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Alcohol, Quidditch y Amor. — capítulo 13
OoOoOoOoOoAcciones y reacciones... Cerca de ahí… Blaise Zabinni caminaba con paso lento, la platica con Snape le había aburrido demasiado, además de que las preguntas incesantes no le atraía mucho, más cuando se referían a los traidores de sangre y a los sangre sucia… de pronto un sonoro grito lo sacó de sus cavilaciones, la voz inconfundible de Pansy Parkinson se oyó retumbar por los muros del pasillo… cosa que no le importaba mucho, no hasta que oyó la inconfundible voz de Ginny Weasley contestar al grito de la Slytherin.
Apuró el paso siguiendo la dirección de los gritos, cuando llegó quedó parado justo en medio de las dos chicas… a la izquierda Parkinson con los inseparables Crabbe y Goyle tras ella y a la derecha Ginny con una mirada furica regresando los gritos a la morena.
- ¿Qué les pasa? - cuestionó con voz sonora.
Ginny lo vio llegar y sin pensarlo miró a Parkinson con un brillo maligno - ¡Mira y aprende estúpida! - gritó y sin más se acercó a Blaise, tomándolo de las solapas de la túnica, lo jaló hacia ella, mirándolo con decisión, presionó sus labios sobre los de él.
Zabinni no entendía que pasaba, realmente en ese momento era lo que menos le importaba al sentir el contacto de los cálidos labios de la leona, comenzó a reaccionar, algo que Ginny no pensaba que hiciera, buscó alejarse pero esta vez Blaise no la iba a dejar ir así nada más, la sujetó por la cintura atrayéndola hacia él, comenzando a mover los labios a un ritmo intenso sobre los de ella, buscando profundizar el beso, logrando que la pelirroja cediera ante tal incitación, respondiéndole de la misma forma, perdiéndose en los labios del chico, después de todo ella también quería besarlo, liberó las solapas de la túnica, subiendo los brazos hasta posarlos sobre sus hombros, permitiéndole a Blaise estrechar más el abrazo, levantándola un poco, dejándola casi suspendida en el aire.
Mientras la pasión se desbordaba en la pareja, Pansy Parkinson miraba la escena con la boca abierta, en tanto Crabbe y Goyle se miraban entre si, no sabiendo qué hacer.
- ¡Blaise!! - gritó la morena, intento avanzar, pero el aludido solo levantó un brazo, abriendo los ojos, denotando en su mirada una fría furia, que le indicaba que era mejor no acercarse, haciendo que un escalofrió recorriera la columna de la morena al ser victima del enojo del Sly.
Crabbe y Goyle notaron eso, así que tomaron a Pansy de un brazo y la alejaron de ahí, dejando a los otros todavía sumidos en su pasión.
En los pasillos del Colegio…
Risas sonoras se oían provenir de parte de una morena, y es que el pelirrojo que tenía al lado y del cual iba de la mano, había dicho algo tonto como de costumbre que la había hecho carcajearse. Ron la tomó de la cintura y la besó, acallando así los estruendosos sonidos que salían de la chica. Después de unos segundos él se aparto.
-
Eres muy escandalosa amor - murmuró, con la nariz pegada a la de su novia y una sonrisa en sus labios.
-
Y tu eres un tonto - se burló, regresándole la sonrisa.
De pronto una tercera voz apareció en el corredor.
- Niños, eso no se hace en publico - les dijo con fingido regaño.
Ambos chicos se giraron en dirección a la voz, suspirando aliviados al ver a la dueña de dicha voz.
-
Gotty, ¡que susto me has dado! - exclamó Bilius, acercándose aún de la mano de su novia a la pequeña chica de Ravenclaw.
-
¿Y a dónde vas? - curioseó Lavender.
-
A ver a Cedric… - respondió, mientras que una tierna sonrisa asomaba en sus labios.
-
Uuuuhhhhhh - dijo Ron, con un guiño.
-
Cállate Ron - replicó Gotty, sonrojándose por los gestos del chico.
-
Si amor, cállate - murmuró con cariño Lav, para después mirar nuevamente a Gotty - ¿y cómo sigue el gran líder?
-
Pues recuperándose en su habitación, por fin salió de la Enfermería - comunicó con alivio, mientras su rostro reflejaba la alegría que sentía.
-
Esos portugueses si que están locos… casi nos dejan sin capitán…
-
¡Ron! No digas eso - exclamó inmediatamente Gotty, lanzándole una mirada molesta.
-
Vamos Ron, deja de decir eso, asustas a Gotty -regañó Lavender, dándole un pequeño pellizco.
-
Auch… - se quejó el pelirrojo, mirando con el ceño fruncido, no entendía porqué le daban tanta importancia a su comentario, seguro que si se lo hubiese dicho a Harry, él no le habría hecho eso.
-
¿Te podemos acompañar para ver como esta Cedric? - se apresuró a preguntar la morena, distrayendo a Gotty del quejido de su novio.
-
Claro, vamos… - en compañía de la pareja la pequeña Ravenclaw se alejaron rumbo a la habitación del entrenador de Hogwarts.
En la sala común de Slytherin…
Draco esperaba sentado algo impaciente la llegada de cierta rubia, cuando esta por fin hizo su aparición con compañía de su inseparable sequito de amigas, el rubio se paró frente a ella, tendiéndole su mano, la apartó un poco de las demás chicas - Nurit…
-
Draco… ¿qué pasa? - inquirió con su voz aterciopelada.
-
¿Tienes planes para esta tarde? - preguntó con su tono seductor, coqueteándole ligeramente.
-
Nada en particular ¿por qué?
-
¿Te gustaría acompañarme? - invitó dibujando su espectacular sonrisa, a la cual las chicas no se podían resistir.
-
¿A dónde? - cuestionó intrigada, aunque no podía negar que se sentía halagada por el interés del chico más cotizado de Slytherin y quizás del Colegio.
-
Quisiera pasar contigo la tarde, te invito a comer - propuso galante.
-
¿A comer? Draco eso lo podríamos hacer en el Comedor - respondió desconcertada, esperaba algo más de él, no una invitación tan simple.
-
Una comida privada… - agregó haciendo una pequeña pausa dramática - en mi Sala - concluyó esperando poder convencer a la rubia.
-
Esta bien…- acepto después de un rato, en el que dudo, ya sabía las intenciones del rubio al llevarla ahí - pero tengo algo que hacer ahora, ¿te parece en 30 minutos… en tu Sala?
-
De acuerdo… - se inclinó y besó la mano de la Slytherin - te espero - pronunció con un brillo maligno en su mirada.
Nurit se alejó para reunirse con sus amigas, que miraban embobadas al rubio, sonreían tontamente ante la galantería de este, en cuanto se acercó, la rodearon, cuestionando acerca de la plática que había tenido con Malfoy. A lo que ella no se inmutó y respondió secamente que era un asunto privado.
En cuanto el río de mujeres desapareció por la puerta, Draco salió rumbo a las cocinas, donde ordenó a un elfo domestico una comida especial, y que la llevara a su Sala de premios anuales sin excusa ni pretexto, claro que esto lo pagaría con algunos galeones que tenía en su habitación, ya que en el Colegio no se permitían esos lujos a menos que fuera en casos especiales.
Regresó a su Sala con paso rápido, tenia que alistar todo para la llegada de la rubia y sobre todo, esperaba que Mione ya estuviera ahí, para que viera el arribo de su invitada. Pero cuando llegó, el lugar seguía vacío, tal y como lo había dejado cuando salió.
Esperó un poco y después de un cuarto de hora, apareció un elfo de las cocinas, con una serie de manjares en una charola, colocó el servicio en una mesa de centro y gustoso recibió los galeones, para ser despido con un movimiento impaciente de parte de Draco.
Ya solo arregló las cosas para darle más intimidad al lugar, cerró las cortinas dejando la habitación en penumbras, encendió unas velas y se sentó a esperar el arribo de su cita, lo cual no sucedió mucho después, ya que el cuadro de la puerta anunció la presencia de la Sly, Draco se afanó en recibirla y hacerla pasar, acomodándola en el sofá, donde se sentó a hacerle compañía, platicando de banalidades, después de un rato, se dispusieron comer, aunque en realidad fue muy poco lo que degustaron, ya que Draco estaba impaciente por llevar a cabo su plan y antes de terminar el postre, ya la besaba con ansia, intentado que ella provocara en él, el mismo efecto que causaban los besos de la castaña, pero al parecer esto no estaba ocurriendo.
Las respiraciones ya estaban algo agitadas y las ropas de él algo sueltas, cuando un ruido los hizo detenerse, la puerta se abrió, dando paso a…
En los pasillos del castillo…
Después de varios minutos de pasión, la necesitad de respirar era más que obvia, aún sujetándola de la cintura Blaise delicadamente la bajó al suelo, para después separar sus labios dejando entrar el aire a sus pulmones, miró a Ginny, la cual mostraba un ligero rubor en su mejillas que combinaba con el color de su cabello, la cual lo miraba expectante…
-
¿Y bien? - cuestionó agitado, con sus obscuras pupilas fijas en las de pelirroja.
-
¿Y bien qué? - regresó la pregunta.
-
Vamos Ginny, no estoy jugando - dijo, apretando un poco las manos que reposaban sobre el cuerpo de la chica.
-
Yo tampoco Zabinni… digamos que esto fue solo para probarle algo a esa estúpida - manifestó con una sonrisa burlona.
-
No creo que haya sido solo para molestar a Parkinson, por la forma en que respondiste a mi beso yo diría que fue algo más… ¿o me equivoco?
-
Ehhhh… no, no te equivocas pero tampoco quiere decir nada - explicó no sabiendo que más decir pues ella había contribuido a ese beso que no podía negar le había encantado, había sido el mejor beso de su vida sin duda… pero ella aún no olvidaba que el chico era un Slytherin… y que no la había defendido en Hogsmeade, ni mucho menos los años de rencillas e insultos.
-
Pues tus labios y tu mirada me dicen otra cosa… Ginny - profirió, acercando nuevamente el rostro al de la chica.
-
Eso no importa - indicó, alejando su rostro cuanto podía, ya que él todavía la mantenía sujeta - además… no he olvidado lo que pasó en Hogsmeade… - manifestó, apuntándole con el dedo en el pecho - y también esta esa loca de Parkinson…
-
A mi solo me gustas tu… - casi grito, estrujándola nuevamente - siento lo del Hogsmeade… yo... - calló el moreno al sentir el dedo de la pelirroja en sus labios.
-
Antes de que sigas, creo que debes arreglar tus asuntos pendientes… y poner en orden tus prioridades… si es que yo voy a darte una oportunidad, no quiero a locas molestándome por estar contigo - informó mientras acariciaba los labios del chico con su dedo - ni insultos, ni que tu tengas problemas… tienes que asumir las consecuencias… si no..
-
Esta bien, si eso es lo que tengo que hacer para estar contigo, lo haré - mencionó mientras quitaba una mano de la pequeña cintura, interceptando la mano de la chica en sus labios, besándola…
-
Yo… tengo que ir a buscar a Hermione - mencionó mientras se separaba de Blaise aún brindándole una sonrisa junto con una intensa mirada, retiró su mano de la de él y dio un paso hacia atrás, volteó y caminó hacia la Ala de premios anuales, cuando olvido todo*. "¿Y por qué no?".* Se volteó y sin pensarlo dos veces regresó sobre sus pasos hacia él que aún seguía ahí embelesado mirándola, sorprendiéndose al verla regresar, la pelirroja se paró delante de él, se recargó en sus hombros levantándose de puntillas, sin más lo besó, en un corto pero significativo beso… sonriéndole y volviendo a su camino al separarse de él.
-
Esto no significa que ya te haya disculpado, para eso tendrás que hacer meritos, Blaise Zabinni - con esto último se volteó y se dirigió en su nube a buscar a su amiga, dejándolo en otro mundo… pero eso no duró mucho ya que él también tenía un lugar al cual ir.
En la Biblioteca…
Hermione por primera vez en su vida, estaba aburrida de leer acerca de la aritmancia y no por la aritmancia en si, sino porque repetía el mismo renglón una y otra vez, ya que su atención no estaba puesta en el texto, sus pensamiento iban irrevocablemente al chico rubio, compañero de sala, de pronto su estomago hizo un ruido extraño y bastante sonoro, provocando que Madam Pince la mirara con enojo, ya que en la biblioteca no se permitían esos sonidos.
Derrotada y hambrienta, se levanto, dejando el volumen donde lo había tomado, tomo el pergamino donde había escrito la "D", arrugándolo un poco con furia y salió de ahí rumbo a su sala, revisaría sus ingredientes haber si no le faltaba nada y después iría a comer algo al comedor, después de todo, en su prisa por hablar con Sol, no había desayunado esa mañana, camino con paso lento y firme hacia su Ala, se topó con varios estudiantes, algunas parejas, que aprovechaban el día para estar juntas, con una sonrisa pensó que tal vez Ron y Lav estarían haciendo precisamente eso, pasar el tiempo juntos, caminando como zombis por todo el Colegio, sin un destino en particular.
Llegó a su Ala, deteniéndose frente al cuadro de su Sala, miró el cuadro que resguardaba la habitación de Gerry, pero finalmente se decidió por entrar primero a su Sala, sin animo recitó la contraseña, dando paso a su Sala, entró y se topó con la peor escena que podía haber visto en ese momento, una escena que la desgarró por dentro.
Draco estaba prácticamente sudando, mientras una ruborizada Nurit, yacía a su lado en el sofá, la mano derecha del Sly reposaba indolente el la pierna de la rubia, mientras que la izquierda estaba enredada en los sus rubios cabellos, cuando la miró su expresión se tornó fría, sus pupilas denotaban rabia contenida, mientras que su tez antes pálida, mostraba un tono rosado en esos momentos, causado por su agitada respiración.
Rápidamente salió de su ensimismamiento, dejó el libro sobre su escritorio y salió de ahí con paso rápido, dejándolos nuevamente solos.
En cuanto el cuadro de la puerta regresó a su lugar, camino rápidamente a la habitación contigua, quería llorar… quería gritar matar a cierto rubio pervertido. Recitó la contraseña con furia y entró a la habitación paseándose de un lado a otro del lugar.
-
Maldito pervertido, maldito hurón teñido, maldito hipócrita… y todavía tiene el descaro de besarme... ¿qué se cree? Le voy a enseñar - sin poder impedirlo un par de lágrimas escaparon de sus llorosos ojos castaños. - ¿y tu por qué lloras? ¿Acaso estas loca? - con furia se limpió las mejillas, deteniéndose frente al espejo se miró de frente.
-
Más te vale no llorar por ese Hermione, tu no debes llorar por un hurón… y mucho menos por ese, tu sabidas que estaba jugando desde un principio…que esos besos solo eran una manera estúpida de jugar contigo ¿o no? Claro que si, no llorare por ese - se aventó en la cama, abrazó con fuerza una almohada y gritó con todas sus fuerzas varias veces, liberando algo del tumulto de sentimientos que invadía su pecho y su cerebro.
-
¡Maldito hurón! ¡Maldito Hurón! ¡Teñido! ¡Rubio de Bote! ¡Serpiente rastrera! ¡Pervertido! - podía haber seguido con más epítetos, pero el sonido de su puerta la hizo detenerse, respiró profundo varias veces… tratando de calmarse… no podía permitir que nadie viera los rastros de las dos traicioneras lágrimas que habían escapado de sus pupilas.
Con cautela se acercó a la puerta y la entreabrió, notando la presencia de su amiga.
En el Ala de premios anuales en el corredor que se dirigía a las Salas de los entrenadores…
Después de un corto pero placentero recorrido llegaron a la habitación de Cedric al llegar a las puerta Gotty les hizo la señal para que entraran primero. Al ingresar la pareja se quedó sorprendida al ver el tamaño de la Sala…era un poco más grande que la de los Premios anuales, claro Ron había entrado a la de sus hermanos pero no se le había hecho tan espectacular ya que después de todo la tenían llena de sus artefactos e inventos mientras que en esta se notaba que todo estaba en perfecto orden en eso se parecía a la de Hermione, además había en un estante: premios y reconocimientos que de seguro había ganado Cedric a lo largo de su vida.
-
Vamos él esta arriba - Gotty les señaló las escaleras.
-
Vaya… sí así tuvieran Fred y George su Sala yo los visitaría más - bromeó Ronald.
-
Bueno amor, tus hermanos perdóname, pero son un desastre y unos endilgadores - mencionó la morena recordando que los había encontrado en la Sala común totalmente crudos.
-
Pero… - pronunció él tratando de justificarlos, pero mejor calló antes de que su novia volviera a enojarse.
-
Paseen…- indicó abriendo la puerta del cuarto de Cedric.
-
Gracias - mencionaron los dos encontrando al chico en cama platicando con Zacharias Smith y Justin Finch-Fletchley, volteando hacia la puerta notando su presencia.
-
Hola Cedric, ¿cómo estas? - saludó Lavender, mostrando una sonrisa.
-
¿Qué tal Cedric…ya estas mejor?… porque tienes que estar en el partido de mañana - Ron se acercó a dónde estaba el chico saludándolo y de paso también a Zac y Justin.
-
Yo… si ya estoy mejor, gracias a los cuidados de mi enfermera particular - mencionó mirando a su novia brindándole una dulce sonrisa - y claro que jugare mañana… ya Zac y Justin, me estaban poniendo al tanto de los partidos y de los resultados - continuó entusiasmado.
-
Bueno al parecer ellos van a hablar solo de quidditch - anunció Gotty, mirando con complicidad a Lavender.
-
Si, cuando empiezan ni quién los pare - respondió Lav con una pequeña sonrisa.
-
Mejor cuéntame como estuvo la fiesta de ayer - curioseó mientras le indicaba que se sentaran en un sillón que se encontraba en la habitación.
-
Ok, pues…
En la Sala de Premios anuales…
Después de la salida abrupta de la castaña, Draco volvió a inclinar la cabeza hacia Nurit, pero esta lo apartó delicadamente.
-
¿Crees qué diga algo? - cuestionó algo sonrojada.
-
A quien le importa - intentó volver a acercarse.
-
A mi, no quiero andar en boca de todo el Colegio - musitó la rubia algo enojada por la poca atención de Malfoy.
-
No dirá nada, yo me encargo de eso - aseguró Draco con la intención de volver a adueñarse de sus labios.
-
¿De verdad? - interrogó dudosamente.
-
Claro, no te preocupes - volvió a inclinarse, esta vez si fue bien recibido por los sonrosados labios de la rubia, que lo abrazó por el cuello.
La mano del rubio, seguía posada en la pierna de la Slytherin, así que sin mucho esfuerzo intento subirla, pero está lo detuvo de un tirón.
-
Tranquilo Draco, yo no soy como el resto - interpeló, separándose un poco.
-
Entiendo… - volvió a besarla, rozando suavemente sus labios con los de la chica. Lentamente se separó delineó el labio inferior con un dedo, para después volver a apoderarse de estos, se recargó un poco más hacia delante, logrando que Nurit se semirecostara en el sofá, hundiéndose en los cojines, mientras los mechones rubios bailaban alrededor de su bello rostro.
Draco la miró fijamente durante un instante, de pronto noto que los lagos cabellos platino, se rizaban adquiriendo un tono castaño, al igual que los ojos, pasaban de un color azul intenso a un tono caramelo… se levanto de un salto, con la mirada algo perpleja.
-
¿Draco? ¿Qué pasa? ¿Estás bien? - cuestionó extrañada.
-
¿Nurit? Yo… creo que será mejor que te vayas - masculló aún sin recuperarse de esa mala jugada, incluso su corazón se había estrujado y seguía padeciendo los estragos de esa alucinación.
-
¿Qué? ¿Por qué? - interrogó confundida, arreglando su atuendo.
-
Porque… la sangre sucia no tardara en regresar y no quiero que tu hermosa persona sea testigo de lo que voy a decirle - mintió desviando sus pupilas de la mirada inquisitoria de la Slytherin.
-
Draco, no seas un salvaje… solo adviértele que es mejor que se quede callada - pidió más calmada.
-
No te preocupes, yo se como tratar a esa - le dio la espalda y se arregló la ropa, evitando que Nurit notara su expresión.
Schlange lo imitó, cuando su aspecto estuvo presentable, la acompañó hasta la puerta, ella lo miró extrañada.
-
¿No me acompañas? - preguntó con su voz grácil.
-
No puedo, es mejor que por el momento no nos vean juntos… hasta advertir a la sangre sucia que no diga nada - aseveró escueto, impaciente porque se retirara.
-
Como quieras - depositó un ligero roce en sus labios y se alejó camino a su Casa sin más, Malfoy cerró la puerta tras ella.
-
Veamos que haces ahora Granger… conmigo no se juega - sonrió maliciosamente, o al menos crispo su rostro, tomó su copa y con un movimiento de varita desapareció los restos de la comida, acomodándose en el sillón, se dispuso a esperar la llegada de la castaña.
En la Sala común de Gryffindor…
-
¡Por Merlín Harry!, esa tipa me da miedo - mencionó la pelirroja, mirando al ojiverde mientras cruzaba sus brazos, abrazándose fuertemente así misma al sentir un escalofrió al recordar a la asiática.
-
Solo ignórala… - musitó, mientras le hacia una señal para que se sentara en el sillón al lado de la chimenea, donde horas antes habían amanecido de su borrachera él y varios compañeros de su Casa - ¿tienes frío? - indagó al notar su reacción.
-
No, estoy bien.
-
Entonces ¿qué te pasa? - cuestionó sentándose a su lado pasando un brazo por los hombros de la francesa.
-
Lo que pasa es que esa tipa me causa escalofríos, no se, esta obsesionada contigo - explicó mientras se recargaba en el pecho del chico - ¿cómo pudo ser tu novia?
-
Pues no lo se, supongo que tuve un lapsus pero ya no importa, yo ya no siento nada por ella desde hace mucho tiempo - expuso posando sus labios en la coronilla de cabellos rojos.
-
Pues alguien tendría que avisarle - comentó con una sonrisa, al sentir los labios del chico - o tú deberías de ponerle un alto.
-
Espero que con esto ya se tranquilice - dijo con su eterna tranquilidad.
-
¿Y si no es así? - preguntó, levantando la mirada y clavando sus pupilas temerosas en las oliváceas - ¿y si intenta algo otra vez?
-
Tendrá que hacerlo - aseguró con seriedad - no permitiré que se meta contigo - inesperadamente, se acercó y la besó sin siquiera razonarlo.
Sol respondió gustosa, aunque no podía dejar de sentirse incomoda al recordar la mirada de la asiática, pero si Harry estaba a su lado, nada le podía pasar.
-
¿Dónde están todos? - inquirió, ya que desde hace un buen rato no veía a los amigos de Harry.
-
Mmm no lo se, por ahí… Ron seguro con Lavender, besándose por los rincones… Ginny ha de estar con Hermione o con Gerry - sintió como Sol se ponía algo tensa al oír el nombre del americano, lo cual le extrañó - ¿qué pasa?
-
No, nada… - de pronto a su mente vino el recuerdo de Hermione y el rubio - tengo algo de hambre… ¿vamos a comer?
-
Claro, vamos… además tenemos que ver dónde se metió Iván en todo este rato…
-
Cierto, si mis padres se enteran que lo deje solo, seguro me regañarían - se levantaron y salieron de la sala, no sin antes revisar que la loca asiática no estuviera por ahí, caminaron de la mano hasta el Comedor, entre besos robados de parte de Harry hacia la pelirroja, cuando llegaron, Sol reía del sonrojo que invadía las mejillas del chico, pero no por eso él dejó de abrazarla al llegar ahí, buscaron con la mirada al pequeño Iván.
Lo encontraron sentado en la mesa Gryffindor, con un gemelo Weasley a cada lado de él, mostrándole uno de los muchos sortilegios que vendían en su negocio.
-
Oh, oh - se quejó el ojiverde al notar la sonrisa bromista en los rostros pelirrojos - tu hermano esta con los gemelos.
-
¿Y? ¿Eso es malo? ¿Son hermanos de Ron, no? - preguntó alarmada.
-
Si, pero es que no los conoces… ven - se acercaron a la mesa, Potter hizo notar su presencia de una manera un tanto burlona - espero que no le estén enseñando malos hábitos a Iván, chicos.
El trío se giró en redondo, topándose con la pareja, parada detrás de ellos.
-
¡Por Merlín Harry! Que susto nos has dado - dijo Fred, con un raro aparato en las manos.
-
Si Harry, eso no se hace - completó el otro gemelo.
-
Iván, espero que no estés molestando a los señores - expresó la pelirroja, mirando la amplia sonrisa en los labios de su hermano.
-
Claro que no, es un niño muy inteligente… ¿no George? - defendió Fred, buscando el apoyo de su hermano.
-
Si Fred… es muy inteligente, además de que tiene un sentido del humor muy bueno - completó el gemelo, notando a la chica de la mano de Harry, observó a su es cuñado lanzándole una significativa mirada.
-
Sol, ellos son Fred y George Weasley… hermanos de Ron y Ginny. Chicos, ella es Soleil Mounet… hermana del pequeño que esta con ustedes - realizó las presentaciones, no quería que los gemelos se le adelantaran a decir algún comentario que no le favoreciera en ese momento.
Ambos gemelos saludaron cordialmente a la chica, para después hacerles lugar en la mesa.
-
Iván ¿cómo acabaste con estos dos? - cuestionó Potter con una sonrisa, mientras Sol se recargaba en el.
-
Pues yo paseando y ellos con resac… - fue callado por uno de los gemelos.
-
Si estaba paseando, ya que lo corrieron de la Sala de Beauxbatons porque hay fiesta - manifestó Fred, callando a su amiguito para que no divulgara su estado después de la borrachera del día anterior.
-
Así es, así que le dije… Fred nos compadeceremos de ese pobre niño y le mostraremos las maravillas que inventamos ¿o no? - dijo, levantando las cejas a su hermano.
-
Así es… así que hemos estado con el desde hace un rato, mostrándole nuestros maravillosos inventos…
-
Si, son divertidos Sol… mira - tomó una extraña caja con un manivela, de esta se supone que brincan hologramas de sapos y otras alimañas, la acercó a ella, pero tanto Harry, como Fred y George que sabían lo que hacia, lo retiraron inmediatamente de la chica.
-
Pero qué… - se quejó sin entender porqué la habían alejado de aquel objeto.
-
Créeme no te gustaría averiguarlo - Harry regresó su mirada a los gemelos, que en ese momento podían haber imitado a cualquier arcángel, ya que sus rostros eran la muestra de la pura inocencia - vamos a comer.
En la mesa, aparecieron varios platillos, de los que todos dieron cuenta… en medio de la comida los gemelos se dirigieron a la francesa.
-
Soleil ¿serias tan amable de permitirle a Iván ir con nosotros mañana a Hogsmeade? - preguntó Fred, curvando sus cejas.
-
Si, queremos mostrarle nuestra tienda - dijo el otro, mirándola con esperanza en el rostro, igualando la de su hermano y la del pequeño francés.
-
No lo se… Iván es un poco latoso y podría ser…
-
No hay problema, es de los nuestros… ¿verdad George?
-
Así es Fred, prometemos que lo cuidaremos ¿si? - agregaron utilizando sus talentos para convencerla.
Soleil miró a Harry con interrogación, con una sonrisa él expresó su consentimiento, ya que confiaba en que los gemelos no osarían hacerle daño al pequeño con ninguna de sus bromas… eso se lo reservaban para Ron.
- Esta bien - replicó la francesa, ganándose un abrazo de su hermano el cual paso por encima de Fred, para poder abrazarla, mientras que los gemelos la miraban con gratitud.
Todos siguieron comiendo, al terminar, Harry y Sol, salieron del Comedor, dejando al trío de "niños" solos, planeando algo nuevo.
Afuera, Sol, abrazó con calidez al león - Harry… yo… - tartamudeó un poco, por el nerviosismo de lo que pensaba decirle.
-
¿Cómo? - preguntó, mirándola de frente.
-
¿Quieres venir conmigo a la fiesta de Beauxbatons? - pidió con una mirada suplicante, y una tierna sonrisa dibujada en su rostro.
Harry se quedó mudo por un minuto, después de todo no esperaba que lo invitara a su Sala, y mucho menos a una fiesta, donde todas sus amigas la verían con él, no porque se avergonzara de él, si no porque próximamente sus amigas tendrían un partido contra Hogwarts y seguramente pensarían que una de sus "animadoras" estaba fraternizando con el enemigo.
-
¿Estas segura? - interrogó con mirada desconfiada.
-
Claro... ¿tú… no quieres? - su expresión se tornó algo triste, ante lo cual el ojiverde se inclinó y depositó un ligero beso en sus labios.
-
Claro que quiero, me encantaría ir contigo - volvió a deslizar sus labios sobre los de ella, esta vez con más seguridad.
-
Ok, entonces iré a alistarme - musitó alegre, incluso una sonrisa se extendía en su rostro.
-
¿Para qué? Si así te ves hermosa… como siempre - la galantería le brotaba en ese momento.
-
Yo… gracias… entonces ¿te espero? - su sonrisa se amplió al sentir una caricia en la mejilla de parte del chico.
-
Si, estaré ahí dentro de un rato… tengo que arreglarme.
-
Claro, aunque así estas bien, además yo no invito a mi fiesta - admitió con vanidad.
-
Entonces me siento honrado - tomó su mano y besó el dorso sin apartar la mirada de las pupilas de su acompañante.
-
En efecto, siéntete honrado… bueno me voy ¿te espero en…? - levantó las cejas en señal de cuestionamiento.
-
Una hora ¿te parece bien? - sonrió coquetamente.
-
Perfecto… ok, te espero - se acercó con la intención de besar su mejilla, pero de último minuto giró el rostro y le besó en la comisura de los labios - au revoir…
Se alejó con su andar elegante, dejando a Potter con una gran sonrisa en el rostro, para luego dar media vuelta y caminar a su Torre, cosa rara en él, pensaba la pregunta que cualquier chica se haría "¿Qué me pondré?".
En la Sala de Gerry…
La pelirroja se dejó caer en la cama al lado de su amiga, con la sonrisa más boba que podía tener.
-
Vamos Ginny, tranquila… no entiendo lo que dices - ordenó la castaña.
-
Es que Hermy… es hermoso, fue mágico, es como si todo lo que hubiera esperado se hubiera hecho realidad - decía la pequeña Weasley, rápidamente, dejando a su Hermy en la misma actitud.
-
A ver… empecemos por el principio y explícame de qué me hablas - señaló, con voz calmada, aunque su paciencia ya se estaba acabando.
-
Es que… ¡bese a Blaise! - gritó entusiasmada, brincando de emoción, dejando a su amiga con cara de sorpresa.
-
¿Qué? ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Qué pasó? - interrogó rápidamente, sin creerlo.
-
Pues veras… iba yo caminando cuando apareció Parkinson… - rápidamente le contó lo ocurrido con la Sly y después su demostración de quién era la que manda, el beso de Blaise y su platica después de esto.
-
¿Y? ¿Qué piensas hacer? ¿Se te declaró? ¿Ya son novios? - preguntó contagiada de la emoción de Ginny, aunque no podía evitar sentir unza punzada de dolor en su pecho al recordar a Malfoy.
-
No… claro que no, pero lo que si le aclare es que tiene que dejar las cosas claras, que yo no quiero problemas y sobre todo, que lo de Hogsmeade no lo he perdonado.
-
Bien Ginny, me parece genial, te confieso que como Gerry, cuando habló con él me da un poco de pena, la manera en que ayer te miraba era muy posesiva - exclamó con una sonrisa cómplice.
-
Lo se, eso y el genial beso que me dio me motivo para darle otra oportunidad, pero como le dije tiene que hacer meritos…
-
¿Y crees qué lo haga?
-
No lo se, pero Hermy, te juro que ese beso no lo olvidare jamás - volvió a recostarse, levantó los brazos y en su expresión se mostró una sonrisa boba - fue… mágico…
-
¿En serio? No me digas… ¿aquí? ¿En Hogwarts? ¿Magia?... para nada - dijo sarcásticamente.
-
No es solo por eso tonta… fue… - se quedó sin palabras.
-
Ok, ok, te entiendo… - recordó el beso que el rubio le estaba dando a su "novia" cuando llegó a su Sala y la furia volvió a invadirla - en cambio yo, podría matar a ese hurón…
-
¿Por qué? ¿Qué te hizo? - cuestionó, regresando a la realidad.
-
¿A mi? Yo… este… - tartamudeó sin poder explicar sus sentimientos, así que recurrió a la furia - nada… solo que no me agrada que mi Sala sea hotel de paso.
-
¿Quieres decir que él…?
-
Si, estaba en la sala con Nurit Schlange, en pleno… - calló al no saber como expresar la escena que vio.
-
¿Nurit? ¿La fría y controlada Nurit? ¿Con Malfoy?
-
Si... la fría y controlada Nurit, estaba sonrojada y todo, con el casi encima de ella… y en mi sala… pudieron tener la decencia de irse al cuarto de él… pero no… los exhibicionistas estaba en plena sala - rugió con furia, levantándose para disimular las lágrimas que pugnaron por brotar.
-
No lo puedo creer - musitó con sorpresa - ¿y tu, qué hiciste?
-
Pues ¿qué podía hacer? Simplemente deje mis cosas y salí de ahí lo más rápido posible, no quiero ser voyerista ni nada por el estilo - explicó aguantándose las ganas de llorar y dejar salir todo lo que sentía en ese momento.
-
¡Por Merlín!… ¿tanto así? - preguntó asombrada.
-
No lo se, pero ese, si que se pasó esta vez… - susurró con lo que para Ginny era coraje, aunque en realidad era dolor.
-
¿Y qué piensas hacer?
-
Por el momento nada… pero le diré sus cosas después - espetó firme.
-
Oye Hermy… ¿Nurit no es mortífaga o sí?
-
No lo se, nunca me lo había planteado ¿por qué? - interrogó extrañada. Dejando de lado su enojo.
-
¿Y qué tal si Malfoy ya es mortífago? ¿Y sí están planeando algo? - dedujo extrañada.
-
No lo se, tal vez… hace un año en Hogsmeade lo vimos muy sospechosos…
I - I**- Flash Back - I - I**
Después de la pelea con Draco y su madre en la tienda de túnicas, los chicos y ella habían seguido a Draco bajo la capa invisible, hasta el callejón Knoctur, hasta la tienda de un tal Borguin… ahí gracias a las Orejas Extensibles pasaron las largas cuerdas de color carne y comenzó a acercarlas hacia la parte de debajo de la puerta.
Pusieron sus cabezas una al lado de la otras y escucharon desde el final de la cuerda, desde donde la voz de Malfoy podía escucharse fuerte y clara,
-
… ¿sabes cómo arreglarlo? - se oyó la voz del rubio.
-
Posiblemente - respondió en un tono que sugirió que estaba poco dispuesto a comprometerse - Tendré que verlo de todos modos. ¿Por qué no lo dejas en el negocio?
-
No puedo - dijo - Tiene que estar puesto. Sólo dime ¿cómo?
-
Bien, sin verlo, debo decir que es un trabajo muy difícil, quizás imposible. No puedo garantizar nada.
-
¿No? Quizás esto te convenza.
El rubio se movió hacia Borgin y se bloqueó la visión desde el gabinete. Harry, Ron y ella se movieron a un costado tratando de mantenerlo a la vista, pero todo lo que pudieron ver fue a Borgin con una mirada de pánico.
-
No le digas a nadie - dijo - y habrá retribución. ¿Conoces a Fenrir Greyback? Es un amigo de la familia. Pasará a visitarte pronto, para asegurarse de que le estás dedicando toda la atención a este problema.
-
No habrá necesidad. - se oyó la voz temblorosa.
-
Ya está decidido, bien, es mejor que me vaya. Y no olvides de mantenerlo a salvo, lo necesitaré.
-
Quizás ¿quieras llevarlo ahora?
-
No, por supuesto que no, tu hombre estúpido y pequeño ¿cómo llevaría eso por la calle? Solo abstente de venderlo - le grito furioso.
-"Por supuesto que no... señor.
Borgin hizo una reverencia.
-
Ni una palabra a nadie, Borgin, y eso incluye a mi madre ¿entendiste?
-
Naturalmente, naturalmente - murmuró Borgin, haciendo otra reverencia.
Un momento después, Malfoy abandonó el negocio con una mirada de estar satisfecho de sí mismo. Pasó tan cerca de nosotros que sentimos que la capa aleteó
I - I**- Fin Flash Back - I - I**
-
Después trate de averiguar que era lo que Malfoy había llevado, pero el vendedor me miro bastante desconfiadamente, así que no pude obtener nada - miró a su amiga con desconfianza - después lo vimos otra vez reuniéndose con Zabinni… tenían una sonrisa maléfica ¿no crees qué Zabinni sea…?
-
No lo creo… o ¿tú crees qué…?
-
No lo se, además recuerda lo que paso con Harry en el tren…
-
Cierto, Malfoy le rompió la nariz… porque Harry intentaba averiguar si era mortífago - recordó Ginny, frunciendo su nariz.
-
Pero él no estaba con los mortífagos cuando fue el ataque a Dumbledore - explicó Mione, evocando vagamente eso, era como si tuviera los recuerdos borrosos.
-
Lo se, no creo que lo sea, al menos no Zabinni… ¿tu qué dices? - se mordió las uñas nerviosa.
-
No lo se, pero intentaremos averiguarlo… como Gerry - comentó en un suspiró Hermy.
-
Pero solo te quedan unos cuantos días, recuerda que Gerry se va el miércoles, solo te queda una semana.
-
Lo haré... no te preocupes - miró de frente a su amiga - ¿y tu qué harás con Blaise?
-
No lo se, disfrutar lo que dure supongo, quiero ver que tan fuerte es lo que siente… además no creo que sea mortigafo - manifestó Ginny con simpleza.
-
Pero Ginny…
-
Vamos Hermy… tu has estado con ellos como hombre, ¿alguna vez te han dicho algo acerca de Voldemort o de ser aliado de él? - cuestionó curvando sus cejas.
-
Pues no… a decir verdad cuando le pregunte a Blaise lo que opinaba de que su Casa se enterara de que le gustabas me respondió que no le importaba - explicó Hermione con seriedad.
-
¿En serio? - preguntó sorprendida.
-
Si, me dijo que a él eso no le importaba, que los de su Casa podían decir lo que quisiera - completó con una mueca.
-
¿Lo ves? Si él fuera mortífago, por nada de este mundo estaría con una chica como yo, y mucho menos le importaría lo que dijeran los de su Casa ¿no crees?
-
Si, pero aún así el sigue siendo Sly, así que hay que tener cuidado - aseveró, desconfiadamente - además todavía me llama Sangre sucia…
-
No te preocupes, eso será algo de lo primero que tendrá que corregir si quiere tenerme cerca - advirtió firme Ginny.
-
¿No te emociones demasiado ok? - pidió preocupada, no quería ver sufrir más a su amiga.
-
No te preocupes Hermy… mejor cambiemos de tema a algo más agradable - instó la pelirroja - dime lo qué le harás al hurón cuando llegues a tu Torre.
-
Yo no se, pero si se va a enterar de que la Torre no es motel, si quiere conquistarlas que se las lleve a Slytherin - dijo caminando con pasos furiosos.
-
Mmmm creo que elegí un mal tema, mejor dime lo qué harás mañana - la animó, esperando que se calmara y olvidara el tema de Malfoy.
-
Tengo que ir a Hogsmeade por ingredientes para la poción, todavía falta una semana y lo que tengo ya se va a terminar, necesito algo de piel de serpiente hervores africana, además de otras cosas… ¿y tu?
-
No lo se, tal vez Blaise me invite a salir… si no voy contigo, no tengo ropa para la fiesta del sábado - manifestó recordando ese evento.
-
¿Otra fiesta? - preguntó incrédula.
-
Vamos Hermy, no esperabas que el Torneo se quedara sin fiestas ¿verdad? Por Merlín… no te he contado…
-
¿Qué? - cuestionó curvando sus cejas.
-
Los chicos se han puesto una borrachera marca morirás - comentó evocando aquella mañana.
-
Pero si tú no me digas qué no…
-
Pero ellos fue peor, por la mañana al despertar, la Sala común parecía campo de batalla, cuerpos por todos lados, es más hasta Harry y Ron estaban ahí…
-
¿En serio?- preguntó escéptica, aunque después de unos segundos pensó que era posible.
-
Claro, hubieras oído los alaridos que pego Lav, cuando vio a su adorado Won - Won durmiendo la borrachera en un sillón…
-
Me lo puedo imaginar - respondió, mientras se carcajeaba al imaginar la escena.
-
Por cierto ¿quieres qué le diga a Lav a ver si nos acompaña a comprar ropa?
-
No creo que quiera, tiene que estar con Won-Won - replicó Mione imitando la voz melosa de la morena.
-
Cierto, no se ni para que pregunto… yo necesito algo llamativo par atraer la atención de Blaise… porque él se ve bien con lo que se ponga - manifestó casi babeando al recordar lo bien que se veía en la ultima fiesta.
-
Pero lo que mejor le va es el blanco - admitió sonriendo ante la mueca de su amiga, después musitó con preocupación - si… yo también necesito ropa.
-
Entonces esta decidido, mañana nos vamos de compras a Hogsmeade.
-
Bien - profirió con una media sonrisa.
-
Bueno amiga, es hora de ir a comer algo ¿no? - preguntó Ginny, tocándose el estómago.
-
Si… con el coraje del hurón se me olvido que tenía hambre - salieron de la Sala y caminaron al cuadro del frutero.
En el despacho del Director…
Snape se encontraba sentado cómodamente frente al escritorio de Dumbledore, este lo miraba fijamente, escuchando su reporte.
-
Como te digo Dumbledore… - dijo con frialdad - el chico no muestra recuerdos de ninguna especie, ni deseos de ser mortífago o algo por el estilo.
-
Perfecto mi querido Severus… ¿y con respecto a Draco? - concentró sus pupilas azules en el hosco hombre de negro.
-
Por el momento solo he estudiado a Blaise, con lo del Torneo han estado un poco desaparecidos, pero siempre en vigilancia... por Malfoy no me preocuparía, creo que su interés esta más enfocado hacia el sexo opuesto que a los problemas del mundo - exclamó arrastrando las palabras, sin cambiar su expresión pétrea.
-
Bueno Severus… después de todo es un chico, sin la presión de Lucius, espero que pueda estar tranquilo - profirió dejando salir el humo de su pipa.
-
¿Y qué va a pasar cuando Malfoy salga de Azkaban? ¿No cree qué intente…?
-
Es muy poco probable, Narcissa no permitirá que nadie vuelva a dañar a su vástago - denegó el anciano, confiando en la rubia y en que Lucius cambiara su postura.
-
Pero él es…
-
Lo se, pero por eso hay que mantener estricta vigilancia sobre él. Sirius se esta encargando de eso, veremos qué pasa - tranquilizó ecuánime, como si todo lo tuviera planeado.
-
¿Cuándo iras a verlo? - inquirió con curiosidad.
-
Todavía no lo se… Sirius se esta encargando de eso, próximamente me lo informara.
-
¿Quién más ira a visitarlo? ¿Ella? - indagó frunciendo su ceño.
-
En efecto mi querido amigo… ella también - aclaró la duda de Snape, notando en su rostro la disconformidad con ello.
-
Bien, entonces yo me voy - se incorporó dirigiéndose hacia la puerta.
-
Te pido que sigas vigilando a ambos chicos Severus y mantenme informado acerca de sus movimientos…
-
Entendido…
Salió del despacho, con mirada fría, aunque para quien lo conociera, podía distinguir un pequeño fulgor temeroso en el fondo de sus pupilas. "¿Qué hará él, cuando se entere de lo que Narcisa me había pedido?".
Caminó sin mucha prisa, perdiéndose entre los corredores.
En Slytherin…
Los gritos sonoros de la morena se oían en toda la sala, Pansy les gritaba a todo pulmón a los dos gorilas que últimamente se habían vuelto su sombra más que la de Draco.
-
¿Cómo es posible que me alejaran?… debieron dejarme darle su merecido a esa estúpida.
-
Pero… - intentó hablar Crabbe.
-
Nada, no hay excusa… son unos imbéciles, yo tengo el poder de tener a Blaise cuando yo quiera - exclamó echa una furia.
-
Pero Pansy…
-
¿Qué quieres? - le gritó a Goyle, hasta ese momento no había notado la presencia del chico en cuestión tras ella.
-
Este… - Goyle trató nuevamente de advertirle.
La voz siseante tras ella hizo que los cabellos de la nuca se le erizaban - Será mejor que te calles ya Parkinson…
-
Blaisito… yo… - dijo, dando media vuelta, mirándolo con ojos tiernos, a lo que el chico no se inmuto.
-
Creo haberte advertido que no te volvieras a acercar a Ginny ¿no? - caminó con paso amenazadora hacia ella, esquivando los muebles a su paso.
-
Pero Blaisito… ¡ella no es mas que una cualquier! - gritó furica.
-
¡Cállate! - la tomó fuertemente del codo, zarandeándola un poco - tu no eres la adecuada para hablar de "cualquieras" Parkinson.
-
¡Blaisito! - se llevó la mano a la boca, en un gesto dramático.
-
¿Qué? ¿Te molesta la verdad? - interrogó sarcásticamente - pero Parkinson… tu sabes que eres la mas "sociable" de todas las mujeres de Hogwarts.
-
No te voy a permitir que me… - levantó su mano con intención de soltarle una cachetada a Blaise, pero este solo se limitó a detenerla tomando su muñeca.
-
El que no te va a permitir nada soy yo, ya te lo advertí… te vuelvo a ver junto a Ginny y Hogwarts se va a enterar del record de "amigos" que han pasado horas "sociables" contigo…
-
Eres un maldito - siseó enfurecida por el sarcasmo de Blaise.
-
Estas advertida Parkinson - soltó su muñeca y colocó su mano en el blanco cuello de la pelinegra y presionando ligeramente - aléjate de ella y no intentes hacerle daño… o te las veras conmigo - enredó la otra mano en sus cabellos y los jaló un poco hacia atrás, clavando sus pupilas fieras en las de la chica - y que quede claro… entre tu y yo no hay nada, jamás lo hubo y jamás lo habrá.
-
Pero Blaise… yo te quieee… - un lamento escapó de sus labios, cuando la mano en su cabello tiró un poco más.
-
Cállate, estas sobre aviso… no querrás sufrir un accidente ¿verdad? - la soltó, aventándola hacia los dos gorilas, que miraron toda la escena sin intervenir.
-
Zabinni… - reprochó Goyle, mirándolo con cierto miedo.
-
¿Qué? Más les vale que no intenten ayudarle ¿entienden?
-
Pero Blaise - arremetió Crabbe.
-.A callar… - ordenó con una mirada helada, dejándolos atónitos, sin más subió las escaleras, encerrándose en su cuarto.
En la Sala, todos lo vieron irse, espantados por la actitud del moreno, Pansy se levantó de donde él la había aventado y empezó a deambular por la habitación.
-
Maldita, Maldita… pero ya vera quien soy yo… a mi nadie me trata así y menos por esa…
-
Pero Blaise dijo… - intentó Crabbe persuadirla.
-
No me importa lo que diga, esa maldita pobretona me las pagara - sentenció Pansy.
-
Pero Pansy…
-
Cállense, tengo que pensar en un plan… donde no se sepa que fui yo la autora - subió por las escaleras, dejando a los dos gorilones con cara de duda.
En la Torre Gryffindor…
Un aroma a loción intenso invadió la Sala, al aparecer por las escaleras, dejando a varias de las chicas presentes, embobadas, al ver a Harry salir tan guapo de su habitación; vestía un suéter rosa ligero, algo ajustado, mientras que el pantalón el saco y los zapatos lucían en un tono negro, haciendo resaltar sus hermosas pupilas verdes, y la finura de su piel, además de que el tono rosado le daba a su boca un tono un poco más intenso.
Ignoró las miradas, algo sonrojado por estas, ya que prácticamente lo estaban desnudando con la mirada, esperaba que la reacción de Sol, fuera igual que las de sus compañeras, salió de ahí, rogando a Merlín por no toparse con la psicópata asiática que se la pasaba acosándolo, caminó con paso confiado a su destino, levantando suspiros a su paso, ya que varias de las chicas del colegio estaban en los corredores en ese momento, muchas lo siguieron con la mirada, otras le coquetearon abiertamente, pero él solo les sonreía cortésmente y seguía su camino.
Al pasar por uno de los pasillo se acceso al Comedor se topó con sus amigas… que se quedaron de una pieza al verlo aparecer.
-
Chicas, chicas… ¿quieren dejar de verme así? - preguntó ligeramente nervioso.
-
Lo siento Harry, es que… - Hermione lo miraba totalmente asombrada.
-
Nunca te habíamos visto así… así… de… - Ginny tartamudeó sin poder terminar aquella frase.
-
Mmm guapo… - terminó Hermione acercándose un poco más a Ginny y lo miraron fijamente, desde el cabello, que caía ordenadamente por su nuca, hasta el relucir de los zapatos negros.
-
Harry… te ves…
-
Basta chicas, siento que me desnudan con la mirada y son mis amigas… eso no se hace - dijo, sonriendo del rubor que invadió las mejillas de ambas.
-
¿Y a dónde vas tan elegante? - curioseó Hermione.
-
Pues… Sol, me invito a la fiesta que hay en su Sala - comentó pasando su mano ahora por su arreglada melena.
-
Ooohhh - dijo Ginny sonriendo pícaramente, codeando a Hermione.
-
Vaya, vaya… ¿así qué te perdonó eh? - preguntó Mione más para confirmarlo.
-
Si, con un poco de esfuerzo de mi parte logre que me perdonara - indicó aliviado.
-
Bien por ti Harry… - repuso Ginevra con algo de frialdad - ¿y Cho?
-
Ese si que es un problema, se ha propuesto fastidiarme la vida…
-
Tu solo dinos y nos encargamos de ella - bromeó la castaña, una sonrisa asomó nuevamente a su labios - ¿y qué le vas a regalar?
-
¿Regalar? ¿Por qué? ¿Es su cumpleaños? - indagó desorientado.
-
Por Merlín Harry, si que eres despistado… por no decirte algo más feo - repuso Ginny, tratando de ocultar su verdadero sentir.
-
No Harry, no es su cumpleaños, pero por galantería, deberías de llevarle un regalo o algo así - explicó con sabiduría Mione.
-
¿Tu crees? - preguntó aún sin entender del todo.
-
¡Claro Harry! ¡Por Merlín, por eso uno se embriaga!
-
Eso a ti no te cuesta ¿verdad Ginny? - acusó Harry con una sonrisa burlona.
-
¿A ti tampoco verdad Harry?… dando espectáculo en plena Sala común, si hubiera entrado Chang, seguro ahí te viola - interpeló divertida la pelirroja.
-
Brrrrrr no la invoques - un escalofrió recorrió su columna al oír el nombre - bueno, pero estamos en Hogwarts ¿qué le voy a regalar?
-
Flores, eso nunca falla… rosas de preferencia - aconsejó Ginny.
-
Pero… ya le di una esta mañana - replicó lógico Potter.
-
¿Una? ¿A qué hora? - preguntó sorprendida Hermione, no recordaba haberlo visto llegar con una rosa.
-
Después de que te fuiste con un hechizo - explicó dejando caer sus hombros - ¿y ahora?
-
Bien pensado Harry, pero eso nos deja sin posibilidades ahora de un regalo - musitó Ginny, colocando un dedo en su barbilla, pensando como solucionar esto.
-
Piensa Harry… - los tres se quedaron pensando en algo que pudieran conseguir en el colegio, ya que sus opciones eran pocas.
-
Ya lo tengo, vamos… - Ginevra jaló a los otros dos y los llevó a las cocinas, donde llamó a un elfo - Dobby… necesito una rosa de chocolate envuelta para regalo, en 30 segundos… - ante su orden el elfo entró y regresó unos instantes después con una bandeja donde reposaba una rosa roja, hecha de chocolate, dentro de una pequeña caja transparente.
-
Perfecto - Harry la tomó cuidadosamente y la guardó dentro de su saco.
-
Ginny, me sorprende tu habilidad eh - expuso Harry con una gran sonrisa.
-
Así soy yo…
-
Gracias chicas, nos vemos después - Harry inesperadamente se acercó a cada una besándoles las mejillas - cuídense.
Se alejó, con una gran sonrisa, al ver el sonrojo súbito que cubrió los rostros de sus amigas, le gustaba el poder que tenia de sonrojar a cualquier chica, esperaba que esta nueva actitud le gustara a Sol, quería conquistarla.
Llegó a la puerta de la Sala a las 6:50, esperaba que la chica estuviera lista ya, respiró tratando de calmar la emoción, tocó con mano temblorosa, la Dama del cuadro lo miró con desconfianza, interrogando el motivo de su visita.
- Busco a Soleil Mounet, me espera.
El cuadro hizo sonar su delicada voz en el interior de la Sala, y poco después se movió para dar paso a la chica de los sueños de Harry.
Soleil lucia un delicado vestido de seda rosa pálido, iba desde sus hombros cayendo delicadamente hasta por arriba de las rodillas, el material se movía sensualmente con cada movimiento que hacia, al frente tenia un escote en "V" discreto, las mangas del vestido eran entalladas hasta los codos, para después ampliarse con gracia hasta sus muñecas, donde lucia un elegante brazalete color blanco y rosa, sus pies estaban enfundados en unos lindas sandalias del mismo tono, con unas cintas subiendo por sus pantorrillas, los brillos clásicos resaltaban su maquillaje, siempre discreto y apropiado para la hora del día.
-
¡Harry! Que bueno que llegaste - exclamó, mirándolo fijamente, descubriendo lo bien que lucia esa tarde el chico - te ves… muy bien… - no podía apartar la mirada de él, se veía especialmente bien, además de que despedía un aroma increíble.
-
Tu estas hermosa - se acercó y sin más le rozó los labios - como siempre - se alejó un paso para apreciar más la hermosa vista frente a él, mientras la mirada de la francesa hacia lo mismo, él notó esto y se volvió a aproximar a ella hasta colocar los labios junto a su oído - devuélveme mi ropa por favor - susurró coquetamente, logrando el sonrojo de la joven.
-
¡Harryyy! - expresó apenada - o sea, lo mismo podría decirte yo eh - se rió de la mirada picara que invadió las pupilas verdes.
-
No me des ideas - sus manos se posaron en la cintura de la pelirroja, acercándola a él, Sol solo atinó a apoyar su frente en el pecho del león, aspirando su loción.
-
Y tu no me des ideas a mi - se separó un poco, liberándose de las manos de Potter, que metió la mano en su bolsillo interno, sacando el regalo.
-
Para ti - le tendió la rosa, logrando que Sol la tomara delicadamente.
-
Yo... gracias ¿cómo sabias? - preguntó gratamente sorprendida.
-
¿Qué?
-
Que la alegría de mi vida es el chocolate y este es perfecto.
-
Mmmm digamos que soy adivino - dijo, dándole las gracias mentalmente a Ginny por su ayuda.
Soleil rió ligeramente - Vamos… - tomándolo de la mano lo invitó a pasar.
La Sala estaba ligeramente llena de gente, abundaban las francesas, aunque también había gente de otras selecciones, incluido Hogwarts. Se acercaron a una chica, que platicaba animadamente con un grupo de chicos, al verlos la chica se disculpó y se acercó a ellos.
-
Domy… te presento a Harry Potter, Harry… ella es Dominique Gastelu, mi mejor amiga y guardiana de nuestra selección.
-
Es un placer - tomó la mano y delicadamente se inclinó sobre esta, sin besarla.
-
El placer es mío - respondió con una sonrisa - ¿Así que tú eres el famoso Harry Potter que le ha sacado canas verdes a mi amiga?
-
¿Yo? ¿Canas verdes? Bueno…
-
Dom… no lo incomodes, ya pidió perdón - intervino avergonzada.
-
Vaya… me alegro, no me hubiera gustado estar cerca de ella cada mañana mientras murmuraba "Maldito, Maldito" por todo el lugar - acusó, mientras los colores subían al rostro de la pelirroja.
-
¿Maldito? - Harry se inclinó y clavó sus pupilas interrogantes en Sol - ¿tanto así me odiabas?
-
Yo… no... bueno si, esta mañana estaba furiosa contigo, ¿Qué tomas? ¿Whiskey? ¿Hidromiel?… - enumeró las bebidas que ocupaban la mesa central del lugar.
-
Mmm whiskey esta bien, gracias - la pelirroja se alejó momentáneamente, regresando con una copa de para él y una de sabor fresa para ella. Los tres se sentaron a platicar, pero sin discutir acerca del Torneo, por acuerdo tácito.
En el Gran comedor…
Las chicas ya habían ingerido sus alimentos, que la parecer de muchos hubiera sido demasiado, pero tomando en cuanta que la castaña no había probado bocado en todo el día no era raro.
-
¡Por Merlín! Estoy satisfecha - resopló Hermione, levantándose de la mesa, para salir de ahí.
-
Yo también - dejó la servilleta en la mesa y caminó al lado de su amiga - ¿qué haremos ahora?
-
No lo se, vayamos a… - calló al ver aparecer ras una esquina la gallarda figura de su amigo, enfundado en un traje negro, que lo hacia verse genial.
-
¿Es… Harry? - preguntó parpadeando más de la cuenta, se llevó una mano a sus ojos tallándolos, esperando que todo fuera una alucinación, pero al parecer era más que verdad, era su antiguo novio envestido de manera arrolladora.
-
Si… creo que si - afirmó aún sin reponerse del impacto.
Se acercaron a Harry, mirándolo, deleitándose con la vista frente a ellas, platicaron un poco acerca de Sol y demás, cuando Ginny le ayudó con lo de su regalo, él se alejó, no sin antes darles un beso en la mejilla, que las dejó sonrojadas y nerviosas.
-
¡Por Merlín! ¿Qué le pasa a Harry? - indagó Mione, observándolo perderse en el pasillo.
-
No lo se, pero nunca lo había visto así… ni siquiera por mi - exclamó Ginny, con los sentimientos revueltos.
-
Mmm de pronto siento mucho calor ¿no? - dijo, abanicándose con las manos.
-
Mmm si, creo que si - imitó el movimiento de su amiga, mientras caminaban a la Torre de la castaña.
-
Esa… nueva actitud de Harry… mmm es muy…
-
Lo se, ¡Por Merlín!… y yo lo deje ir… debo de ser la más grande estúpida del planeta - espetó con arrepentimiento Ginny.
-
Bueno, pero las circunstancias son diferentes, además esta Blaise ¿no? - habló Hermione, tratando de animar a su amiga, así mucho que no la escuchaba decir cosas así, desde que el moreno había aparecido.
-
Bueno si, pero ¡Por Merlín, que bien esta Harry!
-
Si, no hace falta que lo digas… con razón Chang no lo deja en paz - agregó Mione, tratando de hacer sonreír a su amiga.
-
Pero contra Sol, no creo que pueda… ella lo trae bastante alucinado - comentó esperando que ese fuera el adjetivo adecuado para calificar lo que le sucedía al león, aunque eso le causaba una opresión en su estómago de pensar que el pasaría la tarde con la francesa.
-
Eso espero - llegaron al pasillo de premios anuales, todavía pensando en Harry - bueno ¿qué hacemos?… ¿quieres ir a la habitación de Gerry?
-
¿Tu qué harás? - preguntó Ginn desanimada.
-
Tengo que ir a mi habitación, espero que ya el hurón haya terminado con su visita…
-
Mmmm prefiero retirarme, no quiero oír los lamentos del hurón cuando le digas sus verdades - riendo, se alejó rumbo a su Torre - nos vemos mañana.
-
Si, ven temprano para ir al Hogsmeade ¿ok? - indicó alzando su voz, ya que su amiga parecía tener prisa por alejarse de ahí.
-
Bien, nos vemos en el comedor a las 9:30 - gritó la pelirroja, antes de girar en un pasillo, para desaparecer de la vista de su amiga por completo.
-
Ok… espero que se encuentre bien, quizás esto de Harry después de todo si le sigue afectando…
Pensando en eso la castaña caminó con desgana a su Torre, le esperaba una cruel batalla y era mejor enfrentarla ahora.
En la Torre de Gryffindor…
Won-Won y Lav-Lav se encontraba acaramelados en un sofá, el chico tenía la cabeza apoyada en las piernas de su novia, mientras esta le acariciaba sus mechones rojos, platicando de Cedric y su novia.
-
Espero que Cedric se recupere rápido, el próximo partido será contra las amigas de Sol, y no queremos que un montón de niñas nos gane - expuso Ron despectivo.
-
¿No queremos o no quieres? Ronald a veces eres un tonto con esos comentarios machistas…
-
Pero Lav-Lav… seria el colmo que un montón de chicas les ganara a la poderosa selección de Hogwarts ¿no crees? - explicó tratando de que entendiera su punto.
-
En eso tienes razón, pero no hay necesidad de decirlo con ese desprecio - aclaró aún molesta.
-
No es desprecio… es reto… si las francesas nos ganan nos veremos bastante mal, sobre todo porque no dejaron entrar a mujeres en este equipo - con sus palabras momentáneamente Lav se puso tensa, recordando el plan de Hermione - ¿qué te pasa?
-
Nada, yo estaba… - calló al ver entrar a la sala a su "cuñada".
-
¿Dónde has estado? - interrogó apresurado Ronald.
-
Por ahí… con Hermione…
-
¿Por fin la encontraste? ¿Dónde estaba? - preguntó la morena tratando de evitar una rencilla entre los hermanos, por la manera tan controladora que Ron tenía de tratar a Ginny, a veces olvidaba que solo era una año mayor que ella.
-
Ni idea, la encontré con Gerry…
-
Pero cuando la fuimos a buscar no estaba ahí - la pelirroja solo se encogió de hombros.
-
¿Has visto a Harry? - inquirió Ron, extrañado de no haber visto a su amigo en un buen rato, él no salía desaparecer así.
-
Mmm si, lo vimos hace un rato… fue invitado por Sol, a la fiesta de Beauxbatons - profirió con un tono desilusionado que se refleja en la expresión de su rostro.
-
¡Ohhhhh con Sol eh! - clamó Ronald con una gran sonrisa.
-
Si, se veía… bastante guapo, se arregló especialmente para la ocasión - no podía evitar que un dejo de envidia tiñera su voz, lo que la pareja notó inmediatamente.
-
¿Estas celosa Ginny? - preguntó intrigada Lavender, colocando toda su atención en su cuñada.
-
Yo… no lo se, creo que un poco… es que… nunca lo había visto así, ni siquiera por mi en el poco tiempo que anduvimos - manifestó triste.
-
Pero Ginny, tu tienes a Blaise… - recordó Lav, siendo acallada por al sonora voz de su novio.
-
¿Blaise? Ginny tu con ese Zabinni ¿no te dije que él es peligroso? Aparte es un Slytherin ¿cómo puedes estar interesada en eso? - intervino Ronald, molesto por ese comentario.
-
Ron cálmate - pidió su novia, colocando una de sus manos en el hombro del chico, evitando que este se parara.
-
Pero…
-
Ronald Bilius Weasley… ¡no te metas en mi vida! - gritó furiosamente la pelirroja - yo no interfiero en tu relación con Lav, así que déjame en paz… ¿esta claro?
-
Pero Ginn… - trató de seguir Ronald.
-
Cierto Won-Won, deja que Ginny viva su vida como quiera - apoyó Lavender.
-
Pero es un Slytherin - exclamó despectivo.
-
No me importa… es lindo y tierno y amable, además de ser muy guapo, huele delicioso, tiene estilo, porte, elegancia, y sobre todo… le gusto.
-
Ginny… tranquilízate - Lav se levantó, para sentar con un ligero tirón de la camisa a su novio - creo que con esto queda comprobado que lo que sientes por Harry no son celos… tal vez algo de envidia por Sol, pero no celos.
La pelirroja caviló en las sabias palabras de su amiga, con eso se despidió y se retiró a su habitación, dejando a la pareja en la sala común, donde discretamente Lav le dio un sermón a su novio acerca de interferir en las vidas ajenas.
En la Sala de premios anuales.
Hacia un buen rato que Draco esperaba la llegada de su compañera de sala, tenia varias respuestas agudas a todo la perorata que sabia que le soltaría la castaña, le demostraría quien era el Gran Draco Malfoy.
El sonido de la puerta al abrirse lo puso alerta, la castaña llegaba y se acercaba el momento de la gran batalla; se acomodó en el sillón, colocando una expresión de falsa satisfacción en su rostro, cuando Mione hizo su aparición, la miró fríamente.
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¿Y bien? - inquirió gélido.
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¿Y bien qué? - respondió confundida.
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Vamos espero tu disculpa sangre sucia, por interrumpir momentáneamente mi… "comida" - espetó con una sonrisa estampada en su rostro al terminar su frase.
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¡Eres un maldito pervertido! - gritó furiosa.
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Y tu eres una voyerista… ¿o es qué me deseas tanto que solo te conformas con verme? - se burló, con una sonrisa de lado.
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Eres un idiota… yo no te… - intentó defenderse, pero tartamudeó.
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Ahhh pero no olvidemos que esta el buen Gerry, ¿él si se rebajaría a tu nivel, no? Seguramente es… - quería insultarlo, pero la castaña lo calló.
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Pues Gerry es mucho más hombre de lo que tu jamás serás - manifestó con burla, exaltada por los ataques del Sly.
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Eso no lo creo, yo soy lo mejor de Hogwarts… y si ser hombre significa entablar una "amistad" contigo, prefiero ser lo que sea…
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Pues no estas muy errado, no eres más que un hurón idiota - caminó con paso decidido, hasta pararse en medio de la sala - ¡y en el futuro no traigas a tus amiguitas aquí!
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Esta es mi Sala y yo traigo a quien me plazca - exclamó con ironía, también poniéndose de píe, caminado lentamente hacia la chica.
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Pues también es la mía… y no es hotel de paso… así que si traes a tus amiguitas ten la decencia de mantenerlas dentro de tu habitación - su expresión de furia era temeraria, pero él sentía el mismo nivel de furia, al recordar las palabras de las leonas.
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Mira sangre sucia, yo en mi Sala hago lo que quiero y una fea impura como lo eres tú, no me lo va a impedir - con el dedo índice le tocó la frente, empujando ligeramente.
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Pues mira hurón, a mi lo que hagas me tiene sin el menor cuidado… además eres tu él que me persigue para besarme - acertó a decir, dejando al pobre rubio mudo por la sorpresa.
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Eres una maldita - dijo lo primero que le vino a la mente - no tienes ni idea - la tomó de los hombros, acercándola a él.
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¡No me toques!… yo se que te encanta estar cerca de mi, pero el sentimiento no es mutuo - farfulló sacudiéndose las manos de Malfoy.
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A mi no me gusta estar cerca de ti sangre… - quería contra atacar, ya que el mismo se había delatado.
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Pues que bien lo disimulas - se mofó la castaña - como siempre me persigues…
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No eres más que una sucia y fea Gryffindor, un ratón de biblioteca frió y sin vida social… si no fuera por San Potter no tendrías vida, nadie conocería a la sabelotodo Granger - grito furiosamente clavando sus hermosas pupilas plateadas en las castañas, colocando su rostro a menos de 5 centímetros.
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Pues al menos tengo amigos, no como tú que estas solo y no eres nadie… más que un pervertido - su expresión era de franca ira, sin retirar la mirada de las pupilas grises.
De pronto Draco en un acto instintivo, bajó la mirada posándola en los labios sonrosados de la castaña, la cual captó inmediatamente el movimiento de los ojos, sintió un extraño calor recorrerle la columna, sin pensarlo él se acercó un poco, rozando ligeramente los labios bajo los suyos, por un momento se sintió trasportado a otro espacio, para salir abruptamente cuando la leona lo aventó, haciéndolo trastabillar, ágilmente se apoyó en el sillón.
Hermione sintió el roce de los labios, calmando momentáneamente su furia, en un momento quería matar al hurón y al siguiente tenia la imperiosa necesidad de perderse en esa mirada y besar esos hermoso labios… sintió la ligera caricia... una... dos… tres veces… pero de pronto la luz se hizo en su cerebro, haciéndola levantar la cabeza y reconocer lo que estaba haciendo, instintivamente lo aventó, mientras buscaba en su mente alguna palabra hiriente, en el momento que el chico la miró, ya tenia un comentario agudo en la boca.
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Ya ves, cómo no puedes evitar estar cerca de mi hurón. Eres un maldito pervertido…
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¡Maldita! - sentía odio hacia ella por sus palabras, pero sobre sentía odio a si mismo por ser tan débil, al estar cerca de ella - Te voy a enseñar… - se levantó y se acercó con pasos furiosos, tomándola de los hombros.
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Evítame la pena de decirte que no sabes besar - dio unos cuantos pasos hacia atrás - además para que te enteres, no sabes seducir… no incitas mis instintos.
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¡Por favor Granger! Aceptemos que soy lo mejor que alguna vez has besado en tu vida. Además… para un beso se necesitan dos… y tú ya caíste bajo mis encantos - se aproximó con movimientos felinos hasta donde ella estaba - nadie alguna vez te ha besado mejor que yo, porque simplemente soy el mejor.
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¡Por favor! Eres un niño… a mi me gustan los hombres… los púberos - con un dedo lo señalo, en franca burla - me dan flojera.
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La única inexperta eres tu, no tienes ni vida social o un novio, como para poder decir que sabes la diferencia - su ataque fue certero, pero no esperaba la respuesta de la leona.
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Pues para tu información Viktor besa mejor que tu al igual que Gerry. Ellos si son hombres - la cara del rubio se puso lívida.
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Comprende… ellos se conforman contigo, no eres nada… no les sirves mas que para lamerle las botas, eres como su juguete por un rato… porque ninguno de los dos tomaría en serio a una escoria ¡como tú!
Hermione se quedó muda por las palabras tan crueles del rubio, no pensó que le dolieran tanto, su garganta se cerró, mientras que sus ojos se llenaban de lágrimas.
Repentinamente Blaise Zabinni entró a la Sala, después de que pintura de la puerta, que había oído los gritos le permitiera entrar, aduciendo que si alguien no los separaba, posiblemente acabarían destrozándose uno al otro, lamentablemente llego cuando las palabras ya habían sido dichas.
Hermione no apartó la mirada de Draco - Eso nunca te lo voy a perdonar - susurró débilmente, para después salir apresuradamente de la habitación, ante el asombro del moreno que observaba la escena parado junto a la puerta.
Después de que la chica salió, Blaise por fin entró completamente a la habitación, mirando la reacción de su amigo.
Draco se encontraba estático, la mirada dolorida de la castaña había quedado tatuada en su mente, así como las últimas palabras susurradas habían quedado grabadas en sus oídos… "Esto nunca te lo voy a perdonar…" una sensación de vació le llenó el corazón, por un momento sintió la imperiosa necesidad de llorar, sus pupilas se humedecieron, mientras que un nudo en su garganta oprimía con fuerza.
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¿Qué hiciste Draco? - interrogo con preocupación, ya que había notado una solitaria lagrima, resbalar por la mejilla de Granger.
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¿Yo? - intentó disimular su reacción, girando el rostro hacia un lado.
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Pues claro, Granger salió de aquí bastante…- no sabia qué palabra utilizar para describir la expresión de la chica.
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Nada, solo le gane un round de los muchos que tenemos al día - se sentó en el sillón, casi totalmente, echando la cabeza hacia atrás, cerró con fuerza los ojos, como si con eso lograra borrar de su mente aquella imagen de la leona y dejara de sentir esa opresión.
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Vamos Draco… estas hablando conmigo, te conozco ¿qué le hiciste? - se sentó en un sillón frente a él, sin apartar sus oscuras pupilas de él, en espera de algún movimiento.