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Amores Cruzados — capítulo 39

Hola Gente!

Disculpenmen por la tardanza, pero la U me agota, pero buenas noticias, ya estoy en vacaciones y la continuacion de este capitulo esta en proceso apunto de salir del horno...

les comento algo??? Ya el capitulo finalb esta escrito....pronto AC llegara al climax....

Les mando un beso a todos

PD: Yos, secre hermosa...mi beta reader :D gracias!!!!!!!n tkm!!!!! te me cuidas, mujer!

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39

Eterna luna llena

Gotas enormes de lluvia comenzaron a caer por toda la capital inglesa, gotas enormes que sorprendieron a los transeúntes que caminaban por las calles camino a sus casas. Harry agradeció que hubiese llegado unos minutos antes de que el torrencial aguacero se desplomara sobre la capital, pues ya se encontraba en la sala descargando el abrigo y pensando en Hermione…sus ojos cafés, sus perfectos bucles castaños y sus labios…aquellos labios que ansiaba tanto besar.

"*Deja de pensar en ella por una vez en tu vida, maldita sea"*se maldijo a lo bajo y fue al mini bar a servirse un trago.

Una vez vertió en una copa un poco de coñac, la puerta sonó. Era un sonido desesperado que anunciaba la angustia y urgencia de alguien por entrar. Harry se asusto un poco, creyendo que quizá era la policía o algo por el estilo, por ende tomó su varita y se acerco a la puerta con parsimonia.

  • ¿Quién es? - preguntó, pero nadie le respondió. Haciendo acopio de su valor, apretó su varita y giro el pomo de la puerta…y cual fue su sorpresa al encontrarla ahí: frágil, tierna y mojada…

  • ¿Hermione? ¿Pero que haces…? - la castaña no dejo que terminara la frase, pues se balanceo sobre el y lo abrazo con urgencia y con tanta fuerza que el moreno tuvo que sostenerse de la puerta para no caerse.

  • ¿Estás bien? - Le preguntó preocupado, al tiempo que cerraba la puerta - ¿Qué te paso? ¿Te hicieron algo? - Hermione negó con la cabeza y luego comenzó a llorar desconsoladamente sobre su pecho.

  • ¿Qué paso, Hermione? - la castaña no decía nada, solo las lagrimas brotaban de sus ojos sin cesar. Harry opto por acariciar su cabello mojado y dejar que llorara todo lo que quisiera.

Cuando logro calmarse, Harry la tomó por los hombros y la miro a los ojos.

  • ¿Qué ocurre? ¿Por qué llegaste así toda…rara? ¿Estás bien? - Hermione se mordió el labio y entre cortada, dijo:

  • Per-do-na-me.

  • ¿De qué tendría que perdonarte? - le preguntó el moreno entre risas.

  • Por…todo…yo…soy…una…completa…estúpida…- pero el ojiverde le tapo los labios con su dedo índice.

  • Shiit, no digas eso, jamás lo digas, tu no eres una estúpida…

  • Pero hago sufrir a quien amo…

  • Entonces yo también sería un estúpido - dijo con una media sonrisa - Ambos somos unos estúpidos - Hermione rió a lo bajo y Harry no resistió en acariciar una de sus mojadas mejillas.

  • Te debes estar congelando, ven, vamos a la chimenea - y tomándola de la mano la condujo hasta la sala y la sentó frente al fuego.

Hermione se encogió de hombros y lo miro solemne.

  • No me dejes, ¿quieres? - Harry se mordió el labio y se sentó a su lado.

  • ¿Por qué viniste? - la mujer se quedo callada mientras observaba arder el fuego.

  • Porque ya me canse de cometer tantos errores - le dijo al cabo de unos minutos - Porque al ver que te alejabas en el auto sin una señal de que querías tenerme a tu lado sentí que te perdía, que te perdía en serio y…no quería hacerlo -las lagrimas brotaron de nuevo de sus ojos y Harry tragó saliva.

  • A pesar de que me engañe a mi misma yo…yo aun…- y se quedo callada. Harry suspiro y le apretó con firmeza la mano.

  • No sabes cuanto he deseado que esto ocurra, verte aquí en mi casa diciéndome esto, dándome un aliento para seguir adelante…Hermione, tu eres mi vida y yo…yo no soy nadie sin ti - mas lagrimas siguieron resbalando por sus mejillas y Harry volvió a tragar saliva.

  • Pero…nos hemos hecho mucho daño, esta relación es nociva para nosotros, yo…aunque seas el aire que respiro, prefiero que ese aire sea puro y no denso…- mas lagrimas resbalaban y resbalaban, pero el moreno continuó a su voluntad - Yo…no quiero que esto sea de una noche y mañana cuando despierte ya no estés porque te arrepentiste de estar conmigo, porque tu prioridad es Sarita, porque quieres que nos hagamos mas daño - Hermione sentía que iba ahogarse a causa de su llanto…tenía razón, en todo tenía razón, maldita sea.

  • No quiero seguir con esa incertidumbre, los dos merecemos algo mejor que nosotros mismos…tu muy bien me lo dijiste.

  • No sabía lo que decía - le dijo entre lágrimas - Yo…- apretó sus labios y haciendo acopio del poco valor que aun conservaba, le hizo frente y le dijo: - Tengo miedo, Harry, miedo que esto no funcione pero…maldita sea, aun te amo, así como yo soy el aire que respiras, tu eres para mi…el motor de todo…tu…Harry yo…Harry yo…- y sin previo aviso, eran los labios del moreno los que se encontraban sobre los de ella, habían sido los de el los que calmaron ese llanto.

Sus labios se encontraron, se inspeccionaron, sin poder creer quizás que de nuevo estaban juntos. Primero fue lento, recordando a que sabían los labios del otro, pero después, la pasión por estar juntos de una vez por todas, por sentirse sin tapujos ni intromisiones ni prejuicios, lo volvió pasional…una pasión casi irracional que sólo el amor podía comprender, una pasión que desbordaba por el poro de ambos, se podía respirar, sentir en el ambiente.

Los labios del moreno descendieron por el mojado cuello de la castaña hasta su clavícula, al tiempo que una de sus manos acariciaba por sobre la blusa húmeda sus pezones erectos.

Hermione respiraba entre cortado, apretando entre sus manos el cabello azabache del moreno, con la intensión de que no se alejara.

Por otra parte, el ojiverde bajaba con sus dientes las tiras de aquella blusa que iba a ser jirones en cuestión de minutos…necesitaba con urgencia sentirla libre, sentirla propia. Sus manos descendieron hasta el vientre de la intelectual para desabrochar el incomodo top que en aquellos momentos estorbaba, cuando acepto que solo no podía, pidió la ayuda de Hermione, esta rió a lo bajo y blusa y top cayeron a un lado de la chimenea. Cuando sus senos estuvieron al descubierto, tuvo que auto controlarse para no arrancar también el pantalón. La volvió a besar y descendiendo de nuevo por el cuello llego hasta ellos, los beso, los acaricio, los volvió a besar, volviendo a recordar viejos tiempos, volviendo a recordar la primera vez que los había probado…sabían igual: a vainilla y crema.

Hermione se inclinó un poco para sentir mas sus labios, al tiempo que apretaba sus uñas contra el suelo…lo necesitaba, desde hace mucho tiempo lo necesitaba. Era un deleite sentir sus besos recorrer partes de su cuerpo que sólo el sabía explorar, era exquisito sentir como la besaba en el punto exacto que la hacía brincar. Cuando sintió como una de sus manos se introducía entre sus pantalones hacia su feminidad, soltó un pequeño gemido y le enterró las uñas en su espalda.

Harry comenzaba acariciar lentamente con su otra mano, mientras mantenía ocupado sus labios…Hermione al sentirse la mas vulnerable, descendió su mano derecha hacia su pantalón y tuvo que reprimir otro gemido al sentir su miembro viril…se mordió los labios…

Al poco rato, Harry la despojo de toda su ropa y le ayudo a esta con la suya propia, la miro a los ojos y le acaricio su mejilla.

  • No sabes cuanto te amo…- Hermione sonrió y lo beso. El beso se torno de nuevo pasional, una pasión desenfrenada que ya sabían ambos como iba a terminar, como querían terminar. Hermione le excitaba sentir su feminidad tan cerca de el, ya quería ser suya, pero iba a disfrutarlo…

Harry le beso los labios y fue bajando hacia el sur, prolongando el momento del declive, quería que durara para siempre, que se congelara el tiempo y ambos se amaran de por vida…no quería que aquello durara solo una noche.

Hermione sentía que iba a quedar sin uñas por apretarlas tanto sobre el suelo, hace tanto tiempo no sentía algo igual…si que lo necesitaba…

  • Ha-Harry…- le dijo en un susurro ahogado, el moreno volvió ascender y besando sus labios, se poso sobre ella y lentamente, como si fuese la primera vez, la hizo suya…de nuevo…al instante, la castaña encorvó su espalda al sentir que el moreno entraba en ella con fuerza. La joven ahogó un gemido cuando ese exquisito vaivén la llenó por entero una y otra vez, acompasada y rítmicamente. Los embistes del moreno se volvían más reiterativos a medida que ella le apretaba sus caderas con los muslos. Se estaban amando, por fin, después de tanto tiempo, estaban juntos.Harry la embestía cada vez con más rudeza y la castaña tuvo que morderse los labios para no gritar.El ojiverde tomó con fuerza las caderas de su castaña y la atrajo mas hacia si, si aquello era posible, y cuando sintió que el frágil cuerpo de ella ya no podía mas y se estaba volviendo una tarea imposible ahogar sus gemidos, posó sus labios en los suyos con fuerza y juntos se entregaron en plenitud al estremecimiento del orgasmo…

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- Ahí viene - le dijo una voz en la oscuridad y acto seguido, un grito ahogado inundo toda la habitación…

Hermione se levanto sobresaltada. Sus manos estaban frías y el sudor que emanaba era como el hielo. Miro el reloj de pared: iban a ser las tres de la madrugada. A su lado, el moreno se removió con inconformidad y a regañadientes abrió los ojos.

  • ¿Qué pasa, amor? ¿Estás bien? - Hermione se mordió el labio y asintió.

  • Sí, es sólo que…tuve una pesadilla, es todo - Harry se sentó y tomando su rostro entre sus manos, la miro solemne.

  • ¿Una pesadilla? ¿Cómo que? - la castaña negó.

  • Ya la he tenido…ha sido reiterativa…pero esta vez fue muy escalofriante.

  • ¿Qué soñaste?

  • Alguien me habla siempre, en susurros. Es la voz de una niña…luego grita…pero esta vez el grito fue…aterrador…congelo mi sangre - agacho la mirada y se mordió el labio. Harry le tomó las manos y suspiro.

  • Sabes que estoy aquí, ¿verdad? - Hermione asintió y suspirando, se acurruco a su lado.

  • No me dejes, por favor - le suplico, mientras le abrazaba el pecho.

  • Nunca…- fueron las ultimas palabras que la castaña escucho antes de volver a conciliar el sueño.


*"Van a realizar una fiesta en una semana por la salida del chico. Será en su casa, creo que la llamaron la madriguera"*eran las palabras que le había escrito aquella enfermera que compro con una tarde de sexo y un poco de dinero. A su costado Kimberley se removió incomoda y este bufó exasperado. Quizá ese día no sería buena idea ir si había Luna llena.


…Una semana después…

La fiesta de bienvenida no podía ser completa sin sus mejores amigos. Cuando los vio entrar, no sólo a Harry y a Hermione, si no también a Sarita y a la señora Thomas por la puerta de la madriguera, supo que lo mejor de salir del hospital había sido eso.

  • ¡Harry, Hermione! - les grito su amigo Ron, aun en silla de ruedas (por preinscripción médica) acercándose a ellos.

  • ¡Ron! - grito la castaña, balanceándose para abrazarlo - Me alegro que por fin te hayan dado de alta. Ya te extrañaba.

  • Yo también, Hermione. No sabes lo tedioso que es estar en un hospital - luego saludo a su amigo con un fuerte abrazo y le sonrió a sarita.

  • Me alegro que estés bien, Ron - le dijo la niña con una dulce sonrisa. El pelirrojo le devolvió el gesto.

  • Y a mi me alegra que ya estés aceptando a tus padres - Sarita se encogió de hombros y sonrió.

  • No me queda más remedio, ¿o si? - Ron asintió.

En ese momento Luna se acerco a ellos para saludarlos. Estaba muy hermosa: vestía un traje color lila que le llegaba hasta los tobillos y tenía un escote un poco pronunciado que la hacia ver sexy yatrevida.

  • ¿Y ese atuendo? ¿A quien queremos conquistar? - le preguntó la castaña, mirando de reojo a Ron. Esta se ruborizo y carraspeo con molestia.

  • A nadie…lo vi en una tienda y me gusto.

  • Y lo usas justo en el día de la fiesta de Ron, ¿eh? ¡Pillina! - Luna se mordió el labio inferior y tomando a Sarita de la mano, la invito a que conociera la madriguera.

Hermione se rió de su actitud y las siguió. Harry por su parte, miro a Ron y le pregunto:

  • ¿Tu y Luna no han…?

  • No, no hemos formalizado nada. Después de lo que ocurrió en el hospital ninguno de los dos se ha atrevido a decir algo.

  • Pero deberían - le insistió Harry - Ustedes ya son personas adultas y no pueden comportarse como unos adolescentes - Ron rodo los ojos y suspiro.

  • Sí, pero…tengo miedo a que fracase - le confesó su amigo, ruborizándose al instante. Harry negó.

  • Yo me levanto todas las mañanas con ese sentimiento, Ron. Siempre pienso en qué momento Hermione se va a marchar y me va a dejar solo, como las otras veces. Pero no por eso puedo colocar en juego mi felicidad. Hermione lo es todo para mi y por eso es que me arriesgo. Si realmente te importa Luna, haz lo mismo y no pienses en el fracaso - y sin decirle una palabra más, se fue a saludar al Señor Weasley.

La fiesta fue muy intima, pues sólo estuvieron invitados los Weasley más cercanos y uno que otro amigo de Hogwarts. Más de uno se sorprendió por la noticia de que Hermione y Harry tenían una hija, pero aquello pasó a segundo plano cuando Seamus Finnegan anunció que se casaba dentro de quince días.

  • ¿En serio? ¿Y quien es la de malas? ¡Digo, la afortunada! - exclamó uno de los gemelos con una sonrisa. Seamus arrugo el ceño y suspiro.

  • No la conocen, es una norteamericana, se llama Priscila y es hermosa - y ese fue el tema de conversación durante casi una hora, tiempo que Harry aprovecho para raptarse a Hermione.

  • ¿Pero qué haces? - le preguntó la castaña, cuando el moreno la incitó a que salieran de la madriguera.

  • ¡Quiero tenerte a solas! - le dijo al oído, conduciéndola hacia la puerta.

  • ¡Pareces un adolescente! ¡Compórtate! - le espeto entre risillas, pero aún así le siguió el juego.

Salieron de la madriguera con precaución, procurando que Ron, Luna ni mucho menos Sarita, se percataran de su ausencia.

  • Pero no quiero dejar a la niña sola - le comento la castaña cuando estuvieron a las afueras de la casa. Harry negó.

  • Debe estar con la señora Thomas, no te preocupes…

  • Pero creo que ella salió hace quince minutos - le comentó con seriedad - Y ahora que me doy cuenta, no volvió a entrar - Harry rodo los ojos. Odiaba que se concentrara en cosas tan triviales como esas.

  • Amor - le dijo, besándole el cuello - No te preocupes por ella, debe estar por ahí viendo las estrellas o tomando aire fresco - Hermione cerró los ojos y se mordió los labios. Odiaba cuando hacia eso…pues la derretía por completo.

  • Harry pero… ¿y si…le…paso…algo? - le preguntó entre jadeos.

  • ¿Qué le podría pasar? - Le pregunto entre beso y beso, al tiempo que le masajeaba los pezones.

  • No sé…eh… ¿perderse tal vez?

  • Para eso tiene un celular…nos llama…

  • ¿Y si se cae y se…fractura…algo?

  • Eso es imposible, no estamos en el monte…

  • Pero…

  • Shiit - la calló el joven, posandosu dedo índice sobre sus labios - Ya deja de preocuparte por ella…está bien, no te alarmes - y la fue guiando hacia unos árboles que había frente al huerto donde dormían los gnomos.

Desde que Hermione había aparecido en su casa de esa forma tan sorpresiva y desde que la había hecho suya como en tiempos de antaño, sus deseos estaban insaciables y lo único que quería era estar con ella, si era posible, para toda la vida.

La acorralo contra la corteza de un árbol, al mismo tiempo que besaba su cuello y sus inquietas manos comenzaban a descender por sus caderas hacia sus piernas descubiertas.

  • Harry, podrían oírnos…- susurró la castaña a su oído. Harry la cayó con un beso y siguió en su labor. Sus manos ascendieron por su entrepierna y se deslizaron por debajo de su ropa interior. La intelectual tuvo que morderse el labio para no soltar un gemido, pues los inquietos dedos de su acompañante habían entrado a zona prohibida.

Sus uñas se enterraron en su espalda y se encorvo un poco para sentir más la presión.

Harry disfrutaba de ese momento, se deleitaba con su rostro y su forma tan peculiar que tenía de morderse los labios.

  • Me encantas - le susurró. Hermione sonrió y se entregó a el en un apasionado beso.

  • Quiero sentirte - le espeto entre jadeos…- Ahora…- Harry sonrió y comenzó a desabrocharse los pantalones, pero en esos momentos un ruido los alerto de que no estaban solos.

  • ¿Qué fue eso? - preguntó Hermione alarmada. Harry quiso ignorarlo y seguir con su labor, pero Hermione ya había retirado sus manos de su entrepierna y acomodado su blusa.

  • Hermione, por favor - le insistió Harry - No es nada…vamos…- pero la castaña, tan testaruda como siempre, negó con la cabeza.

  • Vamos a ver Harry. ¿Y si es un ladrón? ¡Vamos, por favor! - el moreno se alboroto su cabellera y rugiendo entre dientes, asintió.

Sacó la varita de su pantalón y juntos se adentraron al matorral que había frente a la madriguera.

Hermione lo tomó con firmeza del brazo y se mordió el labio. Odiaba no haber traído la varita consigo.

  • Lumos - susurró el moreno y el camino se ilumino un poco. Unos pasos, como de alguien corriendo, provocaron que retrocedieran.

  • ¿Quién anda ahí? - Preguntó Harry con la varita en alto - ¡Responda! - una sombra pasó por sus costados rumbo hacia el norte, al tiempo que un grito resonaba en el ambiente.

  • ¡Es la señora Thomas! - grito Hermione alarmada. Harry se soltó de su agarre y corrió hacia la dirección de aquella sombra.

  • ¡Harry, espera! - le grito la castaña, corriendo detrás.

  • ¡Deténgase, deténgase, maldito! - le gritaba el moreno a aquella sombra que corría mucho más veloz que él.

  • ¡Expelliarmus! - exclamó, pero el hechizo pasó por un costado sin provocarle daños.

  • ¡Harry! - Le gritaba Hermione a sus espaldas - ¡Harry detente! - otro grito inundo la oscuridad y Harry temió lo peor.

  • ¡Hermione, vete! - le espeto, siguiendo ahora a nadie, pues la sombra había desaparecido.

  • ¡No te voy a dejar solo! - le refuto, llegando agitada a su lado.

Harry apretó con firmeza la varita y miro hacia ambos lados.

  • No estamos solos…- Hermione trago saliva y pensó en la señora Thomas.

  • Martina…Martina fue la que grito, ¿verdad? - Harry quería negarlo, pero era imposible.

  • Sí, es muy probable.

  • Regresemos a la madriguera, pidamos refuerzos - le sugirió la castaña, tomándolo del brazo. Harry negó.

  • Sea lo que sea esa sombra, aun sigue aquí, lo presiento - le dijo, sin dejar de mirar a ambos lados - Vete tu y pide refuerzos - pero Hermione negó.

  • No te dejare solo…

-Pero tengo que buscar a la señora Thomas, además, Sarita está sola…te necesita.

  • Pero Harry - quiso refutar, pero el moreno la callo.

  • Hazlo, Hermione. ¡Anda! - sus ojos se cristalizaron. No quería dejarlo, no podía.

  • Yo me encargo, voy a estar bien, no te preocupes - Hermione asintió y dándole un beso en los labios, hecho a correr hacia la madriguera.

Corría lo más que sus tacones le permitían, pero avanzaba muy poco y sufría porque sabía que cada segundo era indispensable. Si no llegaba a tiempo, si Harry le pasaba algo…

  • No lo puedo permitir - se dijo, y en aquellos momentos una densa nube fue retirándose poco a poco, dejando al descubierto una enorme y perfecta luna llena.

Hermione siguió corriendo, pero un grito ahogado y el aullido de, lo que parecía un lobo, la detuvo en seco. Quería salir corriendo, pero sus piernas no respondían. Las pesadillas que había tenido hacía días volvieron a su mente de una forma macabra y siniestra y el gruñido feroz de un animal le coloco los pelos de punta. Al girar sobre sus talones se encontró cara a cara frente a un licántropo, cuyas fauces botaban babaza y mostraban sus afilados colmillos.

Su respiración se entrecorto y su visión se torno más densa.

Sintió como el licántropo la inspeccionaba con el olfato y la mirada, cerciorándose que fuese real.

*"¡Corre, estúpida, corre!"*le grito una vocecilla en su fuero interno.

*"¡Corre!"*le espetó la voz de Sarita en su interior, y como si aquello fuese la adrenalina que necesitaba, se enfilo sobre sus pasos y corrió, corrió como nunca antes había corrido. Sentía el viento chocar contra su rostro de una forma abrupta, el oxigeno comenzaba a faltarle poco a poco, pero aún la voz de su hija seguía presente en su mente.

El aullido del licántropo la atropellaba a sus espaldas, podía sentir como sus dientes crujían entre si. Nunca había sentido la madriguera tan distante como en aquellos momentos, creía que había corrido kilómetros y kilómetros sin llegar a ninguna parte. El hombre lobo seguía sus pasos con ansias de devorarla, pero después, todo se calmo.

La luna llena seguía presente, pero la noche se torno tranquila, muy tranquila y en el peor momento la castaña se detuvo, pues sus pulmones clamaban por oxigeno.

Agradeció a los cielos por ese momento de paz inquietante y tuvo que apretar las manos para no caer rendida en el suelo. Levanto la vista y a lo lejos vio la madriguera, ausente de lo que estaba ocurriendo. Al tomar la ultima bocanada de aire para seguir adelante, un estrepito, junto a un gruñido y el grito de Harry, ahogaron la noche…

[To be Continued…]