← Historia 24226 · de
Historia 24226 — capítulo 22
Capitulo 22.
Un beso húmedo.
La noche estaba helada, pero no solamente hablando del clima, sino que estaba fría en el sentido de que cualquiera que se sintiera como Draco lo entendería, El rubio predilecto de Slytherin necesitaba bajar su enojo, había tratado de no mostrarse neurótico y celoso enfrente de Hermione, después de que había visto la reacción de su chica al ver al pelinegro besándose con Cho Chang, no quería admitirlo, pero los celos se habían apoderado de él de una manera casi animal. Aun se preguntaba de donde le había salido tanta paciencia y auto control para no gritarle a Hermione.
Suponía que era porque la quería mucho y no quería hacerla sufrir, sin embargo se estaba cansando de que Hermione no tuviera sus sentimientos definidos, odiaba saber que él no era el único en su corazón, sino que también en él, Harry Potter tenia un lugar, además de otro hombre del cual no conocía su identidad, ese hombre por el cual su chica dice haber sufrido tanto, por ese chico del que le hablo en tantas ocasiones cuando pasaron esa fabulosa semana de vacaciones, pero ¿quién era, quien era el tipo que tenia el corazón de Hermione tan dolido y lastimado? —se preguntaba el rubio mientras iba montado en su escoba dando un par de vueltas en el estadio de quidditch con la esperanza de que el enojo y la impotencia que se cargaba se fuera de lado.
El aire golpeaba en su cara con fuerza haciendo que sus platinados cabellos le golpearan con suavidad en el rostro, esa si que era una perturbadora sensación de soledad, no había sonidos en su cabeza, solo imágenes de aquellos recuerdos que lo lastimaban tanto, no entendía que es lo que estaba haciendo mal.
El jamás había tratado a nadie como a Hermy, envidia le deberían de tener muchas al ser la novia del príncipe de Slytherin, de ese Slytherin que había cambiado tanto por ella, él, que había dejado de lado todos sus prejuicios, su arrogancia, su apellido, todo por estar con ella, le había entregado su corazón metido en una caja de cristal con un moño encima. Sin embargo ella aun no daba el suyo y ahora entendía el porque.
El corazón de Hermione le partencia a varias personas, haciendo imposible separarlo en partes.
Draco cerro los ojos tratando de no pensar en nada, solo quería sentir la naturaleza en su cuerpo, la brisa golpeando su piel y los sonidos de las criaturas nocturnas nublando su mente.
-Hermione, Hermione—se repetía mientras daba una vuelta por encima del bosque prohibido.
Por otro lado dentro de la torre de Gryffindor en el dormitorio de las chicas.
La respiración de Hermione se sentía en la cara de Harry golpeando con sutileza su piel, Hermione no quería hablarle, no quería mirarlo pero también era inevitable, la posición en la que la tenia Harry la inmovilizaba y sus ojos solo podrían mirar los de él.
Unos centímetros, un suspiro, un rose era todo lo que separaba a Harry de besar a su Hermione, Harry cerro los ojos dispuesto a hacerlo y entonces....
Lo hizo, ya no le importaba nada, no le importaba lo que dijera Draco, lo que opinara Cho y mucho menos Ron, en ese instante solo estaba él y Hermy, pero cuando sus labios tocaron una tersa y suave textura se dio cuenta de algo extraño, esa textura no era húmeda, no sabia a ella, entonces abrió los ojos y para su horror se dio cuenta de que Hermione, de algún modo había alejado su cara del pelinegro y en lugar, había puesto su mano.
Harry se sonrojo y se sintió estúpido al estar besando la palma de la mano de Hermione en lugar de lo que debieron ser sus labios.
-Hermione. ¿Por qué?...
-Te dije que no quería que me tocaras, no quiero que me beses la mejilla, ni nada—le expreso la castaña, imaginado que el blanco del beso de Harry iba a ser su cara.
-¿la mejilla? —se sorprendió este.
-Si, ¿o que es lo que pretendías hacer entonces? —lo cuestiono extrañada, mientras trataba de alejarse de Harry, pero este aun no la soltaba.
El chico miro hacia el piso y fue aflojando sus brazos lentamente, sacando a Hermione de su aprisionamiento—si, solo quería besarte en la mejilla, solo eso.
Entre los dos amigos se dio un silencio muy incomodo, silencio que fue roto por la castaña mas linda de la casa de los leones—si a eso venias, ya puedes irte entonces, si esperabas que me olvidara de lo que vi con un besito, estas muy equivocado Harry, tus apapachos no son suficientes con migo.
-No pretendía eso, pero dime algo ¿qué es lo que te molesta de que salga con Cho?, si no te conociera diría que estas celosa—le grito el pelinegro, tratando de que Hermy le diera la verdadera razón de su enojo.
-Jajaja, ¿celosa yo, de esa tonta? Jamás Harry, entiende que lo que me molesta de que salgas con Cho es que, no concibo como puedes ser tan tonto y no recordar todos los malos ratos que te hizo pasar en el pasado, acuérdate de todas esas noches que te la pasaste maldiciéndola, todas la noches que pasaste llorando en mi hombro y yo llorando con tigo al ver tu dolor, eso es lo que no soporto de esa relación, entiende Harry yo quiero que tu seas feliz, que disfrutes tu vida al lado de alguien que te merezca, que te quiera y que te ame, y créeme que esa. Jamás lograra que te sientas así—le grito la muchacha.
-Y si no es ella, ¿entonces quien?, dímelo Hermione, ¿quién es esa mujer, que me conoce como la palma de su mano y puede lograr toda esa felicidad en mi?, dímelo.
-No lo se Harry, créeme que si lo supiera no dudaría en decírtelo.
Harry la miro y sin decir una palabra se acerco a al puerta, la abrió y se volvió hacia una Hermione que esperaba una respuesta—no te preocupes, ya no tienes que decírmelo, la mujer que puede hacerme feliz, yo ya la encontré —el chico cerro la puerta. Y ya que estaba afuera se recargo en la puerta y miro hacía un lado diciendo—eres tú Hermione, eres tú la mujer que necesito a mi lado para estar feliz. —el chico suspiro, subió a su saeta y bajo, encontrando a Ron y a Parvati entrando por la puerta muy abrazados y riendo, al ver esa imagen Harry sintió una gran envidia al ver como un chico como Ron, tan indiferente, frío y carente de sentimientos, había encontrado a la persona que lo complementaba y que haría todo por el, no era justo, él era mil veces mejor que su amigo y Hermione no podía verlo, no podía ver sus sentimientos, sus obvias indirectas de que moría por ella, de que moría por besarla, de que por eso estaba saliendo con Cho Chang, solo para olvidarse de ella, pero la castaña no se daba cuenta, Harry no sabía si era porque ella se hacía la tonta o realmente estaba tan metida en su mundo que no se daba cuenta de lo que pasaba al su alrededor.
-Hola Harry—lo saludo la parejilla de tórtolos, sin mas el chico omitió su respuesta, la verdad es que no quería hablar con nadie y mucho menos quería que Ron comenzara con sus molestas preguntas incomodas.
Harry salio por el cuadro de la señora gorda, como una sombría figura que vaga por la tierra sin algún propósito alguno.
-¿y ahora a este que le pasa Ronnie?
-No lo se Parvati, supongo que tuvo una pelea con Cho.
-O con Hermione, ya vez que tiende a ponerse así cuando se pelean por alguna situación, es extraño ¿no crees amor?
-¿Qué Parvati?
-Que Harry siempre se pone muy mal y de un humor de perros cuando tiene alguna rabieta con Granger, seguro que lo has notado, recuerdas esa vez como a finales de las vacaciones de diciembre cuando se pelearon porque Hermione estaba haciendo un proyecto con Malfoy y le dijo a Harry que no tenia porque reprobar el curso solo para molestar a Draco
-Mmm ahora que lo dices, es cierto, aunque sinceramente la idea de Harry era genial, me hubiera encantado verle la cara al idiota de Malfoy llorándole a Snape para que le subiera la nota, pero... creo que hay algo mas, el ambiente entre esos dos a estado algo tenso desde hace días, me pregunto que demonios se traen.
-Quien sabe Ronnie, si tu que eres amigo de esos dos no lo sabes, yo menos lo voy a saber, auque puede que retome la relación que tenia con Hermione, espero que quiera ser mi amiga de nuevo—musito la chica cínicamente, ya que lo que menos quería era volver a ser amiga de Hermione, además no era tan estúpida como para creer que las castaña la iba a aceptar con los brazos abiertos, sabia perfecto que si le insinuaba algo a Hermione acerca de su amistad, esta le daría un golpe en la cara.
-Seguro eso seria grandioso, gracias Parvati, que linda eres al poner todo de tu parte para que esto funcione, ahora me convenzo mas de que fue una grandiosa idea darnos otra oportunidad—le dijo Ron mientras le besaba la mejilla.
Parvati se puso roja y le tomo la mano—podría hacer eso y mas, tu solo pídelo Ron, debes de tener algo muy claro siempre Ronald Weasley, yo te amo y puedo hacer cualquier cosa para que nuestra relación perdure.
-Gracias.
La pareja dejo de hablar de Harry y Hermione y se pusieron a adelantar los deberes del lunes para poder estar libres el fin de semana y así poder tener un tiempo de calidad juntos.
Lejos de ahí, Draco Malfoy entraba al castillo, con frió en el cuerpo y en el corazón, sabía perfecto que tenia que sacar todo el coraje y las ganas de llorar que tenía, pero no podía, no sabía con quien hacerlo, Hermione era siempre perfecta y la mejor ayuda en lo que refiere a los traumas existenciales de la gente y cosas sentimentales, pero no podía ir con ella, porque ella era la protagonista de sus problemas, de sus malestares, de sus dolores, no comprendía como alguien a quien quería tanto y amaba por igual le podía provocar tanto dolor, no lo sabía—¿tal vez esto es lo que le pone sabor a las relaciones? —se dijo el rubio mientras bajaba a la mazmorra por sus cosas y para avisar al profesor Snape que iba a salir de Hogwarts para ver a su abuela, dentro de quince minutos la profesora McGonagall y Dumbledore lo esperarían en la dirección para mandarlo por la red flu, directo a una villa francesa donde residía la mansión de campo de los Malfoy donde vivía la abuela del rubio.
Esa noche la mazmorra estaba mas fría de lo común, era talvez porque afuera ya comenzaba a enfriar, el invierno aunque lejos, ya se estaba anunciando en el clima, Draco seguía caminado como un zombi, con miles de cosas y sentimientos encontrados en la cabeza, entonces se le ocurrió que podría llamar a Zagato y contarle lo que le estaba pasando, su primo siempre sabía que decir en el momento mas desesperantes y mas doloroso de una persona, Zagato era un chico muy sabio a pesar de su edad y no era como toda la demás gente de su familia, él si compendia que los magos sin importar el apellido o la tradición que les trascendiera, también podían amar y tener de ves en cuando un momento de debilidad.
El chico entro a su sala común, que como era de esperarse estaba llena de personas haciendo deberes, charlando, jugando ajedrez y unos cuantos divirtiéndose con sus parejas.
Era horrible la sensación que tenia, estaba en una sala llena de personas pero él se sentía tan solo, tan perdido en ese mundo al que ahora sabía perfecto que no pertenecía, no le agradaba esa gente que lo saludaba, no le agradaba toda esa bola de víboras que solo lo buscaban para un buen revolcón o porque era un buen prospecto para el futuro. Tal vez solo había alguien que valía la pena en esa sala, su amigo, el siempre intelectual y sincero de Blaise Zabini, el rubio daba gracias a dios de que tan siquiera alguien en la casa de Slytherin valiera la pena.
Sin mas el chico se acerco a su amigo que estaba leyendo el profeta y se dejo caer en un asiento a su lado.
-Hola Draco, ¿se puede saber donde te has metido?
-Hola. Mmm...He andado por ahí, ¿por qué, cual es la urgencia? —le cuestiono el muchacho extrañado ya que por lo general su amigo nunca se había interesado en sus desapariciones repentinas.
-No creas que yo quiero saberlo, te lo pregunto porque Pansy me estuvo molestando todo este rato desde que salimos de la clase de criaturas mágicas, ya me tiene harto, creo que quiere que...”hablen” o algo por el estilo, tu sabes.
El rubio puso los ojos en blanco—de verdad que esa tonta no entiende con palabras, ya le dije que ya no quiero nada con ella, además no estoy de humor para sus “platicas”, de hecho solo vengo de paso, te quería avisar que parto en unos minutos a Francia a ver a mi abuela.
-Ya veo, espero que este bien y por favor dale mis saludos, tu abuela siempre me a agradado mucho.
-Gracias Blaise, se lo diré descuida, bueno ahora vengo voy por al dormitorio por un par de cosas.
El rubio se sentó en su cama, en realidad no tenia porque ir al dormitorio ya que tenia ropa en la casa de la abuela y no había la necesidad de llevarse los deberes, McGonagall le había prometido escudarlo con los profesores sobre las tareas, así que el chico se sentó en su cama, abrió un cajón de la mesita de noche de al lado de su cama y saco un trozo de pergamino y se puso a escribir una carta a Hermione, la cual era la verdadera razón por la que había ido al dormitorio, sin mas y después de unos minutos doblo el papel y lo metió en un sobre que iría a entregar personalmente antes de poder irse.
Draco, tomo su escoba y salio a paso veloz del dormitorio chocando con Blaise que parecía que lo estaba esperando fuera de la puerta con los brazos cruzados.
-¿ya te vas Draco?
-Si, nos vemos, vuelvo el lunes temprano o el domingo en la noche—agregó de forma rápida.
-Espera—le dijo Blaise extendiendo el brazo para retenerlo—olvidaste esto—el chico le enseño al rubio un sobre, al rubio se le había salido de la capa la carta que le había escrito a Hermione.
Draco le arrebato la carta a Blaise—gracias.
-Espero que le guste, aunque esa Granger es algo testaruda, ¿no crees?, en fin, entonces que te vaya bien, me saludas a la familia.
Blaise bajo las escaleras con una leve sonrisa de satisfacción.
-¿Cómo demonios supo que era para ella? —se pregunto Draco, sin embargo ya no había tiempo para preguntarle, tenia que ir a la dirección y todavía tenia que pasar a dejar la carta a Hermy y a despedirse de ella, a pesar de lo enojado que estaba todavía, quería probar esos dulces labios una vez mas.
Hermione estaba sentada en su cama, parecía que la chica estaba en shock y como muerta, Parvati había subido por un libro y Hermione ni siquiera se había inmutado en ella, estaba demasiado preocupada por lo que había tratado de hacer Harry, no tenia idea de porque el chico se había puesto así, además ni siquiera le había dado la oportunidad de explicarle lo de Cho, pero sinceramente ella sabía que no necesitaba que le explicara nada, no lo perdonaría por ser tan burro al salir con Chang de nuevo y eso era definitivo, pero entonces se dio cuenta de que había algo mas, un sentimiento de angustia, y doloroso que le apremiaba con fuerza el estomago, un sentimiento que se produjo desde el instante en el que Harry la había tomado entre sus brazos—pero eso es imposible—se decía la chica mientras trataba de mentalizarse y dejar de pensar en los ojos verdes del pelinegro, en su cara, en esos labios, que estuvieron tan cerca de besar los suyos, de comérselos en un beso apasionado que habría querido experimentar, pero eso era imposible, era inverosímil y asqueroso por el simple hecho de que ella tenia a Draco, a su novio, a ese chico que era tan comprensivo y que le aguantaba todas sus tontas escenitas con Harry, ese chico que había cambiado toda su ideología y forma de ser para agradarle, no podía hacerle algo así a Draco y menos con Harry, porque el pelinegro era solo su mejor amigo, su confidente, su mano derecha, todo menos su amante.
Harry vagaba por los pasillos también pensando en que debía haber besado a Hermione, y que una vez mas su maldita cobardía era la culpable de que no hiciera esas cosas que deseaba realizar, tal vez si la hubiera besado ella también lo hubiera hecho o le hubiera golpeado la cara, eso no lo sabía y no lo sabría hasta que lo hiciera, el detalle era encontrar una oportunidad tan buena como la que el destino le había dado, necesitaban estar a solas y en un momento tan incomodo para los dos en el cual la salida de emergencia seria un beso que los alejara del mundo real.
De pronto el chico sintió en su trasero el duro piso del castillo, aturdido y con las gafas torcidas, entonces diviso un platinado cabello y una cara arrogante que no podía ser de nadie mas que de esa serpiente a la odiaba tanto.
-Vaya Potter, pensé que con esas gafas podías ver, a la otra fíjate por donde caminas, casi me tiras al piso ¿qué no ves que tengo prisa?
Del coraje que sentía la mente se le había nublado a Harry y no le había podido decir nada a Draco, sin mas el rubio para hacerlo enojar mas y dejarle claro que Hermione era de él y solo de él le pregunto— por cierto Potter, ¿sabes cual es la ventana que da a la habitación de mi novia?
-¡LARGO DE AQUÍ MALFOY! —le grito el pelinegro al rubio lanzándole una botella de shampoo.
-Jejeje tranquilízate Potter, descuida solo será una visita rápida, aunque—Draco se paro en seco y se volvió sonriendo altanero a Harry—con cinco minutos me basta para... —Draco hizo movimientos con su cadera como si quisiera penetrar a alguien.
-¡Madito idiota! —grito Harry, mientras a gatas trato de levantarse para golpear al rubio, solo que este burlándose se subió en su escoba y salio por una ventana.
Visiblemente mas enojado que antes Harry caminaba a zancadas hacia el baño de prefectos, necesitaba meterse en esa gran piscina, por llamarle así a la pileta que había ahí y si era posible ahogarse y dejar de sufrir y sentir rabia al imaginarse que Draco ya estaba en la ventana de Hermione, sonriéndole de esa manera tan idiota que tenia, mientras se le lanzaba y la hacia suya en un dos por tres.
El chico de los ojos verdes negó con la cabeza tratando de sacar la idea de Hermione y Draco teniendo sexo de su mente, eso era algo imposible, ya que a pesar de todo lo que había cambiado Hermy y a pesar del noviecito que se cargaba, Harry sabía perfecto que su amiga jamás haría una tontería de esa índole, el sabía que Hermione estaba educada como las muggles chapadas a la antigua y una tradición que había en su familia validada por los principios que le habían inculcado sus padres era llegar virgen al matrimonio.
Entonces el pelinegro trago la saliva mas amarga que se había probado al pensar por un segundo que Hermione podría llegar a casarse con Draco y ahora si desposarse con el, esa horrible posibilidad había pasado por su mente por el simple hecho de que su amiga y su peor enemigo ya llevaban una semana de novios y aun no terminaban, eso ya era demasiado para su gusto, se había imaginado que Hermione no aguantaría a Draco mas de dos días seguidos, pero ahora se deba cuenta de que, como des costumbre se había equivocado y se sintió patético al darse cuenta de que alguien como Draco Malfoy le daba ese algo tan especial a su princesa que el jamás había podido descubrir, y que por ese motivo el rubio estaba con Hermy y él no.
Hermione estaba sentada en su cama aun, pensando en el niño que vivió cuando sin previo aviso a sus sentidos su cuerpo sintió una gran necesidad de ducharse y pasar un buen rato metida dentro de las millones de burbujas que la pileta del baño de prefectos le ofrecía, así que sin darse cuenta muy bien de lo que hacía la chica fue directo a su baúl y comenzó a sacar un coordinado de ropa interior, su toalla y el pijama que se pondría para dormir, en cuanto Hermione estuvo lista salio del dormitorio sin decirle a nadie mas que a Ginny que se le había encontrado a la escalera a donde iba.
-Hey Hermy ¿a dónde vas?
-Hola Ginny, voy a darme un baño, espero que este solo, no me apetece conversar con extraños en este momento.
-¿qué te pasa?, no espera no me digas...Harry.
Hermione asintió y sonrió ante lo bien que la conocía Ginny Weasley—así es amiga mía, ese chico me colma la paciencia de vez en cuando, parece que es necesario que le de unos buenos golpes para que deje de hacer estupideces.
-Lo dices por lo de Chang ¿Cierto, porque ya volvió con ella?
-así es Ginny, tu sabes perfecto que esa zorra no es para el, ni para ningún chico decente si me permites decirlo, es una mala chica, ya has escuchado lo que nos dijo tu madre en el verano, sobre a lo que se esta dedicando su madre y tengo mis sospechas de que ella también lo hace.
Ginny se puso seria—si Hermy, yo no quería entrometerme ni nada, porque la verdad a mi no me importaba pero ahora que esta saliendo con Harry no me cae en gracia para nada, como sea, ¿me prestarías tu libro de pociones?
-Seguro—sonrió la chica—iría a dártelo pero te juro que lo único que quiero es relajarme un poco después de tantos malos momentos.
-claro te entiendo Herms, es mas, toma, mis hermanos me lo dieron para antes de los TIMOS y son de lo mas relajantes, jejeje te ponen bien loca, alucinas un poco y como que te pierdes de la realidad pero deberías de tomar uno y meterte en el agua ya veras como ni mirthle la llorona te molestara, no se que es lo que le pongan a estos caramelos, pero la verdad es que cuando te los comes nada te molesta y sea lo que sea que este pasando a tu alrededor ya sea algo malo, traumático o estresante, nada pero nada te molesta, debes creerme, parece como si fuera alguna clase de alucinante, solo debo advertir que tus mas bajos instintos salen de tu interior, por eso recomiendo que lo tomes asolas.
La castaña tomo dos caramelos de los que le ofrecía Ginny que eran de color, lavanda—gracias Ginny los probare en este momento, por favor no le vayas a comentar a Ron o a Harry que estoy en el baño de prefectos, lo que menos quiero en este instante es otro pleito con alguno de los dos, ah y el libro que quieres esta en mi baúl en la parte de la derecha, bajo mis libros de runas, espero que lo encuentres.
-Gracias Herms, y descuida si veo a esos dos tontos asegurare tener el pico de cera.
-jejejejeje gracias Ginny, nos vemos en un rato.
-Seguro adiós Hermy.
La castaña bajo de forma rápida las escaleras para no detenerse ante nadie, y desapareció tan rápido de la sala común, que lo ultimo que alcanzo a divisar con claridad fue una cabellara roja que se dio la vuelta en dirección a ella mientras levantaba lo que parecía ser su mano.
-Hey Ginny ¿a dónde ha ido Hermy? —preguntó Ron
-No es de tu incumbencia, además no lo se—mintió su hermana.
-Eres una pesada Ginevra, se ve que eres hermana de Percy.
La pelirroja hizo un puchero y amenazo al pelirrojo con un puño—cállate Ron, tampoco se trata de que me insultes de esa manera, mejor dime que me parezco a Snape o algo así, en fin oye ¿has visto a Harry?, quiero que me ayude con una poción que no entiendo.
-Harry que va a saber de pociones, le hubieras preguntado a Hermione ella si que sabe.
-Lo se pero ella tenia prisa además con el libro que me presto para mi ya es demasiado, pero se que Harry puede ayudarme, recuerdas que Slurghom siempre dijo que era un grandioso alumno, así que confiare en lo que dice la gente y me arriesgare, en fin ¿lo has visto?
-Se fue a duchar, la menos eso parecía.
-¿a duchar? —se extraño Ginny pensando en lo peor.
-Si a duchar, que tu no lo hagas tan seguido no quiere decir que el baño es una leyenda urbana o algo así, Harry esta en el baño de prefectos, pero no creas que dejare que te acerques, tu no puedes entrara ahí.
-Descuida Ronald, esa no era mi intención ya te lo he dicho, Harry no me interesa mas, ¡acéptalo! —le grito la chica harta de que su hermano le hiciera pasar malos ratos con respecto al amor que llego a sentir por el pelinegro—en fin, gracias por el dato yo buscare a Harry después, así que si me disculpas—Ginny se dio la media vuelta y se metió al dormitorio de donde Hermione dormía, para su suerte ni Lavender, ni Parvati no las demás chicas estaban en el dormitorio, lo que le dio gusto ya que así podría buscar el libro que le había prestado su amiga a sus anchas.
La pequeña y menuda pelirroja se había hincado frente al baúl de su amiga, tratando de encontrar el libro apropiado, cosa difícil ya que el baúl de Hermione estaba lleno de libros, de pronto Ginny se quedo pensando y asimilando en lo que le había dicho Ron, Harry y Hermione estarían juntos y a solas en el cuarto de baño, además de que su amiga iba a estar medio drogada por el calmante que le había obsequiado, la pelirroja se dio un golpe en la cabeza con la mano, se levanto para irle a advertir a la castaña sobre la presencia de cierto pelinegro con el que estaba molesta, pero antes de que llegara a la puerta se paro en seco.
-Mmm...tal vez no sea tan mala idea que pasen un rato a solas, a ver si Harry ya se anima a decirle que la quiere, a ese tonto se le nota a kilómetros que babea por Hermy—se dijo Ginny mientras se rascaba el mentón como si estuviera pensando.
La chica volvió a lo que estaba haciendo sin imaginarse que el no haberle avisado a Hermione sobre la presencia de Harry en el baño de prefectos podría cambiar la perspectiva de Hermione acerca del amor.
Harry Potter caminaba de forma cabizbaja hacia la puerta que daba al baño de prefectos y después de haber metido la llave en la cerradura y haber dicho la contraseña, su cuerpo se inundo de ese olor tan somnífero que tiene el agua caliente, la espuma y el sonido del agua cayendo como en una cascada, parecía que alguien ya había preparado el baño, ya que la espuma y las esencias estaban en su punto.
-Mmm...Tal vez sea que siempre esta así, o Mirthle lo preparo para mi jejeje—se burlo el niño que vivió.
Sin mas dejo una de las toallas que llevaba detrás de una de las grandiosas llaves que envestían la calida agua con sus burbujas y jabones, el chico se desnudo y enrollándose otra de sus toallas sobre la cintura se metió en la relajante agua olvidándose de todo lo que le estaba pasando, el agua le llegaba un poco por debajo de los labios y solo los ojos, la nariz y el cabello azabache flotaban en la superficie como un extraño lirio.
Por otra parte, la castaña de los cabellos rizados se acercaba cada vez mas hacia su destino sin imaginarse por un segundo quien estaba en el baño de prefectos.
Ginny seguía buscando el libro de pociones entre el montón de volúmenes que tenia la castaña dentro de su baúl, pero entonces paso algo de lo mas inesperado, unos ruidos irrumpieron en el silencioso dormitorio, ruidos que parecían venir de afuera, precisamente de la ventana que estaba al lado de la cama donde dormía Hermione, curiosa y llena de miedo la pelirroja se acerco con cautela a la ventana y escucho mas de cerca, de nuevo los sonidos se escucharan eran piedrecillas las que se escuchaban al ser impactadas contra el vidrio, Ginny se acerco mas y mas y entonces un ruido realmente fuete la hizo brincar del susto, sin mas y tragando saliva de forma valiente, abrió la ventana y para su sorpresa en solo unos segundos estaba tirada en el piso con un chico rubio y de ojos grises encima de ella, Ginny no podía creer lo que estaba viendo, no se la creía que Draco Malfoy el príncipe de las serpientes la estuviera acosando de esa manera tan salvaje pero tan tremendamente atrayente.
Draco la miraba horrorizada, el chico había imaginado que había sido Hermione la que le abría abierto la ventana, y lo que mas quería era sorprenderla con una flor y un dulce beso, sin embargo su sorpresa fue horrible al ver que su hermosa castaña no era la silueta que había divisado antes de aventar las piedras contra el cristal, sino que era la hermana pequeña de la rata, Draco respiraba agitado, estaba en shock no sabía que decir, o que hacer acerca de la incomoda escena en la que estaban los dos, sin mas y con su aire arrogante, se levanto como si nada, hizo como si se alisara la ropa, y rápidamente dejo una rosa negra junto con la carta que había escrito en la cama de Hermione, tomo su escoba se monto en ella y se volvió hacia Ginny totalmente sonrojado—Buenas noches Weasley—le dijo el chico y se fue volando.
Ginny se levanto como si un resorte se hubiera apoderado de ella y corrió hacía la ventana— ¡Malfoy, espera! —le grito, pero ya era tarde, lo único que se divisaba del Slytherin era el reflejo de su rubio cabello en contraste con la luz de la luna.
La pelirroja suspiro, al no poder haber alcanzado a Draco— ¿pero que demonios? —se dijo, mirando la rosa y la carta que el rubio le había dejado a Hermione en su cama, eso era lo mas bizarro que le había pasado nunca, se preguntaba que diantres estaba haciendo alguien como Draco en el dormitorio de los Gryffindor y dejándole regalitos a su amiga hija de muggles, Ginny sabía que Hermy y Draco habían tenido que hacer un trabajo para Snape juntos el año pasado, pero jamás se habría imaginado que ese trabajo hubiera forjado lazos como esos entre su amiga y el enemigo de su familia, la chica se sentía extrañamente decepcionada, aunque no sabía si era porque Hermione no le había hablado de que Draco la estaba rondando, o porque esa flor y esa carta no habían sido para ella.
-¿pero que demonios, estoy pensando, que me pasa? —se dijo la muchacha mientras se daba un golpe en la cabeza como para sacar sus ideas de su mente, perturbada y molesta consigo misma por pensare en alguien como Draco de forma romántica, rebusco mas en el baúl de Hermione y al encontrar el libro de pociones se fue a su dormitorio, con la esperanza de pasar un buen rato en paz, para luego bajar a esperar a Harry y a Hermione, la chica vaya que tenia mucho que explicar.
Draco por su parte, estaba hecho un manojo de nervios y de vergüenza ya que el encuentro que había tenido con Ginny había sido de lo mas vergonzoso y perjudicial para Hermione, ahora era seguro que la hermana de Ron seria testigo del amor que había entre Hermione y él, pero no le importaba demasiado ya que se veía que Ginny era una chica de fiar, sin embargo tenia sus dudad, jamás la había observado demasiado como para darse cuenta de cómo era, aun así confiaba en que Hermione sabría sobrellevar la reacción de la pelirroja; el viento le daba directo en la cara y el frío le carcomía los sentidos y le entumía el cuerpo, a buena hora las chimeneas Flu, debían tener su mantenimiento mensual, Dumbledore lo había tenido que mandar en un vuelo en escoba ya que los trasladares se habían vuelto un problema por que Zagato había reportado que Voldemort se estaba entrometiendo en esa clase de transporte para poder pillar a alguien de la orden o a Harry.
-Maldito Potter, siempre su culpa—se decía el rubio mientras se acomodaba bien en la escoba, le esperaba un viaje largo en el que estaría el solo con su mente, pensando y pensando en todos esos problemas que le esperaban al llegara a casa y de vuelta en hogwarts, problemas que no había compartido con nadie, ni siquiera con Hermione, ya que como ella tenia misiones especiales, el también las tenia para la orden, una vez mas Dumbledore lo había nombrado espía, aunque esta vez la misión era un poco menos arriesgadaza que la ultima vez, ya que él era el espía dentro de la casa de Slytherin y del profesor Snape, el chico se preguntaba porque Dumbledore había cambiado de opinión acerca de el profesor Snape, después de la lealtad que este le había demostrado al fingir ante los ojos de mortifagos que había terminado con la vida del mago mas temido por el señor tenebroso, sin embargo Dumbledore debía de tener sus razones y el no era quien para cuestionarlas, mientras su familia, Hermione y él estuvieran a salvo de las garras de Voldemort ya nada le importaba.
Las luces del pueblo de Hogsmeade comenzaban a hacerse tan pequeñas que parecían miles de luciérnagas revoloteando sobre un misterioso bosque, Hogwarts y el pueblo estaban quedando atrás, dándole paso a las montañas grandes ríos y varios lotes de mesetas como paisaje de los ojos del rubio de Slytherin, la brisa y la luz de la luna estaban ocasionando en Draco un sentimiento de paz que le nublaba la mente y el alma haciéndolo sentirse tranquilo y lleno de sentimientos extraños de los que no tenia conocimiento que existieran, sin mas suspiró un poco y pensó en si Hermione ya estaría leyendo su carta.
Pero Hermione no estaba ni siquiera cerca de la sala común de Gryffindor y mucho menos cerca del dormitorio donde en su cama yacía una vez mas una carta escrita en puño y letra del príncipe de Slytherin, carta en la que plasmaba sus sentimientos inspirados en ella.
La castaña estaba justamente en la puerta del baño de prefectos en el que sin saber, Harry Potter el niño que vivió, ese chico que la amaba con tanta intensidad y con un cariño tan puro que no se había atrevido a decirle lo que sentía por no mermar su amistad y la relación que tenia con Draco, ese chico que había preferido darle una oportunidad a la zorra mas reconocida de Hogwarts para poder olvidarse de Hermy y así dejar que su amiga fuera feliz con el hombre de sus sueños.
Hermione abrió la puerta y al igual que Harry se sorprendió de que el baño ya estuviera preparado, cosa que le causo curiosidad, sin embargo no le molesto en lo mas mínimo, lo que mas deseaba en ese momento era tomar la pastilla relajante que la había dado Ginny y quedarse un par de horas en esas aguas tibias llenas de burbujas y relajante esencia, la chica comenzó a desvestirse, sin darse cuenta aun de que Harry estaba en la misma habitación que ella, no se había percatado de la presencia del pelinegro, por el simple hecho de que este, se había metido en el agua hasta el fondo, ya que era una nueva manía que tenia, le gustaba hundirse en el agua y pensar, solo pensar, le agradaba escuchar ese ruido tan característico cuando se esta debajo del agua, además el silencio en su mente, era algo abrumador y perturbarte que lo castigaba por no poder hacer lo que sentía, el chico seguía pensando en la oportunidad que había tenido con Hermione de besarla, de probar esos dulces y tibios labios que seguro sabían a gloria y por los que se moría probar, pero que sin embargo por su estupida cobardía, había dejado pasar.
Hermione ya se había quitado el uniforme y se había quedado en ropa interior, tomo una toalla, su esponja y shampoo y enrollando suavemente la ropa interior que se pondría después se acerco a la pileta, a la chica nunca le había agradado mucho la idea de bañarse desnuda en el baño de prefectos, ya que como se sabia Mirtle la llorona era gustosa de meterse al baño sin importarle si era una chica o un chico el que se duchaba en ese momento y Hermione siendo especial con eso del pudor, no se quería arriesgara a que la fantasma la mirara como dios la trajo al mundo para que después divulgara por los baños, las medidas o los atributos con los que contaba, sin mas la chica miro la burbujeante espuma de colores y esencias que cubrían por completo el agua, burbujas, que ocultaban algo mas que el agua.
La castaña tomo la pastillita que Ginny le había obsequiado y de inmediato se sintió como tonta, todo en su mundo era de lo mas perfecto, todo estaba bien, nada le preocupaba, la sensación que la acogía era simplemente abrumadora y deliciosa, sentía una paz que le llegaba a asustar un desinterés por lo que pudiera pasar que era embriagadoramente adictivo, la chica suspiro y sonrió, no le importaba nada mas que descansar así que sin mas preámbulos se dejo caer en el agua.
Harry que estaba debajo, tuvo un tremendo susto al ver como el agua se enturbiaba que tuvo que salir de golpe del fondo de la pileta y tomar una bocanada de aire.
-¿Pero que demonios? —se preguntó el muchacho de los ojos verdes, quitándose el mojado cabello de los ojos, entonces su pregunta se respondió por si sola, como si fuera una clase de sirena, una mata de cabello castaño emergió de las profundidades, y echando la cabeza hacia atrás el rostro de la doncella que mas amaba fue revelado; al chico casi se le caía la ropa interior de la impresión, jamás se había imaginado, ni siquiera en sus sueños mas sucios y pervertidos, el estar con su amada Hermione, en el baño de prefectos, en el que sus cuerpos solo estaban cubiertos por pequeños pedazos de ropa, que se podían quitar con solo un jalón.
-¡Hermione!
-! Harry ¡—se dijeron al mismo tiempo mientras se miraban con extrañes, después de el momento tan incomodo que habían pasado solo hace unos minutos en el dormitorio de chicas, el destino les había jugado sucio, provocándolos una vez mas a sacar sus verdaderos sentimientos, sentimientos que en Harry estaban a flor de piel, pero que el Hermione estaban arrumbados en algún rincón de su corazón, todo por culpa de las torpezas que hacia el guapo pelinegro que tenia ante sus ojos.
Sonrojados y sin saber que diablos decirse, se metieron mas en el agua y se alejaron el uno del otro quedando extremo con extremo, Harry estaba pegado a donde la espuma emergía y Hermy se había quedado a la orilla de donde salía el agua caliente.
-¿Qué haces aquí? —le pregunto Harry
-Creo que lo mismo que tú Harry lindo—le respondió Hermione totalmente fuera de sus cabales por culpa de las pastilla que la pequeña Weasley le había dado.
Harry alzo una ceja, no creía haber escuchado bien, la Hermione de hace un rato lo hubiera echado del baño o hubiera salido hasta que él se fuera, que el recordara Hermione se había quedado de lo mas molesta por que la había tratado de besar, además el pensaba que el problemita con Cho, aun no lo había olvidado.
-Creo que es mejor que me vaya, yo ya estuve aquí un rato, te daré privacidad—dijo el muchacho mientras se levantaba para salir, dejando ver su tórax completamente mojado y sexy.
Hermione no podía cree lo que estaba viendo, sabía perfecto que el pelinegro tenia un buen cuerpo por el quidditch y todo eso, pero jamás imagino que estuviera tan bien, la chica se sintió excitada y tremendamente atraída por ese atlético cuerpo, parecía que Ginny no bromeaba al haberle dicho a la chica que el caramelo relajante tenia como efecto secundario sacar tus mas íntimos deseos, ahora se daba cuenta que Harry no le era tan indiferente como se había tratado de imponer, su mente era un torbellino, su inconciente le decía que se diera cuenta de que el pelinegro que torpemente la miraba era un chico de lo mas lindo, casi perfecto y que su enojo por haberlo visto con Cho Chang no era otra cosa que celos, no era enojo porque Harry iba a sufrir o por algunas de las tontas excusas que se había creado para no aceptar que estaba celosa, celosa de Cho Chang, celosa de cualquiera que se atreviera a mirarlo, no entendía a la perfección ese calor que acogía su cuerpo, no entendía lo que le estaba pasando, ¿era amor, deseo, o que? Se preguntaba la castaña de los ojos miel, no lo sabía pero era lindo, esa cosa, sentimiento o lo que fuera la hacía sentirse bien aunque tremendamente nerviosa y sonrojada.
Harry estaba saliendo del agua cuando de forma ágil, Hermione se acerco a toda velocidad hacia el moreno y lo detuvo—No tienes porque irte Harry, si alguien tiene que hacerlo soy yo, fui una tonta al no darme cuenta de que había alguien aquí, tu ganaste el lugar, es justo que te des un baño relajante.
Ahora la chica es la que salía del agua, mostrándole al pelinegro su delgado pero curvilíneo cuerpo, solo cubierto por un bello sostén color rosa que se pegaba al cuerpo como una segunda piel y una pequeña braga con encaje que se trasparentaba en su trasero.
Harry trago saliva al ver esa escena, definitivamente estaba soñando, la imagen tan perfecta que tenia ante sus ojos no podía ser real, por primera vez comprobaba que Hermione era igual o mas hermosa por dentro y por fuera, la chica era tremendamente bonita por el lugar por donde la mirara, sus largas piernas, su trasero pequeño y bien formado, su vientre plano y sus senos simplemente hermosos, cubiertos por el encaje del sostén lo volvían loco, no podía dejar pasar de largo algo así, por alguna razón el destino le había dado otra oportunidad para estar con ella, con su Hermione y tal vez no decirle lo que sentía pero si demostrárselo, se moría por abrazarla y darle un beso, ya las palabras sobrarían.
Harry se armo de valor, era ahora o nunca.
-Espera—le dijo a la muchacha, tomándola del brazo para que no se saliera, ella lo miro con esos ojos que lo volvían loco, haciéndolo suspirar y darse cuenta del porque la amaba tanto.
-¿Qué pasa Harry?
-Hermione.
-¿Si?
-No te vayas—sin importarle nada se levanto y la abrazo, la tomo entre sus brazos sintiendo su maravilloso cuerpo tan cerca del suyo que podía sentir escurrir el agua de su cuello en su vientre, ese abrazo era lo mas erótico y sensual que Harry había experimento, ni siquiera sus toqueteos con Cho se comparaban al tener a una Hermione solo en ropa interior y totalmente mojada entre sus brazos.
Por su parte Hermione se sentía a morir, Harry era tremendamente apuesto ahora que lo miraba de cerca y súper tierno, el abrazo que le estaba dando era de los mas delicados y bellos que había recibido jamás, ni siquiera Draco, o Ron su amor mas grande le había dado un abrazo como ese, era difícil de describirlo el ambiente que se había formado entre Harry y ella era como estar dentro de una burbuja llena de sentimientos encontrados que solo ellos dos comprendían y compartían.
Harry la miro, y sintió que se perdía en esos hermosos ojos, de los que quería ser dueño al menos por ese momento, así que la tomo de la barbilla y la miro profundamente, después se acerco a ella y le beso la frente y recargo la cabeza de la chica sobre su pecho, Hermione se sentía tan bien, tan llena de felicidad, de una felicidad jamás experimentada con nada ni con nadie, solo con el, con Harry con el chico que era como su hermano, su mejor amigo, su confidente su mano derecha su todo, chico que era una parte muy importante pero que sin embargo ella pensaba que jamás podría llegara a ser algo mas que su amigo, Hermy pensaba que el chico, estaba enamorado de Cho, si no ¿por qué había vuelto con ella?
La relación de esos dos si que era de lo mas complicada, los dos se querían muy a su manera y ninguno de los dos se daba cuenta que su amor era reciproco, Harry trataba de expresarlo pero no podía y no le quedaba de otra que alejarse de ella para que fuera feliz con Draco y ella ni siquiera se había dado cuenta hasta ese momento de lo que sentía por Harry, ella que pensaba que sus enojos y demás situaciones al verlo con otra chica se daban por la necesidad que tenia por protegerlo, ser su guardiana no era solo protegerlo de Kali o Voldemort sino que se había tomado su misión muy en serio.
-perdóname.
-No tengo que perdonarte nada, me he puesto como una amiga psicópata, lamento haberte dicho todas esas cosas tan horribles y tan egoístas, lamento... —Harry había puesto su dedo índice sobre la boca de Hermione mientras negaba con la cabeza y acercándose de forma rápida hizo lo que desde hace seis años esperaba, la beso, pro fin la había besado y era maravilloso, sus labios sabían a gloria era justo como lo había soñado, era deliciosa sublime, cada milímetro de su piel era como subir al cielo y llegar al paraíso, pero todo eso no era lo mejor, sino que para su incrédula suerte ella le estaba correspondiendo, sus labios danzaban al compás de una música que solo ellos escuchaban, los dos se entregaban el uno al otro dejando todo atrás, en ese momento solo estaban ellos dos, no existía un Draco, un Ron una Cho, nada absolutamente nada.
Harry y Hermione jugaban con sus labios de forma tan tierna y delicada que parecía que estos fueran como mantequilla derritiéndose al fuego. Hermione no podía creer lo que estaba haciendo, ella tenia un novio y lo estaba engañando con Harry, no se lo perdonaría nunca, después de el beso que se estaba dando con Harry no seria capaz, no tendría el cinismo para poder mirarlo a los ojos, simplemente después de lo que había hecho tendría que terminar con Draco, el chico era un hombre maravilloso y no se merecía ser engañado por una estúpida como ella, estúpida por haber elegido al hombre incorrecto sabiendo que el al que amaba siempre había estado en frente de ella.
-Harry, Harry, no puedo—le susurro la chica mientras las lagrimas comenzaban a brotar por sus ojos—no puedo hacerle esto a Draco, él, él es un gran chico y no puedo lastimarlo de esta forma no se lo merece.
El pelinegro la tomo de la barbilla y la miro como jamás lo había hecho, no supo de donde le salieron las fuerzas y el coraje para decir aquello pero lo hizo sin miramiento alguno.
-Por una vez en tu vida deja de preocuparte por lo que les pasara a los demás, o como pensaran, o si los lastimaras, por una vez en tu vida has los que tu quieres, lo que Hermione desea, lo que tu corazón dicta, hazlo por favor Hermione, no lo hagas por mi, ni por el, hazlo por ti, porque si no vives lo que quieres vivir y si no sientes lo que deseas, tu vida será hueca y dirigida a merced de los demás.
-¿quieres que haga lo que deseo?
-¡Si! —le grito el pelinegro y antes de que pudiera decir otra cosa, Hermione se le había lanzado a los brazos besándolo con toda esa pasión y esa excitación que la estaba ahogando.
Por la precipitación del ataque, Harry perdió el equilibrio y cayeron de lleno en el agua, mientras se besaban y sentían lo mas hermoso que jamás hubieran experimentado, los chicos se siguieron besando y tocándose por encima de la ropa mientras Harry le susurraba.
-te amo Hermione, te amo con toda mi alma.
La chica gemía ante los movimientos del chico.
Si mas salieron del agua, ya que no era un lugar muy cómodo, ya fuera del agua se recostaron al borde de la piscina y Harry acaricio el húmedo cuerpo de Hermione, que no estaba húmedo precisamente por el agua 0.
Harry se postro encima de Hermione y la miro.
-Harry, te quiero—le dijo la muchacha mientras con los brazos lo atraía a su cuerpo, Harry no necesito que se lo dijera dos veces, el chico se recostó encima de ella tratando de no lastimarla y mientras la besaba con pasión, sus juguetonas manos comenzaron a rondar por las bragas y el sostén de la muchacha.
Hermione gemía con cada rose de su piel con las manos de Harry, estaba muy extasiada sin embargo algo paso en ese momento, sus preocupaciones volvían y su mente parecía un torbellino se sentía mareada y con ganas de devolver el estomago, de pronto se dio cuenta de lo que estaba haciendo y se horrorizo, Harry miro a Hermy y se dio cuenta de lo rara que se veía, ya no era la Hermione apasionada y cachonda de hace unos segundos, esa chica asustada y perdida en su mente era al parecer la verdadera y responsable Hermione.
-¿estas bien, Hermione, mi niña? —le dijo Harry al verla tan perturbada.
-¿qué estoy haciendo?, Harry que... —sin mas la chica se desmayo.
El niño que vivió casi se muere al ver a su Hermione desvanecerse en sus brazos, no tenia idea alguna de lo que le había pasado, se preguntaba si había hecho algo para que le pasara eso, y que tenia que ver con sus cambios tan extremos de actitud.
Hola mis queridos lectores aquí les dejo este capitulo que espero que les haya gustado, espero realmente poder actualizar lo mas pronto posible para que sepan que fue con la castaña favorita de todos y que pasara entre ella y Harry ¿será que Hermy dejara a Draco por Harry?, o se arrepentirá de todo y le dirá al pelinegro que fue un error, además ¿por qué se desmayo, habrá sido por la impresión de ver en la posición en la que estaba con Harry, o fueron los efectos de las pastilla relajante?, eso y mas de nuestros personajes consentidos en el próximo capitulo, pelase no olviden dejar sus CRITICAS, porque como saben ellas son el motor para cualquier “escritor” por llamarme así, gracias por todo su apoyo y su envidiable paciencia, les mando un besote y prometo actualizar rápido, adiós los quiero a todos.
^Faby^