pared y besarla  para acabar con todo eso de una vez por todas.

Bueno, yo ya te dije que pensaba al respecto, no voy a volver a repetirlo para evitar así una discusión - la intelectual giro sus ojos con impaciencia y volvió hablar.

Yo sólo lo decía porque…no sé, si lo pienso bien podría estar pensando en esa posibilidad…

Y también en la posibilidad de que te quieran hacer daño a ti - le comentó el ojiverde como quien no quiere la cosa. La castaña se mordió el labio inferior y rodo los ojos.

¿De nuevo la propuesta de hospedarme en tu casa? - le preguntó la castaña con altivez, para su sorpresa Harry negó.

No, estaba pensando en que podría ayudarte a alquilar una, porque no puedes pasarte toda la vida viviendo en habitaciones de hoteles - Hermione se decepciono, pues quería que la invitara de nuevo, pues estaba pensando en no rechazarla esa vez, pero entendió que las oportunidades se presentan una vez en la vida.

Bueno, si quieres…

Podríamos ir mañana o cuando Luna ya se encuentre bien…

Ya la dieron de alta y si no estuviese con Ron, yo creo que ya estaríamos en el central park buscando rentas - Harry rió y miro hacia la puerta.

¿Sera que…?

No lo creo apropiado...- le espetó la castaña deteniéndolo con la mirada. Harry se la detuvo pero aún así fue hacia la puerta y giro el pomo de la misma.

¡Harry, no…! - pero cuando quiso evitar que el moreno la abriera, ya era demasiado tarde: habían entrado a trompicones en la habitación e interrumpido el perfecto momento entre ambos.

Hermione se ruborizo y Harry sonrió ampliamente.

Eres un inoportuno - le susurró la gryffindor entre dientes, Harry se encogió de hombros.

Lo siento, pero es que teníamos ganas de verte, amigo…pero veo que ya estas muy bien - le dijo y el pelirrojo se ruborizo. La rubia se incorporo automáticamente del asiento y le dio espacio a la pareja.

Entren, no hay problema…- dijo y fue hacia la ventana con disimulo.

Hermione la observo de reojo y sonrió, por lo menos una de las dos iba a comenzar a ser feliz.

¿Cómo sigues? - le preguntó el ojiverde a su amigo, este sonrió.

Ya me siento mucho mejor, gracias - y sin proponérselo, desvió su mirada hacia Luna.

Sí, eso veo - dijo Harry en tono burlesco y Ron se ruborizo mucho más.

Me alegra mucho que te estés recuperando - le dijo Hermione con una amplia sonrisa - Todos estábamos muy preocupados por ti - Ron les sonrió y quedaron hablando largo rato hasta que fueron interrumpidos por la enfermera.

Lo siento pero les dije que diez minutos, además en una hora vienen los padres del joven y necesita descansar - para su pesar, los chicos asintieron a regañadientes y se despidieron de Ron, dejando que Luna lo hiciera a solas.

Bueno…eh…mas tarde vengo a verte o si no mañana, ¿de acuerdo? - le comentó la rubia con pena, Ron asintió.

Te estaré esperando - se miraron a los ojos y se besaron con la mirada, ambos, enrojecidos, se despidieron y Luna salió de la habitación.

Es una lastima que te hayan dado de alta justo hoy, ¿no Luna? - fue lo último que le escucho decir el pelirrojo a su jocoso amigo.


Todo el papeleo y el pago de las cuentas de Luna concluyo justo cuando los señores Weasley junto con los gemelos, arribaban al hospital. Molly le dio un efusivo abrazo diciéndole lo feliz que estaba porque ella se encontraba sana y Arthur junto con los gemelos hicieron lo mismo.

¿Y como viste a Ronny? - le preguntó Molly con ansiedad. Luna sonrió.

De muy buen semblante, yo creo que le darán de alta muy pronto - Molly sonrió y suspiro, en su mirada Luna pudo notar que a pesar de todo algo no andaba bien.

¿Todo bien, señora Weasley? - la rechoncha mujer asintió y apremio a su familia a que abordaran el ascensor.

Nos vemos mas tarde - y desaparecieron tras la puerta.

¿Qué vas hacer Luna? - le pregunto Hermione cuando los señores Weasley desaparecieron tras el ascensor. La rubia negó.

Creo que esperar a los señores Weasley, me gustaría conversar con Molly acerca de…Ginny - Hermione asintió.

No podemos ir al apartamento porque es la escena del crimen según la policía, las pocas cosas que logre sacar fue de milagro, pero no pude sacar lo tuyo - se disculpo la castaña por ser tan poco eficiente, la joven negó.

No importa, voy más tarde o mañana por eso, total, tengo la ropa que utilice en el accidente ya lavada, puedo usarla y luego ir por más. Pero, ¿Dónde vas o vamos a dormir?

Pues Harry me dijo que me podría acompañar a ver casas arrendadas para no estar pagando hoteles, si quieres vamos juntas.

Pero voy a esperar a la señora Weasley, si lo quieren hacer…- la castaña miro como un autómata a Harry y este se encogió de hombros.

No sé, es tu decisión - Hermione iba a decir que la esperaba, pero fue Luna quien la interrumpió.

Adelántense ustedes, cuando tengan algo me avisas - le dijo y le guiño un ojo. Hermione negó con la cabeza y despidiéndose con un  beso en la mejilla, salió del hospital seguida de Harry.

¿Entonces a donde quieres ir primero? - le preguntó el moreno cuando entraron al auto. Hermione negó.

No lo sé, hace mucho tiempo que no recorro las calles de Londres, dime tú - Harry asintió y pensó en un sitió que quizá le gustaría a su amiga.

¿Y haz hablado con Sarita? - le preguntó Harry como quien no quiere la cosa - La hemos tenido muy abandonados, nos debe estar odiando - Hermione asintió.

Sí y mas porque le prometí que la traería a visitar a Luna y mira, ya la dieron de alta y no cumplí…- luego se quedo callada y dijo - ¿Y si la convidamos a venir? Así se divierte un poco, ¿Qué te parece?

¡Una idea genial! - espetó Harry y virando a la derecha en vez de la izquierda, como lo había planeado, bajo por toda la St. Country hasta St. Valley con 94ht esquina.

Sarita bajo con parsimonia las escaleras y al abrir la puerta, sus ojos expresaron su sorpresa.

¿Qué hacen acá?

¿Tratando de ser buenos padres? - le comento Harry con una sonrisa. Sarita sonrió y no resistió las ganas de abrazarlo e hizo lo mismo con Hermione, esta la recibió sorprendida.

Ya me estaba haciendo la idea de que quedaría huérfana - les comento como quien no quiere la cosa, ambos se miraron y ruborizaron,

Han pasado muchas cosas, hemos perdido el sentido de todo - le comento Hermione

  • Pero te venimos a invitar a un  lado, ¿quieres venir?

¡Claro! Le diré a mi abuela y bajare en seguida - cinco minutos después la pequeña Sarah ya se encontraba en la puerta con bufanda y gabardina en mano.

¿Y a donde vamos?

Primero vamos a buscar unas residencias donde se van a hospedar por un tiempo Luna y Hermione - le comentó Harry mientras manejaba - Después podemos ir a comer lo que quieras.

¿Y como sigue Luna y Ron?

Ya mucho mejor…hoy le dieron de alta a Luna y Ron ya no esta en la UCI - Sarah sonrió y suspiro.

Me alegra - iba a preguntar porque estaban buscando residencias si ellas ya vivían en un apartamento, pero prefirió callar y contemplar ese momento, que aunque no lo creyera, lo estaba disfrutando.

Parquearon el auto en una esquina y por solicitud de Hermione, descendieron del mismo y caminaron toda la St. Cristy para poder apreciar mejor las residencias en renta.

Aquello le sirvió de terapia no sólo a ella si no también a Harry y a la pequeña Sarah, que tenía muchos cúmulos de emociones en el interior.

Mientras doblaban una esquina, en cierta ocasión Sarita podía notar cierta tensión entre sus padrespero no dijo nada, pues conocía ese tira y encoge que se trían ambos desde antes de saber que eran sus padres.

Por su parte, Hermione estaba disfrutando ese pequeño momento en familia sin ningún tipo de discusión ni mordacidades por parte de su hija recriminándole algo y Harry estaba haciendo lo mismo, disfrutando de ese momento en compañía de las dos personas que más amaba.

Luego de casi una hora y cuarto de caminata y no hallar la casa perfecta que reuniera los requerimientos que la castaña pedía, se detuvieron a comer unos hot dog bien calientes de un carrito de comidas rápidas.

Esos norteamericanos muggle, siempre con sus inventos raros - había comentado la castaña mientras le daba un buen mordisco a su hot dog.

No se comparan en nada con los banquetes que se daba en Hogwarts, ¿no? - le comentó el moreno como quien no quiere la cosa, Hermione asintió.

Sí, son deliciosos…extraño mucho la comida de esos pequeños elfos…- y fue en ese momento donde se origino otra nueva charla sobre el mundo mágico y los deseos de Sarita de ser bruja como ellos, pero la pequeña desazón de no tener magia.

A eso de las siete de la noche,  cuando recorrieron casi un cuarto de Londres sin éxito, Harry regreso a Sarita a su casa prometiéndole que el día de mañana la recogería, Sarah asintió, aun no muy convencida de su promesa.

Nos vemos mañana entonces - y se despidió de ellos con la palma de la mano. Hermione hubiese deseado un abrazo, pero prefirió que había sido mejor así.

Voy a llamar a Luna para ver qué hacemos - le comento la castaña al ojiverde, este asintió. La intelectual tomo su móvil y le marco a la rubia, al otro lado ésta contesto.

¿Bueno?

Luna, ¿ya saliste del hospital? No encontré ninguna casa, ¿Qué vamos hacer? - al otro lado escucho como la rubia susurraba unas cosas a alguien y luego volvía al teléfono.

*Ah…Hermione, es que la señora Weasley me ofreció quedarme en la Madriguera pero…eh…hay muchas personas y no creo que puedas quedarte a dormir…eh…yo creo que…hablamos mañana, ¿si? Que descanses, me saludas a Harry -*y sin agregar una palabra más, colgó. Hermione quedo con la boca abierta y el móvil en la mano, inmóvil.

¿Estas bien? - le preguntó Harry.

Me colgó…me dijo que se va a quedar en la madriguera y me colgó - espetó con enfado - ¡Voy a matar a Luna! Odio quedarme en los hoteles.

-Yo pensé que lo amabas - le comento Harry con jocosidad, esta chasqueó la lengua.

Como sea…llévame a donde estaba…

Si no recuerdas ayer discutimos y tu te fuiste sola - la castaña bufo con exasperación y le indico donde quedaba el hotel en el que se estaba hospedando.

Cuando llegaron frente a él, ambos se miraron. Harry quería gritarle que cogiera sus cosas y se fuese con el, pero se contuvo, no iba hacerse más daño. Hermione esperó alguna respuesta, algún indició que le indicara que lo apropiado era quedarse con él, pero no sucedió nada, así que sonriendo, le agradeció en un susurró y se bajo del auto. Harry la vio cerrar la puerta y contra su voluntad, prendió el motor y arranco.

Hermione sintió como en su pecho nacía una opresión y el llanto quería hacer presencia, pero lo contuvo hasta que llego a su habitación. Una vez en ella las lagrimas resbalaron por sus mejillas como si sus ojos fuesen una llave descompuesta, brotaban una tras otra sin parar…la ahogaba, le ahogaba el alma, le oprimía el pecho, le partía el corazón. Lo quería, lo amaba, lo deseaba, maldita sea, tenia que admitirlo. Aun amaba a Harry así se mintiera, aun amaba esos ojos ambarinos, ese cabello negro azabache tan rebelde, ese cuerpo que el Quidditch formó tan bien…amaba todo su ser, pero era tan estúpida por dejarlo ir, por tratarla de esa forma, por ser tan orgullosa…era tan…

¡Soy una completa estúpida! - se dijo entre llanto y ahogos. Quería, lo quería tener entre sus brazos…quería sentir de nuevo sus labios, en aquellos momentos era una necesidad, casi una urgencia. Lo necesitaba, ya no podía negarse más, necesitaba de el y no le importaba que en tiempos de antaño la hubiese hecho sufrir…lo amaba y…ya no quería vivir así….ya no, no quería, ya no más…

Limpiándose las lagrimas, tomó uno de sus abrigos junto con su varita y con un plin desapareció…

[To be continued...]