← Alcohol, Quidditch y Amor. · de
Alcohol, Quidditch y Amor. — capítulo 12
OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoResacas y disculpas…
Un guapo niño, corría por los pasillos del Castillo, en busca de sus nuevos amigos, pero sin resultados positivos, ya que no había encontrado a ninguno y eso que ya eran las 9:45 de la mañana, de pronto de la esquina siguiente salió un chico, bostezando y con cara de sueño, se acercó rápidamente con la intención de preguntar por los chicos, ya que el muchacho llevaba al cuello la bufanda distintiva de los leones de Gryffindor, igual a la de Harry. Lo interrogó rápidamente, pero el chico solo contestó con monosílabos, diciendo que Harry seguía dormido, igual que Ron y las chicas.
Resignado a no encontrarlo, caminó rumbo al estadio principal, donde dentro de poco su hermana jugaría su segundo partido, era por ella que quería hablar con Harry, esa mañana Sol, se había levantado de mal humor, se preparó rápidamente, murmurando por lo bajo "Maldito", lo levantó de mala manera, como si el tuviera la culpa de sus problemas, además de que había desayunado muy poco y casi le había ordenado estar en el estadio inmediatamente.
Esa era una rara actitud en su hermana, ya que no se molestaba a menos que le hicieran algo que de verdad la enfureciera, con un encogimiento de hombros, avanzó con paso rápido al estadio, no quería que Sol, lo volviera a retar.
En el Estadio principal…
Faltaban menos de 5 minutos para que el partido diera inicio, sin embargo Sol, no sentía esas mariposas que invadían su estómago cada vez que se presentaba a jugar, esta vez sus pensamientos estaban ocupados en la pelea que había tenido con Harry.
-
Sol, Sol… ya deja de pensar en Harry y concéntrate en esto - le llamo la atención Domy.
-
¿Eh? Si, claro. Solo dame unos minutos - se miró al espejo, curvando sus labios. En un intento por animarse. "Concéntrate Sol, alinea tus chakras. Tienes un partido que jugar".
-
Bien chicas - les dio sus últimas instrucciones, acerca de cómo cuidarse de los ataques agresivos del equipo contrario - ya vieron lo que hicieron contra Hogwarts, así que cuídense ¿listas? - ante el asentimiento de las chicas, se levantó y avanzo lidereando la salida de su equipo.
El altavoz del Estadio, hizo callar la ovación que ensordecía el lugar, al ver aparecer a ambos equipos en el campo, la sonora voz mencionó las alineaciones de los equipos.
A. Beauxbotons por Francia
Altéa Gallausiaux - Capitana/cazadora
Soleil M. Mounet - cazadora
Julianne Vadepied - cazadora
Dominique Gastelu - guardiana
Rogelle Errekart - buscadora
Abiány Vagner - bateadora
Véridienne Keheill - bateadora
OoOoOoOoOo
C. Di Braganza por Portugal
Carlos Carhvalo - Capitán/cazador
Antonio Costina - Cazador
Paulo Ronaldo - Cazador
Fernando Morte - Bateador
Ruberto Ferreyra - Bateador
Maria Pauleta - Guardiana
J. Francisco Meyra - Buscador
Cuando la capitana francesa escuchó la alineación contraria, sonrió complacida, la más agresiva de ese equipo no jugaba, al parecer al entrenador de los portugueses no le había alegrado mucho que en el partido anterior gracias a la poca paciencia de la chica, les hubieran descontado varios puntos, así que en este encuentro, la buscadora estaría sentada en las bancas. El árbitro hizo sonar su silbato y el partido comenzó.
En la torre de Gryffindor…
Lavender abría sus ojos, a la luz del sol matutino que entraba por la ventana, se desesperezo lentamente, miró alrededor, las hermanas Patil, no estaban ahí, al parecer se habían quedado en la Sala de Ravenclaw, en la cama que antes ocupara Hermione, ahora estaba ocupada por su "cuñada" pelirroja.
Dirigió su vista hacia el reloj de su mesa de noche, las 10:30… buena hora, tomando en cuenta la hora a la que ambas se habían ido al a cama. Se levantó para dirigirse al baño, deteniéndose en el camino para sacudir a Ginny.
- Vamos Ginn, ya son las 10:30, párate - de entre las mantas se oyó un murmullo de negación - Vamos… párate ya borrachina.
Siguió sin recibir respuesta, así que entró al baño; salió con el rostro mojado, miró nuevamente a su compañera y volvió a sacudirla, hasta que logró sacarla de los brazos de Morfeo.
-
Bien, bien. Ya voy… solo no me grites - dijo, tocándose las sienes con ambas manos, sintiendo como si la cabeza le fuera a estallar.
-
A eso se le llama resaca - ironizó la morena - así que ¡PARATE!
-
Mala… - farfulló, haciendo una mueca de dolor y tapándose nuevamente la cabeza, con las mantas.
-
Vamos. Date prisa… tenemos que llegar a desayunar y ya es tarde.
-
Ya voy, ya voy - susurró lentamente, poniéndose de pie y entrando al baño.
Pasados varios minutos, Ginevra salió aún con el gesto de malestar en su rostro, caminó directamente hacia la puerta de la habitación con la intención de irse.
-
Me voy a mi cuarto - anunció en un murmullo soñoliento - aquí no esta mi ropa.
-
Pero Ginn…
-
Tranquila Lav, no me dormiré otra vez. En seguida regreso…
-
Pero Ginn… - insistió queriéndole hacer notar su estado.
-
Ya te dije que enseguida regreso - giró el picaporte.
-
Gin… - persistió Lavender.
-
¿Qué Lav? - preguntó con fastidio.
-
Yo creo que seria mejor que te vistas ¿no? A menos que planees verte con Zabinni aquí afuera - se burló, mirando como el color escarlata subía a las mejillas de la pelirroja, al notar que solo traía puesta una camiseta propiedad de Lav.
-
¡Diablos! - se la quitó, poniéndose la falda y tomando la demás ropa, salió de la habitación, pensando en las palabras de Lav. "¿Qué pasaría si Blaise la mirara así?" - seguramente caería desmayado - rió, mientras entraba a su habitación.
En la Enfermería del colegio…
Amos Diggory miraba como el chico en cama, intentaba acomodarse lo mejor posible, habían pasado la noche ahí, por órdenes de los sanadores, así que el había dormido en una cama contigua, vigilando el estado de su hijo, afortunadamente no hubo complicaciones y la noche había sido tranquila.
-
Tranquilo Cedric…
-
Pero padre, ya me quiero ir - intercaló impaciente.
-
En cuanto venga la enfermera, pediremos que te manden a tu habitación y todo listo - tranquilizó Amos.
-
Pero padre…
-
Calma Cedric… - el sonido de golpes en la puerta, llamó la atención de ambos - adelante.
-
Buenos días amor - gritó Gotty, entrando apresuradamente, con una bandeja con el desayuno, sin reparar en el Señor Diggory.
-
Buenos días Gotty - respondió, algo sonrojado por la manera tan efusiva de saludarlo, frente a su padre.
-
Buenos días - saludó el padre del chico, haciendo que la mirada de Gotty, volara a el en un santiamén y su rostro se coloreara de un suave color rosa, mientras dejaba la bandeja sobre la mesa contigua.
-
Lo siento, disculpe mi falta de educación. Buenos días Señor - saludó aún sonrojada.
-
Bueno… que bien que llegaste ¿podrías convencer a este necio de que tiene que mantenerse quieto hasta que venga la enfermera y pueda darle permiso de salir de aquí?
-
Pero claro que tienes que estar quieto - lo regañó lanzándole una mirada severa - no te moverás de aquí hasta que llegue la Sra. Pomfrey.
-
Pero Gotty…
-
Nada, no se preocupe señor… no se moverá de aquí, aunque me tenga que lanzarle un hechizo - aseguró firme.
-
Bien, entonces te lo encargo, voy a desayunar - miró la cara sonriente de su hijo, que tenia la mirada fija en su acompañante - si no te veo aquí, te veré en tu habitación ¿bien?
-
Si, si… nos vemos - en cuanto el señor Diggory salió, Cedric abrazó a la pequeña chica, casi cortándole la respiración - Mi beso de buenos días - pidió, sin más la besó tiernamente en los labios.
-
Cedric… - intentó apartarlo, preocupada por su salud - estas lastimado.
-
No es nada - volvió a besarla, hasta que Gotty logró apartarlo, no muy feliz, pero ante todo era la salud del chico.
-
Vamos Cedy, es mejor que desayunes - se levantó y fue por la bandeja, que había dejado olvidada en la mesa.
-
Pero Gotty… - esa se estaba convirtiendo en la frese del día para Cedric.
-
Nada, vamos - se sentó a un lado, colocando la bandeja frente a él, tomó la cuchara y le ofreció un poco de cereal - a ver… abre la boca - ante la sonrisa vergonzosa de Diggory, solo rió, mientras este obedecía.
Rato después, la enfermera por fin hizo su aparición y autorizó el traslado de Cedric a su habitación, la cual por ser entrenador de su Casa estaba en una zona aparte del resto de los Hufflepuff, en un pasillo en el mismo piso de los Premios anuales, pero en otro corredor, del otro lado del edificio, sus vecinos eran los entrenadores de Ravenclaw, y en el siguiente corredor estaban los entrenadores de Gryffindor y Slytherin.
En la torre de premios anuales…
Hermione se despertó lentamente en su cama, por un lado sentía la boca seca y una rara pesadez en los miembros, lo que comúnmente se conocería como resaca, ella no estaba acostumbrada a esas sensaciones, así que sintió que hasta el vuelo de un insecto taladraba su cabeza, en algún lado había leído acerca de una poción para evitar las resacas, pero en ese momento hasta pensar en libros le causaba dolor.
Gateó hasta el baño con la ayuda del muro, se fue levantando lentamente, hasta poder ponerse de pie y mirarse en el espejo que colgaba sobre el lavabo, su reflejo no fue muy grato, tenia unas marcadas ojeras bajo sus pupilas, las cuales se veían cansadas y vidriosas, su cabello estaba más enmarañado de lo normal, ya que la noche anterior no lo había atado, en un clásico gesto del borracho, sacó la lengua, esperando verla llena de tierra, ya que ese era el sabor que tenia en ese momento, pero eso no pasó solo vio su sonrosada lengua, sin marca alguna, miró alrededor, tratando de hacer memoria, ¿qué demonios le había pasado la noche anterior? Recordaba… el beso... ¡Por Merlín, el BESO!
Anoche había besado nuevamente a Malfoy… después Gerry… las mazmorras… The Doors… ¿un beso? Se miró el cuello en el espejo, pero no notó nada.
- A ver a ver Hermione, ayer no estabas ebria así que ¿no me puedes decir qué Draco no besó tu cuello?... bueno el cuello de Gerry que es el mío después de todo ¿no? Bueno, bueno… lo que sea - dijo exasperada, se volvió a mirar en el espejo - estas segura que… no… estamos hablando de Draco "hurón blanco" Malfoy… sex symbol de Hogwarts… ¿él no es…? ¿O si?- sacudió la cabeza, para apartar esos pensamientos, pero el movimiento tan brusco la mareó, además de provocarle nauseas, se llevo una mano a los labios como un auto reflejo - ¡Por Merlín! Debo de tomar más seguido para aprender a tomar… o mejor definitivamente dejar el alcohol - lentamente abrió el grifo del agua, se desnudó y se metió bajo el potente chorro, sin tomar en cuenta que había abierto el del agua fría, así que el grito que dio, se resonó hasta la otra habitación.
En la torre de Gryffindor…
El lugar parecía el campo de batalla de cualquier guerra, con cuerpos tirados a diestra u siniestra, con la única diferencia era que los otros podrían haber estado muerto, sin en cambio estos estaban durmiendo, varias botellas de whiskey estaban regadas por el lugar, chicos de todos los grados acostados en los sillones, en el piso, en las ventanas, no había lugar para poder caminar, cuando el reloj de la Sala común marcó con sus sonoras campanadas las 11:00 de la mañana, varios cuerpos se movieron con molestia por el estruendoso sonido, pero prácticamente no hubo ningún cambio, todo era paz y tranquilidad.
De pronto la Casa empezó a cobrar vida, las niñas estaban despertando, claro que algunas ya habían salido, pero todos en el lugar se enteraron cuando Lavender Brown bajó a la Sala y se topó con una escena muy poco grata, mirando con furia a su novio, el cual estaba tirado en un sofá, con una pierna arriba de este y la otra colgando, la cabeza reposaban sobre el posa brazos, a los pies de este había un vaso de lo que fue whiskey, junto a otro que por la mano que estaba junto a él debía ser de su mejor amigo Potter, el cual estaba con las piernas sobre otro sofá, en una posición bastante incomoda, los lentes no se veían por ningún lado.
Lavender respiró una… dos… tres veces… pero no pudo más - ¡Ronald Bilius Weasley! ¿Qué demonios estas haciendo dormido aquí? - rugió con furia, echando lumbre por lo ojos, ante eso Ginny y varias de las chicas bajaron a mirar qué ocurría, topándose con una escena bastante llamativa, varios de los cuerpos tirados en el piso y demás lugares, se movieron y cerraron los ojos al oír el grito estruendoso… mientras que el aludido abría los ojos rápidamente, sorprendido.
-
¿Lav…? - intentó hablar con voz ronca.
-
¡Cállate! No me interesa oír tus excusas, te levantas inmediatamente y vas a tu habitación, te quiero bañado y aseado en 20 minutos en el Comedor ¿entiendes? - exigió con tono enérgico.
Harry también había despertado, sorprendido por los gritos de Brown había abierto los ojos, topándose con la mirada lujuriosa de varias chicas posadas en él, ya que no sabia en que momento de la noche anterior se había despojado del saco y la camisa que llevaba en ese momento estaba abierta en su totalidad, dejando al descubierto su bien torneado torso, rápidamente se estiró y tomó su saco, tapándose desde el cuello hacia abajo.
Con la llegada de las chicas a la Sala, se había desatado un tumulto, Ginny miró a Harry sorprendida.
-
Harry ¿tú...? Puedo creerlo de Ron, o de los gemelos.
-
Pero Ginny, es que yo… y luego lo de Sol… entonces yo… - tartamudeaba sin saber qué decir, intimidado por el regaño de la pequeña pelirroja, pero sobre todo por las miradas obscenas de las demás chicas.
-
¿Qué pasa?- cuestionó Ginevra al notar la poca atención que le ponía, volteó hacia donde él miraba, notando las miradas de las mujeres sobre él - vamos, levántate y aséate, no puedo creer que tú te hayas emborrachado…
-
Pero sí tú fuiste la primera - arguyó Harry en su defensa, levantando un poco la voz, ya que los gritos de Lavender eran bastante sonoros.
-
No importa, eso nadie lo sabe, vamos, ve a tu cuarto antes de que estas te violen - lo acompañó a la escalera, protegiéndolo de aquellas brujas.
Ya en la escalera, Potter subió corriendo, seguido de cerca por Ronald, y alguno que otro, que también habían regañado por estar durmiendo en la Sala común, como a Dean, a Colín, a Neville, a Seamus y a otros más.
Al entrar, cada uno se arrojó a su cama con la firme intención de seguir durmiendo, todos menos Harry y Ron, ya que este acaparó el baño, cerrándolo con fuerza.
-
Ron ¿estás bien? - interrogó Harry a través de la puerta cerrada.
-
No, no me grites que siento que la cabeza me explota - se quejó desde adentro el pelirrojo.
-Cállense chicos… - pidió Seamus.
-
Si, ¡Por Merlín que me duele la cabeza! - replico quejumbroso Neville.
-
Por Merlín, quiero dormir… - manifestó Dean, tapándose con las mantas de su cama.
-
Yo también - murmuró Harry, se dejó caer en una cama, ocupada por Colín, ya que no habían ido a sus cuartos, sino que todos entraron en el de ellos.
-
Cuidado Harry, déjame dormir - espetó Colín, sin querer dejarle espacio al ojiverde.
-
Pues vete a tu cuarto - replicó lógico.
-
Tengo demasiado sueño… - dijo, tapándose la cabeza con la almohada.
-
Pobre Ron, pensé que Lav se lo comería - comentó Neville, recordando la escena.
-
Ni que lo digas, hasta a mi me dio miedo - agregó Dean, aún sintiendo los gritos de la morena retumbar en su cabeza.
-
Pero ¿qué me dicen de Ginny? Que manera de mandar, primero a Harry, después va conmigo como si fura mi mamá - se quejó Colín, tapando su cara con sus manos.
-
Al menos a mi me salvó de esas locas, me miraban con ganas de no se qué… - dijo Potter, ruborizado.
-
Si Harry, ya sabemos que eres un Don Juan, no presumas… - se burló Neville.
-
Eres un tonto Neville - se rió el ojiverde, totalmente rojo, aventándole una almohada - solo por eso le diré a Luna que dormiste la borrachera en la Sala común.
-
Cállate, esta furiosa conmigo desde ayer y no me dirige la palabra - explicó con pena.
Varios gritos de burla se dejaron oír de parte de los demás de la Sala, de pronto la puerta del baño se abrió, dejando escapar una nube de vapor, tras la cual salió Ron, envuelto en una toalla al estilo hindú, desde debajo de las axilas, hacia abajo.
-
Anda Neville, si todos sabemos que te mueres por la Lunática - espetó Ron, entrando en la conversación.
-
¿Y tú cómo oíste? ¿Qué en vez de orejas tienes parabólicas? - se burló Longbottom.
-
Ya sabes como es Ron, de todo se entera - añadió Thomas, burlándose.
-
Idiota - de su guardarropa Ron sacó un pantalón, una playera, regalo de su novia, con la frase "The Most Sexy Wizard" a lo que todos se burlaron.
Después de varios comentarios, Bilius entró al baño a vestirse, ya que era muy pudoroso, desde adentro le gritó a Harry- ¡Harry! ¿Te vas a bañar para bajar conmigo?
-
Mejor ve tu rápido, ya pasaron 30 minutos desde que te ordenaron bañarte, así que llegaras tarde - se mofó el león.
-
Si Ron, ¡mejor corre o te pegaran! - manifestó Seamus, riendo. La puerta se abrió, dando paso a un furioso Weasley.
-
Lo pagaras Finnigan - se lanzó sobre él, propinándole varios golpes, mientras el otro se tapaba con las mantas de la cama y los demás vitoreaban a uno y a otro.
Después de eso, Ron volteó a ver a Harry - Te espero en el Comedor - dijo, ya en la puerta - recuerda que tu te tienes que disculpar con Sol - con esas palabras, salió, dejando a Harry envuelto en un mar de gritos y burlas de parte de los demás.
Potter se metió a bañar, todavía pensando en las palabras de Ron y en lo que le diría a Sol, cuando la viera.
En el Estadio principal…
El partido entre la selección francesa y la portuguesa se desarrollaba bastante accidentado, jugadores de ambos bandos habían caído varias veces de la escoba, ya que los portugueses eran bastante agresivos y las chicas de francesas no se dejaban de nadie, tenían el beneficio de ser más ágiles.
Altéa Gallausiaux la capitana dio órdenes específicas, la ofensiva era la mejor defensa, así que su selección no paraba de atacar, ya fuera por el extremo derecho o por el centro, siempre afrontaban el ataque con valor y astucia.
De pronto una bludger pasó rozando la cabeza de Julianne, no la había visto venir, afortunadamente la bateadora Portugal no había atinado a golpearla, se acerco rápidamente a Sol, y con una simple palabra "papillon" ambas chicas se colocaron una cada lado de su capitán, pasándose la quaffle de una a otra rápidamente, provocando la desorientación de los portugueses, así que anotaron 10 puntos más para Francia.
Casi 30 minutos después Rogelle Errekart, la buscadora francesa, por fin atrapó la snitch, justo cuando volaba por encima de los chicos de Ravenclaw, provocando que varios de estos emitieran suspiros sonoros al verlas descender con gracia y elegancia de su escoba, después que el árbitro por fin decreto la victoria de Beauxbatons.
Ambas escuadras se dirigieron a los vestidores, donde Sol, fue una de as primeras en ducharse, ataviada con una falda pequeña, por arriba de su rodilla y una blusa de tirantes, con una mariposa rosa bordada el frente, todo el conjunto era blanco, combinado con unas ligeras sandalias del mismo color, con un toque de perfume y varios brillos alrededor de sus ojos, salió de ahí, pensando en lo que haría con Harry, cuando una mano en su hombro la sacó de sus cavilaciones, topándose con…
En el Gran comedor…
Ronald intentaba calmar los ánimos, complaciendo a su novia con lo que esta pidiese, mientras era observado por algunos de los presentes en el lugar, ya que varios seguían durmiendo la borrachera, Ginny, miraba a su hermano, pero después de ver sus estudiosos gestos para con su novia, giró la mirada, volteando sin querer hacia la mesa de Slytherin, donde no se veían ni rastros del moreno de cabellos rizados; de pronto una voz en su oído la sorprendió.
-
¿Buscando a alguien en particular Ginny? - inquirió susurrante el ojiverde.
-
¡Ahhhh Harry! - gritó sorprendida, mirándolo de frente, se quedó muda, al verlo vestido con una camisa en tono verde seco y un pantalón negro, con zapatos del mismo color - ¿Harry?
-
¿Qué? ¿Qué pasa? - inquirió desconcertado.
-
No, nada… pero te veo diferente - opinó dejando salir un suspiro.
-
Yo… es que bueno, quiero verme bien, me disculpare con Sol - anunció, sentándose a un lado.
-
Bien Harry, me parece perfecto - respondió, todavía con la mirada fija en su amigo.
-
Deja de mirarme así Ginny - dijo algo apenado.
-
Acostúmbrate. Nunca te había visto así de… guapo, y no soy la única que lo cree, así que vas a tener que aprender a vivir con ello - musitó, señalando a varias chicas que miraban embobadas al león.
-
Mejor me voy - se bebió un vaso de jugo de calabaza de un solo trago, para después levantarse.
-
¿Vas al Estadio?
-
Si, ¿sabes sí ya acabo el partido? - cuestionó con interés.
-
La verdad no tengo idea, pero empezó a las 10 así que ya no debe tardar mucho - respondió con un movimiento de su mano - Harry…
-
¿Qué ocurre? - dijo, ya encaminado hacia la puerta.
-
Recuerda… encanto, valor, humildad y romanticismo - animó, levantando el pulgar - buena suerte - Potter asintió y salió de ahí, mientras que la Ginny trataba de entender lo que le pasaba con Harry, sin dejar atrás lo de Zabinni. En tanto Ron y Lav seguían en su pela por lo sucedido en la Sala común.
En la Torre de premios anuales…
Después del baño, Hermione optó por ponerse algo cómodo, así que se puso un pantalón de mezclilla azul marino, una playera corta sin mangas negra y una sudadera ligera del mismo color, unos converse azules, regalo de sus padres, tomó un bolso mágico donde colocó las ropas de su amiga francesa, para luego cerrarlo y darle aspecto de una tira de tela, la cual amarró a su muñeca.
En las escaleras miró fijamente la puerta de Malfoy, dividiéndose entre el deseo de verlo y de odiarlo como antes, sacudió su cabeza, primero tenía que arreglar las cosas con Sol, y pedirle que no dijera nada de lo ocurrido anoche y tal vez ayudarle un poco a Harry; salió de ahí rumbo al Estadio, no pensaba desayunar, ya que su estómago no soportaría alimento alguno en ese momento.
Ya en el Estadio, dirigió su vista hacia el marcador, las francesas tenían la ventaja, sus labios se curvaron al menos ese si era un equipo en el que demostraban que las mujeres también podían jugar quidditch como los hombres.
Se sentó en una orilla, ya que el lugar estaba abarrotado, varios magos de todas partes habían venido a ver el encuentro, sobre todo de Hogwarts obviamente, en algún lugar cercano al Estadio debían estar las chimeneas de polvos Flu, que permitían el traslado de gente, además de que varios magos ya contaban con licencia para poder desaparecer y aparecer.
Entre el público distinguió a varios alumnos del Colegio, pero no quiso entablar conversación con ninguno, el asunto de ahora era más importante, cuando la buscadora atrapó la snitch y se declaró la victoria de las francesas, miró la puerta por la que su pelirroja amiga había entrado, así que sin esperar más, bajo a la zona de vestidores, abriéndose paso entre la gente.
Al llegar ahí pudo notar que varias personas interceptaban a los jugadores de ambos equipos, pero no vio entre ellos a Sol, así que supuso se estaría bañando, espero afuera de la puerta, un rato después llegó Iván, saludándola con caballerosidad, se colocó al lado de ella y juntos esperaron la salida de Sol, cuando esto ocurrió, la chica iba sumida en sus pensamientos así que no los vio hasta que ella tocó su hombro.
-
Sol - la chica los miró sorprendida, para después sonreír, al reconocerlos.
-
Hermy… que bueno verte aquí. Iván, lamentó haberte hecho esperar pequeño y lo de la mañana, no me sentía bien.
-
No importa - respondió sonriéndole.
-
Gracias pequeño, y Hermione gracias por acompañarlo, pero dime ¿qué pasa? Supongo que quieres hablar de algo ¿no?
Mione se desató la tela de su muñeca y del interior sacó la ropa que la francesa le prestara la vez pasada para poder salir de ahí - Aquí tienes… - dijo, entregándosela - gracias.
-
No hay de que - respondió, con una ligera sonrisa.
-
Yo… ¿podríamos platicar un rato... a solas? Podríamos dar un paseo por los terrenos del lago - sugirió esperando por la respuesta.
-
Claro - replicó, entendiendo a lo que se refería - Iván, ¿te importaría ir al Castillo tu solo?
-
No, esta bien - respondió el niño, no entendiendo muy bien de qué querían hablar a solas, pero pensando que tal vez Hermione pudiera hacer que el enojo de su hermana contra Harry disminuyera - ¿quieres qué me lleve eso? - señaló el paquete.
-
Por favor - se lo entregó y ambas miraron como Iván salía de ahí con paso alegre.
Ambas chicas salieron del lugar, internándose en los terrenos del Castillo, rumbo al lago, platicando de banalidades, cuando por fin estaban a una distancia considerable, una nerviosa Hermione habló del tema que le preocupaba.
-
Sol… yo… digo… es decir…
-
¿Cómo? ¿Qué ocurre Hermione? - inquirió concentrando su mirada en ella.
-
Yo… ayer cuando fuimos al baño… yo…
-
Ahhh entiendo. Si, te vi correr y después vi correr tras de ti a… Malfoy creo que se llama, un rubio guapo de ojos grises - explicó tratando de hacer memoria, notando como los ojos de Hermione se abrían desmesuradamente.
-
Sí yo… bueno… lo que pasa es que él… y yo… bueno… ¿cómo decírtelo? - manifestó echa un manojo de nervios.
-
A ver Hermy, tranquilízate y dime… ¿es tú novio? - indagó tratando de entenderla.
-
¿Malfoy? Claro que no - denegó apresuradamente.
-
¿Entonces? - enarcó su ceja sin comprender.
-
¡Malfoy me odia! - exclamó atropelladamente - él... solo juega conmigo, no se porqué hizo eso ayer, pero por favor… te pido que no le digas a nadie, mucho menos a Harry - manifestó con desesperación, tomando las manos de la pelirroja entre las suyas.
-
¿Y eso es por qué? No te estoy entendiendo - repuso desconcertada, ante la angustia que mostraba la leona.
-
Si cualquiera de los chicos se entera de eso matan a Malfoy, esta es una batalla entre él y yo…
-
Entiendo, pero Hermy, no fui la única que lo vio - indicó con pesar.
-
¿Qué? ¿Alguien más nos vio? ¿Quién? ¿De Gryffindor? ¿Es amigo de Ron o Harry? Dime, por Merlín ¿qué no fueron las hermanas Patil?
-
¿Las hermanas Patil? Ni siquiera se quienes son… te va a dar un ataque, tranquila Hermy - pidió, caminado hasta ver la superficie acuosas del lago a lo lejos - No recuerdo su nombre, es el chico que besó Ginny… Blas… o Blese… no se.
-
¿Zabinni? ¿Blaise Zabinni? ¿Él nos vio? - interrogó ansiosa.
-
Si, pero por la cara de sorpresa que puso, creo que la reacción de Malfoy también lo desconcertó - divulgó sonriendo al recodar la expresión del moreno.
-
Obvio… hasta a mi, Malfoy ya se habrá encargado de él, pero por favor, no le digas a nadie - recalcó más calmada, al saber que su secreto aún podía seguir así.
-
De acuerdo Hermy, te lo prometo, pero ya tranquila - expuso, llegando por fin al lago, sentándose en una roca.
-
Y cambiando de tema ¿qué vas a hacer con Harry? - ante la cara de sorpresa de Sol siguió - ayer después de que me fui, regrese como Gerry y hable con él, me explicó que hizo una tontería y esta muy apenado - agregó esperando poder ayudar un poquito a su amigo.
-
¿De verdad? Pues ayer cuando me gritó estaba bastante alterado - musitó con desazón.
-
Eso es muy raro en él, lo conozco desde que entramos al Colegio y es el chico más tranquilo del planeta, nunca se había comportado así de celoso, pero quizás este un poco desorientado, él no la ha pasado muy bien últimamente.
-
¿Tú crees? - preguntó poco convencida.
-
Claro, confía en mí - rió ligeramente, notando como una gallarda figura se acercaba por detrás de la pelirroja - cierra los ojos.
-
¿Qué? ¿Por qué? - cuestionó sorprendida por la repentina petición.
-
Vamos ciérralos - cuando Sol obedeció, caminó hasta encontrarse con su amigo, le susurró - tiene los ojos cerrados - y se alejó dándoles un tiempo para aclarar su malentendido.
En la Torre de premios anuales…
Un grito se había dejado escuchar por toda la Sala, proveniente de su vecina, así que solo se tapó con las mantas hasta la cabeza, no queriendo saber nada del mundo, el sueño volvió a hacer presa de él hasta bástate tiempo después, cuando por fin bajó las mantas, descubriendo su rubia cabeza, con los ojos entrecerrados miró el reloj dándose cuenta de la hora… 12:00 pm… ¡por Merlín!… era muy temprano para levantarse, seguro ya no alcanzaba a desayunar, y dudaba mucho que Blaise ya se hubiera levantado. El rugir de su estómago lo obligó a ponerse de pie y entrar en el baño, caminando gloriosamente en su total desnudez, se metió bajo el chorro de agua.
-
Veamos, ayer tome whiskey claro… estuve en las mazmorras con Blaise y con Gerry, Gerry me trajo… y yo… yo… ¡¿BESE EL CUELLO DE GERRY?! - dijo en un grito estruendoso, saliendo del baño, sin siquiera la toalla puesta, tomó una del armario y mirándose en el espejo se analizó con detenimiento.
-
Eres Draco Lucius Malfoy Black… un mago puro… y sobre todo un hombre en toda la extensión de la palabra ¿entiendes? - ante su asentimiento frente al espejo, sonrió - ahora, olvidemos este penoso incidente y sigamos con nuestra vida ¿te parece?- se cuestionó tratando de sonar firme - me parece… ahora vístete exhibicionista… no soy exhibicionista… simplemente le muestro al mundo mi belleza - dijo riendo de su comentario, abrió su closet y tomó una camisa gris plata, abotonada hasta le cuello, una corbata de tono más oscuro alrededor de su cuello, el pantalón y zapatos negros, así como su túnica de seda y satín del mismo tono, ya listo se peinó el cabello, un poco de loción y listo.
Salió de ahí, rumbo a la Casa de Slytherin, Blaise estaría dormido y no era justo que el sonido de su cabeza solo le pasara a él, ahora que ya había entrado en calma y pasividad, el dolor de cabeza y la resequedad de su boca se hicieron presentes, en una de las ya conocidas resacas que le daban después de beber en abundancia, llegó a la Sala sin contratiempos, abrió la puerta de la habitación, se topó con una imagen grata solo para ojos femeninos, Blaise estaba acostado con solo una ligera sabana cubriéndole su cadera, ya que una pierna salía por arriba de esta al igual que el torso desnudo del chico, que al parecer al igual que él, había dormido desnudo.
- ¡Zabinni! - gritó con fastidió - ya levántate - el moreno solo hizo gruñidos raros y se volteó, dándole la espalda, mientras se cubría con la sabana - vamos Blaise…
En el camino al Estadio principal…
Harry avanzaba con paso presuroso, casi corriendo, el partido ya había terminado y no podía ver la silueta de la ansiada chica en el camino, de pronto logró ver a su casi "cuñado", acercándose con una gran sonrisa al verlo.
-
Hola Harry, buenos días - saludó el pequeño.
-
Buenos días Iván, ¿cómo amaneciste? - respondió el ojiverde con educación.
-
Pues a decir verdad regañado - manifestó sincero el francés.
-
¿Regañado? - cuestionó frunciendo su ceño - ¿y eso?
-
Sol estaba de muy mal humor esta mañana, no paraba de decir…"Maldito, maldito" - explicó imitando a su hermana, en cualquier otro momento eso hubiera sido chistoso, pero para Harry eso le indicaba que aún seguía molesta.
-
Ya veo, esta muy enojada - desanimado ante las palabras, dejó caer los hombros, de repente como un flechazo, le llegaron las palabras de su padrino. Armándose de valor le preguntó - ¿dónde esta? Debo hablar con ella.
-
Con Hermione, vino por ella hace un rato y dijeron que iban al lago.
-
¿Al lago? Bien… gracias Iván, nos veremos después - empezó a caminar rumbo al Castillo, conocía un atajo por el que podía salir al lago sin tener que dar un rodeo tan largo - ah por cierto… lamento que te gritara, fue mi culpa, lo siento.
-
No te preocupes - disculpó el niño con una sonrisa - ¡suerte! - gritó, levantando el dedo pulgar, Harry solo sonrió y caminó presuroso.
Llegó a los Terrenos rápidamente, logró distinguirlas un poco retiradas de él, Soleil estaba sentada en una roca, a contra luz, dándole el efecto de un halo rojizo a su cabello, parecía un ángel, vestida de blanco, seguramente ser animadora del equipo, no era un trabajo muy agotador, por eso lucia linda y fresca, irguió los hombros y caminó con paso decidido. Hermione logró verlo cuando se acercaba y caminó hacia él con una sonrisa, dejando a la pelirroja todavía sentada en la roca y justo al pasar frente a él le susurró - Tiene los ojos cerrados - con eso, se alejó sin permitirle preguntar más.
Por un momento se quedó estático. "¿Ojos cerrados?". Con una sonrisa, sacó su varita del bolsillo trasero de su pantalón, si sabía que no era un lugar seguro, pero por las prisas de salir de su habitación, ahí la había guardado; tomó una rama del suelo y lanzó un silencioso hechizo - R**ose crecendo - la ramita se convirtió en una hermosa rosa blanca, complacido por el resultado, había valido la pena estudiar esos hechizos, aunque para la guerra contra Voldemort de nada le serviría, al menos por hoy esperaba que si lo hicieran. Se acercó con paso sigiloso a Sol y colocó la rosa frente a sus ojos cerrados.
-
¿Hermione? ¿Hermione? ¿Ya puedo abrirlos? ¿De qué se trata esto? ¿Hermione? - preguntaba esperando escuchar la voz de la chica.
-
¿Me perdonas? - susurró con voz acariciante al oído de la francesa, mientras que ella abría los ojos y se topaba con la hermosa flor ante sus ojos.
-
Harry… - dijo en un suspiro, tomando la rosa de manos del león, bajó la vista y aspiró el delicioso aroma de la flor, intentando ocultar un poco el rubor de sus mejillas, al sentir un escalofrió en la columna, provocado por la cercanía de Potter.
-
Por favor, discúlpame, yo se que no tengo derecho alguno, ni justificación para lo que hice - puntualizó apresuradamente, pensando que ella lo alejaría.
-
Yo… - se levantó con cuidado y volteó con suavidad, quedando de frente a Harry, encontrándose con la imagen gallarda y atractiva del chico, el aroma de su loción invadió sus sentidos - no es justo, la manera en que me trataste ayer fue… - Sol empezó a caminar tratando de calmar el palpitar de su corazón que en ese momento estaba bastante acelerado por la presencia del chico y su intensa mirada esmeralda sobre ella.
-
Lo se, de verdad lo siento, no se qué me pasó, nunca actuó así… - respondió, caminando a su lado.
-
Eso me dijo Hermy - miró la rosa con una sonrisa - ¿ni siquiera por…?
-
Por nadie - casi grito inmediatamente - solo contigo... es decir… - calló, sonrojado por lo que acababa de decir, sonrió y acercó sus labios al oído de la francesa, tomando su mano - ¿me disculpas?
-
Mmmm no lo se, no me gustan esas escenas - manifestó seria, aunque por dentro moría por él, por disculparlo, más después de lo que él había dicho momentos antes, la hacia sentir especial y única, que solo ella tenia el poder de producir que saliera de su estado de pasividad y eso le fascinaba.
-
Entiendo, pero te juro que jamás haré algo así otra vez - aseguró con firmeza - ¿entonces?
-
Ok, eso espero - aceptó sonriendo tiernamente, haciendo que las mejillas de Harry se tornaran rosadas, caminaron tomados de la mano en un silencio agradable, hasta pararse a la orilla del lago - ¿no es lindo… como luce el sol sobre el lago?
-
¿Te gustaría verlo desde arriba? - inquirió con una sonrisa ingeniosa en su rostro.
-
¿Arriba? ¿Cómo? -antes de que supiera lo que ocurría, el Gryffindor sacó su varita, y recitó "wingadium leviosa". Ambos se elevaron en el aire, Soleil acostumbrada a volar en escoba, solo sonrió mientras su acompañante la tomaba de la cintura, para mantenerlos juntos, señaló con la cabeza hacia el horizonte, donde el sol daba hermosos reflejos al lago - Es hermoso… es como si fuera un gran espejo.
-
Cierto, muy hermoso - el tono ronco de su voz hizo que la francesa levantara la mirada, topándose con los hermosos ojos oliváceos de Harry, posados sobre ella, con una sonrisa y un corazón un tanto salido de su ritmo, sacó su varita y elegantemente recitó "Ascendio".
El agua se elevó lentamente, rodeándolos mientras giraba, como si fuera un remolino, aislándolos del resto del mundo, en su sitio privado, únicamente para ellos, mientras el agua seguía ascendiendo, Harry sonrió al ver el resultado del hechizo de la chica pero aún mantenía esa mirada intensa sobre los ojos oscuros de la francesa, mientras Sol, hechizada aún más por la mirada que le propinaba el ojiverde, solo atinaba a regresarle la mirada, continuó con lo que pretendía mostrarle al león, lentamente, levantó su varita de nuevo y pronunció "Disgregorus" logrando que el agua que los rodeaba cayera a su alrededor en forma de pequeñas gotas, como una lluvia ligera, sin tocarlos, dando en contra luz con el sol, un hermoso espectáculo de colores, formando alrededor de ellos un inmenso arco iris, que descendía hasta el lago.
Ambos guardaron silencio, emocionados por el bello espectáculo, ahí a Harry le brotó lo Lily que llevaba por dentro y haciendo caso a su instinto, levantó la mano de la cintura de la francesa, colocándola en su mejilla, la acarició suavemente, provocando en Sol una descarga de sensaciones haciendo que su aún acelerado corazón se moviera más estremeciéndose, mientras Harry seguía sintiendo su satinada piel rozar contra la propia, el pulgar acarició ligeramente el labio inferior, sin más en un impulso se inclinó lentamente, cerró los ojos y rozó los labios de al principio con ternura y suavidad, al no sentir rechazo de parte de Sol con mayor intensidad, sintiéndose elevado por más que un hechizo, sino por algo intenso y profundo, mientras una onda cálida producía por el contacto se expandía por su cuerpo.
Soleil se sentía en las nubes al estar así con él, era como un sueño, su corazón había llegado a una taquicardia por el simple roce de sus labios, en su estómago sentía un mar de mariposas revoloteando, esto estaba resultando ser algo especial, Harry sabia lo que hacia, cerró los ojos, extasiada por las múltiples sensaciones que aquellos suaves y cálidos labios despertaban en ella, era tierno, no exigía, rogaba por una respuesta, mantenía un ritmo lento y perezoso, incitándola a responder, sin asustarla o presionarla.
La francesa simplemente se dejó llevar, moviendo sus labios al mismo ritmo que él, instintivamente se recostó un poco sobre la mano en su mejilla, ladeando un poco la cabeza, logrando que Harry se acercara más, pasaron los segundos, los minutos y no importaba, ellos se sentían demasiado bien, como para que una cosa tan banal como el tiempo les impidiera seguir adelante, levantó la mano con la que sostenía la rosa y cuidadosamente subió hasta posarla en la nuca de Harry, acariciando suavemente los sedosos mechones negros, logrando una respuesta más intensa y profunda de parte de él.
Potter se aventuró a liberar su mejilla y regresar la mano a su posición original, en la delgada cintura de la chica, acercándola más a él, logrando que entre sus cuerpos no existiera casi espacio sino hubiera sido porque sostenían en sus manos sus varitas, después de varios minutos se separaron lentamente, tratando de recuperar su aliento, abriendo los ojos.
Sol notó el sonrojo de Harry, igualado con el suyo, sonrió ligeramente, aún muy cerca de la boca de él, clavó sus pupilas avellanas en aquellos ojos esmeralda, mientras Harry le brindaba una dulce sonrisa frotando cariñosamente su nariz con la de ella, para después robarle un fugaz beso de sus labios sin romper su contacto visual.
Lentamente, Harry los hizo descender a la orilla, mientras Soleil finalizaba los hechizos haciendo descender el agua a su lugar natural creando ondas en el lago, ya en el césped, guardaron sus varitas, con las manos libres, el león se aventuró a acariciar delicadamente el rostro de la francesa y besó su frente suavemente, después tomó aquellas delicadas manos y besó cada una, sin separar la mirada de los ojos oscuros del la francesa.
- Eres hermosa - murmuró suavemente, estrechándola contra si.
Ante el halago Sol curvó sus labios, complacida por esas palabras, todavía en las nubes debido a los hechos ocurridos, no podía creer como habían cambiado las cosas desde esa mañana, en la que ella se había levantado casi odiándolo y ahora estaba en sus brazos, deleitándose no solo con su presencia, sino con sus atenciones y caricias, y por Merlín que bien besaba aun podía sentir un cosquilleo en sus labios, no cabía de felicidad y esperaba que él también se sintiera así, respondió al abrazo de Harry rodeando su cuello con sus manos cuidando de no maltratar su rosa.
No pudo evitar colocar su cabeza en el hombro del león aspirando su loción, disfrutando de estar entre esos brazos fuertes y protectores, se sentía tan bien que podía pasar toda su vida así, su pecho era tan cómodo y cálido, era tan agradable sentir como subía y bajaba con cada respiración que él daba.
Por su parte Harry también disfrutaba de poder estar así, quería aprovechar cada segundo que pasaba con ella, además nunca imaginó cuando había salido esta mañana de su habitación que terminaría besando y abrazando a Sol, se sentía tan bien de que ella le correspondiera, de poder tenerla entre sus brazos era como un sueño, lo hacia sentir tan bien, como si solo ellos dos existieran, por unos minutos olvidaba que afuera en alguna parte estaba el loco que había matado a sus padres, que había atentado contra él y las personas que quería.
Al menos en este momento existían él y ella nada más y era todo lo que quería saber, la estrechó más si es que era eso posible, y se hundió en su cabello aspirando su fragancia, subió su mano suavemente por la espalda de Sol hasta llegar a su cabello acariciándolo enredando sus dedos en él, jugando simplemente disfrutando del silencio que había, no hacían falta palabras… los minutos pasaban y ellos seguían en ese silencioso pero fascinante abrazo, Sol movió su cabeza siguiendo el aroma de la loción hasta el cuello del ojiverde rozándolo con sus labios ligeramente como si solo fuera una brisa la que lo tocaba logrando que él automáticamente reaccionara estremeciéndose, subió hasta su oído y en un susurro suave pronunció.
-
Me podría acostumbrar a esto Harry - al escuchar esto, en los labios de él se dibujó una sonrisa picara.
-
Y a mi me encantaría que lo hicieras...
En alguno de los muchos corredores del Castillo…
Draco y Blaise caminaban con pereza rumbo al cuadro de la fruta, por algo de comer, ya pasaban de la una de la tarde así que era imposible ir al Comedor y los dos tenían bastante hambre como para tener que esperar a la hora de la comida, además de tener un espantoso dolor de cabeza y resequedad en la boca, nadie podía negar que lucían impecables, como todo buen Slytherin, pero aún así, era notoria su falta de entusiasmo, al llegar al cuadro, Blaise fue el encargado de rascar la pera, este dio paso a las cocinas del Castillo, donde los elfos domésticos se encargaban de la comida, en cuanto los vio Dobby notó su mirada vidriosa y supo lo que les pasaba… hizo un preparado rápido y se acercó a ellos con una gran copa en cada mano, sin más se las tendió, mientras que los demás elfos se esmeraban en atenderlos, él sabia perfectamente lo que esos chicos necesitaban, no por nada estuvo al servicio de los Malfoy varios años.
-
¿Ya ves? Te dije que ese elfo sabia lo que yo quiero - dijo altaneramente, tomando la copa sin siquiera dirigirle una mirada a Dobby.
-
Vamos ya cállate, que me duele la cabeza - se bebieron el contenido sin más, logrando que su cabeza dejara de pulsar y la boca se les normalizara, dejaron las copas en una pequeña mesa, para después pedir algo de comer… estuvieron ahí, hasta que a través del cuadro, les llegó la voz inconfundible de Ginevra Weasley, rápidamente Blaise se levantó y arrojó la servilleta en la mesa, seguido por Draco, pero con mucha pereza, él no tenia el menor interés en la Weasley, pero tal vez fueran donde Granger y así podría molestarla frente a Blaise, para que este no pensara cosas extrañas de él.
Salieron al pasillo y las distinguiros a poco metros frente a ellos, Blaise caminó con pasos apresurados que dejaban de ser elegantes, intentaba correr, pero el brazo de Draco lo detuvo.
-
Discreción Blaise - profirió seco, señalando que tras de ellos sobre el mismo pasillo venían algunos Slytherin.
-
No me importa - manifestó impulsivo, soltándose de un solo movimiento, avanzó elegantemente, ligero y sin dejarse escuchar, al mismo nivel que lo hacia el guapo rubio a su lado, cuando estuvieron cerca de ellas, los Slytherin que venían detrás de ellos, dieron vuelta y bajaron por las escaleras, oportunidad que el moreno iba a aprovechar, cuando la platica lo hizo desistir.
-
¿Dónde dejaste a Ron, Lav? - inquirió Ginn, sorprendida de que dejara respirar un momento a su hermano.
-
Esta con McGonagall - dijo suspirando - que aburrido… sin clases esto es muy aburrido, a nosotras solo nos importa cuando juega Hogwarts.
-
Dilo por ti, yo iría alegremente a ver a los musculosos búlgaros o a los guapos holandeses, pero no se los horarios, aunque podríamos ir a ver si hay algo en los Estadios - espetó con simpleza.
-
Mejor esperemos a la hora de la comida - pronunció con burla, notando la presencia de los Slytherin tras ellas - ¿qué te parece Gerry?
-
Es lindo… es amable, tierno, caballero, amoroso, jovial, guapo, encantador, inteligente, varonil… lo tiene todo - dijo rápidamente, sin respirar.
-
Tranquila Ginny, respira - sugirió la morena - te va a dar un ataque - dejó salir una risilla divertida.
-
Es que es un hombre muy guapo, ¿qué te puedo decir?
Ante sus palabras, Blaise, entrecerró los ojos y apretó fuertemente los puños, su boca se convirtió en una delgada línea, dejando al descubierto su furia, Draco su lado solo lo miraba con burla al oír las palabras de la Weasley.
- Entiendo ¿Vamos a verlo? Seguramente Hermione esta con él, porque no los vi en el desayuno…
Las palabras de la Gryffindor, cayeron como agua fría a Draco, que se quedó estático, cuando una vivida imagen de Hermione en brazos Gerry invadió su cerebro, justo en la misma forma en la que él la había abrazado el día anterior durante la fiesta, por un momento en sus pupilas plateadas hubo un brillo asesino, pero todo el ensueño se rompió, causado por la seca voz del jefe de su Casa, el cual les susurró con voz viperina detrás de ellos.
- Señor Zabinni, haga el favor de ir a mi Despacho en este momento.
Ambos chicos voltearon sorprendidos, para ver el rostro pálido del profesor de pociones, no era para nada bueno que los hubiese atrapado oyendo una conversación ajena y lo peor era que esta era entre Gryffindors, lo cual podría ameritarles un castigo.
-
¿Yo? Pero es que… - intentó justificarse.
-
Tranquilo Señor Zabinni, es solo rutina, me han informado que esta bajo en Historia de la Magia… así que vamos a aclarar algunos puntos, sígame - caminó, sin ver siquiera si Blaise caminaba tras él, ya que sabia que tenia que obedecerlo.
El moreno miró con ojos de desesperación a Malfoy - Tengo que ir, nos veremos más tarde. Te busco ¿ok? - sin más, salió corriendo tras Severus, que ya estaba a una buena distancia de él.
Mientras que Draco aceleró el paso, para poder acercarse nuevamente a las Gryffindor, que al parecer habían decidido ir a ver a Gerry, pues caminaban justo en la misma dirección que él. Dejaría que ellas tocaran en la puerta y él aprovecharía para ver qué pasaba con D'Granchester sin tener que ir a averiguarlo por si mismo.
Las vio llegar al cuadro de la Dama de blanco y tocar… justo en el momento que él llegaba a la puerta de su Sala, no quería parecer muy obvio, así que recitó su contraseña, justo cuando el cuadro les decía a las chicas que no había nadie ahí. Entró y cerró la puerta, tras la cual pegó el oído para oír las palabras de las dos leonas.
- Te digo, busquemos a Hermione - tocó en la puerta, afortunadamente el cuadro les avisó que la señorita Granger no estaba en la Sala, voz que también oyó él. Sin más las chicas se alejaron, en busca de su amiga.
Mientras tanto en la Biblioteca del Castillo…
Como era de esperarse, el lugar estaba vació, de por si no era muy frecuentado por los alumnos, en tiempo de Torneo mucho menos. Después de ver como Harry se había acercado a Sol, Hermione había caminado sin rumbo fijo, con los pensamientos algo revueltos, sus pies finalmente la llevaron de manera automática a su recinto favorito.
Madam Pince, la bibliotecaria, que no dejaba su puesto aunque Hogwarts fuera destruido… la miró con asombro, pero al reconocerla no dijo más y hundió la nariz nuevamente en el libro frente a ella… Mione caminó por entre los estantes y tomó un ejemplar, se sentó en el rincón más alejado del lugar, a un lado de lo que era la sección prohibida, donde encontró un pergamino y una pluma.
Tenía en sus manos un libro acerca de Aritmancia, en el cual a decir verdad no prestaba atención desde hacia por lo menos 20 minutos, ya que en su pergamino había escrito nada más que una "D" garigoleada en una esquina… más debajo de está había una pequeña "H", los pensamientos de la castaña iban tumultuosos de una persona a otra.
- ¿Qué estoy haciendo? - murmuró para si, mirando como la pluma remarcaba la letra una y otra vez - él me odia… todos lo sabemos, no puedo dejar que unos cuantos acercamientos me lleven a ser la burla del Colegio. Además esta lo de el minicomponente, él y Blaise odian el mundo muggle… entonces ¿por qué tienen aparatos muggles de contrabando en Hogwarts? Además de música y quién sabe qué más guardaran en ese raro baúl…
Se dio un pequeño golpecillo en la frente, no era posible que le dedicara tiempo a Malfoy, a pensar en él... precisamente en él - Vamos Hermione, concéntrate en lo que importa, tu plan… no te distraigas, ignoraras al hurón Malfoy desde hoy ¿entiendes?
Con furia tomó el libro y lo colocó frente a si en la mesa, empezando a leer como autómata, mientras sus pensamientos iban irremediablemente a un hermoso rubio de mirada plateada, labios rosados y tez pálida...
En los pasillos de la Torre de Gryffindor…
Una chica de ojos rasgados y piel morena clara, buscaba afanosamente a buscador de Gryffindor, entre la gente que entraba y salía de la Torre, notó la salida de Longbottom, que la miró con desconfianza al pasar a su lado, además de otras tantas chicas de la misma Casa, que sabían el motivo de su presencia en el pasillo, y sonrían burlonamente.
De pronto lo vio, caminando con su gallardía natural, vestido de una manera demasiado arrobadora como para un día normal de clases, además de venir sonriendo, pero… le sonreía a ella, a la francesa… la maldita francesa, ¡con quien venia tomado de la mano! Eso lo pagaría caro, la maldita…
Mientras que Sol, no había reparado en la presencia de la asiática, ya que venia ensimismada en la platica divertida de Harry, pero repentinamente sintió un escalofrió, cuando levantó la mirada, se topó con las pupilas furicas de la asiática posadas en ella, instintivamente se aferró al brazo de Harry, el cual la miró algo extrañado por su acción, dirigió su mirada a donde la pelirroja miraba tan fijamente, notando la presencia de Chang parada al lado de su puerta, así que levantó la mano de Sol y la besó delicadamente, para después abrazarla protectoramente, sin impórtale lo que Cho hiciera.
- Harry… - murmuró Cho, pero él no se inmutó y siguió con la francesa, la cual se aferró fuertemente a su brazo.
Chang vio con tortuosa lentitud como él tomaba la barbilla de su rival y la levantaba, para posar sus labios sobre los de ella.
Sol, respondió inconscientemente al cálido roce de los labios de Harry, sintiendo como si una snich volara dentro de su estómago, ya que como le había dicho antes, se podría acostumbrar a eso…y eso era precisamente lo que el ojiverde buscaba… que por fin Cho los dejara en paz y se diera cuenta de que su corazón prácticamente estaba con la francesa. Sin soltar la mano de Sol, apoyó las suyas en la cintura de ella, acercándola más a él, deleitándose con sus tiernos labios, de su dulce boca, profundizando el beso, simplemente disfrutando de ese momento de poder tenerla entre sus brazos, de sentir su piel, de aspirar su fragancia, simplemente olvidándose del mundo incluso de la asiática que los miraba incrédula, se separó lentamente, recuperando el aliento, dándole pequeños besos tiernos y fugaces a la pelirroja, hasta que sus miradas se volvieron a encontrar… sonrieron y siguieron caminado, pasaron por las puertas de la Torre sin siquiera reparar en Cho… bueno solo Harry, porque Sol, miró despectivamente a la chica, con una sonrisa triunfadora en su rostro, mientras seguía a Harry, el cual le cedía el paso a la Sala común de Gryffindor.
La asiática caminó furiosamente ante la mirada burlona de todos aquellos que habían visto la escena de Harry y la mirada que la francesa le había dedicado. Llegó a su Torre y en su cuarto intentó que sus neuronas se conectaran para poder idear un plan contra la francesa y claro para poder volver con Harry.
En el Despacho del Snape…
Severus miraba fijamente al moreno, mientras intentaba responder a sus cuestionamientos.
-
¿Y bien señor Zabinni? ¿No piensa responder? Es una pregunta demasiado fácil… ¿qué opina usted de Voldemort y su levantamiento en 1970?
-
Pues… si le soy sincero no es algo que este en mi memoria en este momento, pero me parece que hay algo de verdad en la teoría de la sucesión de sangre pura…
-
En respuesta ¿usted esta a favor de los mortífagos? - la mirada de Snape se intensifico, esperando encontrar algo que delatara al moreno.
-
No estoy seguro, ese tema nunca ha sido de mi interés - respondió con ligereza, comenzaba a dolerle la cabeza, como si ciertos recuerdos quisieran emerger del fondo de su mente.
-
Entonces ¿usted dejaría a los sangre mestiza en el mundo? - cuestionó con frialdad.
-
Pues como le digo… no es un tema que me importe, mientras no tenga que relacionarme directamente con ellos y no interfieran en lo que es mi vida no me importa - contestó Blaise escuetamente.
-
Entiendo, bien señor Zabinni… tome el libro del segundo estante y repasemos la historia de la magia desde principios del siglo XIX.
Sin mucho entusiasmo el chico obedeció, sin notar la mirada analizadora del profesor… el cual tenia la misión por petición de Dumbledore de indagar en ambos chicos, acerca de su opinión con respecto al Señor Tenebroso y sus creencias.
Blaise pasó con él un buen rato, hasta la tarde… cuando una sorpresa lo esperaba.
En la Sala de Premios anuales…
Draco se paseaba por entre los muebles del lugar, pensando en lo que habían dicho las leonas en su plática.
- Ese maldito… con razón tanto interés en Granger, más le vale comportarse, pero ¿y si esta con ella?… ¿qué harán? - subió las escaleras, colocando la mano en el picaporte de la puerta de la habitación de Hermione - pero ¿qué demonios haces Malfoy? ¿Vas a entrar? ¿Y qué vas a hacer? ¿Hurgar entre sus cosas? - soltó el picaporte furiosamente y con paso rápido salió de la Sala, llegando al cuadro de la habitación de Gerry.
Tocó con furia, sin importarle que la Dama de blanco se quejara de ese cruel trato.
- ¡Gerry! ¡Gerard! ¡D'Granchester! Si estas ahí más te vale abrir, quiero hablar contigo - ordenó, pero sus palabras no fueron escuchadas, de pronto la Dama de blanco le gritó que el dueño de la Sala no estaba y que sino se tranquilizaba tendría que decirle a Dumbledore acerca de su cruel trato al mobiliario del Colegio.
Miró al cuadro con una furia indecible en sus pupilas grisáceas
- Esa maldita Granger ¿qué se cree? ¿Cómo puede estar con ese? ¿Cree qué va a jugar conmigo? Esta muy equivocada - mascullaba mientras caminaba por los pasillos, sin tomar en cuenta que en sus palabras dejaba salir los celos que le inspiraba el hecho de no saber donde estaba la castaña. Y de asumir que estuviera con el americano - pero ya vera… yo le enseñare quien es ¡el Gran Draco Malfoy! Se lo que te enojara Granger… conmigo no se juega - sin más se alejó, caminando hasta llegar a la Sala común de las serpientes, donde esperó la aparición de la chica que necesitaba para su propósitos.
En la mansión Malfoy…
Una nube de humo apareció frente a la puerta de la mansión, después de dispersarse el humo dejó ver las gallardas figuras de dos apuestos hombres, ambos ataviados del inseparable color negro, tanto en camisa y pantalón como en zapatos y túnica, tocaron a la puerta, a la cual acudió un elfo domestico, se anunciaron y rápidamente los hicieron pasar.
La dueña de la mansión los esperaba, acompañada de su mejor amiga las cuales los hicieron pasar a la sala, ambas habían sido avisadas acerca de esa visita de los caballeros con noticias.
-
Buenas noches - Remus se inclinó sobre cada una de las manos de las damas en un gesto galante.
-
Buenas noches - saludó Sirius, imitando el gesto de su amigo, para después sentarse en los sillones frente a la chimenea, siempre esperando que las damas los precedieran.
-
¿Desean algo de beber? - cuestionó cortésmente Narcissa, a punto de sonar una campana para que vinieran los elfos.
-
No gracias - rechazó amablemente el licántropo.
-
Es una visita rápida Cissa - manifestó el pelinegro.
-
¿A qué debo la petición de mi presencia aquí Sirius? - inquirió Oxum sin más preámbulos.
-
Bueno… les tengo noticias y me pareció que lo más apropiado seria que ambas estuvieran aquí para oírlas y así ahorrar tiempo - respondió el ojigris, con seriedad.
-
Así es, las cosas están marchando bien - puntualizó Remus, en un claro gesto por tranquilizarlas.
-
Entiendo… pero y bien ¿qué ocurre? - indagó ansiosa Cissa.
-
Bueno, por lo pronto no habrá problemas con respecto a Lucius, con mi presencia en la junta de padres para la petición de que no admitieran chicas en el Torneo, además exigir que Draco fuera el buscador titular del equipo, quedó claro que Lucius esta libre - manifestó con cierta diversión en su voz Sirius.
-
Además de que estuvo en el Torneo ayer para ver jugar a Draco - agregó con mayor seriedad el licántropo.
-Cierto, con eso acallamos los rumores que se pudieran haber extendido acerca de Lucius - retomó Canuto.
-
También consideramos prudente que ambas fueran a visitar a los chicos en el Torneo, se justifica su presencia por decir que los van a ver jugar - completó el ojiambar, curvando sus labios.
-
Entiendo, pero no sabemos cuando jugaran - replicó Cissa, ligeramente apenada de no estar enterada de las actividades de su hijo, eso no era normal en ella, pero debido a lo que estaba pasando con Lucius encerrado y todo el plan, no tenía cabeza para los horarios de los partidos.
-
No hay problema, el próximo partido de Hogwarts será el viernes, pero Draco no jugara hasta el domingo, lo que seria una buen oportunidad para que ambas vayan a apoyar a los chicos - reiteró Sirius.
-
¿Cuándo fuiste a verlo? ¿Hablaste con él? ¿Cómo está? - preguntó apresurada su prima, en busca de averiguar sobre su vástago, ya que Draco si solía escribirle pero no era dado a ser muy expresivo en sus misivas.
-
No hable con él… los efectos de la poción se terminaron, así que tuve que salir de ahí, no te preocupes nadie me vio y por lo que pude ver, esta bien - expuso Canuto, sonriéndole cálidamente.
-
Bien, entonces iremos el domingo a ver a los muchachos - aseguró la rubia, ansiosa porque llegara ese día.
-
Si, ahí estaremos, pero dime ¿viste a Blaise? - preguntó la moreno, curvando su delineada ceja.
-
No, pero hable con Harry y me dijo que esta bien, interesado en cierta niña - divulgó con cierto tono divertido Sirius, sonriéndole enigmáticamente.
-
Ya veo, mi hijo no cambiara nunca - respondió con una sonrisa.
-
Bien, ahora también esta lo de la visita a Azkaban para ver a Lucius - dijo Lupin rápidamente, notando como la tez blanca de Narcisa, se ponía aún más pálida
I**- I - Flash Back - I - I**
El patriarca de los Malfoy se encontraba en su cuarto alistándose para salir, cuando Narcisa arribó a la habitación, lo miró con desconfianza al verlo vestido todo de negro y preparar su varita.
-
¿A dónde vas?
-
Saldré… - respondió fríamente.
-
Pero ¿a dónde? - ella sabia de la aparición del Señor Oscuro y de que Lucius no conciliaba el sueño desde que esto había ocurrido, preocupado por algo.
-
Solo saldré, a donde me dirijo no debe preocuparte - contestó sin inflexión en la voz, mirando a través del espejo, ya que no tenia el valor de verla de frente.
-
Espero que no vayas donde el Señor tenebroso - manifestó temerosa, sabiendo que ese era el destino de su marido.
-
Eso no te incumbe… - caminó con dureza hacia la puerta, pasando a su lado, cuando la mano de su esposa lo detuvo por el brazo, logrando que la mirara de frente.
-
No vayas, por favor Lucius… no vayas, hemos vivido diez años de perfecta armonía sin él, no tienes que ir… - le pidió con un tono suave, aunque se podía notar el temblor en su voz.
-
Yo… tengo que ir… tu sabes que en esto solo hay un destino…cumplir… morir… o pagar las consecuencias de una traición - exclamó con sequedad.
-
Por favor Lucius, piensa en nosotros… en Draco y en mí - pidió, con los ojos inundados de lagrimas.
-
Tu no sabes nada - en un gesto raro en él, levantó la mano con delicadeza la posos en la mejilla de su esposa, por al cual se deslizaba una gota salina, con el pulgar la retiró - no llores… volveré… lo prometo - con la otra mano sacó su varita y recitó - *rose glacius -*haciendo que la lágrima se convirtiera en una hermosa rosa de cristal, se la ofreció, cuando ella la tomó, se inclinó rozando suavemente los labios de su amada, dejándole sentir todo lo que había en su alma, tratando de tranquilizarla, mientras que por dentro él sabia que tal vez no volvería.
Ella sabia que se iría… pero nunca pensó que fuera a la batalla del Departamento de Misterios, para después no saber de él hasta que Bellatrix le dijo que se encontraba siendo castigado por su incompetencia en su misión, después sucedió el ataque a Dumbledore y a Hogwarts fue ahí cuando lo capturaron…desde entonces estaba en Azkaban hacia más de un año y medio que no lo veía.
I - I**- Fin Flash Back - I - I**
De pronto la voz insistente de Sirius la sacó de sus recuerdos - ¿Escuchaste lo qué dije Cissa?
-
Yo… lo siento… me distraje - discretamente se inclinó y se limpió una lágrima que danzaba en sus largas pestañas - ¿qué decías?
-
Te decía que mañana veré al Ministro para acordar las fechas de las visitas a Azkaban…
-
¿Cómo esta Lucius? ¿Pediste qué lo trataran bien? ¿Los Dementores no lo atormentan o sí? -cuestionó afligida.
-
Tranquila Cissa, los Dementores no lo atormentan, tiene trato especial, otorgado por el Ministro, sin embargo se acera la ejecución de Crabbe y Goyle… espero que eso lo ubique y piense en lo que le propondremos - señaló fúnebre Sirius, él sabía lo que era estar ahí y las cicatrices que dejaba.
-
Pobres… - murmuró suavemente, recordando los rostros de los amigos de su marido - ¿y qué pasara con Crabbe y Goyle Junior?
-
Los mantenemos en estricta vigilancia, al igual que a sus madres, esperamos que no sean convocados al lado de Voldemort - espetó sereno Remus.
-
Entiendo… - manifestó Cissa con tristeza.
-
Bueno damas, nos retiramos - exclamó el licántropo, poniéndose de pie, siendo imitado por su compañero.
-
Si, pronto les avisaremos la fecha exacta de la junta, ahí trataremos las fechas exactas que me de el ministro… y los detalles - completó Sirius, caminaron los dos hacia la puerta, con una reverencia ligera, se alejaron de ahí, despareciendo en una nube de humo.
En los pasillos del Castillo…
La pelirroja Weasley caminaba con paso rápido, buscando entre los corredores a Hermione, ya que Lavender la había abandonado como de costumbre al ver a su hermano, corrió hacia el olvidándose de la existencia de ella, se alejaron sin siquiera despedirse.
Ya había ido a su sala, a la sala de Gerry, a la torre de Gryffindor y a los terrenos y no había señales de su amiga, su ultima oportunidad era encontrarla caminado por los corredores… o tal vez había sido secuestrada por Viktor… esa seria un posibilidad, pero conociendo a Hermione si ese fuera el caso ahora a Krum estaría convertido en una rata, ya que la castaña de momento no estaba de humor para sus tonterías. Tal pensamiento la hizo sonreír y caminar con paso saltarín. Mientras imaginaba una rata de tamaño supernatural, huyendo de la castaña con varita en mano.
De pronto un grito a sus espaldas la hizo voltear…
-
Oye tú… pobretona - le gritó Pansy, sin importarle que su voz resonara el los muros del Castillo. Cuando la pelirroja volteó a verla, se acercó con paso furioso - ¿hasta cuándo vas a dejar de ser tan estúpida?
-
Mira idiota… - respondió sin siquiera dar un paso - ya me hartaste ¿por qué no te ubicas en que tu eres la que no deja en paz a los hombres?
-
¿Cómo te atreves? No eres más que una mosca muerta que intenta quitarme a Blaise - interpeló muy digna Pansy, mirándola con desprecio.
-
Yo no intento nada y si yo quisiera ya lo hubiera hecho estúpida - se enderezó todo lo que su estatura le permitía, ya que Parkinson era más alta que ella.
-
Maldita enana, más te vale dejar en paz a mi Blaisito… ¿entiendes?
-
O sea… tu Blaisito como le dices, puede ser mío en el momento que yo quiera - le respondió, casi gritando.