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Historia 24226 — capítulo 21

Capitulo 20.

Otra decepción.

Todos se miraban esperando la reacción del otro, Hermione suspiro y trago saliva.

-Yo—dijo Hermy con la voz entrecortada con un gran nudo en la garganta—Yo....

La muchacha no podía creer que una vez más su amigo, su hermano el chico al que estuvo a punto de elegir en lugar de Draco para que fuera su pareja, él, el muchacho de los ojos verdes al que su destino la había orillado a proteger con todo lo que tenia, él, el que pudo ser su amante, su todo, ahora estaba de nuevo cayendo ante el delirio de la carne con esa chica que lo había hecho sufrir de una manera que solo Hermione sabia, quería golpearlo en la cabeza y gritarle si no se acordaba de todas esas lagrimas de rabia y tristeza que había derramado por ella, por Cho Chang, la única mujer que según sabia la chica había ganado el corazón de Harry Potter el niño que vivió.

Y sin embargo, ahora estaba de nuevo con ella, cuando él le había dicho hace tan solo unos días que no había nada entre la Ravenclaw y él, Hermione no sabia que pensar, mas que celos o alguna otra clase de sentimiento que tuviera que ver con lo que alguna vez sintió por Harry, la decepción era el sentimiento que la dominaba, sentía que había perdido la confianza del pelinegro, lo desconocía, Harry era reservado de eso no había duda alguna pero que ella recordara desde que se habían hecho amigos Harry terminaba contándole tarde o temprano todo lo que le pasaba, lo serio, lo gracioso, lo difícil todo, para eso se supone que eran amigos, para ayudarse, comprenderse y siempre apoyarse en las buenas y en las malas, pero por lo que había visto Hermy, entre ella y Harry se estaba perdiendo todo eso.

Sin esperar un momento más y sin importarle que Harry los mirara, Draco se acerco a la chica y la abrazo, el rubio sabía perfectamente que Hermy había, o aun sentía algo por Harry.

-No digas nada mi niña, es mejor que nos vayamos de aquí, deja a ese estúpido con esa zorra y dale un escarmiento por lo que dejo ir—le susurro el Slytherin en el oído a su novia.

Hermy hizo un ruido con la nariz como si estuviera llorando, sin embargo no lo hacía, Draco tenia razón no le daría el gusto a esa Cho de verla llorar, de verla sufrir, ya luego ella y Harry tendrían una platica bastante seria sobre los principios y promesas de amistad que se estaban desmoronando ante sus ojos, así que con su mejor actuación y su mejor cara, sonrió de forma que a pesar de que puso todo su empeño se veía forzada y plenamente dolorosa.

-Yo...Ups, lo siento, no quise interrumpir, perdón—sin mas la chica cruzo una mirada con el ojiverde y los dos sintieron una descarga eléctrica que no supieron definir muy bien ya que tanto el odio, la decepción, la incredulidad y el amor se hicieron presentes en ambos.

Ella lo odiaba por estar con Cho y él a ella por estar con Draco.

Hermy tomo la varonil mano de su chico y este la abrazo por la cintura.

-Vamonos, Hermione que aquí apesta.

Hermione no dijo nada, claro que creía lo mismo que Draco en cuanto a Cho se refería, pero jamás insultara a Harry, hiciera lo que hiciera.

-Nos vemos Potter, que te diviertas—le refuto en la cara el rubio a su Némesis mirándolo de forma burlona mientras acercaba a Hermione más a su cuerpo y la abrazaba con protección.

El niño que vivió se había quedado con la boca seca, jamás en su vida se había sentido tan celoso de Draco y enojado consigo mismo, sus nudillos estaban blancos de la fuerza con la que apremiaba sus puños, lo odiaba, despreciaba a esa serpiente que le había quitado al amor de su vida, y que cada vez que podía le restregaba en la cara de que Hermione le pertenecía y que jamás le daría una oportunidad de tenerla.

Entre tanta furia una suave mano le toco el rostro haciendo que Harry regresara al mundo real, ese mundo donde sufría tanto, a ese mundo donde tenia que aceptar sus desgracias.

-¿Harry? —musito de forma asustada la ravenclaw al ver el gesto ceñudo de su nuevo novio.

Harry sacudió la cabeza y le sonrió a Cho, ella no tenia la culpa de sus actos estúpidos, no era justo que le echara la culpa a ella y que se desquitara.

-Lo siento Cho, no debieron vernos, creo que de ahora en adelante debemos ser mas cuidadosos con nuestros besos.

-¿Todavía somos novios, verdad?

El pelinegro la miro y la tomo del rostro, era muy linda no podía negarlo, y a él le gustaba mucho, por ahora seguiría con su loca idea de olvidarse de Hermy gracias a Cho, él y Hermione ya hablarían después, aunque sinceramente dudaba que la castaña quisiera hablarle, lo mas sensato que podía hacer era seguir con Cho, ya que si no lo hacia se quedaría solo como un perro, sufriendo y lamentándose por no estar con la castaña de sus sueños

-Claro Cho, ¿por qué no deberíamos serlo?

-No lo se, casi te desmayas cuando Hermione nos vio, además si las miradas mataran, Draco Malfoy ya estaría tres metros bajo tierra.

El niño que vivió, fingió no saber de que demonios hablaba la ravenclaw.

-Harry, yo te quiero, me gustas muchísimo y me fascina que quieras intentarlo de nuevo con migo, pero no estoy ciega y antes de que sigamos con esto me gustaría saber si sientes alguna atracción por Hermione, porque...bueno parece que ella... —Cho enmudeció por unos segundos pensando si era conveniente decirle a Harry su percepción femenina sobre las miradas de Hermione.

-¿Te pareció que ella qué Cho? —le preguntó el chico a su novia.

-Bueno, me pareció que tú a ella si le agradas mas que un amigo, pero no lo se, talvez me equivoque, no la conozco lo suficiente como para saberlo. Pero entonces dime ¿a ti te gusta Hermione Harry?

Harry enrojeció y tosió como si la pregunta estuviera fuera de lugar.

-Mmm...No claro que no, lo único que siento por Hermione es cariño de hermana y de amiga, solo eso y te puedo asegurar que ella siente lo mismo por mi, ella...bueno, no me ve como alguien de quien se pueda enamorar, para ella yo soy solo su mejor amigo y nada mas que eso.

-¿Entonces porque querías asesinar a Malfoy con la mirada?

El pelinegro dio un resoplido, haciendo que Cho se sintiera tonta —obvio que lo quiero asesinar Cho, no me gusta nada que ese maldito traidor hable con Hermione, no me agrada ni siquiera que la mire, recuerda que ella es como mi hermana y mi responsabilidad es cuidarla.

Cho se sintió mas aliviada ya que se trago el teatrito de Harry, sin embargo había algo que le daba curiosidad, esa extraña y tan particular relación entre Draco Malfoy príncipe de Slytherin y la princesa muggle de Gryffindor.

-Harry, tengo una duda, ¿Por qué desde que comenzó el año Malfoy y Hermione ya no se insultan como antes? —Harry hizo un gesto horrible por lo que había dicho Cho, así que antes de que este le refutara el porque quería que Draco siguiera insultando a Hermy, la chica se le adelanto—¡No es que quiera que él le diga cosas ni nada por el estilo!, solo que me parece raro de que la trate bien, después de todo lo que le decía en el pasado y los prejuicios que tiene por los nacidos muggles.

Harry se quedo callado, parecía que Cho no era tan boba como todo el mundo creía.

-¿Si lo dices por lo de hace un momento?, ni siquiera yo me explico porque el cambio de los dos, Hermione me ha dicho que hicieron un pacto el año pasado de tratarse como personas ya que tenían que hacer una poción juntos, y pues parece que se han hecho amigos, pero no se ,¿talvez? sea espontáneo, lo que me gustaría pedirte es que no lo mencionaras a nadie, dada la situación en la que estamos y por la rivalidad que existe entre Slytherins y Gryffindors podría ser peligroso para Hermy y claro también para ese estupido de Malfoy.

Cho asintió—si, creo que tienes razón, aunque no creo que sea esporádico Harry, ya van dos veces este día que los veo, mmm...¿Como decirlo?

-Dilo Cho.

-Bueno, cariñositos.

-¿Cariñositos, que quieres decir con eso? —Harry sabia perfectamente lo que significaba esa palabra, sin embargo se hizo el tonto y quiso saber que es lo que había visto Cho.

-Veras, antes de que comenzara la clase de pociones, él fue por ella, porque según él, tenían que ir al almacén de Snape por unos materiales.

El pelinegro alzo la ceja—¿Y eso qué tiene de cariñosito?, pudo pedírselo a cualquiera ¿no crees?. —musito el chico de forma fría a ver si con eso Cho dejaba de atar cabos.

La Ravenclaw se puso el dedo en el mentón y miro hacia el cielo como si estuviera pensando en lo que Harry le había dicho—Mmm...Si ahora que lo dices Harry, tienes razón tal vez son alucinaciones mías, auque de todos modos creo que fue muy extraño lo que paso hace un momento, como sea eso ya no importa, porque mejor no seguimos en lo que nos quedamos, supongo que es mas divertido que estar hablando de Hermione y Draco—le dijo Cho al pelinegro, poniendo su mano peligrosamente cerca de la entrepierna de el Gryffindor.

Al escuchar lo anterior Harry se enfureció, para él, el hablar de Hermione era su tema favorito además después de lo que había visto y por lo que había dicho Cho lo menos que quería era seguir en lo que se habían quedado, sin mas se quito la mano de la chica de encima.

-Cho, la verdad no me apetece seguir haciendo...bueno tu sabes, ya has visto que la gente puede vernos.

-Conozco un lugar cerca del bosque prohibido, es un lindo claro, con el que un día fui con Ced... —la asiática no termino la frase, había cometido un gran error, Harry podía tolerar todo de ella, que fuera tonta, chismosa, hasta cierto punto zorra pero que hablara de su antiguo novio cuando ahora salía con el, eso si no, Cedric había sido la causa de que rompieran en quinto grado y parecía que esta vez iba a pasar lo mismo.

-¿Perdón? —dijo Harry.

-Mmm...Olvídalo Harry, yo no dije nada—se apresuro a decir.

-Claro que lo dijiste Cho, por favor se que es difícil olvidar a las personas que quieres y que ahora están muertas, créeme que yo lo se, sin embargo es muy grosero e impertinente de tu parte invitarme a besarme con tigo al mismo lugar, donde talvez tuviste sexo con Cedric.

Cho enrojeció, sin embargo no dijo nada parecía que Harry había dicho mas verdades de las que ella esperaba.

El chico la miro esperando su reacción—¡lo ves, ni siquiera lo puedes negar, no se como pude pensar en que seria una buena idea intentarlo de nuevo con tigo!

Los ojos de Cho se llenaron de lágrimas, si, no podía negarlo ella y Cedric habían tenido intimidad en ese famoso claro, sin embargo de eso ya había pasado mucho tiempo y no era justo que Harry ya no quisiera estar con ella solo porque ya no era virgen.

-Harry, por favor discúlpame, no te puedo negar que no hice nada con Cedric porque eso me convertiría en una mentirosa, pero no puedo permitir que me dejes, yo te quiero Harry y te juro que es muy buena idea que nos demos una oportunidad, ya veras que entre nosotros todo resultará mejor, por favor Harry discúlpame y dame otra oportunidad, te prometo que no volveré a hablar y ni siquiera pensar en Cedric.

Harry escucho el argumento de la Ravenclaw y muy a su pesar le dio la oportunidad que la chica le había pedido.

-Esta bien, pero esta es la ultima, no se porque cada vez que estamos mas cerca de tener una relación seria y linda, siempre tienes que arruinarlo, así que prométeme que tanto tu como yo trataremos de poner lo que tenemos para que esta relación funcione.

Cho sonrió ante las palabras de Harry, no era por nada pero el chico tenia un gran corazón y era muy comprensivo, la chica lo abrazo y le dio un beso en la mejilla—te lo prometo Harry, te lo prometo.

El ojiverde también le sonrió, ya había arreglado el problema con Cho ahora solo le quedaba buscar a Hermione para hablar con ella y explicarle lo que había visto.

Tanto Ravenclaw como Gryffindor se tomaron de la mano y subieron por los terrenos hacia el castillo, donde todos los que los veían se les quedaban mirando con la boca abierta al ver que el famoso Harry Potter estaba de novio con la que había sido la chica de Cedric Digory.

Mientras los nuevos novios se habrían paso hasta el gran comedor para tomar el almuerzo, otra pareja también se internaba en el majestuoso complejo siendo su destino no el gran comedor, sino la sala de los menesteres.

Draco y Hermione tuvieron que hacer una gran odisea para poder pasar desapercibidos y sin que nadie los viera juntos.

Pero al fin llegaron a la mítica sala.

Ese día la sala de los menesteres lucia como un armario pequeño e incomodo en donde Draco y Hermy estaban muy apretados.

-¡Demonios, creo que esta habitación exagero mi deseo! Yo quería algo intimo pero esto es una broma—musito el muchacho al encontrarse totalmente pegado a la pared y al cuerpo de Hermy—Bueno aunque si lo pienso mejor no esta tan mal—se dijo al sentir los senos de su novia tocando su pecho.

Estaba a punto de mencionárselo cuando se percato de que la castaña tenía una cara que no podía con ella. El chico la abrazo y le dio un beso en la frente.

-Tranquila Hermy, ese Potter...

-¡No menciones ese nombre!, no quiero saber mas de él, me ha decepcionado, yo creí que tenia un poco mas de cerebro como para elegir a una persona mas decente y mas valiosa que esa tonta de Cho, pero parece que sus hormonas son las que mandan en su cuerpo, cada vez que esta cerca de esa chica, aparece un Harry que yo no conozco, se vuelve lujurioso y guiado por el deseo de sentir un cuerpo cerca de él.

Hermione había dicho lo anterior de forma acalorada ya que su pecho se movía con singular violencia al tratar de darle más aire a sus pulmones después de la descarga de rabia.

-Tranquila preciosa, esta bien no hablare mas de ese imbecil, solo déjame decirte una cosa, no es por nada pero por la forma en la que te has puesto, pareces celosa mi amor, con migo no tienes que mentir se que tu y Potter bueno... —Draco se escucho algo incomodo y triste.

La chica lo miro y envolvió su rostro entre sus manos—Amor.

Draco la miro a los castaños ojos y vio la sinceridad en su mirada.

-No digas tonterías al único que puedo celar es a ti y a nadie mas, yo te quiero a ti Draco y tú solo tú, eres mi novio y te respeto, me quede como de hielo al ver a esos dos porque no puedo creer que Harry destruya su vida de nuevo, de que sea tan tonto y no recuerde todo lo que sufrió por ella, todo lo que lloro, las noches que nos quedamos despiertos después de que Ron se fuera a la cama, maldiciéndola, no recordó las madrugadas que me pase con él, escuchándolo y dándole mi apoyo para que saliera adelante y la olvidara.

No puedo creer que se le haya olvidado todo eso, solo con ver el par de piernas y senos falsos con los que se carga esa chica, simplemente es inconcebible, ¡es patético¡ —grito la castaña en ultima instancia.

Hermione había dicho lo anterior con sinceridad ya que era tanto el coraje y la rabia que le había dado al ver a Cho y Harry en uno de sus calientes momentos que su mente había creado alguna clase de coraza que había atrapado los celos y los sentimientos que tenia hacia a Harry dejándole el camino libre a la decepción y la furia.

-Vaya, jamás imagine que cuando terminaron en quinto Potter haya sufrido tanto por esa tonta, Pansy me dijo que no le había afectado del todo, que se veía muy normal en esos momento.

-Vaya con esa Pansy, si que se sabe todas las relaciones amorosas del colegio, ¿eh?.

-Si, así es ella, una chismosa de nacimiento igualita a su madre, pero en fin, ya que tocaste el tema de esa relación, Pansy me dijo que en ese tiempo, Potter y tu parecían mas cercanos que antes, a lo que voy es que, me gustaría saber si tú y Potter tuvieron algo que ver. Además recuerda que ahora ese idiota pudo haber sido tu novio, amor dime la verdad, ¿te gusta Potter? —dijo Draco serio y con semblante triste.

-No y te pido que ya no pienses mas en lo que paso entre Harry y yo, que en realidad no fue nada, ni en la época en la que rompió con Cho ni ahora, a lo mas que llegamos fue a tomarnos de las manos, a mi modo de ver, eso no es gran cosa que digamos.

Draco alzo una ceja y tomo a Hermione de la cintura acercadola más a él—es suficiente para ponerme celoso a mí.

-Oh Draco, no digas eso, no es para tanto—dijo la chica sonriendo ante la cara burlona de Draco.

-Claro que lo es, me pongo celoso hasta de tu ropa.

-¿De mi ropa? —preguntó la castaña mirándose.

-Si, porque tu ropa tiene el privilegio de siempre estar con tigo, de tocar tu dulce y suave piel a cada hora, minuto y segundo, porque puede tocar tus labios, puede disfrutar de tu olor a cada momento, por eso, por eso me siento celoso hasta de tu ropa y no solo de ella, de el aire, el sol, la luna y todo elemento o ser vivo que te mire y disfrute de tu figura, de tu esencia, de tu belleza—Draco termino su discurso dándole un suave pero excitante beso en el cuello a la chica.

Hermione gimió ante el contacto, esos labios eran deliciosos finos y suaves y con una destreza que daba miedo, el rubio sabia perfecto cuales eran los lugares que le agradaba que le besaran, era extraño como lo había descubierto en tan poco tiempo, pero eso no importaba, sus besos no se comparaban a los de nadie, ni siquiera a los del hombre que amo por tanto tiempo.

-Draco yo...

El chico no la dejo hablar y apago sus palabras con otro beso pero a hora en los labios. Era dulce, suave casi aterciopelado, simplemente romántico y tierno.

-Te quiero Hermione y no quiero verte sufrir por nadie, antes me quitaría la vida si supiera que yo te estoy haciendo daño.

-Tú no me haces daño, si no, no estaría con tigo. —la chica lo abrazo y se pego a su pecho, lo quería, lo quería, Draco era el hombre que jamás soñó pero que sin embargo cumplía con los requisitos de aquel hombre azul que siempre quiso que fuera Ron. —Gracias—musito Hermione alzando la mirada.

-¿Gracias?, ¿de que amor?

-Por existir, si no estuvieras con migo, tal vez ya me hubiera quebrado.

-No digas eso eres la chica mas valiente que conozco, no me hagas recordarte todo lo que has hecho a lo largo de estos siete años, mírate eres tan valiente que te has atrevido a salir con migo.

-Jejeje, no seas tontito mi amor, Ni los retos intelectuales, ni mágicos se comparan con el horrible sentimiento de combatir la soledad y el desamor, nada se eso se compara con el saber que no hay nadie que te mire, que te quiera por lo que eres, nadie te valore y se de cuenta de cuanto lo quieres y que esa persona se pasa de lado y solo te vea como un ser humano mas en la tierra, créeme Draco no se compara.

Draco se quedo extrañado, claro que el había sentido la soledad y el horrible sentimiento de saber que nadie lo quería realmente por lo que era, pero tenia una gran curiosidad de saber, quien era esa persona tan amada por su preciosa Hermione que jamás la había notado y por la cual ella al parecer había sufrido tanto.

Se preguntaba quien había sido el idiota que pudo haber desaprovechado a alguien como Hermione, alguien tan especial como ella, tan especial de una manera casi increíble, ya que hasta él, el arrogante y presumido con mayor prejuicios hacia los nacidos muggles que había en Hogwarts se había enamorado de ella, de su ser, de su sonrisa, de sus sentimientos, de cada parte de su cuerpo y alma, no comprendía que hubiera alguien tan ciego, tan tonto y estupidamente despistado para no notar que alguien como Hermione estaba enamorada de él.

-¿Quién podrá ser? —se preguntaba el rubio tratando de indagar en cada conversación que había tenido con la chica desde el año pasado, o en el verano, algo, un nombre que le diera la respuesta y así poder identificar a la persona que desde ahora en adelante seria su Némesis, su mayor enemigo, contra el cual, pelearía con uñas y dientes por el amor de su Hermione, ya que ella era todo lo que tenia, lo único valioso y que realmente valía la pena en ese momento para él.

El único nombre que se le venia a la mente era el del niño que vivió, sin embargo algo le decía que el no era ese hombre por el que Hermy había sufrido

Ansiaba preguntarle a la chica quien demonios era ese hombre, pero no podía seria demasiado indiscreto de su parte, seria mejor enterarse por si mismo y así tomar las medidas en sus manos.

-Lo se mi amor, yo también me sentía muy solo y entonces también te debo de dar las gracias a ti por alejar esa maldita sombra de mi vida. —Draco la beso y le acaricio el cabello.

Hermione se acurruco un poco mas sobre los brazos de Draco sintiendo su calidez y amor, sin embargo, aun estando en los brazos de su príncipe de las serpientes, sintiéndose amada y valorada, esa visión no la dejaba en paz, sus labios besando los de Cho, sus manos tocando las piernas de otra, no sabia porque le enfurecía tanto, creía que era porque Harry era su mejor amigo y la costumbre de saber que ella, por decirlo de alguna manera, era la única mujer a su lado, le creaba una clase de resentimiento por no respetar su posición, todo era muy complicado, tal vez lo que sentía eran celos como se lo había mencionado Draco, debía de recordar y no hacerse la tonta que hace menos de una semana ella y Harry pudieron estar saliendo juntos, eso solo significaba una cosa, ella sentía algo por el pelinegro, o tal vez no, ya que cuando ella y Harry estuvieron mas cerca que nunca, había sido porque ella se había enterado de que su amado, su hombre, su príncipe sapo al que esperaba besar algún día ya había encontrado a su princesa.

Harry pudo haber sido solo una distracción, una salida, sin embargo el coraje y la rabia no se iban de su cuerpo, no dudaba que cuando Draco la besaba, su mundo era solo el rubio, pero no podía pasarse el día besando a Draco hasta que se le bajara el coraje.

Harry había sido demasiado injusto, ahora que lo pensaba su enojo podía ser causa de que el pelinegro no había tenido la confianza de decirle que salía o se revolcaba con Cho, estaba pasando exactamente lo mismo que con Ron, ninguno de sus dos mejores amigos había tenido la confianza de decirle “Oye Hermy ¿qué crees? Estoy saliendo con alguien”, ninguno de los dos había tenido el valor, eso simplemente la derrumbaba sobre todo en el caso de Harry, con el cual ella pensaba hasta ese momento que su amistad era perfecta, que ella confiaba en el y él confiaba en ella, sin embargo no era así, Harry le había ocultado algo que no era una simple cosa, un simple chisme, ella pensaba que el tener una pareja era lo suficientemente relavarte en la vida de alguien, como para compartirlo con tu mejor amigo, por eso ella no había dudado en decirle a Harry que ella y Draco tenían una relación, sabiendo de ante mano que su novio era el objeto de odio mas grande de su mejor amigo, sin embargo ella se lo había dicho, porque le tenia confianza, porque ese chico despeinado de ojos verdes era su mejor amigo y era la persona en la que mas confiaba, había sido él, pero ahora se daba cuenta que talvez Harry no le daba la importancia que ella le daba a él.

-Draco.

-¿Si Herms, que pasa?

-Dejando a Harry y mis pesares de lado, ¿por qué querías verme?

El chico sonrió y se dio un golpecillo en la cabeza, había olvidado lo que tenia que decirle a la castaña—perdón, lo que quería decirte es que el profesor Snape me ha dicho que Dumbledore me ha mandado una nota en la cual me decía que tenemos una reunión con los miembros de la misión después de las clases en la torre sur, la que da a Hogsmeade y por lo cual hoy no tendrás clases con la profesora McGonagall, los días se van a recorrer.

Y que en además el director nos quiere ver en su despacho ahora mismo, parece que hay una emergencia o algo por el estilo.

-Ya veo, pero entonces...!o por dios, tendré que tomar la clase con Snape el sábado¡

-Si, y vaya desgracia, yo tenia pensado pasar todo el fin de semana al lado de la mujer que me tiene loquito—agrego el chico tomando el mentón de Hermione haciendo que se sonrojará de forma tierna.

-Descuida lo haremos, no de forma muy agradable pero al fin y al cabo estaremos juntos aunque sea en la clase de Snape.

-Mmm...Sobre eso, lamento decirte que no podré estar con tigo en esa clase, tengo que ir a Londres por una urgencia.

-Oh ya veo, descuida estaré bien.

-Lo lamento preciosa, por mi me hubiera negado rotundamente a irme ya que la razón por la que Dumbledore me asigno ser tu compañero de entrenamiento era precisamente porque no querías estar a solas con el profesor Snape, pero es que la verdad—El semblante de Draco entristeció.

-¿Qué pasa amor, a que tienes que ir a Londres? —le preguntó la chica mientras le acariciaba el rostro.

-Tengo que ir a ver a mi abuela, esta muy enferma y mi madre cree que ya esta en las ultimas y se que se escucha sentimental y ridículo pero mi abuela es la única persona que vale la pena dentro de mi horrible familia y la verdad quiero ir a verla para despedirme, espero que lo comprendas Hermy.

La chica al escuchar a su novio decirle algo tan intimo y privado se conmovió y lo tomo de las manos—claro que te comprendo Draco, tu lugar esta con tu abuela en este momento, es mas, me atrevería a sugerir que deberías irte desde este momento y darle una hermosa alegría al verte.

-¿Pero y la clase de esta noche?.

-No te preocupes no me pasara nada, estaré bien, la profesora McGonagall es muy dura pero no me exigirá hasta la muerte jejeje.

Draco le sonrió y la abrazo—Te amo—le dijo al oído y entonces Hermione sintió algo que no había sentido antes con Draco. Mariposas, esas malditas mariposas que revoloteaban dentro de ella cada vez que veía a Ron ahora revoloteaban por Draco, por ese chico que se estaba convirtiendo en la persona mas amada y mas importante. —Me encantaría que fueras con migo.

-Se lo mencionare al profesor Dumbledore ¿vamos entonces?

-Claro—sonrió de nuevo el príncipe de Slytherin.

-Si te vas con migo, te presentare a mi abuela, estoy seguro que le encantaras, además—el chico se puso serio y dejo de mirar a Hermione—puede que así se te baje el enfado con Potter y será menos difícil verle la cara de nuevo, ¿no crees?

-Si—musito Hermione dándole toda la razón al rubio, sabia perfecto que no seria fácil volver a ver a los ojos a Harry, sin recordar sus arrumacos con Cho Chang.

Tanto Slytherin como Gryffindor se dirigieron al despacho del director, pero como siempre nadie les había dicho cual era la contraseña y tuvieron que mandarle una lechuza a McGonagall para que saliera a abrirles la puerta.

-Se le hizo tarde señorita Granger, cosa rara en usted, me atrevería decir que es culpa de usted señor Malfoy—dijo la directora de forma ceñuda.

-Lo siento Profesora, pero no negare la culpa yo entretuve a Hermy—el chico la tomo de la mano y se la beso.

La profesora al ver la escenita puso los ojos en blanco, no es que no le agradara la relación que Hermione sostenía con Draco pero a su sentir, esa relación había surgido muy rápido, sin embargo ella no iba a meterse en las situaciones sentimentales de sus alumnos, aunque cuando se diera el momento perfecto hablaría con Hermione acerca de Draco.

Como siempre el despacho que pertenecía a Dumbledore y que ahora era de la profesora, seguía igual que siempre, los pequeños y extraños artefactos de plata seguían donde mismo, el pensadero y todo lo demás seguían en su lugar, lo diferente de ese día era el singular grupo de personas que estaban en el despacho, Lupin, Tonks, los hermanos mayores de Ron incluyendo a Fred y a George, sus padres, varios miembros de la orden, los maestros y dos encapuchados que Hermione supuso que eran Kaira y Zagato.

-Buenas tardes señorita Granger, señor Malfoy—dijo el profesor Dumbledore que salio de detrás de los encapuchados—hagan el favor de tomar asiento.

Fred y George al escuchar los nombres de la parejas se volvieron y los miraron extrañados.

Hermione se sentó junto a la señora Weasley que la beso con ternura y le pregunto sobre su salud y estancia en el colegio.

-Estoy bien señora Weasley, muchas gracias, todo ha salido bien hasta el momento, omitiendo claro el incidente del funeral de los Dursley.

-Oh, si eso fue lamentable, pero dime querida ¿y Harry, que tal esta?

La chica se puso a pensar en eso, después de lo que habían vivido Harry no se veía deprimido ni nada por el estilo, simplemente en ocasiones se veía pensativo y algo ausente, pero eso era muy característico de el, aun así Hermy llego a la conclusión de que el niño que vivió estaba mejor que bien, ya que la forma en la que se estaba besando y fajando con Cho no eran señales de que se sintiera mal.

-Esta bien, parece que no le afecto demasiado.

-Me alegra, el pobre chico ha sufrido demasiado, que bueno que ha tomado la perdida de sus tíos con serenidad, aunque no esperaba más de él, ya que por lo que me han contado Fred y George la familia de Harry no era muy agradable con él.

-así es señora Weasley...mmm disculpe, pero ¿qué hacen Fred y George aquí?, tenia entendido que ellos no estaban enterados de mi misión.

-Y no lo están Hermy, esta es una reunión de la orden, se supone que Harry y Ron también deberían de estar aquí, pero parece que no los localizaron, como sea, dime querida ¿cómo te esta yendo con ese chico Malfoy? Tengo entendido que te estas relacionando con él verdad.

La chica trago saliva y miro hacia Draco que estaba sentado entre Lupin y Snape, la chica no sabia con certeza que es lo que sabia la señora Weasley de su relación, así que se hizo la desentendida y dijo lo mas inteligente que se podía decir en esos momentos.

-Bien, señora Weasley, no me quejo.

La robusta mujer se quedo contrariada y miro a Hermione con algo de pena—oh, mi niña, se que ha de ser difícil pasar tus clases con un chico tan mas pedante, no es que no crea en el profesor Dumbledore cuando me dijo que ese chico a cambiado, pero es que la verdad árbol que crece torcido, jamás su tronco endereza y no me agrada que pase tanto tiempo con tigo, podría hacerte algo.

Hermione respiro aliviada, la respuesta a su cuestión había llegado de la misma boca de la señora Weasley al referirse a la relación laboral, por decirlo así que había entre ella y el príncipe de las serpientes.

-No, descuide señora Weasley, deberá de creerle a Dumbledore, el profesor tiene toda la razón Draco es otra persona, ni siquiera yo lo conozco, aquí entre nosotras puedo decirle que hasta me agrada.

-Ya veo, que bueno que pienses eso querida, muy digno de ti Hermione siempre dándole oportunidades a los demás auque hayan errado en algo.

-Gracias ¿y? señora Weasley, me gustaría saber algo que me aqueja.

-Dime querida, dime con confianza.

Hermione resoplo y tomo fuerza—¿Sabe Ron, sobre el trabajo que estoy haciendo con Draco?.

-Oh, no querida, claro que no lo sabe Dumbledore fue muy especifico en cuanto a las personas que debían tener conocimiento de esta nueva amenaza y ni Ron, ni ninguno de los chicos están enterados, bueno Charley y Billy si pero ellos no le dirán nada descuida, además puedo asegurarte de que mis labios y los de Arthur también están sellados con cera.

-O, gracias señora Weasley, de todos modos me gustaría que me prometiera que no le dirá nada a Ron sobre la misión que Draco Malfoy y yo compartimos, ya sabe como se pone con el tema de los Malfoy y todo eso.

-Lo prometo querida, pero ya dejemos de parlotear, Dumbledore va a decir algo.

Toda la sala se puso en silencio cuando Dumbledore tomo asiento en su antigua silla de director y como era su costumbre, cruzo sus largos dedos y los puso debajo de su mentón, bajando un poco la cabeza y así tener una mejor perspectiva de los presentes.

-Buenas tardes a todos, les pido de ante mano disculpas por haber irrumpido es sus horarios de comida, por lo que tratare de ser breve ya que mis entrañas están rugiendo, tanto o pero que un dragón.

La razón de esta reunión tan presipitada es, como ya se les ha informado a unos, la posible intromisión de un espía de Voldemort dentro del colegio.

Unos cuantos asintieron de forma preocupada y otros se estremecieron al escuchar el nombre del señor tenebroso.

-¿Quién es profesor? —preguntó Tonks, levantando la mano como si estuviera en una clase.

-Hay que eliminarlo, sea quien sea—grito ojo loco, dando un pisotón con su pata de palo, estremeciendo a la señora Weasley.

Los murmuros y los comentarios oído a oído no se hicieron esperar.

-Tranquilos, les pido su atención, la identidad como es de esperarse no la sabemos, pero lo mas obvio es que sea un alumno, ya que todos nosotros hemos pasado por rigurosos conjuros de lealtad, y no quisiera que dudaran de ninguno de ustedes, ahora bien, lo que planeamos hacer, es que los profesores vigilen dentro de las aulas cualquier comportamiento extraño en algún alumno, sobre todo de aquellos allegados a los Gryffindors y a Harry Potter por supuesto, pero eso no es todo, nuestros queridos aurores aquí presentes—Dumbledore señalo a los encapuchados. —Nos ayudaran a vigilar en los pasillos y utilizaran sus técnicas especializadas para identificar cualquier objeto tenebroso de comunicación, o cualquier indicio en el correo, que nos diga que esta saliendo información vital de Hogwarts.

El profesor Snape y Lupin, se encargaran de hacer el trabajo sucio, por decirlo así ya que, como lo aprendí de la profesora Umbridge, la mejor opción para que los chicos confiesen sus pecadillos, es la poción vitariserum, se que es ilegal usarla en los estudiantes, pero como pueden ver este es un caso extremo, creo que es peor para los chicos convivir con alguien que le este pasando información a Voldemort que un sorbito de vitariserum.

Además solo se les hará una pregunta, la cual será ¿si trabaja para Voldemort?, en caso de una negativa y para evitar que se divulgue el interrogatorio, se les dará a los chicos este pequeño y llamativo caramelo—De dentro de su túnica el anciano saco un caramelo lleno de colores vistosos con forma de esfera.

-¿qué es eso profesor? —preguntó Hermione.

-Esto mi querida niña, es un maravilloso invento de dos de los alumnos mas brillantes que han escapado de este colegio y que ahora han vuelto, esta joya es un caramelo desmemorisante muy sutil, creado por Fred y George Weasley, especialmente para mi utilización.

Los gemelos se levantaron y se tomaron del brazo como si fueran a dar un discurso.

-Son discretos—musito Fred.

-Son llamativos—dijo George.

-Son deliciosos—agrego Fred.

-La más alta calidad—grito George

-Y al precio mas bajo, no encontraran en el mercado otra cosa igual—afirmaron los dos al unísono dejándose caer al mismo tiempo en el sillón.

Dumbledore aplaudió sonriente a la presentación de los chicos—geniales y brillantes, simplemente increíbles, estos caramelos son tan especiales por el hecho de que los chicos no perderán la memoria, si no que solo olvidaran y no podrán recordar lo que hicieron y donde estuvieron los diez minutos posteriores de haber ingerido el caramelo.

Los presentes asintieron, sorprendidos por el plan del director y por el fabuloso invento de los hijos del señor Weasley.

-Pero, aun hay mas, debido a lo que nuestro espía aquí presente, escucho dentro de los dominios de Voldemort, debemos de optar por otra medida, en la que necesito la ayuda de ustedes cuatro—El director señalo a Hermione, Fred y George—al no querer entrar en discusiones ni mucho menos pánicos innecesarios, el escuadrón, por llamarlo así que vigilará dentro de las salas comunes de Gryffindor y Slytherin estará a cargo de ustedes y claro también de Harry y Ron, por lo que quiero que les mencionen lo ocurrido en esta reunión, una cosa mas chicos, la discreción será su mejor arma, señorita Granger no estaría mal que realizara ese fabuloso hechizo que puso en practica en quinto grado cuando crearon el contrato para ese fabuloso ejercito con mi nombre

-¿El del ejercito de Dumbledore?

-Eso mismo, no tengo que decirles que confió ciegamente en todos ustedes, pero recuerden que la maldición imperius los puede sobrecoger y es mejor prevenir que lamentar, además no quiero que se le mencione nada a Ginny, ni a nadie mas, su misión será solo de ustedes cuatro, Harry y Ron.

-Profesor.

-Si Fred

-Porque no le podemos decir a Ginny, si se llega a enterar nos mata, no le agrada que la dejemos fuera de estas cosas.

-Lo se Fred, pero veras Ginny pude ser la mas vulnerable recuerda que Voldemort ya la a utilizado antes.

-Es cierto Fred, es mejor así, no hay que comentarle nada—le dijo George a su gemelo.

-Sin mas que decir, les doy las gracias por venir a atender a esta reunión, cuando haya noticias sobresalientes convocare otra junta, gracias por su asistencia, nos vemos pronto chicos y suerte.

Draco, los Weasley y Hermione se levantaron, el Slytherin se adelanto mientras que los demás se despedían de sus familiares y amigos.

-Cuídate mucho Hermy preciosa y te encargo mucho a Harry y a Ron, cuídalos por mi de acuerdo.

-Claro señora Weasley, descuide siempre lo hago, cuídese usted también.

En cuanto se cerraron las puertas las voces no se hicieron esperar y cuando Fred, George y la Gryffindor estaban dispuestos a escuchar detrás de la puerta se escucho una voz al otro lado.

-Chicos se que están ahí, les dije que se fueran, no me hagan salir y llevarlos hasta la puerta.

Los tres enrojecieron al ser regañados por Dumbledore y bajaron a paso veloz por las escaleras, donde se encontraron a Draco recargado en la pared cercana a la gárgola que pedía la contraseña para entrar a la oficina.

-Vaya Malfoy, te has sacado la lotería, o que le has dado a Dumbledore para que confíe tanto en ti.

-No te interesa Weasley, deberías de ser más prudente y no hablar ni mencionar ese nombre de forma tan libre, recuerda que alguien nos puede estar escuchando.

Fred y George acorralaron al rubio—y quien o que nos dice que tu no eres el señor chismoso Malfoy, no porque te hayas hecho el héroe al fingir tu cobardía ante tu ya sabes quien, para proteger al director, creas que confiamos en ti, las serpientes como tu pueden morder en el momento mas inesperado.

-No me importa lo que creas Weasley, el único que puede cuestionar eso es el profesor, así que deja de molestarme, ahora si me permites, tengo que hablar con Granger.

-Claro habla con ella, pero nosotros nos quedamos.

Los pelirrojos se pusieron delante de Hermione y se cruzaron de brazos como si fueran sus guardaespaldas.

-Es privado, hagan el favor de largarse de aquí, tengo que tratar cosas con ella que a ustedes no les incumbe.

-¿Qué clase de asuntos?. —preguntó George.

-tendrás que hacer una cita primero Malfoy—se burlo Fred, haciendo un ademán con las manos como si estuviera escribiendo en una libretilla imaginaria.

Las mejillas del chico se estaban poniendo rojas y ese gesto tan peligroso se estaba apoderando de su rostro por lo cual Hermione intervino, Draco se estaba enojando y no era bueno que el chico explotara—Chicos por favor, déjennos solos, les juro que no pasara nada, Malfoy y yo tenemos que tratar asuntos de aritmasia, que son largos de explicar, por favor no se molesten.

-Mmm—gruño Fred—Como quieras Herms, pero estaremos cerca si te hace algo gritas y venimos a pisar a esta serpiente.

-Gracias, adiós chicos.

Los gemelos se retiraron mirando ceñudos al rubio hasta que doblaron por una esquina.

-Vaya gentecita con la que te rozas mi amor.

-Discúlpalos, recuerda que no eras muy agradable con migo en el pasado, es la costumbre.

-Si bueno, tienes razón, pero dime ¿que con eso de la aritmasia?.

-Mmm...Lo que pasa es que la primera vez que nos vieron en el tren, hicieron muchas preguntas y les dije que habías ido a verme al compartimiento porque querías ayuda con esa asignatura.

-Ya veo, buena jugada, como sea, has visto que no pudimos hablar con Dumbledore, yo lo esperare aquí hasta que termine la reunión para pedirle que me deje ir desde hoy con la abuela.

Y en caso de que me deje te iré a ver a la sala común.

-¿Cómo amor?

-Tengo mis métodos Hermione, tu solo espera por mi princesa, ahora vete, es arriesgado que nos encuentren hablando y a solas aquí.

-Si, cuídate amor y ojala el profesor te de permiso.

-Gracias amor.

Hermione ya iba a la mitad del pasillo cuando sin importarle y por impulso se dio la media vuelta y corrió hacia Draco, este totalmente confundido recibió a su novia que se le había echado encima colgándosele del cuello y besándola de forma pasional.

-Te quiero—le dijo esta al odio para luego irse corriendo.

El receso había culminado las clases habían seguido su curso Hermione había pasado desapercibida de sus amigos y cuando ya daban tres de la tarde para la ultima clase, las cuatro casas se reunían cerca de la cabaña de Hagrid, para un curso avanzado de criaturas mágicas, necesario para un examen que iba a hacer el ministerio dentro de un mes.

Hermione fue una de las primeras en llegar de nuevo a ese lugar en donde hace unos minutos había sentido que todo se le caía al ver a Harry y a Cho juntos de nuevo, entonces como si su mala suerte no la dejara en paz, miro hacia el camino que iba hacia Hogwarts y vio algo que la dejo realmente helada, el chico del cabello negro y la asiática morocha bajaban riendo alegremente tomados de la mano.

Hermy trago saliva y todo su interior se incendio, las manos le temblaban al igual que las quijadas, estaba molesta, furiosa y todos los sinónimos que expresaran el sentimiento de enojo, y para colmo Draco aun no llegaba, el chico seguro seguía en la dirección hablando con Dumbledore.

Sin más y por su propia salud mental, Hermy corrió hacia la cabaña de Hagrid y toco la puerta de forma acalorada, esperanzada en que la tierna parejita no la haya divisado.

-Abre, Hagrid soy yo, Herms, por favor—rogó la muchacha tocando con mas fuerza la gran puerta de madera.

Unos pasos se escuchaban acercándose y Hermione sintió como un aire aliviador recorría su cuerpo Hagrid había abierto la puerta justo a tiempo y ni Harry ni Cho la habían visto.

-Hola Hermy, ya casi comienza la clase no seas impaciente.

-Hola Hagrid y gracias por abrirme y descuida no es que sea impaciente, pero si me quedaba ahí afuera iba a pasar un momento de lo mas incomodo.

Hagrid la miro sin saber a que se refería y hecho un vistazo por la ventana, entonces comprendió según él lo que decía Hermione, Ron acaba de llegar con Parvati y los chicos se veían contentos, ya no gritaban y se hacían cariñillos a los ojos de los demás alumnos.

-Si te sientes así, entonces no comprendo porque sales con Malfoy, deberías de decirle a ese chico tonto lo que sientes por él, y eso bastara.

-No entiendo Hagrid—Hermione arrastro una silla hasta la ventana y con sumo cuidado miro por la ventana y los vio, otra dolencia a su corazón, por lo que se veía, Ron se había contentado con Parvati y la parejita mas melosa de Gryffindor seguiría con sus andadas.

-¿Estas bien? —le preguntó el semigigante a la castaña al verla entristecer de tal forma y a tal velocidad que parecía que se pondría a llorar como una chiquilla a la que no le han comprado su caramelo predilecto.

La gatita se dejo caer en la silla en la que estaba parada y se había puesto las manos en el rostro.

-Hermy—volvió a decir Hagrid, que se había acercado a la chica y le acariciaba el cabello

-Estoy bien Hagrid, estoy bien, solo que me gustaría quedarme un par de minutos para tu sabes...asimilarlo.

-Claro Herms, yo saldré y me haré el tonto, que mira que no tengo que fingir mucho—dijo el guardabosques para hacer sonreír a la chica

-Gracias Hagrid—sonrió

-Entonces yo los distraigo unos minutos hasta que te vea salir y así comenzar la clase, de todas formas aun es temprano, pero Hermy

-Si—dijo la chica levantando la cara y mirando con los ojos tristes a su gran amigo.

-Recuerda lo que te dije, mírate, si sientes algo por Ron solo díselo, ese chico Malfoy no me agrada ni un poquito pero creo que no es justo que salgas con el si en tu corazón aun tienes metido a ese tono pelirrojo.

-¿Cómo sabes que siento algo por Ron?.

Hagrid sonrió—siempre a sido obvio, además ¿recuerdas que en sexto año cuando el salía con Lavender Brown, tu venias a llorar aquí?, yo te vi muchas veces.

Hermione se sonrojo y rio un poco—Mmm...Si supongo que si es algo obvio, pero...yo quiero a Draco, si no lo quisiera tan solo un poquito jama hubiera aceptado salir con él.

Hagrid asintió—esta bien Hermy no discutiré mas eso con tigo, te dejo entonces, ¿cinco minutos esta bien?

-Si Hagrid, muchísimas gracias.

El maestro cerro la puerta tras de si, saludando a todos a su paso, entonces la cabaña se quedo en silencio.

-¿Que me pasa, porque no puedo superarlo?, ¿por qué me enloquece tanto verlo de nuevo con ella?, mmm...talvez creí que por el hecho de que ya no estuviera con ella, ya no volverían y me miraría como lo hago yo, no puedo explicarme porque demonios no puedo quitarme este sentimiento al verlo, esas ansias de despertar y ver su pecosa cara frente a mis ojos, sin importar mi estado de animo, no importa si estoy enfadada con el, o si lo amo mas que nunca, no importa, inconcientemente lo busco con la mirada y lo miro, soy una persona horrible al estar pensando en esto sabiendo que tengo un novio que no solo me quiere, sino que me ha dicho que me ama y que soy lo mas valioso que tiene, no se como puedo ponerme así por ti Ron, sabiendo que yo también quiero a Draco y que gracias a él sigo de pie.

Te tengo que olvidar, sacarte de mi mente y renacer sin que mi corazón haya conocido tu nombre como lo conoce ahora, te tengo que olvidar, ¿cómo?, no lo se pero tengo que hacerlo, por la manera que sea, no me importa si tendré que odiarte o alejarme de ti para hacerlo, pero no me ganaras, venceré en este juego tan peligroso y doloroso que es el amarte.

Hermione se levanto y tomo una de las enormes servilletas que había en la mesa de Hagrid y se limpio con decisión las lágrimas.

-Ya es suficiente Hermione, déjalo atrás, ódialo, maldícelo, mátalo dentro de tu corazón y no lo vuelvas a mirar como antes, ahora solo tus ojos, corazón y todo lo demás le pertenecen al príncipe de las serpientes, date la oportunidad de amarlo, de adorar cada centímetro de su cuerpo, cada suspiro, cada gesto y cada sonrisa que te brinda, ámalo y déjate amar—se dijo la chica decidida mientras de un portazo abría la puerta trasera de la cabaña de Hagrid para reunirse con sus compañeros.

El aire fresco le dio de lleno en la cara al igual que el sol cegando sus ojos y formando cristales los residuos de lagrimas que habían quedado en sus mejillas y rabillos del ojo, así que se tallo los ojos y lo primero que vio fue a Draco sonriéndole, mientras charlaba con Zabini.

Hermione sonrió también y sintió que su estomago se llenaba de una acogedora calidez guiada por mariposas revoloteando.

-Otra vez mirando a Granger—le menciono Zabini al rubio, mirando a Hermy caminar hacia un tronco libre.

-¿Que? —se sorprendió el rubio, que miraba a su amigo con los ojos como platos.

-No te hagas Draco, en clase de pociones te pille mirándola y hablándole, no quiero ser chismoso, pero la verdad es que tu comportamiento llama la atención de cualquiera.

-Mmm...Ella me agrada, me ayuda en aritmasia—dijo el chico utilizando la misma mentira que utilizaba Hermione.

-Que bien, no te culpo, es una chica muy agradable y amigable, además de que esta muy linda y bueno, esta buenísima.

Draco enrojeció de pena al escuchar que alguien hablaba así de los atributos físicos de su chica, claro que estaba buenísima, el lo sabia perfectamente pero le molestaba que otros lo notaran también.

-Lo se, y..¿Que opinas?

-No tengo que opinar nada amigo, chicas son chicas y con ella no importa si son hijas de muggles o no, descuida no se lo diré a nadie, se que tu reputación es muy importante.

-Gracias Blaise eres un gran amigo.

-De nada y hablando de chicas lindas, ya que tienes tratos con Granger, me gustaría que me ayudaras a averiguar si esa chica tan linda, Lavender Brown esta disponible, creo que ya no sale con la rata

-Seguro, yo le preguntare, aunque no pensé que tuvieras esos gustos.

-No hablemos de gustos Draco, no te conviene amigo.

El rubio rio y negó con las manos, Blaise había tomado muy bien que lo hubiera descubierto hablándole a Hermy así que no discutió mas—si mejor así lo dejamos.

Hagrid había anunciado el inicio de la clase y entonces vio algo que lo hizo pensar, en la segunda fila de troncos Harry Potter y Cho Chang estaban sentados muy juntos y tomados de la mano al igual que Parvati y Ron y por otra parte hasta adelante Hermione estaba sola y con al mirada perdida.

-Mmm...Vaya con este trío, el amor los esta desmoronando, uff...¡jóvenes!, al fin y al cabo tienen que aprender de sus errores. —se dijo el semigigante.

-Muy bien chicos, ahora quiero que trabajen en tríos para que alimenten esta pequeña cría de Triton, Hagrid saco de un tanque un pequeño y feo bebe con cara arrugada de color verde y con cola, háganlo rápido y de forma correcta a les arrancara los dedos.

Los chicos se comenzaron a movilizar reuniendose en grupos y Hagrid noto que Hermy podía quedarse sola.

-Eh...lo siento chicos pero los grupos los haré yo en esta ocasión. Veamos Malfoy, Zabini y Goyle son un grupo, Justin, Fred, George ustedes otro, — el hombre siguió revolviendo las casas hasta que quedaron solo Harry, Ron, Hermy y Cho. —bueno haber ustedes tres son el ultimo y usted señorita Chang, hágame el favor de sentarse por allá—Hagrid apunto hacia un barril cerca de su casa—lo siento pero usted no puede estar aquí, tengo entendido que solo recursa pociones, así que por favor.

Cho asintió y se fue hasta el barril.

-Bueno ya que están todos, a trabajar, acérquense al lago y ahí las sirenas los esperan con sus pequeños retoños, tengan cuidado y no sean bruscos.

Los grupos caminaron hacia el lago, todos se quedaron en el borde pensando que las sirenas saldrían o algo por el estilo, pero entonces comprendieron que debían meterse en el agua.

-Profesor debió avisar que teníamos que traer el bañador—dijo Lavender.

-Mmm...Si pero no importa, un poco de agua no les hará daño, vamos, vamos, los tritones tiene hambre.

-¡Hermione, espera¡ —gritaron Ron y Harry ya que la chica desde que Hagrid los había designado como equipo, había caminado a paso veloz hacia el lago.

La muchacha se paro en seco, pero no porque se lo hayan pedido, sino para quitarse los zapatos, el suéter y el chaleco del uniforme.

Ron que había corrido detrás de ella le puso una mano en el hombre mientras su aliento agitado daba de lleno es su cuello.

-Espera Herms.

-Dense prisa—dijo la chica con frialdad y sin mirarlo; tanto Harry como el pelirrojo se despojaron de la misma ropa que la chica y se metieron al lago.

El agua estaba fría y algo viscosa ya que en la orilla abundaba el musgo, sus pies se resbalaban con las piedras y las sirenas no eran muy agradables pero los alumnos se metieron hasta que el agua les llego al pecho, Harry y Ron alimentaban al triton con pequeños pedazos de pescado y camarón mientras Hermione lo sostenía, eso si que era una tortura para ella, ya que al estar en esa posición tenia de frente a sus dos amigos.

Harry obviamente también estaba incomodo no podía hablar con la chica sobre Cho en presencia del pelirrojo, no porque su amigo no supiera ya de su relación con la Ravenclaw, sino porque lo que tenia que hablar con la castaña era algo mas intimo entre ellos.

-Oye Hermy, ¿ya sabes la nueva? —preguntó el pelirrojo de forma sonriente.

La castaña sabia perfectamente a lo que se referia el pelirrojo pero siguió con el juego para enfadar a Harry—no, dímela, me muero de ganas por saber que es—musito irónica.

-A que no sabes quien tiene novia?

-No lo imagino, ¿Tú?

-Eh si, pero eso no es tan importante, lo de Parvati y yo es una reconciliación sin importancia, el que tiene novia es Harry, ¿No lo sabias?

Hermione se atrevió a mirar al ojiverde y le tembló una mejilla— es evidente que no Ron, pero que gusto por ti Harry, dime ¿quién a sido la afortunada?

Harry quería morir, Hermione sabia como lastimarlo y humillarlo, un clima tenso los estaba absorbiendo.

-Cho—dijo casi en un susurro desviando la mirada de la chica.

-Genial—refuto Hermione de la forma más fingida y fría que le había escuchado Harry.

-¿No te alegra Hermy? —siguió el pelirrojo que no comprendía que seguir hablando de ese tema seria peligroso.

-Claro, porque no debería de hacerlo, ahora puede que Cho pase pociones teniendo la ayuda de Harry.

-Si, jajajaja, es cierto harry tendrás que darle unas clases intensivas, tu sabes jejeje—le dijo su amigo al niño que vivió de forma picara.

Pero Harry seguía sin decir nada, solo miraba el agua y los hipnóticos movimientos que el bebe triton hacia con la cola.

-Es genial que ya estemos forjando nuestro futuro, aunque falta que te encuentres un novio tu también Hermione.

La chica miro a Ron y comenzó a respirar de forma furiosa, el corazón de Hermione casi se le sale de la boca por lo rápido que latía al ser lastimado por la rabia y la indignación que sentía.

Hagrid que seguía de cerca al trío maravilla, se percato de el gesto de Hermione y se acerco a ellos.

-Chicos, ustedes ya han terminado por hoy, ya se pueden ir, váyanse a dar una ducha, ese pequeño ya esta satisfecho.

Hermione que estaba al limite de explotar, regreso el triton a la sirena, miro a Ron y con una mano, rebusco el fondo marino y le arrojo un montón de algas en la cara—eres un idiota Ronald—gruño la chica que salio con paso fuerte y sin importarle nada mas que salir de ese lugar y alejarse de sus amigos, necesitaba un buen tiempo para tranquilizarse, Hermy estaba tan metida en su autocontrol que no se dio cuenta que miles de chiflidos y vítores designados a ella se escuchaban por parte de los chicos de todas las casas al verla salir del agua, encantadoramente mojada develando su hermoso sostén de encaje a través de la blusa que se le transparentaba.

Ron se quito las algas de la cara—Vaya con esa chica, siempre es tan salvaje, ¿pues que fue lo que dije?

-Ashhh—dijo Harry sin responderle a su amigo y al igual que Hermy salio del lago.

-¿y ahora a estos que les pasa? —se dijo el pelirrojo mirando a la sirena, que se encogió de hombros.

-Toma Hermione—Hagrid le dio una toalla—ya puedes irte, ahora te entiendo, esos dos son un par de idiotas.

-Gracias Hagrid, nos vemos—le respondió la muchacha tomando sus cosas y corriendo hacia el castillo.

-¡Hey, Hanna¡ —Grito Harry mirando hacia donde se iba su amiga.

-¿Qué pasa Harry?

-Tú eres prefecta verdad.

-Si, ¿que puedo hacer por ti?

-¿Me puedes prestar tu llave para el baño de prefectos?

-Claro, tienes suerte, yo me quedare aquí jugando con mis amigas un rato mas, te busco afuera de la sala de Gryffindor en unas horas.

-Mil gracias.

Harry tomo sus cosas y cuando se disponía a ir al baño de prefectos una montaña pequeña se interpuso ante él.

-Hagrid, disculpa pero tengo mucha prisa.

-Déjala en paz, no la sigas, déjala estar sola unas horas.

-Tengo que hablarle, tengo que explicarle.

-Creí que ella era a la que amabas y no a ese maniquí que esta ahí sentado—le dijo Hagrid señalando a Cho.

-La amo, el problema es que ella no.

-Entonces que esperas para decírselo, ustedes los jóvenes se complican demasiado, tan fácil que es decir una frase cuando se siente de corazón pero no, ustedes tienen que darle dramatismo y hacerlo mas complicado, te dejare ir Harry pero recuerda que el juego de los celos es mas peligroso de lo que parece, has lo correcto.

-Gracias Hagrid—el muchacho le dio un abracillo al guardabosques y corrió hacia donde se había ido Hermione.

-¡HARRY! —grito Cho, pero el pelinegro no se detuvo por nada del mundo.

Mojada, enojada, dolida y confundida Hermione entro por el agujero de la señora gorda para ir por ropa limpia y luego pasarse por el baño de prefectos justo como lo había predicho el pelinegro.

Hermy estaba ya dentro de su dormitorio buscando algo cómodo para la cena sin imaginarse que el pelinegro ya la estaba esperando abajo.

-Demonios si me quedo aquí, se ira, lo se, la conozco perfecto, tengo que acorralarla, ¿pero como? No puedo subir al dormitorio de las chicas a menos de... —Harry dejo su ropa en el suelo y saco su varita de la túnica.

-¡Accio saeta de fuego!

En solo unos segundos la escoba llego hasta las manos de su dueño, así que Harry se monto en ella ante la mirada espantada de los de primero y subió al dormitorio de Hermione.

-No lo hagan ok—dijo a los pequeños que lo miraban; sin mas abrió la puerta, esperanzado de que solo Hermy estuviera en el dormitorio, y la suerte le sonrió y la vio, a su amor, a su princesa a la única a la que amaba y amaría por toda la eternidad, hermosamente mojada de pies a cabeza, con las mejillas sonrojadas por el evidente enojo que aun no se le bajaba, rebuscando en su baúl de forma hermosa.

La puerta se cerró detrás de Harry con seguro, ocasionando que Hermione se volviera a ver quien había entrado.

Harry la miro y levanto la mano en señal de saludo.

-Hola—dijo ella mirándolo.

Sus miradas se encontraron, ella se reflejaba en las esmeraldas de él y él en los castaños de ella.

Harry se acerco sin decir una palabra retándola a decirle algo a ser la primera en hablar, en gritar o en golpear, lo que fuera, todo era mejor que el mudismo que la acogía.

Entonces se atrevió a hacer algo arriesgado pero que necesitaba hacer.

Harry la abrazo lo más apremiante que pudo.

-Suéltame—le dijo la chica tratando de safarse.

-No quiero.

-Déjame Harry.

-No.

Hermy trato de alejarse de Harry pero era evidente quien era mas fuerte y quedo rendida ante el chico.

Harry la miro, y se sintió en el cielo, la amaba demasiado, era tonto el pensar que otra podía remplazarla si ella, con una simple mirada lo derretía.

El chico se acerco mas a su amiga, quería besarla iba a besarla ya nada le importaba, estaba ahí a solas con ella, tan cerca de ella, si no lo hacia se daría un tiro en la cabeza.

La respiración de la chica se sentía en la cara de Harry golpeando con sutileza su piel, Hermione no quería hablarle, no quería mirarlo pero también era inevitable, la posición en la que la tenia Harry la inmovilizaba y sus ojos solo podrían mirar los de él.

Unos centímetros, un suspiro, un rose era todo lo que separaba a Harry de besar a su Hermione, Harry cerro los ojos dispuesto a hacerlo y entonces...

Ahhhh...jejeje otra vez un momento de telenovela, espero que les haya gustado este Cáp. Tanto como a mi, parece que nuestra Hermy ya pondrá raya entre sus sentimientos hacia Ron y se dedicará a Draco, pero en que culminara este encuentro tan cercano entre el pelinegro y la castaña, ¿Harry la besara o como siempre desistirá? ¿La castaña lo perdonara por lo de Cho? Jejeje esto y mucho mas en el prox Cáp., please no olviden dejar sus hermosos y grandiosos comentarios los quiero mucho, perdón por la tardanza y gracias por su maravilloso apoyo incondicional besitos. MUACK atte. Faby: ^^